Arriba con Mayte
Arriba con Mayte es un programa de crecimiento personal, superación y guía conducido por Mayte Prida, reconocida presentadora de TV y Radio, Autora y Motivadora. Mayte, impulsando su movimiento ESPIRITUALIDAD URBANA, nos invita a vivir en un mundo de una mayor conciencia, practica y apertura para nuestro crecimiento. Sus invitados te mantienen entretenido mientras te guían por el maravilloso camino de apertura de consciencia, crecimiento y superación personal. Arriba con Mayte es un programa que te ayuda a vivir a plenitud.
Arriba con Mayte
Lorena Tassinari: el poder de los Ángeles
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Hay personas cuya historia nos recuerda que la vida siempre puede sorprendernos de maneras extraordinarias.
En este nuevo episodio de Arriba con Mayte tengo el privilegio de conversar con Lorena Tassinari, pianista, compositora y autora, quien comparte cómo las experiencias más profundas de su vida transformaron su manera de entender el propósito, la fe, la intuición y el poder de la música como herramienta de sanación.
Una conversación íntima, llena de aprendizajes, esperanza y reflexiones que nos invita a mirar la vida con nuevos ojos y a descubrir que, incluso en los momentos más difíciles, siempre existe la posibilidad de renacer.
Arriba con Maite. Arriba con Maite.
SPEAKER_01Eres una virtuosa de la música, una voz privilegiada, pero yo sí siento para que una persona pueda proyectar y pueda entregar de esa manera, es que hay una conexión divina. Yo sabía que mi misión estaba en la música. Yo veía la fuente de la casa y emanaban notas musicales, pero yo tenía dos años. Cuando uno está con la energía baja, tu frecuencia es baja y tu densidad es como si fuera más oscura. Antes de que me balacearan, yo traía una de presión muy fuerte. ¿Y cómo estuvo? ¿Qué pasó? Vi unos fulanos todos vestidos de negro, pero como que parecían sacados de una película. Como que se quería subir uno y le hacía con la manija y me decía, ábreme. Y en ese instante, como una película, yo alcanzaba a ver lo que me iba a suceder. Y entonces oía una voz que él me decía, no abres porque no es un asalto. Entonces me quedo así, que me llegan por este lado y con las cachas de lápiz. Y entonces yo volteé y le dije, no te voy a abrir. Me rompe el cristal, estalla, yo nada más Me alcanzó a hacer así y me da directo a la pierna. Yo no me siento que me estalla la pierna, eran balas expansivas. El dolor es espantosamente horrible. No sé ni cómo lo superé. Después de ahí, pues son momentos más complicados porque nadie me ayudaba. Y de repente veo un señor de jeans delgado con una camisa blanca y con un paliacate en el cuello rojo. Entonces se quita el paliacate y me dice, yo te voy a ayudar. Y bueno, dicen que ese señor desapareció. Le digo, por favor, doctor, sáblenme la pierna. Y me dijo, sí, todo va a estar bien. Y en eso llegó el camillero y me dijo, ya vengo por usted. Le digo, sí, me va a llevar a los rayos X. Me dijo, sí, ¿quién le dijo? Le digo, el doctor. Aquí no hay ningún doctor, es domingo. Y entonces yo me empecé a despedir. Le dije, mami, es que yo ya me siento muy mal, ya me siento muy mal. Pero me dolía mucho porque no me podía ir porque no podía dejar a mi mamá sola. Y ya me siento en paz, me siento feliz. Y ya empecé a hablar con Dios. Y entonces le dije, adiós, estoy embarazada. viva o estoy muerta. ¿De qué pasó? Y me dijo, Lorena, es que te perdimos 12 minutos, no podíamos volver, no te podíamos regresar. Me cambió realmente mi vida y encontré un sentido a mi vida. En mis sueños, yo vi un ángel chiquito que tocaba una arpa dorada y cantaba la canción de Siruá. Y entonces le grabo la canción y le dije, ¿y en qué lenguaje les voy a decir que canto? Que cantas en el lenguaje de los ángeles.
