NeuroRebel Podcast
Why NeuroRebel?
This isn't your typical neurodiversity podcast. Drawing from years of academic experience and personal lived experience, each episode is carefully crafted to provide substantive, science-backed information. Whether you're neurodivergent yourself, a family member, educator, or simply curious about how different brains work, you'll find content that challenges assumptions and deepens understanding.
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New episodes released weekly. Available in English and Spanish.
NeuroRebel Podcast
La Arquitectura de la Invisibilidad: De Resiliencia, Neurodivergencia y Enmascaramiento
¿Por qué estás exhausta todo el tiempo cuando no estás haciendo nada "difícil"? La respuesta no es lo que piensas.
En este episodio exploramos la arquitectura invisible de exclusión que permea cada espacio que navegamos: escuelas, trabajos, sistemas de salud, incluso nuestras propias familias. A través de la historia de Sarah, una ingeniera brillante diagnosticada autista a los 47 años, descubrimos que el agotamiento neurodivergente no es falla personal. Es el resultado predecible de vivir en sistemas diseñados arquitectónicamente para un solo tipo de mente.
La Investigación demuestra algo revolucionario: no es el autismo lo que predice problemas de salud mental: es esconder que eres autista. Confirma que el enmascaramiento se correlaciona fuertemente con ansiedad, depresión, y pérdida del sentido de pertenencia.
Este episodio va más allá de la investigación. Confronta directamente la narrativa capacitista que valora a las personas neurodivergentes solo por lo que pueden "producir". El costo real de la invisibilidad son las infancias robadas, las décadas sin autoaceptación, la alegría arrebatada.
Descubrirás:
Por qué las mujeres, personas racializadas y poblaciones marginadas enfrentan retrasos diagnósticos devastadores
La diferencia crucial entre acomodación y rediseño sistémico
Cómo la interseccionalidad multiplica la invisibilidad arquitectónico
Por qué "resilencia" a menudo es solo evidencia de falla sistemática
Sarah descubrió algo transformador: el problema nunca fueron sus hombros. El problema es que alguien construyó las puertas demasiado angostas.
Una vez que ves la arquitectura de la invisibilidad, no puedes dejar de verla. Y es entonces cuando la transformación se vuelve posible.
Thank you for listening to Neuro Rebel — the bilingual podcast where we flip the script on what it means to think differently. I’m your host, Anita: autistic, gifted, and a retired law professor on a mission to bring rigor, empathy, and a dash of rebellion to conversations about neurodiversity.
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Each week, we blend evidence-based deep dives, solo reflections, and candid interviews with researchers and lived-experience experts. Expect English ↔ Español segments, sharp wit, real stories and actionable insights you can share with friends, colleagues, and classrooms.
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Opinions expressed here are mine alone and do not constitute professional...
Quiero que se imaginen entrando a un edificio magnífico. Techos altísimos, arquitectura elegante, todo perfectamente diseñado. Pero aquí está el detalle. Cada entrada, cada puerta es exactamente cinco centímetros. Demasiada angosta para tus hombros. Técnicamente pueden pasar, por supuesto, sólo que tienen que girarse de lado, comprimirse un poco, aguantar la respiración y a lo mejor pasan. Mientras tanto, todos los demás caminan normalmente conversando, riéndose y ustedes están ahí calculando ángulos y cronometra su entrada. Después de un tiempo, nos volvemos expertos en pasar por estas puertas tan expertos que la gente ni siquiera nota que nos estamos comprimiendo. Sólo ven a alguien que encaja. Perfectamente ese edificio. Eso no es una metáfora. És. Esa es tu vida. Hace tres semanas, descubrí algo que transformó todo lo que creía saber sobre ser diferente. Todo comenzó con una pregunta aparentemente simple de una oyente. Anita me preguntó por qué estoy tan exhausta todo el tiempo cuando ni siquiera estoy haciendo nada difícil. Lo que encontré cambiará para siempre. Cómo ven cada interacción, cada institución, cada escuela, cada trabajo que han tenido cada experiencia en su vida. Porque una vez que logran ver la