Esto no es casualidad

Episodio 9. Tienes un código único y nunca te lo dijeron.

Cristina Sánchez R. Season 1 Episode 9

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¿Sabías que tienes un código único, una combinación irrepetible de talentos, curiosidades y personalidad que nadie más en el mundo tiene exactamente igual? En este episodio te explico qué es, por qué tan pocas mujeres lo han encontrado, y qué pasa cuando empiezas a vivir desde ahí. También te cuento por qué todo ese tiempo que sentiste que algo no encajaba tiene una explicación, y no es la que te han dado.

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Bienvenida al episodio número 9. Estoy muy feliz que estés aquí conmigo el día de hoy y el episodio de hoy es uno de los que más me emociona compartir porque voy a hablarte de algo que llevo muchísimo tiempo procesando, investigando y construyendo. Es sobre un tema muy importante para porque lo viví durante muchísimos años y hoy por fin siento que tengo la claridad suficiente para compartirlo contigo. Así que empecemos. Durante 17 años empecé cosas que nunca terminé. Proyectos que dejé a medias, ideas que arrancaban negocios que creaba pero con el paso del tiempo me daba cuenta que no eran verdaderamente para y yo siempre llegaba a la misma conclusión que yo era el problema que me faltaba más disciplina que me faltaba más enfoque que no era lo suficientemente constante que necesitaba meterme a más cursos que necesitaba más información que necesitaba formarme más más fuerza de voluntad yo tenía muy claro en mi cabeza según yo lo que se suponía que tenía que hacer el camino no que debía seguir y la versión de que tenía que ser. Y aún así algo no funcionaba, algo no encajaba. Tardé muchísimo tiempo en entender que no era disciplina lo que me faltaba. Era que llevaba años funcionando desde un sistema que nunca fue el mío. La industria del desarrollo personal nos ha vendido muchas mentiras y una de ellas es que si no sabes qué hacer con tu vida, si te sientes paralizada o perdida, es tu culpa. Porque necesitas más disciplina, necesitas enfocarte, necesitas estructura, necesitas una mejor actitud, necesitas un mejor sistema de productividad. Y yo me pregunto, ¿cuántos cursos has hecho ya? ¿Cuántos libros has leído sobre crecimiento personal? ¿Cuántas veces te has prometido a ti misma que esta vez sí, que esta vez es la vencida? Y no te lo pregunto para hacerte sentir mal, te lo pregunto porque creo que la respuesta dice algo muy importante, que el problema no eres tú. El problema es que llevas años viviendo con un sistema equivocado instalado en ti. Y probablemente nunca lo habías visto así siempre te has culpado a ti misma una y otra vez. Y te entiendo porque a me pasaba lo mismo. Yo siempre me culpaba. Me vivía sintiendo mal. Me vivía sintiendo como que no era suficiente. Como que nunca estaba a la altura. Como que nunca podía más. Pero déjame contarte algo antes de seguir. Es algo que me dejó pensando muchísimo tiempo. Hace unas semanas mi compu empezó a fallar. Se ponía lenta. Se trababa. A veces se apagaba de la nada justo cuando estaba haciendo algo muy importante. Y yo empecé a hacer lo que hacemos todos Dije, ay, está saturada la memoria, voy a borrar fotos, voy a borrar videos, archivos, voy a cerrar todas las pestañas, voy a desinstalar aplicaciones, voy a reiniciar. Nada funcionaba, entonces buscaba en Google por qué mi compu está tan lenta, le preguntaba a ChatGTP qué podía hacer para arreglarla, hasta que alguien me revisó la compu y me dijo que tenía programas instalados que no estaban diseñados para mi versión de Mac, de la compu que uso. Mi compu estaba gastando toda su energía intentando hacerlos funcionar y por eso fallaba todo el tiempo. Y me quedé pensando en eso muchísimo tiempo porque de repente me di cuenta que era exactamente lo mismo que nos pasa a