SPEAKER_00Arriba con Maite, en todo momento Arriba con Maite, una amiga genial Arriba con Maite, siempre con cariño Arriba con Maite, aquí encontrarás A esa amiga tan especial
SPEAKER_01¿Qué tal amigos? Soy Maite Prida, bienvenidos a esta nueva edición de Arriba con Maite, el programa que nos hace vivir felices y sobre todo a plenitud. Y el día de hoy, wow, tengo un programa increíble para todos ustedes, porque estamos de manteles largos y de manteles de fiesta, porque nuestra casa hoy se viste de fiesta con la invitada tan especial que tengo para todos ustedes. Yo soy fan de ella desde hace muchos años, así que cuando uno es fan de una persona y tiene el privilegio de compartir este tipo de charlas y demás es un regalo que nos da la vida y este regalo lo quiero compartir con todos ustedes ella es no nada más tiene una voz privilegiada meso soprano increíble compositora cantante arreglista y lo más importante es un ser humano que ha tenido una experiencia de vida y del más allá que es la que yo quiero compartir con todos ustedes ayúdenme a darle la bienvenida a nuestra queridísima Lorena Tassinari ¡Gloria! Maite hermosa. Feliz. Muchísimas, muchísimas gracias por la por la invitación, de verdad es es un para mí es un honor y un privilegio estar aquí contigo en este día, en este momento, y y que todo coincidió. Exactamente. Y además usted, si me dijiste, y te dije, no, pues sí, estoy en México, digo, estaba en México, fui a ver a mi mamá, y aquí estamos de regreso, y encantada, encantada de estar en tu programa. Arriba, Maite. Así es. Arriba, Maite. Te traje regalos. Ay, sí, a ver. A mí me encantan los regalos. Le traje mi libro del secreto de los ángeles. Y no sabes cómo lo quería yo conseguir. Ya me dijiste que te ibas a ir a comprarlo por ahí, pero está agotado. Ah, qué bueno. Ya nada más tengo yo. Eso es lo bueno de tener contactos. Exacto. Contactos angelicales. Exactamente. Pues mira, te lo comparto con mucho cariño. Increíble, el secreto de los ángeles, el poder de sanación a través de la música. Y sabes qué, esto es increíble y es totalmente verídico. Ahorita vamos a platicar de eso. Sí, así es, bueno, viene el el disco que viene es un acoplado de de casi todos los temas a los que hago mención en este libro. Sanación, mantras y meditación. Sí. Padrísimo. Y viene este es el el que es la nueva edición que trae seis temas nuevos. Divino. Porque el original traía once. Ese es el que yo tengo. Aquí ya agregué el tema de Neto, de San Lázaro, el tema de San Miguel Arcángel, Jofiel, y el piano del amor. Ay, qué bonito. Te lo agradezco de con corazón, de verdad, y estos son los regalos más bonitos y más invaluables que puede recibir una persona. Y estoy lanzando en las plataformas digitales, porque ese no ha salido en físico, ya ves que ya casi no salen en físico, pero el tema, el sencillo de mi mamá que se llama Selena, que creo que ya lo oíste. Esta es espectacular, Selena, bájenlo, download it, o sea, está increíble. En Spotify. Sí. En Spotify. Y en todas las plataformas. En todas, porque yo lo bajé en Apple. En Apple, y le dices a Alexa, pon Selena de Tassinari, pero pero Selena, C-E-E, porque luego se van por otro nombre. Sí, exactamente. Pero es Selena. Y viene mi cajita musical, que esa tú tienes la premier de la canción. La primicia. Sí, la primicia. No saben qué bonita canción, qué linda. Es que sí, verdaderamente, yo pienso cuando escucho tu música, una virtuosa de la música, una virtuosa de la manera que tocas el piano, una voz privilegiada, pero yo sí siento, y estoy absolutamente segura de que para que una persona pueda componer y pueda proyectar y pueda entregar de esa manera es que hay una conexión divina no hay de otra manera estoy 100% convencida de esto y yo te conozco de Es más, mi mamá fue la que me introdujo a tu música, por así decirlo. Ah, mira. Sí, mi mamá hace, yo creo que por lo menos unos 20 años o una cosa así, no me acuerdo hace cuánto tiempo fue. Ella empezó a poner, me fue a visitar a Miami, empezaba a poner tu disco y yo dije, qué bonita música, ¿qué es eso? Y mi mamá, créamelo o no, ella fue la que me introdujo en el mundo de las meditaciones, de la apertura espiritual, que eso no se usaba hace 40, 50 años, porque yo tenía 10 años. y mi mamá me llevaba a meditar. Esa cosa que... Increíble. Increíble. Obviamente escondida desde mi papá, porque mi papá no creía en nada de eso, que es muy respetable, pero ya después se convenció de lo contrario. ¡Qué impresión! Y fíjate que a mí una cosa que me llamó muchísimo la atención fue que un día mi mamá fue la que me llamó y me dijo, ¿qué crees? Que le dieron un balazo, o tuvo un atentado, Lorena Tassinari, y me dice, y tiene una experiencia de vida que es increíble, de vida, o de ¿cómo le llaman en español cuando te mueres y regresas? ¿Cómo le llaman? Near-death experiences en inglés, pero no me acuerdo cómo se dice en español. Experiencias cercanas a la muerte. Y mi mamá me empezó a contar tu historia, y así fue como supe de ella, y cuando empecé con este podcast, ya después de tantos años, dije, las primeras personas que yo tengo que tener en mi programa es Lorena Tassinari. No se dio, eso fue cuando estuve trabajando aquí en México, que tenía el podcast saliendo de Radios centro, pero cuando ya me fui. ¿Y por qué no me hablaste de esa época? Te voy a decir por qué yo creo que porque todo funciona en