arquitectura de la invisibilidad, ya no pueden dejar de verla y resulta que está en todas partes. Soy Anita, tu anfitriona. Y si están aquí, probablemente conocen esa sensación tan familiar, el agotamiento que viene de la nada, la sensación de que todos los demás recibieron un manual que a ustedes nunca les dieron esa sospecha de que están trabajando el doble de duro para lograr lo que otros parecen hacer sin esfuerzo. El episodio de hoy comenzó como una investigación sobre algo personal, una pregunta de una oyente que parecía simple, pero que no me dejaba en paz. Por qué será que siento que estoy actuando en mi propia vida? Y resulta que lo que descubrí no era solamente personal, era arquitectónico. Permítame contarles la historia de Sara sa. Es brillante, doctorado en ingeniería, patentes a su nombre respetada por todas sus colegas. Sin embargo, sara llegó a mí exhausta confundida y haciendo una pregunta que he escuchado cientos de veces. Si soy tan exitosa, por qué siento que me estoy ahogando? Sara acababa de descubrir que es autista a los 47 años. Y con ese diagnóstico, llegó una comprensión devastadora. Había estado comprimiéndose a través de esas entradas angostas toda su vida, convencida de que el problema eran sus hombros. Pero aquí está lo que descubrí cuando comencé a investigar la historia de Sara y junto con decenas de historias similares a la de ella y la mía, el problema nunca fueron nuestros hombros. En realidad, el problema es que alguien construyó esas entradas exactamente cinco centímetros demasiado angostas, y luego nos convenció de que era nuestra culpa de que no podíamos encajar. Lo que van a descubrir transformará cómo ven cada escuela a la que han asistido cada trabajo que han tenido cada reunión familiar que han soportado y cada cita médica de donde se fueron sintiéndose ignorado. Porque no estamos hablando simplemente de luchas individuales. Estamos hablando de decisiones arquitectónicas sistemáticas que vuelven invisibles a millones de personas mientras celebran su resistencia, su resili por sobrevivir la compresión. Todo comenzó con una investigación que encontré por casualidad a las dos de la mañana. Ya saben cómo es. Estaba en uno de esos madrigales de conejo de internet que empiezas buscando una cosa y de repente es el amanecer has descubierto los secretos del universo. El artículo que me detuvo en seco fué publicado en el año por los investigadores monich boza y David Frost y el título parecía académico. Pero a ver, aguanten y quédense conmigo por un momento. El título es extendiendo el modelo de estrés de minoría para entender los problemas de salud mental experimentados por la población autista. Pero enterrada en ese estudio había una revelación que hizo que mi café se enfriara. Descubrieron algo extraordinario que las estrategias que las personas autistas usamos para encajar lo que los investigadores llaman el enmascaramiento o camuflaje no eran solamente agotadoras, pero estas estrategias literalmente predecían ansiedad, depresión y resultados pobres de salud mental. Y aquí está lo crucial. No era el autismo en sí, era esconder que eres autista. Permítame repetir eso porque esto es crucial. La investigación demostró que ser autista no predice problemas de salud mental. Lo que sí los predice es esconder que eres autista. me quedé ahí sentada mirando ese estudio, pensando en Sara, pensando en mi propia experiencia y pensando en cada adulto diagnosticado tardíamente que me ha dicho, pensé que simplemente estaba roto. Pero entonces encontré algo aún más perturbador. Decidí profundizar en la investigación sobre enmascaramiento. tras estudio todos apuntando hacia la misma conclusión, un met análisis masivo publicado en el veinti examinó casi 6,000 participantes autistas en múltiples países. Los resultados fueron tajantes, cor relaciones moderadas a fuertes entre el camuflaje, la ansiedad, la depresión y la ansiedad social. Y por el contrario, cor relaciones negativas con el bienestar, la calidad de vida y el sentido de pertenencia. Los números estaban contando una historia que nadie parecía estar escuchando y fué entonces que la investigación se volvió profundamente personal. mientras leía los estudios, No podía dejar de pensar en mi propia historia. 50 años de lo que yo pensé que era simplemente ser profesional. 