Esto no es casualidad
Esto no es casualidad es un espacio de conversación honesta para mujeres que están creciendo, cuestionándose y transformándose. Para mujeres que saben que quieren algo más de su vida, aunque todavía no tengan claro qué es ni cómo llegar ahí.
Aquí hablamos de esos momentos en los que la vida te pide reinventarte, de los giros inesperados y de los ciclos que atravesamos como mujeres, aprendiendo a honrarlos en lugar de resistirlos. Conversamos sobre maternidad sin idealizarla, sobre construir tu propio camino y sobre encontrar tu propio ritmo en un mundo que insiste en acelerarte.
Este podcast es una pausa para mirar con más claridad lo que estás viviendo.
Si estás aquí, no es casualidad.
Nuevos episodios cada miércoles.
Con Cristina Sánchez R.
Esto no es casualidad
Episodio 3. Lo que nadie me dijo sobre ser mama (Parte 1: lo bonito)
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Ser mamá es lo más bonito que me ha pasado. En esta primera parte te comparto las 10 cosas bonitas que nadie me dijo sobre la maternidad. Desde ese amor que no se puede explicar, hasta la creatividad que te explota por dentro, pasando por reconectar con tu niña interior y volverse el ser más eficiente del planeta. Sin filtros, sin romantizar, solo la verdad desde mi experiencia como mamá. La próxima semana viene la parte 2: en la que te hablo sobre los retos y la parte más difícil de ser mamá.
Hola, soy Cristina. Bienvenida a Esto no es casualidad, el podcast donde cuestionamos lo que nos dijeron que era normal y empezamos a construir la vida que realmente queremos vivir. Si estás lista, empecemos. Bienvenida a este episodio número 3. Estoy muy feliz de tenerte aquí conmigo el día de hoy. Y hoy quiero hablar sobre todas las cosas que nadie me dijo sobre la maternidad. Te voy a hablar sobre las cosas buenas y los retos que me trajo el volverme mamá de dos niños sin filtros, sin romantizar y sin y sin victimizar porque ser mamá es lo mejor que te va a pasar en la vida pero al mismo tiempo es lo más difícil y retador y creo que todas las que somos mamás estamos de acuerdo con esto yo soy mamá de dos niños pequeños una niña que se llama catalina de cuatro años y un niño que se llama benjamín de un año y si me preguntan si es lo mejor que me ha pasado en la vida te digo que sí con los ojos cerrados es lo mejor que me ha pasado en la vida me ha traído demasiadas cosas increíbles pero también hay días en los que siento que no puedo con mi vida estoy agotada estoy súper cansada física y mentalmente. Así que vamos a empezar con las 10 cosas más bonitas y más increíbles de ser mamá. Y la primera cosa es que ser mamá es un motor que te empuja a ser mejor. Yo antes de ser mamá podía procrastinar tranquilamente, podía dejar las cosas para después, era la verdad un poco desastre, desorganizada. Antes de ser mamá no me importaba tanto si estaba creciendo como persona, no pensaba en ser mi mejor versión, no pensaba en ayudar a los demás o en tener un impacto positivo positivo en la sociedad, no pensaba en sanar heridas del pasado o realmente tampoco me ponía a pensar mucho en mi futuro, no tenía muchas metas. Pero cuando tuve a mi primera hija, todo cambió. Cuando tienes a alguien que te está mirando para saber cómo hablar y cómo actuar, que está aprendiendo de ti, algo cambia. Quieres trabajar en ti, quieres ser mejor persona, quieres ser mejor mamá, mejor todo. Quieres trabajar en tus traumas para no pasárselos porque quieres darle la mejor niñez que puedan tener. Y creo que muchas mujeres cuando nos convertimos en mamás, desarrollamos más disciplina, más enfoque, más valentía y muchísima más fuerza. Y tampoco creo que la maternidad es algo que mágicamente te transforme de la noche a la mañana, porque no es así, sino que la maternidad hace que te confrontes, hace que confrontes tus heridas, tus límites, tu paciencia, tus creencias, tu identidad. Y ahí es donde nace el crecimiento, porque la maternidad te obliga a mirarte. Y si decides trabajar en ti, entonces es cuando te transforma, porque la maternidad es el espejo más honesto, más brutal que vas a tener. Y ese reflejo te empuja a crecer de una manera que jamás has experimentado antes. Además, te