Vamos al lĂo Spanish Podcast
Este podcast está pensado para estudiantes de español que quieren mejorar su comprensión auditiva, aprender español real y ganar confianza poco a poco. En cada episodio encontrarás conversaciones, historias y explicaciones claras, con vocabulario útil y ejemplos cercanos a la vida cotidiana.
Además, podrás descargar la transcripción de cada episodio para seguir el audio, repasar el contenido y aprender a tu ritmo.
Ponte los auriculares… y vamos al lĂo.
Vamos al lĂo Spanish Podcast
La Navidad en España.
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🎄🎅En este episodio de Vamos al lĂo hablamos de la Navidad en España tal y como se vive de verdad. Recorremos los dĂas más importantes de estas fechas: los preparativos en casa, la LoterĂa de Navidad, la Nochebuena, la Nochevieja con las doce uvas, el chocolate con churros del 1 de enero y la llegada de los Reyes Magos. Un episodio lleno de recuerdos, tradiciones y español real para que conozcas mejor la cultura y la vida cotidiana de los españoles.
¡Hola a todos! ÂżCĂłmo estáis? Bienvenidos a un nuevo pĂłdcast de Vamos al lĂo. En el pĂłdcast de hoy vamos a hablar de la Navidad, de cĂłmo vivimos los españoles esta Ă©poca, que para muchos es una Ă©poca muy feliz y para otros no tanto.
Si te pregunto a ti quĂ© es lo primero que te viene a la cabeza cuando piensas en la Navidad, seguramente me vas a decir que la familia, la comida, los regalos. Y sĂ, todo eso está ahĂ. Pero yo podrĂa decir que la Navidad en España es más que eso. Es una Ă©poca donde se exagera todo un poco: se come mucho más, se bebe mucho más, se habla muy alto y se pasa mucho tiempo con la familia. Y eso, pues… como ya he dicho, puede ser maravilloso… o algunas veces bastante agotador.
Si somos sinceros, en España la Navidad no empieza el 24 de diciembre. Empieza bastante antes. Yo recuerdo cuando era niña que, unos quince dĂas antes más o menos, ya empezábamos con los preparativos. Poco a poco. Primero ponĂamos el árbol, despuĂ©s el BelĂ©n. No se hacĂa todo de golpe, se hacĂa con bastante calma, saboreando cada paso y disfrutándolo todo con la familia.
En mi casa recuerdo que montar el BelĂ©n era casi un ritual. No solamente era poner figuras y ya está. ĂŤbamos al campo y recogĂamos musgo, piedras, ramas, tierra, cualquier cosa que nos parecĂa bonita para hacer el BelĂ©n mucho más real. Y luego, cuando llegábamos a casa, elegĂamos una zona, extendĂamos unos periĂłdicos, plásticos y ponĂamos encima todo aquello que habĂamos recogido en el campo. Montábamos montañas, rĂos con papel de aluminio, caminos con la tierra que habĂamos recogido. Todo tenĂa que quedar perfecto y, sobre todo, lo más real posible.
El árbol tambiĂ©n se ponĂa bastante despacito, con mucha calma. Se colocaban las luces, los adornos que cada año, pues, se solĂan incorporar, adornos nuevos y cosas que eran viejas, pero bueno, nos recordaban todos esos años que habĂamos ido poniendo el árbol.
Estos dĂas previos tenĂan algo muy especial. TodavĂa no habĂa prisas ni comidas, ni nada, pero ya habĂa ilusiĂłn. Ya sabĂamos que una Ă©poca bastante bonita se estaba acercando.
En el medio de todos estos preparativos, los españoles tienen una fecha concreta en mente y la tienen desde hace bastante tiempo. Incluso podrĂamos hablar del verano o antes, y es la famosa LoterĂa de Navidad. La LoterĂa de Navidad se celebra el 22 de diciembre, pero, como ya digo, los españoles compran boletos de loterĂa desde muchĂsimo antes. Incluso, pues cuando vamos de vacaciones en verano y ya están disponibles, pues nos traemos loterĂa de todas las partes de España.
