Prédicas | Iglesia Bautista Emanuel – Faysville
Pastor: 🎙️ Francesco Lombardi
Prédicas y enseñanzas bíblicas de la Iglesia Bautista Emanuel en Faysville.
Somos una comunidad de fe dedicada a la exposición fiel de la Palabra de Dios, con el propósito de glorificar a Cristo, edificar a los creyentes y proclamar el Evangelio. Cada episodio busca fortalecer tu vida espiritual y animarte a vivir una fe centrada en Cristo.
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Prédicas | Iglesia Bautista Emanuel – Faysville
La Transformación que Cristo Produce | Colosenses 3:5-11
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¿Se está reflejando en tu vida la transformación que Cristo produce?
En este episodio meditamos en Colosenses 3:5–11, donde el apóstol Pablo nos recuerda que la salvación no solo cambia nuestro destino eterno, sino también nuestra manera de vivir.
Somos llamados a dar muerte al pecado, abandonar la vieja manera de vivir y vivir conforme a la nueva identidad que hemos recibido en Cristo. A medida que conocemos más a Dios por medio de Su Palabra, el Espíritu Santo continúa renovándonos para reflejar cada vez más el carácter de Jesucristo.
Este mensaje nos anima a examinar nuestra vida y a caminar en la transformación que Cristo produce en todos los que le pertenecen.
📖 Texto bíblico: Colosenses 3:5–11
🎙️ Predicador: Pr. Francesco Lombardi
⛪ Iglesia Bautista Emanuel – Faysville
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Muy bien. Imagínese por un momento a una persona que ha sobrevivido a una enfermedad grave. Después de llegar todo un tratamiento, el médico finalmente le da una noticia maravillosa. Y le dice, usted está sano. La enfermedad ya no tiene dominio sobre su cuerpo. Sin embargo, pasan los días y esta persona sigue viviendo como si todavía estuviera enferma. Sigue evitando actividades que ahora pudiera realizar. Mantiene hábitos que tenía durante su enfermedad. Y vive con los mismos temores de antes. Aunque su condición ha cambiado, su manera de vivir no refleja esta nueva realidad. Algo parecido puede ocurrir en la vida del creyente. Muchos creyentes entienden que Cristo los ha salvado. que sus pecados han sido perdonados y que han recibido una nueva vida en Él. Sin embargo, con frecuencia existe una desconexión entre lo que son en Cristo y la manera en que viven cada día. Su posición ha cambiado. Pero muchas veces sus pensamientos, deseos y conductas continúan reflejando hábitos que pertenecen a esta vida anterior. Precisamente es este el punto al que Pablo en esta mañana dirige atención en esta sesión de la Carta a los Colosenses. En los versículos anteriores, lo que vimos la semana pasada en el capítulo 3, versículo de 1 a 4, el apóstol Pablo recordó a los creyentes una verdad fundamental. Y esta verdad es que por la fe han sido unidos a Cristo en su muerte y en su resurrección. Por esa razón, deben los creyentes buscar las cosas de arriba, poner su mente en las cosas de arriba, descansar en la seguridad que tienen en Cristo y vivir con la esperanza de una futura glorificación. Pero surge una pregunta importante. Si hemos sido unidos a Cristo, y hemos recibido una nueva vida, ¿cómo debe reflejarse esta realidad en nuestra vida diaria? Esa es precisamente la cuestión que Pablo comienza a responder en el texto de esta mañana que se encuentra en Colosenses capítulo 3, versículo de 5 a 11. En esta porción de las Escrituras, el apóstol Pablo nos muestra que la unión con Cristo no es solamente una verdad doctrinal que debemos de creer, sino una realidad viva que transforma profundamente cada área de nuestra vida. La nueva vida que hemos recibido en Cristo no produce simplemente como unos cambios externos. Produce una transformación que alcanza nuestros deseos, carácter y nuestra nueva identidad. Por eso el autor dice, Al estudiar este pasaje, veremos que la transformación de Cristo produce, no consiste simplemente en corregir ciertos comportamientos visibles, sino en una renovación profunda que afecta toda la vida de un creyente. Y con esta mente observemos tres aspectos de la transformación que Cristo produce. El primer aspecto, la transformación exige dar muerte a la antigua manera de vivir, en los versículos de 5 a 7. Segunda, la transformación exige abandonar las actitudes de la vieja vida. Versículos 8 y 9. Y tercero, la transformación produce una nueva identidad en los versículos 10 a 11. Por eso, si todavía no han abierto su Biblia, le pido por favor que vayan en Colosenses capítulo 3 y me acompañen mientras voy a dar lectura del versículo 5 al versículo 7. Colosenses 3, versículo 5 al versículo 7. Así dice la palabra de Dios. Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros. Fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría, cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia. en la cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellos. Vamos a orar. Padre bendito, te damos gracias en esta mañana. Gracias por el privilegio que nos da el Señor una vez más. de poder reunirnos alrededor de tu palabra. Y te damos gracias también porque no nos has dejado en la condición que estábamos anteriores, anteriormente, antes de conocerte, sino que por tu gracias nos rescataste del dominio del pecado, nos diste una nueva vida en Cristo y nos hiciste partícipe de una nueva identidad como hijos tuyos también reconocemos sin embargo que todavía luchamos Luchamos contra nuestra vieja manera de vivir. Y muchas veces permitimos que deseos, actitudes y pensamientos que no te agradan encuentran lugar en nuestro corazón. Por eso necesitamos que tu palabra nos examine, nos confronte y nos transforme. Pero también te pedimos que Al estudiar este pasaje de esta mañana, tu Santo Espíritu no conceda humildad para recibir tu verdad y también obediencia para responder a ellas. Ayúdanos, mi Dios, a ver con claridad aquellas áreas de nuestra vida que Necesitamos ser entregadas a ti y darnos la disposición de abandonar todo aquello que refleja el viejo hombre o la vieja forma de vivir y vivir de acuerdo a esta nueva identidad que tenemos en Cristo. Que esta mañana ninguno de nosotros salga igual de este edificio, así como entró, sino que pueda salir transformados y que todo esto, Señor, te lo pedimos en el nombre precioso de nuestro Señor Jesucristo. Amén y amén. Muy bien, entonces el primer punto es La transformación exige dar muerte a la antigua manera de vivir. Ahora, le pido por favor que observen cómo Pablo comienza el versículo 5. Él empieza con esta palabra, pues, esta pequeña palabra conecta esa sesión con los versículos anteriores. En los versículos anteriores del domingo pasado, Pablo enseñó que el creyente ha sido unido en Cristo, en su muerte, en su resurrección. Y ahora muestra la consecuencia práctica de esta verdad. Es como si Pablo dijera, puesto que han resucitado con Cristo, deben vivir de una manera diferente. Ahora, la vida cristiana no consiste solamente en conocer verdades doctrinales. Las verdades que Dios nos revela tienen un propósito. Y el propósito es transformar nuestra manera de vivir. La fe, una fe genuina, siempre va a producir una vida transformada. Por eso Pablo pasa de lo que el creyente es en Cristo a cómo debe vivir a causa de esta nueva realidad. Dice el versículo 5. Haced Morir, pues, lo terrenal en vosotros. Ahora, la expresión hacer morir traduce el verbo griego necroo, que significa matar, dar muerte. Y la idea es fuerte. Pablo no está diciendo que debemos como tolerar el pecado. Bueno, al final, todos pecan, todos mienten. Entonces, o convivir con él, o simplemente controlarlo un poco. Bueno, si antes de repente mentía diez veces, ahora puedo mentir dos veces. Pablo está diciendo que debemos tratarlo como un enemigo mortal. El pecado no es una mascota. que podemos nosotros domesticar, sino un enemigo que debemos de combatir todos los días. Ahora bien, surge una pregunta importante. Si en el capítulo anterior Pablo afirmó, ¿Por qué habéis muerto? ¿Por qué ahora dice que debemos hacer morir? Y la respuesta está en la diferencia entre lo que somos en Cristo y cómo debemos de vivir a la luz de esta realidad. Cuando creímos en