nosotras, que nos pasa a los seres humanos. En una computadora tenemos dos partes, el hardware y el software. El hardware es todo lo que viene de fábrica. El procesador, la pantalla, la memoria, la forma en la que está construida. Y esto es algo que no se puede modificar, que no se puede cambiar. Y por otro lado está el software, que es todo lo que se instala después a la computadora. los programas, los sistemas, las aplicaciones. Y cuando un software es diseñado para un hardware específico, funcionan perfectamente porque son compatibles y todo fluye bien. La compu es rápida, es estable, es óptima, hace exactamente lo que le pides que haga. Pero cuando el software no fue hecho para ese hardware, o sea, cuando no fue hecho para esa computadora en específica, hay error. Hay lentitud, hay bloqueos, hay apagones de la nada. y de repente la computadora deja de funcionar. Ahora, quiero que pienses en ti misma como una computadora. Naciste con un hardware único, que es lo que eres, tu biología, tu manera de procesar el mundo, tus talentos innatos, tu temperamento, todo eso que traes desde el nacimiento, que no elegiste, tus habilidades, eso que cuando lo haces se siente fácil, casi natural, aunque para otros sea difícil. Todo eso es tu hardware. Y después tienes tu software, que es todo lo que tu familia Y ahora te hago la pregunta que lo cambió. todo. ¿Qué pasa cuando el software que tienes instalado no fue diseñado para tu hardware específico? El sistema falla. No es que seas perezosa, no es que seas poco disciplinada, no es que te falta actitud, no es que no sea suficiente, es que llevas años funcionando desde un sistema que no es compatible con quién eres tú. Por eso es que vives frustrada sin saber bien por qué, haciendo todo lo que se supone que tienes que hacer y aún así sintiéndote que algo no encaja o algo no está bien, teniendo todo en orden por fuera, todo perfecto, perfecto y sintiéndote vacía por dentro, viviendo con burnout, con cansancio, con un agotamiento extremo, cambiando de trabajo, de proyecto, de dirección, buscando algo que finalmente se sienta tuyo y no encontrarlo. No si te suena familiar, pero esto es incompatibilidad del sistema, porque quién eres como persona no encaja y no es compatible con la forma en la que vives tu vida en la actualidad. Entonces, si el problema es que este software que nos instalaron o que nosotras mismas instalamos sin quererlo, no es compatible con nosotras, ¿cuál es la solución? No es más disciplina. No es reinventarte desde cero mil veces. No es encontrar la idea perfecta de la nada. No es manifestar y escribir 15 veces la misma frase. No. Es descifrar tu hardware real. Y desde ahí, instalar un software que sea compatible. Uno que elijas conscientemente en base a quién eres. Y eso es lo que yo le llamo encontrar tu código único. El código único no es algo que inventes es un día que amaneces inspirada, no es una decisión que tomas después de haber leído un libro de crecimiento personal que te inspiró, no es una revelación mágica que te llega del cielo, no es algo que encuentras de la nada un día, es algo que ya existe en ti, que siempre ha estado en ti y que se descifra cuando empiezas a rastrear el hilo que conecta tu vida. Ese código es la intersección de tres elementos clave, tus talentos innatos, tus curiosidades genuinas y tu personalidad. Tu talento innato es lo que haces con muchísima facilidad, que para ti es natural, que es obvio, pero para los demás no lo es. Es lo que te sale sin esfuerzo, lo que la gente siempre te pide, lo que das por sentado porque sientes que cualquiera puede hacerlo. Y la verdad es que no, nadie puede hacerlo como tú. Hay mujeres que tienen el talento de entrar a un cuarto y leer la energía de todos en segundos, sin que nadie les diga nada. Saben quién está bien, saben quién está mal, saben qué está pasando. Para ellas