Prédicas | Iglesia Bautista Emanuel – Faysville
Pastor: 🎙️ Francesco Lombardi
Prédicas y enseñanzas bíblicas de la Iglesia Bautista Emanuel en Faysville.
Somos una comunidad de fe dedicada a la exposición fiel de la Palabra de Dios, con el propósito de glorificar a Cristo, edificar a los creyentes y proclamar el Evangelio. Cada episodio busca fortalecer tu vida espiritual y animarte a vivir una fe centrada en Cristo.
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Prédicas | Iglesia Bautista Emanuel – Faysville
El Padre que Nuestra Familia Necesita | Lucas 8:40-56
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¿Qué clase de padre necesita nuestra familia?
En este episodio meditamos en Lucas 8:40–56 y aprendemos de la vida de Jairo, un hombre que, en medio de una situación difícil, decidió acudir a Jesús y confiar plenamente en Él.
A través de este pasaje descubrimos que la familia necesita un hombre que reconoce las necesidades de su hogar, aprende a esperar en los tiempos de Dios, persevera en la fe en medio de las pruebas y experimenta el poder transformador de Cristo en su familia.
La mayor necesidad de nuestros hogares no es un padre perfecto, sino un padre que confíe en el Señor y guíe a su familia a los pies de Jesucristo.
📖 Texto bíblico: Lucas 8:40–56
🎙️ Predicador: Pr. Francesco Lombardi
⛪ Iglesia Bautista Emanuel – Faysville
Bien, bienvenido nuevamente a cada uno de ustedes. Hoy día es el Día de los Padres, entonces ya no vamos a hablar por este domingo sobre Colosenses, más bien sí sobre otro tema. Y puedo decirle, la familia, bíblicamente, lo podemos ver, es una institución establecida por Dios y constituye uno de los mayores regalos que el Señor ha dado al ser humano. Desde el principio Dios determinó que el hogar fuera un lugar de amor, de cuidado, de instrucción, pero también de formación espiritual. Dentro de este diseño de Dios, el Señor ha confiado a los padres en la responsabilidad de dirigir. a los hijos, protegerlos, enseñarles los caminos de Dios y lo podemos ver aún, lo vemos de autonomio, la costumbre que tenían el pueblo de Dios, pero ahí podemos sacar aplicaciones también para nosotros y además lo vemos también en Efesios, capítulo 6, versículo 4. Ahora, se trata de una responsabilidad grande a los padres, pero también de un privilegio invaluable. La influencia de un padre puede marcar profundamente la vida de nuestros hijos y dejar una herencia que trasciende generaciones, pero puede marcar para bien, pero también puede marcar para mal. Y precisamente por eso hoy se celebra el Día del Padre, una fecha destinada a reconocer la importancia de la importante labor que Dios ha confiado a los padres dentro de la familia. Y esta conmemoración tuvo su origen el 19 de junio, piense un poco, unos días atrás, pero del 1909. Bastante años, ¿verdad? Cuando una hija quiso rendir homenaje a un hombre que había dedicado su vida a a criar y cuidar a sus hijos después de la muerte de su esposa aquella hija entendió que su padre había sido un ejemplo digno de reconocimiento y que su labor no debía pasar desapercibido. Ahora, con el pasar de los años, esta iniciativa fue ganando aceptación hasta que en el 1966, el presidente Lyndon Johnson firmó una proclamación que declaraba el tercero de junio como el día de los padres en los estados unidos sin embargo más importante que celebrar el día de los padres deberíamos preguntarnos ¿Qué clase de padre necesitan nuestros hijos? ¿Qué característica debe tener un padre para cumplir fielmente la responsabilidad que Dios les ha dado? La respuesta no la encontramos en las opiniones de la sociedad, sino la respuesta la encontramos en la palabra de Dios. En este pasaje, en el pasaje de esta mañana en Lucas, su única hija estaba muriendo. En medio de aquella circunstancia, Jairo nos muestra características que siguen siendo indispensables Para todo padre que desea honrar a Dios. Al observar este relato veremos que el padre dice, que necesita nuestra familia, no es necesariamente el más exitoso, el más fuerte o el más reconocido, sino aquel que sabe llevar las