Cristo, fuimos unidos a Él y por esta unión el dominio del pecado fue crucificado con Él. Como dice Romano 6.6, nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él. Eso significa que el pecado ya no es nuestro amo. Sin embargo, aunque el pecado ya no gobierna al creyente, todavía intenta influenciarlo. Seguimos viviendo en un mundo caído, enfrentamos tentaciones y experimentamos una lucha espiritual constante. Por eso Pablo llama al creyente a vivir en la práctica lo que ya es una realidad delante de Dios. En otra palabra, porque hemos muerto con Cristo, debemos de dar muerte a todo aquello que pertenece a esta antigua vida. Ahora, la vida cristiana implica una lucha constante. Una lucha constante contra el pecado, contra todo aquello que intenta arrastrarnos nuevamente a esta nueva, antigua manera de vivir. Romano 8.13 expresa esta misma verdad. Pablo dice, porque si vivís conforme a la carne, moriréis. Mas si por el Espíritu hacéis morir la obra de la carne, dice, viviréis. Entonces, observe que esta lucha no es o como que no se libra en nuestras propias fuerzas, como que nosotros vamos a luchar solos, sino es una obra que el Espíritu Santo realiza en nosotros mediante la palabra de Dios mientras nos sometemos a ella. Ahora, después del mandato general, Pablo identifica los pecados que deben ser llevados a la muerte. El versículo 5 sigue diciendo fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia que es idolatría. Ahora, todos estos pecados están relacionados con deseos pecaminosos que nacen en el corazón Pablo comienza mencionando conductas visibles y luego avanza hacia las actitudes internas que la producen. Esto nos recuerda una verdad importante. Dios no solamente ve nuestras acciones. Dios también ve nuestro pensamiento. nuestras intenciones, nuestros deseos, y hasta lo profundo de nuestro corazón, porque Él lo conoce. Entonces, las acciones pecaminosas son el fruto. Los deseos pecaminosos son la raíz. Por eso, la transformación que Cristo produce no se limita en algo exterior. Sino que comienza en lo profundo del corazón. ¿Y por qué debemos hacer morir estos pecados? Y Pablo no solamente da un mandato. también presenta dos razones por cual debemos de hacerlo. La primera razón, versículo 6, porque atrae la ira de Dios. El versículo 6 dice, Entonces, Después de mencionar estos pecados, Pablo añade una serie de advertencias. El mundo en general suele considerar estas prácticas como algo normal. algo aceptables e incluso deseables. Pero Dios la ve de manera muy diferente. La inmoralidad sexual, los deseos pecaminosos y la avaricia no son asuntos insignificantes delante de Dios. Son pecados que provocan su ira. La ira de Dios es su respuesta santa, justa y perfecta contra todo aquel que contradice su carácter Dios es santo entonces se opone al pecado porque Dios es justo juzgará el pecado porque Dios es bueno él aborrece el mal por esto Pablo recuerda que estas cosas pertenecen al ámbito de aquellos que Dios juzga El creyente no lucha contra el pecado para ganarse el favor de Dios. Lucha contra el pecado porque ya ha recibido la gracia de Dios y desea vivir de una manera que le agrade. Y dos, porque pertenecen a nuestra vida pasada. El versículo 7 dice, en la cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. Entonces, Pablo recuerda a los creyentes quienes eran antes de conocer a Cristo. Los colosenses habían vivido bajo el dominio de este mismo pecado. Esta había sido su manera de vivir antes de Cristo. Por eso pertenecía al pasado o pertenece al pasado. La expresión en otros tiempos marca una diferencia entre lo que eran antes y lo que ahora son en Cristo. Cristo los había rescatado. Cristo los había transformado. Cristo los había trasladado del reino de la tiniebla al reino de su Hijo amado. Por eso sería contradictorio volver voluntariamente a aquello de lo cual habían sido librados. Sería absurdo que una persona Liberada de la prisión. regresara voluntariamente o comunque por su propia voluntad en la celda nuevamente. Sería absurdo que alguien que ha sido librado de la esclavitud