da un propósito y un sentido de trascendencia más allá de ti. Hay algo en saber que estás formando un humano que te conecta con algo más grande que tú. No hablo de religión necesariamente, sino hablo de sentir que tu vida tiene un impacto de verdad, un impacto real, que cada decisión que tomas, por pequeñita que parezca, está moldeando a una persona. Cómo le hablas, por ejemplo, ejemplo, cuando está frustrado o está enojado, eso le está enseñando a manejar sus emociones. Cómo tratas a las demás personas a tu alrededor, eso le está enseñando qué es el respeto y cómo se tiene que hablar a otras personas. Cómo te tratas a ti misma, eso le está enseñando lo que vale una mujer. Cómo se debe tratar uno a uno mismo, cómo se debe amar a uno mismo. Hasta, por ejemplo, cómo manejas un mal día, le está enseñando algo. Y eso le da un peso y una belleza a los días normales, a los días cotidianos que antes tal vez no lo tenían. porque antes podías tener pues un martes cualquiera que no importaba, no significaba nada, pero ahora ese martes en el que te sentaste en el piso a hacer un rompecabezas con tu hijo, eso importa. Ese momento en el que le dijiste, está bien equivocarse, no pasa nada, sigue adelante, en vez de regañarlo, eso importa. No es que necesites hacer cosas extraordinarias y wow, es que lo ordinario se vuelve trascendente cuando sabes que alguien está aprendiendo de ti sin que te des cuenta. Pasamos al aspecto positivo número 2, que es la comunidad de mujeres que la maternidad te da a mí realmente nadie me dijo que el convertirme en mamá me iba a dar tantas amigas y no cualquier tipo de amigas sino amigas que realmente entienden sin que tengas que explicarles mucho que saben lo que es estar agotada lo que es estar con mil pendientes en la cabeza lo que es estar de arriba para abajo en el carro con muchísimas cosas que hacer mujeres que probablemente nunca hubiera conocido si nuestros hijos no fueran amigos compañeros de clase o si no nos hubiéramos cruzado en el parque un martes en la tarde o si no hubieran estado en la clase de baile y eso es algo que me parece tan mágico y es algo que yo la verdad añoré por mucho tiempo, me acuerdo que en el primer año de vida de mi hija, de Catalina, yo llamaba a mi mamá llorando todo el tiempo la llamaba llorando porque me sentía muy sola, me sentía no sé, perdida, no tenía casi amigas que tuvieran hijos de la edad de mi hija porque la mayoría de mis amigas o se casó antes y sus hijos son más grandes o no tenía hijos en ese momento y uno de mis sueños era eso, tener amigas mamás que estuvieran en la misma sintonía que yo, para poder juntarnos y que nuestros hijos jugaran, para poder hablar sobre experiencias de ser mamá de niños pequeños y la verdad que se me cumplió. Hoy en día tengo diferentes grupos de amigas gracias a mis hijos y me encanta porque todas somos tan diferentes. Tenemos diferentes edades, diferentes profesiones, diferentes historias, diferentes formas de pensar y de ser, pero siempre hay algo que nos une a las mamás de una forma profunda porque solo las mamás saben lo que es amar así de grande. Solo las mamás saben lo que es no dormir y tener que funcionar al día siguiente. Solo las mamás saben lo que es que tu vida cambie por completo. Algunas empiezan siendo la mamá de Dieguito, la mamá de Alex, la mamá de Elena, y terminan siendo personas muy importantes en tu vida. Te escriben para preguntarte cómo están tus hijos, si se enfermaron, cómo estás tú. Te ayudan a recoger a tu hija en el colegio si no te da tiempo. Te recuerdan de la tarea que ya se te había olvidado que tenías que llevar. Y esa red, esa comunidad que se forma, casi sin querer. Es uno de los regalos más inesperados de la maternidad y realmente estoy tan agradecida por ese regalo que me ha dado. El aspecto positivo número tres es la explosión de creatividad. Esto es algo que nunca leí en ningún libro de embarazo, de maternidad, nunca lo vi en ninguna película, ni en ningún lugar, pero realmente el ser mamá me hizo cien mil veces más creativa. Y no estoy hablando de que tienes que inventar jueguitos a las seis de la mañana porque se despertó temprano y ya no sabes ni qué hacer, o de tener que hacer una, no