necesidades de su hogar a Cristo y confiar en Él. Y con esto en mente, el relato de Lucas capítulo 8, versículo 40 al versículo 56, nos presenta cuatro características del padre que nuestra familia necesita. Primera característica, un padre que reconoce las necesidades de su familia. Versículo 40 a 42. Segunda característica, un padre que aprende a esperar en los tiempos de Dios. Versículo 43 a 48. Terza característica, un padre que sigue creyendo en medio de las pruebas, versículo 49 a 50. Y por última, un padre que experimenta el poder de Cristo en su hogar. Y lo vemos en el versículo de 51 a 56. Ahora, si todavía no lo hicieron, le pido por favor que abra su Biblia en Lucas capítulo 8 y acompáñenme. por favor, mientras voy a dar lectura del versículo 40 al versículo 42. Lucas capítulo 8 versículo 40 al versículo 42. Así dice la palabra de Dios. Cuando volvió Jesús, le recibió la multitud con gozo. porque todo lo esperaban. Entonces vino un varón llamado Jairo, que era principal de la sinagoga, y postrándose a los pies de Jesús, le rogaba que entrase en su casa, porque tenía una hija única, como de 12 años, que se estaba muriendo. Vamos a orar. Amado Dios, Padre Celestial, te damos gracias. Gracias porque una vez más nos permite, Señor, reunirnos en tu casa, en tu presencia, para adorarte y abrir tu santa palabra. Gracias por la salvación que nos ha dado por medio de nuestro Señor Jesucristo y por todas las bendiciones que recibimos cada día de tu mano. En esta mañana también te damos gracias por los padres que tú has puesto en nuestras vidas. Reconocemos que la familia fue establecida por ti desde el principio y que ha confiado a los padres la responsabilidad de guiar a sus hogares en el temor y en la enseñanza del Señor. Te pido también, Señor, que al abrir este pasaje de Luca, que hables a nuestro corazón. Quita toda distracción y ayúdanos a escuchar tu palabra con atención, con humildad y también en obediencia. Te pedimos que, de manera especial, por los padres de nuestra congregación, Señor, fortalécelos, dale sabiduría para dirigir sus hogares y ayúdalos a ser un ejemplo de fe y obediencia para su familia. Y todo esto te lo pedimos en el nombre precioso de nuestro único Señor y Salvador, Cristo Jesús. Amén y Amén. Muy bien, primera característica, un padre que reconoce la necesidad o las necesidades de su familia. Versículo 40, 42. Jesús acaba de regresar de la región de los gadarenos. Al otro lado del mar de Galilea, él había librado a una persona de los demonios, una persona endemoniada. Ahora, él estaba poseído por demonios y fue recibido por una multitud que lo estaba esperando, dice el versículo, ansiosamente. Ahora, Lucas comienza esta sesión diciendo, cuando volvió Jesús, le recibió la multitud con gozo porque todo lo esperaba. Ahora, mientras muchos buscaban a Jesús por curiosidad, por intereses propios o por necesidades personales, Lucas dirige nuestra atención hacia un hombre en particular. El versículo 41 dice, Entonces vino un varón llamado Jairo, que era principal de la sinagoga. Ahora lo que sigue nos muestra la actitud de un padre que supo reconocer la verdadera necesidad de su hogar. Jairo reconoció la necesidad de su familia por encima de su posición personal. Lucas nos informa que Jairo era principal de la sinagoga. Ahora, no era un hombre común dentro de la comunidad judía. sino era una persona respetada, una persona encargada de supervisar la vida y el orden de la sinagoga local. Y como líder religioso gozaba de reconocimiento e influencia entre su pueblo. Sin embargo, Al leer este relato descubrimos algo interesante. Lucas menciona la posición de Jairo, pero también inmediatamente dirige nuestra atención a otra realidad mucho más importante. La necesidad que había en su corazón. Hogar, miren el versículo 42, que explica la razón por el cual este hombre vino a buscar a Jesús. El versículo dice, porque tenía una hija única, como de 12 años, que se estaba muriendo. Aquella niña era su única hija. Y durante 12 años había sido el objeto de su amor, de su cuidado, de su protección. Pero ahora