Prédicas | Iglesia Bautista Emanuel – Faysville

La Sumisión que Cambió la Historia | Marcos 14:32-42

Francesco Lombardi

Use Left/Right to seek, Home/End to jump to start or end. Hold shift to jump forward or backward.

0:00 | 52:14

¿Estás dispuesto a rendirte como Cristo se rindió?

En este episodio contemplamos a Jesús en Getsemaní, enfrentando la angustia del sufrimiento que estaba por venir. Allí vemos Su humanidad quebrantada, Su oración de entrega al Padre y Su decisión firme de obedecer hasta el final.

Nuestra salvación fue posible porque Él se sometió perfectamente a la voluntad de Dios. Como dice la Escritura: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado”.

En Su obediencia encontramos la esperanza de nuestra redención.

📖 Textos bíblicos: Marcos 14:34–42
🎙️ Predicador: Pr. Francesco Lombardi
⛪ Iglesia: Iglesia Bautista Emanuel – Faysville

SPEAKER_00

Muy bien, bienvenido nuevamente a cada uno de ustedes. Gracias hermano también por este canto maravilloso. Desde el primer domingo de marzo hemos comenzado una serie de predicaciones titulada La esperanza que cambió la humanidad. A lo largo de esta semana estamos recorriendo algunos momentos clave de la revelación bíblica para comprender cómo Dios mismo preparó la obra redentora que termina, que culmina o que termina en la cruz y en la resurrección de nuestro Señor Jesucristo. La Biblia nos muestra que esta esperanza no surgió a punto de iniciativa del hombre sino del plan eterno de Dios desde el momento en que el pecado entró al mundo el Señor comenzó a revelar progresivamente cómo trataría con el problema del pecado que es la causa por el cual separa el hombre de Dios El primer domingo consideramos el origen del problema. Desde Génesis capítulo 3, el pecado entró en la historia humana y afectó toda la creación. El apóstol Pablo resume esta realidad cuando afirma que todos o que toda la humanidad está bajo el pecado y que nadie puede puede justificarse delante de Dios por medio de sus propias obras. Como enseña Romano 3, 19 al 26, el hombre es culpable delante de Dios y necesita una justicia que no puede producir por sus propios méritos. El domingo pasado dimos un paso más en la revelación. Vimos que Dios no dejó la humanidad sin esperanza. Siglo antes de la venida de Cristo, el Señor anunció que iba a enviar a un siervo que cargaría a punto con el pecado de la humanidad. Y lo hemos visto la semana pasada,¿verdad? En Isaías capítulo 53, versículo de 1 a 6, encontramos una de las profecías más claras del Antiguo Testamento acerca del Mesía que sufriría en lugar de los pecadores. Ahí aprendimos que la solución al pecado vendría por medio de un sustituto. alguien en sustitución a la humanidad, alguien que tomaría sobre sí el cargo o comunque el castigo que nosotros merecíamos. Pero hoy vamos a continuar en este mismo camino. Después de ver el problema del pecado, después de ver la promesa del sustituto, llegamos a un momento decisivo en la historia de la redención. Nos trasladamos ahora al huerto de Getsemaní en las horas previas a la crucifixión de Jesús. Ahí el Evangelio nos permite mirar uno de los momentos más profundos y significativos del ministerio de Cristo. En este lugar vemos el Hijo de Dios enfrentando el peso de la obra que estaba a punto de cumplir. En este pasaje encontramos una verdad fundamental para comprender la cruz. Jesús no fue llevado a la muerte contra su voluntad. Antes de ser arrestado por los hombres, El Señor se presentó delante del Padre en oración y aceptó voluntariamente el camino que estaba delante de Él. Y eso es importante entenderlo. Por eso, antes de entrar en el estudio de nuestro pasaje, es importante notar como el evangelista, como Marcos, no presenta este momento decisivo en la vida de nuestro