Prédicas | Iglesia Bautista Emanuel – Faysville

Viviendo a la luz de Nuestra Unión con Cristo | Colosenses 3:1-4

Francesco Lombardi

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¿Qué significa vivir verdaderamente unidos a Cristo? 

En este mensaje, el pastor Francesco Lombardi nos guía a través de Colosenses 3:1-4 para descubrir cómo nuestra unión con Cristo transforma nuestra identidad, nuestros pensamientos y nuestra manera de vivir. 

Aprenderemos que el creyente es llamado a: 

Buscar las cosas de arriba.
Poner su mente en las cosas de Dios.
Descansar en la seguridad que tiene en Cristo.
Vivir con la esperanza de la gloria futura. 

La vida cristiana no consiste solamente en conocer la verdad, sino en vivir cada día a la luz de la nueva vida que hemos recibido en Cristo Jesús.

"Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra." (Col. 3:2)

📖 Texto bíblico: Colosenses 3:1-4
🎙️ Predicador: Pr. Francesco Lombardi
⛪ Iglesia Bautista Emanuel – Faysville

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Hoy volvemos nuevamente con la carta a los colosenses. Vivimos en un mundo que constantemente busca capturar nuestra atención. y lo vemos por medio de la televisión, por medio de la radio, redes sociales, los teléfonos inteligentes y hasta lo vemos en los carteles publicitarios que encontramos en nuestro camino cuando vamos a hacer nuestras compras y ellos compiten diariamente por procurar o comunque por ocupar nuestros pensamientos. Cada día somos expuestos a innumerables preocupaciones, responsabilidades, deseos y intereses para... Buscar dirigir nuestra manera de pensar y determinar nuestras prioridades. Es común que las personas dediquen gran parte de su tiempo, energía y recursos a aquellos que consideran más importante. Lo que valoramos influye mucho. en nuestra manera de pensar, en las decisiones que tomamos y finalmente en la forma en que vivimos. Por esa razón, la dirección de nuestra vida suele revelar dónde está puesto nuestro corazón. Esta realidad no era muy diferente en los creyentes de Colosas. Ellos vivían en una sociedad influenciada por diversas filosofías, tradiciones y enseñanzas que buscaban apartar su atención de la suficiencia de Cristo. Y a lo largo de esta carta, El apóstol Pablo ha defendido una verdad fundamental. Cristo es supremo sobre toda la creación. Cristo es suficiente para la salvación. Y los creyentes están completos en él. Ahora, Al llegar al capítulo 3, Pablo comienza a mostrar las implicaciones prácticas de estas verdades doctrinales. Después de enseñar quién es Cristo y lo que Él ha hecho por nosotros, ahora dirige nuestra atención a la manera en que debemos vivir como resultado de de nuestra unión con Él. Pablo recuerda a los creyentes que su identidad ya no está definida por este mundo. Han muerto con Cristo. Los creyentes han resucitado con Cristo y un día serán glorificados con Cristo. Nuestra salvación pasada, nuestra vida presente y nuestra esperanza futura descansan completamente en nuestra unión con Cristo. Por lo tanto, nuestra manera de pensar, nuestras prioridades, nuestros deseos y nuestra expectativa futura deben reflejar una nueva realidad espiritual. Estas palabras siguen siendo profundamente necesarias para nosotros hoy en día. Vivimos rodeados de distracciones que fácilmente pueden desviar nuestra mirada de Cristo y llevarnos a concentrarnos únicamente en las cosas de este mundo, en las cosas temporales. Sin embargo, la palabra de Dios nos llama a vivir a la luz de lo que somos en Cristo y de lo que Él ha prometido para nuestro futuro. Por eso que al acercarnos esta mañana a Colosenses capítulo 3, versículo 1 a 4, veremos cómo nuestra unión con Cristo transforma la dirección de nuestra vida. la manera en que pensamos, la seguridad que tenemos en el presente y la esperanza que esperamos para el futuro. Por eso el pasaje de esta mañana, Colosenses 3, versículo 1 a 4, nos presenta cuatro verdades que deben caracterizar la vida de todo creyente. Primera, verdad. Busque las cosas de arriba. Versículo 1. Segunda, ponga su mente en las cosas de arriba. Tercera verdad. Descanse en su seguridad en Cristo. Versículo 3. Y por último, espere su glorificación con Cristo. Versículo 4. Ahora, si todavía no