Prédicas | Iglesia Bautista Emanuel – Faysville
Pastor: 🎙️ Francesco Lombardi
Prédicas y enseñanzas bíblicas de la Iglesia Bautista Emanuel en Faysville.
Somos una comunidad de fe dedicada a la exposición fiel de la Palabra de Dios, con el propósito de glorificar a Cristo, edificar a los creyentes y proclamar el Evangelio. Cada episodio busca fortalecer tu vida espiritual y animarte a vivir una fe centrada en Cristo.
Nuestra iglesia esta localizada en: 4319 N Expressway 281 Edinburg, TX, USA
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Prédicas | Iglesia Bautista Emanuel – Faysville
El Evangelio Produce Fe Visible y Gratitud a Dios I Colosenses 1:3-8
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¿Está el Evangelio produciendo fruto visible en tu vida?
En este mensaje basado en Colosenses 1:3–8, somos recordados de que el verdadero Evangelio transforma el corazón y produce evidencias visibles en la vida del creyente. Pablo agradece a Dios por la fe de los colosenses en Cristo Jesús, por el amor que tenían hacia los santos y por la esperanza reservada en los cielos.
El Evangelio no es solo información que se escucha, sino una verdad poderosa que cambia la manera de vivir. Donde el Evangelio llega verdaderamente, comienza a verse fe genuina, amor sincero y una vida que da fruto para la gloria de Dios.
También aprendemos que toda obra espiritual debe llevarnos a la gratitud. Pablo no exaltó primero a los hombres, sino que dio gracias a Dios, reconociendo que es Él quien produce el crecimiento espiritual en Su pueblo.
Hoy somos llamados a examinar nuestra vida:
¿Está el Evangelio produciendo fruto en nosotros?
¿Nuestra fe es visible?
¿Nuestra vida mueve a otros a dar gracias a Dios?
📖 Texto bíblico: Colosenses 1:3–8
🎙️ Predicador: Pr. Francesco Lombardi
⛪ Iglesia: Iglesia Bautista Emanuel – Faysville
Muy bien, estamos estudiando, ¿qué carta estamos estudiando? ¿Se acuerdan? Sofía, puede bajar un poco, yo siento que... Estamos estudiando Colosenses, ¿verdad? No he cambiado, seguimos en el mismo camino, Colosenses, ¿verdad? Entonces, al avanzar en esta carta, la carta cita de Pablo a los Colosenses, el apóstol Pablo nos lleva a considerar una verdad que se repite a lo largo de toda la Escritura. El Evangelio de Jesucristo no es solo un mensaje que hay que oírlo, sino una obra que Dios hace en la vida de aquellos que creen. Desde Génesis hasta Apocalipsis y entonces de etapa a etapa de la Biblia, se muestra que cuando Dios obra, Y Dios obra, no está ausente. Dios obra en el corazón del hombre. Eso se hace evidente. O sea, no se queda como escondido. Cuando Dios obra en el corazón, se ve transformación. Y esta transformación se hace evidente. No se trata solo de un cambio por afuera estéticamente, ni de intentar, o como decir, portarse mejor. Es una obra que alcanza el entendimiento, el corazón, la manera de vivir. Entonces, en 360 grados de la persona, la fe, esta fe genuina, esta fe verdadera, no se queda solamente en palabra, sino que esta fe que yo he puesto en el Señor Jesucristo, Dios obrarse va a ser evidente y va a producir fruto. En este punto de la carta, el apóstol Pablo no comienza como corrigiendo errores o señalando errores, han Antes de esto se detiene en algo necesario y lo que era necesario es reconocer lo que Dios ya estaba haciendo en la vida de los creyentes en Colosa. Eso es importante porque la iglesia en Colosas vivía en un ambiente donde había muchas diferencias. Era un lugar donde circulaban enseñanzas que podrían confundir fácilmente la verdad con el error. En medio de este contexto existían peligrosos de pensar que Cristo no era suficiente. Había algo que agregar y que era necesario a punto añadir cosas como reglas, esfuerzos humanos, práctica que parecían como espirituales, pero que en realidad alejaban el corazón de la verdad de Cristo. Ahora, sin embargo, antes de tratar estos peligros que después lo va a tratar y Dios mediante lo vamos a ver, Pablo dirige la atención a la obra de Dios. Aunque estaba lejos, porque él no estaba ahí presente, sabemos, ¿verdad? Pablo