Prédicas | Iglesia Bautista Emanuel – Faysville

Enemigos a Reconciliados | Colosenses 1:21-23

Francesco Lombardi

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¿Recuerdas de dónde te rescató el Señor?

En este episodio meditamos en Colosenses 1:21–23. Antes de conocer a Cristo estábamos lejos de Dios, separados por nuestro pecado. Pero por medio de Su obra en la cruz, Él abrió el único camino de reconciliación y paz.

En Cristo somos presentados santos y sin mancha delante del Padre, y el verdadero creyente permanece firme en el evangelio, confiando únicamente en la obra perfecta de Jesús.

Este mensaje nos anima a afirmar nuestra fe y descansar en la esperanza que tenemos en Él.

📖 Texto bíblico: Colosenses 1:21–23
🎙️ Predicador: Pr. Francesco Lombardi
⛪ Iglesia: Iglesia Bautista Emanuel – Faysville

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Seguimos después de la pausa del domingo pasado, el Día de la Madre, seguimos con el estudio sobre la Carta a los Colosenses y lo que vamos a hablar hoy día es, vamos a ver algunos aspectos y pensamos un poco que vivimos o como que ya el mundo ya da un poco de tiempo a través de esa gran tensión internacional, especialmente cuando hablamos de Europa Occidental o del Medio Oriente. Constantemente escuchamos esta noticia de que verdad guerra conflictos amenazas división entre las naciones y a pensar de todos los avances tecnológico diplomático y militares también el ser humano sigue siendo incapaz perdón de alcanzar una paz una paz verdadera una paz que dure Al observar todo esto, surgen preguntas inevitables. Por ejemplo, ¿por qué el hombre continúa destruyéndose a mismo? Porque al final la guerra a estos son. El hombre se destruye a mismo. ¿Por qué después de tantos siglos de historia el corazón humano sigue lleno de odio, violencia, orgullo y enamistad? Bueno, la Biblia responde claramente a esta pregunta. Santiago 4, versículo 1, declara, ¿De dónde viene la guerra y el pleito entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones las cuales combaten en vuestros miembros? La palabra de Dios enseña que el problema del hombre no comienza en los gobiernos, en la economía o en las circunstancias externas. El verdadero problema está en el corazón del hombre. El pecado ha corrompido la naturaleza humana y ha producido separación. Ha producido enemistad y rebelión contra Dios. Y esta realidad es mucho más seria de lo que el hombre natural puede imaginar. Muchas personas creen que su mayor necesidad es mejorar, si queremos decir así, mejorar algunos aspectos de su vida. cambiar algunos hábitos o alcanzar una estabilidad emocional. Pero la Biblia enseña que la necesidad más urgente del ser humano no es simplemente cómo mejorar algo de su vida, sino ser reconciliado con Dios. Esa es la urgencia. Precisamente hacia esta verdad dirige el apóstol Pablo nuestra atención en el pasaje de esta mañana. En los domingos anteriores vimos como el apóstol exaltó la supremacía absoluta de Jesucristo. Él nos mostró que Cristo es el creador de todas las cosas. Él es el sustentador del universo y también es cabeza de la iglesia. Pablo presenta a Cristo como el Señor supremo Pero ahora el enfoque se vuelve profundamente ya personal. Pablo pasa de la grandeza universal de Cristo a la condición espiritual del hombre. El apóstolo recuerda a los creyentes quién eran antes de conocer a Cristo. Cómo la muerte de Cristo hizo posible la reconciliación con Dios y la necesidad de permanecer fiel en el Evangelio. Y es importante notar que Pablo está describiendo la condición espiritual de todo ser humano hoy. fuera de Cristo la Biblia enseña que el hombre no nace neutral delante de Dios desde la caída nace espiritualmente separado de él Romanos 5.10 dice, porque si siendo enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su hijo. Qué verdad impactante, ¿verdad? Ahora, enemigos, pensemos en esto. Enemigos reconciliados con