Esto no es casualidad
Esto no es casualidad es un espacio de conversación honesta para mujeres que están creciendo, cuestionándose y transformándose. Para mujeres que saben que quieren algo más de su vida, aunque todavía no tengan claro qué es ni cómo llegar ahí.
Aquí hablamos de esos momentos en los que la vida te pide reinventarte, de los giros inesperados y de los ciclos que atravesamos como mujeres, aprendiendo a honrarlos en lugar de resistirlos. Conversamos sobre maternidad sin idealizarla, sobre construir tu propio camino y sobre encontrar tu propio ritmo en un mundo que insiste en acelerarte.
Este podcast es una pausa para mirar con más claridad lo que estás viviendo.
Si estás aquí, no es casualidad.
Nuevos episodios cada miércoles.
Con Cristina Sánchez R.
Esto no es casualidad
Episodio 11. 8 lecciones que mis 38 me dejaron
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Cumplí 38 años y me senté a escribir. A hacerme la pregunta que me hago cada año: ¿qué aprendí? ¿qué cambió? ¿qué sé hoy que no sabía antes?
Salieron 8 lecciones. Todas verdaderas. Todas mías.
En este episodio hablo de independencia financiera, la conexión con tu cuerpo, de audacia, entre otros temas.
No es un episodio de consejos perfectos. Es un episodio muy honesto de lo que aprendí este último año de mi vida.
Hola, soy Cristina. Bienvenida a Esto no es casualidad, el podcast donde cuestionamos lo que nos dijeron que era normal y empezamos a construir la vida que realmente queremos vivir. Si estás lista, empecemos. Hola, hola. Bienvenida a este episodio número 11. Hoy es un episodio muy, pero muy especial para mí porque hoy justamente cumplo 38 años y como hago cada año desde hace algún tiempo, me gusta escribir en mi journal sobre lo que aprendí en el último año, sobre las cosas que me gustan, que me hicieron feliz, sobre los momentos que me hicieron crecer, sobre todo por lo que estoy agradecida. Y este último año me dejó ocho lecciones súper importantes que quiero contarte aquí en este episodio. Algunas de estas lecciones las venía procesando desde hace años y este año finalmente los entendí de verdad, no solo como concepto, sino en el cuerpo, en la vida real. Otras son lecciones nuevas, cosas que este año específicamente me mostraron y unas pocas son verdaderamente que me costaron mucho tiempo entenderlas, aceptarlas y aprenderlas. Y esas lecciones no son una verdad absoluta, es lo que yo analicé, lo que yo descubrí este último año. Y estas ocho lecciones no significan que yo lo sé todo o sea la verdad absoluta, porque claro que no. Yo sé que a mis 38 años no lo sé todo y tengo muchísimo todavía por aprender, sino que vienen desde un lugar de honestidad, de una mujer que sigue aprendiendo, que sigue cayendo, que se sigue levantando, que sigue creciendo y que está viviendo su Así que vamos a empezar con la lección número uno. La lección número uno es que la vida es cíclica. Todo cambia. La vida no es una línea recta, como yo pensé que iba a ser, que todo iba a ir mejorando de forma lineal, pero no es así. Un momento estás arriba, estás bien, estás feliz, estás en la cima y otro momento estás abajo. Estás de bajón, no te sientes del todo bien. Y esto que parece tan obvio, tan de frase motivacional así de Pinterest, es de las cosas que más me ha costado intentarlo. integrar de verdad. La vida no es ese gráfico de éxito que nos enseñaron, donde esta limita va subiendo progresivamente hacia la derecha y nunca baja. La vida es un sube y baja, es un ciclo que se mueve, que tiene sus propias mareas, igual que existe el día y la noche, igual que existen las cuatro estaciones, el yin y el yang, nada es estático. Y cuando estás abajo, tu cerebro te convence de que así va a ser para siempre, que eso es lo que hay, que las cosas buenas que viviste ya quedaron en el pasado, que es una suerte que no se va a volver a repetir y que esto es lo difícil, es lo oscuro y es tu realidad verdadera. El cerebro en modo amenaza no puede ver el futuro con claridad. Solo puede ver lo negativo que está sucediendo en ese momento. Y eso es una mentira absoluta. Es una mentira muy convincente, pero una mentira. Porque nunca te vas a quedar así. Aunque no veas la luz al final del túnel, siempre las cosas van a mejorar. Como dice el dicho, no hay mal que dure 100 años. Y lo que yo aprendí en estos momentos difíciles es que siempre tienen un propósito, un objetivo. Las etapas de caos, de pérdida, de dificultad, de escasez sirven para depurar, para quitarte todas esas capas que ya no te sirven, aunque tú todavía no te des cuenta o no lo sepas, para hacerte preguntas que cuando estás cómoda y estás bien nunca te vas a hacer, para obligarte a salir de tu zona de confort, para fortalecer algo en ti que la calma nunca podría fortalecer. La resiliencia y la fortaleza no se construyen en los buenos momentos donde todo es felicidad y calma, tranquilidad, flores y unicornios. Se construye en los momentos donde piensas que no puedes más, que por qué te está pasando esto en la vida, que cómo vas a seguir adelante. Aquí, en estos momentos, es donde sacas tu verdadera fuerza, donde te vuelves más valiente, más inteligente, más sabia y más audaz. Y cuando estás arriba, a veces hay una parte de ti que le entra como este miedito silencioso de que, uy, voy a perder esto, es demasiado bueno para ser verdad. Y ese miedo a veces te impide disfrutar de esos buenos momentos de verdad, porque estás tan pendiente de no perderlo que realmente no lo estás viviendo como deberías de hacerlo. Los momentos de calma y de éxito también tienen su propósito. Sirven para descansar, para sanar, para tranquilizar el sistema nervioso, para recargarte, para disfrutar, para recordarte por qué vale la pena todo lo que construiste en los momentos difíciles. Son para disfrutarlos completamente, sin culpa, sin miedo, sin parálisis. Joan Antes pensaba que todo tenía que ser lineal, para arriba. Entonces, cuando tenía un momento malo, pensaba que estaba retrocediendo, que no estaba haciendo las cosas bien. Sentía que no avanzaba, cuando es todo lo contrario. Estos malos momentos son ciclos que nos ayudan a fortalecernos para poder avanzar mucho más, para poder avanzar al siguiente nivel. Y lo importante aquí es la aceptación, aceptación activa de que la marea siempre cambia, que lo que sube baja y lo que baja vuelve a subir, que estar abajo no es un castigo, castigo ni es un fracaso, es una etapa natural de la vida que a todos les pasa, sin excepción, y que es normal, que es natural. Y como toda estación, como toda etapa, como toda marea, tiene fecha de caducidad. Yo me acuerdo cuando pasé mi posparto con mi hijo Benjamín, que fue un momento muy, muy difícil para mí. En vez de bloquearme y ponerme en modo víctima o negativa, de decir, ay, aquí me voy a quedar para siempre y no voy a salir de esto, dije, bueno, es un momento que eventualmente va a pasar, porque ya me ha sucedido en el pasado, que he tenido malos momentos y han durado cierta cantidad de semanas, meses. Yo cuando tuve a mi segundo hijo, a Benjamín, tuve un posparto que fue muy difícil, muy cansado. Y esta vez sabía que iba a ser temporal, que no iba a durar para siempre, que era un ciclo de la vida. Y en vez de bloquearme y ponerme en modo víctima o negativa, lo que voy a tratar de hacer es pensar cómo sacar el mayor provecho a este momento. ¿Qué puedo realmente aprender de esto que de otra forma no aprendería? Y ese reframing cambió por completo como viví ese momento tan vulnerable y eventualmente con el tiempo poco a poco, pasito a pasito, las cosas empezaron a cambiar, todo empezó a mejorar y empecé a ver la luz al final del túnel así que si ahora mismo estás arriba vívelo, vívelo con alegría sin culpa, sin miedo y si ahora mismo estás abajo, te digo algo que me hubiera gustado que alguien me dijera eso también va a pasar no sé cuándo, no sé cómo, no tengo todas las respuestas, pero la marea siempre cambia, la vida es sí Bueno, esa fue la primera lección. La segunda es las personas seguras te aplauden, las inseguras te