estaba preso en prisión, estaba en Roma, estaba en Atez en espera de su condena. Había oído acerca de estos creyentes y lo que escuchó no le produjo preocupación, sino gratitud a Dios. Eso nos enseña que algo muy claro, aún en medio quizás de un ambiente no fácil, un ambiente difícil, Dios sigue obrando en la vida de su pueblo. No depende del lugar de donde pueda estar. No depende de las circunstancias que yo pueda pasar. Ni de los recursos humanos que yo pueda tener. Es Dios quien produce el crecimiento de sus hijos. Aquí no se habla como de ideas humanas. Cuando el Evangelio es recibido, de verdad empieza a manifestarse de manera concreta a las personas que lo reciben. Ahora, la vida cristiana no se define por lo que el hombre intenta hacer. o lo que tenta de acercarse más a Dios, sino por lo que Dios ha hecho y sigue haciendo en la vida del creyente mediante o por medio de nuestro Señor Jesucristo. Y esta obra produce cambios visibles. Por eso esta porción de la carta a lo colosense no debe verse como algo sin valor, algo secundario. Ante de cualquier instrucción se establece una base firme, la evidencia de la obra de Dios en la vida de cada creyente, en la vida de cada hijo. Y esta verdad sigue siendo necesaria también hoy en día. Vivimos en un tiempo donde es fácil conformarse con una aparente fe o con un conocimiento, pero sin transformación. La palabra nos lleva a lo que verdaderamente importa al Señor, no a una fe fingida. ni tampoco tanto conocimiento. No se trata de actividades religiosas, ni de hablar bien, ni de mostrar una imagen de creyente, sino se trata de una vida donde el evangelio ha hecho raíz en el corazón del creyente y está produciendo fruto. Así, al acercarnos a la parte que vamos a ver hoy día en la mañana, en los versículos, capítulo 1, Colosense 1, capítulo 1, versículo de 3 a 8, no solo veremos lo que pasó en una iglesia romana, del pasado la iglesia en Colosa sino también somos llamados a examinarnos también nosotros con seriedad porque al fin la pregunta no es cuánto más yo pueda conocer de las escrituras ni cuánto pueda participar en servicio en la iglesia ni lo que uno puede mostrar delante de otros La pregunta es más personal y es más profunda. ¿Se puede ver en mi vida que Dios está obrando por medio de su Palabra? ¿Se puede ver en mi vida, o si queremos cambiar, otros pueden ver en mi vida que Dios está obrando por medio de su Palabra? Vamos a orar. Bendito Dios, te damos gracias, Señor. Gracias por tu palabra porque es verdad y nos muestra, Señor, que tú haces lo que tú haces en medio de tu pueblo. Gracias porque no estamos solos, sino que tú sigues obrando en la vida de aquellos que han creído. en la persona de Jesucristo al acercarnos mi Dios a este pasaje te pedimos que prepares nuestro corazón quita toda distracción y ayúdanos a poner nuestra atención en ti danos un corazón humilde para reconocer tu obra y ojos espirituales para ver lo que muchas veces quizá no vemos Ayúdanos a entender que la fe, el amor y la esperanza no vienen, Señor, de nosotros. No es algo que nosotros podemos producir, sino que de lo que tú haces por medio de tu palabra. Obre nosotros para que seamos no solamente oidores, sino que podamos ser hacedores, aplicar tu palabra. y que todo sea para dar a ti honra y gloria. Y te lo pedimos en el único nombre, sobre todo nombre, nuestro Señor Jesucristo. Amén y Amén. Ok, muy bien. Ahora, Colosense 1, versículo 3. Aquí vemos que el apóstol Pablo escribe y dice... Siempre orando por vosotros, damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo. Ahora, desde el principio de la carta, Pablo deja ver algo esencial en su vida. Pablo era un hombre de oración constante, un gran orador. aunque no conocía personalmente los creyentes en Colosas, pensaba en ellos y lo presentaba delante de Dios con un corazón agradecido. Ahora, la expresión siempre orando nos muestra que su corazón no era como algo ocasional, sino era una práctica continua. Pablo intercedía no solo por las iglesias que él había visitado, sino también por creyentes que nunca había