es natural, es obvio, pero para otros esto es invisible. Hay mujeres que agarran algo muy complicado, un concepto difícil, una situación compleja, un problema que nadie entiende y lo explican de una manera que de repente todo el mundo entiende. Lo hacen sin pensar casi, para ellas es lo más natural del mundo, pero para el resto no. Hay mujeres que entran a un espacio y en dos horas lo transforman completamente. No solo decorar, sino crear una atmósfera, una experiencia, algo que hace que la gente se sienta de una manera diferente y ellas no saben por qué les sale tan fácil, simplemente ya lo traen. Hay mujeres que conectan personas, que de la nada dicen, ay, ¿sabes qué? tienes que conocer a fulanita. Y esa conexión que esta mujer crea cambia la vida de las dos personas para siempre. Siempre saben quién necesita a quién. Y eso es algo que ya se trae. Es un talento innato. Por otro lado, tenemos las curiosidades. Tus curiosidades genuinas son los temas a los que siempre vuelves. Los que te roban horas sin que te des cuenta. Los que te emocionan aunque nadie te esté mirando, aunque no haya likes, aunque no te paguen por eso. Tus curiosidades son las cosas que te encantan, que te apasionan, con lo cual puedes pasar horas de horas y no sientes el tiempo. Hay mujeres que siempre terminan leyendo sobre psicología, sobre por qué la gente hace lo que hace, sobre comportamiento humano, sobre relaciones, y no porque estudiaron eso, sino porque les fascina y no pueden evitarlo. Hay mujeres que siempre están viendo recetas de cocina, de decoración, de manualidades, que les encanta crear, transformar materiales, hacer algo con sus manos que antes no existía. Hay mujeres es que les fascina leer historias de otras mujeres, leer sobre emprendedoras, sobre artistas, sobre científicas, buscando ese hilo común de cómo alguien construyó algo desde cero. Tus curiosidades genuinas son esos temas que cuando alguien los menciona, alguien empieza a hablar de eso, de repente tienes mil cosas de decir y te emocionas demasiado de poder hablar de eso. Lo que buscas en Google a las 11 de la noche sin ninguna razón práctica, eso, lo que aparece cuando no hay presión, cuando no hay beneficio inmediato, siempre es una pista enorme de tu código único Y por último, tenemos la personalidad. Tu personalidad es la manera única en que haces las cosas. No qué haces, sino cómo lo haces, con qué energía, con qué mirada, con qué sello. Porque dos mujeres pueden tener el mismo talento y las mismas curiosidades y aún así ser completamente diferentes. Porque una puede hacer lo que hace con humor, con ligereza, haciendo reír a todos y la otra lo hace con muchísima profundidad que te deja pensando tres días después de haberla escuchado. Una lo puede hacer con precisión y un orden que te da tranquilidad inmediata y otra lo hace con energía caótica y creativa que te inspira y te mueve. Esa es tu personalidad. No es lo que haces, es el sello que dejas en todo lo que tocas. Y cuando encuentras la intersección de los tres, tu talento, tus curiosidades y tu personalidad, eso es tu código único, irrepetible, imposible de copiar, porque nadie más en el mundo tiene exactamente esa combinación que tienes. Y para que esto no se quede en el aire, quiero poner un ejemplo. Lo iba a hacer con la autora Brené Brown, que me encanta y siento que tiene un código único muy interesante, pero decidí mejor poner un ejemplo con alguien que todas conocemos y amamos, y ese ejemplo va a ser Shakira. Vamos a empezar a descifrar el código único de Shakira. Shakira tiene un set de talentos innatos. Ella es de pequeñita y atraía lo creativo y lo artístico en las venas. A los cuatro años ya escribía poemas y a los ocho años compuso su primera canción. Conoce a años ya se subía a un escenario a cantar y a bailar y ahí a nadie le enseñó a hacer esto, nadie se lo pidió, simplemente