sé, una nave espacial con un cartón, sino de algo que me pasó a mí y que he escuchado que pasa a algunas mujeres. Durante el embarazo y el posparto con mi segundo hijo, las ideas se me desbordaban de la cabeza. O sea, es algo que no puedo explicar. Quería hacer tantas cosas, tenía tanta energía creativa, quería crear, quería emprender, tenía ideas todo el tiempo. Y lo más raro es que, a pesar de que estaba tan cansada porque en el embarazo con mi segundo hijo me dio insomnio crónico, todo el embarazo me despertaba a las 12 de la noche y me volvía a dormir más o menos a las 4 de la mañana. Y después mi hija se despertaba a las 5 y media, entonces ya no dormía mucho. El punto es que a pesar de no dormir, tenía una energía creativa que no había sentido antes. Sentí que algo en mí se transformó, algo en mi cerebro cambió. Fue como un motor en mi cerebro que no se podía apagar. Sentía un impulso por crear algo nuevo a pesar de estar tan cansada. Nunca paré de trabajar en proyectos. Estuve creando nuevos proyectos y en el primer mes posparto fue cuando decidí que por fin iba a abrir mi cuenta y crear contenido constante en mis redes sociales y realmente esta vez tomármelo en serio, porque era algo que había querido hacer desde hace muchísimo tiempo pero no me atrevía o no encontraba el tiempo o siempre me ponía mil excusas para no hacerlo y fue en el posparto cuando dije no, lo tengo que hacer, es ahora o nunca, lo siento en cada célula de mi cuerpo que es lo que tengo que hacer, yo antes de ser mamá podía pasar semanas dándole vueltas a una idea, pensando en todo lo que podía salir mal, buscando el momento perfecto buscando excusas para no hacerlo pero después de ser mamá ya no tenía tiempo para eso era bueno se me ocurrió esta idea y lo voy a hacer go for it porque no hay espacio mental para estar sobre pensando tanto porque mi cerebro realmente ya estaba ocupado con mil cosas y eso que suena como una limitación fue en realidad lo más liberador que me pudo pasar porque cuando no te detienes a pensar en todo lo que puede fallar todo lo que puede ir mal avanzas y la verdad es que avanzas muy rápido es como si la maternidad te quitara el filtro del miedo y te dejara solo con la acción y Y esa creatividad se desborda hacia todo lo que haces, hacia tu trabajo, tus proyectos de vida. Yo creo que muchas de las mejores ideas que he tenido para mi marca, para mi negocio y para mi vida en general, las he tenido justamente siendo mamá. Porque la maternidad te obliga a pensar diferente, a salirte de la caja, a resolver con lo que tienes. Y una vez que aprendes a funcionar así, ya no puedes parar. Ves soluciones donde antes veías problemas, ves oportunidades donde antes veías limitaciones. Y creo que hay algo en todo ese proceso físico de la maternidad que tiene que ver el embarazo, el parto, el dar de mamar. Tu cuerpo está creando vida literalmente, está produciendo, está dando, está transformándose. Y esa energía creadora no se queda solo en lo físico, se desborda a todos los aspectos de tu vida, se mete en cómo piensas, en cómo ves el mundo, en lo que quieres construir. Es como si tu cuerpo te recordara todos los días, tú puedes crear, tú lo puedes hacer, ya lo estás haciendo. Y si puedes crear vida, ¿cómo no vas a poder crear todo lo demás que sueñas y siempre has querido? ahora pasamos al aspecto positivo número 4 y esto es el torrente de amor que no sabías que existía yo creía que sabía que era el amor creo que todas las mamás pensamos que sabíamos que era el amor hasta que nacen nuestros hijos la verdad es que no tenía ni idea cuando nació mi hija Catalina y con mi hijo Benjamín también con los dos sentí algo que realmente no se puede explicar con palabras no tiene un nombre específico es una expansión es una explosión de amor como si tu corazón se hiciera más grande físicamente sientes como si estás en las nubes flotando de la felicidad. Es un amor que no se puede medir, que no se negocia, que no depende de nada porque no necesita condiciones para existir. Cuando ves a tus hijos, los amas por completo, tal y como son. Y ese amor te revela una parte de ti que no conocías, porque descubres cuánto realmente eres capaz de amar. Es un amor tan