critican, aprende a distinguirlas. Esta lección la aprendí observando, analizando durante muchísimos, muchísimos años. Años de ver cómo reacciona la gente cuando les cuentas algo bueno que te está pasando, cuando logras algo, cuando creces, cuando te vas a un viaje bonito, cuando te atreves a algo nuevo. Las personas que son verdaderamente felices con su vida, que viven una vida llena, que están construyendo lo que quieren construir que trabajan para lograr sus sueños que están en paz con su camino esas personas te aplauden de verdad cuando les cuentas algo bueno se alegran te preguntan más te animan a que sigas adelante no sienten que tu logro les quita algo porque están tan enfocados en sus cosas en su propia vida que no les afecta por eso no necesitan compararse tu éxito para nada amenaza el éxito de estas personas y es tan energizante juntarse con personas así que se sienten expansivas, que te alientan, que se alegran por ti, pero de verdad, no solo que aparentan alegrarse y que en el fondo es una mentira. Hace un par de semanas fui a cenar justamente con dos de mis mejores amigas y cuando estábamos ahí cenando, hablando de nuestra vida, poniéndonos al día, por un segundo sentí que el momento pasó así como despacio, a cámara lenta, como en las películas, cuando ves amigas riéndose, teniendo un momento bonito, hasta sentí como musiquita emocional de fondo y pensé, wow, que su suerte tengo de tener a estas personas en mi vida, que me apoyan, que me alientan a seguir adelante, que se alegran por mis cosas, que me acompañan en mis momentos difíciles y bonitos, que me ayudan a construir la vida que realmente quiero para mí. Pero en la vida no solo hay este tipo de personas que te apoyan, también hay otro tipo de personas, la que cuando les cuentas algo bueno que te está pasando, lo primero que hacen es encontrar el pero. Pero esto, pero lo otro, el problema que no habías visto, el riesgo que estabas ignorando, el comentario pasivo-agresivo, la pregunta que en realidad no es una pregunta, sino un juicio. La persona que no puede celebrar contigo es porque algo en lo que tú estás haciendo le activa algo que no quiere ver en sí misma. Esa persona no te está dando una opinión honesta. Esa persona te está diciendo algo sobre ella misma, no sobre ti. Te está diciendo que está insegura, que se siente amenazada, que algo en ti le recuerda algo que ella quiso hacer y no se atrevió, o algo que esta persona no tiene y tú o simplemente le incomoda que alguien se mueva cuando ella está paralizada me acuerdo que yo tenía una amiga así en el colegio fue una amiga que la verdad me hizo mucho daño me acuerdo que me daba pavor pero miedo contarle las cosas buenas que me pasaban en mi vida sobre todo me acuerdo específicamente que me daba miedo decirle que me iba a ir de viaje porque sabía que cuando regresara del viaje me iba a hacer gaslighting que siempre me lo hacía en esta época pues no existía ese término pero me acuerdo que cuando yo regresaba del viaje del viaje, se portaba muy muy mal conmigo, me ignoraba, no contestaba mis llamadas, me dejaba hablando sola, decidía hablar mal a las demás de mí, a mis demás amigas, y yo al principio me sentía como culpable, mal, y no entendía qué estaba pasando, si había hecho algo malo, y me ponía a llorar, pensaba una y otra vez, una y otra vez de lo que habíamos hablado, repetía las conversaciones en mi cabeza, y esto pasó pero por muchos años, años de años, y me acuerdo cuando me fui a vivir a California, estábamos hablando con una amiga casualmente de estos temas, y ella me dijo algo que nunca se me va a olvidar hay personas que te quieren ver bien pero nunca mejor que ellos y ahí fue cuando me di cuenta y empecé a analizar el patrón y después de muchos meses de procesar llegué a la conclusión que a pesar de que habíamos sido amigas por muchísimos años y habíamos vivido muchas muchas cosas juntas lo mejor era poner un límite y estar un poco de lejos y realmente creo que fue la mejor decisión si sentí un antes y un después de haber hecho esto y por eso te digo hoy Rodéate de personas que te impulsan hacia arriba, que se alegran por tus logros, que te suman, que te quieren ver bien, que te quieren ver mejor. Y quienes te jalan hacia abajo, quienes te hacen comentarios pasivo-agresivos, quienes te hacen sentir de menos, aunque hayan estado siempre, toda tu vida, es mejor poner un límite claro, porque tú vas primero. Y con esto vamos a pasar a la lección número 3, que es que el sistema en el que vivimos hoy en día está diseñado para mantenerte en modo supervivencia. Y esto es algo en lo que he estado pensando muchísimo, pero muchísimo en los últimos años. Estoy obsesionada con este tema y sé que puede sonar un poco como conspiranoica, así como conspiracy theory, pero de verdad creo que es así. El sistema en el que vivimos, este modelo económico de consumo constante, está construido sobre una base muy específica. Necesita que tú necesites más. Necesita que consumas, que te endeudes, que trabajes para pagar lo que debes y que vuelvas a empezar este ciclo. Y esto no es un accidente, es la arquitectura del modelo. Se nos bomba bardea desde que somos chiquitas con el mensaje de que nuestra felicidad, nuestra validación, nuestro valor como personas depende de lo que tenemos y de lo que aparentamos. Y entonces para poder encajar, para poder ser aceptadas, compramos y compramos y compramos. Compramos cosas que no necesitamos con dinero que no tenemos para impresionar a personas que probablemente ni nos caen bien. Y después trabajamos sin parar hasta llegar al punto de desgastarnos para pagar estas cosas y estas deudas. Y así es año tras año año tras año, nos quedamos dando vueltas en esta rueda de hámster que nunca acaba. Y muchas veces estamos aquí metidos sin darnos cuenta que estamos en esta rueda de hámster. La sociedad nos enseñó que si estudias, que si te esfuerzas, que si sacas buenas notas, que si vas a la universidad, si eres obediente, si haces lo correcto, vas a salir adelante. Que el éxito es cuestión de actitud y de esfuerzo. Pero esto es una gran mentira, porque nadie nos dijo que los salarios de nuestra generación ya no alcanzan para para lo que alcanzaban los de nuestros padres o abuelos. Ellos antes, con un salario, podían comprar una casa, un carro, criar una familia. Pero nuestra generación está haciendo de verdad malabares con dos sueldos y seguimos sin poder ahorrar. No sé en tu país, pero en Guatemala los precios de las viviendas están por los cielos. Es que es algo ridículo. Desde la pandemia en general, todo se encareció aquí en Guatemala, el supermercado, todo. Es imposible para una persona que gana un sueldo promedio comprarse una propiedad. a no ser que se quieran deudar de por vida. Y cuando estás en este como círculo vicioso de trabajando, trabajando para pagar deudas, para poder comprar, viviendo el mes al mes, estás tan agotada al final del día que lo único que quieres es tirarte en la cama, tirarte en el sofá, ver una película en la tele, escrolear en tu teléfono, en redes sociales. No quieres saber nada más. Estás muerta, estás drenada y sabes que es lo que no tienes cuando estás así. Tiempo ni energía para cuestionarlo, para pensar en alternativas, para construir pensamiento crítico, para educarte financieramente para construir algo propio para crear algo diferente para tu vida y eso no es un accidente tampoco porque el sistema funciona mejor con personas agotadas una persona que llega a casa cansadísima no va a organizarse no va a cuestionar nada no va a empezar a estudiar no va a construir nada diferente va a consumir entretenimiento pasivo para descansar y va a levantarse al día siguiente a repetir lo mismo y no te lo digo para estresarte o que estés triste o que importa todo entonces ya no hago nada no, te lo digo porque es importante ver lo que pasa con claridad, yo cuando me di cuenta de esto, empecé a tomar decisiones muy diferentes, en vez de ser una víctima del sistema, empecé a tratar de jugar con las reglas a mi favor, porque sabía