Prédicas | Iglesia Bautista Emanuel – Faysville
Pastor: 🎙️ Francesco Lombardi
Prédicas y enseñanzas bíblicas de la Iglesia Bautista Emanuel en Faysville.
Somos una comunidad de fe dedicada a la exposición fiel de la Palabra de Dios, con el propósito de glorificar a Cristo, edificar a los creyentes y proclamar el Evangelio. Cada episodio busca fortalecer tu vida espiritual y animarte a vivir una fe centrada en Cristo.
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Prédicas | Iglesia Bautista Emanuel – Faysville
Cómo debe vivir el Nuevo Hombre en Cristo | Colosenses 3:12-17
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¿Está reflejando tu vida el carácter del nuevo hombre en Cristo?
En este episodio meditamos en Colosenses 3:12–17, donde la Palabra de Dios nos muestra cómo debe vivir todo aquel que ha sido transformado por la gracia del Señor.
La nueva vida en Cristo no consiste solamente en abandonar el pecado, sino en revestirse diariamente de Su carácter. Somos llamados a vivir con misericordia, humildad, paciencia, perdón y amor; permitiendo que la paz de Cristo gobierne nuestro corazón y que Su Palabra habite abundantemente en nosotros.
Este mensaje nos desafía a vivir de una manera digna de nuestra nueva identidad en Cristo.
📖 Texto bíblico: Colosenses 3:12–17
🎙️ Predicador: Pr. Francesco Lombardi
⛪ Iglesia Bautista Emanuel – Faysville
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Muy bien, bienvenido a cada uno de ustedes. Vamos a seguir con el estudio de la Carta a los Colosenses. Y una de las preguntas más importantes que todo creyente tiene que hacerse es esta. ¿Cómo debe vivir una persona que afirma haber sido transformada por Cristo? ¿Cómo debe vivir una persona que afirma de haber sido transformada por Cristo? Después de todo, la verdadera conversión no solo cambia nuestro destino eterno, también transforma nuestra manera de pensar, nuestras prioridades, nuestras relaciones y también nuestras conductas diarias. La mayoría de los cristianos entienden que la salvación implica mucho más que asistir a una iglesia o adoptar ciertas prácticas religiosas. Sin embargo, surge una pregunta importante. Si hemos recibido una nueva vida en Cristo, ¿cómo debe reflejarse esta realidad en nuestra manera de vivir? ¿Cómo pueden otros ver por medio de nuestras conductas que sí, pertenecemos a Cristo. Y es precisamente esta es la pregunta que Pablo responde en la sesión que consideremos en esta mañana. Recordemos que la carta a los colosenses fue escrita para fortalecer a una iglesia que estaba siendo expuesta a enseñanzas que amenazaban a la suficiencia de Cristo. Frente a este peligro, Pablo dirige constantemente la atención de los creyentes hacia la persona y la obra de Cristo. A lo largo de toda la carta, el apóstol Pablo presenta a Cristo como plenamente suficiente para la salvación para la santificación y para cada aspecto de la vida cristiana. A lo largo del capítulo 3, Pablo comienza a mostrar las implicaciones prácticas de esta verdad. Y en los primeros cuatro versículos del capítulo 3, Pablo recordó a los creyentes que han resucitado con Cristo. Su vida está unida a él. Por esa razón deben buscar la cosa de arriba y poner su mirada en las cosas celestiales. Luego en los versículos 5 a 11, lo que vimos el domingo pasado, enseñó que esa nueva vida debe producir una transformación visible. Por eso exhortó a los colosenses a abandonar los pecados que caracterizaban su antigua forma de vivir, a abandonar los pecados que caracterizaban esta vida y que ahora en esta nueva vida tenían que ser renovados conforme a la imagen de su Creador. Pero la vida cristiana no consiste solamente como de abandonar los pecados. No se define únicamente por aquello que dejamos de hacer. Después de exhortarnos a despojarnos del viejo hombre y abandonar la práctica que pertenecía a nuestra antigua forma o manera de vivir, Pablo ahora nos enseña que debe caracterizar la nueva vida que hemos recibido en Cristo. Y al observar cuidadosamente este pasaje, descubriremos una verdad extraordinaria. Toda la vida cristiana, toda la vida de un creyente gira