Dios. Y por medio de aquí, por medio de Jesucristo. Y eso es precisamente lo que este maravilloso pasaje nos muestra. Hoy día veremos Colosenses capítulo 1, versículo 21 al 23, donde nos lleva directamente al corazón del Evangelio. Aquí vemos la profundidad del pecado humano, pero también la grandeza de la gracia de Dios manifestada en Cristo Jesús. Este texto nos recuerda que la reconciliación conciliación con Dios no fue producida por esfuerzos humanos o por religión o méritos personales fue lograda únicamente por medio de la muerte de Jesucristo en la cruz y al acercar este pasaje no debemos hacerlo solamente como para adquirir más conocimiento bíblico sino para examinar nuestro corazón delante de Dios porque en este texto va a confrontar o nos va a confrontar profundamente en nuestro corazón y entonces las preguntas tienen que salir y pensar ¿estoy descansando en la obra perfecta de Cristo para mi salvación? ¿o pienso que tengo que añadir algo más? ¿permanezco firme en el evangelio o estoy siendo arrastrado por el pensamiento y la corriente de este mundo? ¿estoy viviendo como alguien que realmente ha sido reconciliado con Dios con esto en mente El pasaje nos presenta tres grandes verdades. La primera, nuestra antigua condición sin Cristo, en el versículo 21. En el versículo 22, veremos nuestra reconciliación por medio de Cristo. En el versículo 23, veremos nuestra firmeza en el Evangelio de Cristo. Entonces, si todavía no lo hicieron, le pido por favor que hablan su Biblia en Colosenses capítulo 1, versículos 21 y 23. Me acompañen mientras yo voy a dar lectura de estos versículos. Colosenses capítulo 1, versículos 21 al 23. Así dice la palabra de Dios. Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne. por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él. Sin en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo del cual yo, Pablo, fui hecho ministro. Oremos. Bendito Dios, Padre Celestial, te damos gracias por tu palabra, porque es verdadera, porque es perfecta y suficiente para nuestra vida. Te damos gracias porque por medio de ella nos muestras nuestras condiciones espirituales y también la grandeza de tu gracia por medio de nuestro Señor Jesucristo. Pero te pedimos, Señor, que al acercarnos a este pasaje, que prepare nuestro corazón para Y nos ayude a escuchar tu voz con humildad. Quita toda distracción de nuestra mente. Y permite que podamos comprender con claridad la verdad de tu evangelio. Ayúdanos Dios a entender quién éramos sin Cristo. Y a recordar que solamente por medio de la muerte de Jesús, por esta obra cumplida en la cruz, Señor, podemos ser reconciliados contigo. Podemos tener paz contigo. Podemos tener esta relación entre padre e hijo, Señor. Pero permítenos, Señor, ver la grandeza de tu amor y reconocer que Cristo es completamente suficiente para el pecador. Y que esta verdad no solamente llegue a nuestra mente. Sino que también transforme nuestro corazón y nuestra manera de vivir. Obra, oh Dios. Obra en cada uno de nosotros en esta mañana. Y permite que tu palabra produzca una fe firme, perseverancia, obediencia y una mayor dependencia de ti. Y todo esto... Te lo pedimos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén y Amén. Muy bien, entonces vamos a ver el versículo 21. Y en el versículo anterior, Pablo ha estado exaltando la grandeza de Cristo. Nos ha mostrado que Cristo es supremo sobre toda la creación, que todas las cosas fueron creadas por medio de Él y para Él, y que por medio de su sangre derramada en la cruz, Dios proveyó el único camino para de paz y reconciliación con él. Pero ahora, al llegar al versículo 21, Pablo pasa de la grandeza de Cristo a hablar de la condición espiritual del hombre antes de conocer a Cristo. Es como si Pablo dijera, esta obra espiritual reconciliadora de Cristo no quedó solamente como una verdad doctrinal o una realidad universal, sino que también alcanzó y transformó