Prédicas | Iglesia Bautista Emanuel – Faysville

Cristo en Vosotros | Colosenses 1:24-29

Francesco Lombardi

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¿Es Cristo el centro de tu vida y servicio?

En este episodio meditamos en Colosenses 1:24–29, recordando que la esencia de nuestra fe es esta verdad gloriosa: “Cristo en vosotros, la esperanza de gloria”.

El apóstol Pablo muestra que aun en medio del sufrimiento se puede servir con gozo, porque el propósito es eterno: anunciar, enseñar y presentar a todo creyente maduro en Cristo.

Este mensaje nos desafía a vivir transformados, crecer espiritualmente y reflejar a Cristo en todo lo que hacemos.

📖 Texto bíblico: Colosenses 1:24–29
🎙️ Predicador: Pr. Francesco Lombardi
⛪ Iglesia: Iglesia Bautista Emanuel – Faysville

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Muy bien. Hace un tiempo, un hombre observaba desde lejos el trabajo de rescatistas que constantemente estaban en zonas peligrosas después de tormentas e inundaciones. Él no entendía porque estaban estos rescatistas dispuestos a arriesgar tantos por personas que muchas veces ni siquiera los conocían. Le parecía demasiado sacrificio, como demasiado esfuerzo, demasiado peligro. Pero un día, una fuerte tormenta afectó también su ciudad. Muchas familias quedaron atrapadas y entre ellas también estaba su familia. Cuando ya parecía que no había ninguna esperanza, fueron precisamente estos rescatistas quienes llegaron para ayudarles y salvarles sus vidas. Después de aquella experiencia, su manera de pensar sobre estas personas cambió totalmente. Ahora, entendía que aquellos hombres estaban dispuestos a soportar cansancio, a soportar peligro, sufrimiento, porque había algo mucho más importante que su propia comodidad. Salvar vidas. De cierta manera, algo parecido ocurre con el apóstol Pablo. Antes de conocer a Cristo, Pablo perseguía a la iglesia. Rechazaba el evangelio. Pero cuando el Señor Jesucristo lo confrontó en camino a Damasco, su vida fue completamente transformada. Desde este momento, Cristo se convirtió en el centro de toda su vida. Y algo que llama profundamente la atención en este pasaje es que Pablo habla de sufrimiento con gozo. Humanamente hablando mal. Esto parece contradictorio, hablar de sufrimiento y hablar con gozo. ¿Cómo puede un hombre gozarse en los sufrimientos? ¿Cómo puede alguien seguir sirviendo fielmente a Cristo aún en medio de pruebas, de dificultades o de oposiciones? Y la respuesta se encuentra en el centro de este mismo pasaje. Cristo vivía en Pablo y esta realidad transformaba completamente su manera de pensar, su manera de vivir y su manera también de vivir. Con esto en mente, en el pasaje de esta mañana encontramos tres aspectos centrales que van a descubrir, que van a describir el carácter del ministerio según Pablo. Y vamos a ver en la Colosenses capítulo 1, los versículos de 24 a 29, donde veremos en el versículo 24, sufriendo por causa de Cristo, proclamando a Cristo fielmente, versículo 25 a 27, presentando perfecto en Cristo en todo hombre, versículo 28 a 29. Ahora, estos tres aspectos muestran cómo Pablo entendía el ministerio, y como también nosotros podemos aprender a vivir y servir con esta misma visión. Entonces, si todavía no lo hicieron, le pido por favor que abren su Biblia. Colosenses capítulo 1, versículo 24. Y me acompañen mientras voy a dar lectura. Colosenses 1, versículo 24. Así dice la palabra de Dios. Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros. Y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo. que es la iglesia. Oremos. Padre celestial, te damos gracias, gracias porque una vez más nos permite reunirnos alrededor de tu palabra, la cual es viva, poderosa y es suficiente para transformar nuestras vidas. Te damos gracias porque en tu gracia nos ha revelado el glorioso evangelio de Jesucristo. Y al abrir este pasaje en Colosense, te pedimos que prepare, mi Dios, prepare nuestros corazón para escuchar tu voz con humildad y reverencia quita de nosotros toda distracción o dureza y ayúdanos a comprender la grandeza de cristo y la obra que hace por medio de tu iglesia Enséñanos, mi Dios, a servirte con fidelidad, aún en medio de pruebas, sacrificios, recordando que el propósito de nuestra vida es anunciar a Cristo para que también otras personas pueden conocerle. Obra en cada vida en esta mañana y permite que tu Santo Espíritu use tu palabra poderosamente para exhortar, para animar, para corregir y para edificar tu iglesia. Y todo lo pedimos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén y Amén. Muy bien, entonces, en el versículo que acabamos de leer, une dos realidades para que el hombre natural parecen imposibles. El gozo y el sufrimiento. Sin