alrededor de Cristo. Nuestro carácter debe reflejar a Cristo. Nuestro corazón debe estar gobernado por Cristo. Nuestra mente debe estar llena de la palabra de Cristo. Y todo lo que hacemos debe realizarse para la gloria de Cristo. En otras palabras, la nueva vida que nosotros o que el creyente han recibido por fe no consiste simplemente en mejorar nuestras conductas o convertirnos en personas moralmente mejores consiste en vivir una vida centrada en cristo y transformado por su gloria Por eso, al estudiar este pasaje, veremos cómo debe vivir el nuevo hombre en Cristo. Primero, debe vestirse del carácter de Cristo. Versículo de 12 a 14 dice, debe someterse al gobierno de Cristo. Versículo 15. Y debe llenarse de la palabra de Cristo. Versículos 16 y 17. Por eso, si todavía no lo hicieron, por favor, le pido que abra su Biblia en Colosenses capítulo 3. Y me acompañen a dar lectura del versículo 12 al versículo 14. Colosenses 3, versículo 12 a 14 cuando lo tienen me dice una me fuerte para dar lectura muy bien entonces colosense 3 12 a 14 así dice la palabra de Dios vestidos pues como escogido de Dios santos y amados de extrañable misericordia de benignidad de humildad de mansedumbre de paciencia soportándoos unos a otros y perdonándoos unos a otros si alguno tuviera queja contra otro. De la manera que Cristo perdonó, así también hacerlo vosotros. Y sobre todas estas cosas, vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. Vamos a orar. Señor, te damos gracias. Gracias por... por tu gracias, porque solamente por ella nos has salvado y nos has dado una nueva vida en Cristo. Gracias porque no solamente perdonaste nuestros pecados, sino que también nos hiciste nueva criatura y nos llamaste a vivir para tu gloria. Reconocemos, Dios, que con frecuencia permitimos que nuestras actitudes, que nuestras palabras, nuestras acciones reflejen más nuestro propio deseo que el carácter de nuestro Señor y Salvador. Por eso, te pido, Señor, que al abrir tu palabra en esta mañana, te pedimos que tu Santo Espíritu obre en nuestro corazón. Ayúdanos a comprender con claridad lo que significa vivir como el nuevo hombre en Cristo. Muéstranos aquellos o aquella área donde necesitamos crecer en misericordia Humildad, paciencia, en amor y también en obediencia. Permite que tu palabra more abundantemente en nosotros y que toda nuestra vida sea un reflejo de nuestro Señor Jesucristo. Que al estudiar este pasaje no seamos solamente oidores, sino que también hacedores de tu palabra. Transforma nuestro corazón para que podamos reflejar cada día el carácter de Cristo y vivir de una manera que te honre, que honre tu santo nombre. Y todo esto te lo pedimos en el nombre precioso de nuestro Señor Jesucristo. Amén y Amén. Muy bien, entonces el primer punto que vamos a ver es el creyente o el nuevo hombre debe vestirse del carácter de Cristo. Versículo de 12 a 14. Pablo comienza esta sesión con una exhortación muy significativa. Él dice, vestidos pues. Ahora, la expresión pues conecta esta exhortación con todo lo que Pablo ha venido enseñando desde el comienzo de este capítulo. En los versículos 1 a 4 recordó a los creyentes que han resucitado con Cristo y que su vida está escondida en Él o con Él en Dios. Después en los versículos de 5 a 11 los exhortó. Exhortó a abandonar aquella práctica pecaminosa. Que caracterizaban su antigua manera de vivir. Y ahora le muestra que debe caracterizar. La nueva vida que han recibido en Cristo. Pablo ya les explicó. Que debían desechar. Pero ahora. les enseña que deben cultivar. Porque la vida cristiana no consiste únicamente en abandonar el pecado. No basta con dejar ciertos pecados. No basta con abandonar viejos hábitos. No basta solamente con despojarse del viejo hombre. El propósito de Dios no es simplemente producir una vida vacía de ciertos pecados. Sino una vida llena del carácter de Cristo. Por esto Pablo utiliza la palabra. Vestidos, manteniendo la misma imagen que ha utilizado anteriormente. así como una persona se quita una prenda para ponerse otra prenda, el creyente debe despojarse de aquello que pertenece a su antigua forma de vivir