Señor. En el huerto de Getsemaní encontramos a Jesús enfrentando la realidad de la obra que tenía delante. Ahí se manifiesta la intensidad de las horas que preceden a la cruz de una manera en que el hijo se somete voluntariamente a la voluntad del Padre. Al observar cuidadosamente Marcos capítulo 14, los versículos de 32 a 42, veremos tres aspectos que nos ayudan a comprender este momento. El primero es la profunda angustia de Jesús en los versículos 32 a 34. La segunda es la oración de rendición a la voluntad del Padre, versículos 35 a 36. Y por último, la decisión firme de cumplir la voluntad del Padre, versículos 37 a 42. Ahora, con esta perspectiva en mente, abramos nuestra Biblia en Marcos capítulo 14 y por favor le pido que nos pongamos de pie y que leamos juntos estos dos versículos, los primeros dos versículos. De 32 a 34. Marcos capítulo 14, vamos a leer juntos versículos 32 a 34. Cuando lo tienen listo, me dicen amén. Ok, muy bien. Entonces, así dice la palabra de Dios. Vinieron pues a un lugar que se llama Getsemaní y dijo a su discípulo, sentaos aquí entre tanto que yo oro. Y tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan y comenzó a entristecerse y a angustiarse. Y le dijo, mi alma está muy triste hasta la muerte. Quedaos aquí y velad. Oremos. Amado Dios, te damos gracias. Gracias, Padre, por tu amor, por tu misericordia. Gracias, Señor, por darnos tu palabra, Señor, que nos revela tu verdad y nos guía al conocimiento pleno de tu gracia. En esta mañana nos acercamos a la Escritura reconociendo nuestra necesidad de ti y te pedimos que por medio de tu Santo Espíritu ilumine nuestro entendimiento para comprender lo que tu palabra nos desea enseñar en esta mañana. Ayudan a ver este pasaje, ayudan a ver la obediencia perfecta de tu hijo y a responder con corazones humildes y dispuestos a obedecer tu voluntad. Te pido, Dios, que tú use grandemente tu palabra en esta mañana para confrontarnos y transformar nuestro corazón. A ti sea siempre la honra y la gloria. Y todo te lo pedimos en el santo nombre de nuestro único Señor y Salvador, Cristo Jesús. Amén y amén. Pueden tomar su asiento. Gracias. Entonces vamos a ver el primer punto, la profunda angustia de Jesús en los versículos 32 y 34 que acabamos de leer. Antes de la cruz, el evangelista nos muestra la profunda agonía de Jesús en Getsemaní. Antes de que... de que los clavos atravesaran sus manos. Y antes de que la corona de espina fuera puesta sobre su cabeza, el Señor enfrentó una lucha profunda en el huerto. Ahí comenzó el conflicto interior que procede o que precede al sacrificio del Calvario. La dimensión de lo que ocurre en ese lugar es tan grande que en muchos momentos debemos acercarnos con reverencia y con silencio, procurando no mirar más allá de lo que la Escritura revela. La angustia que Jesús experimenta en Getsemaní pertenece a una esfera espiritual que supera la comprensión humana. de verdad no podemos comprender cómo Cristo, el Santo, aquel que vivió una vida perfecta y que nos dio ejemplo para poder nosotros seguir, Él es la persona que paga por la humanidad. No podemos entenderlo, tener esta comprensión humana. Sin embargo, lo que el Evangelio nos permite ver es suficiente para llenarnos de admiración. Y llevarnos a reconocer el amor del Salvador para que soportó este sufrimiento por nosotros. El relato comienza diciendo que Jesús y sus discípulos llegaron a un lugar llamado Getsemaní. El nombre Getsemaní proviene del hebreo Gershemamim, que significa prensa de aceite. Este es su nombre en su idioma original. Y probablemente era un huerto de olivos situado al pie del Monte de los Olivos, al otro lado del Valle de Cedrón, frente a Jerusalén. Ahora, era un lugar conocido por Jesús y por sus discípulos, donde acostumbraban ellos a retirarse para descansar y para orar. Por ejemplo, en Lucas 22, 39, y lo vemos también en Juan, capítulo 18, versículo 2. Al llegar ahí, en este lugar, en el Getsemaní, el Señor dijo a sus discípulos, sentaos aquí, entre tanto que yo oro ahora Jesús deja a ochos de sus discípulos en este lugar eran ocho, se lleva solo trece.