personalmente también sus vidas. Y por eso que Pablo comienza con estas palabras, y a vosotros también. Pablo quiere que los creyentes recuerden quién eran antes de conocer a Cristo. Y esto es importante porque nadie... nadie puede valorar correctamente la gracia de Dios sin primero no comprender la profundidad de su antigua condición sin Dios. Solamente cuando el hombre entiende cuán perdido estaba delante de Dios y cuál era su destino final, entonces puede apreciar verdaderamente lo que Cristo hizo en la cruz para reconciliarnos con el Padre. El hombre por naturaleza suele tener una opinión demasiado alta de mismo. Muchas personas se consideran buenas, pero la descripción que Pablo presenta aquí es completamente diferente. El apóstol no describe al hombre como alguien que simplemente necesita consejos, orientación o ayuda, sino que lo presenta como alguien alejado de Dios, viviendo en rebelión y enemistad contra él. Pablo dice que erais en otro tiempo extraños. Ahora, la palabra extraños describe a alguien separado de Dios, fuera de la comunión con Él. Habla de una persona que no pertenece a Dios, que vive apartado de su presencia y sin relación verdadera con su Creador. Esta era la condición espiritual de todo creyente antes de venir a Cristo. aunque muchos piensan en Dios, creen en estar bien espiritualmente, la realidad es que sin Cristo el hombre permanece separado de Dios, aún venga la iglesia. Y esa separación no es simplemente algo como emocional o religiosa, es una separación espiritual producida por el pecado. ¿Por qué? Desde la caída del hombre en Génesis 3, el pecado entró al mundo y toda la humanidad, toda la humanidad nace espiritualmente separado de Dios. Por eso Efesios 2.12 describe la condición del hombre sin Cristo diciendo, sin Cristo, sin esperanza y sin Dios en el mundo. ¿Qué descripción tan triste y seria? Si pensemos, sin Cristo el hombre puede tener bienes materiales, ¿verdad? Vivir bien, que no le falte nada. Puede aún tener conocimiento bíblico. Incluso participar en actividades religiosas. Pero todavía permanece lejos de Dios. Y sin una esperanza de salvación porque está sin Cristo. Solamente Jesucristo puede reconciliar al pecador con Dios y darle verdaderamente la vida eterna prometida en su palabra. Pero Pablo... Va todavía más lejos y él dice, siguiendo el versículo 21, enemigos en vuestra mente. Aquí el problema ya no es solamente como separación de Dios, sino una actitud de oposición contra él. El hombre sin Cristo no permanece en una posición neutral delante de Dios. Por naturaleza, su corazón se inclina hacia el pecado y se opone a la voluntad de Dios. Pablo dice en Romano capítulo 3 que nadie busca a Dios. Romano 8.7 declara, por cuanto los designios de la carne son enemistades contra Dios. Esa enemistad interna termina manifestándose en la manera de vivir. Por eso Pablo añade, haciendo malas obras. Y las malas obras son la evidencia Visible de un corazón dominado por el pecado y alejado de Dios. Es importante notar que Pablo no está describiendo solamente a personas que la sociedad considera malas. Esa es la condición espiritual de todo ser humano. Fuera de Cristo. Por eso que sin Cristo el hombre está separado de Dios. Sin Cristo vive en oposición a Él. Y sin Cristo permanece bajo el dominio del pecado. Y es precisamente por esa razón que la reconciliación con Dios es absolutamente necesaria. Y ahora vamos a ver el versículo 22. Nuestra reconciliación por medio de Cristo. Ahora Pablo, después de describir nuestra antigua condición sin Cristo, continúa mostrando la grandeza de la reconciliación que Dios ha realizado por medio de Jesucristo. Al final del versículo 21, el apóstol Pablo declaró, ahora os ha reconciliado. Y en el versículo 22 se explica cómo esta reconciliación fue posible y cuál su glorioso propósito. Pablo dice, versículo 22, en su cuerpo de carne... por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha, irreprensible