embargo, para Pablo, ambas eran parte esencial del ministerio. Servir a Cristo no significa ser libre de dificultades, sino atravesar pruebas que cuando son vividas con fe y obediencia se convierten en motivo de gozo porque forman parte del propósito de Dios. Pablo comienza diciendo, ahora me gozo. La palabra griega que utiliza es charó, la cual habla de una alegría profunda, firme y constante. no describe una emoción algo superficial o algo pasajeras, que depende de las circunstancias. Si las circunstancias son favorables, entonces soy feliz, soy gozoso. Pero si estoy pasando por alguna dificultad, alguna prueba, entonces ya el gozo como que se quita. Si no está hablando de un gozo espiritual que permanece aún, cuando estamos pasando por algunas dificultades. Es importante recordar que Pablo está escribiendo esta carta desde una prisión en Roma. Este es su primer encarcelamiento. También durante este encarcelamiento escribió cartas como la de Efesios o la carta a los filipenses. Humanamente hablando, tenía razones para sentirse desanimado. Él no sabía qué le iba a pasar, pero era muy probable que lo iban a condenar e iba a morir. Por eso que él podía estar desanimado, estaba encarcelado, limitado físicamente porque estaba atado noche y día con un soldado romano y sufriendo por causa del evangelio. Pero aún así podía hablar de gozo. Pablo no estaba ignorando la realidad ni fingiendo que el sufrimiento no dolía. Él sabía muy bien que el ministerio es agotador, es sacrificado y muchas veces lleno de lágrimas. Sin embargo, Pablo entendía que servir al Señor jamás, jamás debía verse como una carga, sino que es un privilegio. Podemos ilustrarlo con la vida de un agricultor, si queremos. Día tras día trabaja bajo el sol con cansancio y con esfuerzos. Muchas veces no ve un resultado inmediato y el proceso parece lento. Pero cuando finalmente completa el fruto de la cosecha, todo el sacrificio adquirido ahora tiene sentido. Su gozo está en ver el resultado de su trabajo. De la misma manera, Pablo podía soportar pruebas, podía soportar sufrimiento, podría soportar llanto, porque su alegría estaba en ver vidas transformadas por el Evangelio. Su gozo no estaba en las circunstancias, sino en ver a Cristo obrando en las personas. Y el modelo supremo es Jesús mismo. En Hebreos capítulo 12 versículo 2 dice por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz. Cristo miraba más allá del sufrimiento de la cruz. Tenía puesta su mirada en la victoria, tenía puesta su mirada en la redención de los pecadores y en esta gloria futura. Este gozo le dio fuerza para soportar el mayor sufrimiento que alguien había jamás experimentado. Asimismo, el gozo del creyente proviene del fruto del Espíritu. Gálatas 5.22 dice que el fruto del Espíritu es, y entre ellos, dice gozo. Y este gozo permanece mientras haya una comunión con Cristo. Ahora, ¿en qué se gozaba Pablo? Él mismo lo va a responder. Dice, en lo que padezco por vosotros. Ahora, la palabra que se utiliza por padecer habla de un sufrimiento real, un sufrimiento tanto físico como también emocional. Pablo estaba preso por predicar a Cristo. Sin embargo, nunca se consideró simplemente como un prisionero de Roma. En su corazón sabía que era prisionero de Jesucristo, como Pablo dice en Filipenses 1.13. Sus cadenas no eran como un accidente fuera del control de Dios, sino parte del llamado que el Señor Jesucristo le había dado. La iglesia primitiva entendía esta misma verdad. En Hechos capítulo 5, versículo 40 y 41, vemos que Pedro y los Los apóstoles después de ser azotados por predicar el nombre de Jesús salieron. ¿Y cómo salieron? Salieron gozosos. Dice de haber sido tenidos por digno de predicar ofrenda por causa del nombre. Pablo también enseñó esta verdad en Filipense 1.29. Dice, porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él. La palabra concedido tiene la idea de algo otorgado, algo otorgado como un regalo. Esto significa que el sufrimiento por causa de Cristo era una evidencia de pertenecer al Señor y participar de su obra. Pablo continúa diciendo siempre en el versículo 24, cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo. Ahora la expresión cumplo significa completar. Significa llenar lo que falta. Esto no quiere decir que la obra redentora de Cristo haya sido insuficiente como muchos piensan. La muerte de Jesús fue perfecta y completa. Él mismo lo declaró en Juan 19.30. Dice, consumado es. Entonces, ¿a qué se refiere Pablo? Las palabras aflicciones no se refieren a los sufrimientos expiatorios de Cristo, sino a las tribulaciones y persecuciones que siguen experimentando lo creyente, que sigue experimentando la iglesia en el mundo. Cristo ya no está físicamente en la tierra.