tiempos divinos todo funciona en tiempos divinos fíjate que una amiga de Los Ángeles me había pasado tu email y nunca te escribí porque no sé, o sea, ellos generalmente tenían a los invitados y demás y ya, cuando hace poco tiempo que me regresé a vivir a Miami aunque ahorita estamos grabando de la Ciudad de México cuando me regreso otra vez a Miami estoy en la playa con nuestros mutuos amigos, Fernando y María Allende encantadores, a los que queremos muchísimo y yo les digo, oye de casualidad ustedes no conocen a Lorena Tassinari porque soy su fan, y ya sabes María adorada, ella es lo máximo aquí, y nos conectó y en ese instante estaba yo disponible también, luego luego le contesté, me pasó contigo, estabas en la playa, tiempos divinos el tiempo de Dios es perfecto exactamente, me queda muy claro que sí Exactamente, y entonces cuando te llamé y te dije, voy a estar en México, voy a hacer el podcast, me encantaría que vinieras y que al momento me dijiste que sí, digo yo, qué maravilla, porque cuando uno hace lo correcto, cuando uno se alinea con su misión de vida, el universo en su infinita sabiduría, y tú lo sabes, nos va mostrando el camino. Así es. Y nos va poniendo a las personas que tenemos que conocer, nos va poniendo estas fuentes maravillosas de luz y de sabiduría y de conocimiento y quiero que empecemos, ya no voy a seguir hablando yo tanto. No, está muy bien, yo también me nutro con todo lo que dices, arriba Maite. Así, a mí me va a encantar conocer tu experiencia, porque a mí no me interesan los chismes, este programa no es de chismes, no es de saber quién ha estado con quién, nada de eso. A mí me interesa el ser de luz que todos somos y que todos tenemos dentro. Entonces, yo quiero conocer cómo fue el atentado contra tu vida, qué fue lo que pasó, y esa conexión que tuviste que a partir de eso viene toda esta divinidad de mensajes angelicales, de música, de inspiración, etcétera, etcétera. Empecemos por el principio. ¿Qué pasó? Mira, yo creo que uno cuando anda triste y anda deprimido, yo me acuerdo que antes de que me balacearan, yo yo traía una depresión muy fuerte. Entonces, ahora lo entiendo diferente porque cuando uno está con la energía baja, tu frecuencia es baja y tu densidad es como si fuera más oscura. Vas a perdiendo ese brillo y esa luz. Entonces, yo me acuerdo que estaba bien triste porque había cortado con un novio. Imagínate llorándole y dice, ay, no, no, ahorita que pasa el tiempo y dice un hoy, pero claro, en ese momento. Claro, cuando termina así. Estaba muy triste y iba, pero bueno, lo importante aquí es que a veces nosotros atraemos cosas negativas. Igual, yo ya lo había como escrito en algún contrato que haya hecho, universal o como le quieran llamar de energía. Y a lo mejor yo pienso, más bien, yo me ofrecí a tener esta experiencia tan importante y tan fuerte y dolorosa porque me cambió realmente mi vida y encontré un sentido a mi vida. Encontré una misión. Yo sabía que mi misión estaba en la música porque desde chiquita me compongo música. Desde muy pequeña yo estaba con mis papás y ahorita Ahorita estoy escuchando una fuente, pero para mí el sonido del agua de la fuente son sonidos. Entonces, para mí, yo veía la fuente de la casa y emanaban notas musicales, pero yo tenía dos años y tres años y yo empecé a componer a esa edad. Entonces, toda mi vida he compuesto, pero al principio no sabía cómo plasmarlo. Mi mamá toca el piano, mi papá también, mi papá es el primo de Carlos Santana, este gran músico también, y mi mamá en la música clásica. Entonces, mi mamá me empieza a enseñar las primeras notas, desde que yo nací, nací en una familia musical. Mi papá no me dejaba ser artista, porque no quería que estuviera en ese medio, pero me salí con la mía. Esa es otra historia. Bien hecho, exacto. Pero bueno, a donde voy es que yo siempre sentí que había esa conexión, pero no sabía exacto como de dónde, y luego Los Ángeles me gustaba mucho y me llamaba mucho la atención, pero yo decía es que yo quiero saber más. Entonces, bueno, un domingo... Pues yo voy manejando, en esta misma avenida me balasearon, donde estoy ahorita grabando. Aquí en Paseo de Reforma no me digas. Exactamente, unas cuadras más abajo. No lo puedo, ¿y cómo estuvo? ¿Qué pasó? Pues nada, era domingo, yo me acuerdo que yo iba a ir a misa. ¿En domingo? Y me dijo mi hermana, no, mira, nos vemos en el restaurante a la 1.45, entonces yo bajé en mi carro sobre Reforma y a la altura de un restaurante que se llama Loma Linda, en la tablita le dicen, en donde hay una como gasolinera. Sí. pero antes en el semáforo, yo me enfrené porque estaba el semáforo, tenía dos coches adelante, yo estaba del lado del camillón, y en eso vi unos fulanos todos vestidos de negro, pero como que parecían sacados de una película, enfundados con pantalones de piel, chamarras de piel, cascos negros, pero para mí fue un shock así muy, muy feo, me quedo en el coche, volteo, y me hacían con las cachas de la pistola en el cristal para que les abriera, y con como que se quería subir uno y le hacía con la manija y me decía, ábreme. ¿Y tú estabas conduciendo? Y yo ya estaba en el semáforo. Pero tú ibas en el conductor. Sí, yo iba manejando sola. Y no venía nadie contigo. Nadie sola, sola. Yo sola, sola, sola. Domingo. Domingo. Una cuarenta y cinco. Y al mediodía. De la tarde. Sí. Entonces me quedo así y en ese instante, como