visto. En este versículo se observan dos aspectos de la oración. Primero, orar en la acción de acercarse a Dios, de hablar con Él. Y el dar gracias es una forma de adoración enfocada en reconocer lo que Dios ha hecho. Como hoy día en la mañana, vemos que como Dios trajo una bendición y damos gracias por una obra que Él ha hecho. Y que más dar gracias a Dios por la salvación, ¿verdad? Esto no era algo como aislado en la vida de Pablo, sino que era una práctica constante. Él era un gran orador. En Efesios capítulo 1, versículo 16, dice Pablo, no ceso, o sea, no ceso, es continuo, sigo. Dice, de dar gracias por vosotros haciendo memoria de vosotros en mis oraciones. Y en 1 Tesalonicenses 1, versículo 2, él dice, Además, Pablo deja claro a quién dirige esta oración. Y dice, A Dios Padre de nuestro Señor Jesucristo. Aquí encontramos una verdad muy importante. El Dios al que oramos no es como un Dios desconocido, algo lejano. Es el Dios y el único Señor. Dios vive verdadero que se ha dado a conocer por medio del Señor Jesucristo, como dice Juan 1.18. A Dios nadie lo vio jamás. El unigénito Hijo, Él le ha dado a conocer. Este versículo nos permite ver claramente el corazón de Pablo. Oraba de una manera constante, oraba por persona, no solamente por necesidades, oraba con gratitud reconociendo lo que Dios había hecho en otros y oraba al Dios vivo y verdadero, el único Dios revelado en la persona de su hijo Jesús. luego el apóstol continúa diciendo en el versículo 4 habiendo oído aunque Pablo no había estado en Colosas aquí interesante porque él había recibido noticias acerca de estos creyentes en la iglesia de Colosas Y lo que él escuchó no fue algo malo. Claro, habían problemas, pero estamos hablando de ellos como creyentes. Lo que él escuchó fue motivo de gozo y motivo para agradecer a Dios por cada uno de ellos. Lo que más se destaca en esos creyentes eran dos evidencias claras de una fe genuina. una fe verdadera, su fe en Cristo y su amor por los hermanos. Ahora, lo primero que Pablo reconoce es la fe en En Cristo Jesús. ¿Qué había en ellos? No era solo algo que decían con los labios. Sí, soy creyente, amo al Señor Jesucristo, voy a la iglesia del Señor Jesucristo. No era algo solamente de labios, ¿verdad? Sino una fe que se veía en su manera de vivir de cada día. aún sin necesario de confesarlo con la boca, ya se vería en su vida diaria. Y la expresión fe en Cristo Jesús no sólo señala en quién habían creído, no en cualquier persona, sino en el Señor Jesucristo, sino también cómo vivían. Su vida estaba centrada en Cristo. Dependían de Él, confiaban de Él y caminaban con Él cada día. En su carta, Pablo usa distintas formas para hablar de la fe y cada una nos ayuda a entender mejor su significado. En alguna parte Él dice por medio de la fe. Y esto como el camino por el cual nosotros podemos acercarnos a Dios. ¿Verdad? Por medio de la fe nos acercamos a Él. En la fe como un fundamento firme sobre el cual vivimos. Y por la fe como la manera en que andamos delante del Señor. Por fe. Ahora, esto nos muestra que la fe no es solo como un momento del pasado. Ya puse mi fe y de ahí como que se acaba, ¿verdad? No es así. Es algo continuo. Aún no nos damos cuenta. Es algo continuo. Es una manera de vivir cada día confiado en Dios y dependiente totalmente de Él. La segunda evidencia que Pablo destaca dice el amor que tenían por todos los santos. Aquí Pablo usa la palabra griega agape, por amor, que habla de un amor que no busca lo suyo, no busca sus intereses, sino del bien de lo demás. Es el mismo amor con el que Cristo se entregó en la cruz. Y ese amor tenía dos características muy claras. Primero, el amor ágape es un amor sacrificial. estaban dispuestos a dar, aunque cuando implicaba esfuerzo o implicaba un costo personal, siguiendo el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo. Pero además que ser un amor sacrificial también era para todos. Todos los santos dicen, o sea, todos los creyentes. No hacía diferencia. Amaban a todos los creyentes sin excluir a nadie. Además, Pablo usa una expresión que indica