Esto no es casualidad
Esto no es casualidad es un espacio de conversación honesta para mujeres que están creciendo, cuestionándose y transformándose. Para mujeres que saben que quieren algo más de su vida, aunque todavía no tengan claro qué es ni cómo llegar ahí.
Aquí hablamos de esos momentos en los que la vida te pide reinventarte, de los giros inesperados y de los ciclos que atravesamos como mujeres, aprendiendo a honrarlos en lugar de resistirlos. Conversamos sobre maternidad sin idealizarla, sobre construir tu propio camino y sobre encontrar tu propio ritmo en un mundo que insiste en acelerarte.
Este podcast es una pausa para mirar con más claridad lo que estás viviendo.
Si estás aquí, no es casualidad.
Nuevos episodios cada miércoles.
Con Cristina Sánchez R.
Esto no es casualidad
Episodio 8. Las ideas llegan a ti por algo.
Use Left/Right to seek, Home/End to jump to start or end. Hold shift to jump forward or backward.
En este episodio hablamos de algo que me apasiona profundamente: ese momento cuando una idea llega a ti.
A partir de una historia del libro Big Magic de Elizabeth Gilbert, exploramos por qué las ideas no llegan al azar, qué pasa cuando no les abrimos la puerta, y por qué nadie más en el mundo puede ejecutar tu idea exactamente como tú lo harías.
También hablo de algo que veo constantemente con mis clientas: las ideas tienen su tiempo, su momentum, su llama. Y honrar ese momento importa más de lo que creemos.
Este episodio es para ti si tienes una idea guardada esperando el momento perfecto que nunca llega.
Hola, soy Cristina. Bienvenida a Esto no es casualidad, el podcast donde cuestionamos lo que nos dijeron que era normal y empezamos a construir la vida que realmente queremos vivir. Si estás lista, empecemos. Bienvenida al episodio número 8. Estoy muy feliz que estés aquí conmigo el día de hoy. Y hoy te quiero hablar de algo que me encanta, que es el momento cuando una idea llega a ti. Cuando se te empieza a ocurrir algo en tu cabeza y sientes una sensación de expansión, sientes energía, sientes ilusión, ese momento existe por algo. Y hoy te vengo a hablar de eso. Vamos a hablar sobre el libro Big Magic de Elizabeth Gilbert y de una historia específica que me dejó pensando muchísimos días después de haberlo leído. También te voy a contar de por qué creo que cuando una idea llega a ti, nadie más en el mundo puede ejecutarla exactamente como tú lo harías. Y de algo que veo constantemente con mis clientas, que las ideas tienen su momento, su energía y su tiempo. Y que honrar ese momento importa muchísimo más de lo que crees. Así que, arranquemos. Hace algunos años leí el libro Big Magic de Elizabeth Gilbert, que es una autora que me gusta muchísimo. Ella en el libro cuenta que en el 2006 recibió una idea justo después de haber publicado su libro Eat, Pray and Love, que creo que todas hemos escuchado este libro porque fue un fenómeno mundial que después se convirtió en película. Y ella dice que esta idea que le vino se basó en una historia que su novio le había contado sobre algo que había pasado en Brasil en los años 60s. Él le contó que el gobierno brasileño tuvo la idea de construir una carretera carretera gigante atravesando la selva amazónica de lado a lado. Un proyecto gigantesco al cual le metieron muchísimo dinero, millones, y después de mucha corrupción y desorganización, el proyecto finalmente arrancó y una parte de la carretera se terminó y de ahí de repente empezó a llover y a llover y a llover sin parar. Resulta que ninguno de los que planificaron esto había entendido realmente lo que significa la temporada de lluvias en la Amazonia, el sitio donde estaban con se empezó a inundar y los trabajadores no tuvieron otra opción que abandonarlo todo e irse. Y cuando volvieron meses después, descubrieron que la selva había devorado el proyecto entero. Todo lo que habían construido había desaparecido, como si nunca hubiera existido. Ni siquiera podían encontrar dónde habían estado trabajando. Y todo el equipo de maquinaria pesado, todos los tractores con ruedas gigantescas, todo había sido literalmente tragados por la tierra. Todo. Nunca lo cuando Felipe le terminó de contar esta historia, a Elizabeth se le pusieron los pelos de punta. Sintió algo en el estómago. Ella dice que sintió como una mezcla de como si estuviera enamorándose y estuviera recibiendo una noticia shockeante al mismo tiempo. Y ella reconoció esa sensación súper rápido porque ya la había sentido antes. Ella dice que es lo que se siente cuando una idea llega a ti. Porque Elizabeth tiene una teoría de cómo funcionan las ideas. Ella cree que nuestro planeta no está habitado solo por animales, por plantas, por bacterias y virus. También está habitada por ideas. Las ideas son formas de vida energética sin cuerpo material, pero con conciencia y voluntad propias, y