¿Y dónde está el otro? Bueno, Judas no estaba. Ahí lo podemos ver en los versículos 10 y 11. Él ya se había salido a punto para ir a hablar con estos religiosos y de ahí después van a llegar a punto las personas para llevarse. Entonces, él no está. En este momento él no está. Él se fue, podemos verlo en el 43 después, a punto de ir regresando con aquel con aquello que él lo iba a entregar entonces deja ahí 8 y se adentra un poco más allá en el huerto llevando consigo dice a Pedro a Jacobo y a Juan este era el círculo más cercano a punto de los doce estos mismos tres habían estado con él en momentos especiales de su ministerio como en la resurrección por ejemplo de la hija de Jairo en Marcos 5.37 y también la transfiguración en Marcos 9.2 ahora ellos estos tres serían testigos de algo muy diferente no de su gloria, sino de su profunda angustia. El versículo 33 sigue diciendo, y comenzó a entristecerse y a angustiarse. Marcos utiliza aquí palabra muy fuerte para describir la profunda angustia que Jesucristo estaba por experimentar. Marco dice que Jesús comenzó a entristecerse y a angustiarse. Ahora, el verbo comenzar indica el inicio de una profunda aflicción que empezó a manifestarse desde este momento. A partir de ahí, la tristeza y el dolor acompañarían al Señor en las Horas que preceden la cruz. Luego, Marco usa dos palabras muy significativas. Dice, entristecerse. Esta palabra expresa una profunda conmoción interior, un estremecimiento lleno de temor y asombro. Es una palabra que comunica la idea de quedar profundamente conmovido y perturbado ante la gravedad de lo que estaba para ocurrir. Y angustiarse significa estar abatido. Significa experimentar una angustia intensa, una profunda aflicción o una carga emocional muy pesada. Estas palabras muestran que Jesús estaba experimentando una profunda tristeza y una intensa angustia. La Escritura explica que Cristo iba a llevar a el pecado de los hombres en 2 Corintios capítulo 5 versículo 21 también nos dice que él iba a ser a punto iba a ser maldición por nosotros en Gálatas 3.13 y que iba a cargar con nuestros pecados en 1 Pedro 2.24 por eso cuando Jesús él entra en el Getsemaní está enfrentando la realidad de lo que significa cargar con el pecado del mundo. El Señor mismo lo expresa con estas palabras en el versículo 34. Dice, mi alma está muy triste hasta la muerte. La expresión muy triste significa Traduce la palabra en griego que significa o que describe una tristeza profunda, una aflicción muy intensa en el alma. La idea del término es la de una persona que está completamente abrumada por el dolor. Quizás cuantos de nosotros hemos tenido un fuerte dolor y podemos quizás un poco entenderlo. No todos, poquito. Jesús no estaba hablando de una tristeza común. Duele el diente y tenemos dolor. No es algo común. Está experimentando una angustia tan profunda que humanamente hablando llega al límite de lo que el ser humano podría soportar. Es importante entender que esta angustia no se debía simplemente al temor del sufrimiento físico o que vendría quizás después. Jesús sabía que él sería arrestado. Él ya conocía todo el plan. Él sabía que sería arrestado, él sabía que iba a ser juzgado, él sabía ya que él iba a ser crucificado. Él mismo lo había anunciado a su discípulo en varias ocasiones. En Marcos lo vemos en el capítulo 8, 31. En el capítulo 9, también 31. Y también el 10, 33, 34. Él lo anunció tres veces. Él