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¿Por qué?

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Pero su cuerpo, que es la iglesia, continúa siendo perseguida hasta el día de hoy. Por eso cuando Jesús se apareció a Saulo en el camino a Damasco, le dijo, ¿Por qué me persigues? Pero está en los cielos. Perseguir la iglesia es perseguir a Cristo. ¿Por qué? Porque él está unido a su pueblo. Y finalmente Pablo añade, por su cuerpo que es la iglesia, el propósito de su sufrimiento no era personal ni tampoco era egoísta, todo lo soportaba para el beneficio de la iglesia. En otras palabras, Pablo aceptó cárceles, azotes, rechazos y oposiciones para que el evangelio llegara más lejos. Así las cadenas de Pablo terminaron convirtiéndose en instrumento para la expansión del reino de Dios. Ahora, Pablo afirma en el versículo 25, de la cual fui hecho ministro. Ahora, con estas palabras recuerda que no llegó al ministerio por ambición personal ni por decisión humana. sino llegó al ministerio porque fue llamado y constituido por Dios, fue llamado por el mismo Señor Jesucristo. La expresión fui hecho subraya que su ministerio tuvo un origen divino. No fue un proyecto diseñado por él. Yo quiero ser apóstol, entonces ya voy a estudiar para ser apóstol. Sino una obra de la gracia de Dios en su vida. Antes de conocer a Cristo, Saulo de Tarso era un judío celoso y respetado. Sus credenciales religiosas eran impresionantes. Circuncidado al octavo día del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos, en cuanto a la ley fariseo, Filipense 3, 5, 6. Además, fue educado a los pies de Gamaliel, uno de los mejores eruditos de aquel tiempo. Y aventaba o aventajaba a muchos de sus contemporáneos en sus celos por las tradiciones judías. Este mismo celo lo llevó a convertirse en un perseguidor de la iglesia. Pero en el camino a Damasco todo cambió. Cristo mismo salió a su encuentro y transformó completamente su vida. Hechos 26, 15, 16 dice, Yo soy Jesús a quien persigues, porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo. Pablo no buscó este llamado, no nació de un deseo personal, sino de la gracia soberana de Dios. Aquel que perseguía la iglesia, Terminó convirtiéndose en un siervo de Cristo y proclamando el evangelio. Y es el único que escribió 13 cartas. Es como una persona que tiene planes espirituales. Completamente diferentes para su vida, pero de repente Dios interviene y cambia completamente su rumbo. Así ocurrió con Pablo. De perseguidor pasó a ser perseguido. Imagínense, de perseguidor, él pasó a ser perseguido. De enemigo del Evangelio, se convirtió en uno de sus más fieles predicadores. Y luego Pablo añade, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros. Ahora, la palabra griega para administración es o economía, que significa mayordomía o encargado, delegado. Pablo entendía que el ministerio no le pertenecía, no era algo suyo. Él solo era un administrador de lo que Dios le había confiado. En el mundo antiguo, un mayordomo administraba los bienes de su señor y debía de rendir cuenta de una manera fiel. no actuaba en nombre propio, sino que representaba al dueño de la casa. Así veía Pablo su ministerio. Por eso escribió en 1 Corintios 4.12 Ténganos los hombres, poseedores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, se requiere que los administradores, que cada uno Ahora, pensemos en alguien que... Recibe la llave de un negocio de una persona que está de viaje o que va de viaje. Esa persona no es el propietario. Solamente recibió mientras tanto que el propietario no va a estar. Pero debe actuar con responsabilidad porque todo lo que él hará de una u otra forma afectará directamente al dueño. Y de la misma manera, Pablo entendía que la iglesia no le pertenecía a él, no era algo de propiedad de él, sino es de Cristo. Su tarea no era buscar prestigios personales, sino servir fielmente al Señor y edificar su pueblo. Por esa razón, Primera de Pedro 4.2 enseña, cada uno, según el don que ha recibido, ministra a los otros como buen administrador de la multiforme gracia de Dios. Pablo añade que fue llamado para que anuncie, dice, cumplidamente la palabra de Dios. Ahora, aquí