se encontraba al borde de la muerte. Y Jairo estaba enfrentando una situación que no podía resolverla por él mismo. Su posición en la sinagoga no podía sanar a su hija. Su reconocimiento dentro de la comunidad judía no podía devolverle la salud, ni detener la enfermedad. Toda su influencia resultaba inútil frente a la realidad que estaba viviendo. Y precisamente aquí encontramos la primera característica que este pasaje destaca. La situación que estaba pasando a esta familia le recordó una realidad que todo padre debe comprender. Hay necesidades en el hogar que ningún recurso humano puede superar. por lo más esfuerzos que podamos hacer. Por eso Lucas no presenta a Jairo aquí como un dirigente religioso, sino como un padre profundamente preocupado por su hija. La necesidad de su familia era más importante para él que su reputación personal. Observe cuidadosamente lo que dice el versículo 41. Y postrándose a los pies de Jesús, le rogaba que entrase en su casa. La escena es impactante. Un principal de la sinagoga cae a los pies de Jesús delante de toda una multitud. No llega dando órdenes, no llega defendiendo su posición, no llega discutiendo con Jesús, sino llega rogando. Y el verbo usado por Luca indica una súplica insistente. Jairo sabía que su hija necesitaba ayuda y también sabía que ¿Dónde debía de acudir? Sin duda conocía los milagros de Jesús que había realizado en Capernaum. Probablemente había escuchado de las sanidades y aún de la resurrección del joven de Naín. Por eso vino a Jesús. No porque hubiera agotado todas las posibilidades, sino porque había llegado a la convicción de que Cristo era la única esperanza para su hija. Un padre sabio no solamente identifica la necesidad de su familia, pero también sabe dónde llevarlas. Lucas explica la razón de su súplica, siempre en el versículo 42, porque tenía una hija única, como de 12 años, que se estaba muriendo. Aquella niña era su única hija, era preciosa para él. Durante 12 años había sido el objeto de su amor. Y Marco añade que en Marco 5, 23, que estaba, dice, aún más, dice, en los últimos días. Un detalle más que Marco da inherente a la hija de Jairo. La situación era urgente. No había tiempo que perder. Cada minuto... acercaba más a la niña la muerte por eso Jairo no permaneció pasivo no minimizó el problema no ignoró la situación acudió o actuó con prontitud y buscó a Jesús Un padre piadoso reconoce la necesidad de su familia y la pones en la mano de Cristo. Porque ninguna necesidad es demasiado grande para nuestro Salvador y ningún hogar está mejor cuidado de aquel que es llevado a los pies de Cristo. Y aquí llevamos a la segunda característica. Un padre que aprende a esperar en los tiempos de Dios. Versículo de 43 a 48. Jairo había venido a buscar a Jesús porque su hija se estaba muriendo. Cada minuto era importante, cada instante contaba. Sin embargo, cuando Jesús ya iba en camino a su casa, algo inesperado ocurrió. el Señor se detuvo. Para Jairo, aquella pausa debió haber sido desesperante. El tiempo para su hija se estaba acabando. Pero precisamente ahí comienza una lección que muchos padres necesitamos aprender. Los tiempos de Dios no siempre son como nuestros tiempos. En el versículo 43, Luca introduce a una mujer que padecía de flujo de sangre desde hace 12 años. Luca presenta un detalle notable. La hija de Jairo... Tenía aproximadamente 12 años de vida. Esta mujer tenía aproximadamente 12 años de sufrimiento. Mientras la familia de Jairo venía a crecer a su hija, esta mujer había vivido en aflicción. El mismo tiempo. Durante 12 años había sufrido una enfermedad que no solo la debilitaba físicamente, sino que también la mantenía apartada de la vida social y religiosa de Israel. ¿Por cuál motivo? Porque según la ley mosaica en Levítico 15, 25, 27, era considerada ceremonialmente inmunda. No podía participar normalmente de la vida de la comunidad y disfrutar de la cercanía de otras personas. Además, Luke añade un detalle más siguiendo el versículo 43. Agrega que esta mujer había gastado en médicos todo cuanto tenía y por ninguno había podido ser