50 años de monitorear mis expresiones faciales modular mi voz y suprimir mis respuestas naturales 50 años comprimiéndome a través de entradas que ni siquiera me daba cuenta de que eran demasiado angostas. Y entonces tuve un pensamiento que hizo que todo encajara. Y si esto no es patología individual, y si esto es en realidad un diseño ambiental, y si el agotamiento, la depresión, la ansiedad, qué tal si és esos no son síntomas de ser diferente? Qué tal, sino que son síntomas de vivir en un mundo construido para alguien más. Fué. Entonces, cuando me di cuenta de que no estaba mirando una investigación médica, estaba viendo planos arquitectónicos. vez que comencé a verlo como arquitectura, todo cambió de repente podía ver los planos en todas partes. Permítame mostrarles exactamente lo que quiero decir. Vamos en un viaje parada la escuela. Piensen en la escuela. No me refiero a las cosas obvias. Todos sabemos sobre la sobrecarga sensorial y los desafíos sociales, estoy hablando de la arquitectura invisible. Observen cómo las calificaciones de participación en clase recompensan el procesamiento verbal rápido por encima del pensamiento profundo. Y noten la suposición de que el aprendizaje ocurre mejor en grupos para todos. Y fíjense en como prestar atención se define por patrones neurot típicos de contacto visual y lenguaje corporal. Sara me contó sobre su hija, una niña brillante que ama las matemáticas, pero estaba reprobando las calificaciones de participación porque necesitaba tiempo de procesamiento antes de hablar. Y cuál fue la solución de la maestra? Le dijo sólo habla más. O sea, sólo habla más como si el problema fuera valentía individual en lugar de diseño sistémico. Pero aquí está lo insidioso. El sistema nunca dice no queremos diferentes tipos de mentes aquí. En cambio, dice todos son bien venidos. Sólo sé tú mismo, pero aseg de que la versión de tú mismo que se presenta encaje en nuestros moldes predeterminados. Y luego tenemos los lugares de trabajo. Sara describió su trabajo corporativo, oficinas de planta abierta con ruido constante e interrupciones y reuniones que priorización la lluvia de ideas verbal por encima de la reflexión escrita y evaluaciones de desempeño que medían, entre comillas, el ajuste cultural, que es un código para ver qué también pueden actuar la neurotypical. La oferta de trabajo nunca dice sólo neuro típicos. Sin embargo, cada requisito desde el proceso de entrevista hasta las expectativas diarias asumía un funcionamiento neuro típico. Sarah fue exitosa de todas formas. Pero la pregunta es a qué costo migrañas por luces fluorescentes que no podía mencionar agotamiento por procesar señales sociales todo el día y fines de semana gastados recuperándose de estar actuando durante 40 horas durante la semana. Y aquí está la parte que me rompió el corazón. Cuando Sara finalmente obtuvo su diagnóstico de autismo. Su primera emoción no fué alivio. Fué un duelo. Duelo por toda la energía que había gastado escondiendo quién era realmente todas las oportunidades perdidas, porque estaba demasiada exhausta para tomar riesgos y todas las relaciones auténticas que nunca se formaron porque estaba demasiado ocupada actuando para ser genuina. Pero la arquitectura va más profundo que la educación y el empleo está incrustada en el sistema de salud mismo. El viaje diagnóstico de Sara es como el de muchos de nosotros. Le tomó seis años, o sea, estuvo seis años buscando ayuda para luchas de función ejecutiva de sobrecarga sensorial y de agotamiento social y doctor transductor, no viendo lo que estaba escondido a plena vista. Por qué? Porque los criterios diagnósticos fueron construídos alrededor de niños varones blancos observados externamente y sin entender cómo funciona el enmascaramiento y particularmente en mujeres. La arquitectura del diagnóstico mismo fué diseñada para la visibilidad, no para la invisibilidad. Y aquí es donde la investigación se vuelve perturbadora. Los estudios muestran que las mujeres, las personas rizadas y los individuos de trasfondos socioeconómicos más bajos enfrentan retrasos diagnósticos aún más largos. La arquitectura no sólo excluye, sino que también crea jerarquías enteras de exclusión. Si eres autista y también lidias con racismo, sexismo, clas y homofobia. No sólo te estás comprimiendo a través de entradas angostas, estás navegando un laberinto donde cada vuelta revela otro