sabía. pero la angustia de Getsemaní apunta a algo aún más profundo. El Hijo de Dios estaba a punto de cargar sobre sí el pecado de la humanidad. Aquel que nunca, que nunca pecó, sería hecho pecado por nosotros, como enseña la Escritura en 2 Corintios, capítulo 5, versículo 21, versículo que conocemos. Aquel que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado. La profecía de Isaías también había anunciado esa realidad cuando declaró, Jehová cargó en él el pecado de De todos nosotros, en el versículo 6 de Isaías 53. Jesús se enfrenta a la realidad de que pronto sería portado o comunque sería el portador del pecado y el objeto del juicio que ese pecado merece. Aquel que es absolutamente santo se prepara a llevar sobre sí la culpa de los pecadores. Por eso, la angustia del Señor es tan profunda. Sin embargo, esta escena también revela algo esencial acerca de la persona de Cristo. La tristeza que Jesús expresa muestra claramente la realidad de su verdadera humanidad. Y esto es importante, es un detalle que hay que subrayar. El Hijo Eterno de Dios... La segunda persona de la Trinidad. El Dios, verbo hecho carne, se hizo verdaderamente hombre en todo sentido. Como hombre, él experimentó dolor, experimentó cansancio, experimentó angustia y experimentó sufrimiento. La Escritura lo había anunciado diciendo que el Mesías sería varón de dolores experimentado en quebranto. Eso es fuerte. En capítulo 53, siempre Isaías, versículo 3. En Getsemaní vemos cumplirse estas palabras. El que agoniza en el huerto es el mismo verbo eterno. Que se hizo carne, como dice Juan capítulo 1, versículo 14. Él es verdaderamente Dios, pero también verdaderamente hombre. 100% Dios, 100% hombre. La angustia que experimenta pertenece no a su deidad, a su naturaleza humana. Inseparablemente a la persona, a su divinidad. Finalmente Jesús dice a los tres discípulos en el versículo 34, Quedaos aquí y velad. Ahora, el verbo velad significa permanecer despierto y espiritualmente atento. El Señor le pide que permanezcan vigilantes mientras Él atraviesa este momento de profunda agonía. Así comienza este momento decisivo en el huerto de Getsemaní. Antes del arresto, antes del juicio y antes de la cruz, el Hijo de Dios comienza a experimentar una profunda tristeza y angustia. Sin embargo, el Señor no enfrenta este momento solo. En medio de esta angustia, Y medio de esta tristeza, Jesús hace lo que siempre hizo en los momentos decisivos de su ministerio.¿Y cuál es? Él se acerca al Padre en oración. La tristeza que llena su alma lo lleva a buscar comunión con el Padre. Y expresar delante de él lo que está ocurriendo en su corazón. Por eso, después de mostrarnos la profunda angustia de Jesús, Marcos nos conduce ahora al centro de esta escena. La oración del Hijo al Padre. Y es propio ahí donde vemos o veremos nuestro segundo punto, que es la oración de rendición a la voluntad del Padre, versículos 35 y 36. Después de haber dejado a Pedro, a Jacobo y a Juan, el Señor avanzó un poco más. Lucas añade que se apartó como de un tiro de piedra, dice en Lucas capítulo 22, versículo 41. Eso significa que no se alejó demasiado de sus discípulos,¿ok? Pero sí suficiente para quedar solo, perdón, Delante del Padre en aquel momento decisivo. En ese lugar el Señor se postró a tierra. La escena no describe simplemente a alguien que se pone de rodillas. No es esto. Sino de alguien que se inclina con su rostro hasta el suelo. Algo que podemos recordar en el ministerio de Jesús, apunto que muchas veces, perdón, Jesús había orado, pero que levantando sus miradas al cielo,¿verdad? Exactamente, pero ahora su rostro está hacia la tierra. La escena transmite la gravedad a punto de este momento. Sin embargo, lo más importante no es la postura del Señor.