delante de él. Aquí Pablo nos lleva directamente al corazón del Evangelio. El hombre estaba separado de Dios, enemistad contra de él y dominado por el pecado, pero Dios en su amor y en su gracia proveyó el único medio por el cual el pecador puede reconciliarse con él la muerte del Señor Jesucristo Pablo comienza diciendo en su cuerpo de carne ahora esta expresión enfatiza claramente la humanidad de Cristo Jesús no fue como un espíritu ni una apariencia humana él tomó un cuerpo verdadero humano y físico Y Juan 1.14 lo declara diciendo, y aquel verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros. Por eso que el Hijo Eterno de Dios verdaderamente, ciertamente, se hizo hombre y esto era absolutamente necesario para nuestra salvación. Para reconciliar al hombre con Dios, Cristo tenía que identificarse plenamente con nuestra humanidad con una diferencia, sin pecado. Hebreo 2.14 dice, Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo. La encarnación de Cristo no fue simplemente como un evento extraordinario en la historia. Fue parte esencial del plan redentor de Dios. Cristo tomó un cuerpo humano para poder morir por los pecadores. Como Dios eterno, Cristo no podía morir. Pero al hacerse hombre, pudo entregar voluntariamente su vida en la cruz para cargar el castigo que y yo merecíamos por el pecado. Por eso Pablo añade, por medio de la muerte. La reconciliación con Dios no ocurrió algo gratis o algo sin costo. Hubo un precio gratis. Un precio infinitamente alto. El pecado demandaba justicia porque Dios es justo, pero Dios es también santo, santo, santo. La culpa debía ser castigada. La santidad de Dios exigía satisfacción, justicia. Y Cristo tomó nuestro lugar. Segundo Corintios 5.21 declara, a quien no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuéramos hechos justicia de Dios en él. En la cruz, Cristo llevó sobre el castigo que nosotros merecíamos. Él sufrió la ira santa de Dios contra el pecado para que nosotros pudiéramos ser reconciliados con Dios. Romanos 5.10 dice, porque si siendo enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo. Por eso que la cruz no fue como un accidente o como que fue una derrota para Cristo. Fue el centro del plan de redención. Ahí en la cruz Cristo venció el pecado. Clavó todo nuestro pecado. Ahí en la cruz se satisfizo la justicia de Dios. Ahí en la cruz abrió el único camino de reconciliación entre el hombre y Dios. Ahí lo tenemos dibujado. Y algo importante que debemos recordar es que Pablo está confrontando indirectamente el falso pensamiento que comenzaba a infiltrarse en Colosas por medio de falsos maestros. Los falsos maestros promovían ideas que disminuían la suficiencia de Cristo y distorsionaban la relación entre lo material y lo espiritual. Uno de los conceptos comunes en este tipo de pensamiento era considerar la materia como algo inferior o algo contaminado. Y dos, exaltar solamente lo espiritual. Por esa razón, aquellos falsos maestros tenían dificultad para aceptar plenamente la verdadera encarnación de Cristo. su cuerpo físico y la suficiencia de su muerte corporal por eso pablo enfatiza repetidamente la verdadera humanidad de cristo su cuerpo físico y la realidad de su muerte en la cruz primero los pedros 224 dice hablando de cristo quien llevó el mismo nuestros pecados en su cuerpo y su cuerpo sobre el madero puesto que la cruz fue un sacrificio sustitutivo que quiere decir que la cruz era para nosotros no para Jesús por esto ese es un sacrificio sustitutivo Él por nosotros, en lugar de nosotros, perdón. La salvación vino por medio de un Salvador real que se encarnó, sufrió y murió en la cruz, recibiendo el juicio que nosotros merecíamos para que nosotros pudiéramos recibir la reconciliación que jamás, repito, jamás habríamos podido alcanzar por nosotros mismos, por los más esfuerzos que habríamos podido hacer. Y después de mostrarnos el medio de la reconciliación, Pablo