que no quería estar viviendo en esta rueda de hámster, de trabajar, trabajar para vivir endeudada, sin poder disfrutar realmente de mi vida, porque cuando entiendes cómo funciona este juego, ya no puedes ir jugándolo igual, empiezas a hacer movidas distintas, a gastar con un poco más de intención, a construir algo que te pertenezca a ti, a diversificar cómo entra el dinero en tu vida y poco a poco vas recuperando lo único que el sistema no quiere que tengas de vuelta, que es tu tiempo, tu energía y tu libertad de elegir. Y ahora vamos a pasar a la lección número 4. La vida es el examen más difícil que vamos a hacer y fallamos porque intentamos copiar a otros sin darnos cuenta de que cada quien tiene un examen con preguntas diferentes, porque eso es exactamente lo que hacemos muchas veces sin darnos cuenta. Y las redes sociales lo pusieron esto en modo exponencial. Ahora no solo copiamos a las personas que tenemos cerca sin quererlo, copiamos a personas que ni conocemos, que viven en el otro lado del mundo, cuya vida vemos en un real súper estético, inspirador y motivacional de 30 segundos. Y decidimos que wow, eso es lo que queremos nosotros para nuestra vida también. Y así funciona. Sigues a alguien en Instagram y ves que tiene una vida increíble, que da conferencias en vivo, que viaja a muchísimos países a dar charlas, que conoce a gente interesante, que tiene un podcast con miles de oyentes, que está siempre en movimiento, siempre con algo nuevo que anunciar y piensas, wow, qué cool esto, esto es lo que yo quiero para mi vida, esto es el éxito, esto es lo que yo debería de tener. O sigues a una escritora que vive en una cabaña retirada en medio de la nada, en las montañas y publica fotos de su café en la mañana, con vista al bosque, con animalitos, que tiene una vida lenta, intencional, completa alejada de la sociedad del ruido y piensas, no, esto es lo que quiero. Esta paz, esta vida tan simple, estar lejas de todo, esto es para mí. O ves a una mujer tipo Girlboss que construyó un imperio, un negocio digital enorme, que tiene un equipo, que escala, que habla de revenue, de funnels y de lanzamientos de seis cifras y piensas, wow, yo también quiero algo así. Este es mi camino. Y así vas, de persona en persona, tomando pedacitos de otras vidas y tratando de armar con estos pedazos algo que se sienta como tuyo y nunca termine de sentirse como tuyo porque no lo es porque la vida de esa persona que da conferencias tiene otras partes que no muestra el estar de arriba para abajo lejos de sus seres queridos el estar agotada el estar en aeropuertos constantemente la soledad de los hoteles y la vida de la escritora por ejemplo en la cabaña tiene también sus sus propias sombras que no aparecen en el contenido de redes y el negocio de seis cifras tiene un costo que no se cuenta en los reels o en los stories de celebración pero más importante que todo esto aunque esas vidas fueran exactamente como las muestran en redes sociales de increíbles y llenas de magia y felicidad puede que simplemente no sean para ti no porque no seas suficiente o no seas talentosa sino porque tus preguntas son diferentes tu contexto es diferente tus intereses son diferentes tus pasiones son diferentes cada una de nosotras tiene un examen diferente y lo que le funciona a ella no necesariamente te va a funcionar a ti lo que a ella la hace feliz y prende su alma en fuego, puede que a ti te drene y te vacíe. Lo que a ella le da paz, puede que a ti te desespere y te aburra. Y eso no está mal. Eso es simplemente que somos diferentes, que tenemos códigos distintos. Y a esto yo le llamo el código único. Es esta combinación irrepetible de talentos, de historia, de manera de ver el mundo, de lo que prende tu alma en fuego, de tus límites, que solo tú tienes. No hay dos iguales. Nunca ha habido dos iguales. Y el trabajo más importante que puede hacer en tu vida, te lo digo de verdad. No es copiar el examen de alguien más, es descifrar cuáles son tus preguntas y encontrar tus propias respuestas. Cuando lo haces, créeme que algo cambia de verdad. Las decisiones se vuelven más claras porque tienes un norte interno desde donde tomarlas con muchísima claridad. El trabajo se siente diferente porque estás usando lo que realmente eres, no una versión prestada de alguien en redes. Los vínculos te nutren y son auténticos porque tú eres tú y estás viviendo una vida alineada con quien tú eres. Y hay una coherencia entre quién eres y cómo vives que no tiene precio, que ningún logro externo puede reemplazar. Descifrar tu código único no es algo que de la nada te cae del cielo un día, que vas a tener una visión cuando estás manifestando o que te va a venir un sueño. No, no, no, no. Es un trabajo. Es un proceso muy lindo, pero es un proceso que lleva tiempo y es exactamente lo que yo hago con las mujeres que llegan a mi programa uno a uno código único y es tan bonito porque he visto lo que pasa cuando alguien finalmente entiende cuáles son sus preguntas y deja de intentar responderlas de alguien más y es de las cosas más poderosas que he tenido el privilegio de presenciar en mi vida de verdad que recomiendo mucho a todas las mujeres que se sienten perdidas que se sienten estancadas que están paralizadas que se comparan constantemente que encuentren su código único y con esto vamos a pasar a la lección número 5 que es te centra a los hombres de tu vida Y voy a ser muy, muy honesta con esta lección y quiero aclarar algo antes de empezar, porque no quiero que se malinterprete. Esto no es un discurso en contra de los hombres para nada. Yo amo a los hombres que tengo a mi alrededor. Tengo un hermano que amo, tengo un hijo que amo, tengo un esposo que amo, tengo un papá que amo, tengo muchísimos amigos que adoro y no se trata de odiar a los hombres, no se trata de ignorarlos, de cerrarte el amor. No es nada de eso. Se trata de algo mucho más simple y mucho más radical al mismo tiempo que es ponerte a ti primero siempre, porque hay algo que nadie te va a dar. dice cuando eres joven. Algo que yo tardé muchísimo tiempo en entender. Que si construyes tu vida teniendo a un hombre en el centro, vas a desperdiciar una cantidad absurda de energía, de tiempo y de ti misma. Vas a tomar decisiones basadas en lo que él quiere, en lo que él piensa, cómo él reacciona. Vas a modular tu humor según el suyo. Vas a medir tu valor según si él te elige o no te elige. Y un día vas a voltear a ver tu vida y vas a preguntarte cuándo fue que dejaste de ser el personaje principal de tu propia historia. Y para hablar de esto, tengo que ser honesta. sobre algo que me costó admitir a mí me educaron desde pequeña pensando en los hombres poniendo a los hombres en el centro de mi vida no con mala intención al contrario con muchísimo amor mi abuela de parte de mamá a quien quiero con todo mi corazón y que paz descanse tenía a los hombres en el centro absoluto de su vida los tenía ni siquiera en el centro los tenía como en un pedestal donde ellos estaban arriba y ahí abajo lo que decían lo que hacían lo que pensaban era amén para ella y esto no es culpa de ella era su gente generación. Era lo que le enseñaron. Era el único modelo que ella conocía. Y ella le transmitió eso a mi mamá y mi mamá a mí porque eran lo que ambas sabían. Y entonces yo crecí creyendo que mi máximo logro en la vida iba a ser encontrar un novio o casarme. Y que si no había hombres interesados en mí, si no tenía alguien, significaba que algo estaba mal conmigo. Y eso me generaba muchísima ansiedad y mucho estrés y hasta depresión me generó en un tiempo. Me enseñaron que conseguir pareja no era una parte de la vida, sino no era el objetivo central de mi vida. Y así viví todos mis veintes con esa creencia tan instalada dentro de mí que ni siquiera la cuestioné nunca porque no sabía que era una creencia. Pensé que así era la vida, que así tenía que ser, que esa era la realidad absoluta, la verdad absoluta. Y esa forma de pensar me hizo muchísimo daño, pero muchísimo daño. Me hizo estar en relaciones tóxicas, me hizo