una película, Dios, yo le digo Dios, a esta energía universal, me presenta, en vez de ver el parabrisas, yo veía una película Y veía una película en estos tonos de verde como frecuencias, pero yo alcanzaba a ver lo que me iba a suceder. O sea, me adelanté al tiempo y vi y entonces oía una voz que él me decía. Es mi ángel, ¿no? Su ángel que me vino a decir, ¿no? Me dijo, no abras porque no es un asalto. Y entonces yo veía que me amordazaban, que me hacían pedacitos, que me violaban. O sea, veía unas escenas espantosas. Las alcancé a ver y dije, dije no, entonces me quedo así, y dije no, entonces yo hacía caso, que no les abrí, y en el inter que yo veía como esta película, los tipos ya se habían venido por atrás, digo, nunca vi que se habían venido, y que me llegan por este lado, y con las cachas de la pistola, y me decían, ábreme, y entonces yo volteé, y le dije, no te voy a abrir, o sea, pero así, pero tenía el cristal, me dio el primer balazo, y entonces a quemar ropa así tal cual, me rompe el cristal, estalla, yo nada más me alqué canso de ser así, y eran puros vidrios, cristales, y yo no sabía si me había dado el primer balazo, pero estaba ya toda llena de sangre, entonces yo nomás estaba así, pero por los vidrios, por todo, y el sonido espantoso, y en eso me da el segundo balazo, yo estaba así en esta posición, y me da directo, ya no había cristal, y me da directo a la pierna, yo nomás siento que me estalla la pierna, eran balas expansivas. Ay, no. Entonces, tengo, gracias a Dios, pierna de milagro, entonces, por eso es estoy muy agradecida porque la circunstancia fue muy complicada, yo estaba así, me da el balazo, yo me empiezo a agarrar la pierna, yo no sabía qué hacer, y en eso volteé y este y que que que le decía que quiere y le daba yo la bolsa, le daba lo que le daba todo lo que podía porque y en eso este pues yo me detenía la sangre, el dolor es espantosamente horrible, es algo horrible, no no sé ni cómo lo superé y este y nada más me detenía la sangre y sentía que me hervía todo, todo, todo, sentía que me estaba explotando el cuerpo por dentro y en eso este la voz me dijo no acelera, yo estaba viendo que ya estaba el el siga y yo iba a acelerar y en eso otra vez la voz me dice, o sea, otra vez la imagen, veía que me daban el balazo acá atrás y entonces me dice me dice mi ángel, me dijo no no este, no no detente. Me dice, porque te van a dar otro balazo. Y si te mueves, te lo van a dar en la cabeza. Me quedé inmóvil y me dio el tercer balazo. Pero no me dio en la cabeza. Entonces yo me alcanzo a hacer así y me rebota, o sea, me muevo. Y en el libro lo explico, porque digo, ¿y qué es primero, si el sonido o la vista? Entonces yo siempre digo que el sonido. Alcancé a escuchar que venía la otra detonación, la alcancé a escuchar y me alcancé a mover, que no me muevo y me deshace el estómago. Claro, claro. Entonces me muevo, pero si me revienta, pero me da en la pierna otra vez, en la misma pierna, en la izquierda, pero el segundo fue el que me mató. Claro. Entonces ahí yo ya pues me sentía muy mal, no sabía qué hacer, ahí ya se fueron y este y no sabía qué hacer y entonces le dije adiós, estoy viva o estoy muerta. ¿Ah, sí? Claro, claro. Yo ya no sabía si estaba en este plano o en qué plano estaba. Y entonces me dijo, estás viva, estás viva y maneja con la otra, o sea, con esta pierna y estaciónate y cruza. Y entonces me, no sé ni cómo me crucé reforma y me estacioné en la gasolinera que está ahí. Sí. Y entonces oía una voz que me decía, ahora sí pon parking, o sea, todo me. Como te van dando las instrucciones. Me van dictando desde ese día hasta el día de hoy, ya ya es un dictado así, no sé si en el espacio ustedes también, pero ya siempre escucho su voz y me dice, haz esto, haz el otro. O sea, ya estoy, yo creo que yo vivía desconectada. Sí. Y entonces, desde ahí tengo esa conexión y la verdad me cambió la vida para bien. Después de ahí, pues son momentos más complicados porque nadie me ayudaba. Yo gritaba, me paré, le grité a una señora que me ayudaba a ayudar y nadie, nadie me ayudaba. Y para mí fueron, según un minuto agonizante, o sea, sentía que nadie me ayudaba, porque me decía, ahora sí, como regresa a la tierra, pon parking y pide ayuda. Sí. Y en eso veo un señor. ¿Y estos tipos se fueron después de los balazos? Sí, claro, se fueron en la moto, yo vi cómo se fueron. Sí. Claro, y yo toda desangrándome. Ay, no, qué barbaridad. Qué inhumanos, qué inhumanos. Sí, pero los perdoné en ese mismo instante. Sí. O sea, bueno, no en ese mismo instante, un poquito más después, como no sé cuánto tiempo, pero... O sea, lo. Pero ya los perdonaste. Sí, pero sí fue en el momento. Sí. Entonces, yo empiezo a pedir ayuda y de repente veo un señor de jeans delgado con una camisa blanca y con un paliacate en el cuello rojo, medio güerito, medio rubio, y se viene enfrente del coche así y llega directo, se quita el paliacate y me dice, yo te voy a ayudar. Yo nomás sentí su mano y como me hace un torniquete y me dice, todo está bien, tranquila. Y y bueno, dicen que ese señor pues desapareció, o sea, yo sí lo vi. Sí, claro que lo viste. Y este, y sí me pusió el torniquete. Sí. Bueno, eso, eso. Te frenó. Me frenó. De alguna manera. Ajá, y entonces, y luego ya, y ya cuando se acercó él, como que ya se acercó la señora que le habíamos pedido ayuda, empezó a llegar más gente, y yo daba