profundo que a veces hasta da miedo, porque te da cuenta de lo vulnerable que te hace. Realmente es el sentimiento más puro y más real que he sentido y que voy a sentir jamás. Y hoy justamente que los estaba viendo, cuando se reían en la cena, no podía dejar de verlos y de sentir tanto amor y tantas ganas de besarlos y abrazarlos y estar siempre cerca de ellos. Y es ahí cuando te das cuenta de que ese amor no se parece a nada que hayas sentido antes. No es un amor que te completa, es un amor que te desborda, que te enseña que tu capacidad de amar era mucho más grande de lo que te imaginabas y que cada día, con cada momento, con cada minuto que pasa, sigue creciendo más y más y más. Ahora pasamos al aspecto número 5, que es reconectar con tu niña interior. Esta es una de mis cosas favoritas que me trajo a la maternidad. Nadie me dijo que iba a volver a jugar, que iba a volver a ver el mundo lleno de magia, de colores, de recuperar mi capacidad de asombro. Cuando tienes un hijo, revives tu infancia a través de los ojos de tus hijos. Y hay algo realmente muy sanador en esto. Es como si la vida te diera una segunda oportunidad de vivir la magia que tal vez no pudiste disfrutar la primera vez que fuiste niña. La verdad que más allá de jugar, es que vuelves a emocionarte con cosas simples. Ver una mariposa volar es algo mágico saltar en un charco con botas después de una tarde de lluvia es algo tan bonito tan chistoso hacer un castillo de arena en la playa con palas y ponerle conchitas cosas que como adulta ya no te permitías porque hay que tontería o porque estabas demasiado ocupada siendo seria y productiva en tu trabajo o porque estabas en mil eventos sociales con tus amigas de arriba para abajo tus hijos te han permiso de volver a ser niña sin que nadie te juzgue algo despierta en ti Te das permiso a ser ridícula, de tirarte al piso a jugar, de cantar a todo pulmón en el carro, de bailar con ellos cuando suena su canción favorita. Y es que la verdad que siento que como adultos se nos olvidó jugar, se nos olvidó divertirnos de verdad, de reírnos hasta que nos duele la panza, de hacer cosas sin propósito, sin productividad, sin un resultado específico, solo para pasarla bien. Nos convertimos en personas tan serias, tan enfocadas en el hacer, en el producir, que dejamos de disfrutar. Y cuando tu hija te agarra la mano y te dice mami juega conmigo te está dando un regalo que no tiene precio te está invitando a volver a vivir de una forma que ya habías olvidado y que es necesaria para volver a disfrutar de la vida y hay un poder enorme en eso porque cuando reconectas con tu niña interior empiezan a sanar cosas que no sabías que estaban rotas esa rigidez que tenías se afloja esa necesidad de tener todo bajo control se suaviza esa seriedad que pensabas que era madurez resulta que era solo una armadura y cuando te la quitas cuando te permites jugar reírte ser libre, te das cuenta de que ahí estaba la alegría que llevabas buscando en tantos y tantos lugares. Y cuando juegas con tus hijos, a veces salen cosas que no esperabas. Recuerdos de tu infancia, cosas que te hacían feliz de pequeña y que habías olvidado, memorias, juegos, canciones que cantabas. Y también a veces sale lo que te faltó, lo que no tuviste. Y en ese momento tienes la oportunidad de dárselo a tus hijos. Y sin querer, cuando se los das a ellos, también te lo estás dando a ti misma. Es como darle un abrazo enorme a tu niña en interior, es como sanar hacia atrás mientras vas construyendo tu vida hacia adelante. Y la verdad que esto me pasó a mí. Cuando empecé otra vez a disfrutar, a jugar, a pintar, a usar colores en mi vida, en vez de que todo fuera tan blanco y negro, porque yo siento que yo era una persona que era muy blanco y negro, empecé a hacer manualidades otra vez, a jugar con cosas simples, a disfrutar de la naturaleza, empezó a sanar una gran parte de mí. Se empezaron a arreglar muchísimas cosas en mi vida que ni sabía que estaban mal. Yo era una persona persona que me tomaba la vida demasiado en serio. Me había vuelto una persona que no se daba permiso a disfrutar, a seguir su curiosidad, que se estresaba por todo, que vivía ansiosa pensando en el futuro. Y al reconectar