Esto no es casualidad
Esto no es casualidad es un espacio de conversación honesta para mujeres que están creciendo, cuestionándose y transformándose. Para mujeres que saben que quieren algo más de su vida, aunque todavía no tengan claro qué es ni cómo llegar ahí.
Aquí hablamos de esos momentos en los que la vida te pide reinventarte, de los giros inesperados y de los ciclos que atravesamos como mujeres, aprendiendo a honrarlos en lugar de resistirlos. Conversamos sobre maternidad sin idealizarla, sobre construir tu propio camino y sobre encontrar tu propio ritmo en un mundo que insiste en acelerarte.
Este podcast es una pausa para mirar con más claridad lo que estás viviendo.
Si estás aquí, no es casualidad.
Nuevos episodios cada miércoles.
Con Cristina Sánchez R.
Esto no es casualidad
Episodio 4. Lo que nadie me dijo sobre ser mamá (Parte 2: lo negativo)
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Ser mamá es lo más hermoso y lo más difícil que me ha pasado. En esta segunda parte te comparto los 10 retos reales que he vivido siendo mamá de 2.
Hola, soy Cristina. Bienvenida a Esto no es casualidad, el podcast donde cuestionamos lo que nos dijeron que era normal y empezamos a construir la vida que realmente queremos vivir. Si estás lista, empecemos. Bienvenida al episodio número 4. Estoy muy, muy, pero muy feliz que estés aquí conmigo el día de hoy. Y hoy vamos a seguir con la parte 2 de las cosas que nadie me dijo sobre ser mamá. La semana pasada, en el episodio número 3, hablamos de las 10 cosas más lindas y más hermosas que he vivido siendo mamá. Y fue un episodio episodio que me encantó grabar, la verdad, porque es muy fácil hablar de todo lo bonito que trae la maternidad, de los aspectos positivos, de los momentos mágicos, pero hoy toca la otra parte, la parte que muchas sentimos pero que pocas decimos en voz alta. Y lo que te voy a hablar el día de hoy viene desde mi experiencia y mi perspectiva. Puede que para ti o para otra mamá las 10 mejores cosas y las 10 peores cosas de ser mamá sean totalmente diferentes, pero hoy vamos a hablar desde mi experiencia y lo que yo he vivido. En este episodio te voy a hablar de los retos reales de la maternidad, de lo difícil, de lo que cuesta, de lo que duele, y no para quejarme para nada, ni para victimizarme, porque de esto no se trata este episodio, sino porque creo que es importante hablar de estos temas con honestidad, porque cuando no se hablan, nos sentimos solas. Y cuando alguien por fin dice o cuenta lo que tú estás sintiendo, te sientes acompañada, te sientes entendida. Entonces te das cuenta que no eres la única, que no eres rara, que es normal que haya retos o aspectos negativos en la maternidad. Todas pasamos por esto. Así que aquí va mi lista de los 10 retos que nadie me dijo sobre ser mamá. Y el reto número uno es que sin un grupo de apoyo es sumamente difícil. Sin una red de apoyo, maternar es extremadamente agotador. El problema es que muchas pues no tenemos esa red de apoyo. No vivimos cerca de nuestra familia o ya no tenemos a nuestra familia con nosotros. Nuestras amigas, nuestras vecinas y la gente a nuestro alrededor pues tienen sus propias vías. También muchas están criando hijos y trabajando y con mil cosas que hacer. hacer. Pero esta red de apoyo es necesaria. Por ejemplo, si tu hijo se enferma y tú tienes que ir a trabajar y no tienes con quién dejarlo, necesitas a alguien de confianza que te lo cuide. Si tienes una emergencia o algo que te sucedió de último minuto que no tenías planeado, necesitas que alguien, por ejemplo, te recoja a tus hijos del colegio. O cuando llevas días sin dormir bien y estás que explotas, necesitas a alguien que se los lleve por unas horas para que tú puedas estar en silencio, en paz y tener un momento de descanso. Son cosas que antes de ser mamá ni te imaginabas que iban a ser un problema. Cosas que parecen pequeñitas, pero que cuando no tienes a quien te ayude se vuelven montañas enormes. Y cuando sí tienes quien te ayude, que te apoye con tus hijos, aunque sea una persona, cambia absolutamente todo. Yo personalmente no vivo cerca de mi familia. Mi mamá y mi hermano viven a dos horas de donde estoy. Cuando he tenido emergencias es difícil que ella venga rápido, sobre todo porque en el país donde vivo, en Guatemala, hay muchísimo tráfico. Entonces cuando he tenido este tipo de situaciones, que mis hijos se han enfermado o que he necesitado algo urgente, mi suegra vive cerca tengo la fortuna que vive cerca y ella la verdad que me ha hecho el favor de cuidarme a mis hijos o de llevármelos a algún lado y esto me ha dado una gran tranquilidad de saber que cualquier emergencia, cualquier cosa que ella está aquí para mí, para emergencias y cuando realmente la necesite cuando solo tenía una hija cuando tenía a mi hija Catalina, no necesitaba tanta ayuda, la verdad que yo podía hacer muchísimas cosas, pero cuando nació mi segundo hijo, mi hijo Benjamín todo cambió, me di cuenta que necesitaba muchísima más ayuda para poder sobrevivir sobre todo con tan pocas horas de sueño porque mi hijo no duerme bien desde que nació y sigue sin dormir bien y necesitaba alguien que me ayudara al día siguiente a cuidarlo a cargarlo a dormirlo para yo poder tener un descanso