¿Ok? Sino la intensidad de su oración. Marco dice en el versículo 35. La palabra orar. Señala un momento determinado. En la Escritura muchas veces se refiere al tiempo establecido por Dios para cumplir un propósito. Y Jesús sabía que esa hora ya había llegado. Sin embargo, desde la realidad de su humanidad se dirige al Padre con esta petición. Si fuese posible, pase de él aquella hora. Él sabía que el tiempo de la redención ya había llegado. Pero al mirar lo que estaba por delante... cargar con el pecado y enfrentar el juicio divino contra de él, su alma experimenta una profunda angustia. La oración comienza con una expresión muy significativa. Dice, Abba Padre. Y la palabra Abba en arameo significa padre. Es una expresión de cercanía, de confianza, intimidad. Y Marco conserva este término arameo y luego le añade la palabra en griego pater, que también significa padre, para que sus lectores puedan comprenderla. Esta misma expresión aparece más tarde en las epístolas de Pablo, como en Romano. 8.15 y en Gálatas capítulo 4, versículo 6. Y probablemente, probablemente ya era una forma conocida en la iglesia primitiva para expresar la relación filial con Dios. Relación filial con Dios significa esta relación entre hijo y padre. Esta es una relación filial. Luego el Señor reconoce el poder del Padre. Dice todas las cosas son posibles para ti. Jesús afirma que Dios con estas palabras afirma que Dios tiene todo poder y que nada está fuera de su autoridad. Y nosotros sabemos que Él es todopoderoso,¿verdad? Sin embargo, ese poder nunca actúa en contra de su propio carácter ni de su propósito eterno. Él es omnipoderoso, pero nunca va a actuar contra su carácter o contra su propósito eterno. El plan de redención había sido establecido desde antes de la fundación del mundo. La escritura lo declara muy claro. Gálatas 4, 4 y 5 dice, pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su hijo nacido de mujer y nacido bajo la ley para que redimiese a los que estaban bajo la ley a fin de que recibiésemos la adotación de hijo. Y Primera de Pedro dice, 1.20 enseña que Cristo fue ya destinado desde antes de la fundación del mundo. Por lo tanto, la oración de Jesús no está buscando cómo cambiar el plan. Él ya conocía, no lo estaba, no quería, no era esta la intención. Si no expresa la lucha que su humanidad experimenta ante lo que está por venir. Luego viene la petición, y la petición es esta, aparta de mí esa copa. Ahora, en el Antiguo Testamento, la copa parece como una imagen de juicio de Dios contra el pecado. Salmos, podemos verlo en los Salmos 75.8, en Isaías 51.17 o en Jeremías 25.15. Por lo tanto, la copa no se refiere solamente al sufrimiento físico de la cruz, sino que señala principalmente el juicio divino contra el pecado que el Salvador, que Cristo, habría de llevar como sustituto del pecador sin embargo inmediatamente de esta petición el señor expresa su completa sumisión más no lo que yo quiero sino lo que tú aquí se revela el corazón de la oración La voluntad humana de Cristo experimenta la angustia de lo que está por venir y lo siente. Pero se somete plenamente a la voluntad del Padre. Él sabe lo que le va a esperar. En aquel momento no había anestesia como hoy día. Nos operan, nos abren en cuatro, en quince y no sentimos nada. Nos despertamos y vemos solamente que no cocen y nada más. Él sabía lo que iba a experimentar. Estos esclavos lo iban a sentir entrar. Pero aún está sufriendo, él se somete a la voluntad del Padre. Toda la vida del Señor estuvo marcada por esta obediencia. Él mismo dijo en Juan 4.34 Mi comida es que haga la voluntad del que me envió y que acabe su obra. Y también afirmó en Juan 5.30 Porque no busco mi voluntad, dijo Cristo, sino la voluntad del que me envió, la del Padre. Ahora, En el