y revestirse de aquello que corresponde ahora a su nueva identidad en Cristo. Sin embargo, antes de mencionar las virtudes que deben de vestir, Pablo les recuerda quién son delante de Dios. Observe lo que dice el versículo 12. Dice, como escogido de Dios, santos y amados. Este detalle es sumamente importante. Estas tres expresiones describen la relación de los creyentes o que los creyentes tienen con Dios. Primero, pertenecen a Dios. Segundo, han sido apartados para Dios. Y tercero, son amados por Dios. Ahora, la palabra escogido nos recuerda que la salvación tiene su origen en Dios y no en los méritos humanos. La palabra santo señala que han sido apartado para Dios y llamado a vivir para su gloria. La palabra amado destaca el amor constante y inmerecido que Dios ha derramado sobre su pueblo. Pablo no menciona estas verdades para alimentar el orgullo, sino para producir gratitud, humildad y obediencia. Es interesante notar que estas expresiones fueron realizadas también o utilizadas, perdón, en el Antiguo Testamento para describir esta relación especial que Dios tenía con el pueblo de Israel en Deuteronomio 7, versículos 6 y 8. Y ahora Pablo la aplica a la iglesia. Recordando a los colosenses que son el pueblo redimido por Dios por medio de Cristo. Observe el orden que sigue el apóstol Pablo. Antes de decirle cómo debe de vivir, le recuerda quiénes son delante de Dios. Antes de hablar de sus responsabilidades, le recuerda los privilegios que han recibido por la gracia. antes de exhortarlos a una vida santa le recuerda la obra que Dios ya ha realizado en ellos porque las virtudes que Pablo mencionará a continuación no son un medio como para ganarse el favor de Dios sino el resultado de haber recibido este favor por medio de Cristo Y sobre este fundamento, Pablo presenta una serie de virtudes. Versículo 12 dice de entrañables misericordia, benignidad, humildad, mansedumbre y paciencia. Es importante notar que Pablo no se detiene aquí para desarrollar cada una de estas virtudes de manera individual. Su propósito es presentar el tipo de carácter que debe distinguir el nuevo hombre en Cristo. Todas estas calidades tienen algo en común. reflejan el carácter de nuestro Señor Jesucristo y deben evidenciarse en quien ha sido unido en él por medio de la fe en otra palabra vestirse de estas virtudes es vestirse del carácter de Cristo y además todas ellas se expresan específicamente en nuestra relación con otros creyentes Y Pablo muestra inmediatamente cómo estas virtudes se ven en la práctica. Miren lo que dice el versículo 13. Observe lo que dice Pablo. Soportando unos a otros y perdonando unos a otros si alguno tuviera queja contra otro. Ahora Pablo muestra cómo estas virtudes que ha mencionado anteriormente deben de manifestarse en la manera en que tratemos o tratamos a nuestros hermanos en la fe. Por esto Pablo menciona dos acciones concretas. La primera Primera, soportándoos unos a otros. La segunda, perdonándoos unos a otros. Hermanos, sabemos que en la iglesia o comunque las iglesias están formadas por personas diferentes. Diferentes edades, diferentes personalidades. Diferentes trasfondo, diferente nivel de madurez, diferente forma de entender las cosas, diferentes caracteres. Somos diferentes unos a otros. Y precisamente por esa razón surgirán situaciones en que nos pondrán a prueba. Es relativamente fácil mostrar amor cuando todo anda bien. Por eso Pablo, cuando dice soportándonos unos a otros, se refiere a mostrar paciencia y amor hacia aquellos hermanos, aun cuando muestran sus debilidades, cuando muestran sus fallas, limitaciones o defectos que nos suelen ser difíciles. Esto requiere humildad porque con frecuencia vemos con claridad Errores de otros mientras ignoramos los nuestros. Por eso resulta tan apropiada la palabra de nuestro Señor Jesucristo en Mateo 7.3. Cuando Él dice, ¿y por qué mira la paja que está en el ojo de tu hermano y no echa de ver la viga que está en tu propio ojo? Muchas veces somos rápidos para señalar las faltas ajenas, pero lentos para examinar nuestras propias fallas. Cuando recordemos nuestras propias debilidades