Voz que Clama
Le dijeron: «¿Quién eres, entonces? Para que demos respuesta a los que nos enviaron, ¿qué dices de ti mismo?» Juan dijo: «Yo soy la voz que clama en el desierto: “Enderecen el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías.
Voz que Clama
Volvamos a Pentecostés (Un mensaje urgente para la Iglesia de P.R.)
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En este episodio de Voz que Clama, exploramos uno de los momentos más transformadores de la historia espiritual de Puerto Rico: la llegada de Juan Lugo en 1916 y el avivamiento pentecostal que cambió una nación entera.
Hace más de un siglo, un joven puertorriqueño recibió una visión divina que lo llevó de regreso a su isla —en aquel entonces sumida en analfabetismo, pobreza y ceguera espiritual— para predicar el evangelio con fuego del Espíritu Santo. Lo que siguió fue un movimiento que se extendió por toda América Latina e impactó millones de vidas.
Pero, ¿qué ha pasado un siglo después? En este mensaje se hace un diagnóstico honesto del estado actual de la iglesia en Puerto Rico: apatía, comodidad, falta de evangelismo, y una generación que ha perdido el rumbo. A través de pasajes de Daniel, Joel, Hechos y Apocalipsis, se presenta un llamado urgente al arrepentimiento colectivo —no solo de palabras, sino de acción.
La clave del próximo avivamiento está en volver a las primeras obras: proclamar el evangelio al perdido, temblar ante la palabra de Dios, y alinearse con los propósitos del Espíritu.
Si la iglesia responde, la promesa es clara: la gloria postrera será mayor que la primera.
Bienvenidos a Voz que Clama, un espacio donde la palabra de Dios resuena con verdad, poder y dirección para este tiempo. Que el Señor prepare tu corazón para recibir su voz hoy. Y al finalizar, recuerda que puedes seguir este contenido también en YouTube, Facebook y otros medios sociales, donde continuamente compartimos mensajes para edificación. En el año 1916, llegó un hombre llamado Juan Lugo a la isla de Puerto Rico. Lugo estaba saliendo de San Francisco, California, lugar que fue un epicentro de uno de los avivamientos más importantes de la iglesia cristiana, también conocido como el avivamiento de la calle Azusa. Lugo, varios años antes, fue parte de una ola migratoria de puertorriqueños que estaban escapando de la pobreza extrema que azotaba la isla de Puerto Rico. Él y su madre se habían ubicado en Hawaii para trabajar plantaciones. Para el año 1912, un grupo de misioneros americanos deteniéndose en Hawaii, camino a Japón, tuvieron contacto con una de las comunidades puertorriqueñas que se habían localizado en esa zona. Estos misioneros venían del área de San Francisco, California, lugar donde el famoso armamento pentecostal estaba ocurriendo. Estos misioneros predicaron el Evangelio con un fervor y pasión no común en aquella época. Hablaban de no solo convertirse a Cristo, sino de ser bautizado por el Espíritu Santo. Entre el fruto de aquellos misioneros estaba el joven Juan Lugo El 11 de enero de 1916, Juan Lugo estando en San Francisco, recibió una visión celestial. Y en la visión, Juan estaba parado en la Torre del Vigía, una estructura famosa localizada en la ciudad de Ponce, en el área sur de la isla de Puerto Rico. En la visión, mientras Lugo observaba la ciudad de Ponce, una voz del cielo le dice, aquí está tu campo de trabajo. Juan Lugo, poco después de la experiencia divina, visitó una iglesia asambleada de Dios llamada Templo Betel, localizada en Los Ángeles, California. En una reunión de jóvenes, Lugo relató su experiencia y el llamado a regresar a Puerto Rico para predicar el Evangelio. La iglesia acordó orar por él y su llamado. Poco tiempo después, un domingo en la noche, durante un servicio, el Espíritu Santo dio un mensaje, un claro mensaje a la iglesia, que ordenaba apoyar a Lugo con recursos y finanzas para su misión en Puerto Rico. En ese mismo