era lo que le salía a ella del alma de forma natural. En el colegio uno de sus profesores le dijo que tenía voz de gallo y le impidió formar parte de un grupo de canto de su colegio en Barranquilla. Ese tono en su voz tan específico y tan suyo que su maestro y otros compañeros criticaron y que se burlaron, hoy es exactamente lo que la hace inconfundible. Escuchas dos segundos de una canción y ya sabes que es Shakira. Ese es un talento innato. Es algo tan tuyo que incluso cuando otros lo critican, no puedes ni siquiera cambiarlo. Y a eso se suma algo que pocos artistas tienen, la capacidad de fusionar mundos que nadie había fusionado, como el vallenato, el rock, el pop, la música árabe, los ritmos africanos, creando algo completamente nuevo que de alguna manera se siente familiar. Eso no se aprende en ninguna universidad ni instituto de música. Esos son talentos innatos que Shakira ha ha tenido toda la vida. Ahora vamos a pasar con sus curiosidades. A Shakira siempre le interesaron temas como la narrativa emocional, la poesía, y eso es algo que podemos ver en sus primeras canciones como Pies Descalzos. Esas canciones no eran pop X, eran poesía, eran storytelling puro. Una mujer de 20 años escribiendo con una profundidad emocional que muchos escritores no logran. Shakira también cuenta que una de sus curiosidades ha sido la filosofía. Durante la pandemia, después de acostar a sus hijos, se ponía a estudiar filosofía antigua en la Universidad de Pensilvania y cuando terminó el curso ella dijo que sabía que sus hobbies no eran prácticos. No tenía que estudiar filosofía para algún proyecto ni para alguna canción en específico. Sacó ese curso porque formaba parte de sus curiosidades. Y por último vamos a ver su personalidad. Si hay algo que define a Shakira más allá de su música es que ella nunca ha pedido permiso para ser quien es. Hay una energía en ella, salvaje, libre, que ella misma ha llamado la loba. Y no solo es un personaje que ella construyó para sus conciertos, para el escenario. Es algo que dice que siempre vivió dentro de ella. Esa mujer que ocupa su espacio sin negociarlo, que no se disculpa por sentir y eso se ve en todo lo que ha vivido. Cuando pasó todo el tema de Piqué, que creo que todas sabemos que fue lo que pasó con su divorcio, cuando se quedó sola en un país que no era el suyo, con dos hijos, con su papá enfermo, ella agarró todo ese dolor, todo eso que estaba sintiendo y lo convirtió en canciones, en arte. Lo procesó, lo escribió y lo cantó. Y esa capacidad de no cosas que otras callamos, de decir en voz alta lo que todas sienten pero no se atreven. Eso es valentía, eso es fuerza y eso es parte esencial de su personalidad. Ella dijo en una entrevista que cuando tenía 13 años, la noche antes de firmar con Sony Music, se la pasó llorando, que estaba asustada, pero no dejó que eso la paralizara o que su miedo la autosaboteara. Aún así fue y firmó, asustada y abrumada. Y esa audacia, esa fuerza es parte única de su personalidad y es lo que la hace ser quien es hoy. Y es algo que deja huella en todo lo que hace, en su música, en sus letras, en sus ritmos, en sus actuaciones en el escenario, en sus entrevistas. Entonces, si ves la intersección de estos tres elementos, su talento para fusionar mundos que nadie había fusionado, su curiosidad por las emociones, por la filosofía y por todo lo que es profundamente humano, y esa personalidad fuerte, valiente, libre, que convierte el dolor en arte, ese es su código único. Cualquier persona puede estudiar sus canciones por años, puede estudiar sus bailes, puede copiar su estilo, la forma de vestirse, aprender sus movimientos, pero nunca jamás va a ser Shakira porque el código es irrepetible. Solo le pertenece a ella. Ahora quiero que pienses en ti. ¿Cuál es ese tema al que siempre vuelves? ¿Qué es lo que la gente siempre te pide? ¿Cómo