y la paciencia que Dios sigue teniendo con nosotros, entonces estaremos en mejores condiciones de mostrar paciencia también a los demás. Pero Pablo no se detiene ahí. También dice, perdonando unos a otros, si alguno tuviera queja con otro. O la expresión, si alguno tuviera queja contra otro, indica que Pablo reconoce una realidad inevitable dentro de la iglesia. ¿Y cuál es la realidad? Mientras vivamos en cuerpos imperfectos y convivimos con otros pecadores y redimidos por la gracia, surgirán ofensas, conflictos y heridas. Pero la pregunta no es si alguna vez haremos ofendido porque si los haremos. La pregunta es cómo responderemos cuando eso ocurra. La respuesta que Pablo da es clara. Mire lo que dice el versículo. Perdonando unos a otros. ¿Qué quiere decir perdonar? Perdonar significa renunciar al deseo de venganza. Dejar el asunto. En la mano de Dios. Y extender al ofensor. La misma gracia. Que nosotros hemos recibido. Y para que no. Exista. Ninguna duda. Ay, pero ya son 20 veces que me ofenden. Mire lo que dice el versículo. ¿De qué forma tenemos que perdonar? Versículo 13 dice, de la manera que Cristo perdonó, así también hacedlo vosotros. Esa es la motivación más poderosa para perdonar porque nos dirige a Cristo. Es creyente, recuerda cuando ha sido perdonado por el Señor. Recuerda la duda imposible de pagar que Cristo pagó en la cruz recuerda la paciencia la misericordia y la gracia que ha recibido Y precisamente porque ha sido perdonado por Cristo, está llamado a perdonar a otros. Prácticamente el modelo de nuestra forma de perdonar es Cristo. Y luego Pablo lleva esa exhortación a un punto culminante. Observe el versículo 14. Y sobre todas estas cosas, dice, vestidos de amor, que es el vínculo perfecto. La imagen de la Vestimenta como ves es continua. Pablo la utilizas. Después de mencionar todas las virtudes anteriores, Pablo ahora añade una más. Sin embargo, el amor no aparece simplemente como una virtud adicional dentro de la lista que él ya dio. La expresión sobre todas estas cosas tiene la idea de algo que se coloca por encima a las demás. El amor ocupa un lugar preeminente porque gobierna y da unidad a todas las demás virtudes. Por eso Pablo dice que el amor es el vínculo perfecto. Ahora, la palabra vínculo describe aquello que une o mantiene unidas varias cosas. La idea es que el amor es el lazo que une todas las virtudes y fortalece la comunión Del pueblo de Dios. No significa que el amor. Produzca perfección en esta vida. Estamos hablando de esto. Más bien señala que el amor. Es aquello que preserva la unidad. Entre los creyentes. En otras palabras. El amor es la virtud. Que da vida. Armonía. Coherencia. A todas las demás. Por eso Pablo presenta el amor como la prenda que completa todo el conjunto de virtudes y que debe caracterizar al nuevo hombre en Cristo. Así que el cuadro que Pablo nos presenta no es simplemente una lista de virtudes, sino una descripción del carácter de Cristo reflejado en la vida de su pueblo. Punto número 2. Debe someterse al gobierno de Cristo. Versículo 15. Después de hablar de las virtudes que deben caracterizar al nuevo hombre en Cristo, Pablo dirige ahora nuestra atención al principio que debe gobernar la vida del creyente. no basta con vestirnos de misericordia, benignidad, humildad, mansedumbre y paciencia, sino que es necesario que exista una autoridad interior que dirija nuestras actitudes espirituales relaciones y decisiones. Por eso Pablo escribe, y la paz de Cristo gobierne en vuestros corazones. El amor, el perdón, la paciencia y la humildad solo pueden florecer cuando la paz de Cristo ocupa el lugar que gobierna en el corazón. De lo contrario, el orgullo El amargura, el egoísmo y los deseos personales terminarán controlando nuestras respuestas y nuestras relaciones con los demás. Ahora, la palabra que Pablo utiliza para gobierne era empleada en el mundo griego para describir la forma de un árbitro en una competencia atlética. El árbitro era quien tenía la autoridad para emitir el veredicto final y resolver cualquier disputa. La idea es clara, la paz de Cristo debe actuar Como el árbitro de