y cuando empecé a trabajar de nuevo que me ayudara pues con las tareas de la casa entonces yo decidí crear mi propia red de apoyo porque no tenía tanta y me estaba ahogando la construí con amigas con vecinas y con dos mujeres mujeres increíbles que contraté para que me ayudaran con las tareas de mi casa y con mis hijos y desde que hice esto la verdad que mi vida cambió por completo si eres como yo que no tienes una red de apoyo mi mejor consejo que te puedo dar es que la crees porque no va a venir a tocarte la puerta tú tienes que salir a buscarla y armarla con vecinas en un grupo de mamás con primos con amigas y si no tienes nada de esto buscar la forma de encontrar a alguien que te ayude contratar alguna persona que llegue a tu casa aunque sea ciertos días días o ciertas horas porque la maternidad en soledad es pura supervivencia y la verdad que mereces más que sobrevivir te mereces vivir una maternidad feliz descansada y con energía el punto número dos es que en los primeros años de vida de tus hijos no vas a tener tiempo para mucho y esto nadie te lo dice con la honestidad que se necesita los primeros años son intensos yo estoy en esas con mis hijos porque son pequeños todavía requieren todo de mi tiempo y energía cuando tus hijos tienen menos de seis años calculo más o menos tu tiempo deja de ser tuyo tus proyectos se pausan tus hobbies se archivan tu vida social se reduce y no es que desaparezcas pero si te transformas y hay un duelo en este proceso un duelo por la versión de ti que podía hacer todo lo que quería cuando quería que podía salir sin dar explicaciones sin avisar a nadie que podía ir en la noche a cenar con sus amigas cuando la llamaban sin haber hecho planes antes todas las mamás dicen que es temporal y yo sé que así sí es que es temporal, pero mientras lo vives, mientras estás en ese momento, se siente eterno. Se siente como que nunca va a terminar, como que nunca vas a volver a tener tiempo para ti, para tus amigas, para tus hobbies, para descansar. Y lo que nadie te dice es que ese duelo es válido, que puedes amar a tus hijos con todo tu ser y al mismo tiempo extrañar tu tiempo. Extrañar poder leer un libro sin interrupciones, ir al baño sin que nadie te siga y te esté tocando la puerta del baño cada cinco segundos, terminar una frase completa Sin que te digan mami cinco veces. Tener una conversación con tu pareja o con tu esposo que no sea sobre pañales, sobre piñatas, sobre lonchera. Extrañas cosas que antes dabas por sentadas y que ahora se sienten como un lujo. Tomarte un café caliente en tu sofá sin que se te enfríe. Hacer ejercicio sin prisa. Trabajar en una idea con todo tu enfoque sin que te interrumpan cada 10 minutos. Dormir. Ay, dormir. Honestamente, estos sí me lo habían dicho, que aprovechar a dormir. Pero no es así. nunca me lo tomé en serio nunca pensé que iba a ser así de duro la falta de sueño pero bueno esto lo vamos a hablar más adelante y no lo digo para asustar a nadie lo digo porque cuando estás en esta etapa y sientes que te perdiste necesitas saber que no eres la única que todas las mamás de niños pequeños están sintiendo lo mismo aunque en instagram parezca que lo tienen todo bajo control y que la vida es perfecta la verdad que cuando tus hijos son pequeños requieren muchísimo tiempo muchísima atención pero también es verdad que esta etapa pasa que tus hijos van a que eventualmente y tu tiempo va a ir regresando a ti poco a poco justamente esta semana estaba escuchando un podcast de Christine Cavallari una mujer que yo he seguido desde hace muchísimo tiempo y ella estaba hablando sobre sus hijos y contaba que sus hijos pues ya son más grandes y que ya no quieren estar tanto tiempo con ella que ya hacen sus planes que se van con sus amigos todas las tardes o los fines de semana y que ahora ella pasó de estar cuidando tres hijos y estar pendientes de ellos de sus comidas de jugar con ellos 24 7 a tener todo este tiempo libre y que al principio se sentía súper raro que ni sabía qué hacer con todo ese tiempo se sentía perdida y ahí sé que sintió que el tiempo voló que fue un abrir y cerrar de ojos que esa etapa se fue y que siente cierta nostalgia porque se acabó y que ya nunca más va a regresar y esto me hizo reflexionar la verdad me hizo pensar que hay que aprovechar esta etapa cuando son pequeños y quieren estar todo el tiempo con nosotras porque no siempre va a ser así eventualmente van a ir creciendo se van a ir volviendo más independientes y van a empezar a construir su propia vida y ahora vamos a pasar al reto número 3 que es que compaginar trabajo y maternidad es difícil no voy a decir que es imposible porque aquí estoy haciéndolo pero si es difícil es vivir en un estado constante de sentir que no estás dando el 100% en ningún lugar que cuando trabajas piensas en tus hijos y cuando estás con tus hijos estás pensando en el trabajo es un equilibrio que nunca se siente equilibrado del todo y está bien admitirlo no pasa nada y seguramente te ha pasado que tienes una llamada importante del trabajo y justo ese día se ferman tus hijos y no pueden ir al colegio, entonces te tienes que quedar en tu casa y justo recibes la llamada en tu casa y en ese momento se ponen a gritar y a correr y se pelean y apenas