perderme de momentos increíbles de mi vida porque mientras yo tenía el foco puesto en los hombres, en si les gustaba, en si me elegían, en si me llamaban, en qué pensaban de mí, en si me consideraban bonita, en construir mi vida alrededor de su aprobación. No estaba construyendo mi propia vida. No estaba construyendo mi carrera. No estaba construyendo mi libertad financiera. Busqué validación masculina durante años. No lo voy a negar. Esa fue la realidad de mis veintes. Y perdí tiempo, perdí energía, perdí momentos increíbles que pude haber vivido para mí, sufriendo por algo que nunca debió haber tenido tanto poder sobre cómo me sentía conmigo misma y no lo digo con vergüenza la verdad lo digo porque sé que no soy la única que hay mujeres escuchando esto ahorita mismo que se están reconociendo lo que acabo de decir que también les enseñaron directa o indirectamente ya sea sus papás o sus amigos o los medios de comunicación o la sociedad en general la religión lo que sea que su valor dependía de ser elegidas hasta que también llegaron a un punto donde algo hizo clic ahora hay cosas muy específicas que yo he aprendido a lo largo de estos años que cambiaron completamente cómo me relaciono y como vivo mi vida y una de esas cosas es que tú eres el personaje principal de tu vida tú escoges tú eliges tú mandas no dejes toda la vida que has construido a un lado por un hombre no dejes tu trabajo tus amigas tus proyectos tus sueños tu ciudad ninguna relación vale el precio de desmantelar lo que eres lo que has construido tu identidad una relación que te pide que dejes todo a un lado que te vacíes para que pueda funcionar no es una relación sana y no es una relación que te va a hacer feliz Siéntete completamente cómoda de no gustarles a todos. No eres un producto que necesita aprobación universal de los hombres. No tienes que ser más dulce, más calladita, más pequeñita. No tienes que tener mejor cuerpo. No tienes que tener el pelo de tal forma. No tienes que tener los labios grandes y ponerte botox porque a los hombres les gusta eso. No tienes que ser más accesible para que alguien te vea atractiva. Y si para gustarle a alguien tienes que cambiar cómo piensas, cómo hablas, cómo actúas, tu físico, cómo cómo te vistes, simplemente no eres para esa persona y punto. Y si estás en una relación, en lo que sea, con novio, con pareja, con esposo, lo que tú quieras llamarle, escucha esto bien. Tu pareja tiene que saber que tú vienes en primer lugar para ti misma y no de manera egoísta, no de que sólo lo que yo hago importa y nada más y mi opinión es lo único que importa y mis necesidades es lo único que importa. No, no, no, no. Eso es egoísmo y eso no se trata de esto. A lo que me refiero es que a una mujer que se pone de último en su propia vida no tiene nada real que dar tus hobbies no son negociables tu tiempo propio no es un lujo y no es negociable tu bienestar no es secundario tenlos protégelos no te acomode sólo a lo que a él le gusta no te acomode sólo a sus amigos a sus hobbies a su trabajo no pierdas tus intereses no pierdas lo que a ti te gusta hacer en la vida no pierdas a tus amigas no pierdas a lo que has construido durante todos estos años una relación sana tiene espacio para dos individuos completos para que compartan, no para que uno absorba al otro. No cambies tu forma de pensar, tu forma de actuar, tu físico, tu forma de vestir, basada en lo que crees que los hombres encuentran atractivo o bonito. No te estés inyectando botox en los labios porque piensas que, wow, los hombres lo encuentran súper sexy, entonces quiero que me miren y que me validen y por eso lo voy a hacer. O no cambies completamente tu forma de vestir a algo que no sientes que es natural contigo, que no es auténtico, solo porque, ay, quiero que me volteen a ver y me elijan. No, no dejes de expresar tus opiniones solo porque piensas que a los hombres les va a incomodar. No, no vincules tu valor personal ni tu identidad a la aprobación masculina. Estés o no en una relación. Deja de medir tu éxito como mujer por si alguien te eligió. Eso es construir tu identidad sobre arena, porque la aprobación externa siempre va a ser inconsistente, siempre va a cambiar y nunca va a ser suficiente. Tú eres tu proyecto de vida más importante. Reestructura tu vida para que el centro de atención sean tus propios proyectos, tus pasiones, tu independencia, tu bienestar construye una vida que se sienta bien para ti que tenga sentido para ti que no necesite la validación de nadie para tener valor eso no es ser difícil no es ser fría no es odiar a los hombres ni ignorarlos ni tratarlos mal no es simplemente amarte a ti primero estar segura de ti misma y eso que parece tan simple lo cambia absolutamente todo créeme te va a liberar te va a quitar un peso de encima te va a hacer sentir expansiva te va a llenar de felicidad vas a sentirte llena. Vas a sentir como que otra vez puedes ser tú. Uf, esa lección es potente. Vamos a pasar. Solo voy a tomar un poco de agua. Ahora a la lección número 6, que es que la audacia y la acción le ganan siempre al talento y al potencial. Yo por mucho tiempo pensé que el talento era lo más importante que una persona podía tener, que esto era lo que definía su vida, que definía si iba a tener éxito, si iba a lograr cosas o no, que si era suficientemente buena en algo, si tenía suficiente potencial, las cosas cosas iban a fluir, que el talento solito te iba a abrir todas las puertas que tú quisieras. Y ahora veo que no es verdad. He conocido a personas con un talento, pero impresionante, increíble, que dices wow, personas que tienen una capacidad natural para algo que te deja con la boca abierta. Y he visto a esas mismas personas estar exactamente donde estaban hace cinco o hace diez años. El talento está ahí y es innegable, es enorme, pero está guardado, está parqueado, esperando momento perfecto esperando estar lista o esperando a tener la valentía para sacarlo a la luz y al mismo tiempo he conocido a personas con un talento digamos que no tan obvio o no tan por encima de lo común que han construido cosas extraordinarias que han llegado muy lejos que han creado mucho impacto y la diferencia no era el talento era la audacia es esa disposición a pararse frente a la oportunidad y decir que sí aunque te estés muriendo de miedo por dentro Es esa decisión de no hacerte pequeña, de no esperar a estar lista, porque estar lista es un estado que nunca llega completamente. Siempre hay algo más que aprender, algo más que preparar, alguna razón para esperar un poquito más. La audacia no es ser impulsiva, ni actuar desde el caos o decir que sí a todo, no. Es atreverse a pesar del miedo. Es dar ese primer paso, aunque otras personas digan que qué loca. Es no pedirle permiso a nadie para poder intentar algo que tú quieres. Es no hacerte pequeña frente una oportunidad solo porque en papel no tienes todos los requisitos. Hace poco vi un TikTok de una chava que contó algo que me pareció muy interesante y creo que es un ejemplo perfecto para esto. Ella dijo que empezó a buscar trabajo y decidió que iba a ser audaz por primera vez en su vida y se preguntó ¿qué tengo que perder? Y con esa pregunta en la cabeza aplicó a un montón de trabajos para los que ella nunca hubiera aplicado en el pasado, para los cuales no estaba cualificada, no tenía los estudios que pedían, no tenía la experiencia que requería a algunos y todo le decía en papel que no aplicaba, que no le iban a escoger, que no era para él. Y de todas formas lo hizo. ¿Y sabes qué pasó? La eligieron para un trabajo que le paga el triple de lo que ganaba antes, al cual ella no tenía la experiencia que requería, pero igual aplicó. Y todo porque fue audaz, porque fue valiente y se atrevió. Y eso es lo que el talento solito no hace. El talento sin audacia se queda sentado esperando permiso, esperando el algún día. Porque aquí lo importante no es cuánto talento tengas. No importa cuánto sientas que tú merezcas las cosas. Si no haces algo al respecto, si no das el paso, si no te mueves, créeme que