nos da la idea, o comunque la idea es proclamar la palabra de Dios de una manera completa, de una manera fiel, sin omitir nada. Pablo no predicaba solamente los temas agradables o que uno quería escuchar o populares. Él anunciaba todo el concepto de Dios, aun cuando eso le trajera oposición y sufrimiento. Por eso declaró en Hechos 20, 24, pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo y el ministerio que recibí del Señor Jesucristo. Al final de su vida, él pudo decir con tranquilidad, he peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he aguardado la fe. El ministerio de Pablo alcanzó tanto a los judíos, así también como a los gentiles. No sólo establecía iglesia, sino que la fortalecía en la verdad para que crecieran firme en Cristo. Y luego Pablo añade, habla del ministerio o del misterio que había estado oculto desde los siglos y edades. Ahora, la palabra misterios no se refiere a algo como místico, algo escondido, algo imposible de entender, sino a una verdad que había permanecido oculta y que ahora Dios ha decidió revelar el antiguo testamento anunciaba la venida del mesías pero no reveló completamente que judíos y también gentiles formarían un solo cuerpo en cristo en la iglesia Por eso, Deuteronomio 29, 29 declara, las cosas secretas pertenecen a Jehová, nuestro Dios, más la revelada son para nosotros. Ahora, por medio de Cristo, aquello que estuvo escondido fue manifestado para salvación. Pablo continúa diciendo, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos a quienes Dios quiso dar a conocer. Y esto resalta la soberanía de Dios. A revelar su plan redentor en su tiempo perfecto. La expresión a sus santos se refiere a todos los creyentes apartados para Dios por medio de la fe en Cristo Jesús. No habla de como una elite espiritual, sino de todo, todo lo redimido. Todo aquel que pone su fe en Cristo Jesús. A ellos Dios quiso mostrar, dice, la riqueza de la gloria de este misterio, que es decir, la abundancia espiritual y las bendiciones que existen en Cristo. Y finalmente Pablo resume el corazón del Evangelio con esta gloriosa verdad. En Colosense 1.27, el versículo, la segunda parte, dice, Cristo en vosotros la esperanza de gloria. Ahora, Cristo no solamente vino al mundo, sino que ahora habita en cada creyente por medio del Espíritu Santo. La iglesia formada por judíos y gentiles es ahora el templo del Dios vivente, como dice 2 Corintios 16. Habitaré y andaré entre ellos y ellos serán mi pueblo. Además, Cristo en nosotros es la esperanza de gloria o la palabra esperanza aquí no habla de una duda, de algo incertidumbre, sino de una seguridad firme y segura basada en la obra redentora de Cristo. Es la garantía de nuestra futura glorificación, de la resurrección y de la vida eterna. Por eso primera de Juan 3.2 dice, Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que hemos hecho. de ser pero sabemos que cuando él se manifieste hablando de Cristo seremos semejante a él porque le veremos tal cual como él es este día cuando estaremos en el cielo podemos verlo cara a cara que tremenda bendición que grande bendición Ahora Pablo comienza diciendo en el versículo 28, a quien anunciamos. El verbo anunciamos significa proclamar públicamente con claridad y fidelidad. Para Pablo, el Evangelio no era como un mensaje adaptado al gusto de la persona, sino la proclamación fiel de Cristo, crucificado y resucitado como Señor y Salvador. Por eso escribió en 1 Corintios 1, versículo 23, pero nosotros predicamos a Cristo crucificado. Ahora, Pablo hablaba de Cristo, que era el centro absoluto de su ministerio. En las sinagogas, en las plazas, en las casas, en la cárcel, incluso a través de sus cartas. Como él mismo declaró en Filipense 1.18, que pues, que no obstante, de toda manera, o por pretexto, o por verdad, Cristo es anunciado y en esto me gozo y me gozaré aún. la verdadera predicación no debe centrarse en el hombre, en emociones o en experiencias, sino en Cristo, porque solamente en Él hay salvación y hay una esperanza futura. Luego Pablo añade, amonestando y enseñando en toda sabiduría El anuncio fiel del Evangelio incluía dos elementos inseparables. Una era la amonestación y la otra