lo han hecho, por favor, le pido que abran su Biblia en Colosenses capítulo 3 y me acompañen mientras voy a dar lectura del versículo 1 al versículo 4. Colosenses capítulo 3 del versículo 1 al versículo 4. Cuando lo tenga amiga amén Muy bien, entonces vamos a leer Colosenses capítulo 3, versículo 1, versículo 4. Así dice la palabra de Dios. Si puedes haber resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mirada en la cosa de arriba, no en la de la tierra, porque habéis muertos y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra Oremos, Padre bendito, Padre celestial, te damos gracias por el privilegio que nos concede de reunirnos una vez más como tus hijos para adorarte, exaltarte y para escuchar tu palabra. Gracias, mi Dios, por la salvación que nos ha dado por medio de nuestro Señor Jesucristo. Gracias porque por tu gracia hemos sido reconciliados contigo, perdonados de todos nuestros pecados y hechos participantes de nuestra vida en Cristo. Ahora te pido, mi Dios, que al acercarnos a este pasaje de Colosenses, Te pedimos que prepare nuestro corazón para poder recibir tu verdad. Quita de nosotros toda distracción, toda preocupación, todo aquello que pueda impedirnos escuchar atentamente tu voz en esta mañana. Ayúdanos a comprender lo que significa vivir a la luz de nuestra unión con Cristo. que podamos recordar que nuestra vida está en Él, que nuestras prioridades deben estar centradas en Él y que nuestra esperanza futura se encuentra segura en Él. Y te lo pedimos en el nombre precioso de nuestro Señor y Salvador, Cristo Jesús. Amén y Amén. Muy bien, pasamos entonces al punto 1. Busque la cosa de arriba en el versículo 1. Ahora, durante los primeros capítulos, Pablo ha enseñado grandes verdades doctrinales acerca de la persona y de la obra de Jesucristo. Ha mostrado que Cristo es supremo sobre toda la creación, que Él es suficiente para la salvación y superior a cualquier filosofías tradición humana o prácticas religiosas ahora pablo pasa de la doctrina a la práctica en otras palabras después de enseñarnos lo que dios ha hecho por nosotros en cristo ahora nos muestra cómo debemos de vivir como resultado de esta obra Observe que Pablo comienza con una realidad antes de presentar un mandato. Miren el versículo 1. Dice, si pues, haber suscitado con Cristo. Ahora, la expresión, si pues, no expresa duda. Por si acaso, Pablo no está diciendo si acaso han resucitado con Cristo. Ok, más bien podría entenderse como puesto que han resucitado con Cristo o ya que han resucitado con Cristo. Pablo está dando por sentado que esto es cierto para todos los creyentes. Esa declaración nos conecta con lo que Pablo ya había enseñado en la misma carta de Colosense, en el capítulo 2, versículo 12, 13, donde explicó que los creyentes han sido sepultados con Cristo y también resucitados con Él mediante la fe. Todo verdadero creyente ha sido unido a Cristo por la fe. Y cuando Cristo murió, fuimos identificados con su muerte. Cuando Cristo resucitó, fuimos identificados también con su resurrección. Por esto Pablo puede decir que hemos resucitado con Cristo. Ahora, esto no se refiere principalmente a la resurrección futura del cuerpo. Aunque ciertamente esa promesa pertenece al creyente. Pablo está hablando aquí de una realidad espiritual presente. Hemos resucitado, hemos recibido una nueva vida. Hemos sido trasladados del reino de la tiniebla al reino de la luz, del Hijo de Dios. Ya no pertenecemos al dominio del pecado, ahora pertenecemos a Cristo. Y precisamente porque hemos recibido una nueva vida, Pablo presenta ahora el mandato. Buscad las cosas de arriba. Ahora, la palabra buscar implica una búsqueda continua y perseverante. El verbo está en un tiempo presente. indicando una acción habitual y constante. No se trata de un interés, una búsqueda como opcional por las cosas espirituales, sino de una búsqueda permanente que caracteriza toda la vida del creyente. Pablo no está diciendo que abandonemos nuestras responsabilidades terrenales, ni que vivamos desconectados de las realidades. Tampoco está enseñando que debemos aislarnos del mundo o detenernos de nuestras obligaciones diarias. Más bien, Pablo nos exhorta a vivir con el corazón orientado hacia Cristo. procurando