El dĂa de la loterĂa, concretamente por la mañana, mucha gente se levanta y enciende la televisiĂłn. Muchos se sientan y ven el programa entero, otros tienen la televisiĂłn puesta de fondo mientras hacen otras cosas. Se escuchan los nĂşmeros cantados por esos niños de San Ildefonso y, aunque en el fondo tenemos muchas dudas de que nos vaya a tocar, todos estamos ahĂ mirando un poquito de reojo o pendientes de que nos llegue un mensaje de alguien que nos diga: ¡nos ha tocado!, no? ¡Nos ha tocado la loterĂa!
Es muy tĂpico compartir dĂ©cimos con la familia, con los amigos, con los compañeros de trabajo, comprar loterĂa en el bar donde nos tomamos el cafĂ© todos los dĂas o en el supermercado donde compramos todos los dĂas. Y, bueno, pues cuando miras tu nĂşmero y ves que no ha tocado, casi siempre hay alguien que dice la frase de rigor, la frase que se escucha todos los años:
“Bueno… por lo menos tenemos salud.” Y con esto se pasa página y se sigue con el dĂa, porque la Navidad continĂşa.
Llegamos por fin al 24 de diciembre, la Nochebuena. Ese dĂa ya se nota en el ambiente que no es un dĂa cualquiera. Ya se nota el ambiente familiar, se nota que estamos esperando una buena comida, una buena compañĂa.
Por la tarde, cuando empieza a oscurecer, yo recuerdo que salĂamos a la calle con otros niños del barrio y pedĂamos el famoso aguinaldo. El aguinaldo era ir de casa en casa cantando villancicos para que los vecinos nos dieran algo a cambio. Normalmente lo que te daban no era dinero; eran caramelos o incluso fruta. A veces caĂa alguna moneda, pero era bastante improbable.
Los niños Ăbamos bien abrigados, con las manos congeladas, y cantando los villancicos de siempre. Acompañábamos estos cantos con las panderetas, algunas zambombas improvisadas y otros que no tenĂan instrumentos, pues cogĂan una botella de anĂs y la hacĂan sonar, chocándola con un palo. No cantábamos especialmente bien, pero nos daba igual. Llamábamos a los timbres, las puertas se abrĂan, los vecinos nos sonreĂan y nos decĂan: ¡Cuánto has crecido! y, a cambio, pues nos daban caramelos o fruta. Era una tradiciĂłn muy sencilla, pero muy mágica, y una tradiciĂłn que ha dejado muy buenos recuerdos en nuestras mentes.
DespuĂ©s de esto llegaba la noche. La cena de Nochebuena. La Navidad en España es muy familiar y esa noche se suele pasar en casa. Son comidas largas, preparadas con bastante tiempo, donde se empieza con entrantes, luego, pues se pasa a algo caliente y despuĂ©s carne o pescado. Cuando piensas que ya no puedes más, de repente viene tu madre con un fabuloso postre y dices… bueno, todavĂa tengo hueco para un poquito más.
Turrones, polvorones, mazapanes… todas estas cosas se encuentran en bandejas encima de las mesas de las casas, asĂ que puedes ir picoteando todo el dĂa, con cuidado porque, si no, luego llegas sin hambre a la cena.
DespuĂ©s de cenar llega uno de los momentos más importantes de la vida social en España: la sobremesa. Ese ratito en el que nadie se levanta de la mesa, tomando un cafĂ©, tomando una copa, y se sigue hablando durante horas. A veces se rĂe, y a veces se discute… depende del dĂa y de la familia.
Pasan los dĂas de Navidad y llegamos a la Nochevieja, el 31 de diciembre.