volviera a ponerse o a colocarse nuevamente en las cadenas. Y de la misma manera no tiene sentido que alguien que ha sido transformado por Cristo quiera regresar a la vida al cual fue rescatado. El pecado formó parte de su pasado, pero ya no debe caracterizar su presente. La transformación que Cristo produce no consiste solamente en recibir un nuevo destino eterno. También produce una nueva vida o una nueva manera de vivir aquí en este mundo y ahora. Observen entonces el argumento de Pablo. Debemos hacer morir el pecado porque pertenece al mundo que está bajo el juicio de Dios. Versículo 6. Debemos hacer morir el pecado porque pertenece a las personas que éramos. antes de conocer a Cristo, versículo 7. Por eso el mandato en el versículo 5 tiene pleno sentido. Aquello que ha muerto y resucitado con Cristo deben vivir de acuerdo con esta nueva realidad y dando muerte cada día a todo aquello que pertenece a esta antigua manera de vivir. Punto 2. La transformación exige abandonar las actitudes de la vieja vida. Versículo 8 y 9. Después de exhortar a los creyentes... a dar muerte a los pecados que caracterizaban su antigua manera de vivir, Pablo continúa mostrando cómo debe evidenciarse la transformación que Cristo produce. Observe cómo comienza el versículo 8. Dice, pero ahora. Estas palabras marcan un contraste. En el versículo anterior, Pablo recordó cómo vivían antes de conocer a Cristo, ¿verdad? Versículo 7 dice, en la cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivías en ellos. Pero ahora la situación es diferente. Cristo ha transformado su vida. Ya no son la misma persona. Por esto Pablo dirige su atención a las nuevas realidades que tienen en Cristo. Es como si dijera, antes vivían de esta manera. Pero ahora ya no tienen que vivir así. La salvación no solamente cambió un destino, también transforma nuestra manera de vivir en el presente. Por eso Pablo dice, pero ahora, antes era esta la vida sin Cristo, pero ahora están en Cristo. Por eso, que por ahora, dejad, también vosotros, dice, todas estas cosas. Ahora, la palabra dejad tiene la idea de de quitar, desechar o apartar algo de uno mismo. Y más adelante, en los versículos de 9 a 10, Pablo utilizará la imagen de quitarse una ropa vieja y ponerse una nueva. Ahora, la idea es que estas actitudes ya no corresponden a la nueva vida que Cristo ha dado al creyente. Por eso deben ser abandonadas. ¿Y qué debemos de abandonar? Pablo menciona varias actitudes y conductas que pertenecen a la vida vieja. Miren el versículo 8, ¿cómo sigue? Ira, enojo, malicia, blasfema, palabras deshonestas de vuestra boca. Observe que esta lista es diferente de la lista anterior, ¿verdad? En los versículos 5 al 7, Pablo habló principalmente de pecados relacionados con deseos pecaminosos y inmoralidad. Ahora se concentra en el pecado que dañan nuestras relaciones con Dios y con los demás. Observe también la progresión que Pablo presenta. Comienza con actitudes internas, ira, enojo, malicia. Luego pasa a las expresiones externas de estas actitudes, blasfemas y palabras deshonestas. Y eso nos recuerda una verdad. Lo que sale de nuestra boca es revela lo que hay en nuestro corazón. Y esto lo dijo el mismo Señor Jesucristo, ¿verdad? En Mateo 12, 34. Cuando Él dice de la abundancia del corazón, habla la boca. Puesto que las palabras pecaminosas suelen ser el fruto visible del pecado que primero fueron cultivados en el interior. Y que a eso se muestran en el exterior. Una persona llena de resentimiento terminará hablando con resentimiento. Una persona llena de amargura terminará hablando con amargura. Por eso la transformación que Cristo produce no consiste solamente en controlar el lenguaje. La verdadera transformación comienza siempre en el corazón. Cuando Dios cambia el corazón, también comienzan a cambiar las palabras, las actitudes y también las relaciones. Después de la lista de pecado, Pablo añade un mandato específico. Versículo 9. Ahora, no es una casualidad que Pablo destaque la mentira de una manera separada. La mentira destruye la confianza. La mentira rompe la