The Mind of a Disciple Athlete

La Mente de un Atleta Discipulo 4.19.26- Centrados en Cristo

Dr. Hector R. Morales-Negron Season 1 Episode 28

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En la reflexión de esta semana, el Dr. Morales-Negrón nos invita a entrar en el camino de Emaús desde la mirada de un atleta discípulo. A través del pasaje del Evangelio de Lucas 24:13–35, nos desafía a reconocer que muchas veces Jesús camina con nosotros, pero no lo vemos porque no estamos centrados en Él. Esta reflexión nos llama a anclar nuestra mente y corazón en Cristo antes de cada proceso competitivo.

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Bienvenidos a la reflexión de la mente de un alerta discípulo para la semana del 19 de abril del 2026. Soy el Dr. Héctor Morales Negrón, su guía en este viaje de fortalecimiento espiritual. Hoy repasaremos el camino al Maús y cómo nos recuerda que debemos centrarnos en Cristo en primer lugar como parte de nuestro camino al desarrollo personal. Oremos. En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

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Amén.

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Lectura del Santo Evangelio según San Lucas. están llenos de tristeza. Uno de ellos, llamado Cleophas, le respondió, ¿Eres el único forastero que no sabe lo que ha sucedido en estos días en Jerusalén? Él les preguntó, ¿Qué cosa? Ellos le respondieron, lo de Jesús del Nazareno, que era un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo. Como somos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para que lo condenaran a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él sería el libertador de Israel y sin embargo han pasado ya tres días desde que estas cosas sucedieron. Es cierto que algunas mujeres de nuestro grupo nos han desconcertado, pues fueron de madrugada al sepulcro, no encontraron el cuerpo y llegaron contando que se le había aparecido un los ángeles y que les dijeron que él estaba vivo. Algunos de nuestros compañeros fueron al sepulcro y hallaron todo como habían dicho las mujeres pero a él no lo vieron. Entonces Jesús les dijo ¿Qué insensatos son ustedes y qué duros de corazón para creer todo lo anunciado por los profetas? ¿Acaso no era necesario que el Mesías padeciera todo esto y así entrar en su gloria? Y comenzando por Moisés y siguiendo con todos los profetas, les explicó todos los pasajes de la Escritura que se referían a él. Ya cerca del pueblo a donde se dirigían, él hizo como que iba más lejos, pero ellos le insistieron diciendo, queda con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer. Él entró para quedarse con ellos. Donde estaba en la mesa, tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. Entonces se le abrieron los ojos y los reconocieron, pero él se los desapareció. Y ellos se decían el uno al otro. Con razón nuestro corazón ardía mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las esculturas. Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusalén, donde en encontraron reunidos a los once con sus compañeros, los cuales le dijeron, de veras ha resucitado el Señor y se le ha aparecido a Simón. Entonces ellos contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir del palo. Palabra de Dios. Gloria a ti, Señor Jesús. Hay algo poderoso en este momento en el camino de Maús. Dos discípulos van caminando, conversando, procesando su decepción, su confusión, su odio y todo el tiempo Jesús va caminando a su lado, pero no los reconoce. No porque Él no esté, sino porque ellos no están centrados. Como atletas, eso nos toca profundamente. ¿Cuántas veces estamos en el medio de la temporada, del entrenamiento, de la competencia, y nos sentimos solos? Sentimos presión, frustración, hasta dudas. Empezamos a enfocarnos en resultados, estadísticas, tiempos de juego, rendimiento, y perdemos de vista la presencia. Jesús está ahí, pero no lo vemos. ¿Por qué? Porque, como esos discípulos, muchas veces vamos caminando sin conciencia, consumiendo por los resultados en lugar de estar arraigados en la relación. Mira esto, no es hasta que se detienen, escuchan y finalmente se sientan en la mesa cuando Jesús parte el pan que se les abren los ojos. Eso no es casualidad, eso es formación. Para nosotros, como atletas discípulos, esta es la lección. Si no te centras en Cristo antes de la competencia, te costará reconocerlo durante ella. Tu mentalidad de rendimiento no comienza en el juego, pero comienza en la quietud. Antes del primer lanzamiento, antes de la primera repetición, antes de que suene el silbato, ¿has invitado a Jesús a tu proceso? ¿Has anclado tu identidad con Él y no en tu rendimiento? ¿Le has permitido interpretar tu camino como lo hizo con los discípulos? Porque esta es la verdad. Cuando Jesús es el centro, la presión se convierte en propósito, la ansiedad se convierte en fragmento llegar y la competencia se convierte en misión. Los discípulos no lo reconocieron en el camino, pero cuando lo hicieron, todo cambió. Cambió su dirección, cambió su energía, cambió su propósito. Pasaron de alejarse a correr de regreso. Eso es lo que pasa cuando finalmente lo ves. Así que hoy y esta semana, mientras entras en tu entrenamiento o competencia, pregúntate, ¿estoy simplemente caminando o estoy caminando con él porque él ya está ahí la pregunta es ¿lo vas a reconocer? que Dios te continúe bendiciendo y te conceda la fortaleza para ganar tus batallas dentro y fuera del campo contigo en Cristo el doctor Héctor Morales y que tengas una bendecida semana