dirección. Su amor, dice, iba hacia. No hacia la región, hacia con la H. Dice que iba hacia Israel. Los hermanos. Eso significa que no era solo como un sentimiento, sino algo que se veía en acciones concretas. Era un amor no pasivo, sino un amor activo. Este tipo de amor está en armonía con lo que el Señor Jesucristo pidió al Padre. Por ejemplo, en Juan capítulo 17, de los versículos 20 al versículo 26, donde ora para que sus discípulos vivan en unidad y amor de manera que el mundo pueda creer en él. Así este amor cumple dos propósitos claros. Es un amor que muestra a Cristo al mundo y es un amor que fortalece y une la iglesia. Por eso, cuando Pablo oye de la fe y del amor de los colosenses, no puede hacer que otra cosa que dar gracias a Dios. En ello se veía una fe genuina, una fe verdadera, una fe que estaba dando fruto. Versículo 5 dice, a causa de la esperanza, que os está guardada en los cielos. Ahora, Pablo después de mencionar la fe y el amor a de lo conocense, entonces ¿qué hace? Muestra de dónde nacen estas virtudes. La esperanza. En la vida cristiana la fe y el amor no dependen de emociones ni de circunstancias cambiables. Tiene una base firme. Y esta base es la esperanza segura del creyente que tiene en Cristo. Y es segura. Por eso Pablo dice que su fe y su amor existían, dice, a causa de la esperanza. En la Escritura, la palabra griega es elpis, para esperanza, y puede usarse de dos maneras. Como una actitud interna, hablando de confianza a Dios, pero también como una realidad futura. Aquellos que Dios ha prometido y que el creyente espera. Entonces, en este pasaje, Pablo habla de la esperanza como una realidad futura, pero una realidad segura. No es como un deseo incierto, quizás, o una ilusión. Es algo firme porque está guardado no en un hombre. Está guardado en Dios, Dios. Así lo expresa primero Pedro, capítulo 1, versículo 3, 4. Dice Pedro, nos hizo renacer para una herencia, dice, incorruptible, incontaminada, dice, e inmarcesible. reservada en los cielos, dice, para vosotros. Es una realidad. Un día vamos a estar cara a cara con nuestro Señor y vamos a vivir toda una eternidad con Él. También Hebreo 1.11.1 muestra cómo la fe está ligada a esta esperanza. Dice, es pues, la fe... La certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. ¿Verdad? Así es. Sin esperanza, la fe se debilita porque no tendría una promesa futura sin cual realmente descansar. De la misma manera, el amor, este amor verdadero, genuino, también depende de una esperanza. Y Pablo lo deja claro. El amor de los colosenses existía, igualmente, a causa de la esperanza. Cuando un creyente entiende que su herencia está segura en los cielos, puede amar aquí en la tierra, sin temor puede dar servir y sacrificarse con toda libertad esto concuerda con lo que dice primero a los corintios capítulo 15 versículo 58 pablo dice está firme y constantes creciendo en la obra del señor Siempre sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano. Sin esperanza, el amor se desgasta y se vuelve como algo superficial. Pero con una esperanza firme, el amor permanece, se fortalece y también va a dar fruto. Por eso la esperanza es el fundamento que sostiene la fe y el amor. La fe se mantiene firme porque sabe que Dios ha preparado un lugar seguro. Y el amor se entrega sin reserva porque sabe que la recompensa no está aquí en la tierra, sino está en los cielos. esta esperanza no sólo apunta al futuro sino que esta esperanza cambia la manera de vivir hoy en cuanto aquí estamos de pasadilla pasadita de pasaje de paso exactamente estamos de paso verdad pero nuestra herencia está en los cielos El versículo 5 sigue diciendo, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del Evangelio. Entonces, después de hablar de la esperanza, Pablo recuerda a los creyentes en Colosas, cómo los colosenses llegaron a conocerla, por medio del Evangelio. No fue por ideas humanas, ni por enseñanzas engañosas, sino por la proclamación fiel de la palabra verdadera, de la única palabra verdadera, el Evangelio, la palabra de Dios. Pablo no está