puedes escuchar lo que están hablando y te sientes súper estresada y molesta la verdad, pero de alguna forma pues logras hacerlo. A veces tienes que escoger, por ejemplo, entre las reuniones importantes o ir al colegio a una presentación o a veces tienes que contestar e-mails a las 10 de la noche o trabajar en cosas que de día no pudiste porque estuviste con tus hijos por la tarde o todo el día a veces vas a sentir que tu carrera o tu trabajo va más lento que la de todos los demás esto me ha pasado mucho últimamente la verdad he sentido que no logro avanzar tanto como me gustaría o como las otras personas a mi alrededor y sin querer me he comparado con personas que no tienen las mismas responsabilidades que yo tengo en este momento pero después me recuerdo que ir lento no significa que no esté avanzando y que sacar una familia adelante y un trabajo al mismo tiempo si es cansado si es retador pero es sumamente gratificante al final del día. Y a mí honestamente me encanta trabajar. Yo soy una persona muy creativa, con muchas ideas, con mucha energía y me gusta hacerlo. Y por eso es que decidí trabajar medio tiempo en las mañanas y en las tardes estar con mis hijos. La verdad, si no trabajaría medio tiempo, no me sentiría tan feliz ni realizada. Y a veces me pasa que me siento culpable por querer trabajar, porque se supone que deberías de estar solo con tus hijos 100% del tiempo. Pero la verdad es que muchas de nosotras necesitamos el trabajo, no solo por la parte económica sino por lo que somos porque tenemos ambiciones proyectos sueños que no desaparecieron cuando nos convertimos en mamás y querer las dos cosas no te hace mala madre todo lo contrario le estás enseñando a tus hijos que una mamá también se realiza que una mamá va tras sus sueños que una mamá puede amarlos con toda su alma y al mismo tiempo construir algo propio que una mujer no tiene que apagarse para ser buena madre y eso es el ejemplo más poderoso que les puedes dar y con esto pasamos al punto número 4 el el aspecto negativo número 4 que es la culpa materna. La culpa es la compañera silenciosa de toda madre. Si trabajas, culpa por no estar. Si te quedas en casa, culpa por no aportar económicamente. Si les pones pantallas porque necesitabas un ratito de tranquilidad y silencio, culpa. Si no juegas lo suficiente, culpa. Si pierdes la paciencia, culpa. Si no comieron saludable en la cena del día de hoy, culpa. Es un círculo que parece no tener fin y lo peor es que mucha de esa culpa viene de afuera. de una sociedad que tiene expectativas imposibles sobre lo que debe de ser una buena madre. Viene de las redes sociales donde ves a mamás que parecen ser perfectas con vidas idílicas, mamás que están maquilladas, peinadas, con la casa súper limpia, recogida impecable, con los hijos comiendo brócoli orgánico, haciendo manualidades de Pinterest a las 8 de la mañana y tú ahí estás en pants con los pelos despeinados, con cara dormida, agotada, tratando de sobrevivir el desayuno. Viene de los comentarios de la gente que opinas y que les preguntes, ay, pero ya la dejaste dar de mamar, ya tiene un año, o todavía no camina, ya va tarde, o por qué no habla. Viene de a veces hasta de tu propia familia, con buenas intenciones, pero que con cada consejo no pedido te hacen sentir que lo estás haciendo mal, que estás fracasando, y eso genera muchísima culpa. Y viene de un lugar todavía más profundo, de la idea que cargamos desde niñas, de que la mujer tiene que darlo todo, que ser madre es sacrificio puro, y que si no es estás sufriendo es porque no estás haciendo lo suficiente. Esa narrativa está tan metida en nuestra cultura que la culpa ya ni se siente como algo externo, se siente como algo tuyo, como si fuera tu voz, pero no lo es. Es una voz que te pusieron encima generaciones de mujeres que cargaron con la idea que ser mamá es ponerte de último, cuando en realidad no tiene que ser así. Obviamente sí hay muchísimas cosas que cambias en tu vida y tus hijos van en primer lugar y les quieres dar todo lo mejor de ti, pero esto no significa que tú vas a hasta atrás en la lista, que tú ya no importas. Así que creo que ir soltando un poco esta culpa, te vas a sentir mejor. No sé cómo se hace esto todavía. Es algo en lo que estoy trabajando diariamente, pero creo que es algo que tenemos que hacer como mamás, porque somos seres humanos al final del día, no somos perfectas. Y esto no se nos puede olvidar. Estamos viviendo también nuestra vida por primera vez. Ahora vamos a ir al reto número 5, que es que tu cuerpo cambia y nadie te prepara para este duelo. Nadie te dice que después de tener un hijo, te vas a a mirar al espejo y no te vas a reconocer. Y no hablo solo de las libras de más o de las estrías que te salieron en el embarazo o de las ojeras por no dormir, sino que tu cuerpo pasó una transformación gigantesca y nadie te da tiempo para procesar lo que esto significa, lo que esta transformación conlleva. Nadie te habla de esto con honestidad, porque si dices que extrañas tu cuerpo de antes, te dicen, pero mira lo que te dio, te dio un milagro, te dio tu hijo que es increíble y es 100% cierto. Pero esto no significa que no puedas estar agradecida por tus hijos y por tu cuerpo y al mismo tiempo sentir ese duelo. Como