comunión. La mentira daña las relaciones que deben existir entre los hijos de Dios. La iglesia está llamada a ser una comunidad caracterizada por la verdad. Y por esa razón el engaño, la falsedad, la hipocresía son incompatibles con la vida cristiana. Quienes han sido transformados por Cristo deben reflejar en sus relaciones el carácter de aquel que es la verdad. Hasta este punto Pablo ha dado varios mandamientos. Pablo ahora presenta la razón por la cual debemos obedecerlos. Observe la siguiente parte del versículo 9. Dice, habiéndose despojado del viejo hombre con sus hechos. Esta es la base principal. De toda la exhortación. Pablo no dice despojado del viejo hombre. Dice habiendo despojado del viejo hombre. Es decir, le recuerda algo que ya ocurrió cuando fueron unidos en Cristo. Ahora, el viejo hombre representa la persona que éramos antes de conocer al Señor. Una vida dominada por el pecado, alejada de Dios y caracterizada por conductas contrarias a la voluntad de Dios, rebeldía ante Dios. Pero cuando Cristo nos salvó, ocurrió un cambio radical. ya no somos la misma persona. Ya no pertenecemos a nuestra antigua manera de vivir. Por eso sería contradicción afirmar que hemos sido transformados por Cristo y al mismo tiempo seguir aferrándonos a las mismas actitudes y conductas que caracterizaban esta nuestra vieja vida o nuestra vida pasada. La lógica de Pablo es sencilla. Abandonen estas cosas porque ya no representan quienes son en Cristo. Observe nuevamente el argumento del apóstol Pablo. No nos manda abandonar esta actitud para convertirnos en nuevas personas, sino que nos manda a abandonar esta actitud porque ya hemos sido transformados por Cristo. La ira, el enojo, la malicia, la blasfema, palabras deshonestas y la mentira pertenecen a la vieja vida por el cual Cristo nos rescató. Son actitudes y conductas que ya no corresponden a quien ha sido transformado por la gracia de Dios. Por eso, quien ha sido transformado por Cristo debe esforzarse por vivir de acuerdo con la nueva realidad que Dios ha producido en su vida. En otra palabra, la transformación que Cristo produce no solamente cambia nuestras acciones externas. También transforma nuestras actitudes, nuestras palabras y la manera en que nos relacionamos con los demás. Aquello que ha sido transformado por Cristo debe reflejar esta transformación en cada área humana. o en sus relaciones diarias llegamos al punto número 3 la transformación produce una nueva identidad versículo 10 y 11 después de exhortar a los creyentes a dar muerte al pecado y abandonar las actitudes propia de la vieja vida, ahora Pablo dirige nuestra atención a una realidad gloriosa. La vida cristiana no consiste solamente en dejar ciertas cosas. También implica vivir a la luz de la nueva identidad que Dios nos ha dado en Cristo. Por eso, Después de exhortarnos a dejar o abandonar la práctica de la vieja vida, Pablo dirige nuestra mirada a la nueva identidad que Dios nos ha dado en Cristo Jesús. Observe lo que dice el versículo 10. Y revestíos de nuevo. La expresión continúa o continúa la imagen que Pablo introdujo en el versículo anterior. Así como una persona se quita una ropa vieja para ponerse una ropa nueva, el creyente se ha despojado del viejo hombre y ha sido revestido del nuevo. Pablo no está hablando simplemente de corregir hábitos o mejorar conductas, está hablando de una nueva identidad que Dios ha dado a quienes están en Cristo. Cuando una persona cree en Cristo, ocurre este cambio radical. Ya no pertenece al reino de las tinieblas, ya no vive bajo el dominio del pecado. Ahora está unido a Cristo y participa de la nueva vida que Él le ha dado. Por eso la vida cristiana no consiste en intentar convertirse como en una nueva persona. Consiste en vivir de acuerdo con la nueva persona que Dios ya nos ha hecho en Cristo. Pero Pablo añade algo más. Observen la segunda parte del versículo 10. Dice, el cual, conforme a la imagen del que lo creó, se va renovando hasta el conocimiento pleno. Ahora, aunque el creyente ya posee esta nueva identidad en Cristo, Dios continúa