obstáculo. Pero aquí va lo que me di cuenta mientras profundizaba en esa investigación. Esta arquitectura no es accidental. Es decir, no es una serie de descuidos desafortunados. Estos sistemas fueron diseñados para identificar, clasificar y optimizar tipos específicos de funcionamiento. Fueron construidos alrededor de suposiciones sobre cómo las mentes deberían de trabajar y cómo los cuerpos deberían de moverse y cómo las personas deberíamos de interactuar y cualquiera que se desviara, des estas suposiciones. Bueno, la arquitectura nos vuelve invisibles. Estaba profundamente sumergida en esta investigación. Cuando tuve lo que sólo puedo describir como una epifanía, estaba leyendo sobre algo llamado invisibilidad inter seccional, y es cómo las personas con múltiples identidades marginadas se borran incluso de movimientos diseñados para ayudarlas. Y de repente, la historia de Sara no era sólo sobre autismo, era sobre un patrón sistemático de exclusión arquitectónica que afecta a millones de personas a través de múltiples identidades. El inmigrante que aprende a esconder su acento o la mujer en la academia que modula su voz para sonar menos amenazante o la persona a l jete. Que actúa hetero normatividad en reuniones familiares y la persona con enfermedad crónica que sonríe a través del dolor para evitar ser vista como difícil. Todas y cada una de ellas, nosotros comprimiéndonos a través de entradas construídas demasiado angostas todas exhaustas por la actuación constante y a todas diciéndonos que el problema es individual en lugar de que sea arquitectónico o sistémico. Pero aquí está la revelación que cambió todo para mí, lo que llamamos resistencia o resili a menudo es sólo evidencia de una falla s sistémica. Piensen en esto cada vez que alguien dice eres tan fuerte. Oh, no sé cómo lo haces o cómo llegaste hasta aquí. Á pesar de todos tus desafíos. Lo que realmente están identificando es a una persona que ha aprendido a sobrevivir en una arquitectura hostil a una persona que ha vivido invisi civilizada. No estamos celebrando fortaleza. Estamos celebrando invisibilidad. Y fué. Entonces, cuando entendí algo profundo sobre el agotamiento de Sara y sobre mi propio viaje diagnóstico y sobre cada persona neuro divergente descubierta tardíamente que he conocido, no estábamos fallando en ser normales. Estábamos teniendo éxito en ser invisibles. Piensen en eso por un momento, somos exitosos en ser invisibles. Aprendimos a camuflarnos tan bien que incluso nosotros mismos nos olvidamos de lo que había debajo. Actuamos la neuro typic tan convincentemente que nos convencimos a nosotros mismos, pero el costo, uf. El costo es enorme. Comencé a pensar en toda la innovación que hemos perdido todas las mentes brillantes demasiado exhaustas por el enmascaramiento para tomar riesgos intelectuales, todas las soluciones creativas que nunca se propusieron porque las personas que podían verlas estaban demasiado ocupadas tratando de pensar como todos los demás. Sara me dijo algo que me obsesiona. Me dijo pasé 20 años tratando de resolver problemas de la manera que mis colegas esperaban en lugar de la manera en que mi cerebro naturalmente funcionaba, imaginen lo que podría haber descubierto se hubiera confiado en mi propio pensamiento. Y multipliquen esto por millones de personas neurod divergentes escondidas en todo el mundo. Es el 20% de la población mundial y multipl quen lo por cada grupo de identidad forzado a la invisibilidad por exclusión arquitectónica. Pero esperen, necesito detenerme aquí por un momento porque estoy haciendo algo peligroso. Estoy hablando del valor de las personas neuro divergentes en términos de lo que podemos producir, lo que podemos contribuir que tan útiles podemos ser para la sociedad. Y ese no es el motivo por el cual importamos. No necesitamos justificar nuestra existencia a través de innovación o productividad o talentos especiales. Importamos porque somos seres humanos. El costo real de esta arquitectura no son las patentes perdidas o los descubrimientos no realizados. Es la pérdida de infancias décadas perdidas de auto, aceptación, relaciones perdidas, porque estábamos demasiado exhaustos por la actuación para poder presentarnos auténticamente. Es Sara llorando en su auto después de reuniones porque había gastado toda su energía, monitoreando sus expresiones faciales en lugar