tienen un solo impulso, existir, materializarse. Y la única manera en que una idea puede salir del éter y entrar al mundo real es a través de la colaboración con un ser humano. Entonces las ideas pasan dando vueltas y vueltas alrededor nuestro, buscando un canal humano disponible y dispuesto. Y cuando una idea cree que encontró a alguien que puede traerla al mundo, le hace una visita, intenta llamar su atención, le manda señales, lo despierta a las 3 de la mañana, hace que todo lo que vea ese día le recuerde a la idea y organiza coincidencias. Y eso fue lo que le pasó a Elizabeth esa noche con Felipe. Ella empezó a imaginar una idea de novela con la historia que su novio le contó del Amazonas. Le surgió esta idea de una mujer que vive en Estados Unidos de mediana edad, que es soltera, que lleva 25 años trabajando como secretaria en una empresa constructora de autopistas en Minnesota. Durante todo este tiempo ha estado silenciosamente enamorada de su jefe casado. El jefe tiene un hijo que es muy ambicioso pero un poco raro que se entera del proyecto de la carretera amazónica y convence a su papá de participar. Entonces el hijo se va a Brasil con millones de millones de dólares y sueños gigantes, pero rápidamente él y el dinero desaparecen. El papá desesperado manda a Evelyn, a su persona de más confianza, a recuperar a su hijo desaparecido. Y Evelyn entonces se va a Brasil. Su vida ordenada, tranquila, silenciosa, termina en el momento en que entra en ese mundo de caos, de mentiras y de violencia. Elizabeth decidió que la novela se llamaría Evelyn of the Amazon. Ella dice que le prometió a esa idea que nunca pelearía contra ella, que nunca la abandonaría y que cooperaría con todo lo que tuviera hasta que el trabajo estuviera terminado. Se puso a trabajar súper en serio, limpió todo su escritorio, se levantaba a la mañana, permanecer investigó durante horas cada mañana estudió portugués ordenó libros sobre brasil llamó a expertos se metió de lleno se metió 100% en esta idea porque era el proyecto de su vida y entonces algo le pasó en su vida real felipe su novio en un viaje a eeuu fue arrestado en la frontera y le negaron la entrada al país sin haber hecho nada malo lo metieron preso y lo deportaron le dijeron que nunca más podía entrar a eeuu a menos que se casara y si elizabeth quería estar con él durante este tiempo el Ella tendría que empacar toda su vida e irse al otro lado del mundo y eso fue exactamente lo que hizo. Guardó todas las notas, toda la investigación, todo lo que había hecho de su novela para retomarlo después. Ella pensó ahorita voy a regresar, solo son pocos meses y se fue a vivir al extranjero con Felipe por casi un año, pero en realidad pasaron dos años y cuando finalmente volvió a sus notas con tiempo, con paz, lista para retomar la novela de su vida, algo estaba diferente. Las notas seguían ahí, los personajes seguían ahí, todo el material seguía exactamente donde lo había dejado pero la idea se había ido. No en el sentido que se le olvidó la idea, porque esto no fue lo que sucedió, sino en el sentido de que cuando abría las hojas que había escrito, ya no sentía nada, ya no sentía lo mismo. Ese fuego, esa urgencia, esa sensación de esto tengo que contarlo, había desaparecido. El corazón vivo de la novela ya no estaba. Ella dice que la idea creció cansada de esperar y se fue. Y entonces viene la parte que a mí me dejó en shock. En ese mismo tiempo, Elizabeth conoce a otra escritora muy famosa que se llama Ann Patchett y se cae muy bien de inmediato tanto que empiezan a escribirse cartas de verdad en papel y se las envían por correo y en una de estas cartas Anne le cuenta que está trabajando en algo nuevo sobre la selva amazónica y entonces Elizabeth se queda pensando y siente algo raro y le dice que porfa que le cuente más un día se reúnen en persona y Anne le empezó a contar de qué se trataba su novela y escucha bien por favor que le dijo Anne le dijo la novela se trata sobre una mujer de Minnesota que lleva años enamorada en silencio de su jefe casado él se mete en un proyecto lo Elisabeth la mira y le dice, o sea, tienes que estarme bromeando. Era la misma historia, no parecida, la misma. Los mismos personajes, en el mismo lugar, con la misma trama central, con los mismos detalles específicos que no pueden ser coincidencia. Entonces se pusieron a contar hacia atrás en el calendario y el día que Elisabeth cerró sus notas y dijo, lo dejo para después, fue básicamente el mismo día que Anne empezó a sentir esa urgencia creativa. La idea no desapareció. La idea, dice Elizabeth, se fue a buscar a alguien más que estuviera dispuesta a traerla a la vida. Y ese libro se convirtió en State of Wonder, uno de los bestsellers de Ann Patchett. Elizabeth también dice que no fue la primera vez que le pasó, que hubieron muchísimas ideas que nunca