año de 1916, el hermano Juan Lugo Lugo llega a Puerto Rico y empieza su ministerio en la esquina de la Parada 18 y calle Figueroa, localizada en el área de Santurce, que es parte de la ciudad capital de Puerto Rico, San Juan. Por 24 días, Juan Lugo predicó en esa esquina de Santurce antes de proseguir a Ponce, Puerto Rico. Previo a Juan Lugo llegar a Puerto Rico, el catolicismo romano dominaba la vida religiosa del pueblo de Puerto Rico. Existían siete Ciertas denominaciones protestantes evangélicas como bautistas, luteranos, predicarianos, etc. que se habían establecido en Puerto Rico, pero el catolicismo era la religión dominante en aquellos días. Para ese entonces, el 87% del pueblo de Puerto Rico era analfabeta y la predicación y evangelismo fuera de las iglesias era prácticamente inexistente y la pobreza algo abundante en aquellos días. Lo que se conoce como el bautismo del Espíritu Santo era algo inexistente y desconocido totalmente. Sanidades, liberaciones y transformaciones radicales de vida simplemente no se escuchaban de tales cosas en aquellos días. Juan Lugo, luego de haber predicado esos 24 días en el área de Santurce, Puerto Rico, se dirigía hacia el área de Ponce. Semanas después, llegando al área de Ponce junto con otros misioneros de Puerto Rico, tuvieron su primer servicio en la calle. Servicio que continuó hasta las 2 de la madrugada. Un artículo histórico de la Iglesia Asamblea de Dios describe lo sucedido como un huracán espiritual que azotó a Ponce y regiones circundantes. Las denominaciones cristianas protestantes se opusieron. El gobierno empezó a interferir. Los periódicos empezaron a reportar de este nuevo y extraño movimiento que estaba originándose en la ciudad de Ponce. Fue un difamado y ridiculizado por muchos protestantes católicos y aún seculares. Pero los planes de Dios para Puerto Rico se estaban cumpliendo. Pentecostés había llegado para quedarse en la isla de Puerto Rico. También le siguió un movimiento robusto de misiones a las naciones. Los vientos del Espíritu siguieron soplando en subsiguientes avivamientos en Puerto Rico, como por ejemplo el avivamiento El año 1916 fue el inicio de una obra del Espíritu que continúa aún en nuestros días. Dice Daniel, Capítulo 9, versículo 15. Unas palabras que ocurren en la oración de arrepentimiento que hacía Daniel hacia Dios. Y dice así, cito. Ahora pues, Señor Dios nuestro, que sacaste tu pueblo de la tierra de Egipto con mano poderosa y que hiciste el renombre cual lo tienes hoy. Hemos pecado y hemos hecho impiamente mal. La traducción viviente pone en esas últimas palabras, estamos llenos de maldad. Puerto Rico fue sacado de un estado de esclavitud y ceguera espiritual severa. Fue levantado del polvo de la extrema pobreza y de un futuro sin futuro. Todo a través del evangelio y el viento recio del espíritu que sopló sobre esta isla. Puerto Rico es lo que es hoy día gracias a Dios que con mano poderosa nos levantó y tuvo misericordia en el lugar pobre, olvidado y hundido. en la superstición religiosa. Pero un siglo después de Pentecostés, ¿qué ha pasado en Puerto Rico? Dice Daniel, capítulo 9, versículos 5 y 6, describe muy bien la situación, y cito, Hemos pecado y hecho lo malo. Hemos sido malvados y rebeldes. Nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus leyes. No hemos prestado atención a tus siervos los profetas, que en tu nombre hablaron a nuestros reyes y príncipes, a nuestros antepasados y a todos los habitantes de la tierra. Cierro cita. ¿Qué ha sucedido un siglo después en Puerto Rico? Hemos vuelto una religión vacía y rutinaria. Nuestra juventud corre por millares detrás de hombres, artistas. El espíritu de linealidad, desinterés y apatía domina en nuestras iglesias. Una ola de ira y violencia golpea nuestras calles y hogares. Puerto Rico, llamado a exportar ministros, adoradores y misioneros, Ahora exporta artistas, deportistas