obrando en su vida. La expresión se va renovando indica que Una acción continua. Continua. Es un proceso que dura toda la vida. Cuando Dios nos salva. Nos da una nueva vida. Nos da una nueva vida. De manera instantánea. Ya pasamos del reino de la tiniebla. Y al reino del cielo. Pero aunque la salvación ocurre en un momento. En el momento que yo pongo mi fe en Cristo. Entonces tengo una nueva vida en Cristo. Al instante. Pero aunque apunto. Pero Dios continúa trabajando en nosotros. Durante toda nuestra vida. para hacernos cada vez más semejante a nuestro Señor Jesucristo. Y esta es la renovación de la que Pablo habla en este versículo. Observe ahora que Pablo dice que esta renovación ocurre hasta el conocimiento pleno. No se refiere simplemente a adquirir. más información bíblica. Pablo está hablando de un conocimiento profundo y transformador de Dios. En el conocimiento que nos permite, o sea, es el conocimiento que nos permite comprender mejor quién es Dios, quién es Cristo y cómo debemos de vivir para agradarles. Cuanto más conocemos a Dios por medio de su palabra, más somos transformados por él. Por eso el conocimiento de Dios siempre, o sea, el crecimiento y el conocimiento de Dios siempre van juntos. Nadie puede crecer en su relación con Dios si descuida el medio por el cual él se da a conocer. Nadie puede esperar madurar espiritualmente si la Biblia permanece cerrada toda la semana. Nadie puede esperar crecer en santidad si no deja tiempo a escuchar a Dios por medio de su palabra. Hebreos, capítulo 5, versículo 12, dice, porque debiendo ser ya maestros después de tanto tiempo, El autor está reprendiendo. a creyentes que después de años de vida cristiana todavía permanecen en un nivel espiritual inmaduro cuando ya debían haber avanzado mucho más. También Pablo El apóstol Pablo expresa una preocupación similar en 1 Corintios 3, versículos 1 y 2, cuando dice, De manera que yo, hermanos, no puede hablaros como espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo, Os di de beber leche y no vianda porque aún no erais capaces ni sois capaces todavía. Quizá por esa razón Muchos creyentes, después de años de haber profesado su fe en Cristo, continúan siendo espiritualmente inmaduros y necesitan volver una y otra vez a las enseñanzas básicas de la fe. El creyente que desea crecer en una vida espiritual debe desarrollar el hábito de tener su lectura bíblica de meditar en ella y de alimentarse diariamente de la palabra de Dios. La transformación que Cristo produce ocurre mientras el Espíritu Santo utiliza la palabra de Dios para renovar nuestra mente y conformarnos cada vez más a Cristo. Y Pablo añade, conforme a la imagen de que lo creó. Desde el principio Dios creó al hombre para reflejar su imagen, pero el pecado distorsionó esa imagen. Ahora, por medio de Cristo Dios está restaurando en nosotros aquello que el pecado había dañado. Su propósito es que nos parezcamos cada vez más a Cristo. Y Romano 8, 23, 29 declara, porque a lo que antes conoció, también lo predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen de su hijo. Entonces, la meta final es, de la salvación no es solamente librarnos de un juicio. La meta es transformarnos a la semejanza de Cristo. Esta es la meta. Por eso el creyente debe preguntarse constantemente, ¿me parezco más a Cristo hoy o hace un año? ¿Estoy creciendo en santidad? ¿Estoy creciendo en obediencia? ¿Estoy creciendo en amor por Dios y por lo demás? La transformación que Cristo produce es una transformación progresiva que continúa durante toda nuestra vida hasta que el día estaremos en la gloria con cuerpos glorificados. Pero Pablo todavía no ha terminado. En el versículo 11 muestra una de las consecuencias más hermosas de esta nueva identidad. Mire lo que dice Pablo. Donde no hay griego, ni judío, circuncisión, ni circuncisión, bárbaro, ni hechita, siervo, ni libre, sino que Cristo es el todo y en todo. Pablo nos enseña que todo lo creyente forma parte de una nueva humanidad creada por Dios. En el mundo existen muchas barreras. Habían barreras raciales, griegos y