ejecutó y después vio en manos de otras personas y que a veces lo aceptó y dijo que ahí no pasa nada y que otras veces fue muy doloroso tener que ver a otras personas disfrutar de éxitos que ella alguna vez había deseado para sí misma. Ella dice que si alguien más ejecutó tu idea, no fue un robo. Fue que tú no te mostraste lo suficientemente lista, lo suficientemente rápido, lo suficientemente disponible para que la idea echara raíces en ti. La idea esperó y esperó, pero después fue a buscar a alguien más que sí estuviera dispuesta a traerla a la vida. Ahora, ¿estoy yo de acuerdo con todo esto que dice Elizabeth Gilbert sobre las ideas? Sí y no. Sí creo que una idea llega a ti por algo, completamente. Porque yo Yo lo he sentido y creo que tú también lo has sentido alguna vez. Es una sensación muy específica. Es como una expansión. Es una carga de energía positiva que de repente aparece. Es una certeza de que eso que se te acaba de ocurrir, lo tienes que hacer. No sabes cómo, no sabes cuándo, pero sientes que es tuyo, que es real. Y creo que esto no es casualidad, pero hay algo en lo que no estoy de acuerdo con ella. Y esto es que si tú no ejecutas algo, alguien más va a ejecutar exactamente lo mismo que tú. Sí, pueden existir versiones parecidas, por supuesto. Pueden existir proyectos parecidos, negocios con el mismo producto, contenido sobre los mismos temas. Eso va a pasar siempre. Pero creo de verdad que la esencia que solo tú le das a una idea, el enfoque, la mirada, la forma, esa, no la puede replicar nadie. La manera en que tú la cuentas, el fondo desde el que la creas, la experiencia que la hace tuya, eso es irreemplazable. Eso no se va a ningún lado porque tú no lo hagas. Simplemente no existe. Simplemente esa idea nunca va a existir. Lo que sí creo, y esto lo veo muy seguido con mis clientas, es que las ideas tienen un tiempo de vencimiento, tienen una energía, tienen un momentum, una llama encendida y cuando esa llama está viva hay algo mágico y muy poderoso. Hay claridad, hay entusiasmo, hay creatividad, hay unas ganas enormes de hacerlo, pero si la dejas ahí sin hacer nada y pasan meses o años, esa llama se va apagando poco a poco. No porque la idea se haya ido a otra persona y alguien más la va a hacer igual que tú no sino porque tú cambias tus circunstancias cambian tu vida cambia y si años después decides ejecutar esa misma idea puede que técnicamente sea posible hacerlo pero el alma que tenía en ese momento ya no va a estar igual porque tu yo de ese momento ya no es la misma por eso no se trata de ahí voy a hacerlo rápido voy a correr porque si no alguien malo va a ser igual sino se trata de honrar el momento en el que la idea llegó con toda su energía porque ese momento es único y ese momento es oro. Y esto para mí es la razón más poderosa para actuar. No desde el miedo, no desde el tienes que apurarte, no desde el estrés de que alguien malo va a ser primero y vivir con una presión constante. No, sino saber que si no lo haces tú, esa versión específica de esa idea que tienes en la cabeza nunca va a existir en el mundo. Y aquí la pregunta fácil es ¿cómo evitas que tus ideas se vayan? Y la respuesta sería actúa rápido, no lo dejes para después, haz un plan de acción y todo esto que tú ya sabes. Pero la pregunta que a mí me interesa más es otra. Es la que me quedé pensando días después de leer este libro. ¿Por qué esa idea llegó a Elizabeth en primer lugar? ¿Por qué a ella y no a otra persona? ¿Por qué una idea llega a ti y a nadie más? ¿Por qué una idea me llega a mí? Y eso nos lleva a algo que creo que ninguna de nosotras nos preguntamos suficiente cuando una idea llega a visitarnos. Yo creo de verdad que las ideas no llegan al azar, no son random, no te cayó esa idea de negocio solo porque sí. No se te ocurrió ese proyecto, ese proyecto, podcast, ese servicio, ese producto porque estabas aburrida. Esa idea llegó a ti porque hay algo en tu historia, en lo que has vivido, en lo que has sufrido y en lo que has aprendido que lo hace posible de una manera que nadie más puede hacer exactamente igual. Nadie más tiene tus talentos innatos. Nadie más tiene tu historia específica. Nadie más tiene tu forma de ver la vida. Y eso es importante porque muchas veces el freno para no desarrollar una idea no es falta de tiempo, ni de dinero, ni de recursos. El el freno es que no creemos que somos suficiente para ejecutar esa idea, que alguien más lo va a hacer mejor, que hay que esperar a estar más preparada. Pero en lugar de decirle que sí a la idea, le abrimos la puerta a una fila entera de voces. El miedo de fallar, el no estoy lista todavía, el seguro alguien más lo hace mejor que yo, o el seguro ya existe, o no es el momento. Y esas voces se sienten tan reales, tan lógicas, que terminamos convenciéndonos de que tienen razón. Y la idea se queda