ahora presenta el propósito glorioso de ella. Dice, el versículo sigue diciendo, para presentaros santos y sin mancha, irreprensible, dice, delante de él. Ahora, la reconciliación no solamente nos libera o nos libre de la condenación, sino también nos prepara para estar delante de Él. Aquí Pablo dirige nuestra mirada hacia el resultado final de la obra redentora de Cristo. ¿Y cuál es? De que un día todos, va a llegar este día para todos. En este día todos lo que verdaderamente, lo que hicieron, un acto de fe genuino con Cristo que pusimos, pusieron su fe en Cristo Jesús, serán presentados delante de Dios completamente aceptados en Cristo, revestido de su justicia y reconciliado eternamente por medio de su obra perfecta cumplida en la cruz. Y Pablo utiliza tres palabras para describir esta condición. Mire lo que dice. Primera, la palabra dice santos. Y ya sabemos que la palabra santos significa apartados para Dios. O sea que por medio de Cristo el creyente ya no pertenece al dominio del pecado. Ahora perteneces al Señor. Segunda palabra dice, sin mancha. Y esta expresión era usada frecuentemente para describir el sacrificio aceptable delante de Dios. Los sacrificios que se daban a Dios debían ser limpios, sin defecto y sin contaminación. Por eso tiene que ser sin manchas. Y ahora Pablo aplica esta verdad al creyente reconciliado. La sangre de Cristo limpia completamente el pecado. Esto significa que el creyente ya no está cubierto por la culpa de su pecado, sino por la justicia perfecta de Cristo. Y la tercera palabra es irreprensible. Y la idea es alguien contra quien no puede levantarse ninguna acusación válida. Satanás es llamado en Apocalipsis 2.10 el acusador de nuestros hermanos. Y ciertamente el enemigo acusa constantemente al creyente. Pero delante de Dios ninguna acusación puede permanecer contra aquellos que están en Cristo. ¿Por cuál motivo? Porque en Él ya pagó completamente nuestra deuda en la cruz y satisfizo plenamente la justicia de Dios. Por eso Dios ve al creyente revestido con la justicia perfecta de su Hijo y aceptado únicamente por medio de Él. Y esta verdad debe producir profunda humildad, debe producir adoración, debe producir gratitud en todo nuestro corazón. Porque nada de esto fue ganado por nuestro mérito esfuerzo. Solamente por el sacrificio de Cristo Jesús. Dejando toda la gloria en los cielos. Encarnándose en un cuerpo físico. Sintiendo toda la fatiga de un cuerpo físico. Por eso que Él sintió lo que nosotros sentimos también. Pero Él no pecó. pero tuvo que sufrir y sufrir humildad o sufrir abusos, sufrir esputos, sufrir cualquier cosa, maltratos, ser humillados y al final morir en una cruz por toda la humanidad. Y todo fue posible únicamente porque Por la gracia de Dios manifestada en Cristo Jesús. Punto tres. Ahora, después de mostrar la profundidad de nuestra antigua condición sin Cristo y la grandeza de la reconciliación por medio de su muerte, Pablo ahora dirige nuestra atención hacia una evidencia indispensable de esta reconciliación. Y es la perseverancia en el Evangelio. Miren el versículo 23, lo que dice. Si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe y sin moveros de la esperanza del Evangelio. Ahora, estas palabras confrontan seriamente la realidad de una fe superficial o simplemente una fe aparente. La Biblia enseña claramente que aquellos verdaderamente o comunque que una fe verdadera que ha sido reconciliado con Dios persevera en la fe. La perseverancia no produce la salvación. Bien claro, ¿verdad? No produce salvación. Pero es evidencia de una salvación genuina. Por eso Pablo introduce esta exhortación diciendo, si en verdad permanecéis. Él no está enseñando salvación por obras, ni diciendo que el creyente se mantiene salvo por sus propias fuerzas, más bien está mostrando que la permanencia en Cristo es la evidencia visible de una fe genuina. Jesús mismo lo declaró. Mire lo que dice en Juan 8, versículo 