describes la manera en que haces las cosas? No qué haces, sino cómo lo haces. Esas respuestas son el primer hilo de tu código. Ahora te voy a contar algo que me pasó a mí. Yo desde que me rodé el colegio no sabía muy bien cuál era mi propósito, no sabía qué quería estudiar, no sabía realmente para qué era buena, cuáles eran mis talentos. tenía ciertas nociones, sabía que odiaba los números, que no quería dedicarme jamás a algo que tuviera que ver con matemáticas, números, estadísticas, era algo tedioso para mí. Sabía que era una persona creativa, me gustaban las letras, pero hasta ahí. Al final estudié comunicación en una universidad aquí en Guatemala y cuando ya estaba como a la mitad de la carrera me di cuenta, no sé, algo me decía que no era para del todo la carrera, y cuando me gradué, hice mis prácticas, fue cuando de verdad vi que no me quería dedicar a eso exactamente. Pasé unos meses interesantes, la verdad que muy confundida, no sabía hacia dónde ir, si sacar otro curso, si estudiar otra carrera, si ponerme a trabajar en algún, cualquier trabajo que me ofrecieran, no sabía qué hacer, la verdad estaba muy perdida, pero dije, bueno, voy a probar, tengo que probar algo, y me fui a Nueva York a estudiar diseño de joyas, y si lo pienso hoy, la la verdad que no por qué lo hice. Creo que porque pensé, bueno, me gustan las joyas, me gusta la ropa, es algo creativo, es algo que no tiene números, es un trabajo respetable, entre comillas. Se ve bien desde afuera. Y cuando me fui a estudiar a Nueva York, ya estaba como un mes ahí, decía, ¡ay, qué pereza! Me daba tanta pereza tener que ir a esta academia todos los días. Pero dije, bueno, ya estoy aquí, mi mamá pues ya lo pagó y de verdad tengo que probar, así que terminé el curso y pensé que, bueno, tal vez es Nueva York porque realmente no me encantaba vivir en Nueva York. Definitivamente no era una ciudad para mí, pero bueno, esto es tema para otro día. Y yo me dije, bueno, cuando regrese a Guatemala, todo va a ser diferente porque yo voy a crear pues mi propio negocio de joyas, una tienda y va a ser diferente. Y no. Cuando vine, puse mi tienda de joyas y realmente las horas se me pasaban eternas. Terminaba cada día muerta de cansancio, pero no del cansancio bueno, sino que el cansancio de haber gastado energía, de haber gastado tiempo en algo que realmente no me importaba tanto. Todo el tiempo estaba viendo el reloj, esperando que fuera hora de irme, hacer otras cosas, esperando que fuera el fin de semana. Y esa señal de estar viendo el reloj, de esperar al viernes, es una de las señales más claras de incompatibilidad de sistema. Con el tiempo cerré la tienda y después creé una marca de pulseras que hacíamos con mujeres artesanas que se llamaba Sila. Y esta la verdad que me gustaba muchísimo más porque requería de todo mi proceso creativo. Yo diseñaba todo desde cero, yo compraba todo el material usábamos hilos metal me encantaba hacer toda la parte de mercadeo de las redes los conceptos visuales los photoshoots pero aún así los domingos en la noche sentía una ansiedad que no podía explicar que iba a venir lunes de por favor otra vez sino que estrés sólo quería vivir en el fin de semana y esa sensación la cargaba en el cuerpo en el pecho en los hombros en el cuello como una carga que no terminaba de soltar y después llegó la pandemia en el 2020 y todo cerró aquí en Guatemala literalmente literalmente. Cerraron las calles, cerraron los comercios, todo. Tuve que parar. Cerré el emprendimiento porque no podía ir a visitar a las mujeres artesanas con las que trabajaba. Y entonces me quedé quieta por primera vez en mucho tiempo. Y en esa pausa fue cuando me di cuenta que tenía que hacer una introspección, que tenía que conocerme más, que tenía que estar por un momento en mi vida en silencio, con mis pensamientos, con la incomodidad que esto lleva. Y en