nuestro corazón. No está hablando de una simple sensación emocional. Ni de la ausencia de problemas. Está hablando de la paz que Cristo obtuvo para nosotros por medio de su obra redentora. Romanos 5.1 Pablo declara, justificado fue por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. Antes de venir a Cristo éramos enemigos de Dios y estábamos separados de Él por causa de nuestro pecado. Pero mediante la muerte y la resurrección de Cristo fuimos reconciliados con Dios. Esta es la misma verdad que Pablo ya había enseñado anteriormente en esta carta En el capítulo 1, el versículo 20, él dice, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. Cristo no solamente hizo la paz. Él mismo en nuestra paz, como dice Efesios 2.14, él es la promesa que él prometió a su discípulo cuando dijo, la paz os dejo, mi paz os doy. en Juan capítulo 14, versículo 27. Y esa paz no debe permanecer únicamente como una verdad doctrinal, debe manifestarse en nuestra manera de vivir. Por eso Pablo continúa diciendo, a la que asimismo fuiste llamados. Ahora, Dios no solo nos llama a experimentar paz con él, sino también a vivir en paz uno con otros. Observemos qué añade Pablo. Dice, en un solo cuerpo. El contexto de todo este pasaje es la vida de la iglesia. Desde el versículo 12, Pablo ha estado hablando de nuestras relaciones mutuas. Nos ha exhortado a soportarnos unos a otros, a perdonarnos unos a otros, a vestirnos de amor y ahora vivir en paz unos con otros. Por eso la paz de Cristo no debe verse solamente como una realidad personal, sino también como un Una realidad comunitaria. Cristo nos solo salvó para vivir como una vida solos, aislados. Nos incorporó a su cuerpo. Nos hizo miembro unos de otros. Compartimos un mismo Señor. Compartimos una misma salvación. Compartimos una misma esperanza. Compartimos una misma familia espiritual. Lo que afecta a un miembro afecta al resto del cuerpo. Lo que fortalece la unidad beneficia a toda la congregación. Lo que produce división perjudica el testimonio de toda la iglesia. Por esa razón, la paz de Cristo debe actuar como árbitro en nuestras relaciones. Cuando surgen diferencias, cuando aparecen desacuerdos, cuando somos ofendidos, debemos preguntarnos, ¿estoy yo contra a la paz del cuerpo, estoy alimentando más conflicto. Una congregación donde predominan las rivalidades, los resentimientos, los conflictos y la división está actuando en contradicción a aquellos por el cual Dios la llamó. La paz de Cristo es el resultado natural de una iglesia donde los creyentes se soportan, se perdonan y se aman mutuamente. Y finalmente, Pablo añade una exhortación breve, pero profundamente significativa. Dice, y sed agradecidos. a primera vista podría parecer como una idea desconectada de todo lo que viene diciendo. Sin embargo, esta íntimamente relacionada con todo el contexto. La gratitud es una de las mayores defensas contra el descontento, la amargura y los conflictos. Una persona agradecida vive consciente de la gracia que ha recibido de Dios y quien vive consciente de la gracia de Dios encontrará más fácil entregar gracia a los demás por el contrario la ingratitud alimenta quejas orgullo inconformidad por esto Pablo menciona repetidamente la gratitud a lo largo de su carta Quienes han comprendido verdaderamente la gracia de Dios no viven dominando por murmuraciones ni tampoco por quejas. Por el contrario, vive agradeciendo continuamente porque reconoce que todo lo que es, todo lo que tiene y todo lo que espera ha sido recibido por la gracia de Dios en Cristo. Por eso la gratitud se convierte en la expresión natural de un corazón que contempla diariamente las abundantes bendiciones del Señor. De esta manera, Pablo nos recuerda que el nuevo hombre en Cristo no solo debe vestirse del carácter de Cristo, sino también someterse al gobierno de Cristo. Cuando la paz de Cristo gobierna el corazón de cada creyente, la iglesia experimenta armonía, unidad y Cristo es glorificado en medio de su pueblo. Por eso debemos preguntarnos, ¿está la paz de Cristo gobernando mi corazón? ¿Estoy contribuyendo a la unidad del cuerpo o a la división del