era la enseñanza. La palabra amonestar significa aconsejar, corregir o advertir. Especialmente si hablamos del pecado y de la consecuencia que trae el pecado. Pablo ejercía este ministerio con amor y compasión. En Hechos 20.31 dijo, Por tres años de noche y de día no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno. También enseñó que esta tarea corresponde también a la iglesia. En Romano 15, 14 dice, amonestados, dice, los unos a los otros. Además, la amonestación no debe hacerse con dureza. ni con orgullo, sino con un amor fraternal. Por eso escribió en 2 Tessalonicense 3, 14, 15, Si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a este señaladlo, y no os juntéis con él para que se avergüence, mas no lo tengáis por enemigo, sino a amonestarle, dice como a hermano por otro lado Aparte de la amonestación, había la enseñanza. Entonces, enseñar significa instruir y instruir fielmente en la palabra de Dios, que su mismo incluyó esta tarea en la Gran Comisión, ¿se acuerda? Hacer discípulos, pero no solamente hacer discípulos, dice enseñándoles que guarden todas las cosas que hoy se han mandado. Por eso que la enseñanza bíblica no consiste solamente como de transmitir información sino en explicar la escritura para que el creyente aprenda a obedecer y a vivirlas diariamente ahora Pablo añade que ambos elementos tanto el amonestar como el enseñar se debían hacerse Dice, en toda sabiduría. Esta sabiduría no proviene del mundo ni tampoco de la filosofía humana, sino del discernimiento espiritual dado por Dios para aplicar correctamente su verdad a la vida diaria. Así Pablo mostraba que el ministerio no busca únicamente llenar mente de conocimiento, sino formar corazones transformados por la palabra de Dios. Y luego Pablo expresa el propósito, el propósito central de su ministerio. Miren lo que dice. Afín. de presentar perfecto a Cristo Jesús a todo hombre. Ahora, claramente la palabra perfecto no significa sin pecado, ¿verdad? Sino lo que significa es maduro, completo, plenamente desarrollado espiritualmente. Pablo no se conformaba con conversiones superficiales. Su deseo era ver creyentes firmes y semejante a Cristo en carácter, obediencia y fidelidad. Por eso Efesios 4.13 habla de crecer, dice, a un varón perfecto a la medida de la estadura de la plenitud de Cristo. Además, Pablo repite varias veces la expresión, todo hombre, todo hombre, dejando claro que la madurez espiritual no es solo para algún creyente. sino el llamado de toda la iglesia, de todos los creyentes. Epafras, fundador de la iglesia en Colosas, él compartía esta misma carga. En Colosenses 4.12, él oraba. Oraba para que estéis firmes, hablando de los creyentes de la iglesia de Colosas, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere. Finalmente, Pablo concluye diciendo, para lo cual también trabajo luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí. El ministerio de Pablo no era un pasatiempo. ni un esfuerzo ocasional, sino un compromiso que llegaba al límite de sus fuerzas. La palabra griega kopiao para trabajo significa trabajar hasta el agotamiento. Pablo soportó viajes difíciles. persecuciones, cárceles, azotes, naufragios y constantes preocupaciones por la iglesia. Además, usa la palabra luchando, que presenta la imagen de un atleta esforzándose al máximo o de un combatiente que no se rinde a pensar del cansancio y del dolor. El ministerio requiere perseverancia, disciplina y entrega total. Sin embargo, el apóstol Pablo declara o aclara que no dependía de sus fuerzas, sino del poder de Dios. Dice, según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí. O la palabra potencia habla de un poder divino actuando y continuo, obrando en su vida que le permitía seguir adelante a pesar de las pruebas que él pasaba. Por eso Pablo pudo decir en 1 Corintios 15.10, pero por la gracia de Dios soy lo que soy. He trabajado más de todos ellos. Pero no yo, sino la gracia de Dios dice conmigo. Así el ministerio une dos verdades inseparables. Y ministerio hablamos de cualquier servicio en la iglesia. El esfuerzo diligente del siervo de Dios y la dependencia absoluta del poder del Señor. Pablo trabajaba y luchaba, pero siempre