con mi niña interior, esto cambió por completo. Mi vida realmente dio un giro de 180 grados. Ahora vamos a pasar al aspecto número 6, que es que ya no te importa lo que digan y hagan los demás. Antes de ser mamá, me importaba muchísimo, pero muchísimo, el que dirán. Invertía tanta energía en cosas que ahora me parecen tan tontas. La verdad que la maternidad te pone un filtro brutal lo que no es esencial, se cae deja de importarte, dejas de perder tiempo en dramas que no te suman en relaciones que no te nutren en opiniones que realmente no te aportan nada, en situaciones que no están dentro de tu control tus prioridades se van ordenando solitas casi sin esfuerzo, es como si de repente supieras exactamente qué importa y qué no importa, y no es que ya no te importe nada y te vuelvas egoísta y todas las personas, hobbies, proyectos trabajos, lo que sea, que te Tenías antes de convertirte en mamá, ya no importen. No, para nada. Pero es que tu energía ahora ya no es la misma. Tu tiempo ya no es el mismo. Ya no te alcanza para invertirlo en cosas que realmente no valen la pena. Y ese es un regalo disfrazado. Porque antes tal vez te quedabas horas pensando en un comentario que alguien te puso en redes sociales o que viste en redes sociales. O te estresabas por caerle bien a una persona o por pensar qué opinión tenían los demás de ti, qué percepción tenían otras personas de ti. O decías que sí a cosas que no querías por miedo o por quedar mal o por compromiso y ahora la verdad es que no te da la vida para eso no te importa decir que no yo al principio veía esto como una limitación pero ahora que ya llevo varios años en la maternidad me he dado cuenta que es libertad pura porque cuando sabes lo que es desvelarte cuidando a un hijo enfermo o estar ocupada todo el día haciendo cosas de tus hijos o de tu casa o de tu trabajo y realmente te queda muy poco tiempo para ti misma para las cosas que tú quieres para descansar para disfrutar entonces tu escala de lo que realmente importa cambia para siempre lo que antes era un drama que te quitaba el sueño ahora lo ves y piensas bueno esto la verdad no es un problema de verdad y no me interesa porque no tengo tiempo y estoy cansada ya conoces lo que es preocuparte en serio y eso te regala una claridad muy grande te vuelves más directa te vuelves más honesta más selectiva con tu tiempo y con la gente a la que le das tu tiempo y no por indiferencia sino porque la maternidad te enseñó la diferencia entre lo que de verdad importa y lo que no ahora pasamos al aspecto número 7 y es que desarrollas una paciencia y una fortaleza que no sabías que tenías voy a empezar por la paciencia porque creo que es la parte más honesta porque tus hijos van a llevarte al límite van a hacer exactamente lo que les acabas de decir que no hagan que no toquen que no digan les vas a poner el plato de comida que preparaste con tanto amor que sacaste de Pinterest y que le hiciste una forma de animalito en el cual te esforzaste tanto y te van a decir que no les gusta que qué asco que no se lo van a comer y en ese momento solo puedes respirar profundo y encontrar la paciencia. Van a hacer un berrinche en el peor lugar que se te pueda ocurrir, en el peor momento. Te van a preguntar por qué 17 veces seguías, te van a llamar mama 25 veces en un minuto, van a tirar un vaso de leche que acabas de servir en todo tu sofá que acabas de limpiar y tú solo vas a respirar. Vas a contar hasta 10, vas a cerrar los ojos un segundo y vas a responder con una calma que no sabías que tenías. No siempre, no siempre. no todos los días, pero la mayoría de veces sí. Y cuando no puedes, cuando pierdes la paciencia y a veces gritas, vas a sentir una culpa enorme y al día siguiente vas a intentarlo de nuevo. Vas a proponerte tener más paciencia, a ser mejor mamá. Y eso es paciencia de verdad. No es no perderla nunca porque eso es imposible como madre, no es realista, pero sí es volver a buscarla otra vez cada vez que se te acaba una y otra vez. Hay días en los que la verdad estás agotada, en los que ya no puedes más y sientes que te vas a morir del cansancio y Y no sé ni cómo, de algún lado sacas fuerza. A mí me ha pasado este último mes que mis hijos