31. Cristo dijo, si vosotros permaneceréis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos. Por eso que la perseverancia revela la autenticidad de la fe. Existen personas que profesan creer, participar en la vida de la iglesia. Otros cambian iglesias. Ah, ya no me gusta. El hermano me miró así. Y bueno, me voy a otra iglesia. Se voy a otra iglesia. No, ah, mira, está haciendo esto. Me voy a otra iglesia. Y así andan cambiando de iglesia a iglesia. Pero no llegará en ningún momento donde se van a apartar. Y esto demuestra que nunca hubo una verdadera transformación interna. Primero Juan 2.19 dice, salieron de nosotros. Salieron de nosotros. Pero no eran de nosotros. ¿Por cuál motivo? Porque si hubieran sido de nosotros, habían permanecido con nosotros. La permanencia es evidencia de la obra de Dios en el corazón del creyente. Y esto era especialmente importante en la situación de los colosenses. Como hermanos, mencionado anteriormente, los falsos maestros estaban infiltrando enseñanza que buscaban disminuir la suficiencia de Cristo y buscaban desviar a lo creyente hacia filosofía humana, práctica religiosa y falsas ideas espirituales. Por eso Pablo insiste tanto en permanecer firme en la fe. El peligro no era pequeño, hermanos. Aquella falsa doctrina que estaban ingresando estos falsos maestros amenazaba de apartar a los creyentes de la suficiencia de Cristo. Y esta misma batalla continúa hoy día. Por eso esta exhortación sigue siendo profundamente necesaria para la iglesia de hoy. Muchas iglesias profesan a Cristo. Pero el único Cristo es lo de la Escritura. Si este Cristo que se profesa no es de la Escritura, es un Cristo que ellos han creado. Pablo dice, permanecéis fundados. Ahora, la palabra fundado transmite la idea de un edificio establecido sobre un fundamento sólido. Habla de alguien que ha sido firmemente cimentado sobre... Ahora, el fundamento es sólo uno. Y el fundamento es Cristo mismo y su palabra. Jesús declaró en Mateo 7, 24 y 25. Cualquiera pues que me oye estas palabras, su palabra, y la hace, le compararé a un hombre prudente y que edificó su casa sobre la roca cuando vienen las pruebas los ataques las dudas o las falsas doctrinas solamente permanece solamente aquí permanece firme Aquel que está encimentado en Cristo puede permanecer firme para no ser desviados. Porque así como Satanás utilizó astucia en el puerto de Edén, así los falsos maestros igual utilizan astucia. Vienen engañándote, moviéndote la palabra de Dios por aquí y por allá y componen una frase. Y dices, ¡guau! No la había visto anteriormente. Claro, no lo había visto. ¿Por qué? ¿Qué están haciendo? Compran para aquí, después lo toman por allá, después lo toman por el otro lado y componen. Por eso que es necesario estar firme en la palabra. Es necesario por eso estudiar la palabra de Dios. Leer la palabra de Dios. Porque tenemos que defender la palabra de Dios. Y cuando alguien viene y quiere introducir un Cristo que no es el Cristo de la Escritura, dice, ¡alto! Porque ya nuestro corazón va a decir, no, lo que está haciendo no está bien. Lo podemos detectar. Pero si no estudio, si no leo la palabra de Dios, es claro que cualquier persona pueda venir y engañarme. Pablo añade, dice, y firmen la fe. Y la idea aquí es estabilidad espiritual, ¿verdad? Estamos hablando de un creyente maduro. Un creyente maduro no debe ser fácilmente movido por cada nueva enseñanza o por cada nueva corriente doctrinal. Y luego Pablo añade, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído. Aquí el apóstol Pablo recuerda a los colosenses que habían permanecido aferrado al mismo mensaje que habían recibido desde el principio no necesitaban como una nueva revelación algo nuevo que tenía que añadir a lo que ya conocían ni una experiencia diferente porque el verdadero evangelio ya le había sido anunciado y es el mismo El mismo de ayer, el mismo de hoy día, el mismo realmente para