nada va a pasar. Nada te va a caer del cielo solo porque eres talentosa. Así no funcionan las cosas. La vida no recompensa a quien más sabe o a quien más potencial tiene. Recompensa a quien actúa, a quien se atreve, a quien se mueve, aunque tenga miedo y aunque no tenga todo listo. La claridad perfecta no viene antes de actuar. Viene mientras actúas y esperando parada, no vas a aprender nada, no vas a conseguir nada y definitivamente no te vas a acercar a la vida de tus sueños. Así que sé un poco más audaz de lo que crees que puede ser. El talento que tienes combinado con audacia y acción, eso sí que es poderoso, eso sí que puede llevarte a lugares que ahora mismo no te puedes ni imaginar, te puede volver realmente imparable. Y con esto vamos a ir a la penúltima lección, la lección número 7. El cuerpo sabe, el cuerpo es sabio y necesitamos aprender a a escucharlo. Vamos por la vida pensando, planificando, analizando, respondiendo mensajes, estando en la compu, manejando de lugar a lugar, corriendo de arriba para abajo y yendo al siguiente punto en la lista. Y el cuerpo está ahí tratando de hacer lo que puede con lo poco que le damos. Dormimos mal y le pedimos que funcione. Alimentamos con lo que sea, con porquerías y le exigimos energía. La saturamos de estrés y nos sorprendemos cuando nos falla. Yo en mi posparto, otra vez hablando de mi posparto, pero bueno, es algo que tengo muy presente hace un año y medio me desconecté muchísimo, pero muchísimo de mi cuerpo. Entré en un modo supervivencia, pero total, no solo porque el posparto en sí fue durísimo, o sea, se me revolvieron las hormonas y tenía una falta de sueño severa porque mi hijo dormía como tres horas, sino que vivía desde la cabeza, desde la agenda, desde el hacer, hacer, hacer, hacer, hacer sin parar. No había espacio para sentir, no había espacio para descansar, no había espacio para reflexionar, no había espacio para hacer ejercicio, no había espacio para solo, solo estar tranquila sin estar haciendo algo. Y mi cuerpo empezó a hablarme de la única forma que sabía. Me vino la menstruación por ocho meses seguidos, ocho meses, casi todos los días. Era algo realmente desesperante y era una señal de alarma que mi cuerpo me estaba mandando, pero yo estaba ignorando. Tomé tratamientos que mi doctor me dio de hormonas, pero realmente no me funcionaron. Y después el doctor me dejó otro tratamiento hormonal y yo dije no, no, no va a que no iba a funcionar, que tenía que regresar a conectar con mi cuerpo, que tenía que tranquilizarme, que tenía que relajarme, que tenía que darme un espacio a escuchar qué realmente necesitaba yo en mi vida en ese momento. Y fue justamente en enero de ese año que me metí a mi certificación de coaching, en la cual vemos mucho todo lo que es embodiment y de verdad me cayó como anillo al dedo, porque fue aquí cuando empecé a entender lo que realmente estaba pasando en mi cuerpo y en mi vida en general. Embodiment, por si no lo has escuchado antes, es esta reconexión entre mente, cuerpo, corazón y espíritu. no como un concepto así bonito de bienestar y qué lindo sino como una práctica de verdad del día a día la comprensión no intelectual sino sentida en lo más profundo de ti de que todo está conectado de que lo que piensas afecta directamente lo que sientes en el cuerpo de que lo que sientes en el cuerpo afecta las decisiones que tomas y fue aquí cuando empecé a hacer breathwork respiración consciente que la verdad es algo tan tan simple pero es de las cosas más poderosas que he experimentado para regular mi sistema nervioso y regresar como al presente empecé a dormir de verdad a honrar mi sueño como lo que es es una necesidad biológica muy importante que no se puede ignorar y que es la base para sentirse bien durante el día que es la base para pensar con claridad que es la base para tener energía que es la base para tomar buenas decisiones porque la falta de sueño de verdad puede arruinar tu vida a los tres meses de empezar a escuchar lo que mi cuerpo me pedía de hacer muchos cambios en mi vida de descansar de darme espacios de ser consciente de lo que hacía todos los días de alimentarme mejor de dormir más de estar en contacto con la naturaleza, mi ciclo solito, sin necesidad de ninguna pastilla ni nada, empezó a regularse. Y poco a poco empecé a sentirme yo otra vez, a sentirme alineada con lo que era. Y me empecé a sentir más yo que nunca. Y no fue solo eso lo que comenzó a sanar, fue todo. Mente, cuerpo, corazón y espíritu, todo está conectado. Cuando empiezas a atender uno, los otros empiezan a responder también. Es muy interesante, es muy bonito, porque no puedes sanar por partes. O te metes por completo, o el proceso realmente no cierra él. todo. A mí el embodiment ahora me encanta, es una parte muy importante de mi vida. Es por eso que lo uso con mis clientas en las primeras sesiones de mi programa uno a uno, código único, porque es la clave y es el centro de todo lo que haces en tu vida. Bueno, estamos llegando al final y ahora vamos a ver la lección número ocho, que es la última, y es que la independencia financiera es la única libertad real. Y esto me costó mucho, pero mucho tiempo aprenderlo, porque sin libertad financiera no hay libertad puedes creer que eres libre pueden hacerte creer que eres libre tu pareja puede ser lo más lindo del mundo tu familia puede ser la más generosa y darte todo lo que necesitas tu situación puede parecer cómoda y estable pero si dependes de alguien más para cubrir tus necesidades básicas para pagar tus cuentas para tener un techo para moverte en el mundo entonces no estás tomando decisiones libres estás tomando decisiones dentro de los límites que esa dependencia te impone aunque no lo parezca así, aunque no lo veas así en este momento, y aunque nadie te lo diga en voz alta, aunque la persona de quien dependas sea maravillosa, sea generosa, sea amorosa, sea lo mejor del mundo, estás viviendo en una jaula. Puede ser una jaula de oro, puede ser una jaula muy bonita, muy brillante, muy cómoda, pero es una jaula al final del día. Y las jaulas de oro son especialmente peligrosas, porque son difíciles de reconocer como lo que son, porque desde adentro se ven como seguridad, se ven como apoyo, se ven como amor, se ven como libertad y a veces lo son hasta que dejan de serlo. Y aquí quiero que paremos un segundito porque sé lo que estás pensando, pero a mí no me va a pasar eso, mi familia no es así, mi mamá no es así, mi hermano no es así, mi pareja, mi esposo no es así, yo confío en ellos ciegamente y puede que sí, que tengas razón, puede que las personas que te rodean sean exactamente como las conoces hoy, pero las cosas cambian, las personas cambian, la situación cambian. La persona más amorosa puede perder su trabajo y de repente la dinámica de toda la relación se transforma. La familia más generosa puede atravesar una crisis económica y la dinámica también se va a cambiar por completo. La pareja más estable puede enfermarse, puede cambiar, puede, no sé, ya no ser la misma persona que era cuando tomaste la decisión de depender de ella. Y no lo digo para que vivas con miedo, con estrés, ¿qué voy a hacer? No, lo digo para que entiendas que la dependencia económica te deja expuesta a circunstancias que están completamente fuera de tu control. Y aparte de esto, que es lo obvio, hay algo que no es tan obvio. Y es la dinámica de poder que se crea en las relaciones donde una persona aporta, donde paga todo, y la otra persona no. Aunque nadie lo diga explícitamente, aunque nadie tenga esa intención, el dinero crea poder. Y cuando todo el dinero viene de un solo lado, las decisiones también tienden a venir de un solo lado. ¿Qué se compra y qué no se compra? ¿A dónde se va y a dónde no? ¿Qué es importante y qué no? Y la persona que no tiene ingresos propios empieza a ceder, a acomodarse, a no pedir, a no exigir porque en algún nivel adentro sabe y siente que no está en la posición de hacerlo. Esa dinámica envenena las relaciones aunque nadie lo diga. Y no solo hablo de parejas. Esto