se enfermaron de todo. Es más, ahorita estoy enferma de gripe otra vez. Se enfermaron de infección de oído, les dio rotavirus, paramos en el hospital, les dio influenza A, otro virus, otra gripe, otra infección del otro oído. Y era de no parar, era desvelos, doctores, hospitales, medicinas, y yo realmente sentía que me iba a desmayar. Pero me sorprendí a mí misma. Me di cuenta que no hay nada que pueda tirarme realmente. que soy mucho más fuerte de lo que pienso y cuando eres mamá descubres eso que eres muchísimo más fuerte de lo que alguna vez pensaste imaginaste esa paciencia que crees que no tienes la vas construyendo y no es que la maternidad te la regale de la nada que cuando eres mamá automáticamente tienes más paciencia no es que te obliga a desarrollarla es que no tienes otra opción que trabajar en ella porque te ponen situaciones donde no te queda de otra y esa paciencia y esa fuerza que vas construyendo día a día se traslada a todo se traslada a tu trabajo a tu a tus relaciones, a cómo manejas los momentos difíciles de tu vida, a cómo enfrentas problemas. Porque después de ser mamá, creo que las mujeres podemos hacer cualquier cosa. Porque la maternidad te va dando estas herramientas tan importantes como es la paciencia y la fuerza que hace que puedas resolver cualquier, cualquier problema que la vida te dé. El aspecto positivo número 8 es que reconectas con tu intuición. Tu intuición se agudiza de una manera que no se puede explicar con lógica. Sabes cuando algo no está bien con tu hijo antes de que nadie te lo diga sabes que ese silencio de tu hijo no es normal te despiertas por ejemplo cinco segundos antes de que llore como si supieras que va a llorar es algo como casi animal primitivo que se activa en ti y que no tiene una explicación racional en el primer episodio te conté sobre la historia que me había pasado con mi hija y no sólo tengo esa historia de intuición la verdad que me acuerdo que cuando mi hija era un poco más pequeña pasamos un día normal como siempre hicimos su rutina de la noche la dormía en su cuarto porque ella dormía en su cuarto toda la noche noche y todo bien, entonces yo me fui a dormir en mi cama y me acuerdo que de la nada me desperté tipo 1 de la mañana pero asustada, asustada y lo único que pensaba era, tengo que ir al cuarto de Catalina, tengo que revisar si está bien, entonces le hice caso a esa vocecita a mi intuición, aunque pensaba ay que exagerada, no pasa nada, me voy a volver a dormir si no después me va a costar mucho, seguro no es nada, estoy exagerando, pero me levanté entré a su cuarto, la acaricié y cuando le toqué su frente vi que estaba ardiendo en fiebre, pero ardiendo tenía 41 me acuerdo, entonces entonces pues me puse a darle medicina, bajarle la fiebre, ¿verdad? Ponerle pañitos húmedos y pues al final se la paramos bajando y no pasó nada, pero es increíble cómo mi intuición sabía que algo le estaba pasando, cómo mi intuición hasta me despertó de un sueño profundo diciéndome que algo no estaba bien y cómo esta me hizo pararme, ir al cuarto de mi hija y efectivamente ella no estaba bien, pero gracias a mi intuición pues solucionamos lo de su fiebre y después la llevé al doctor y todo estaba bien. Lo interesante es que esa intuición no se queda solo en la maternidad, cuando te vuelves madre, la intuición se expande a todo. Empiezas a confiar más en ti, en tus decisiones, en esa voz interna que antes probablemente ignorabas o cuestionabas o la tapabas con lógica o con la opinión de otras personas. Pero después de ser mamá, después de comprobar una y otra vez, una y otra vez que esa voz tenía razón, empiezas a hacerle caso. En el trabajo, en las relaciones, en los negocios, en las decisiones grandes de tu vida. Y creo que esto es especialmente importante para las mujeres. Porque Como hablé en el primer episodio, nos han enseñado a desconfiar de nuestra intuición. Nos dijeron que era exageración, que estábamos siendo dramáticas, que necesitábamos datos o pruebas para respaldar todo eso que sentíamos. La maternidad te devuelve eso. Te dice, no, tú sabías, tú tienes razón, tu cuerpo lo sabe, y cuando una mujer confía en su intuición, es imparable. La maternidad te reconecta con esa