teléfonos, le daba el de mi hermana que me iba a ver con ella, llegó mi hermana con mis sobrinas, que estaban chiquitas, y me acuerdo que me cargaron como al asiento de atrás, y no sé qué oír, entonces ya llegó una ambulancia me metieron en una ambulancia se metió mi hermana y entonces yo le decía que me lleven al Ángeles al hospital porque ahí está mi doctor o algo así y dijo Betty le dijo no pues la vamos a llevar aquí al ABC porque es el más cercano porque no va a llegar y en eso yo ya me empecé a sentir muy mal y dije Betty ya me voy ya me voy pero yo vi una esfera color violeta O sea, veía una esfera violeta como... Y ahí envolvía a los dos asaltantes, bueno, a los dos personajes estos. Pero antes de eso, mi hermana me empezó a gritar, ¡Rézale! ¡Arcángel Rafael! ¡Arcángel Rafael! ¡Ven, ven! ¡Rézale a Dios! ¡No, tú no te puedes ir! Y en cuanto empezó ella a mencionar a los ángeles y al Arcángel Rafael, yo empecé a ver una luz, una esfera verde que me entraba por los dedos y me empezaba como a sanar... Yo alcanzaba a ver la energía, la alcanzaba a ver. Claro. La energía verde y veía la energía violeta, pero primero vi la violeta y los envolví y los perdoné, por eso le dije a mi hermana. La transmutación, en ese momento llegó la transmutación. Y yo le dije, por eso a mi hermana ya me puedo ir, porque yo ya me sentía libre y vi que ellos, pues ellos no tienen la culpa, o sea, son seres oscuros que necesitan luz. Claro. Y no le puedes pedir a la oscuridad, ¿qué le puedes pedir? necesitas luz para que para que puedan ver. Claro. Entonces no le puedo pedir como dirían. Exacto. Entonces lo entendí de esa manera y este y bueno pasa todo esto me llevan un hospital en y en el hospital era domingo y yo me acuerdo que estaba en una camilla me sentía que me dolía todo y este me pusieron como un catéter y me estaban como poniendo una sustancia pero no me quitaba el dolor y yo me sentía cada vez más mal, y en eso vi otra persona aquí de verde, el doctor, y entonces este me dijo, todo va a estar bien, tu pierna, digo, por favor, doctor, sáneme la pierna, ya voy a volver a cantar, a bailar, voy a volver a hacer todo, porque ya yo he estado medio deprimida, medio así que, ¿no? Sí. Y es capa caída. Sí, y entonces, no, ahora sí ya, voy a volver a cantar y voy a volver a hacer todo lo que tengo que hacer, pero déjeme que vuelva a caminar y que vuelva todo. Y me dijo, sí, todo va a estar bien, y entonces me dijo, ahorita vaya llegar un, un este, un, ¿cómo se llama? Bueno, un común enfermero, un camillero, te van a llevar a los rayos X, y este, y le digo, por favor, que no tenga ni un hueso roto, no vas a tener ni un hueso roto y vas a estar bien, y en eso llegó el camillero, y me dijo, ya vengo por usted, le digo, sí, me va a llevar a los rayos X, me dijo, sí, ¿quién le dijo? Le digo, el doctor. ¿Qué doctor? Digo, pues con el que estoy platicando. Me dice, aquí no hay ningún doctor, es domingo. Y hacer, ay, esta ya está delirando. Claro. Así nomás, oye, ¿qué dijo el muchacho? Pero esa fue tu segunda aparición. Esa es la segunda aparición. La segunda aparición. Y la tercera, bueno, ya me cambian de hospital, este, porque no me atendían, no dejaban, imagínate, te estás muriendo y no dejan entrar a tu doctor, porque no pertenece a ese hospital. Sí, ya sé, me conozco todas esas historias. Pero, pero, ¿cómo es posible? Sí. Entonces, me sacaron como pudieron y me acuerdo cómo, pero me trasladaron a otro, llegaron mis familiares, llegó todo mundo, y me trasladaron al Hospital Ángeles, ahí sí ya llegó el doctor, nada más me acuerdo que estaba en terapia intensiva, bueno, en unos cubículos así, y este, y qué esto, y qué análisis, y no sé qué, bueno, total, este, tenía gangrenada la pierna, estaban viendo si me podían hacer una cirugía, y este, ya me hicieron muchos exámenes, y entonces me operan, y me sacan una de las esquirlas, tengo adentro todavía tengo cinco, muy grandes, y tengo muchos muchas de las explosiones todavía tengo. Entonces, este, y puedo caminar, y bailo, y todo, o sea, realmente estoy, soy bendecida. Sí. Y entonces, me operan, y de regreso del, de la cirugía, estaba yo ya en el cuarto, y entró un X, un doctor que no era mi doctor, y no sé qué, y traía unas pastillas, y que me da unas pastillas. Me dice, la tiene que tomar ese doctor, haz de cuenta que era el mal, porque nadie lo vio, entrar, me dio unas pastillas que me hicieron daño y me provocaron un paro respiratorio. ¡Qué barbaridad! Y entonces, yo nada más le digo a mi mamá, ah, entra mi mamá, pero estaba sola cuando, o sea, ¿cómo lo dejó? Nunca supieron cómo entró. ¿Y supieron quién era o no era? No, no sabemos. Ok. ¿Cómo entró? Ok. Nunca supimos. Ok. Lo que sí sabemos es que como yo había reconocido antes de la cirugía a los que me balacearon, este, fueron los de la, los del el MP, los de la delegación de aquí de Alpes. Sí. Y este, y estaba coludido el comandante con los delincuentes. Qué barbaridad, qué barbaridad, qué barbaridad. Obvio me querían matar para que. Claro. Para que. Para que no los identificaras. Sí, luego me estuvieron buscando para que cambiara mi testimonio y dijera otro retrato hablado que no era. Oh, no lo puedo creer. Y eso pasa aquí en este país. Sí, claro, no, no, no, desafortunadamente sí. Y la historia después es que cuando ya le dijo a mi mamá, le digo, mamá, es que ya me voy, me siento muy mal y