esperando, esperando un momento perfecto que nunca llega. Y ahora vamos a salir del libro un momento porque esto de lo que habla Elizabeth Gilbert tiene un nombre científico. Se llama Multiple Discovery, descubrimiento múltiple. Es un fenómeno que los científicos llevan siglos documentando. Dos personas en distintas partes del mundo sin conocerse, sin hablar, llegan a la misma idea al mismo tiempo. El cálculo lo descubrieron Newton y Leibniz simultáneamente. La teoría de la evolución le llegó a Darwin y a Wallace al mismo tiempo. El oxígeno pero cuando vio que su hijo estaba haciendo muchísimos avances y estaba a punto de lograrlo, cambió completamente y le dijo publica ya, por dos razones. La primera, la idea se le puede ocurrir a alguien más y la va a publicar antes que tú. Y la segunda, y esta es la que se me quedó en la cabeza grabada, cuando el tiempo está maduro para algo, las cosas aparecen en distintos lugares. Y el padre tenía razón. Poco después descubrieron que un matemático ruso llamado Lovachevsky había llegado exactamente la misma conclusión de manera completamente independiente casi al mismo tiempo. Dos personas, distintos países, sin conocerse, llegaron a la misma idea. Ahora, esto no significa que si tú no ejecutas tu idea, alguien más va a llegar y hacer exactamente lo mismo, porque no es así. Lo que sí significa es que ideas similares pueden surgir en distintas personas en diferentes partes del mundo, pero lo que tú le pongas a la tuya, la esencia, solo lo que tú le puedes dar, esa nunca va a existir en ningún otro lado. Por ejemplo, Newton y Leibniz llegaron al cal al mismo tiempo, pero no era el mismo matemático, ni pensaban igual, ni lo explicaban igual. La idea puede ser similar, pero la ejecución nunca lo es. Pero fíjate en algo interesante. Aunque llegaron a la misma idea, ninguno produjo exactamente lo mismo. Darwin y Wallace llegaron a la evolución al mismo tiempo, pero el trabajo de Darwin fue tan profundo y detallado que cambió la ciencia para siempre. Boliai y Lobachevsky llegaron a la misma geometría, pero de maneras tan distintas que hoy la geometría lleva los dos nombres. La idea puede ser similar, pero la ejecución nunca lo es. Y esto no solo pasa en la ciencia, pasa en el arte, en la música, en la literatura, en los lugares más inesperados. Paul McCartney de los Beatles, él se despertó una mañana con una canción en la cabeza. Corrió al piano y la tocó entera de principio a fin, sin dudar. Era tan linda, tan perfecta, que estaba seguro que la había escuchado en algún otro lugar, de que era de alguien más. Pasó semanas preguntándole a todo el mundo, preguntándole al resto de su banda, ¿conoces esta canción? ¿Te suena? ¿De quién es? Y nadie la conocía, porque no era de nadie era nueva. Esa canción era Yesterday, una de las canciones más famosas y más escuchadas de la historia de la música, y llegó a él mientras se despertaba, completa, casi sin esfuerzo, como si alguien simplemente se lo hubiera puesto en la cabeza. Y lo mismo le pasó a J.K. Rowling. En 1990 iba en un tren con retraso de Manchester a Londres y de repente apareció la idea. Un niño con una cicatriz, que era mago, y la historia entera empezó a desplegarse en su mente, pero no tenía lapicero y no tenía dónde apuntar, así que no escribió nada. Solo se sentó tranquila, quieta, usando toda su imaginación durante horas, dejando que la idea llegara y cuando llegó a su casa, empezó a escribir todo el universo completo de Harry Potter. Imagínate que Paul McCartney se hubiera dado la vuelta y hubiera seguido durmiendo pensando que era algo tonto, que para qué. Que hubiera pensado, ay, ya lo voy a apuntar después, cuando tenga tiempo. O que hubiera dicho, ay, si es tan buena, me voy a recordar. O que hubiera dicho, seguro es de alguien más, seguro no me lo inventé yo. ¿Cómo me lo voy a poder inventar yo si es tan bonita la canción? Si hubiera pensado así, Yesterday no existiría. O imagínate que J.K. Rowling, cuando se le hubiera venido la idea de Harry Potter, hubiera sacado el teléfono y se hubiera puesto a scrollear en redes sociales y se hubiera olvidado de la idea. O que hubiera pensado, ¡ay, qué idea tan rara! ¿Para qué? No me va a servir de nada. O que hubiera dicho, la verdad que esto no es para mí. No existiría el fenómeno mundial que es Harry Potter con más de 600 millones de copias vendidas aunque la premisa de la idea puede llegar a varias personas la canción de yesterday de paul mccartney no sería la misma si lo hubiera escrito otro músico tipo no sé algún músico de esa época bob dylan o jimmy hendrix sería otra versión completamente diferente y harry potter no sería el mismo universo si lo hubiera creado otro escritor nadie más hubiera creado un mundo donde al llegar a una escuela de magia un sombrero te lee la mente y te dice quién eres donde cada cosa