conocerle, obedecerle, amarle y agradarle en cada área de nuestra vida. Buscar la cosa de arriba significa que nuestras prioridades, deseos, intereses y metas estén gobernadas por Cristo y por las realidades de su reino. Significa vivir consciente de que nuestra ciudadanía está en el cielo y nuestra nueva vida pertenece a aquel que nos salvó. En otra palabra, debido a que ahora pertenecemos a Cristo, debemos aprender a la luz de esta nueva realidad. Entonces debemos preguntarnos, ¿qué ocupa mi pensamiento? ¿El dinero? ¿El trabajo? ¿Los problemas? ¿Los placeres de este mundo? ¿Qué dirige mis decisiones? ¿La voluntad de Dios? ¿O mis propios deseos y convicciones? ¿Qué tiene el primer lugar en mi vida? Una persona puede afirmar que ama al Señor, pero aquello que ocupa constantemente su tiempo, sus afectos, sus recursos, sus prioridades, revela donde realmente está su corazón. Y finalmente Pablo añade, siempre en el versículo 1, ¿dónde está Cristo sentado a la diestra de Dios? Las cosas de arriba son importantes, ¿por cuál motivo? porque ahí está Cristo. Nuestro interés por el cielo no se bada simplemente por un lugar, sino en una persona. Cristo está sentado a la diestra de Dios, expresión que describe su posición de autoridad, honor y soberanía. Después de completar Su obra redentora fue exaltado a la diestra del Padre y reina sobre todas las cosas. Cristo reina sobre toda la creación. Reina sobre o comunque gobierna su iglesia. Es intercedor por su pueblo. Y Cristo sostiene a lo suyo con su poder. Y es hacia él. que debe dirigirse toda nuestra atención. El creyente busca las cosas de arriba porque ahí está su Salvador, porque ahí está su Señor y ahí está su verdadera ciudadanía. Pues la pregunta para nosotros esta mañana no es simplemente si asistimos a los servicios de los domingos, si asistimos a los servicios del miércoles o si conocemos verdades bíblicas. La pregunta es, ¿está mi corazón orientado hacia Cristo? ¿Estoy viviendo para las cosas temporales de este mundo o para la cosa eterna de Dios? ¿Reflejan mis prioridades que Cristo ocupa el primer lugar en mi vida? Pablo es claro. Quien ha resucitado con Cristo debe vivir buscando las cosas de arriba. Pero Pablo no se detiene allí. Buscar la cosa de arriba tiene que ver con la dirección de nuestra vida. Sin embargo, esa dirección comienza en un lugar aún más profundo. Y es nuestra manera de pensar. Por eso, después de exhortarnos a buscar la cosa de arriba, ahora nos muestra cómo debe pensar una persona que pertenece a Cristo. Por eso llegamos al punto número dos. Ponga su mente en la cosa de arriba. Versículo dos. Después de exhortarnos a buscar la cosa de arriba, Pablo ahora dirige su atención a la mente. En el versículo anterior el énfasis estaba principalmente en la dirección de nuestra vida, en aquello que perseguimos y valoramos. Ahora Pablo va a un paso más profundo y se enfoca en la manera en que pensamos. Eso es importante porque la forma en que pensamos influye profundamente en la forma en que vivimos. Por eso Pablo escribe, poned la mirada en la cosa de arriba. Ahora, la expresión poned la mira traduce un verbo que significa pensar, considerar, tener una determinada actitud mental o adoptar una manera particular de ver la vida. No se refiere simplemente... a un pensamiento ocasional acerca de Dios, sino a una disposición constante que gobierna toda la vida del creyente. Podríamos decir que Pablo está hablando de una mentalidad celestial. Se trata de una mente que busca agradar a Dios antes que a sí misma. Se trata de una mente que toma sus decisiones a la luz de la palabra de Dios. De una mente que da más importancia a lo que agrada a Dios que a lo que este mundo ofrece. Así como, piensen así como una brújula. Una brújula apunta constantemente hacia el norte. La mente del creyente debe permanecer orientada hacia Cristo y hacia las verdades de su reino. Por esa razón, el mandato aparece en tiempo presente, indicando una acción continua y permanente. Pablo podría parafrasearse de esta manera. Mantengan constantemente su mente enfocada a las realidades relacionadas con Cristo y con su reino. No se trata de algo reservado solamente para el domingo. Pablo está describiendo una manera de vivir. La vida cristiana siempre