reconociendo que era Dios quien lo sostenía y obraba poderosamente en él. Ahora, para terminar... El pasaje que hemos estudiado esta mañana, que acabamos de ver en Colosenses, capítulo 1, versículo de 24 a 29, nos recuerda que servir a Cristo, aunque muchas veces implica sacrificio, pruebas, Esfuerzo jamás tiene que verse como una carga, sino como un privilegio inmerecido para aquellos que han sido alcanzados por la gracia de Dios. Pablo estuvo dispuesto a padecer por causa de Cristo y de su iglesia. Y aún en medio de las dificultades podía vivir con gozo. Porque entendía que su vida ya no le pertenecía a él mismo, sino que su vida ya era de Cristo. Su servicio nacía de un corazón agradecido por la gracia que él había recibido. Y también aprendemos que el ministerio o el servicio no consiste simplemente en realizar actividades. Ocupar posiciones. O buscar reconocimientos. El propósito de servir. Es ver vida. Transformada por el evangelio. Creyentes creciendo. En madurez espiritual. Y siendo conformado. Cada día más. A la imagen de nuestro Señor Jesucristo. Nuestro Señor Jesucristo no dejó el ejemplo supremo de servicio al humillarse voluntariamente y a entregar su vida en la cruz del Calvario. Para rescatar al pecador. Reconciliarnos con Dios. Y darnos una vida eterna. Pablo entendía que su ministerio. Tenía valor. No por sus capacidades personales. Sino porque servía a aquel. Que había dado su vida por él. Y cuando comprendemos. Cuánto hemos sido perdonados. Cuánto hemos sido amados. Y salvados por Dios. Servir deja de ser como una obligación y pasa o se convierte en una respuesta de adoración y gratitud por lo que Él hizo por nosotros y por lo que Él sigue haciendo por cada uno de nosotros. Por eso este pasaje debe llevar a examinar nuestro corazón. ¿Está Cristo ocupando el primer lugar en mi vida? ¿O hay otra cosa encima que ocupa el lugar que solamente le corresponde? ¿Estoy creciendo espiritualmente por medio de su palabra? ¿O quizás son 30 años que soy creyente y sigo siendo estancado y necesito que todavía me enseñe lo básico para ¿Estoy sirviendo al Señor con fidelidad y humildad? Dependo de mi fuerza o de la fuerza de Dios Como iglesias y claramente también como vida personal debemos de vivir agradecidos no solamente por las bendiciones materiales, temporales que nosotros recibimos todos los días. Y al estar aquí es una bendición porque estamos con vida. Sino principalmente por la salvación. La salvación que Cristo nos dio al ocupar nuestro lugar en la cruz. Esta gratitud debe reflejarse en una vida dispuesta a servir con humildad, con amor y gozo para la iglesia de Dios. Cada acto de servicio que realizamos con un corazón sincero se convierte en una ofrenda o un olor grato al Señor. Y una evidencia visible que servir a Cristo no es una carga, sino un privilegio que honra a Dios, que exalta a Cristo y que edifica su iglesia. ¿No ponemos de pie, por favor, para orar y terminar? Señor te damos gracias en esta mañana por tu palabra y porque en ella nos recuerda que Cristo es suficiente y digno de ocupar el primer lugar en nuestra vida Gracias porque aún siendo pecadores nos reconciliaste contigo por medio de la sangre preciosa de Jesucristo. Pero también nos diste una esperanza viva en Él. Perdónanos, perdónanos Dios cuando confiamos más en nuestra fuerza que en tu poder. O cuando permitimos que otras cosas ocupen el lugar que solamente Cristo merece en nuestro corazón. Ayúdanos Dios, ayúdanos a permanecer firme en tu verdad, a vivir en obediencia a tu palabra, a reflejar el carácter de Cristo en nuestra manera de hablar, en nuestra manera de servir, en nuestra manera de amar también a los demás. Fortalece a tu iglesia para que continúe anunciando fielmente el Evangelio y viviendo para la gloria de tu santo nombre. Y si hay alguien que en esta mañana que aún no ha venido a Cristo, te pido, mi Dios, permite que hoy pueda reconocerte, Señor, que hoy pueda reconocer a ti, que solamente tú, solamente Jesucristo, solamente en Él hay perdón de pecado y hay salvación y hay vida eterna, Señor. Y todo te lo pido en el nombre del único nombre que está sobre todo nombre. En nuestro Señor Jesucristo. Amén y Amén.