diciendo. Simplemente que el evangelio. Es verdadero. Entre otros mensajes. Ok. Como que bueno. Entre otros. Quizá más verdadero. Absolutamente. Él está afirmando. Algo más firme. La verdad está en el evangelio. La única verdad. Está en la palabra de Dios. Esa es la única verdad. Porque es palabra de Dios. Como dice Efesios 1.13, la palabra de verdad, el Evangelio dice de vuestra salvación. Cualquier mensaje, hermanos, cualquier mensaje que hable de salvación, pero que no tenga a Cristo, no es el verdadero mensaje. No es el verdadero evangelio. Aunque puedan tener una buena de piel, de cuero, bonita, si no está Cristo, no es el evangelio. Es otro evangelio, pero no el verdadero. Por eso Pablo le recuerda que el mensaje que ya habían recibido era suficiente. No necesitaba añadidas. Cristo es totalmente suficiente. No necesitaba añadir nada ni cambiar nada. El evangelio que oyeron es la verdad que salva al creyente y que transforma la vida también. El evangelio no era solo como información. Es un mensaje vivo. Que obra en la vida de las personas. Por eso que es importante leerla. Porque va a obrar en la vida de las personas. Esa es la palabra de Dios. Y tiene poder para transformar. No pertenece a un hombre, no pertenece a una iglesia, pertenece a Dios y su poder no depende de quien lo predica, sino de Dios. Como dice Romano 1.16, porque no me avergüenzo, dice Pablo del Evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todos los que creen. El Evangelio avanza, llega a las personas y produce fruto en aquello que los recibe. Esto fue lo que ocurrió con los colosenses. Esto fue con lo que ocurrió a cada uno de nosotros. Por medio de este mensaje en ellos surgieron la fe y el amor y la esperanza como dice el versículo 4 y 5. Así Pablo le recuerda que lo que recibieron desde el principio no fueron palabras humanas sino la verdad de Dios suficiente para salvar, para sostener y transformar sus vidas el versículo 6 dice que ha llegado hasta vosotros hablando del evangelio así como a todo el mundo y lleva fruto y crece también en vosotros desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad En este versículo Pablo sigue mostrando el poder del evangelio. Y resaltando tres verdades claras. El evangelio en todo el mundo. Pablo dice que el evangelio lleva fruto y crece, dice, en todo el mundo. Y estas dos expresiones nos ayudan a entender cómo obra el evangelio. Lleva fruto, significa que el Evangelio produce cambios reales donde el recibido transforma vida y da frutos espirituales. Después dice crece, significa que el Evangelio se extiende. Sigue llegando a más personas y al mismo tiempo hace que los creyentes crezcan en su vida cristiana. Y eso nos muestra que el evangelio no es un mensaje detenido o común como limitados. En un lugar es un mensaje vivo que sigue avanzando y un día llegará hasta lo último del mundo. Imagínense ustedes. El mismo Señor Jesucristo lo enseñó en Mateo 13, 23. Dice, más el que fue sembrado en buena tierra, este es el que oye y entiende la palabra y da fruto y produce a ciento, a sesenta y a treinta por uno. La palabra de Dios produce fruto cuando encuentra un corazón para recibirlo. Habla también del evangelio en Colosas. Después de hablar del alcance del evangelio, Pablo habla y dice, añade, también en vosotros, refiriéndose a punto a Colosas, a la iglesia. Es decir, el mismo evangelio que estaba obrando en muchas partes del mundo, también hablaba. Obró y estaba obrando también en Colosas. Entre ellos. Esto nos recuerda algo importante. El Evangelio no pierde poder. Porque no depende de fuerzas humanas. No pierde poder con el tiempo ni cambia según los tiempos o los lugares. Es siempre el mismo de ayer, hoy día y para siempre. Lo que transformó vida en Jerusalén, en Éfeso o en Roma, también transformó a los creyentes en colosas. Y hoy día sigue haciendo lo mismo en cualquier iglesia por todos lugares, por pequeño o grande que sea. Y finalmente Pablo explica qué fue lo que ellos recibieron. ¿Qué recibieron ellos? Y el versículo dice, conocisteis la gracia de Dios en verdad. El Evangelio