yo nada más veo que mi mamá empieza a decir, mi hija está muerta reacciona y yo pues yo no estoy muerta o sea era algo yo quería contestarle a mi mamá hasta me dio risa, ay mi mamá que dice porque sonó el teléfono pero tú te estabas viendo como de arriba o como te veías al principio no me veía de arriba al principio estaba y entonces yo me empecé a despedir y le dije mami es que yo ya me siento muy mal, ya me siento muy mal y luego mi mamá suena el teléfono, contesta era una amiga, pero yo alcanzo a oír la voz de la amiga que le decía y mi mamá, es que mi hija como que ya no responde, a ver no señora pues háblele tal, no es que ya no me responde y yo, y entonces empieza a gritar es que está muerta y yo volteé a ver a mi mamá y le dije, pues no estoy muerta, pero y dije, ay mi mamá está loca, y yo estaba riéndome como dice que estoy loca, es que yo estoy muerta y entonces cuando yo trato de hablar mi boca ya no habla o sea ya mi energía ya no ya mi cuerpo no me hacía caso pero yo seguía oyendo todo y entonces me empiezo a empiezo a entender que mi mamá decía que yo estaba muerta y empiezo a entender y me empiezo a desprender de mi cuerpo y ya empiezo a ver todo desde arriba me voy hacia el lado derecho de acá y yo veía mi cuerpo aquí ya mi mamá aquí gritando desesperada y oía la conversación con mi amiga que le decía, pues toque el timbre rojo, uno que estaba atrás, y decía, no, pues salga, córrale a la enfermería, entonces yo empecé a ver a mi mamá, me costó mucho trabajo como desprenderme, pero al mismo tiempo entendía que me tenía que ir, pero me dolía mucho porque no me podía ir porque no podía dejar a mi mamá sola, o sea, llorando, o sea, gritando, no estaba llorando, y entonces empecé a irme con ella y empecé a esa sensación de atravesar los muros, es una sensación de como si fueras molécula de aire y sientes una expansión increíble. Y era increíble, me sentía muy bien. Y tú seguías viendo, o en donde estabas, tú seguías dándote cuenta de todo lo que estaba pasando abajo. Todo, todo veía, entonces ya fui pasando, digo, es una historia un poco larga, la cuento en el libro toda, por capítulos, y hablo del séptimo cielo, hablo de varios cielos, que son las varias etapas que yo viví para después poder regresar O sea, es todo un trayecto, el ir atravesando los muros, el escuchar lo que le decía a las enfermeras, les decía, mi hija no se murió de un balazo, aquí me la mataron, a ustedes le dieron algo y la mataron. O sea, eran unos gritos. De desesperación, de la desesperación que siente una madre. Y decía, ¿cómo es posible? Y en eso le hablaban al doctor, pero yo veía cuando le hablaban al doctor por un aparatito que le decían Skytel, y yo veía el mensaje cuando lo estaba leyendo el doctor hasta un centro comercial. en el sur y luego veía que se subía un coche rojo y que venía todo lo que daba para llegar al hospital y luego o sea veía todo veía todo al mismo tiempo que oía todo o sea estaba como en todas partes al mismo tiempo y después ya que vi que el doctor venía yo me quedé como en un cielo y atravesé pero luego llegué a la nada o sea un cielo muy feo que fue muy complicado para pasar me sentí muy mal, muy mal, porque era la nada y no podía salir de ahí, muy difícil, como gris, como cuando vas en un avión y se está desplomando, pero todo gris, ni blanco ni negro, gris. Y ahí sentías presencia de alguien más, tú sola, como que estabas tú sola. Horrible, ¿no? Horrible. Y lo logro pasar y ya me siento en paz, me siento feliz y ya empecé a hablar con Dios todo el tiempo en telepatía. fue algo muy bonito, me hacía ver mi vida también, y me decía que iba a volver, y yo le dije, no, yo no quiero volver. Entonces él me dio la opción de volver o no volver, pero me presentó que yo me había ofrecido para algo y no había cumplido mi misión. Y entonces le dije, es que no me acuerdo cuál es mi misión. Y en eso me hacía como una película otra vez, así en verdes y como en frecuencias, todos son como frecuencias. Y entonces... Al final, al final, alcanzaba como a entender, pero no entendía. Entonces le dije, solo te pido una cosa para volver. Y él me dijo, ¿qué quieres para regresar? Y le dije, el don de la sabiduría para volver y saber lo que tengo que hacer. Y me dijo, concedido. Y entonces todo se te será revelado a su tiempo. O sea, me dijo que sí, pero que todo en su tiempo. El tiempo divino. Ajá. eso me aventó, o sea, sentí como había un ángel dorado aquí y otro de perfil y me mandaron por un canal de luz y yo vi así como regresé a mi cuerpo y nada más hice y regresé después de doce minutos. Doce minutos. Eso lo supe después. Claro, claro. Y yo me quedé sin habla dos días, yo estaba en shock y no podía y me tardé un año en platicar al doctor, o sea, le he pregunté qué pasó y me dijo, Lorena, es que te perdimos 12 minutos, no te podíamos regresar, tuviste un paro respiratorio. ¡Qué barbaridad! Pero fíjate que cuentas algo muy interesante, que yo he tenido la fortuna de platicar y de conocer a muchas personas que han tenido experiencias similares, es decir, experiencias de vida después de la muerte terrenal, y todo mundo hasta ahorita ha coincidido en que no querían regresar, o sea, todo mundo me dice, estaba yo muy feliz. todo el mundo, tanto que me costó para regresarme todo el mundo, ¿me entiendes? y no nada más eso, pero me llama la atención que tú me dices que a ti sí te dieron