y ron. Puerto Rico tiene sobre 277 dispensarios de cannabis. Y esto en comparación con los Estados Unidos. Puerto Rico tiene el doble de dispensarios por persona que la Nación Americana en promedio. Pero la iglesia de Puerto Rico, ¿cómo está? En una ocasión, este servidor se encontró con un hombre misionero en una tienda. Y el hombre estaba frustrado. por la falta de interés prevalente en relación al evangelismo y las misiones. Simplemente no hay interés en alcanzar al perdido. Nos hemos olvidado del perdido y nos hemos acomodado a nuestros cultos rutinarios, a nuestros servicios secos, Pero surge la pregunta, si no hay interés en el evangelismo y misiones, entonces ¿en qué hay interés? Hay interés en el yo. Y el interés propio es carnalidad. Y donde hay carnalidad abundan pleitos, contiendas, celos y problemas. Y ante un pueblo corrompido y una iglesia carnalizada y natural, ¿qué Dios hace? ¿Qué Dios nos está diciendo en esta hora? Dice el libro Segunda de Crónicas, capítulo 36, versículos 15 y 16, y cito, El Señor, Dios de sus padres, les envió palabras repetidas veces por sus mensajeros, porque él tenía compasión de su pueblo y de su morada. Pero ellos continuamente se burlaban Como Israel, Puerto Rico fue liberado con señales y prodigios del Espíritu Santo. Como Israel, que le enviaron a Moisés y Aarón, a Puerto Rico enviaron misioneros llenos del fuego de Dios. Pero como Israel, que se extravió en el camino, así esta nación se ha extraviado en todos sus caminos. Es tiempo de orar e interceder por esta nación. Puerto Rico está en balanza y bajo prueba. La iglesia de Puerto Rico está en balanza y bajo prueba. Dice Joel capítulo 2, versículo 2 al 17. Toquen trompeta en Sion, promulguen ayuno, convoquen asamblea, reúnan al pueblo santifique la asamblea. Congreen a los ancianos, reúnan a los pequeños y a los niños de pecho. Salga el novio de su aposento y la novia de su alcoba. Entre el pórtico y el altar lloren los sacerdotes, ministro del Señor, y digan, perdona, oh Señor, a tu pueblo, y no entregas tu heredad a lo propio. ¿Y qué sucede cuando el pueblo responde al llamado de arrepentimiento, de tornarse, de cambiar? Capítulo 2, versículo 28, 29, cito. Y sucederá que después de esto derramará mi espíritu sobre toda carne, y sus hijos y sus hijas profetizarán. Sus ancianos soñarán sueños, sus jóvenes verán visiones, y aún sobre los siervos y las siervas derramará mi espíritu en esos días. Cierro citado. La clave del avivamiento en Puerto Rico es el arrepentimiento de la iglesia. ¿Pero qué es el arrepentimiento de la iglesia? Ciertamente es pedir perdón. Pero es también mucho más que eso. Es tornarse de una actitud. Tornarse de una forma de ser. Es dejar de hacer algo y empezar a hacer otra. Dios le dice a la iglesia de Éfeso en Apocalipsis capítulo 2 versículo 5. Y dice. Recuerda, por tanto, de dónde has caído y arrepiéntete, y haz las obras que hiciste al principio. Si no, vendré a ti y quitaré tu candelabro de su lugar, si no te arrepientes. Cierro cita. Vemos que... En el libro Apocalipsis, el llamado al arrepentimiento es constante por parte de Jesucristo a las iglesias. Y de no hacerlo, él advierte de consecuencias severas y terribles. Y ciertamente Dios demanda arrepentimiento a su iglesia y a esta nación. Como escuchamos en la Ponción Bíblica de Segunda de Crónicas, capítulo 36, Dios advirtió y advirtió y advirtió a su pueblo, Israel, continuamente. Pero Israel en su colectivo hizo caso omiso. Y esta nación, Puerto Rico, ha sido advertida una y otra vez. A través de las escrituras, de siervos de Dios y de eventos como terremotos y ¿Pero por qué no hay respuesta? La contestación es sencilla, pero profunda en sus implicaciones. Y es falta de temor a Dios. Y donde hay falta de temor a Dios, hay falta de respuesta a Dios. Dice Isaías, capítulo 66, versículo 2, y cito, Pero miraré a aquel que es pobre y humilde y que tiembla