tiene su propio carácter su propia historia su propia manera de ver el mundo donde los dulces tienen vida propia, los retratos hablan y las escaleras del castillo cambian de lugar según les da la gana. Ese nivel de detalle, ese humor, esa personalidad, eso solo J.K. Rowling lo puede hacer. Otra persona con la misma idea hubiera creado algo completamente diferente. Cada quien le pone su propia alma y esa alma es lo que lo hace único e irrepetible. Dos personas, dos momentos completamente normales, uno durmiendo o despertándose y la otra en un tren atrasado. Las dos ideas que llegaron a ellos específicamente. La pregunta entonces no es si eres suficientemente creativa, suficientemente buena para tener ideas así. La pregunta es si estás suficientemente disponible, suficientemente atenta y lista para recibirlas cuando lleguen. Y yo también, la verdad es que lo he vivido y no fue solo una idea que dejé pasar, han sido muchísimas, pero hay una en específico que me acuerdo porque fue hace poco. Te voy a dar un poco de contexto. Yo tenía un negocio de accesorios hechos a mano por mujeres artesanas aquí en Guatemala que vendía aquí también en mi país o exportaba y vendía en Etsy. O por ejemplo, cuando yo exportaba o en mi página web o en Etsy, tenía que vender en dólares. Y la única forma que yo pudiera recibir dólares en ese entonces era usando PayPal. Y la que haya vivido esto sabe exactamente el problema. PayPal en nuestros países latinoamericanos es muy complicado. O bueno, era porque ya cambió. Con PayPal no puedes conectar tu cuenta a un banco local. No puedes sacar el dinero fácilmente. Cada vez que alguien te paga en dólares, tienes que hacer malas bares para acceder a tu propio dinero, entonces es estresante y es frustrante. Y yo tuve la idea de un app específico para que freelancers o dueños de negocios en Latinoamérica y usaran PayPal pudieran acceder a su dinero y sacarlo fácilmente sin necesidad de estar abriendo una cuenta en Estados Unidos. Y la idea era súper clara, el problema era real, lo conocía desde adentro porque era el problema que yo vivía todos los días, pero me bloqueé. Me bloqueé porque empecé a pensar uy, es muy complicado, yo no sé nada de programación voy a tener que contratar a un desarrollador o un programador y esto me va a salir carísimo, que tal vez no es suficiente mercado como yo lo pensaba y entonces lo dejé ahí parqueado y pasaron los meses y los meses y de repente estaba en redes sociales y veo un video de un anuncio de una nueva aplicación que hace exactamente eso, exactamente lo que yo había imaginado y me quedé en shock de verlo porque era justamente lo que había estado dando vueltas en mi cabeza una y otra vez y estoy segura que a ti también te ha pasado con alguna idea de producto, de servicio de página web, de app, que se te ocurrió, pero realmente nunca le prestaste atención y después viste en algún lado publicado. Lo más interesante es el patrón, porque me pasó con esa idea y me pasó con otras, siempre el mismo mecanismo. La idea llegaba clara y yo la pagaba con el mismo argumento que siempre usaba, no estoy lista, no estoy preparada, no es el momento, no tengo tiempo, no tengo dinero, seguro alguien más ya la hizo. Hasta que hubo una idea que no dejé ir, porque sabía que no podía hacerlo. Y esa idea fue la de empezar a crear contenido y crear mi podcast sobre las cosas que realmente me importaban a mí sobre desarrollo personal enfocado en mujer sobre cómo encontrar tu verdadero propósito sobre ejercicios estratégicos de journaling yo quería hablar sobre las conversaciones que tenía en privado con mis amigas con mi familia y las que yo quería tener y no tenía con quién tenerlas y sentía que merecían existir en público no tenía una estrategia perfecta no tenía un plan de negocios no tenía ninguna garantía de que me iba a ir bien o que iba a funcionar habían mil personas que creando contenido de desarrollo personal. El síndrome del impostor estaba ahí, el miedo estaba ahí presente, pero esta vez no le abrí la puerta. Me fui con todo, sin sobrepensar tanto, y eso, exactamente eso, es lo que cambió todo en mi vida. Ese momento que decidí decirle que sí a la idea, ese momento que me puse manos a la obra a empezar a ejecutar con el momentum que traía, con la ilusión, con la energía. ¿Qué sucede cuando empiezas a crear algo nuevo que te apasiona? Y hoy, gracias a ese momento, mi vida es completamente completamente diferente y quiero resaltar algo que dijo elizabeth gilbert en su libro donde dice trabaja con todo tu corazón porque si sigues ahí un día tras otro tras otro tras otro puede que una mañana cualquiera sin avisar simplemente florezcas y eso es exactamente lo que te pido hoy que escuches a la idea que llegó a ti si llegó a ti es por algo es por una razón no te estoy diciendo que tienes que correr que hay que