momento más difícil de su misión, esta obediencia sigue firme. El Salvador acepta la copa. Él acepta el camino hacia la cruz. Acepta con el cargar el pecado del mundo y cumplir el plan eterno de Dios en la redención. La conclusión es muy clara. La voluntad del Padre será obedecida plenamente. Y aquí vemos el punto número 3. La decisión firme de cumplir la voluntad de Dios en los versículos 37 a 42. Después de terminar su primera oración, Jesús regresó al lugar donde había dejado a los tres discípulos con la orden a punto de velar. Marco describe la escena con una frase breve, pero llena de mucho significado. Versículo 37 dice, y los halló durmiendo. La escena es conmovedora. El Señor está en agonía delante del Padre mientras sus discípulos duermen. No sabemos cuánto tiempo duró aquella oración, pero a la luz de Hebreos capítulo 5, versículo 7, sabemos que fue una oración intensa, hecha con gran clamor y lágrimas. Es cierto que ya era muy tarde en la noche y el cansancio pesaba sobre ellos. Luke añade una razón importante en el capítulo 22, versículo 45, dice, se durmieron a causa de la tristeza. Sin embargo, la realidad es que no habían cumplido lo que el Señor les había pedido a punto en el 34. Dice, velar. Tenía que velar, tenía que estar despierto, tenía que estar atento mientras él iba a orar. Entonces Jesús se dirige a Pedro y dice, Simón,¿duermes?¿No has podido velar, dice, una hora? En esencia, Jesús está diciendo, Pedro,¿no tuviste la fuerza para estar despierto conmigo al menos una hora? El discípulo que poco antes, él había afirmado que estaba dispuesto a morir por Cristo, ahora no puede permanecer despierto ni siquiera una hora. Las grandes promesas de fidelidad muchas veces son fáciles,¿verdad? De decir, Señor, te voy a seguir. Donde tú vas, yo iré. Voy a obedecerte. Muy fácil cuando la expresamos, pero muy difícil cuando la vamos a cumplir o sostener cuando pasamos por prueba. A pesar de su propia angustia, Jesús no responde con dureza a Pedro y a su discípulo. Al contrario, les da una advertencia llena de cuidado pastoral. Él dice, velad, orad para que no entréis en tentación. Aquí los dos verbos velar y orar están en imperativo. No es como una sugerencia. Si tú quieres, esté despierto o si quieres orar, ore. Tu decisión. Si no, es un mandamiento. Ellos tenían que estar despiertos y tenían que orar. Y la razón era clara.¿Por qué tenía que estar despierto?¿Por qué yo tenía que orar? El mismo versículo lo dice. Para que no entrase en tentación. Ese es el motivo. Jesús sabe que en pocas horas estos mismos discípulos enfrentarían una gran tentación. Porque ellos todavía no habían entendido el plan de Dios hasta este momento. No lo habían entendido. Satanás buscará quebrar su promesa de fidelidad y en el caso de Pedro incluso lo llevará a negar al maestro entonces el Señor añade una verdad que revela la realidad del corazón humano dice el Espíritu a la verdad está dispuesto¿verdad? si yo anhelo servir a Dios yo anhelo obedecerle yo anhelo ese es el Espíritu Pero la carne es débil. Y esa es la verdad. El término espíritu e pneuma señala la intención interior, el deseo sincero de ser fiel. Hay deseo. En todos nosotros hay deseos. Los discípulos realmente ellos amaban al Señor. Pero habla de carne. Y esto es Sartre. Describe la debilidad de la naturaleza humana que a punto afecta o que está afectada por el pecado. Así aparece una lucha en el corazón del hombre. Por un lado está el espíritu que desea servir a Dios, que desea obedecer a Dios, que desea cumplir con lo que Él nos manda por medio de su palabra. Hay una disposición de un lado. Esa es la parte del espíritu. Y del otro lado es la carne que es débil y fácilmente cae ante la tentación. Y esa es la lucha que tenemos siempre. Esa es la