The Mind of a Disciple Athlete
Join us for today’s Gospel reading and, together with Dr. Morales-Negrón, discover how God’s Word can speak directly into your athletic and performance journey. Inspired by Pope St. John Paul II, we recognize that faith and reason work hand in hand, forming the foundation of a life of excellence. Through the Holy Spirit and our daily encounter with Scripture, we can strengthen our mindset, elevate our performance, and compete with purpose.
The Mind of a Disciple Athlete
La Mente de un Atleta Discipulo 6.14.26 - Llamados a Usar Nuestros Talentos
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En la reflexión de esta semana, el Dr. Morales-Negrón invita a atletas y entrenadores a reflexionar sobre la responsabilidad que acompaña a los dones que Dios ha confiado a cada uno de nosotros. Inspirado en Mateo 9:36 y Mateo 10:8, nos recuerda que nuestros talentos, nuestra influencia y nuestra fe no fueron dados para guardarlos para nosotros mismos, sino para compartirlos al servicio de los demás. En un mundo donde muchos atletas y entrenadores católicos bautizados se han alejado de su fe, estamos llamados a convertirnos en instrumentos de la compasión de Cristo, ayudando a que Sus ovejas perdidas regresen a casa.
Bienvenidos a la reflexión de la mente de un atleta discípulo para la semana del 14 de junio de 2026. Soy el Dr. Héctor Morales Negrón, su guía en este viaje de fortalecimiento espiritual. Hoy hablaremos sobre cómo, aunque nuestros talentos son diferentes a esos de los primeros apóstoles, Todavía estamos llamados a usarlos para la misión de Dios. Oremos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Lectura del Santo Evangelio según San Mateo En aquel tiempo, al ver Jesús las multitudes, se compadecía de ellas porque estaban extenuadas y desamparadas como ovejas sin pastor. Entonces dijo a sus discípulos, La cosecha es mucha y los trabajadores poco. Rueguen por lo tanto al dueño de las mías que envíe trabajadores a sus campos. Después, llamando a los doce discípulos, les dio poder para expulsar a los espíritus impuros y curar toda clase de enfermedades y dolencias. Estos son los nombres de los doce apóstoles. El primero de todos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, Santiago y su hermano Juan, hijos de Zebedeo, Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo, el publicano, Santiago, hijo de Alfeo y Tadeo, el cananeo y Judas Iscariote que fue el traidor estos 12 los envió Jesús con estas instrucciones no vayan a tierra de paganos ni entren en ciudades de samaritanos vayan más bien en búsqueda de las ovejas perdidas de la casa de Israel vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el reino de los cielos cubren a los leprosos y demás enfermos resuciten a los muertos y echen fuera a los demonios gratuitamente han recibido este poder Ejérzalo, pues, gratuitamente. Palabra de Dios Gloria a ti, Señor Jesús. En el mundo del deporte, dedicamos incontables horas a desarrollar los dones que Dios nos ha confiado. Entrenamos nuestro cuerpo, fortalecemos nuestra mente y trabajamos incansablemente para alcanzar nuestro máximo potencial. Sin embargo, el Evangelio nos recuerda que nuestra misión va mucho más allá del terreno del juego. En Mateo 9.36, Jesús contempla a la multitud y se llena de compasión porque estaban cansados y abatidos como ovejas que no tienen pastor. Vio personas buscando propósitos, dirección y esperanza. Si observamos a nuestro alrededor, hoy en nuestros equipos, vestidores, academias y comunidades, podemos encontrar la misma realidad. Hay atletas y entrenadores que parecen fuertes por fuera, pero que espiritualmente están perdidos por dentro. Muchos de ellos no son extraños a la fe. Son católicos bautizados que recibieron el regalo de la fe, pero con el tiempo se han alejado. Algunos se han dejado absorber por la busca del éxito, otros han sido heridos por las dificultades de la vida y muchos simplemente no han tenido a alguien que los invita a regresar. Siguen siendo parte de la familia de Dios, pero caminan sin pastor. Como atletas y entrenadores hemos recibido dones únicos y una influencia especial sobre quienes nos rodean. Algunos han sido bendecidos con talento, otros con liderazgo, capacidad de motivar, sabiduría o facilidad para conectar con las personas. Estos dones nunca fueron dados para guardarlos solo para nosotros. Jesús les dice a sus discípulos en Mateo 10.8, gratis lo recibieron, denlo gratis. Todo lo que poseemos, nuestras habilidades, oportunidades, experiencias y nuestra fe lo hemos recibido gratuitamente de Dios. Por eso estamos llamados a compartirlo con generosidad. Así como enseñamos destrezas deportivas y orientamos a jugadores jóvenes y ayudamos a nuestros compañeros a mejorar, también estamos llamados a ayudar a otros a crecer espiritualmente. La misión muchas veces está justo delante de nosotros. Puede ser un compañero que hace años no participaba en la Santa Misa. Puede ser ese entrenador que fue bautizado católico pero ya no practica su fe. Puede ser ese atleta que busca sentido y propósito más allá de las estadísticas, los contratos y los campeonatos. Dios no nos pide que tengamos todas las respuestas. Nos pide que tengamos un corazón dispuesto a ver, a invitar, a acompañar y a caminar juntos a otros en su regreso a Él. La huella más grande que puede dejar un atleta o un entrenador no se encuentra en los trofeos, los récords y los campeonatos, se encuentra en las vidas que ayudó a acercarse a Cristo. Esta semana pregúntate, ¿Quiénes son las ovejas perdidas que Dios ha puesto en mi camino? ¿Cómo puedo utilizar mis dones y mi influencia para servir a los demás? ¿A quién puedo invitar a regresar a la fe? ¿Cómo puedo ayudar a otro atleta o entrenador a reencontrarse con Cristo. Jesús sigue mirando a las multitudes con compasión. La pregunta es si nosotros estamos dispuestos a unirnos a su misión. Que nunca olvidemos que los dones que hemos recibido no nos fueron dados únicamente para alcanzar el éxito personal, sino para servir a los demás y colaborar en la salvación de las almas. Oremos. Señor
SPEAKER_01Jesús,
SPEAKER_00gracias por los dones que has puesto en mi vida. Ayúdame a utilizarlos no solo para alcanzar mis metas personales, sino para glorificarte a ti.
SPEAKER_01Abre
SPEAKER_00mis ojos para reconocer a los atletas y entrenadores que se han alejado de la fe. Dame la valentía para invitarlos, animarlos, para acompañarlos en su regreso a tu
SPEAKER_01iglesia.
SPEAKER_00Que mi ejemplo, mis palabras y mis acciones reflejen tu amor y tu compasión. Haz de mí un trabajador fiel en tu mies y un instrumento para acercar a otros a ti. Amén. Que Dios continúe bendiciéndote y te conceda la fortaleza para ganar tus batallas dentro y fuera
SPEAKER_01del
SPEAKER_00campo. Contigo en Cristo, el Dr. Héctor Morales. Que tengas una bendecida semana.