de involucrarse con las ideas que ella amaba. Y es el niño de 11 años que deja de hacer preguntas su curiosidad ha sido etiquetada como corruptiva y es aquel adolescente que aprende que su forma natural de moverse por el mundo es de alguna manera incorrecta. La arquitectura de la invisibilidad no sólo oculta nuestras contribuciones, pero nos roba la alegría. Nos priva de la experiencia humana fundamental de ser conocidos y aceptados, vistos por quienes somos realmente seres humanos viviendo experiencias humanas, tratando de encajar en puertas que no fueron diseñadas para nosotros. La pérdida es el florecimiento humano. La pérdida son vidas vividas a todo color en lugar de tonos de gris. Pero aquí está lo que me da esperanza. Una vez que ven la arquitectura, no pueden dejar de verla. Y una vez que no pueden dejar de verla, comienzan a notar algo más. Comienzan a ver las grietas. Sara me llamó tres meses después de su diagnóstico y su voz era diferente, más ligera, más energética. Me dijo algo que captura perfectamente lo que sucede cuando la arquitectura se vuelve visible. Anita me dijo dejé de tratar de encajar a través de esas entradas. Había comenzado a solicitar acomodaciones en el trabajo, no cambios dramáticos, sino cosas como audífonos con cancelación de ruido, agendas escritas antes de las reuniones y la opción de procesar decisiones complejas durante la noche en lugar de inmediatamente. Y su productividad aumentó un 40%. Pero también sus migrañas relacionadas con el estrés desaparecieron y sus relaciones con colegas y sus familiares mejoraron porque finalmente se estaba presentando auténticamente como ella misma en lugar de actuar. Y aquí está lo revolucionario. Sara no sólo cambió su propia experiencia, sino que comenzó a notar a otras personas comprimiéndose a través de esas entradas angostas. Aquel colega que parecía antisocial, pero estaba abrumado por el caos de la oficina abierta o el estudiante que parecía desinteresado, pero procesaba información de una forma diferente y aquel miembro de la familia que parecía rígido, pero que en realidad estaba manejando una sobrecarga sensorial. Y una vez que ves la arquitectura de la invisibilidad, comienzas a ver personas invisibles en todas partes. Y es entonces cuando la transformación se vuelve posible. Porque aquí está lo que aprendí de la historia de Sara y docenas de otras personas como ella, que la inclusión no es acomodación, es un rediseño porque la acomodación dice. Vamos a hacer excepciones para que puedas sobrevivir en nuestro sistema inalterado. Pero el rediseño dice vamos a construir sistemas que funcionen para la variación humana desde el principio. Y entonces comencé a encontrar ejemplos de esto en todas partes. Una vez que supe qué buscar empresas que rediseñaron sus procesos de entrevista alrededor de demostración de habilidades en lugar de actuación social y escuelas que ofrecen múltiples maneras de mostrar conocimiento en lugar de exámenes est estandarizados. Y sistemas de salud que entrenaron a proveedores para reconocer el enmascaramiento y entender presentaciones inter seccionales y los resultados no sólo mejoras para personas neuro divergentes, sino una innovación mejorada y resolución de problemas a través de todas las poblaciones. O sea, todos se benefician. Y aquí es donde la historia se vuelve realmente interesante, porque la transformación de Sara no se detuvo con acomodaciones. Ella comenzó a cuestionar otras entradas angostas en su vida, por ejemplo, las expectativas sociales que drenaban su energía. O las dinámicas familiares que requerían su actuación y las voces internas diciéndole que necesitaba hacer alguien más para ser amada o para ser aceptable. Y Sara me dijo me di cuenta de que había estado tan enfocada en encajar a través de estas entradas que nunca pregunté quién las construyó? Y por qué las construyeron así? Y si en realidad necesitaban existir del todo, Esa es la cascada de perspectiva. Ese es el momento cuando la sanación individual se convierte en transformación colectiva. Porque una vez que entiendes que tú agotamiento no es una falla personal, sino una violencia arquitectónica de diseño. Una vez que ves que tus diferencias no son de déficits, sino variaciones que los sistemas se niegan a acomodar, entonces ahí todo cambia. Deja de tratar de arreglarte y comienzas a examinar las