se desarrolla primero en el interior antes de manifestarse en el exterior. Lo que ocupa nuestra mente determina moldeando nuestras palabras, nuestras decisiones y nuestras acciones. Por eso una mente centrada en la cosa de arriba producirá una vida que refleje cada vez más el carácter de Cristo. Pero Pablo no solamente nos dice dónde debemos poner nuestra mente, también nos dice dónde no debemos de ponerla. Y mire lo que dice el versículo 2, no en lo de la tierra. Y con esas palabras Pablo nos está enseñando que debemos descuidar el trabajo que debemos descuidar la familia o las responsabilidades diarias o las necesidades de esta vida Dios mismo nos ha colocado en este mundo y nos llama a servirle fielmente en medio de él el problema no es vivir en la tierra el problema es vivir únicamente para ella Lo que Pablo rechaza es una mentalidad dominada por las cosas temporales. Una manera de pensar limitada exclusivamente a esta vida presente. Es vivir como si esta tierra fuera nuestro hogar permanente. Es valorar más lo pasajero que lo eterno. Es preocuparse más por los intereses del mundo que por los intereses de Cristo. Este era precisamente uno de los problemas que amenazaba la iglesia en Colosas. Los falsos maestros presumían de poseer una espiritualidad superior, pero sus enseñanzas terminaban enfocando a las personas en reglas humanas, en tradiciones y rituales, esfuerzos, en lugar de dirigirlas a Cristo. Y Pablo ya había advertido acerca de este peligro En el capítulo 2, aquellas enseñanzas parecían como espirituales, pero en realidad desviaban la atención de la suficiencia de Cristo. Por eso ahora Pablo recuerda a los creyentes que pertenecen a un reino superior y que su manera de pensar debe reflejar esta realidad. Esta misma verdad aparece también en Romano, capítulo 12, versículo 2, donde Pablo dice, no os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, dice, agradable y perfecta. La transformación de la vida comienza con la renovación de la mente por eso la pregunta no es solamente que ocupa nuestro tiempo sino también que ocupa nuestra mente en que pensamos durante el día que influye más en nuestra forma de ver la vida la palabra de Dios o el pensamiento del mundo Aquello que llena nuestra mente terminará moldeando nuestra conducta. Por esta razón, el creyente debe alimentar continuamente la mente con la palabra de Dios. La Escritura nos revela quién es Dios, cuál es su voluntad y cómo debemos de vivir para su gloria. Cuando nuestra mente es renovada por la verdad de Dios, entonces aprendemos a ver las personas, los problemas, las pruebas, las circunstancias de la manera o comunque de una perspectiva como la de Dios. Dejamos la mirada abierta. o dejamos de mirar la vida únicamente desde la tierra y comenzamos a verla desde el cielo. Las batallas espirituales muchas veces comienzan aquí en la mente. Y Satanás sabe que aquello que domina nuestros pensamientos terminarán influyendo nuestras decisiones y nuestra conducta. Lo sabe muy bien. Por eso, si queremos vivir para Cristo, debemos aprender a llenar nuestro pensamiento con su verdad y permitir que su palabra gobierne nuestra manera de pensar. La pregunta es, ¿qué está moldeando mi forma de pensar? ¿La palabra de Dios o los valores de este mundo? ¿Estoy desarrollando una mente centrada en Cristo o una mente dominada por las preocupaciones temporales? Por esto Pablo nos exhorta, poned la mira en la cosa de arriba, no en la de la tierra. Ahora bien, alguien podría preguntarse, ¿Por qué debemos vivir de esta manera? ¿Por qué debemos buscar la cosa de arriba y poner nuestra mente en ella? Y Pablo responde esta pregunta en el versículo siguiente, recordándonos una de las verdades más consoladoras acerca de nuestra unión con Cristo. Número 3. Descanse en su seguridad en Cristo. Versículo 3. Después de exhortarnos a buscar la cosa de arriba y a poner nuestra mente en ella, Pablo ahora nos presenta la razón por la cual debemos dividir De esta manera, observe lo que dice o cómo comienza el versículo 3. Comienza con una palabra importante, dice, ¿por qué? ¿Por qué? Y con ella Pablo está explicando el fundamento de los mandamientos anteriores. ¿Por qué debemos buscar la cosa de arriba? ¿Por qué debemos poner nuestra