si tuvieras que elegir entre amar a tu hijo y extrañar a tu cuerpo. Claro que no. Estás agradecida con tu cuerpo. Es increíble lo que hizo en nueve meses. Es un milagro realmente. Pero al mismo tiempo te sientes diferente. Te sientes rara porque tu cuerpo no es el mismo que conociste. Porque no es solo el estético. Es el cansancio que se siente distinto. Se siente más profundo. Es el pelo que se te cae en los primeros meses posparto. Es la espalda que te duele por estarlos cargando. Esto me está pasando con mi hijo Benjamín. Él tiene un año y pésate 30 libras es enorme y de verdad no aguanto la espalda tengo que estar haciendo ejercicios para la espalda y estiramientos muchas mujeres pasan por diferentes cambios el primer año a mí por ejemplo me pasó que perdí vista yo la verdad antes veía muy bien y ahora ya no tanto tengo que usar lentes para ver de cerca porque no leo bien me pasó también que me engordé 50 libras en el embarazo a mi segundo hijo bueno en mi primer embarazo también pero en este segundo pues no he logrado bajar todas las libras realmente he estado muy cansada durante este primer año como te mencioné la falta de sueño sin energía y mis hormonas han sido un desastre nunca me había pasado esto que tuviera un desorden hormonal y esto ha hecho muy difícil la pérdida de peso me ha costado pero siento que ya voy en el camino correcto también me pasó no sé si esto le pasó a alguien la verdad pero a mí me cambió la textura del pelo mi pelo siempre ha sido liso con un poco de ondas o sea no liso así baba pero si todo era igual y ahora tengo la mitad del pelo ondulado con una textura como mucho más áspera en la parte de abajo y la mitad de arriba es una textura textura como más lisa. No sé por qué me pasó esto, la verdad, pero sí noté que fue después de mi embarazo. Y bueno, cada cuerpo de cada mujer se transforma de formas diferentes. Y como me pasó estos cambios, me imagino que tal vez a ti o a tu amiga o a tu mamá le pasó también otros cambios totalmente diferentes. Porque traer a un hijo al mundo es una transformación muy fuerte. Perdón, creo que he dicho transformación muchas veces en este punto, pero creo que es la palabra más adecuada para describir lo que pasa en nuestro cuerpo. Crear una vida dentro nuestro es como un milagro. Crear manitas, piecitos, pelos y te pones a pensar. Todo es increíble, la verdad, lo que puede hacer nuestro cuerpo. Entonces no te sientas culpable si en este momento no estás con tu peso ideal. No te preocupes, no te sientas presionada por regresar a ti en tres meses. Esto no es algo realista. La sociedad nos pone la presión de recuperarnos rápido. No llevas ni un mes posparto con todos los cambios que has tenido, los cambios de identidad, de hormonas, de todo. Y la gente espera que recuperes tu cuerpo pronto y te critican si te tardas. Dicen uy, no se descuidó. Ay, qué le pasó? Ahora se engordó. Ahora mírala como está ya nunca se arregla pero ya sabes que las personas siempre van a criticar sea lo que sea estés como estés con el tiempo tu cuerpo va a ir regresando poco a poco tal vez en algunos pospartos se tarda más en otros menos no vas a volver a ser exactamente como eras antes este es tu cuerpo ahora con tus marcas con tus cicatrices con lo que cambió y no necesitas ser reparado ni recuperado creo que esto se te quede grabado necesitas ser respetado ahora vamos a pasar al punto número 6 que es la falta de sueño ay la falta de sueño realmente esto si ha sido algo que ha afectado mucho a mi vida el otro día estaba leyendo que la privación de sueño está considerada literalmente como una forma de tortura en serio se ha usado para torturar prisioneros de guerra y eso es exactamente lo que vivimos muchas mamás solo que nadie lo llama así nadie te dice vas a experimentar algo que se usa como un método de tortura y se espera que al día siguiente funciones con normalidad y no estoy hablando de una mala noche hablo de semanas meses a veces años sin dormir bien de despertarte tres, cuatro, cinco, diez veces en la noche, de no recordar la última vez que dormiste de corrido. Yo lo viví con mis dos hijos de maneras completamente distintas. Catalina, mi primera hija, la verdad que ella durmió muy bien desde más o menos los cuatro meses. A veces se despertaba alguna vez en la noche o cuando estaba enferma, obviamente, pero nada que no se pudiera aguantar. La verdad que fue fácil en este sentido. Entonces yo pensaba que sabía lo que era la falta de sueño, pero no tenía ni idea porque cuando llegó mi segundo, mi hijo Benjamín, todo cambió. Al principio se despertaba 12 veces en la noche o más porque todo el tiempo quería que le diera de mamar y yo pensaba, ok, pues esto va a pasar, es un recién nacido, es normal, puedo aguantar, pero después pasó el tiempo, pasó el tiempo, los meses empezó a comer sólidos, le empecé a dar fórmula y no mejoraba la situación. Yo pensé que cuando empezara a comer iba a dormir mejor, pero no durmió mejor y todo el mundo me decía que seguro cuando cumpliera un año iba a dormir bien. Entonces llegó el día que cumplió el año, pero adivina que qué? Tampoco durmió mejor y sigue sin dormir mejor. Y aquí estamos un año y tres meses después y seguimos sin dormir bien. Ya no son 12 veces las que se