apurarse que ya no hay tiempo que si no actúas hoy alguien más lo va a hacer primero y que es tres días no, no, no, no. Ese no es el mensaje. Para nada. Yo creo profundamente que las ideas no llegan por accidente. Creo que esa inquietud que sientes, esa cosa que se te viene a la mente una y otra vez, esa idea que guardas y guardas y no terminas de soltar, que es como una espinita que está ahí trabada, es por algo. Llegó a ti por algo. Porque hay algo en tu historia, en lo que has vivido, en quién eres, en tus talentos innatos, que lo hace posible de una manera que nadie más puede replicar. Nadie. Y hay algo que quiero que te lleves de este episodio. Que la sí ideas no solo llegan a ti por algo, pero también llegan con su propio momento, con su propia energía, con una llama viva que cuando está encendida, está encendida de verdad. Y ese momento es muy, muy valioso, porque cuando una idea llega con toda esa fuerza, con esa claridad, con esa sensación de expansión que te dice que lo tienes que hacer, ese es el momento. No cuando tengas más tiempo en dos años, no cuando estés más preparada, no cuando las circunstancias sean perfectas, porque las circunstancias nunca van a ser perfectas. Y tú dentro de dos años, tres años, cuatro años, vas a ser una persona totalmente diferente. Y la idea, si la dejas esperando demasiado, puede seguir existiendo en papel, pero la fuerza vital que tenía en ese momento ya no va a ser la misma. Así que cuando sientas esa llama, honrala. Ponle atención, no la apagues con excusas, no la dejes para después. Y creo que no llegaste a este episodio por accidente tampoco. Creo que hay algo dentro de ti que ya sabe lo que tiene que hacer, que ya tiene la respuesta. Solo necesita que tú tú también lo creas. Así que al terminar este episodio, no te pido que lo tengas todo resuelto. Solo te pido que te permitas creer que esa idea que tienes guardada sí puede existir y que tú y solo tú eres la persona indicada para traerla al mundo. Bueno, y con eso terminamos el episodio de hoy. Eso fue todo. Gracias por haber llegado hasta aquí. Espero que te haya servido más de algo todo lo que conté en este episodio y nos vemos la próxima semana. Besitos.
UNKNOWNBye.
SPEAKER_00Esa idea que guardas y guardas y no terminas de soltar, que es como una espinita que está ahí trabada, es por algo. Llego a ti por algo. Porque hay algo en tu historia, en lo que has vivido, en quién eres, en tus talentos innatos, que lo hace posible de una manera que nadie más puede replicar. Nadie. Y hay algo que quiero que te lleves de este episodio. Y hay algo que quiero que te lleves de este episodio, que las ideas no solo llegan a ti por algo, pero... Y hay algo que quiero que te lleves de este episodio. Las ideas. Y hay algo que quiero que te lleves de este episodio. Que las ideas no solo llegan a ti por algo, pero también llegan con su propio momento, con su propia energía, con una llama viva que cuando está encendida, está encendida de verdad. Y ese momento es muy, muy valioso. Porque cuando una idea llega con toda esa fuerza, con esa claridad, con esa sensación de expansión que te dice que lo tienes que hacer, ese es el momento. No cuando tengas más tiempo en dos años, No cuando estés más preparada, no cuando las circunstancias sean perfectas, porque las circunstancias nunca van a ser perfectas y tú dentro de dos años, tres años, cuatro años, vas a ser una persona totalmente diferente. Y la idea, si la dejas esperando demasiado, puede seguir existiendo en papel, pero la fuerza vital que tenía en ese momento ya no va a ser la misma. Así que cuando sientas esa llama, honrala, ponle atención, no la pagues con excusas, no la dejes para después. Creo que no llegaste. Así que cuando sientas esa llama, ponle atención, honrala, no la apagues con excusas, no la apagues con miedos, no la dejes para después. Es importante. Así que cuando sientas esa llama, ponle atención, honrala y por favor no la apagues con excusas, no la apagues con miedos, no la dejes para después. Y creo que no llegaste a este episodio por accidente tampoco. Creo que hay algo dentro de ti que ya sabe lo que tiene que hacer, que ya tiene la respuesta. Solo necesita que tú también lo creas. Así que cuando salgas de aquí hoy, no te pido que lo tengas todo resuelto. Así que al terminar este episodio, no te pido que lo tengas todo resuelto. Solo te pido que te permitas creer que esa idea que tienes guardada sí puede existir y que solo tú y que tú y solo tú eres la persona indicada para traerla al mundo. Y que tú y solo tú eres la persona indicada para atraerla al mundo. Y eso es todo por hoy. Bueno, y con eso terminamos el episodio de hoy. Eso fue todo. Gracias por haber llegado hasta aquí. Espero que te haya servido más de algo todo lo que conté en este episodio. Y nos vemos la próxima semana. Besitos.
UNKNOWNBye.