mente en las cosas de arriba? La respuesta se encuentra en lo que Dios ya ha hecho por nosotros en Cristo. Pablo no apela al esfuerzo humano. Él no dice, hagan esto para llegar a ser hijos de Dios. Más bien él dice, vivan de esta manera porque ya son nuevas criaturas en Cristo. La vida cristiana siempre descansa sobre una realidad espiritual que Dios ya ha producido en nosotros. Por eso Pablo dice, porque habéis muertos. Evidentemente Pablo no está hablando de una muerte física por si acaso, ¿verdad? Está hablando de una realidad espiritual que ocurrió en el mismo momento en el cual pusieron su fe en el Señor Jesucristo. Cuando una persona cree en Jesucristo, es unida a Él por la fe. Y al ser unida a Cristo, participa espiritualmente de su muerte y de su resurrección. Eso ya no es una idea nueva en la carta de Pablo. Ya había enseñado esta verdad en Colosenses, capítulo 2, versículo 20, cuando dijo, pues si habéis muerto con Cristo, dice a los rudimentos del mundo, pues si habéis muerto con Cristo a los rudimentos del mundo ahora vuelve a recordarla porque constituye el fundamento de la vida cristiana esto significa que el creyente ha muerto a su antigua manera de vivir ha muerto al dominio del pecado ha muerto al sistema de valores que gobernaba su vida entera antes de conocer a Cristo ha muerto a la esclavitud espiritual que lo mantenía separado de Dios ya no pertenece al reino de la tiniebla ya no pertenece al mundo en el mismo sentido que antes ahora pertenece a Cristo por eso Pablo puede afirmar habéis muerto El creyente no es simplemente una persona como mejorada. No es alguien que solamente ha decidido de corregir algunos malos hábitos o adoptar una mejor conducta. Es una persona que ha experimentado la transformación de radical que ha recibido una nueva vida en Cristo. Pero Pablo continúa. Y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Y esta es una de las declaraciones más hermosas y profundas y consoladoras de toda la carta. Miren el contraste. Por un lado dice que hemos muerto, pero por el otro lado dice que poseemos una nueva vida. La muerte al viejo hombre dio paso a una nueva vida que ahora está inseparablemente unida a Cristo. Aunque el mundo no pueda verla plenamente, El creyente posee una nueva vida. Una vida que tiene su origen en Cristo. Una vida que está unida a Cristo. Una vida que se sostiene por Cristo. Una vida que está guardada por Cristo. La expresión está escondida. No comunica la idea de algo como perdido o inaccesible. más bien transmite la idea de algo protegido, de algo preservado y mantenido seguro. Pablo utiliza este lenguaje para enfatizar la seguridad absoluta que posee el creyente. Nuestra vida espiritual no depende de nuestras fuerzas, no depende de nuestras emociones, no depende de nuestras circunstancias. Nuestra vida está segura porque está en Cristo y Cristo está en Dios. Por eso ninguna circunstancia, ninguna prueba, ningún enemigo espiritual puede destruir la obra de Dios que ha realizado en aquellos que pertenecen a Cristo esto no significa que nunca enfrentaremos luchas que nunca enfrentaremos tentaciones que nunca enfrentaremos sufrimientos pero si significa que nuestra salvación permanece segura en la mano de Dios Nuestro Señor Jesucristo mismo declaró en Juan 10, 28, El mundo puede no comprender quién somos realmente. Muchas veces los creyentes parecen personas comunes y corrientes, pero Dios ve una realidad diferente. Nuestra verdadera identidad se encuentra en Cristo y esa identidad permanece segura en Él. Por eso Pablo quiere que los creyentes vivan con confianza No porque sean fuertes en sí mismos. No porque confíen en sus capacidades. Sino porque están unidos a un Salvador que nunca falla. Un Salvador que nunca cambia. Un Salvador que nunca pierde a ninguno de lo que el Padre le ha dado. Sin embargo... Esta realidad que hoy poseemos permanece en gran medida oculta a los ojos del mundo. Nuestra vida está segura en Cristo, pero todavía no se ha manifestado plenamente lo que Dios ha preparado para sus hijos. El mundo no puede ver completamente lo que somos ahora, ni tampoco puede imaginar lo que seremos cuando la obra de Dios llegue a culminación. cuando la obra de Dios termine en cada uno de nosotros. Por eso