despierta como cuando tenía dos meses, pero puede despertarse desde una vez hasta seis veces todavía cada noche. Es como una ruleta rusa porque no sabes qué te va a tocar, cómo te va a ir esa noche. Es impredecible. Y sí, he probado de todo. He probado flores de bac, he probado darle té de manzanilla, he probado hacerle masajes relajantes, he probado aceites esenciales de lavanda. He probado baños de agua de lechuga también, que alguien me lo recomendó. Todo, todo y no hay forma. Entonces esto me generó una ansiedad horrible antes de irme a dormir porque ya no asociaba la cama con descansar, sino que lo asociaba con estrés, con incertidumbre, con no saber qué iba a pasar, cómo me iba a ir esa noche. Y la falta de sueño te cambia, te cambia la personalidad, te cambia la forma de ser. No eres tú. Estás irritable por cosas que normalmente no te molestarían. No puedes concentrarte. Se te olvidan las palabras a medio camino. No pones atención cuando te hablan, tomas malas decisiones, tu paciencia desaparece y tu capacidad de disfrutar las cosas se reduce. Te sientes como si estuvieras funcionando al 40% todo el tiempo. Y lo peor es que el mundo sigue esperando que funciones al 100%, que trabajes, que hagas las cosas que se necesitan hacer en tu casa, que seas amable, que cuides a tus hijos, que estés presente. Además, la falta de sueño te afecta emocionalmente porque cuando no duermes, todo se siente más grande. Los Las discusiones con tu pareja, con tu esposo se intensifican. La culpa pesa más. Te sientes triste, sensible, vulnerable. Y no es que seas mala mamá. No es que estés deprimida. Es que no has dormido. Y a veces lo único que necesitas no es un consejo, no es una terapia, es dormir por ocho horas seguidas sin que nadie te esté despertando en la noche. Y esto me pasó a mí. Porque aparte de no haber dormido durante todo este año de vida de mi hijo, yo en el embarazo tuve insomnio. Entonces prácticamente llevo ya casi, voy a cumplir dos años de no dormir. Y es lógico que yo al día siguiente me sintiera cansada, me sintiera drenada, no me sentía tan paciente como yo suelo ser. Mis capacidades cognitivas disminuyeron muchísimo. Empecé a tener muy mala memoria, se me olvidaban las cosas y muchas veces lloraba y lloraba muchísimo. Y no porque estuviera deprimida, sino porque estaba muy cansada y simplemente quería dormir porque amo mi vida, amo a mis hijos, amo mi trabajo, amo todo lo que hago. Pero descansar es una necesidad básica y si te quitan esa necesidad básica, necesidad básica no vas a funcionar bien no te vas a sentir feliz y si estás en esta etapa quiero que sepas que te entiendo 100% y que tengas paciencia porque algún día vas a volver a dormir bueno vamos a volver a dormir porque yo también sigo aquí un día nos vamos a despertar y vamos a ver que hemos dormido toda la noche ya por varios días seguidos y vamos a sentir alivio paz y mucha felicidad ahora vamos a ir al punto número 7 que es que pierdes parte de tu identidad y toca reconstruirte este tal vez este punto es el más profundo de todos y el más silencioso porque no pasa de un día para el otro pasa despacio pasa lento casi sin que te des cuenta hasta que un día te miras y te preguntas quién soy yo porque cuando te conviertes en mamá por un tiempo dejas de ser tú para ser la mamá de en el colegio eres la mamá de en las piñatas eres la mamá de en las reuniones eres la mamá de tu nombre desaparece tus conversaciones giran alrededor de tus hijos tus planes dependen de tus hijos tus Tu tiempo es de tus hijos y tu identidad se va fusionando con la de ellos de una manera que puede ser muy linda y bonita, pero también desorientadora. Y un día te preguntas, ¿qué me gusta a mí? No a mis hijos, a mí. ¿Qué quiero hacer yo? ¿Qué me hace feliz fuera de ser mamá? ¿Cuáles eran mis sueños? ¿Cuáles eran mis metas antes de que mi vida girara alrededor de otras personitas? Y a veces no tienes respuestas y eso asusta. A mí me pasó la primera vez que fui mamá con mi primera hija. La segunda vez no tanto porque ya sabía lo que venía, pero la primera vez me sentí perdida totalmente. Yo antes salía mucho, iba a eventos sociales, tenía una vida social muy activa y de repente todo eso se detuvo. Me tocó quedarme en mi casa, me tocó frenar, me tocó estar sola, algo que evitaba hacer yo. Y en esa pausa que la maternidad me obligó a hacer, empecé a cuestionarme todo. Me di cuenta que ya no quería seguir con el negocio que había tenido durante seis años, que necesitaba algo que se adaptara a mi nuevo estilo de vida, a la mamá que ahora era y a mi nueva forma de ver la vida. Y eso suena simple cuando lo digo así, pero en ese momento fue horrible porque me sentía perdida, me sentía en el aire, no sabía hacia dónde quería ir ni cómo. No tenía claro todo, pero sí sabía que la forma en la que había estado viviendo mi vida antes de ser mamá ya no me iba a funcionar siendo mamá. Y me pasó algo increíble, la verdad, en este proceso, porque sí perdí mi identidad, pero la que recuperé, más bien la que reconstruí, fue mil veces mejor. Como persona, como mujer, como profesional, como amiga, como madre, todo. Fue como si la maternidad me hubiera obligado a desarmarme por completo para poder armarme de nuevo, pero esta vez con más