no es solo de esposos o de parejas. Hablo también de hijas adultas que siguen dependiendo de sus papás, de su mamá, de sus abuelos y que por eso no pueden tomar decisiones propias sin pedir permiso y que por eso no pueden vivir bien alineadas con quien realmente son de mujeres que dependen económicamente de cualquier familiar, de cualquier persona y que viven con la sensación de que le deben algo a alguien todo el tiempo de cualquier relación donde el dinero crea una deuda invisible que nadie firmó pero todos sienten y todos saben que está ahí, he visto a mujeres brillantes, talentosas, inteligentes, capaces de construir imperios quedarse en situaciones que claramente les hacían daño porque no tenían una salida económica, relaciones que ya no funcionaban pero que no podían dejar porque a dónde se iban y con qué se iban, cómo iban a mantener a sus hijos si tenían hijos o cómo se iban a mantener a ellas mismas, cómo iban a pagar su renta y se quedan atrapadas, no por falta de valentía, sino por falta de opciones. Y esta es la peor trampa de todas. No poder hacer lo que realmente quieres hacer con tu vida porque no eres libre al final de cuentas. Por eso la independencia financiera no es un lujo, no es algo que aspiras a tener en algún futuro, que qué bonito se ve. No, es una responsabilidad que te debes a ti misma. Y esto no es un No significa que no puedas tener una pareja que gane más que tú. No significa que no puedas recibir apoyo o ayuda de tu familia, de tus papás. Significa que necesitas tener la capacidad de sostenerte sola si la situación lo requiere. Necesitas saber que puedes. Ese saber lo cambia todo. Cambia cómo te paras en el mundo, cómo negocias, cómo te relacionas, qué toleras, qué límites pones. Porque cuando sabes que puedes sola, lo que eliges tener en tu vida, lo eliges de verdad, lo eliges porque quieres. No porque no tienes otra opción, sino porque quieres. Bueno, y llegamos al final de las ocho lecciones que aprendí a mis 38 años. Algunas son más complejas que otras, algunas son más bonitas, otras son más difíciles, algunas me costaron más de lo que yo quisiera admitir, todas verdaderas para mí. Y si algo de lo que dije te resonó, me encantaría de verdad saberlo, me encantaría que me escribieras, que me cuentes cuál fue la lección que más te llegó, cuál te sacudió y cuál ya sabías, pero necesitabas escucharla de nuevo. Y si crees que este episodio le puede servir a alguien más, compártelo. Nunca Nunca sabes cuando algo que escuchas en un podcast, no sé, en la mañana de camino al trabajo o mientras haces ejercicio, le va a cambiar el día o la semana o la vida a alguien. Así que gracias por haber llegado aquí hasta el final. Gracias por escucharme. Gracias por ser parte de mi vida. Te mando un gran abrazo y nos vemos la próxima semana.
UNKNOWNBye.
SPEAKER_02La familia
SPEAKER_00más generosa puede atravesar una crisis económica y la dinámica también se va a cambiar por completo. La pareja más estable puede enfermarse, puede cambiar, puede, no sé, ya no ser la misma persona que era cuando tomaste la decisión de depender de ella. Y no lo digo para que vivas con miedo, con estrés, o ay, ¿qué voy a hacer? No, lo digo para que entiendas que la dependencia económica te deja expuesta a circunstancias que están completamente fuera de tu control. Y hay algo más que quiero nombrar porque creo que, y a Y aparte de esto, que es lo obvio, hay algo que no está en obvio. Y es esta dinámica de poder que se crean las relaciones donde una persona paga todo y la otra no tiene ingresos propios y no paga nada. Y aparte de esto, que es lo obvio, hay algo que no es tan obvio. Y es la dinámica de poder que se crea en las relaciones donde una persona aporta, donde paga todo, y la otra persona no. Aunque nadie lo diga explícitamente, aunque nadie tenga esa intención, el dinero crea poder. Y cuando todo el dinero viene de un solo lado, las decisiones también tienden a venir de un solo lado. ¿Qué se compra y qué no se compra? ¿A dónde se va y a dónde no? ¿Qué es importante y qué no? Y la persona que no tiene ingresos propios empieza a ceder, a acomodarse, a no pedir, a no exigir porque en algún nivel adentro sabe y siente que no está en la posición de hacerlo. Esa dinámica envenena las relaciones, aunque nadie lo diga. Y no solo hablo de parejas. Esto no es solo de esposos o de parejas. Hablo también de hijas adultas que siguen dependiendo de sus papás, de su mamá, de sus abuelos y que por eso no pueden tomar decisiones propias sin pedir permiso y que por eso no pueden vivir vidas alineadas con quien realmente son. De mujeres que dependen económicamente de cualquier familiar, de cualquier persona, y que viven con la sensación de que le deben algo a alguien todo el tiempo. De cualquier relación donde el dinero crea una deuda invisible que nadie firmó, pero todos sienten y todos saben que está ahí. He visto a mujeres brillantes, talentosas, inteligentes, capaces de construir imperios, quedarse en situaciones que claramente les hacían daño porque no tenían una salida económica. Relaciones, ya sé O sea, relaciones, y no me refiero solo de pareja, sino de papás, de tíos, de abuelos, relaciones que ya no funcionaban, pero que no podían dejar porque a dónde se iban y con qué se iban, cómo iban a mantener a sus hijos si tenían hijos o cómo se iban a mantener a ellas mismas, cómo iban a pagar su renta y se quedan atrapadas, no por falta de valentía, sino por falta de opciones. Y esta es la peor trampa de todas. No poder hacer lo que realmente quieres hacer con tu vida porque no eres libre al final de cuentas. Por eso la independencia financiera no es un lujo, no es algo que aspiras a tener en algún futuro, que qué bonito se ve. No, es una responsabilidad que te debes a ti misma. Y esto no significa que no puedas tener una pareja que gane más que tú. No significa que no puedas recibir apoyo o ayuda de tu familia, de tus papás. Significa que necesitas tener la capacidad de sostenerte sola si la situación lo requiere. Necesitas saber que puedes. Ese saber lo cambia todo. Cambia cómo te paras en el mundo, cómo negocias, cómo te relacionas, qué toleras, ¿Qué límites pones? Porque cuando sabes que puedes sola, lo que eliges tener en tu vida, lo eliges de verdad, lo eliges porque quieres, no porque no tienes otra opción, sino porque quieres. No importa el camino y no importa el camino. Si es un negocio propio, si es una carrera, si trabajas en un trabajo nueva cinco, si son inversiones, lo que sea que tenga sentido para ti, para tu vida, pero que sea algo tuyo y que nadie te lo pueda quitar jamás. Bueno, y llegamos al final de las ocho lecciones que aprendí a mis 38 años. Algunas son más complejas que otras. Algunas son más bonitas, otras son más difíciles. Algunas me costaron más de lo que yo quisiera admitir. Todas verdaderas para mí. Y espero que algo de lo que compartí hoy también te haya resonado. Y espero que algo de lo que compartí hoy también sea verdad para ti. Y si algo de lo que dije te resonó, me encantaría de verdad saberlo. Me encantaría que me escribieras, que me cuentes cuál fue la lección que más te llegó, cuál te sacudió y cuál ya sabías, pero necesitabas escucharla de nuevo. Siempre me puedes escribir en mis redes sociales, en Instagram, en TikTok. Siempre me puedes escribir a cualquiera de mis redes sociales, en Instagram, en TikTok, arroba Cristina San Rodo y... Y si crees que este episodio le puede servir a alguien más, compártelo. A veces la lección que llegó a. Y si crees que este episodio le puede servir a alguien más, compártelo. Nunca sabes cuando algo que escuchas en un podcast, no sé, en la mañana de camino al trabajo o mientras haces ejercicio, le va a cambiar el día o la semana o la vida a alguien. Así que gracias por llegar aquí. Gracias. Así que gracias por llegar hasta aquí. Al final, gracias por escucharme y gracias por. Así que gracias por haber llegado aquí hasta el final. Gracias por escucharme. Gracias por ser parte de mi Te mando un gran abrazo y nos vemos la próxima semana.