Pablo dirige nuestra ahora, nuestra mirada hacia el futuro. Y no habla de la esperanza gloriosa que espera, y nos habla de la esperanza gloriosa que nos espera a cada creyente. Llegamos al último punto. Espere su glorificación con Cristo. Después de recordarnos que nuestra vida está escondida con Cristo en Dios, Pablo dirige ahora nuestra mirada hacia el futuro. Hasta este momento ha hablado principalmente de lo que Dios ha hecho por nosotros en Cristo. Ha hablado que hemos resucitado con Cristo, hemos muerto con Cristo, que nuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Sin embargo, la obra de Dios en nosotros aún no ha llegado a su manifestación final. Por eso Pablo escribe, cuando Cristo, vuestra vida se manifieste, en el versículo 4. Ahora, la palabra manifieste significa revelar, significa hacer visible o mostrar abiertamente algo que antes permanecía como oculto. Actualmente muchas cosas acerca de Cristo y de lo creyente permanecen ocultas por el mundo. El mundo no ve la verdadera gloria de Cristo. No comprende quién es Él realmente. tampoco comprende la verdadera identidad de aquellos que pertenecen a Cristo. Pero eso no será así para siempre. Llegará el día cuando Cristo será revelado en toda su gloria, majestad y poder. El mismo Señor que vino al mundo en humildad, este mismo Señor que nació en un pesebre, que fue rechazado por los hombres, que fue crucificado y murió por nuestros pecados, Él regresará. Y regresará como Rey de reyes y Señor de los señores. La primera vez vino para salvar. La segunda vez vendrá para reinar. La primera vez vino rodeado de humildad La segunda vez vendrá rodeado de gloria y de poder. La primera vez muchos lo despreciaron. La segunda vez toda rodilla se doblará delante de él y toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor. La iglesia primitiva vivía con esta esperanza los creyentes soportaron persecución sufrimientos y pruebas porque sabían que cristo volvería y esta misma esperanza sigue sosteniendo a los creyentes de hoy Pero observe algo más en el texto. Pablo no dice simplemente cuando Cristo se manifieste. Dice cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste. Esta es una de las declaraciones más profundas de toda la carta. Pablo no dice solamente que Cristo nos da la vida. Tampoco dice únicamente que Cristo sostiene nuestra vida. Dice algo mucho más profundo. Cristo es nuestra vida. Antes de conocer a Cristo estábamos muertos en nuestros pecados. No teníamos una vida espiritual. Estábamos separados de Dios y sin ninguna esperanza. Pero cuando creímos en Cristo, recibimos una nueva vida que procede de Él y depende completamente de Él. Por esto Pablo puede decir en Gálatas 2.20, con Cristo estoy juntamente crucificado, ya no vivo yo, sino Cristo vive en mí. Además, en Filipense 1.21, porque para mí, dice, el vivir es Cristo. Cristo es la fuente de nuestra vida, hermanos. Cristo es el sustento de nuestra vida. Cristo es la razón de nuestra vida. Y Cristo es el centro de nuestra existencia. Todo lo que somos y todo lo que tenemos está inseparablemente unido a Él. Por eso, si Cristo es nuestra vida, nuestra esperanza está tan segura como Cristo mismo. Y precisamente porque nuestra vida está unida a Cristo, Pablo añade una promesa. Entonces, dice, vosotros también seréis manifestados con Él en gloria. Así como Cristo será manifestado, también nosotros seremos manifestados con Él. La unión que hoy disfrutamos espiritualmente será revelada públicamente en aquel día. Nuestra verdadera identidad no es plenamente visible. El mundo no ve como personas comunes y corrientes. Experimentamos enfermedades, experimentamos debilidades, experimentamos luchas, pruebas, sufrimiento, como todo el mundo lo experimenta. Muchas veces los creyentes son ignorados, despreciados o rechazados por causa de su fe. Pero la realidad es muy diferente. La realidad es que somos hijos de Dios. Y la realidad es que llegará el día... cuando esta realidad será plenamente revelada. El apóstol Juan escribió en primera de Juan, capítulo 3, versículo 2, Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser. Pero, dice, sabemos que cuando Él, hablando de Cristo, se manifieste, seremos semejante a Él, porque le veremos tal como Él es. ¡Wow! Un