Mujer Católica Oklahoma

Recordar Quién Soy: Sanación, Identidad Y Esperanza En Cristo

Archdiocese of Oklahoma City Season 1 Episode 1

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Celebramos una reflexión sincera sobre las heridas de la mujer, el miedo a acercarnos a Jesús y la esperanza real de una identidad restaurada. Compartimos cómo la vulnerabilidad se vuelve camino cuando dejamos que Cristo nos mire y haga nuevas todas las cosas.

• propósito del podcast y enfoque en discipulado femenino 
• tema de la conferencia: heridas de la mujer 
• el miedo a tocar el manto de Jesús 
• recordar la identidad: hija amada 
• realismo cristiano sobre el dolor y la redención 
• valor de la vulnerabilidad y la comunidad 
• oración honesta como inicio de la sanación 
• pasos concretos para abrirse a la gracia

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Tema Central: Heridas De La Mujer

El Miedo A Tocar El Manto

Identidad: Hija Amada Y Redención

Dejarse Mirar Y Sanar Por Cristo

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Hola, me llamo Karina Escobar andas escuchando Mujer Católica Podcast. Accompany me in this journey where we exploremos what significant series, seriously católica, and serious discípula of Cristo. Here desempacaremos el llamado universal tocando la santidad that compartimos. And not con rodeos, we're going to talk about vulnerability and honestity, about the variety of luchas and difficulties that we are, but also about the alegría of a vida plena in Cristo. And we are going to be this reality in our lives. Camina conmigo and exploraremos todo esto y más juntas. Suscríbete para que no te pierdas el episodio del mes. Bienvenidas a Mujer Católica Podcast. Yo soy Karina Escobar and this is Mujer Católica Podcast. I'm going to compartier with you a reflection that hicimos in the conference of Mujer Catholic 2025. This a year to the theme of the heridas of the mujer. Aunque a vehicle the enemy that we are, that we are soldiers in sufrimient, in our luchas. No interior where te invito a que cierres tus ojos for a moment and reflexiones with me, and no server manejando algo así. Maneja con cuidado. Bueno, comencemos. Creo que a veces pasa que no nos atrevemos a tocar el manto de Jesús, a tener fe de que Él nos puede sanar. Tenemos miedo y preferimos quedarnos igual que descubrir que quizá el Señor no te va a tomar en cuenta, que no le interesa sanarte. Quizá por tus heridas se te ha olvidado quién es Dios y quién eres tú, tus valores, tus sueños, lo realmente hermosa que eres. La mujer hemorroísa que tocó el manto de Jesús y fue sanada, llevaba años sangrando. Quizá tú también llevas años sangrando. A lo mejor esto te ha llevado a aislarte, a apagar partes de ti que llenaban de ilusión y alegría a esa niña llena de vida que llevas dentro. El Señor hoy quiere recordarte quién eres. Y es verdad que en este mundo no todo se va a redimir. Aquí seguirá habiendo muerte, dolor, corazones rotos. La plenitud total solo la experimentaremos en el cielo. Pero Dios no quiere dejarte donde estás. Tiene mucho más que darte. Él es un Dios que hace nuevas todas las cosas. En los momentos que sientes como si no fueras hija de nadie, cuando sientes que no perteneces, que no eres suficiente, suficiente como mujer, suficiente como mamá, suficiente como amiga, o hija, o hermana, hoy el Señor quiere recordarte que tú eres su hija amada y que Él ha puesto en ti todo lo que necesitas, que no eres perfecta y bendito sea Dios que no lo eres, porque quizá no serías capaz de conectar o sentir el dolor ajeno si lo fueras. Que tus imperfecciones las puede usar Dios en su plan Redentor. Él es un Dios que te ama con locura, con todo y tus imperfecciones, y aún así se arrodilla para mirarte, para mirarte cara a cara con ternura. Y que si te atreves a dejarte mirar por Cristo y tienes el valor de decirle, estoy cansada, te necesito, sáname Señor. Él entra en tu interior y empieza a mover las piezas. Y duele y es incómodo, pero Él hace nuevas todas las cosas. Él puede hacerte nueva a ti también. Él está feliz de haberse encontrado contigo hoy. Es un Dios que viene a tu encuentro y dice, qué bueno que estás aquí. Me alegra tanto que nos hayamos encontrado. Deja que te mire y no tengas miedo de llevarle las piezas rotas de tu corazón. Ten por seguro que Él vendrá a tu encuentro y hará cosas hermosas en ti.