siempre. No cambia. La esperanza del creyente está completamente ligada al evangelio de Jesucristo. Por eso Satanás constantemente intenta atacar el evangelio. Si logra mover al hombre de Cristo, ¿sabe lo que hace? Lo aparta. De la única esperanza de salvación. Uno menos. Lo tacha en su lista. La Biblia llama continuamente al creyente a permanecer, a velar, a crecer, a obedecer y a firmarse en la verdad. Filipenses 12, 12, 13 dice, presenta claramente este equilibrio entre la responsabilidad del creyente y la obra de Dios. Mire lo que dice Filipenses capítulo 2, versículos 12 y 13. Ocupaos. En vuestra salvación. O sea, ¿qué quiere decir? Que no es que ya soy salvo y me voy a la playa y ya soy salvo. Ya, cuando Cristo me llama, ahí estaré. Gloria a Dios. Dice, ocupaos en vuestra salvación. Dice, con temor y temblor. Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer. El creyente... persevera activamente en la fe, pero lo hace sostenido por la gracia y el poder de Dios obrando en su vida. Hay parte que tenemos que hacer nosotros y hay parte que va a hacer Dios. Dios no va a hacer lo que no competa a nosotros. Por eso dice, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor. Ahora, después Pablo vuelve a enfatizar la grandeza universal del Evangelio diciendo el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo. Ahora, con esta palabra Pablo destaca cómo el mensaje de Cristo se estaba extendiendo por todo el mundo conocido en aquel tiempo. porque ha cambiado y ha cambiado mucho. El Evangelio no había quedado limitado a una ciudad o a un pueblo en particular. sino que estaba siendo proclamado entre las naciones. Y esto cumplía el propósito de Dios de llevar la buena nueva de salvación a todo el mundo, como Jesucristo nos ha dado la gran comisión, ¿verdad? Y por todo el mundo y predicar el Evangelio, dice, a toda criatura. Y precisamente era esto lo que estaba ocurriendo en medio de la predicación apostólica. Además, esta declaración contrasta fuertemente con las falsas enseñanzas que amenazaba la iglesia en Colosas. Los falsos maestros, ellos promovían ideas reservadas para algunos grupos más espirituales o con un conocimiento especial. Pero el Evangelio de Cristo no es un mensaje secreto. No es un mensaje exclusivo. Ah, no, solamente por los italianos. ¿Mexicanos? No, mexicanos no. Ah, no. No.

UNKNOWN

No.

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Absolutamente. El mensaje, o sea, es el mensaje público suficiente y universal de salvación para todo aquel que cree. No importa de dónde eres. Si eres italiano, si eres mexicano, si eres de Andorra, no importa. Es un mensaje universal de salvación para todo aquel que cree. El Evangelio proclama que solamente Jesucristo, solamente Jesucristo es suficiente para reconciliar el pecador con Dios. Y esta verdad debía permanecer en el centro de la fe de estos hermanos en Colosa. Y finalmente Pablo concluye diciendo, del cual yo, Pablo, fui hecho ministro. Ahora, El apóstol Pablo reconoce humildemente que fue llamado por Dios para servir y proclamar el Evangelio. Esto resulta impactante. Cuando nosotros recordamos quién era Pablo, salvo de Tarso, ¿verdad?, Antes de conocer a Cristo. Pablo era perseguidor de la iglesia. Pablo era enemigo de Cristo. Pablo era uno violento contra el pueblo de Dios. Pero la gracia de Dios. Lo transformó completamente. Aquel que antes perseguía. Ahora vivía. Para anunciar el mensaje de salvación. Tremendo verdad. Como Dios puede cambiar. Él tiene poder para cambiar. Amén. En conclusión hermanos. El pasaje que hemos considerado esta mañana. no confronta con una de las verdades más profundas del Evangelio. En otro tiempo estábamos lejos de Dios. Éramos enemigos de Dios y vivíamos bajo el dominio del pecado. Pero Dios, en su amor y en su gracia infinita, en su misericordia, Proveyó el único camino de reconciliación por medio de la muerte de su Hijo en la cruz. Y ahora, todos