SPEAKER_00Esa idea que guardas y guardas y no terminas de soltar, que es como una espinita que está ahí trabada, es por algo. Llego a ti por algo. Porque hay algo en tu historia, en lo que has vivido, en quién eres, en tus talentos innatos, que lo hace posible de una manera que nadie más puede replicar. Nadie. Y hay algo que quiero que te lleves de este episodio. Y hay algo que quiero que te lleves de este episodio, que las ideas no solo llegan a ti por algo, pero... Y hay algo que quiero que te lleves de este episodio. Las ideas. Y hay algo que quiero que te lleves de este episodio. Que las ideas no solo llegan a ti por algo, pero también llegan con su propio momento, con su propia energía, con una llama viva que cuando está encendida, está encendida de verdad. Y ese momento es muy, muy valioso. Porque cuando una idea llega con toda esa fuerza, con esa claridad, con esa sensación de expansión que te dice que lo tienes que hacer, ese es el momento. No cuando tengas más tiempo en dos años No cuando estés más preparada, no cuando las circunstancias sean perfectas, porque las circunstancias nunca van a ser perfectas y tú dentro de dos años, tres años, cuatro años, vas a ser una persona totalmente diferente. Y la idea, si la dejas esperando demasiado, puede seguir existiendo en papel, pero la fuerza vital que tenía en ese momento ya no va a ser la misma. Así que cuando sientas esa llama, honrala, ponle atención, no la pagues con excusas, no la dejes para después. Creo que no llegaste. Así que cuando sientas esa llama, ponle atención, honrala, no la apagues con excusas, no la apagues con excusas. Eso significa que las ideas no son exclusivas, están disponibles. Y la primera persona que le diga que sí, y la primera persona que ejecuta y las trae al mundo, pero con su propia esencia, con su propia alma, de una manera... Y esto no solo pasa en la ciencia, pasa en el arte, en la música, en la literatura, en los lugares más inesperados. Paul McCartney, te voy a contar otros dos ejemplos. Paul McCartney de los Beatles, él se despertó una mañana con una canción en la cabeza. Corrió al piano y la tocó entera de principio a fin, sin dudar. Era tan linda, tan perfecta, que estaba seguro de que la había escuchado en algún lado, de que era de otra persona. que estaba seguro que la había escuchado en algún otro lugar, de que era de alguien más. Pasó semanas preguntándole a todo el mundo, preguntándole al resto de su banda, ¿conoces esta canción? ¿Te suena? ¿De quién es? Y nadie la conocía, porque no era de nadie, era nueva. Esa canción era Yesterday, una de las canciones más famosas y más escuchadas de la historia de la música. Y llegó a él mientras se despertaba, completa, casi sin esfuerzo, como si alguien simplemente se lo hubiera puesto en la cabeza. Y lo mismo le pasó a J.K. Rowling. En 1990 iba en un tren con retraso de Manchester a Londres y de repente apareció la idea. Un niño con una cicatriz que era mago y el resto de los personajes y la historia. Y la historia entera empezó a desplegarse en su mente, pero no tenía lapicero y no tenía dónde apuntar, así que no escribió nada. Solo se sentó, tranquila, quieta, usando toda su imaginación durante horas, dejando que la idea llegara, y cuando llegó a su casa, empezó a escribir todo el universo completo de Harry Potter. Imagínate que Paul McCartney se hubiera dado la vuelta y hubiera seguido durmiendo pensando que era algo tonto, que para qué. Que hubiera pensado, ay, ya lo voy a apuntar después. cuando tenga tiempo. O que hubiera dicho, ay, si es tan buena, me voy a recordar. O que hubiera dicho, seguro es de alguien más, seguro no me la inventé yo, ¿cómo me lo voy a poder inventar yo si es tan bonita la canción? Si hubiera pensado así, Yesterday no existiría. O imagínate que J.K. Rowling hubiera sacado el teléfono y se hubiera metido a redes sociales. O imagínate que J.K. Rowling, cuando se le hubiera venido la idea de Harry Potter, hubiera sacado el teléfono y se hubiera puesto a scrollear en redes sociales y se hubiera olvidado de la idea. O que hubiera pensado, ay, qué idea tan rara, ¿para qué? No me va a servir de nada. O que hubiera dicho, la verdad que esto no es para mí. No existirían los libros más vendidos de la historia. No existiría, no existiría el fenómeno mundial que es Harry Potter con con más de 600 millones de copias vendidas. Aunque la premisa de una idea puede llegar a varias personas, la canción de Yesterday de Paul McCartney no sería la misma si lo hubiera escrito otro músico Aunque la premisa de la idea puede llegar a varias personas, la canción de Yesterday de Paul McCartney no sería la misma si lo hubiera escrito otro músico tipo, no sé, algún músico de esa época, Bob Dylan o Jimi Hendrix, sería otra versión completamente diferente. Y si Harry Potter no sería el mismo universo si lo hubiera creado otro escritor. Nadie más hubiera creado un mundo donde al llegar a una escuela de magia, un sombrero te lee la mente y te dice quién eres. Donde