curada. Prácticamente había perdido todo. La salud había perdido sus recursos, había perdido su lugar dentro de la sociedad. Y humanamente hablando, era una mujer sin esperanza. Y precisamente en este momento se acercó a Jesús. Lo que para Jairo pudo haber sido una interrupción porque su hija estaba para morir, para esta mujer era una única oportunidad. Lo que para Jairo podía parecer como un retraso, para esta mujer era el momento de su restauración. Jesús no estaba ignorando, por si acaso, la necesidad de Jairo. Simplemente estaba atendiendo otra necesidad que también era real y necesitaba ser atendida. Y mientras esperaba, Jairo debía aprender de que el Señor no solo estaba obrando en su vida, también estaba obrando en la vida de otros. Después que la mujer tocó el borde del manto, Lucas dice en el versículo 44 que al instante, en el momento que tocó, al instante se detuvo el flujo de su sangre. pensando que había gastado toda su fortuna en médico y nadie pudo sanarle de esta enfermedad. Pero al tocar el manto de Jesús, al instante, se detuvo el flujo de su sangre. 12 años de sufrimiento terminaron en un instante. Entonces Jesús preguntó en el versículo 45, ¿Quién es el que me ha tocado? Pedro no entendió la pregunta. ¿Por qué? La multitud apretaba al Señor por todos lados. Muchos lo tocaban. Pero Jesús sabía que alguien le había tocado de una manera diferente. Por eso Jesús respondió a su misma pregunta en el versículo 46, diciendo, alguien me ha tocado porque yo he conocido que ha salido poder de mí. La diferencia estaba entre tocar a Jesús físicamente y tocarle con fe. Aquí estaba la diferencia. La multitud lo tocaba, pero esta mujer lo tocó con fe, convencida que solamente Jesús podía rezanarle. Y mientras observaba todo aquello, Jairo estaba contemplando el poder de Jesús. El mismo poder que había detenido una enfermedad de 12 años era suficiente para atender la necesidad que había en su hogar. Y Lucas dice en el versículo 47 que la mujer que había sido sanada intentó como permanecer oculta, pero se presentó ante Jesús temblando y confesó delante de todo lo que había sucedido. Y entonces recibió una de las expresiones más tiernas de todo el relato de parte de Jesús. Él dijo, hija, tu fe te ha salvado. Ve en paz. Hija, tu fe te ha salvado. Ve en paz. Jesús no solamente restauró su cuerpo porque el flujo se detuvo, sino que también restauró su dignidad. Restauró su lugar delante de la comunidad y la dirigió hacia una bendición aún mayor de todo esto. La salvación y la paz. Esta paz que solo Cristo puede dar. Y mientras esto ocurría, Jairo seguía esperando. Cada minuto que pasaba era una prueba más para su fe. Y sin saberlo, Jairo estaba recibiendo una lesión antes de enfrentar la noticia más difícil de su vida. Así como Jairo tuvo que aprender a esperar, un padre que confía en el Señor descansa en los tiempos de Dios. Porque aunque la respuesta parezca porque queremos las cosas ya, ya, ya, al instante, ¿verdad? Pero el Señor es soberano y nunca se olvida de las necesidades de sus hijos. Aquí venimos a la característica número tres. Un padre que sigue creyendo en medio de la prueba. Versículo 49 a 50. mientras Jesús todavía hablaba con la mujer que había sido sanada llegó un mensajero de la casa de Jairo con la palabra que ningún padre quisiera escuchar versículo 49 tu hija muerto tu hija muerto No molestes más al Señor, al Maestro. Aquella era la noticia que Jairo había estado temiendo desde el principio. Durante todo el camino había visto cómo la multitud retrasaba el avance de Jesús. Llegó, luego observó como el Señor se detenía para atender a la mujer enferma. Y ahora, mientras Jesús todavía habla con ella, llega la noticia que su hija ha muerto. Para el mensajero, todo había terminado. Mientras que la niña estaba viva, todavía existía la esperanza de sanidad. Pero una vez muerta, ya no veía la razón para seguir buscando a Jesús. Por eso él le dice, no moleste más al maestro. Aquellas palabras revelan una fe limitada. El mensajero creía que Jesús podía sanar los enfermos, pero no podía imaginar que tuviera