Esa noche suele empezar bastante tranquila. Se cena en casa, con la familia o con amigos, y casi siempre con la televisiĂłn encendida. En España es muy tĂpico ver los programas especiales de Nochevieja, que cambian un poco de año en año, pero tienen las tĂpicas actuaciones musicales, actuaciones de humor y tambiĂ©n algunas actuaciones que critican la polĂtica y la situaciĂłn social del paĂs. Pero bueno, todo el mundo acaba viĂ©ndolos, aunque digan “yo no veo esas cosas”, pero todo el mundo al final, al dĂa siguiente, sabe de lo que le hablas.
Y llega el momento clave de la noche: las doce uvas. Unos minutos antes de medianoche, todo el mundo se coloca delante del reloj o delante de la televisiĂłn. Muchas personas ven la Puerta del Sol en Madrid abarrotada de personas. Hay que comerse una uva por cada campanada. En teorĂa es fácil, pero en la práctica no tanto. Siempre hay alguien que se atraganta, alguien que va con retraso, alguien que promete que el año que viene lo hará mejor. Pero da igual. Lo importante es brindar, abrazarse y empezar el año con buen humor.
De dĂłnde les viene a los españoles esta tradiciĂłn de comer doce uvas, pues no es tan antigua como mucha gente piensa. A principios del siglo XX hubo un excedente enorme de uvas, sobre todo en la zona de Alicante, y se empezĂł a promover la idea de comer uvas en Nochevieja como sĂmbolo de buena suerte. Al final, la costumbre se popularizó… y aquĂ seguimos, 2025 y comiendo uvas.
DespuĂ©s de las uvas, hay quien se queda en casa… y hay quien sale de fiesta. Durante muchos años fue muy tĂpico ir a la discoteca o grandes fiestas despuĂ©s de medianoche.
Además, cuando la noche se alarga más de la cuenta, llega uno de los momentos más mĂticos: el chocolate con churros de la mañana del 1 de enero.
Cuando estás cansado, te duelen los pies, tienes muchĂsimo sueño, un chocolate con churros es casi una tradiciĂłn sagrada para entrar en calor y empezar el año con algo dulce.
Pasan los primeros dĂas de enero y llegamos al dĂa 5, la tarde de las cabalgatas de Reyes. Todas las calles se llenan de gente para ver pasar a los Reyes Magos, montados en esas carrozas y tirando caramelos. Los niños miran hacia arriba con los ojos abiertos como platos, intentando coger cuantos más caramelos mejor.
Después de la cabalgata, toca irse a casa, dejar los zapatos preparados, poner vasos de leche y galletas para los Reyes y un poquito de heno para los camellos.
A la mañana siguiente, todo el mundo, con muchĂsima ilusiĂłn, corre directo al árbol de Navidad para ver cuántos regalos les han dejado los Reyes. Muchas familias pasan parte de la mañana abriendo regalos, algunos muy contentos porque les han traĂdo aquellas cosas que les gustan o que habĂan pedido, otros no tanto; se tienen que conformar con calcetines o calzoncillos.
Pero todavĂa queda una cosa muy buena: el roscĂłn de Reyes. Un dulce redondo, con fruta escarchada, y que lleva una sorpresa dentro. Además de la sorpresa, tambiĂ©n lleva un haba. Y a quien le toca la sorpresa se tiene que poner la corona, pero a quien le toca el haba… debe pagar el roscĂłn.
Ese dĂa pone punto final a la Navidad. DespuĂ©s de eso, ya todos sabemos que toca volver a la rutina.
Al final, las Navidades en España son asĂ: intensas, ruidosas, llenas de comida, de recuerdos, de tradiciones, y se quedan contigo para siempre. Algunas cosas cambian, otras se pierden, pero bueno, la esencia sigue ahĂ.
Y hasta aquà el pódcast de la Navidad española. Espero que hayas aprendido muchas cosas, pero, sobre todo, que te ayude a mejorar tu español.
Nos vemos en el siguiente, cuidaos mucho.