no es un conjunto de reglas ni una enseñanza humana. Es la inspiración de Dios, el anuncio de la gracia de Dios. Es Dios salvando al pecador, no por lo que el hombre hace, sino por lo que Cristo ya hizo en la cruz. Ahora, la palabra gracia nos recuerda que la salvación es un regalo. Es un regalo que nadie lo merece. No es algo que yo gano. ¿Por qué voy a la iglesia? Porque predico bien, porque hago esto. Si no es la gracia de Dios, como dice Efesios 2.8.9, porque por gracia soy salvo. No por medio, o sea, salvo por medio de la fe, no por obras para que nadie se gloríe. Y Pablo añade, en verdad. para dejar claro que ellos recibieron el evangelio verdadero completo y sin ninguna añadidura o ninguna mezcla de errores sino el verdadero evangelio no era una enseñanza alterada o algo incompleta como lo que luego intentaban a punto de introducir estos falsos maestros Versículo 7, 8 dice, ¿Cómo lo habéis aprendido de Éprafas, nuestro consiervo amado, que es un fiel ministro de Cristo para vosotros, quien también nos ha declarado vuestro amor, dice, en el Espíritu? Después de mostrar el fruto del evangelio en el mundo y en Colosas, Pablo dirige la atención a la persona que Dios usó para llevarle este mensaje. No fue Pablo, ¿verdad? Éprafas. Pablo lo llama, dice, nuestro consiervo amado. Y también otro detalle de este siervo, fiel ministro de Cristo. Esta expresión nos deja ver su carácter. Epafras no buscaba ser como reconocido ni ocupar un lugar importante. Era un siervo. Era un siervo que trabajaba junto a otros y que permanecía fiel en lo que Dios le había encomendado. Todo indica que Epafras fue quien llevó a punto el mensaje de a Colosas y probablemente también a otras ciudades cercanas como Hierápolis y la Odisea. ¿Quién sabe? Los creyentes en Colosas habían aprendido el Evangelio por medio de él y Pablo reconoce su labor sin duda. Su ministerio no era caracterizado por la fama, sino por su fidelidad. Eso nos recuerda algo importante. La obra de Dios avanza por medio de siervos que anuncian a Cristo fielmente, aunque no sea conocido. Epafras también había informado a Pablo acerca de los colosenses, especialmente de su amor. Pero Pablo añade algo clave. Ese amor, dice, era fiel. Eso significa que no era algo superficial o un amor momentáneo. Hoy día lo tengo y mañana quizás se desvanece. Era el resultado de la obra del Espíritu Santo en la vida de ellos. Como dice Romano 5.5, el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. Era un amor genuino, un amor verdadero que se veía en la manera en que trataban a los demás. No hacían ellos diferencia, amaban a todos los creyentes, amaban como ya se había mencionado en el versículo 4. No importaba su origen, no le importaba su cultura o su posición, era un amor que alcanzaba a todos. Ese amor mostraba claramente que el evangelio no solo había sido escuchado, sino que había echado raíces en sus corazones. Para Pablo este testimonio era un motivo de gratitud. porque confirmaba que la fe de los colosenses no era algo superficial, sino era real y era producido a punto por la obra del Espíritu. Con esta palabra, Pablo presenta un cuadro claro de la vida espiritual de ellos. Una fe viva en Cristo, versículo 4, un amor sincero hacia todos los santos, tanto en el versículo 4 así como en el versículo 8, y una esperanza firme en el cielo en el versículo 5. Estas tres virtudes, fe, amor y esperanza, muestran una iglesia sana espiritualmente aún en medio de de las dificultades y de enseñanzas que quizá podrían desviar. Para terminar, el pasaje que hemos considerado hoy día en Colosenses capítulo 1, versículos de 3 a 8, nos deja una verdad clara. El Evangelio no es solo un mensaje que se oye, sino una obra de Dios que produce fruto en la vida del creyente, en la vida de aquel que lo recibe. La palabra enseña que la vida cristiana no se define por su muestra por afuera, por lo que yo pueda hacer y no hacer. Ni por lo que uno pueda decir, sino por lo que Dios hace, porque el crecimiento solamente lo puede dar Dios. Y este crecimiento se va a ver para afuera. Pues el