judíos, Estaban separados por profundas diferencias. Habían barreras religiosas. Los circuncisos con los incircuncisos se consideraban mutuamente inferiores. Habían barreras culturales. Los bárbaros y los isitas eran despreciados por muchos. Habían barreras sociales. Los esclavos y los libres ocupaban posiciones con completamente distintas, pero Pablo dice que en Cristo estas barreras ya no definen quién somos. No significa que las diferencias humanas desaparecen, porque los judíos siguen siempre judíos, los griegos siguen siendo griegos, pero esta diferencia ya no es lo más importante. Ahora todos comparten una misma identidad en Cristo. Todos pertenecen a la misma familia. Todos han sido salvados por la misma gracia. Todos tienen el mismo Señor. Por eso Pablo concluye diciendo, Cristo es el todo y en todo. Cristo es el centro de la nueva vida. Cristo es la fuente de nuestra salvación. Cristo es quien une a su pueblo con Y Cristo es quien da identidad a cada creyente. Las diferencias que antes separaban a las personas pierden importancia cuando todo encuentra su identidad en Cristo. Observe entonces el argumento de Pablo. Dios nos ha revestido del nuevo hombre. Dios continúa renovándonos. A la imagen de Cristo y Dios nos ha incorporado a la nueva familia, humanidad, donde Cristo ocupa el lugar central. Por eso la transformación que Cristo produce no solamente cambia, nuestro deseo, nuestro carácter o nuestras conductas, sino que también nos da una nueva identidad. Ya no somos definidos por nuestro pasado. Ya no somos definidos por nuestra cultura. Ya no somos definidos por nuestras posiciones sociales. Ahora somos definidos por nuestra unión en Cristo. Y mientras caminamos con Él, Dios continúa transformándonos hasta que un día seremos o reflejaremos perfectamente la imagen de nuestro Señor Jesucristo cuando estaremos en la gloria con Él. Le pido por favor que se ponga de pie y vamos a orar. Padre Celestial, te damos gracias por tu Palabra Porque una vez más nos ha recordado la maravillosa transformación que produce en la vida de aquellos que han sido unidos a Cristo por la fe. Gracias porque no nos dejaste en la condición en la que estábamos creyendo. esclavos del pecado, alejados de ti, sino que por tu gracia, solamente por tu gracia nos diste una nueva vida en Cristo. Gracias porque en esta nueva vida tú continúas obrando en nosotros para conformarnos cada vez más a la imagen de tu Hijo. Perdónanos. Perdónanos cuando toleramos pecados, cuando permitimos que actitudes, palabras, deseos pecaminosos encuentran lugar en nuestra vida. Ayúdanos a abandonar todo aquello que pertenece a esta antigua manera de vivir y a caminar. en obediencia a tu voluntad. Señor produce en nosotros un hambre un hambre creciente por tu palabra que nos descuidemos el medio que tú ha establecido para nuestro crecimiento espiritual y ayúdanos a buscarte cada día a conocerte más profundamente y a permitir que tu verdad transforme nuestra mente nuestro corazón corazón y nuestra manera de vivir y Dios permite que como iglesia vivamos unidos en Cristo amándonos unos a otros y mostrando al mundo la realidad de la nueva vida que tú has producido en En cada uno de nosotros. Y también te pido mi Dios. Que si hay alguien aquí. Que aún no has confesado. O confiado. En Jesucristo. Para salvación. Permite. Que hoy. Es el día de salvación. Permite que hoy. Reconozca su necesidad. De ti y acuda a Cristo. En arrepentimiento. Y fe. y que pueda experimentar el perdón de sus pecados y la nueva vida que solamente tú puedes dar también te pido por cada hermano de esta iglesia Señor que tú lo guardes en todos momentos por aquellos que no pudieran venir Señor tú sabes las motivaciones protégelos, guárdelos Señor ayúdalos en su vida cada día ayúdalo en su vida espiritual Y provee cada cosa, ayúdale en su lucha, Señor. Tú conoce cada corazón, Señor. Ruego tu protección en ellos en cada momento, Señor. Todo esto te lo pedimos en el único nombre, sobre todo nombre que es el nombre de nuestro único Señor y Salvador, Cristo Jesús. Amén y Amén.
UNKNOWNAmén.