poder sobre la muerte. Humanamente hablando, la situación parecía definitiva. El texto griego enfatiza esta realidad al decir literalmente, tu hija Ha muerto. No estaba agonizando. No estaba empeorando. Había muerto. La esperanza de Jairo parecía derrumbarse delante de sus ojos. Sin embargo, muchas veces Dios permite que nuestra fe llegue al límite de para enseñarnos que nuestra confianza debe descansar en Él y no en las circunstancias. Nuestra confianza debe descansar en Él y no en las circunstancias. La respuesta de Jesús fue inmediata. Versículo 50. No temas. Cree solamente y serás salva. Es interesante notar que Jesús no se dirige al mensajero. Tampoco discute la realidad de la muerte de la niña. En lugar de eso, se dirige directamente al corazón de Jairo. Primero le dice, no temas. Aquella palabra revela la condición emocional del padre. El temor había llegado a su corazón. Seguramente se preguntaba si todo había terminado, si la demora había sido fatal para que su hija muriera o si ya no había ninguna esperanza. Pero Jesús le ordena que deje de mirar la situación y vuelva a mirar al Salvador. Por eso dice, no temas. Y luego añade, cree solamente. Jairo ya había creído cuando él salió de su casa a buscar a Jesús. Había creído cuando cayó a sus pies delante de toda una multitud. Había creído cuando le rogó que fuera a sanar a su hija. Ahora Jesús no le pide una nueva fe. Le pide que continúe creyendo. Su fe era imperfecta, como muchas veces ocurre con nosotros. Estaba mezclada con temor, con dolor, con incertidumbre. Pero el Señor lo anima a seguir confiando. La prueba ya no consistía en creer en Jesús, que podía sanar a una niña enferma. Ahora consistía en creer que Jesús tenía poder, aun cuando la situación parecía completamente imposible. Y finalmente le añade, y será salva. La promesa sigue en pie. La muerte no había cambiado el poder de Cristo. La situación había cambiado. Antes estaba enferma para morir, pero ahora había muerto. Las circunstancias habían cambiado, pero Jesús no había cambiado. Lo que parecía el final para todos los demás seguía estando bajo el control de Jesús. Lucas quiere que veamos que el poder salvador de Cristo sigue actuando aún cuando la muerte parece haber triunfado. Observe que Jesús no le explica a Jairo por qué se demoró. No le explica por qué permitió que su hija muriera. Tampoco le da detalle o todos los detalles de lo que estaba él haciendo. Simplemente le dice, no temas, cree solamente. La fe, una fe genuina. no madura cuando Dios hace exactamente lo que esperamos, sino cuando seguimos confiando en Él, aun cuando no entendemos todo lo que está haciendo Dios. Hasta este momento Jairo había creído que Jesús podía sanar a su hija enferma, ahora debía creer que Jesús tenía autoridad aun sobre la muerte misma. La prueba había aumentado, pero el poder de Cristo no había disminuido. Lo mismo ocurre muchas veces en nuestras vidas. Hay padres que han orado durante años por un hijo, por su matrimonio o por su familia. En ocasiones las circunstancias parecen empeorar en lugar de mejorar. Humanamente hablando, algunas situaciones parecen no tener solución. Pero sin embargo, el mismo Cristo que le dijo a Jairo, no temas, cree solamente, sigue llamando a los padres a confiar en él, aun cuando... no pueden ver las respuestas. Porque cuando nuestra fuerza termina, el poder de Cristo sigue siendo suficiente. Y cuando nuestras posibilidades llegan a su fin, el Señor todavía tiene poder para hacer lo que para nosotros es imposible. Él es el Todopoderoso. No hay nada que Él no puede hacer. Así como Jairo tuvo que seguir creyendo cuando todo parecía perdido, un padre que confía en el Señor continúa descansando en sus promesas aún en los momentos más difíciles de la vida. Porque viene, viene. Las circunstancias pueden cambiar, hermanos. Pero Cristo sigue siendo el mismo ayer, hoy y por los siglos. Y su poder no tiene límites. Llegamos a la cuarta característica. Un padre que experimenta el poder de Cristo en su hogar. Versículo 51, 56. Después de escuchar las palabras de aliento del Señor... y