cuerpo? ¿Mi vida se caracteriza por la gratitud o por la queja? Porque una iglesia donde la paz de Cristo gobierna los corazones será una iglesia donde el amor florece, la unidad se fortalece y Cristo es exaltado. Y aquí llegamos al punto número tres. El hombre nuevo debe llamarse, debe llenarse de la palabra de Cristo. Versículos 16 y 17. Después de exhortar a los creyentes a vestirse de las virtudes de Cristo, que hemos visto en los versículos anteriores, de 12 a 14, y a permitir que la paz de Cristo gobierne sus corazones, Pablo ahora nos muestra el medio por el cual esta vida espiritual puede desarrollarse y mantenerse. Ningún creyente puede vivir conforme al carácter de Cristo si la palabra de Cristo no ocupa el lugar central de su vida. Lo repito, ningún creyente puede vivir conforme al carácter de Cristo si la palabra de Cristo no ocupa el lugar central en su vida. Las virtudes mencionadas anteriormente no son el resultado de esfuerzos humanos, ni de la disciplina personal por sí sola. Son el fruto de una mente, un corazón... saturados por la verdad de Dios por eso Pablo escribe versículo 16 la palabra de Cristo more en abundancia en vosotros ahora la palabra la expresión la palabra de Cristo se refiere al mensaje divino acerca de Cristo y a las enseñanzas que produce de él incluye todo el consejo de Dios revelado en la Escrituras. Pablo está pensando en la verdad que presenta a Cristo como Señor, Salvador y Cabeza de la Iglesia. No se trata de un conocimiento superficial, ni de una familiaridad ocasional con la Biblia. El verbo que Pablo utiliza es muy significativo. La palabra more Proviene del griego enoikeo, que significa habitar, residir, establecerse permanentemente en una casa. La idea es que la palabra de Dios no sea como un visitante ocasional. Vengo el domingo, hay que leer la escritura, entonces abrimos la escritura. A ver, capítulo y voy a leer. Después termino el servicio, cierro mi Biblia y hasta el domingo siguiente. En esto quiero decirle cuando digo algo ocasional en nuestra vida. sino que tiene que ser un residente permanente. Muchos creyentes permiten que la palabra los visite el domingo. Pero Pablo dice que debe habitar en ellos todos los días. Debe estar presente cuando tomamos decisiones. Debe estar presente cuando enfrentamos tentaciones. Debe estar presente cuando criamos a nuestros hijos. Debe estar presente cuando servimos a la iglesia. Debe estar presente en nuestras conversaciones prioridades y pensamientos. Además, Pablo añade que debe morar, dice, en abundancia. El término griego es plosios, significa rica, abundantemente, exuberante. La idea no es una porción pequeña de la escritura ocupando algún espacio ahí de mi corazón. Pablo está hablando de una vida completamente saturada por la verdad de Dios. La palabra debe llenar la mente de tal manera que influya en todo lo que pensamos, decidimos y hacemos. Esto requiere lectura, estudio, meditación, tiempo, Y obediencia también. No basta con tener una Biblia. No basta con escuchar sermones. La palabra debe ser recibida. Comprendida. Guardada. Y aplicada. David declaró. Salmo 119.11 En mi corazón he guardado tus dichos. Para no pecar contra ti. La escritura transforma cuando pasa por nuestros ojos al corazón y del corazón a la conducta. Es interesante observar que este mandato guarda una estrecha relación con Efesios 5.18, donde dice, se lleno del Espíritu. Los resultados descritos en Efesios son prácticamente los mismos que aparecen aquí en Colosenses. Esto nos enseña que no existe contradicción entre ser lleno del Espíritu y estar lleno de la palabra. El Espíritu Espíritu Santo obra por medio de la palabra. Por eso, una persona llena del Espíritu será una persona llena de la palabra. Y una persona que se someta a la Escritura estará siendo guiada por el Espíritu. La pregunta que surge es inevitable. ¿Qué lugar ocupa la palabra de Dios en tu vida? ¿Qué lugar ocupa la palabra de Dios en tu vida? ¿Es una vida, una visita ocasional o un residente permanente? ¿Gobierna tus decisiones o solamente escucha lo que te agrada? La palabra de Dios es nuestra única, única