la opción de que si quieres regresar o no nunca me había pasado eso con nadie a los que yo he tenido la fortuna de entrevistar siempre, o escuchar siempre dicen que les dijeron tienes que regresar, o sea, sin opción así que qué privilegio que a ti sí te lo dieron sí, la verdad es que yo Yo... Yo... digo que ahí tenemos libre albedrío, en mi caso, bueno, pues sí lo viví, o sea, a lo mejor no se acuerdan, pero cuando uno ya no quiere volver, no vuelve, o sea, eso pienso yo. Sí. O sea, si realmente no quieren vivir, o sea, dice Dios también, bueno, ok, no. Claro, y tú has estado ahí, así que tú sabes. O sea, en mi caso muy particular, pues así fue y le doy gracias a Dios por permitirme, en cambio hoy quiero vivir, quiero vivir 120, 150 años doscientos, o sea, yo creo, soy tan feliz que vivir toda, hace muchos años. Ay, qué maravilla. O sea, soy feliz. Qué maravilla. Yo te voy a decir que cuando hablas de estas personas, de estos seres que estuvieron contigo, el señor del torniquete, el doctor, el doctor bueno. Sí. Yo tuve una experiencia un poquito similar, no tanto como tú, pero entiendo perfecto lo que me estás diciendo porque cuando yo tuve las primeras tres operaciones de cáncer, yo tuve un diagnóstico de cáncer a los treinta y ocho años de edad, muy muy avanzado, que me daban tres meses de vida. Y cuando voy a la segunda opinión, me encuentran que no nada más tengo el cáncer de seno, que también tengo un tumor en el riñón, y que me tienen que hacer una nefrectomía parcial, que no, yo entré al quirófano sin saber si salía con bubi, sin bubi, con riñón, sin riñón, o sea, yo no sabía nada, ¿me entiendes? Y yo tenía 38 años y dos hijitos de 6 y 7 años de edad en ese momento, entonces yo sí tenía ganas de regresar y de seguir viviendo y de, háganme loca sea necesario, y no me importa si me quedo sin las dos boobies, y no me importa si me quedo con un pedacito de riñón, o sea, tratas de hacer el intercambio normal porque quieres seguir en este maravilloso plano de luz llamado planeta tierra, ¿verdad? Pero cuando a mí me sacan de la camilla, la operación que iba, en teoría, supuestamente iban a ser como cuatro horas, y fueron, acabaron siendo casi once horas, yo no me acuerdo, desde luego, pero cuando me sacan en la camilla, yo siento a un señor que me abraza que me abraza en la camilla y me decía todo va a estar bien y en el momento que me empieza a decir todo va a estar bien al momento de abrazarme este señor en mi mente se transformaba en un ángel y eran unas alas enormes las que me estaban abrazando y me decían todo va a estar bien todo va a estar bien Y sabes que cuando yo ya me voy a cuidados intensivos y cuando ya regreso, yo le abro los ojos y mi mamá, doctor, pero cómo está, pero cómo la encontraron, se expandió el cáncer, hay metástasis, no sé qué. Y el doctor le decía, como que iba a empezar a hablar, y yo volteé y le dije a mi mamá, mami, todo está bien. Y mi mamá se quedó así y le digo, ya me dijeron que todo está bien. Y el doctor me decía, ¿quién te dijo que todo está bien? Pues el doctor. doctor que me abrazó y lo mismo, ¿quién te abraza? Pues la misma historia. Entonces yo sí soy fiel creyente de que tenemos, estamos rodeados de estos maravillosos seres de luz que viven en otro plano existencial, pero que están al pendiente de nosotros, que nos guían, y que a veces se nos olvida llamarlos, se nos olvida invocarlos. Entonces a mí me encanta, me encanta que en este libro, por ejemplo, porque yo muchas veces, escuchando tus canciones, ya ese ratito tuvimos la fortuna de que nos tocase. Es que vi el piano blanco de aquí atrás. Sí, te llama, te llama. No podían no tocarlo. Claro, claro. Y entonces, al que me quise acompañarte, ¿verdad? Desde luego yo no soy mesosoprano, yo canto en mi regadera, feliz de la vida, nadie me escucha, pero yo me siento poderosa al hacerlo. Y obvio, yo no me sé las letras porque son inspiraciones angelicales, porque tienes ahora este don de la palabra angelical. Sí. Entonces, ¿cómo me lo explicas? ¿Cómo me dices? Pues, mira, yo estuve muy grave después de, ya que regresé a la vida y todo, estuve con gangrena, estuve pues muy mal año y medio, hasta un día que soñé que era un 3 de mayo. Sí. Entonces, en mis sueños, yo vi un ángel chiquito que tocaba una arpa dorada y cantaba la canción de Siruá, la que es esta la más famosa, ¿no? Y entonces yo oía que cantaba la canción y cuando desperté seguía oyendo la canción en la habitación. Entonces estaba impactada y entonces volteo y veo un ángel así como tú, enorme, de unas alas enormes, dorado, mucha luz, como si fueran tres pares de alas, no sé, enorme. Y me decía, no te asustes, me dice, el bien siempre triunfa sobre el mal. Me dice, levántate y graba la canción. de los ángeles y yo así temblaba de miedo de todo me ayudó a levantarme me fui al cuarto de al lado donde tenía un piano y este me decía graba la canción y tengo todavía mi grabadora de caseta a caseta y le picaba y no grababa y me decía el bien siempre triunfa sobre el mal o sea insiste lee y graba la y tú me senté y él se sentó y me abrazó con sus alas pero él tocaba tú yo siempre te toco no toco yo toca él entonces él se desliza en mis manos a través de mis manos y de mi voz y entonces le grabó la canción y le dije y en qué lenguaje les voy a decir que canto y me dijo su alma no lo va a sentir su mente no y les dirás que grabas que