aquellos, todos aquellos que verdaderamente de una forma genuina, han sido reconciliados con Dios, ellos permanecen firmes en el Evangelio y continúan o continúan confiando en Cristo hasta el final, hasta el día que nos haremos trasladado en nuestra casa. Todo esto nos enseña que la salvación no consiste simplemente en una profesión de fe simple. Creo en Cristo. Entra en mi corazón. O en asistir a la iglesia. O tener conocimiento bíblico. Sino que la verdadera reconciliación con Dios transforma vida y produce una fe perseverante a pesar de. Por eso este pasaje debe llevarnos a examinar nuestro corazón. Y la misma pregunta que hice al inicio, lo voy a hacer lo mismo ahora. Estoy descansando en la obra perfecta. De Cristo para mi salvación. ¿Permanezco firme en el evangelio? ¿Estoy siendo arrastrado por el pensamiento y la corriente de este mundo? ¿Estoy viviendo como alguien que realmente ha sido reconciliado con Dios? Muchos desean la bendición de Dios, ¿verdad? pero sin una verdadera relación a Cristo. Sin embargo, la Biblia enseña que aquello que verdaderamente ha sido reconciliado con Dios, permanece firme en el Evangelio, persevera en la fe, continúa descansando únicamente en Cristo. Cuando Cristo salva al pecador... No solamente Él perdona sus pecados, también transforma su vida. Lo sostiene por su gracia y lo preserva hasta el día final. Por eso la seguridad del creyente no descansa en su propia fuerza, sino en la obra perfecta y suficiente de Cristo Jesús. Cristo sigue siendo el único salvador capaz de reconciliar al hombre con Dios y sostener a lo suyo hasta el día final. Y esta mañana, el llamado del Evangelio sigue siempre lo mismo. Venir a Cristo. Confiar completamente y plenamente en su obra perfecta y permanecer firme en él. Nos ponemos de pie para orar. Señor, te damos gracias por tu palabra porque por medio de ella nos ha recordado la grandeza de tu gracia y la suficiencia perfecta de Jesucristo. Gracias porque aún estando lejos de ti y siendo enemigos tuyos, por causa de nuestros pecados, por nuestras rebeliones contra ti, nos reconciliaste contigo por medio del sacrificio de tu Hijo, Dios, la segunda persona de la Trinidad que tuvo que morir en una cruz en lugar de nosotros. Gracias porque solamente en Cristo encontramos perdón, encontramos paz contigo y la esperanza viva de que un día vamos a estar junto contigo por toda una eternidad. Perdónanos. Perdónanos cuando dejamos de confiar plenamente en ti y cuando permitimos que las cosas de este mundo y los afanes de la vida desvíen nuestro corazón en lugar de permanecer firme en tu voluntad. Pero te pedimos, Señor, que nos ayudes. Ayúdanos a permanecer firmes en el Evangelio, a confiar completamente en Cristo y descansar cada día en la suficiencia de su obra. Permita que nuestra vida refleje verdaderamente que hemos sido reconciliado contigo y transformado por tu gracia. Y Dios, si hay alguien aquí que aún vive lejos de ti, Permíteme Dios que hoy pueda venir a Cristo, que hoy sea el día de salvación, que él pueda arrepentirse y poner fe reconociendo que solamente Cristo, solamente eres el único salvador y suficiente para él. Y te damos gracias también por nuestra iglesia, por cada hermano y hermana en esta mañana y aquellos que también no han podido venir, Señor. Y ruego siempre por cada uno de ellos que lo guardes, que lo protejas, que provees cualquier cosa, Señor. Cuídalos en todas las semanas, Señor. Fortalécelos. Ayúdales en su vida espiritual. Que puedan crecer. Que puedan ver la grandeza de ti. Gracias, Padre, por todo lo que vienes haciendo en la vida de cada uno. Y gracias, Padre, porque sabemos que seguirás siendo. eres el gran alfarero y sigues trabajando en nosotros para limpiarnos para este día cuando estaremos contigo toda una eternidad. Y te damos gracias, Señor, en el único nombre que está sobre todos los nombres, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén y Amén.