continuar el camino... hacia su casa... Jairo estaba a punto de presenciar... la mayor... manifestación... del poder de Cristo... que había visto en toda su vida. La fe que había sido probada en el camino... ahora sería recompensada al contemplar la obra poderosa del Señor dentro de su propio hogar, dentro de su propia casa. Luke escribe el versículo 51. Entrando en la casa, no dejó entrar a nadie consigo, sino a Pedro, a Jacobo, a Juan, y al padre y a la madre de la niña. Nadie más podía entrar. Solamente su círculo más íntimo de apóstoles y el papá y la mamá de la niña. Cuando Jesús finalmente llegó a la casa, el ambiente había cambiado completamente. La enfermedad había dado paso a la muerte y la esperanza humana parecía haberse extinguido. El retraso había sido lo suficiente largo para que comenzaran los preparativos funerarios. En aquella época, los entierros se realizaban rápidamente y los dolientes ya se habían reunido. La casa estaba llena de llanto, lamentos, gritos y confusión. Lo funerario judío del primer siglo era muy diferente de lo funerario en nuestros días. Era común la presencia de plañideras contratadas que lloraban en voz alta acompañado por músicos que tocaban flautas fúnebres. Todo aquello producía una escena de profundo dolor Y agitación. Imagínense un poco. Y como Jairo era un hombre respetado en la comunidad y principal de la sinagoga, probablemente la concurrencia era aún mayor. Sin embargo, Jesús limitó el acceso a la habitación. No permitió que toda la multitud entrara. Solamente entraron Pedro, Jacobo, Juan y los padres de la niña. Aquellos hombres serían testigos directos de lo que estaba por ocurrir. Y Luke añade en el versículo 52. Y lloraban todos y hacían lamentación por ellas. Todo el ambiente estaba dominado por la tristeza. Todos estaban convencidos de que la historia había terminado. Todo excepto Jesús. Entonces el Señor pronunció una de las palabras que parecían incomprensibles para quienes estaban ahí. El versículo 52 dice, no lloréis. No está muerta, sino que duerme. Jesús no estaba negando la realidad de la muerte, por si acaso. La niña realmente había muerto. El mensajero lo había confirmado. Los familiares lo sabían. Los dolientes también lo sabían. Lo que Jesús estaba enseñando era que la muerte no tendría la última palabra. La reacción de los presentes fue inmediata. Versículo 53. ¿Qué hicieron? Se burlaron de él sabiendo que estaba muerta. Aquellos que momentos antes lloraban hasta... Ahora se están burlando. Su respuesta revela la incredulidad de sus corazones. Miraban la situación únicamente desde una perspectiva humana. Para ello la muerte era definida. No podían comprender que delante de ellos estaba aquel que tiene autoridad sobre la vida y sobre la muerte. Mientras otros se burlaban, Jairo debía decidir si seguiría creyendo las palabras de los hombres o la palabra de Cristo. Y después de acercarse a los incrédulos, Jesús se acercó a la niña. Lucas escribe, más él tomándola de la mano. clamó diciendo, muchacha, levántate. Jairo había salido de su casa buscando ayuda para su hija enferma. Ahora observa al Señor acercándose al cuerpo sin vida de su hija. Y mientras la toma a la mano, pronuncia una orden sencilla. pero llena de poder. Muchacha, levántate. Y Marcos, en el capítulo 5, 41, conserva la palabra aramea pronunciada por Jesús, talita cum. No fue como una oración. No fue una petición. Fue una orden. El verbo aparece en forma imperativa. El Hijo de Dios habló con la autoridad del Creador. Lucas describe el milagro con palabras sencillas pero profundas. Versículo 55. Entonces su espíritu volvió y inmediatamente se levantó. Así como la mujer del flujo que cuando tocó el manto de Jesús inmediatamente se separó el flujo, aquí vemos la misma cosa. Cuando pronuncia la palabra Jesús inmediatamente la niña se levanta. El espíritu regresó al cuerpo, la vida volvió y todo ocurrió de manera inmediata. No hubo una recuperación, no hubo rehabilitación, no hubo espera, la niña se levantó inmediatamente. Después de resucitar la niña, Luke añade un detalle sorprendente. Jesús