claridad, con más propósito, con más honestidad sobre lo que realmente quería. Y eso es lo que nadie te dice, que sí vas a perder quien eras. Y sí, eso da muchísimo miedo. Pero lo que viene después, si te permites el proceso, es mil veces mejor. No más fácil, pero sí mejor. Porque ya no estás viviendo en automático. Ya no estás haciendo las cosas porque sí, porque así era antes o porque eso se esperaba de ti. Estás eligiendo desde un lugar más profundo, más real y más tuyo. Porque no es que hayas perdido quien eres. Es que quien eras antes ya no existe. Esa mujer se transformó y la nueva versión de ti todavía no está terminada. Estás en medio de una reconstrucción y eso se siente como estar en una casa que están renovando. Se siente incómodo, se siente confuso, sientes incertidumbre porque no sabes cómo va a quedar todo al final. Pero te prometo que al final todo se va arreglando y lo que queda es lo mejor de ti. Es un proceso lento y muy muy profundo. No es algo que es No se resuelve en un fin de semana ni en un mes. Es ir recuperando pedacitos de ti poco a poco. Es volver a hacer algo que te gusta, aunque sea por una hora. Es recordar que antes de ser mamá, eras una mujer con deseos, con sueños, con una vida propia y que esa mujer no se murió, que está ahí esperando a que le hagas espacio otra vez. Y el día que empiezas a reconstruirte, no desde donde estabas antes, sino desde donde estás ahorita, siendo mamá, todo cambia. Y esa versión de ti, la que está al otro lado de esta reconstrucción, es la la más poderosa que vas a ser. Ahora vamos a pasar al punto número 8, que es la carga mental invisible. La famosa carga mental, el trabajo invisible que hacemos las mamás, que nadie ve y que nadie reconoce. La carga mental es ser tú la que sabe cuándo se acaba la leche, cuándo toca vacuna, qué talla de zapato usan tus hijos, qué día es el evento del colegio, que mañana necesitan llevar algo de color rojo, cuándo tienes cita con el dentista la próxima semana, que la única más marca de queso que les gusta es Dos Pinos, que su nueva amiga se llama Olivia y no María, es tener una lista interminable en la cabeza que nunca se acaba y nunca se apaga. Porque no es solo hacer las cosas, es recordar que hay que hacerlas, es planificar, es organizar y anticipar. Es ser el gerente general de una empresa que no cierra nunca, que trabaja 24-7 y que es súper exigente. El problema es que esta empresa no paga. Nadie te reconoce, nadie te agradece. Y si algo se te olvida eres la primera a la que van a culpar entonces te estresas, te abrumas y tu pareja o tu esposo te dice pero ay solo dime que hay que hacer y lo hago y eso suena como ayuda pero muchas veces no lo es porque el problema no es solo la ejecución es que tú eres la única que está pensando en todo, todo el tiempo tú eres la que tiene el mapa completo en la cabeza mientras que tu esposo o pareja solo hace lo que le dijiste que tiene que hacer y ya, y a veces hasta se les olvida lo que tienen que hacer cuando les dices esa es la verdad, tú tienes que estar Lo que significa que además de ser tu trabajo, estás administrando el de alguien más y eso cansa, cansa muchísimo. Y no solo el cuerpo, la mente también. Es un agotamiento que no se ve, que no se mide, pero que está ahí todo el día, todos los días. Yo lo siento como cuando estás en una computadora y tienes 30 pestañitas abiertas de internet y cada vez se abre una nueva y otra nueva y otra nueva, pero no desaparecen las otras 30 pestañas, sino que se van achiquitando para hacerle espacio a las otras pestañas. pestañas. Entonces solo se acumulan, no se van, no se cierran, están ahí todo el tiempo. Cuando te conviertes en mamá, esta carga mental invisible va a donde quiera que vayas porque tienes que tomar cientos de decisiones. Eres tú la que tiene que pensar en todo para que todo funcione. Esto lo vamos a ver en el programa del Overthinking a la Acción. Hay un módulo que se llama Mamá en Acción Productividad Real y aquí te voy a enseñar varios sistemas y formas de poder llevar mejor esta carga mental. Así que esta es su señal para dejar tu email en la lista de porque la próxima semana se abren inscripciones. Bueno, y para terminar con la carga mental, lo que más duele es esto, es que este trabajo no se ve. Tu pareja llega y la casa está en orden, los niños comieron, la cita está agendada, todo funciona. Y nadie te pregunta cómo pasó esto. Nadie se da cuenta que detrás de que todo esté funcionando, hay una mujer que no ha parado de pensar en un solo segundo del día. Y ahora vamos a pasar al reto número 9, que es el impacto financiero. Tener hijos es caro, muy caro, sobre todo en la sociedad en la que vivimos hoy en día y no sólo hablo de pañales y colegio hablo de todo lo que cambia en tu economía desde el momento en que te conviertes en mamá porque tus prioridades financieras cambian de la noche a la mañana primero van ellos siempre siempre siempre van tus hijos primero y después vas tú dejas de invertir en ti tal vez dejas de comprarte ciertas cosas porque hay que pagar las actividades extracurriculares el pediatra la piñata el seguro si tienes ayuda pues la niñera piensas dos veces antes de comprarte algo para ti porque en tu cabeza ya está sumando todo lo que falta