sabiduría que siempre ha estado dentro tuyo, pero que probablemente tenías dormida, y una vez que la despiertas, uff, Una vez que la despiertas, ya nunca más se vuelve a dormir. Ahora vamos a pasar al aspecto número 9, que es que aprendes a soltar el control y te vuelves la persona más eficiente del planeta. Esta es una de las grandes transformaciones de mi vida, y creo que para todas las que somos un poco controladoras, perfeccionistas y planificadoras. Porque antes de ser mamá, tú tenías tu plan, tu horario, tu forma de hacer las cosas, todo bajo control, y luego llega esta personita que no le dio tu agenda, que no le importa qué plan o reunión te tenías y te destruye cualquier ilusión de control que tenías. Y al principio esto desespera, esto pone de mal humor, estresa porque quieres que las cosas salgan como lo planeaste. Y la verdad es que pocas veces salen. Tu hijo se enferma justo el día de tu presentación importante, esa en la que estabas trabajando desde hace más de un mes y donde van a estar todos tus clientes claves y no puedes faltar y tienes que ir con tu 100% o se despierta toda la noche y te hace estar agotada con unas ojeras enormes al día siguiente justo cuando tenías la fiesta de cumpleaños de tu mejor amiga. Nada absolutamente nada sale como lo pensaste y aquí tienes dos opciones o te frustras todos los días te estresas estás enojada o sueltas y cuando sueltas pasa algo increíble que es que te liberas este aspecto fue una de las cosas más difíciles para mí que al principio no lo veía como algo positivo sino como algo muy negativo porque yo soy una persona sumamente planificadora a mí me gusta planificar todo mi año me gusta planificar todo esto me da un sentido de control de paz de tranquilidad por ejemplo cuando nos vamos de viaje yo soy la típica que hace su tablita de Excel con todo planificado dónde está el hotel la dirección los restaurantes a ir que están cerca del hotel las atracciones que tenemos que ir a ver meto hasta fotos en el Excel por día por fecha hora todo lo planifico hasta el último segundo y esto me encanta a mí me da tanta felicidad la verdad me gusta tener todo planificado y esto me da como dije antes mucha tranquilidad me da mucha seguridad y la maternidad llegó a decirme Esto ya no puede ser. Ya no puedes planificar todo al último detalle porque cuando eres madre todas las cosas cambian. De repente tu hijo se enferma y ya no te puedes ir al viaje. De repente tus hijos tienen algo en el colegio y ya no puedes ir a esta reunión que tenías. Entonces no puedes planificar como te gustaría. Y la verdad que he aprendido a soltar un poco el control, a fluir, a fluir con la vida, a ser más relajada en ese sentido. Aparte que la maternidad te enseña a soltar el control, te hace la persona más eficiente del planeta. Porque tu tiempo ya no no te sobra. Tienes 45 minutos mientras tu hija duerme la siesta y en esos 45 minutos haces lo que antes te tomaba medio día. Aprendes a priorizar como nunca, se acaba a la perfección, ahora funciona lo que está hecho, contestas correos con una mano mientras das de comer con la otra, tomas decisiones en segundos que antes te tomaban semanas, tu cerebro se reprograma literal para funcionar en modo turbo. Y lo más loco es que esa eficiencia no viene del control, viene de haberlo soltado. Porque cuando dejas de querer que todo se perfecto y aceptas que el caos sea parte de tu día a día, fluyes con tranquilidad. Haces más en menos tiempo, con menos estrés y con mejores resultados. La maternidad te enseña que el control es una ilusión y que lo que de verdad necesitas es flexibilidad, rapidez y confiar en que vas a resolver lo que venga, lo que te presente la vida, porque siempre paras resolviendo. Una mamá siempre resuelve. Yo de verdad creo que las mamás somos los seres más eficientes del planeta. Es sorprendente todo lo que podemos lograr en un día. Manejamos crisis a las 3 de la mañana, tomamos decisiones en segundos, operamos con falta de sueño y cansancio crónico y aún así sacamos todo adelante a la perfección. Y el último aspecto positivo, el número 10, son los momentos mágicos que nadie te puede describir. Y esta es una de las que más me cuesta poner en palabras