a mi palabra. Y qué es temblar a la palabra de Dios? El temblor ocurre en una persona cuando enfrenta alguna situación de peligro o de grandes consecuencias. En términos de la palabra de Dios, significa cuando la palabra causa una reacción en mí, una reacción que no me permite ser indiferente. Es cuando entiendo que hay consecuencias serias si ignoro la palabra y las advertencias de Dios. En un punto de de la historia nacional de Israel, vemos que perdieron todo el temor a Dios. Ya Israel estaba sufriendo las consecuencias de su desvío, y las consecuencias las estaban viendo en su sustento de vida, que en aquel tiempo eran las cosechas. Y esto nos dice que Dios no bendice ni favorece a un pueblo apático e indiferente a su llamado. Queremos la bendición de la plenitud de su espíritu, dones, milagros y prodigios. Tenemos que arrepentirnos. de la apatía y la indiferencia. Queremos la lluvia de su espíritu. Tenemos que arrepentirnos de la indiferencia y apatía al perdido, quien es la prioridad de Dios en este momento. La experiencia de Pentecostés está ligada a la proclamación del Evangelio. Y volver a Pentecostés es volver a la proclamación del Evangelio. Como narra el libro de Hechos, capítulo 2, el fruto de Pentecostés fue predicación y salvación antes que milagros y prodigios. Es en el versículo 43 del capítulo 2 de Hechos que vemos milagros y prodigios luego de la predicación del evangelio en boca del apóstol Pedro. El apóstol Pablo, narrando de lo que Dios había hecho a través de él, dice en Romanos capítulo 15, versículo 17, y cito, Y dice, no me atreveré a hablar de nada, sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí, para que los gentiles, es decir, los no judíos, lleguen a obedecer a Dios. Lo he hecho con palabras y obras, mediante poderosas señales y milagros por el poder del Espíritu de Dios. Así que, habiendo comenzado en Jerusalén, he completado la proclamación del Evangelio de Cristo por todas partes hasta la región de Iliria. En efecto, mi propósito ha sido predicar las buenas noticias donde Cristo no se ha conocido. Cerramos cita. Vemos en estos versículos que el apóstol Pablo habla de la potencia de señales y prodigios solo en relación a la proclamación del Evangelio. Por tanto, podemos deducir que sin Espíritu Santo no hay señales. Pero sin predicación del evangelio del perdido, tampoco las vemos. Porque la prioridad del Espíritu es alcanzar al perdido, al que no conoce al Señor. Es completamente ilógico esperar el mover del Espíritu sin la predicación del evangelio a los perdidos. Escuchemos lo que dice Juan capítulo 15, versículos 26 y 27. Cuando venga el Consolador, que yo les enviaré de parte del Padre Cerramos la cita. Los dice Hechos capítulo 2 versículo 40 sobre Pedro y dice, y cito, y Pedro con muchas otras palabras testificaba solemnemente y les exhortaba diciendo sean salvo de esta generación perversa. Cerramos cita. En el libro de Ezequiel capítulo 46-47 se narra de una visión profética del profeta Ezequiel. Él vio como un río salía de un nuevo templo hacia el mar muerto y ese río era el río del espíritu dice Ezequiel capítulo 47 versículo 9 y sucederá que donde quiera que pase el río todo ser viviente que en él se mueve vivirá y habrá muchísimos peces porque estas aguas van allá y las otras son purificadas y así vivirá todo por donde pase el río cerramos cita El mar donde entra el río que describió Ezequiel, sale de la casa de Jehová del templo de Dios y desemboca en el mar muerto. Y el mar muerto hoy en día queda en Israel. Y literalmente no hay peces ni nada vivo en sus aguas. Salvo algunas bacterias, pero nada más. Ahora, bíblicamente hablando, el mar o las aguas es un símbolo de la humanidad. Jesús le dijo a sus discípulos, los haré pescadores de hombres. Es decir, ellos pescarían en el mar de la humanidad. En el libro de Daniel vemos como las naciones gentiles se levantaban ¿de