y tu lista de deseos personales se va haciendo cada vez más y más pequeña hasta que un día te das cuenta que ya ni tienes una. Entonces necesitas generar más para poder mantener el estilo de vida que tenías antes, porque la vida no se hace más barata cuando tienes hijos. Y si hay una emergencia, un hospital, una enfermedad, algo inesperado, ahí se va todo lo que habías ahorrado. No hay colchón que alcance cuando un hijo se enferma y tú lo único que piensas es que se ponga bien, no importa cuánto cueste. Y hay otra parte que es de la que casi nadie habla y que para mí es la más importante que es la dependencia financiera a mí me pasó con mi primera hija dejé de trabajar bueno yo tenía mi negocio cerré mi negocio y de repente dependía 100% de mi esposo para todo si quería comprar algo tenía que pedirle dinero a él si necesitaba algo para mí que era tal vez un poco más costoso tenía que explicarle pues para qué lo quería y no es que él me lo negara o que sea oísta o tacaño para nada pero el simple hecho de tener que pedir y justificar cada gasto me quitó algo que yo no sabía había lo mucho que valoraba, que es mi libertad. Porque cuando el dinero no es tuyo, algo cambia en cómo te sientes. Ya no decides con la misma soltura, ya no te sientes igual de independiente. Hay una dinámica de poder que se instala aunque nadie la nombre y aunque nadie la quiera ver. Y poco a poco te vas haciendo más pequeña sin darte cuenta. Y esa es la parte incómoda que quiero decir. La dependencia financiera te hace vulnerable. Porque mientras todo esté bien con tu pareja, muy bien, todo funciona a la pasa si la relación se complica si las cosas se terminan porque realmente nunca sabes qué va a pasar la que se queda con los hijos probablemente eres tú la responsable eres tú y muchos hombres no digo todos porque no vamos a generalizar pero si muchos conozco a varios se lavan las manos dejan de pasar dinero se desaparecen se hacen los difíciles y tú te quedas ahí sin ningún tipo de ingreso sin experiencia laboral reciente empezando desde cero en el peor momento posible y con tus hijos dependiendo 100% de ti para sobrevivir y eso no es un escenario dramático que me estoy inventando es la realidad de miles de mujeres mujeres que dieron todo por su familia que dieron todo por su esposo y que un día se encontraron solas sin ayuda sin dinero y sin nada a su nombre por eso esto te lo digo desde mi experiencia desde lo que he aprendido desde lo que he vivido no dejes de trabajar si puedes aunque sea medio tiempo aunque sea un proyecto propio aunque sea un emprendimiento que acabas de iniciar aunque sea algo pequeñito pero algo. Mantén tus ingresos, mantén tu independencia, ten siempre dinero que sea tuyo, no porque tu relación vaya a fracasar, sino porque tú mereces la tranquilidad de saber que pase lo que pase, tú puedes sola. Que si te quedas es porque tú quieres, no porque necesitas, no porque no tienes otra opción. Y esa libertad no tiene precio. Y ahora vamos a pasar al último reto, al punto número 10, que es lo abrumador que es ser mamá en la era del internet y las redes sociales. El otro día le estaba dando huevo a mi hija y una mamá me dijo que el huevo de granja es muy malo porque tiene muchísimas hormonas lo cual sé que es cierto sé que le echan hormonas al pollo a los huevos a la carne a todo entonces dije bueno es verdad tiene razón voy a comprar huevos de patio o sea huevos que no sean de una granja y entonces otra mamá me escribió y me dijo que esos eran peligrosos porque no están pasteurizados y que le podía dar salmonella a mi hija y ahí me quedé yo metiéndome en internet a investigar con el huevo en la mano sin saber qué hacer y eso es la maternidad hoy te metes a internet o investigar algo tan básico como un huevo y encuentras miles de artículos vídeos publicaciones reels y toda la información se contradice entre sí uno dice una cosa el otro dice lo contrario los dos suenan convincentes los dos citan estudios científicos y tú te sientes paralizada culpable de no saber cuál es la mejor opción de no estar dándoles lo mejor a tus hijos y así es en todo que si el colecho es lo mejor para la p pero por el otro lado dicen que el colecho es súper peligroso que la pantalla antes de los dos años es lo peor que puedes hacer porque daña demasiado el cerebro y por el otro lado dicen que hay contenido educativo que está bien y que no importa si son un par de horas a la semana que pongas límites firmes pero que no les grites cada decisión que tomas como madre parece tener un artículo en contra y otro a favor y cada una se siente como si estuvieras definiendo el futuro de tus hijos para siempre y este es un reto que nuestras mamás y nuestras abuelas no vivieron ellas criaron con lo que sabían con lo que les enseñaron sus mamás y punto. No había un teléfono lleno de personas diciéndoles qué hacer y qué no hacer cada cinco minutos. Criaban con sentido común y con instinto y los hijos salieron bien. Nosotras criamos con Google, con Instagram, con Reels, con podcast, con documentales, con opiniones de todo el mundo y en vez de sentirnos más seguras, nos sentimos más perdidas que nunca. El otro día me preguntaron qué tipo de mamá era yo, que si era una mamá helicóptero, que si era mamá