medio de todo este proceso de cambios, de conocerme más, de realmente Realmente vivir una vida alineada con lo que yo soy, con lo que yo quería, me quedé embarazada y toda mi vida cambió. Cuando nació mi hija Catalina fue como una brújula. Se movieron cosas en que yo no sabía que estaban ahí adentro. Ya no era solo yo en el mundo, era una bebé que me miraba, una niña a la que yo le quería dar un buen ejemplo, que le quería dar la mejor infancia posible, a la que le quería dar permiso de brillar, de ser quien ella realmente quiera ser en el futuro. Y me di cuenta de algo muy claro, que si yo no lograba mis sueños. Si yo me quedaba frustrada e infeliz, ella tampoco iba a creer que era posible lograrlo. Entonces, Catalina, mi hija, se convirtió en un motor que no tenía freno. Un motor que me decía, tienes que lograr tus sueños. puedes. No te conformes. Estás hecha para más. Porque sabía que si yo lo hacía, yo le iba a enseñar a ella que también lo podía hacer. Que podía lograr todo lo que se proponía. Que podía ser feliz haciéndolo. Y fue ahí cuando empecé a crear contenido. Y no te voy a mentir, el primer día fue muy, muy incómodo. el primer video que grabé para TikTok lo grabé, no sé, me acuerdo que fueron más de 29 veces, pasé toda la mañana haciéndolo y hubo un momento que dije, ¿por qué estoy haciendo esto? pues esto no es para mí, si fuera para sería más natural, no mejor tal vez lo voy a dejar ahí, fue una tontería, pero al mismo tiempo cuando lo estaba haciendo, sentí algo que no había sentido antes, me sentí liberada y supe en ese momento que iba por buen camino, aunque el principio no iba a ser fácil, estaba dispuesta a llevar esa incomodidad del principio para vivir esa vida que sabía que estaba disponible para mí. El año pasado, cuando lancé mi serie de 50 días de journaling para transformar tu vida desde adentro, esa serie que me imagino que muchas vieron porque se volvió viral, me di cuenta que estaba haciendo lo que verdaderamente me gustaba, eso que me apasionaba. Me di cuenta que aquí estaba en mi alimento, en mi zona de genio. Todo era diferente, mi energía era diferente. Me despertaba por las mañanas y mi cabeza no paraba de crear. Sentía ilusión, sentía una felicidad, unas ganas que es difícil de explicar con palabras. Pero que era completamente nueva para mí, algo que yo nunca había vivido antes. La verdad que yo antes trabajaba muchísimo menos, calculo que la mitad, pero me sentía como adormecida, me sentía que me daba igual las cosas. Ahora trabajo el doble porque tengo mi trabajo de medio tiempo, tengo mi trabajo de mi marca personal, que es crear todo el contenido, crear todas las sesiones uno a uno, los workbooks. Y aparte tengo dos hijos pequeños con los cuales estoy todas las tardes. Y a pesar de todo eso, no me siento tan cansada. Todo lo contrario, me siento energizada, me siento con ilusión, con mucha fuerza, con felicidad, porque estoy construyendo algo que es realmente mío y de lo cual me siento muy orgullosa. Y todo este proceso me llevó casi dos décadas. Desde que salí del colegio a los 17 años, porque me gradué pequeña, hasta hace unos años cuando empecé a crear contenido a los 34 más o menos. Imagínate, 17 años probando, cambiando, sintiéndome perdida, sintiendo que algo no encajaba, que algo faltaba sin saber muy bien por qué. No voy a decir que perdí el tiempo porque cada cosa que viví me trajo hasta aquí. Hasta quién soy hoy en día. Cada negocio, cada proyecto, cada aprendizaje, cada intento me enseñó algo que hoy forma parte esencial de quién soy. Pero te voy a decir con toda honestidad que me hubiera encantado, no te puedo explicar lo que me hubiera encantado, descubrir esto antes, en mis veintes. Llegar más temprano a esta versión de mí. Y eso es lo que quiero para todas las mujeres. Eso es lo que quiero para ti. Que vivas desde ahí. Que no se sienta como