dónde? del mar. Es decir, De la humanidad. En la experiencia profética del apóstol Juan en Apocalipsis 17, el mar o aguas que el apóstol vio, se lo definen como toda la humanidad. Dice Apocalipsis capítulo 17, 5. También el ángel me dijo, las aguas que viste donde se sienta la ramera son pueblos, multitudes, naciones y lenguas. Cerramos cita. Entonces, entendiendo esto, vemos que el río del Espíritu desemboca en la humanidad muerta y separada de Dios. Ese es el destino y propósito del río del Espíritu. El Espíritu busca a lo muerto para vivificarlo. Existen muchos escritos, libros, conferencias y predicadores que hablan del Espíritu Santo, pero que muy poco se habla del objetivo y pasión del Espíritu Santo. ¿Podremos nosotros caminar con el Espíritu si no caminamos en acuerdo con él? ¿Queremos lo sobrenatural del Espíritu sin hacer la obra del Espíritu? ¿Dónde desea obrar el Espíritu ahora más que nunca? Veamos Génesis capítulo 1 versículo 1 al 2 para entender esto. En el principio Dios creó los cielos y la tierra. La tierra estaba sin orden y vacía, y las tinieblas cubrían la superficie del abismo. Y el Espíritu de Dios se movía sobre las superficies de las aguas. Cerramos cita. ¿Dónde se estaba moviendo el espíritu? En lo caótico, en lo oscuro, en lo desordenado y vacío. Precisamente como se encuentra la humanidad hoy día. En caos, en oscuridad, en desorden y vacíes. Y es en medio del caos, de la oscuridad, de lo desordenado y vacío que el espíritu hace su mayor obra. Eso implica que muchas veces el mayor mover del espíritu no será en la iglesia en el culto y la conferencia, sino en el caos de la calle y del mundo. Veamos los versículos 3 y 4 de Génesis capítulo 1. Entonces dijo Dios, sea la luz y hubo luz. Dios vio que la luz era buena y Dios separó la luz de las tinieblas. ¿Dónde estaba moviéndose el Espíritu de Dios? En lo caótico, en lo oscuro, en lo desordenado y vacío, precisamente como está la humanidad hoy día. Y es en medio del caos, la oscuridad, lo desordenado y vacío, que el Espíritu de Dios hace su mayor obra. Eso implica que muchas veces el mayor mover del Espíritu no será en la iglesia, en el culto, servicio o conferencia, sino en el caos de la calle y del mundo. Veamos Génesis capítulo 1, versículos 3 y 4. ¿Qué dice? Entonces dijo Dios, sea la luz, y hubo luz. Dios vio que la luz era buena, y Dios separó la luz de las tinieblas. Cerramos cita. ¿Cuál es la luz que ahora debe resplandecer? Dice 2 Corintios capítulo 4, versículo 5. Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús como Señor y a nosotros como siervos de ustedes por amor de Jesús. Pues Dios, que dijo, de las tinieblas resplandecerá la luz, es el que ha resplandecido en nuestros corazones para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Cristo. Cerramos cita. Salud. Dice Apocalipsis 2.13, y cito, Yo sé donde moras, donde está el trono de Satanás. Guardas fielmente mi nombre y no has negado mi fe, aun en los días que Antipas, mi testigo, mi siervo fiel, que fue muerto entre ustedes donde mora Satanás. Jesús, hablándole a la iglesia de Pérgamo, habla de un hombre cristiano llamado Antipas. Y la Biblia no dice casi nada de Antipas, pero se cree que Antipas era un líder de la iglesia cristiana en la ciudad de Pérgamo. Pérgamo, según investigamos, Pérgamo era uno de los mayores centros de idolatría a los emperadores del imperio romano. Adicional a eso, un mega altar al dios Zeus que medía 110 pies de largo y 117 pies de ancho existía en Pérgamo. Y de allí se levantaba un humo constante debido a los sacrificios que se le hacían continuamente al dios Zeus. Encima de eso había una gran estructura, un tipo de templo llamado el Asclepión de Pérgamo. dedicado al dios de sanidad y medicina, Asclepio. Allí había bajo tierra cubículos para que las personas durmieran y pudieran contactar las divinidades. Luego un sacerdote pagano les interpretaba los