porque no solo es una cosa, son muchas. Es cuando se ríen a carcajadas y tú sientes que esa risa podría curar cualquier enfermedad del planeta que es el mejor sonido del mundo, es ese abrazo que no se termina, cuando se te cuelgan del cuello y no te quieren soltar, cuando te dicen te amo, es cuando te dicen mami por primera vez y algo dentro de ti se derrite, es cuando entran a un cuarto y empiezan a buscarte a ti dentro de todas las personas que hay, es cuando te agarran la cara con sus manitas para que los mires a los ojos, es cuando hacen un dibujo y te dibujan a ti como un palito con rayas de pelo y te dicen mami esa eres tú y esa para ti es un una obra de arte es mejor que la Mona Lisa es el pedazo de papel más valioso que has tenido en tu vida y en ese momento no existe ni tu teléfono ni tu trabajo ni tus pendientes ni ninguna otra persona solo existe ese momento con tus hijos me acuerdo la primera vez que mi hijo Benjamín me dijo mamá me sentía tan feliz y tan dichosa de haber escuchado esas palabras de haber estado con él en ese momento sentía que iba a explotar de la felicidad me acuerdo también hace como dos semanas que mi hija Catalina me abrazó de la nada me abrazó así fuerte un abrazo de oso y no me soltaba y me decía mami es que te amo y dije wow este es uno de los mejores momentos de mi vida nada nada se le puede comparar a un abrazo así de un hijo y sentí que era la persona más dichosa más feliz del planeta y me sentí tan agradecida es cuando los ves dormidos y te quedas ahí viéndolos con sus caritas de ángeles como si fuera lo más perfecto que existe en el mundo porque para ti lo son tus hijos son lo más perfecto del universo esos momentos no se pueden comprar no se pueden planear no se pueden medir y te llenan de una manera que nada más en la vida lo va a hacer. Llegan cuando menos lo esperas, en un jueves cualquiera, en el carro del camino del colegio, en la cama antes de dormir y son tan pequeños que si no estás presente te los pierdes. Pero cuando los vives, cuando de verdad los sientes, entiendes todo. Entiendes por qué estás cansada y no te importa. Entiendes por qué a pesar de todos los momentos difíciles harías todo exactamente igual. Son los momentos que te recuerdan por qué vale la pena todo lo demás? ¿Por qué vale la pena vivir la vida? Y si la maternidad se pudiera resumir en algo, creo que serían estos momentos mágicos. Ahí está mi hijo gritando mamá, no sé si lo escucharon. Y esas son las 10 cosas hermosas que nadie me dijo sobre ser mamá. Y si alguien me pregunta ¿qué tienen en común todas estas cosas? Es que ninguna la puedes entender hasta que la vives. Puedes leer todos los libros, escuchar todos los consejos, todos los podcasts, ver todos los videos en YouTube, pero ese momento en que tu hijo te abraza y el mundo se detiene, eso no se explica. Esa fuerza que sacas cuando juraste que ya no podías más, que ibas a explotar, que te ibas a desmayar, eso no se enseña. Esa creatividad que te explota por dentro, esa libertad al soltar el control, esa comunidad de mujeres que aparecen en tu vida, esa niña interior que vuelve a reírse, que vuelve a disfrutar, ese amor que se desborda, todo eso sólo se puede vivir, no se puede explicar, no se puede cuantificar, no se puede describir, y sólo lo puedes vivir tú, a tu forma, desde tu experiencia. Y cuando lo vives cuando entiendes que la maternidad no es algo que te pasa, es algo que te transforma, te hace más fuerte, más libre y más real. El próximo miércoles viene la segunda parte en la que voy a hablar sobre los retos reales de la maternidad, las cosas que me han costado más, los aspectos más difíciles, porque ser honesta también es hablar de lo que no es tan bonito. La maternidad no es solo luz y cosas mágicas, también tiene sus sombras, también tiene su parte complicada. Y pretender que no existe esta parte mágica menos positiva, es hacernos un daño entre nosotras. Porque la maternidad es así. Tiene su lado muy bonito, pero su lado, el cual no es tan bonito. Y como todo en la vida, tiene sus cosas buenas y sus cosas no tan buenas. Y hay que hablarlo como es. Eso fue todo por hoy. Nos vemos el próximo miércoles. Un beso. Que tengan un feliz día. Bye, bye.