lucha. Después de exhortarlos, Jesús volvió nuevamente a orar. Marco lo resume diciendo en el versículo 39 y oró diciendo las mismas palabras. Ahora. Eso no significa que él repitió exactamente la misma palabra o la misma frase, sino que la esencia de la oración era la misma. La sumisión total a la voluntad del Padre. Esa era la esencia de la oración. El conflicto seguía siendo el mismo. La copa que debía de beber. Según Lucas, en medio de esta intensa lucha espiritual, dice en el versículo 43 del capítulo 22, se le apareció un ángel del cielo, dice, para fortalecerle. Jesús estaba enfrentado desde su humanidad la realidad de lo que significa cargar el pecado del mundo. El Hijo de Dios se acercaba al momento en que sería hecho sacrificio expiatorio. Después de esta segunda oración, Jesús vuelve nuevamente a los discípulos, pero el resultado no cambia. Es el mismo. El versículo 43 dice, Otra vez los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño y no sabían qué responderle. El cansancio era tan grande que no podrían mantenerse despiertos. Y cuando el Señor los confronta, Queden en silencio porque no saben qué decir. El Evangelio de Mateo añade que el Señor fue a orar una tercera vez en el versículo, en el capítulo 26 de Mateo 44, el versículo. Y después de esta última oración, la agonía de Gesemaní llegaría a su fin. Jesús ha aceptado plenamente la voluntad del Padre. Y entonces vuelve nuevamente a los discípulos y le dice en el versículo 41, dormid ya. La frase ha sido interpretada de diferentes maneras. Esta frase alguno ve en ella como una expresión de tristeza. Otro entiende que Jesús le permite descansar un momento antes de anunciar que su hora había llegado. Pero inmediatamente después el Señor declara, basta. La hora ha venido. Y la palabra clave aquí es hora. Esta expresión señala el momento señalado por Dios para el cumplimiento del plan de redención. Esta hora, este preciso momento que Dios lo había planeado, ya había llegado. Y Jesús añade, y aquí el Hijo del Hombre es entregado en mano de los pecadores. Con esta palabra Jesús anuncia que ha llegado el momento en que será entregado para cumplir la obra que el Padre le había encomendado. Entonces el Señor da una orden final. En el versículo 42 le dice, levantaos, vamos, y aquí se acerca el que me entrega. Jesús no huye, no se esconde. No se resiste. Después de la oración, sale de Getsemaní dispuesto a cumplir la voluntad del Padre. El que antes estaba en profunda agonía, ahora avanza firme y con decisión. El Hijo de Dios camina voluntariamente hacia la cruz para cumplir el propósito de redención. Y para terminar, lo que hemos visto hoy nos permite acercarnos a uno de los momentos más profundos del ministerio de Jesús. En Getsemaní vemos al Hijo de Dios enfrentando a punto el peso de la obra que estaba a punto el mismo de cumplir. Antes de la cruz, antes que fuera arrestado y antes del juicio falsamente de la parte de los religiosos, el Señor se presenta delante del Padre en oración. Ahí vemos su angustia, ahí vemos su aflicción, pero también vemos su sumisión y obediencia a la voluntad del Padre. Él siendo Dios. Jesús se sometió voluntariamente al plan del Padre cuando dijo, no se haga mi voluntad, dice Lucas, capítulo 22, 42, sino la tuya. estaba aceptando el camino que lo llevaría a cargar el pecado del mundo y gracias a esta obediencia hoy hay salvación para el pecador Hoy hay las buenas nuevas. Hay la esperanza que aquí no acaba todo. Sino que cuando vamos a ir de aquí. Ahí es donde va a empezar una eternidad. Aquí es temporal. Y gracias a esta obediencia. A punto de salvación para el pecador. El Hijo de Dios. Bebió la copa del juicio. Para que nosotros. Para que la humanidad. Pudiera o pudiera recibir perdón. Pero para recibir