cantas en el lenguaje de los ángeles wow y así le hago entonces me dictan y después tuve otra aparición de una energía femenina hermosísima bueno después de una color violeta que era el arcángel, yo les pongo nombres, ¿verdad? El arcángel Zadkiel, la transmutación amatista, y me dicta el tema para ayudar a sanar el cáncer. Entonces, me dijo, no lo puedes decir en ese momento, ahorita ya pasaron muchos años, ya lo comento, porque ya la gente sabe que las frecuencias sonoras también ayudan a la música, ayudan a armonizar. Y entonces, me dicta Misericá, y Misericá se hace muy famoso ese tema, lo pueden encontrar en Spotify, en Tazinarias, sí, doble S, y este, bueno, en Apolo, en todas. Sí. Y este, y entonces empiezo a recibir como muchas este mensajes de mucha gente que se empieza a sanar, entonces grabo Siruahua, grabo Miserica, y luego el quince de agosto del dos mil tres, este, se me aparece esta imagen femenina que me encantó el aroma, era un aroma pero no conocido de ninguna flor, muy bello, y me y me dice, harás una enciclopedia musical que llamarás del cielo a la tierra. Me dijo, primero te envía un ángel, pero era yo quien te los enviaba, yo soy Santa María Reina de los Ángeles. Y yo no sabía ni que existía una una una virgen que se llamaba Santa María Reina de los Ángeles, imagínate. Sí. Porque yo pues no era como devota de la virgen. Sí. O sea, como que pues no era, o sea, es que no es como de religión, sino es de energías. Absolutamente. Es la dulzura de la energía femenina. Absolutamente. Es que sí existen los ángeles. en la religión que quieras como les quieras llamar son emanaciones de luz de la divinidad como tú los quieras bautizar como quieras, pero de que existen en mi caso particular a mí me han sanado me han salvado, me han ayudado a ser mejor y me gusta mucho poder compartir con la gente a través de todos los medios de comunicación este testimonio porque por algo me lo permitieron me lo permiten y el El poder que tenemos a través del habla, de la voz, de la música, del canto, es un poder mayor que el de un arma. Sí. Entonces, y eso me lo, incluso lo plasmo en mi libro este, porque yo le decía, me decían, vas a ayudar a vencer la guerra, y yo, ¿cuál guerra? Pues aquí no hay guerra. No, qué bueno, ahorita sí. Sí, exacto, exacto. Entonces, y yo, ¿cómo? Con un arma, y me dijo, no, tu arma será la voz, tu arma será tu voz. Qué bonito. Y entonces... me dijo que haría esta enciclopedia musical que llamaría del cielo a la tierra de 33 álbums en donde habría también libros siete libros y enciclopedia musical yo decía ¿por qué? porque al poco tiempo tuve que ir escribiendo las historias detrás de la música ya estoy lanzando el segundo libro bueno, este está dividido en tres cuando te metes a los ebooks pero el siguiente es se llama las siete páginas puertas del cielo. Entonces, cada puerta tiene un color, cada puerta está manejándose en una virtud para llegar al equilibrio, para llegar a la octava dimensión. Y la octava dimensión es el otro libro que viene que habla de todas las frecuencias sonoras, en cómo se hace la curación cuántica a través de la música. Siruá tiene muchísimos testimonios de milagros, de millones, o sea, es una locura lo que ha ayudado a la gente y estoy feliz porque hoy sí lo no lo platico yo, sino ahora sí ya son los testimonios. Absolutamente. Que lo platican y y me encanta poder estar en esta en esta misión de vida y compartirlo. Aquí está, lo quiero enseñar y decir, guau, porque de verdad que yo lo escucho todo el tiempo, llevo años escuchándolo, me fascina. Gracias. Yo también soy fiel creyente de que, bueno, al ser energía, vibración, todo esto nos ayuda, estamos en este maravilloso plano de expansión, estamos creciendo la conciencia, personas como tú están ayudando a que a que este mundo desconocido y tabú hasta cierto punto lo veamos como algo más normal porque es algo normal es quitarnos todos esos estigmas con los que crecimos o que se nos impusieron y empezar a vivir plenamente y sabes que Lorena me podría quedar contigo hablando horas y felices días pero pero sé que pronto vas a estar en Miami así que te voy a comprometer a ver si dime que a dónde voy a ir grabemos eh parte número dos en Miami grabamos la parte número dos en Miami que además me encanta Miami así que padrísimo de verdad que ahora para cerrar te voy a dar este librito porque yo también te tenía un regalito los trescientos sesenta y cinco de Maite dale tres golpecitos para que le pongamos tu energía acércatelo al corazón que tienes que saber en este momento y tú que eres la más conectada vamos a ver Maite Maite Maite gracias a ver vamos a ver que tengo que saber en este día No permitas que tus miedos impidan tus milagros. Eres el co-creador de toda tu vida. ¿Qué tal? Muchísimas gracias, Maite. Y fue el mensaje número 247. Qué bonito, qué bonito. Pues que lo disfrutes, te lo llevas cuando lo veas. Con mucho cariño. Con mucho cariño. Está precioso. Además, el color amatista violeta me encanta. Sí. Tengo una canción que se llama Amatista para que la oigas. Absolutamente. absolutamente, no Lorena mil, mil, mil gracias nuevamente y a todos ustedes les agradezco como siempre el privilegio de darme lo más maravilloso que tenemos los seres humanos que es nuestro tiempo soy Maite Prida, esto fue Arriba con Maite y nos vemos y nos escuchamos en el siguiente de la serie gracias