cambio nunca es exterior. El cambio es interior. Y cuando internamente hay cambio, automáticamente se va a ver para afuera. En este pasaje se afirma algo sencillo pero firme. Cuando el Evangelio obra en una vida, se va a ver. Se va a ver cambios en las personas. donde la palabra de Dios ha sido recibida y permanece, se puede ver tres evidencias. Fe en Cristo, amor hacia los hermanos y esperanza en las promesas de Dios. Y cuando ese fruto no se ve, Entonces, quizá hay una señal de que la palabra no está siendo recibida, obedecida como se debe. No es porque la palabra no está siendo su efecto. Porque la palabra de Dios es poderosa para cambiar vidas. Por eso este pasaje nos lleva a examinarnos delante del Señor y preguntarnos, ¿se nota en mi vida diaria que realmente confío en Cristo o solamente yo digo de confiar en el Señor Jesucristo? Y eso se ve cuando hay problemas, decisiones, dificultades, Entonces, ¿buscas a Dios en oración? ¿O confías en sus palabras o reaccionas según tus emociones? ¿Cómo estamos tratando a nuestros hermanos? ¿Hay un amor sincero o solamente de palabra? ¿Estás invirtiendo en lo eterno? o más en las cosas que dentro que son desechables. Lo temporal va a pasar. El dinero, las cosas materiales, reconocimiento, pero invertir en lo eterno es vivir para Dios, servirle y hacer lo que tiene más valor delante de él. La palabra de Dios no fue dada solo para ser escuchada, sino para ser leída, entendida y obedecida cada día. El Evangelio no es solo una verdad que se acepta con la mente. Es una realidad que cambia vidas. No nos confronta, no muestra cómo estamos delante de Dios, pero también nos llama a contestar, a responder. Y al final, la respuesta es esta. Recibir el Evangelio con fe, permanecer en Cristo y vivir de manera que la obra de Dios se pueda ver en cada área de nuestra vida. Nos ponemos de pie, por favor, para orar. Señor, te damos gracias en esta mañana. Gracias por tu palabra, porque por medio de ella nos recuerda que no es cualquier libro. Tu palabra es viva y poderosa. Y que puede transformar nuestras vidas. Gracias, mi Dios, porque sin merecerlos, sin haber hecho algo para poder merecerlos, nos alcanzaste con la verdad del Evangelio. En Cristo nos ha dado una fe, una fe que descansa en Él. pero también nos ha dado un amor, un amor que nos une como hermanos y una esperanza, Señor, segura. No importa cuál sea mi ciudadanía actual, esto va a ser temporal, pero ya tenemos una ciudadanía en el cielo y esta va a ser por toda una eternidad. Perdónanos cuando nuestra fe se debilita. Cuando el amor hacia los hermanos quizá a veces no es sincero. Y cuando dejamos de mirar lo eterno, más por enfocarnos en la cosa del momento. Te pedimos que sigas obrando en nuestro corazón. No permita que nos conformamos con una vida cristiana solo de apariencia. Sino que en nosotros hay un fruto, un fruto verdadero, un fruto que glorifique tu nombre. Ayúdanos a vivir de tal manera que este fruto se ve claramente y que está obrando en nosotros para que otros puedan ver este cambio y dar a ti la gloria. Gracias, mi Dios, por Esta congregación. Por cada hermanos. Hermanas. Tú conoces cada uno de ellos. Tú conoces sus necesidades. Te ruego Señor que tú ayude a cada uno de ellos. En la fe. en su madurez espiritual, en su crecimiento. Pero también ayúdalo, Señor, con lo que ellos necesitan. Suple su necesidad de Señor. Guárdalo, cuídalo en toda la semana, Señor. Gracias porque nos ha dado un lugar donde podemos venir, reunirnos como hermanos hijos tuyos, donde podemos alabarte, adorarte, donde podemos edificarnos por medio de tu santa palabra. Guía a cada mi hermano, Señor, en su casa. Señor, para aquellos que no han podido venir, también guárdalos. También por aquellos que están en viaje, Señor, guárdalos, Señor, y protégelos también hasta su regreso a su casa. Y que todo lo que podamos hacer, mi Dios, sea siempre y únicamente para adorarte, para glorificar tu nombre, tu santo nombre, para enaltecerte a ti, Señor. Gracias te lo damos y te lo pedimos todo en el nombre de nuestro Señor Jesucristo amén