dice, o comunque le mandó que les diese de comer. Jesús no solamente se preocupa por las grandes necesidades. También se preocupa por los detalles. Y luego Lucas añade en el 56, y sus padres estaban atontos. La palabra utilizada por Lucas expresa la idea de quedar fuera de sí por asombro. Cuando comenzó esta historia, Jairo tenía una hija agonizando. Le faltaban pocos días. Después tuvo una hija muerta, pero ahora tiene una hija viva. Y finalmente Jesús le ordenó guardar silencio sobre lo ocurrido. No porque el milagro pudiera ocultarse, eso no era el fin, sino porque el propósito principal de Cristo no era ser conocido únicamente por los milagros. Él había venido para ser reconocido como el Salvador que moriría y resucitaría para traer salvación a los pecadores. Toda esta escena apuntaba el Evangelio. El mismo Cristo que llamó a aquella niña de la muerte a la vida es el mismo que tiene poder para dar vida a a los pecadores que están muertos en sus delitos y pecados. Y para terminar, el pasaje que vimos esta mañana no recuerda una verdad fundamental. Ningún padre puede enfrentar correctamente las necesidades de su hogar sin depender de Cristo. a lo largo de esta historia vimos a Jairo reconociendo la necesidad de su familia a esperar pacientemente en los tiempos de Dios a seguir creyendo cuando todo parecía perdido y finalmente experimentar el poder de Cristo en su misma casa la enseñanza se entrar del pasaje es clara la esperanza de nuestra familia nunca debe descansar en nuestras fuerzas o en nuestros recursos o en nuestras capacidades sino en el Señor Jesucristo Y este pasaje nos invita a hacer reflexión y a preguntarnos, ¿llevamos la necesidad de nuestra familia a los pies de Cristo? ¿O simplemente porque trabajo, tengo recursos y puedo cumplirla?
UNKNOWN¿O simplemente porque trabajo, tengo recursos y puedo cumplirla?
SPEAKER_00¿Confiamos en el Señor aun cuando no entendemos todo? ¿Estoy guiando a mi hijo hacia Cristo como mi ejemplo? Alimento a mi familia con su palabra. En este día del Padre, recordemos que nuestros hijos no necesitan de un Padre perfecto. Necesitan padres que dependen de un Salvador perfecto. Porque un padre que confía en el Señor puede descansar en esta verdad. No hay situación demasiado difícil para Cristo, ni problema demasiado grande para su poder, ni hogar que esté fuera del alcance de su amor y de su gracia. nos ponemos de pie por favor me acompañen mientras vamos a orar Padre Celestial te damos gracias en esta mañana por tu palabra y por recordarnos que podemos confiar plenamente en ti, aún en medio de las pruebas más difíciles de nuestra vida. Perdónanos, perdónanos cuando intentamos cargar solo las preocupaciones de nuestros hogares en lugar de llevarlas ante el trono de tu gracia. Fortalece Dios cada padre aquí presente para que sea un ejemplo de fe, un ejemplo de oración y de amor por ti y por tu palabra. Y de dependencia de Cristo delante de su familia. Te pido también por nuestros hijos. Nuestros hogares. Guárdalos. Dirige sus pasos. Y atrae sus corazones hacia ti. Que cada familia representada aquí pueda experimentar la gracia, la misericordia y el poder transformador de nuestro Señor Jesucristo. Y si hay alguien entre nosotros que aún no te ha puesto o que no ha puesto su fe en Cristo, por favor, mi Dios, te ruego, permite que hoy reconozca que solamente en Él hay esperanza, hay perdón, hay salvación y hay vida eterna. Te damos gracias porque el mismo Señor que dijo a Jairo, no temas Cree solamente, sigue siendo poderoso para obrar en nuestras vidas y en nuestros hogares Señor. Gracias por tu iglesia. Gracias por cada hermanos y hermanas. Ruego por cada uno de ellos, Señor. Que tú le ayudes, que tú le guíes, que tú le sustentas, Señor. Protégelo en todo momento. En su salida, en su regreso. Cuida de sus casas, de sus familias. Tú conoces sus corazones. Ayúdales en sus luchas. Ayúdales en sus ostentos. Ayúdales Ayúdale en todo momento Señor. Y todo lo pedimos. En el único nombre. Que está sobre. Y es el nombre de nuestro único Señor y Salvador. Cristo Jesús. Amén. Y Amén.