UNKNOWNBye.
SPEAKER_00La familia más generosa puede atravesar una crisis económica y la dinámica también se va a cambiar por completo. La pareja más estable puede enfermarse, puede cambiar, puede no sé, ya no ser la misma persona que era cuando tomaste la decisión de depender de ella. Y no lo digo para que vivas con miedo, con estrés o hay que voy a hacer. No lo digo para que entiendas que la dependencia económica te deja expuesta a circunstancias que están completamente fuera de tu control. Y hay algo más que quiero nombrar porque creo que y a Y aparte de esto, que es lo obvio, hay algo que no es tan obvio. Y es esta dinámica de poder que se crea en las relaciones donde una persona paga todo y la otra no tiene ingresos propios y no paga nada. Y aparte de esto, que es lo obvio, hay algo que no es tan obvio. Y es la dinámica de poder que se crea en las relaciones donde una persona aporta, donde paga todo, y la otra persona no. Aunque nadie lo diga explícitamente, aunque nadie tenga esa intención, el dinero crea poder. Y cuando todo el dinero viene de un solo lado, las decisiones también tienden a venir de un solo lado. ¿Qué se compra y qué no se compra? ¿A dónde se va y a dónde no? ¿Qué es importante y qué no? Y la persona que no tiene ingresos propios empieza a ceder, a acomodarse, a no pedir, a no exigir porque en algún nivel adentro sabe y siente que no está en la posición de hacerlo. Esa dinámica envenena las relaciones aunque nadie lo diga. Y no solo hablo de parejas. Esto no es solo de esposos o de parejas. Hablo también de hijas adultas que siguen dependiendo de sus papás, de su mamá, de sus abuelos y que por eso no pueden tomar decisiones propias sin pedir permiso y que por eso no pueden en vivir vidas alineadas con quien realmente son. De mujeres que dependen económicamente de cualquier familiar, de cualquier persona, y que viven con la sensación de que le deben algo a alguien todo el tiempo. De cualquier relación donde el dinero crea una deuda invisible que nadie firmó, pero todos sienten y todos saben que está ahí. He visto a mujeres brillantes, talentosas, inteligentes, capaces de construir imperios, quedarse en situaciones que claramente les hacían daño porque no tenían una salida económica. Relaciones ya sea relaciones y no me refiero sólo de pareja sino de papás de tíos de abuelos relaciones que ya no funcionaban pero que no podían dejar porque a dónde se iban y con qué se iban cómo iban a mantener a sus hijos si tenían hijos o cómo se iban a mantener a ellas mismas cómo iban a pagar su renta y se quedan atrapadas no por falta de valentía sino por falta de opciones y esta es la peor trampa de todas no poder hacer lo que realmente quieres hacer con tu vida porque no eres libre al final de cuentas Por eso la independencia financiera no es un lujo, no es algo que aspiras a tener en algún futuro, que qué bonito se ve. No, es una responsabilidad que te debes a ti misma. Y esto no significa que no puedas tener una pareja que gane más que tú. No significa que no puedas recibir apoyo o ayuda de tu familia, de tus papás. Significa que necesitas tener la capacidad de sostenerte sola si la situación lo requiere. Necesitas saber que puedes. Ese saber lo cambia todo. Cambia cómo te paras en el mundo, cómo negocias, cómo te relacionas, qué toleras, qué límites pones porque cuando sabes que puedes sola lo que eliges tener en tu vida lo eliges de verdad lo eliges porque quieres no porque no tienes otra opción sino porque quieres no importa el camino y no importa el camino si es un negocio propio si es una carrera si trabajas en un trabajo nueva 5 si son inversiones lo que sea que tenga sentido para ti para tu vida pero que sea algo tuyo y que nadie te lo pueda quitar jamás Bueno, y llegamos al final de las ocho lecciones que aprendí a mis 38 años. Algunas son más complejas que otras. Algunas son más bonitas, otras son más difíciles. Algunas me costaron más de lo que yo quisiera admitir. Todas verdaderas para mí. Y espero que algo de lo que compartí hoy también te haya resonado. Y espero que algo de lo que compartí hoy también sea verdad para ti. Y si algo de lo que dije te resonó, me encantaría de verdad saberlo. Me encantaría que me escribieras, que me cuentes cuál fue la lección que más te llegó, cuál te sacudió y cuál ya sabías, pero necesitabas escucharla de nuevo. Siempre me puedes escribir en mis redes sociales, en Instagram, en TikTok. Siempre me puedes escribir a cualquiera de mis redes sociales, en Instagram, en TikTok, arroba Cristina San Rodo y... Y si crees que este episodio le puede servir a alguien más, compártelo. A veces la lección que llegó a... Y si crees que este episodio le puede servir a alguien más, compártelo. Nunca sabes cuando algo que escuchas en un podcast, no sé, en la mañana de camino al trabajo o mientras haces ejercicio, le va a cambiar el día o la semana o la vida a alguien. 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SPEAKER_00La familia más generosa puede atravesar una crisis económica y la dinámica también se va a cambiar por completo. La pareja más estable puede enfermarse, puede cambiar, puede, no sé, ya no ser la misma persona que era cuando tomaste la decisión de depender de ella. Y no lo digo para que vivas con miedo, con estrés. ¿Qué voy a hacer? No, lo digo para que entiendas que la dependencia económica te deja expuesta a circunstancias que están completamente fuera de tu control. Y hay algo más que quiero nombrar porque creo que, y a Y aparte de esto, que es lo obvio, hay algo que no es tan obvio y es esta dinámica de poder que se crean las relaciones donde una persona paga todo y la otra no tiene ingresos propios y no paga nada. Y aparte de esto, que es lo obvio, hay algo que no es tan obvio. Y es la dinámica de poder que se crea en las relaciones donde una persona aporta, donde paga todo, y la otra persona no. Aunque nadie lo diga explícitamente, aunque nadie tenga esa intención, el dinero crea poder. Y cuando todo el dinero viene de un solo lado, las decisiones también tienden a venir de un solo lado. ¿Qué se compra y qué no se compra? ¿A dónde se va y a dónde no? ¿Qué es importante y qué no? Y la persona que no tiene ingresos propios empieza a ceder, a acomodarse, a no pedir, a no exigir porque en algún nivel adentro sabe y siente que no está en la posición de hacerlo. Esa dinámica envenena las relaciones aunque nadie lo diga. Y no solo hablo de parejas. Esto no es solo de esposos o de parejas. Hablo también de hijas adultas que siguen dependiendo de sus papás, de su mamá, de sus abuelos y que por eso no pueden tomar decisiones propias sin pedir permiso y que por eso no pueden vivir vidas alineadas con quien realmente son, de mujeres que dependen económicamente de cualquier familiar, de cualquier persona y que viven con la sensación de que le deben algo a alguien todo el tiempo, de cualquier relación donde el dinero crea una deuda invisible que nadie firmó, pero todos sienten y todos saben que está ahí he visto a mujeres brillantes, talentosas