estructuras a tu alrededor. Y aquí está mi pregunta para ustedes, escuchando en este momento dónde se están comprimiendo a través de esas entradas? Qué energía están gastando en actuación que podría canalizarse hacia creación y hacia el auto? Cuidado? Qué parte de ustedes mismos están escondiendo que el mundo necesita ver? Porque aquí está lo que la historia de Sara me enseñó lo que toda esta investigación confirmó y lo que cada persona diagnosticada tardíamente que conocido eventualmente descubre el problema, nunca fueron sus hombros. El problema es que alguien en algún lugar tomó decisiones sobre cómo las entradas deberían construirse y esas decisiones conscientes o inconscientes excluyeron a millones de personas. Pero las decisiones pueden deshacerse y la arquitectura puede rediseñarse. Cada vez que se niegan a comprimirse a través de una entrada, demasiada angosta están creando un espacio para que alguien más camine normalmente. Y cada vez que solicitan una acomodación, están haciendo visibles las barreras invisibles. Y cada vez que se presentan auténticamente en lugar de actuar neurotypical le están dando permiso a alguien más para hacer lo mismo. Esto no es sólo sobre neuro divergencia. Esto es sobre crear un mundo donde la variación humana se vea como recurso en lugar de un problema donde la diferencia se cultiva en lugar de eliminarse y donde la innovación merja de los márgenes en lugar del centro. Sara terminó nuestra última conversación con algo profundo. Me dijo pasé 47 años pensando que yo era el problema. Ahora veo que realmente era la solución a problemas sobre los cuales nadie estaba diciendo nada porque no estaban haciendo las preguntas correctas. Y a qué problemas somos la solución? Y qué preguntas pueden solamente hacer ustedes por su forma diferente de pensar. Y qué sería posible si dejáramos de gastar energía en invis izarnos y comenzáramos a invertirla en innovación en auto cuidado en nosotros mismos, en nuestro bienestar y en ser vistos. Una solicitud de acomodación a la vez, una conversación auténtica a la vez, una negativa, actuar la versión de normal de alguien más y una persona a la vez decidiendo que ya terminaron de comprimirse a través de entradas construídas demasiado angostas. Quiero dejarlos con una imagen que me ha estado obsesionando desde que comencé esta investigación. Imag en czar hubiera descubierto su autismo a los 17 años en lugar de a los 47, 30 años de energía que podrían haberse gastado en innovación en lugar de camuflaje, 30 años de relaciones auténticas en lugar de conexiones actuadas y 30 años de confiar en su mente brillante en lugar de dudar de ella. 30 años de cuidar su bienestar en lugar de colapsar por burnout. Y si multiplicamos eso por todos los que siguen escondidos aun comprimiéndose a través de entradas, aun convencidos de que el problema son sus hombros, la pérdida es asombrosa. Pero también lo es la posibilidad. Y si están escuchando esto y se reconocen en la historia de Sara, si están exhaustos por la actuación o confundidos por su propio éxito, preguntándose por qué todo se siente más difícil para ustedes que para todos los demás? Quiero que sepan algo. No están rotos. No son demasiado o muy poco o de alguna manera incorrectos. Son una mente brillante tratando de existir en una arquitectura diseñada para diferentes tipos de pensamiento. Y esa arquitectura no es permanente, no es natural y no es inevitable. Es solamente actual y lo actual puede cambiarse. La revolución no viene, ya está aquí y comienza con el acto radical de negarse a desaparecer. Su ser auténtico es la solución que el mundo está esperando. Han estado escuchando a neuro Rebel. Soy Anita. Y si este episodio cambió, como ves tu mundo, por favor, comp comprártelo con alguien que necesite escucharlo y recuerden, no necesitan ser arreglados, necesitan ser vistos. Si este episodio los ayudó a entender las cosas de manera diferente y quieren apoyar mi trabajo, cómprame un café en mi página web neurore podcast com, no porque me deban algo, sino porque juntos podemos continuar construyendo mapas que rediseñen el mundo donde todos podamos encajar y caminar a través de cada puerta. Muchas gracias por escuchar. Sigan cuestionando, sigan desafiando, sigan siendo hermosamente auténticamente y sin disculpas ustedes mismos.
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