una carga interminable. Que no estés agotada todos los días, que no sientas resistencia al hacer lo que haces. Quiero que te sientas como finalmente estar en el lugar que se alinea con quien eres de verdad, porque cuando encuentras tu código único y empiezas a vivir desde ahí, créeme que se nota, porque no se siente como esfuerzo eterno, no se siente como una obligación, no se siente como algo agotador que ya no aguantas. Se siente como finalmente estar en el lugar que se alinea con quien en verdad eres. Se nota en cómo hablas de lo que haces, en esa chispa chispa que no se puede fingir en esa mirada encendida. Se nota en el domingo en la noche que no te da ansiedad porque el día siguiente va a ser lunes. Se nota en las decisiones que tomas basadas en la claridad y no es del miedo o la inseguridad o la ansiedad. Y se nota sobre todo en algo que es difícil de explicar, pero que es muy fácil de reconocer. La calma y la certeza de saber que estás exactamente donde tienes que estar, haciendo exactamente lo que viniste a hacer a este mundo. Tal vez a lo largo del episodio te reconociste en esa mujer que ha intentado todo y aún así siente la sensación que algo no encaja del todo en su vida. O en la que cambia y cambia de dirección como yo lo hice, buscando algo que finalmente se sienta suyo. O en la que tiene todo en orden por fuera, que en teoría todo está perfecto, pero por dentro siente que algo le falta. Y si es así, quiero que te preguntes ¿cuándo fue la última vez que hiciste algo y perdiste la noción del tiempo? ¿Cuándo fue la última vez que te sentiste completamente llena? ¿Cuándo fue la última vez que sentiste esa energía de verdad, esa que viene del alma porque descifrar tu código único no es algo que pasa un día por casualidad o algo que pasa leyendo un libro ni en un curso de tres horas es un proceso que requiere tiempo que requiere introspección y un ojo experto que sepa hacer las preguntas correctas para descifrar lo que sola no puedes ver todavía y quiero contarte algo rapidito antes de despedirme todo lo que escuchaste hoy el código único los elementos que lo componen el proceso para descifrarlo no es algo que se me ocurrió una noche de repente Es una metodología que llevo varios meses construyendo, procesando, investigando y que en estos últimos meses le he estado dando forma de verdad. Por eso es que no ha aparecido tanto en redes. No es que me desapareció, ya no me importa, no. Es que he estado inmersa totalmente en esto, en mis pensamientos, en mi proceso, en construir algo que realmente valga la pena para las mujeres que confían en y que forman parte de la comunidad en redes sociales. Dentro de poco voy a abrir un espacio pequeño y muy personalizado con sesiones uno a uno de tres meses. donde vamos a trabajar juntas a través de un framework que creé de tres fases, el despeje, el desbloqueo y el aterrizaje. En cada fase vamos a descubrir y desmenuzar los elementos de tu código único, que no solo son estos tres. Hay elementos muchísimo más profundos y personales que no comparto en redes porque son parte único del proceso de las sesiones uno a uno. Además, trabajamos con un Discovery Journal y otras herramientas que hacen de esta experiencia algo muy poderoso, porque no solo estás descubriendo tu código, estás descubriéndote a ti misma de un manera que probablemente nunca lo habías hecho antes. Así que si sientes que es tu momento, me puedes escribir a cualquiera de mis redes sociales, a mi correo, en la página web, y con gusto te voy a dar más información de cómo van a estar funcionando estas sesiones uno a uno, porque todo eso que sientes, todo lo que buscas, todo lo que eres, no es casualidad. Muchas gracias por haber llegado hasta aquí, por haberme escuchado otro miércoles más. Disfruté mucho haciendo este episodio, así que nos vemos el próximo miércoles. Besitos.

UNKNOWN

Bye bye.