inteligentes, capaces de construir imperios, quedarse en situaciones que claramente les hacían daño porque no tenían una salida económica relaciones y a sea relaciones y no me refiero solo de pareja, sino de papás, de tíos, de abuelos, relaciones que ya no funcionaban, pero que no podían dejar porque a dónde se iban y con qué se iban, cómo iban a mantener a sus hijos si tenían hijos o cómo se iban a mantener a ellas mismas, cómo iban a pagar su renta y se quedan atrapadas, no por falta de valentía, sino por falta de opciones. Y esta es la peor trampa de todas. No poder hacer lo que realmente quieres hacer con tu vida porque no eres libre al final de cuentas. Por eso la independencia financiera no es un lujo, no es algo que aspiras a tener en algún futuro, que qué bonito se ve. No, es una responsabilidad que te debes a ti misma. Y esto no significa que no puedas tener una pareja que gane más que tú. No significa que no puedas recibir apoyo o ayuda de tu familia, de tus papás. Significa que necesitas tener la capacidad de sostenerte sola si la situación lo requiere. Necesitas saber que puedes. Ese saber lo cambia todo. 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Me encantaría que me escribieras, que me cuentes cuál fue la lección que más te llegó, cuál te sacudió y cuál ya sabías, pero necesitabas escucharla de nuevo. Siempre me puedes escribir en mis redes sociales, en Instagram, en TikTok. Siempre me puedes escribir a cualquiera de mis redes sociales, en Instagram, en TikTok, arroba Cristina San Rodo. Y... Y si crees que este episodio le puede servir a alguien más, compártelo. A veces la lección que llegó a. y si crees que este episodio le puede servir a alguien más compártelo nunca sabes cuando algo que escuchas en un podcast no sé en la mañana de camino al trabajo o mientras haces ejercicio le va a cambiar el día o la semana o la vida a alguien así que gracias por llegar aquí gracias así que gracias por llegar hasta aquí al final gracias por escucharme y gracias por así que gracias por haber llegado aquí hasta el final gracias por escucharme gracias por ser parte de mi vida Te mando un gran abrazo y nos vemos la próxima semana.
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SPEAKER_00la familia más generosa puede atravesar una crisis económica y la dinámica también se va a cambiar por completo. La pareja más estable puede enfermarse, puede cambiar, puede, no sé, ya no ser la misma persona que era cuando tomaste la decisión de depender de ella. Y no lo digo para que vivas con miedo, con estrés, o ay, ¿qué voy a hacer? No, lo digo para que entiendas que la dependencia económica te deja expuesta a circunstancias que están completamente fuera de tu control. Y hay algo más que quiero nombrar, porque creo que, y a Y aparte de esto, que es lo obvio, hay algo que no es tan obvio y es esta dinámica de poder que se crean las relaciones donde una persona paga todo y la otra no tiene ingresos propios y no paga nada. Y aparte de esto, que es lo obvio, hay algo que no es tan obvio. Y es la dinámica de poder que se crea en las relaciones donde una persona aporta, donde paga todo, y la otra persona no. Aunque nadie lo diga explícitamente, aunque nadie tenga esa intención, el dinero crea poder. Y cuando todo el dinero viene de un solo lado, las decisiones también tienden a venir de un solo lado. ¿Qué se compra y qué no se compra? ¿A dónde se va y a dónde no? ¿Qué es importante y qué no? Y la persona que no tiene ingresos propios empieza a ceder, a acomodarse, a no pedir, a no exigir, porque en algún nivel adentro sabe y siente que no está en la posición de hacerlo. Esa dinámica envenena las relaciones, aunque nadie lo diga. Y no solo hablo de parejas. Esto no es solo de esposos o de parejas. Hablo también de hijas adultas que siguen dependiendo de sus papás, de su mamá, de sus abuelos y que por eso no pueden tomar decisiones propias sin pedir permiso y que por eso no pueden vivir vidas alineadas con quién realmente son. De mujeres que dependen económicamente de cualquier familiar, de cualquier persona, y que viven con la sensación de que le deben algo a alguien todo el tiempo. De cualquier relación donde el dinero crea una deuda invisible que nadie firmó, pero todos sienten y todos saben que está ahí. He visto a mujeres brillantes, talentosas, inteligentes, capaces de construir imperios, quedarse en situaciones que claramente les hacían daño porque no tenían una salida económica. Relaciones, ya sea relaciones y no me refiero solo de parejas sino de papás de tíos de abuelos relaciones que ya no funcionaban pero que no podían dejar porque a dónde se iban y con qué se iban cómo iban a mantener a sus hijos si tenían hijos o cómo se iban a mantener a ellas mismas cómo iban a pagar su renta y se quedan atrapadas no por falta de valentía sino por falta de opciones y esta es la peor trampa de todas no poder hacer lo que realmente quieres hacer con tu vida porque no eres libre al final de cuentas porque Por eso la independencia financiera no es un lujo, no es algo que aspiras a tener en algún futuro, que qué bonito se ve. No, es una responsabilidad que te debes a ti misma. Y esto no significa que no puedas tener una pareja que gane más que tú. No significa que no puedas recibir apoyo o ayuda de tu familia, de tus papás. Significa que necesitas tener la capacidad de sostenerte sola si la situación lo requiere. Necesitas saber que puedes. Ese saber lo cambia todo. Cambia cómo te paras en el mundo, cómo negocias, cómo te relacionas, qué toleras, ¿Qué límites pones? Porque cuando sabes que puedes sola, lo que eliges tener en tu vida, lo eliges de verdad, lo eliges porque quieres, no porque no tienes otra opción, sino porque quieres. No importa el camino y no importa el camino. Si es un negocio propio, si es una carrera, si trabajas en un trabajo nueva cinco, si son inversiones, lo que sea que tenga sentido para ti, para tu vida, pero que sea algo tuyo y que nadie te lo pueda quitar jamás. Bueno, y llegamos al final de las ocho lecciones que aprendí a mis 38 años. Algunas son más complejas que otras. Algunas son más bonitas, otras son más difíciles. Algunas me costaron más de lo que yo quisiera admitir. Todas verdaderas para mí. Y espero que algo de lo que compartí hoy también te haya resonado. Y espero que algo de lo que compartí hoy también sea verdad para ti. Y si algo de lo que dije te resonó, me encantaría de verdad saberlo. Me encantaría que me escribieras, que me cuentes cuál fue la lección que más te llegó, cuál te sacudió y cuál ya sabías, pero necesitabas escucharla de nuevo. Siempre me puedes escribir en mis redes sociales, en Instagram, en TikTok. Siempre me puedes escribir a cualquiera de mis redes sociales, en Instagram, en TikTok, arroba Cristina San Rodo y... Y si crees que este episodio le puede servir a alguien más, compártelo. A veces la lección que llegó a. Y si crees que este episodio le puede servir a alguien más, compártelo. Nunca sabes cuando algo que escuchas en un podcast no