sueños. Y en ese lugar, en ese sitio, Antipas, fue llamada a testificar. a testificar en una ciudad llena de paganismo, dioses, realmente demonios, principados, potestades, La ciudad era tan pagana y corrupta que Jesucristo dice que allí estaba el trono de Satanás. Sin embargo, el testimonio constante de Antipas le costó la vida. Los sacerdotes paganos de Pérgamo le exigieron, según dice la tradición, que no predicara sobre Cristo. Muchas personas se estaban convirtiendo de adorar los ídolos y estaban alejándose de los dioses. El testimonio constante de Antipas le costó la vida. Los sacerdotes paganos de Pérgamo le exigieron a Antipas que no predicara sobre Cristo, pues muchas personas se estaban convirtiendo de adorar ídolos y dioses. Sin embargo, Antipas no detuvo su testimonio sobre Cristo. Y nos dice la tradición que una turba de sacerdotes lo arrastraron al templo de Artemisa y allí le arrojaron un toro caliente donde depositaban los sacrificios. Y allí murió quemado Antipas. Ese Antipas es la persona que Jesucristo llama mi testigo fiel. Y Dios le concedió el honor de tener una mención en la Biblia para servir de inspiración a millones de creyentes. en el futuro. Por tanto, podemos saber que Dios estaba agradado de Antipas. Y como mencionamos al principio, Dios está aprobando no solo la nación, sino la iglesia, sobre todas las cosas. Pentecostés fue el inicio de un trato único y especial con este pueblo. Fue un trato en la potencia del espíritu como confirmación de la predicación de un evangelio completo. Y de allí surgieron múltiples avivamientos que marcaron la historia de Puerto Rico y muchos lugares del mundo. Y cada uno de esos avivamientos traía un fervor evangelístico y misionero, al punto que se estima que en América Latina existen sobre 10.000 iglesias en afilación a movimientos puertorriqueños. Lo que Dios hizo en Puerto Rico impactó a millones de personas en el mundo. Pero la apatía, comodidad y falta de voluntad de la iglesia evangélica puertorriqueña está poniendo en riesgo el legado de Pentecostés. legado que Dios obra a través de miles de hombres y mujeres puertorriqueños que sirvieron como pastores, evangelistas, misioneros, adoradores, entre otras cosas. Satanás, estimado oyente, conoce el potencial explosivo de Puerto Rico en las manos de Dios. Por tanto, ha lanzado un velo de apatía, comodidad y conformismo sobre la iglesia que ocupa esta tierra. Y no solo eso, simultáneamente está obrando para cortar las próximas generación del propósito de Dios. Es un plan a largo plazo y de doble efecto. El llamado principal de Dios a Puerto Rico no es al gobierno u otras instituciones, es a la iglesia, es a nosotros. Es un llamado para arrepentirnos de la apatía, de la comodidad y falta de voluntad y nos alineemos con los intereses del espíritu. Tenemos la vida y la muerte, pentecostés o juicio delante de nosotros y la elección es nuestra. Mi fe, mi esperanza es que la iglesia de Puerto Rico despertemos al llamado supremo de Dios para esta tierra. Y volvamos a Pentecostés. Volvamos a las primeras obras. Volvamos a continuar con ese legado que empezaron miles de siervos del Señor décadas atrás. Si nos arrepentimos, como individuos, como iglesia, como nación. tenemos la certeza que la gloria postrera será mayor que la primera. Y cerramos con esta cita. Deuteronomio capítulo 28 versículo 1 al 2 Si realmente escuchas al Señor tu Dios y cumples fielmente todos estos mandamientos que hoy te ordeno, el Señor tu Dios te pondrá por encima de todas las naciones de la tierra si obedeces al Señor tu Dios. Todas estas bendiciones vendrán sobre ti y te acompañarán siempre. ¡Gracias! Que esta palabra siga resonando en tu espíritu y guiando tu caminar. Si deseas continuar recibiendo mensajes como este, puedes encontrarnos también en YouTube y Facebook y otros medios sociales. Que el Señor te fortalezca. Hasta nuestro próximo encuentro.