cada cosa tiene su propio carácter, su propia historia, su propia manera de ver el mundo. Donde los dulces tienen vida propia, los retratos hablan y las escaleras del castillo cambian de lugar según les da la gana. Ese nivel de detalle, ese humor, esa personalidad, eso solo J.K. Rowling lo puede hacer. Otra persona con la misma idea hubiera creado algo completamente diferente. Cada quien le pone su propia alma y esa alma es lo que hace único e irrepetible. Dos personas personas, dos momentos completamente normales, uno durmiendo o despertándose y la otra en un tren atrasado. Las dos ideas que llegaron a ellos específicamente. La pregunta entonces no es si eres suficientemente creativa, suficientemente buena para tener ideas así. La pregunta es si estás suficientemente disponible, suficientemente atenta y lista para recibirlas cuando lleguen. Y yo la verdad que también lo he vivido y muchas veces. Y yo también la verdad es que lo he vivido y no fue solo una idea que dejé pasar, han sido muchísimas, pero hay una en específico que me acuerdo porque fue hace poco. Yo siempre, yo tenía un negocio de accesorios que hacíamos con, yo tenía un negocio de accesorios hechos a manos y pero hubo una en específico que todavía me acuerdo. Te voy a dar un poco de contexto. Yo tenía un negocio de accesorios hechos a mano por mujeres artesanas aquí en Guatemala que vendía aquí también en mi país o exportaba y vendía en Etsy. Y, por ejemplo, cuando yo exportaba o en mi página web o en Etsy, tenía que vender en dólares. Y la única forma en ese entonces que yo podía... Y la única forma en ese entonces era... Y la única forma para yo recibir los dólares era usando PayPal. Y la única forma en ese entonces, porque ya cambiaron las cosas, pero en ese entonces... Y la única forma en ese entonces... Y la única forma que yo pudiera recibir dólares en ese entonces era usando PayPal. Y la que ha vivido esto sabe exactamente el problema. PayPal en nuestros países latinoamericanos es muy complicado. O bueno, era porque ya cambió. No... Con PayPal no puedes conectar tu cuenta a un banco local. No puedes sacar el dinero fácilmente. Cada vez que alguien te paga en dólares, tienes que hacer malabares para acceder a tu propio dinero. Entonces es estresante y es frustrante. Y yo tuve la idea de un app específico para que freelancers o dueños de negocios en Latinoamérica pudieran... y usaran PayPal, pudieran sacar su dinero, pudieran acceder a su dinero y sacarlo fácilmente sin necesidad de estar abriendo una cuenta en Estados Unidos. Y la idea era súper clara, el problema era real, lo conocía desde adentro porque era el problema que yo vivía todos los días, pero me bloqueé. Me bloqueé porque empecé a pensar, uy, es muy complicado, yo no sé nada de programación, voy a tener que contratar a un desarrollador o un programador y esto me va a salir carísimo, que Tal vez no es suficiente mercado como yo lo pensaba y entonces lo dejé ahí parqueado y pasaron los meses y los meses y de repente estaba en redes sociales y veo un video y veo un video de un anuncio de una nueva aplicación que hace exactamente eso, exactamente lo que yo había imaginado y me quedé en shock de verlo, pero era justamente. Y me quedé en shock de verlo porque era justamente lo que había estado dando vueltas en mi cabeza una y otra vez. Y estoy segura que a ti también te ha pasado con alguna idea de producto, de servicio, de página web, de app que se te ocurrió, pero realmente nunca le prestaste atención y después viste en algún lado publicado. Lo más interesante es el patrón, porque me pasó con esa idea y me pasó con otras, siempre el mismo mecanismo, siempre el mismo mecanismo. La idea llegaba clara y yo la pagaba con el mismo argumento que siempre usaba, no estoy lista, no estoy preparada, no es el momento, no tengo tiempo, no tengo dinero, seguro alguien más ya la hizo. Hasta que hubo una idea que no dejé ir, porque sabía que no podía hacerlo. Y esa idea fue la de empezar a crear contenido y crear mi podcast sobre las cosas que realmente me importaban a mí, sobre desarrollo personal enfocado en mujer, sobre cómo encontrar tu verdadero propósito, sobre ejercicios estratégicos de journaling. Yo quería, yo quería hablar sobre las conversaciones que tenía en privado con mis amigas, con mi familia o las que yo quería tener. y las que yo quería tener y no tenía con quién tenerlas y sentía que merecían existir en público no tenía una estrategia perfecta no tenía un plan de negocios no tenía ninguna garantía de que me iba a ir bien o que iba a funcionar habían mil personas habían mil personas creando contenido de desarrollo personal el síndrome del impostor estaba ahí el miedo estaba ahí presente pero esta vez no le abrí la puerta me fui con todo sin sobrepensar tanto y eso exactamente eso es lo que cambió todo en mi vida ese momento que decidí decirle que sí a la idea, ese momento que me puse manos a la obra a empezar a ejecutar con el momentum que traía con la ilusión.