día tendremos este privilegio de poder verle cara a cara. Lo que hoy está oculto será revelado. Lo que hoy es escondido o es conocido, realmente solo por Dios será manifestado delante de toda la creación. Los creyentes compartirán la gloria de Cristo, no porque poseen gloria por sí mismos, sino porque están unidos para siempre al Señor glorificado. Seremos transformados completamente. Nuestros cuerpos serán glorificados. Toda presencia o todas presencias del pecado desaparecerán para siempre. toda enfermedad será quitada, toda debilidad también, toda tristeza llegará a su fin, toda lágrima se enjugará y estaremos para siempre con el Señor por toda una eternidad. Por eso Pablo enseña que la esperanza del creyente no se limita a esta vida presente. Un creyente vive mirando hacia adelante, esperando el día cuando Cristo regresará y completará definitivamente la obra que comenzó en cada uno de nosotros. Esta esperanza debe producir perseverancia en medio de la prueba, debe producir fidelidad en medio de las dificultades, debe producir gozo aún en medio del sufrimiento y debe producir una vida santa mientras esperamos el regreso de nuestro Señor. Porque sabemos que lo mejor aún ha de venir. Por las aflicciones de este tiempo son temporales, pero la gloria venidera será eterna. Hoy nuestra vida está escondida con Cristo, pero un día seremos manifestados con Él en gloria. Por eso podemos vivir con confianza, sabiendo que nuestro futuro está seguro en Cristo y que un día participaremos plenamente de la gloria de de nuestro Señor y Salvador por favor le pido que nos pongamos de pie y me acompañen mientras voy a orar Señor te damos gracias por tu palabra y por recordarnos en esta mañana la maravillosa realidad De nuestra unión. Con Cristo. Gracias Dios. Porque por tu gracia soberana. Hemos sido unidos a Él. En su muerte. En su resurrección. Y en la esperanza. De su gloria futura. Gracias porque nuestra vida ya no está definida por este mundo ni por nuestro pasado, sino por nuestra relación con Jesucristo. Te alabamos Dios porque en Cristo hemos recibido una nueva vida, una salvación segura y una herencia eterna que nadie, nadie puede quitar. Perdónanos. Perdónanos cuando permitimos que las preocupaciones, los afanes de esta vida y las distracciones de esta vida ocupen el lugar que solamente tú debes de tener en nuestro corazón. Perdónanos cuando nuestra mente se enfoca más en las cosas temporales que en la eterna. Y cuando vivimos como si esta tierra fuera nuestro hogar permanente. Enséñanos Dios a poner nuestra mente en aquello permanente. en aquellos que te agrada, pero también ayudan a vivir cada día a la luz de nuestra unión con Cristo. Que nuestras prioridades, nuestros pensamientos, nuestras decisiones, mi Dios, puedan reflejar la nueva vida que Tú nos has dado por medio de Él. Ayudan también a vivir con la mirada puesta en este día glorioso cuando nuestro Señor Jesucristo se manifieste y nosotros seremos manifestados con Él en la gloria. Y si hay alguien entre nosotros que todavía no ha puesto su fe en Cristo, mi Dios, permite que hoy, no mañana, no más tarde, que hoy, este momento reconozca su necesidad de ti que se arrepienta de su pecado y comprenda que solamente en cristo hay perdón solamente en él hay reconciliación contigo solamente por medio de cristo en una vida eterna y una verdadera esperanza gracias a mi dios por esta iglesia gracias por cada hermano señora aquí en este día, por aquellos que no han podido venir, por aquellos que están de viaje. Te ruego, Señor, que tú guardes a cada uno de ellos en todo momento. Ayúdalo en sus luchas. Fortalécelos. Conoce cada área de ellos. Conoce sus necesidades. Te ruego, Padre, que tú protejas a cada uno de ellos en todo momento. Suple sus necesidades. Hay Ayúdanos a poder participar de esta iglesia, a poder ser esta luz, esta sal que tú no pides de ser. Para que alrededor puedan ver que aquí estás tú. Para aquellos que no te conocen. Que podamos Señor alcanzarlos. Y que todo lo que hagamos Señor. Siempre sea para enaltecer tu santo nombre. Para dar a ti toda honra y gloria. Y todo te lo pedimos. En el nombre de nuestro Señor y Salvador. Cristo Jesús. Amén y Amén.

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Amén.