permisiva o una mamá esponja, que si era mamá new age y yo honestamente ni sabía que existían todos estos tipos de ser mamá desde cuando necesitamos una etiqueta para algo que nosotras que las mujeres hemos hecho toda la vida es demasiado cada día inventan una categoría nueva un concepto nuevo y si no encajas en ninguna te sientes como que lo estás haciendo mal y luego están las redes sociales con esa maternidad pinterest esa maternidad perfecta la piñata que tiene que ser un evento de producción con globos gigantescos decoración en p cable, dos shows, 10 tipos de comida, la mesa de dulces que parece de revista y tú ves eso y piensas, ¿y yo tengo que hacer esto? Se convirtió en una competencia. Cada piñata o evento tiene que superar al anterior. Cada cumpleaños tiene que ser más espectacular. Y estoy segura de que si no existieran las redes, esto no sería así. Nuestras mamás nos hacían una piñata en casa con un pastel que ellas cocinaban, con unos globos del supermercado, unos sandwichitos de jamón y queso, al cual llegaban cinco de nuestros mejores amigos y ya. Pero Pero ahora hay una presión enorme de que todo sea perfecto e impecable, de que la fiesta sea wow, de que las piñatas sean extraordinarias para las fotos de Instagram. Y lo que quiero decir con esto no es que Internet sea malo y que las redes sociales no sirvan porque no lo veo así. Yo amo Internet. He aprendido tanto de las redes sociales, de los artículos. Son una herramienta muy valiosa para informarnos, para consultar expertos, para encontrar comunidad. Pero no necesitas un artículo para cada decisión que tomas como mamá. No necesitas necesitas validación externa para saber qué es lo mejor para tu hijo. No necesitas encajar en una categoría de mamá para estar haciéndolo bien. La verdad que la mejor brújula para la maternidad ya la tenemos dentro. Esa intuición de la que te hablé en el primer episodio, esa voz que te dice lo que tu hijo necesita, esa sabiduría que se activa cuando te conviertes en madre. Esa brújula no te la va a dar ningún reel de Instagram ni un artículo de Google. Ya es tuya, ya la tienes dentro, siempre fue tuya. Lo único que tienes que hacer es confiar en ella. y con este punto concluimos con los retos de la maternidad en el episodio anterior el de la semana pasada en el número 3 te hablé sobre la parte linda hermosa y mágica de la maternidad y en este episodio cerramos con el tema de los retos que trae la maternidad con los aspectos más difíciles y si ves las dos listas de 10 cosas juntas te das cuenta de algo no se cancelan entre sí coexisten y esa es la verdad más grande que nadie me dijo sobre ser mamá que ser mamá tiene sus cosas buenas y sus cosas difíciles al mismo tiempo. Que puedes estar llorando del agotamiento a las 3 de la mañana y al mismo tiempo sentir un amor inmenso y estar agradecida por tus hijos. Que puedes extrañar tu vida de antes y al mismo tiempo no cambiarías esta por nada del mundo. Que puedes sentirte perdida y al mismo tiempo estar exactamente donde necesitas estar. Que puedes perder la paciencia y al mismo tiempo ser la mejor mamá que tus hijos pudieron tener. Que puedes sentirte sola y al mismo tiempo estar rodeada del amor más puro que existe. Para mí la maternidad no te completa, como dicen muchas personas. Para mí, la maternidad te expande, te estira, te rompe un poquito y te vuelve a reconstruir. Te muestra partes de ti que no conocías, las más fuertes, las más vulnerables. Y en ese proceso, si te dejas, te transforma en la versión más real, más honesta y más valiente de ti misma. Así que si eres mamá, quiero que sepas que lo estás haciendo súper bien, aunque no lo sientas en este momento, aunque la culpa te diga lo contrario. Aunque hoy no hayas tenido un buen día con tu hijos aunque les pongas pantallas a veces aunque la piñata no haya sido perfecta lo estás haciendo bien porque estás aquí preguntándote cómo hacerlo mejor y eso ya lo dice todo y quiero terminar con este mensaje para ti mamá quiero que sepas algo y quiero que te lo creas de verdad tú eres exactamente la mamá que tus hijos necesitan no la del real perfecto no la del artículo de internet no la que nunca pierde la paciencia tú con tu cansancio con tus dudas con tu forma de ser tú eres su mundo entero tú eres la voz que los calma cuando tienen miedo. Tú eres los brazos donde todo se arregla. Y los días que sientas que no puedes más, acuérdate de todo lo que has logrado. Acuérdate de lo que tu cuerpo hizo para traerlos al mundo. Acuérdate de las noches que sobreviviste sin dormir. Acuérdate de las veces que sacaste fuerza de donde no había. Tus hijos no necesitan a una mamá perfecta. Te necesitan a ti y solo a ti tal y como eres. Con tus aspectos positivos y tus aspectos negativos. Y eso es más que suficiente. Es todo lo que ellos necesitan para estar felices y que tú estés escuchando esto hoy en este momento de tu vida no es casualidad algo en estas palabras era para ti para que te sintieras menos sola en este viaje que es la maternidad para que te sintieras comprendida acompañada porque créeme que todas las mamás estamos en la misma situación bueno y con esto me despido y si llegaste hasta aquí recuerda que esto no fue casualidad nos vemos la próxima semana besitos bye bye