perdón. Hay que arrepentirse. Y confiar. Al Señor Jesús en su obra. Y decirle Señor. Toma mi corazón. Guida mi vida. Yo quiero que tú seas Señor y Salvador de mi vida. Por eso este pasaje también nos invita a examinar. Nuestro corazón delante de Dios. Y hacernos preguntas sinceras. Porque no podemos engañarnos. Dios conoce el corazón de cada uno de nosotros. Busco la voluntad de Dios. Estoy buscando la voluntad de Dios en mi vida diaria. O me aferro a mi propia voluntad. Lo que yo deseo. Lo que yo quiero hacer. Busca Dios en oración. Y cuando digo oración significa tener un tiempo para él personal con Dios. No estamos hablando de oración, del almuerzo, la cena y me voy a dormir y me despierto. Sino de un tiempo especial, personal con el Señor, intimidad con el Señor o estoy espiritualmente dormido. Obedezco su palabra como Cristo obedeció al Padre en que semanía estoy viviendo según mis propios razonamientos. Confío en el plan de Dios aun cuando no lo entiendo o cuando me parece difícil. Muestro gratitud al sacrificio de Cristo en mi vida. aceptado en mi lugar. Gesemanino recuerda que nuestra salvación fue resultado de la obediencia perfecta del Hijo de Dios. Él llevó mi pecado, tu pecado sobre sus hombros y lo clavó literalmente en la cruz del Calvario. Por eso hoy podemos vivir con una esperanza segura de que un día vamos a estar reunidos con todos los creyentes de todo el mundo junto a Dios y dice la palabra que le veremos cara a cara como será este día lo han pensado alguna vez y esto porque el Salvador oró en Getsemaní es el que mismo murió por nosotros, el mismo que resucitó para darnos vida eterna. Y cuando comprendemos lo que ocurrió en el Getsemaní, el sufrimiento previo a la cruz, entonces queda solo una respuesta y nada más. Confiar en Él, someterme en Él y servirle. No podemos de pie por favor me acompañen mientras vamos a orar amado Dios te damos gracias gracias porque tenemos en nuestra mano tu santa palabra y te damos gracias por recordarnos la obediencia perfecta de Cristo siendo el Dios siendo el segunda persona de la Trinidad Él obedeció de una manera perfecta y gracias porque habiendo vivido una vida sin pecado una vida ejemplar Señor Jesús aceptó voluntariamente tu voluntad y Él cargó con nuestros pecados para cumplir la obra redentora gracias porque en la cruz Él llevó el castigo Que nosotros. Merecíamos. Para que por medio de él. Podamos recibir perdón. Y vida eterna. Perdónanos oh Dios. Perdonas por la vez. En que buscamos nuestros propios. Caminos en lugar de obedecer. Tu palabra. Y por la vez en que dejamos. De orar. Así como el Señor nos ha enseñado. A orar Señor. pero te pedimos también que tu Santo Espíritu obre nuestros corazones para que nos sometemos en obediencia a tu palabra para que nos sometemos en obediencia a tu voluntad y podamos vivir cada día para tu gloria Te damos gracias porque tú eres mi Señor, la piedra angular. Gracias por esta iglesia. Gracias por cada hermano. Gracias, Señor, por lo que tú vienes haciendo en cada uno de ellos. Yo te ruego Señor. Que nos ayude a nosotros. A poder servirte. A poder ver. Sobre todo en este momento. En este periodo. Donde vamos a reconocer. Que tu resurrección. Que esto fue un hecho real. Que nosotros no merecíamos. Pero por este regalo. Que tú nos has dado. Que podamos tener en nuestro corazón. Este deseo. La única forma que podemos recompensarte. es obedeciéndote y sirviéndote de todo corazón gracias Padre por todo lo que viene haciendo en la vida de cada uno y por lo que tú harás en cada uno de nosotros gracias por ser el alfarero por moldearnos Señor y que todo lo que podamos hacer siempre sea para honrarte Señor Y todo lo pedimos en el nombre que está sobre todo. Que es el nombre de nuestro Señor y Salvador. Cristo Jesús.