regla de fe y práctica humana. La única que tiene el poder de transformar el corazón y equiparnos, como dice, para toda buena obra. Sin ella no puede haber verdadera madurez espiritual. Por el contrario. El resultado será una fe débil, inmadura, porque nadie puede crecer a la semejanza de Cristo separado de la verdad de Cristo. Y Pablo continúa diciendo siempre en el versículo 16, enseñándonos y exhortándonos unos a otros en toda sabiduría. Cuando la palabra mora abundantemente en una iglesia, produce una comunidad espiritualmente saludable. Observe que Pablo menciona dos ministerios fundamentales. Primero, dice enseñándoos. La enseñanza consiste en comunicar. La verdad de Dios implica explicar correctamente la escritura para que el pueblo de Dios conozca quién es Dios, qué ha hecho por nosotros y cómo debemos de vivir juntos. Por eso que una iglesia fuerte no se edifica sobre opiniones humanas. Una iglesia fuerte se edifica sobre la enseñanza fiel de la palabra de Dios. Por eso la predicación bíblica debe ocupar el lugar central en la vida congregacional. Pero Pablo añade también, exhortandos. Ahora, la exhortación o amonestación tiene un énfasis diferente. Mientras que la enseñanza comunica la verdad de la palabra de Dios, la exhortación advierte, corrige y llama al creyente a responder adecuadamente a esta verdad. La enseñanza nos muestra lo que Dios dice en su palabra. La exhortación nos llama a responder a ello. La enseñanza informa la mente. La exhortación confronta el corazón. La enseñanza muestra el camino. La exhortación llama a caminar por él. Ambas deben realizarse, dice Pablo, en toda sabiduría. La sabiduría bíblica nos ayuda a aplicar la verdad de Dios en una manera correcta, amorosa y oportuna. Es interesante que Pablo no dirige estas palabras solamente a los pastores. Mire lo que dice el versículo. Dice unos a otros. Esto nos recuerda que toda la congregación, todos los miembros de la iglesia participan en la edificación mutua. Una iglesia llena de la palabra de Dios será una iglesia donde la verdad circula constantemente entre sus miembros. Y Pablo continúa diciendo siempre en el versículo 16, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos eternos. Observen algo importante. La adoración aparece como una consecuencia de la palabra de Dios que more abundantemente en el creyente. Cuando la verdad llena el corazón, la adoración surge de una forma natural. La música en la iglesia no tiene como propósito entretener. Su propósito es glorificar a Dios y edificar a su pueblo. Pablo menciona tres aspectos musicales. Habla de salmos, probablemente una referencia a los salmos del Antiguo Testamento cantado por el pueblo de Dios. También dice himnos, composiciones centradas en la alabanza y exaltación de Dios y de Cristo. Y muchos estudiosos creen que pasaje como Colosenses 1, capítulo 15, 20 y Filipenses 2, versículo Y tercero, habla de cánticos espirituales, expresiones de adoración impulsadas por verdades espirituales y centradas en la obra de Dios. Aunque existe diferente entre estas categorías, el punto principal es muy claro. La adoración debe estar saturada de la verdad bíblica. Los cánticos no son simplemente una preparación para la predicación ni un espacio destinado a expresar emociones, sino por medio de ellos enseña la verdad de Dios. Por medio de ellos se exhorta y anima al creyente. Por medio de ellos se proclaman las grandes verdades del evangelio. Por eso debemos prestar atención no solamente a la música que estamos cantando o escuchando, sino también al contenido de lo que cantamos. Y Pablo añade, con gracia en vuestros corazones. La adoración no consiste simplemente en cantar con los labios. Debe brotar de un corazón agradecido por la gracia que hemos recibido en Cristo. Dios no busca voces afinadas, por si acaso. Busca corazones rendidos y llenos de gratitud. La adoración es genuina cuando las verdades que proclamamos con nuestras bocas reflejen lo que realmente creemos y atesoramos en nuestro corazón. Pero Pablo no se detiene en la adoración congregacional. Ahora amplía la aplicación congregacional. A la vida. A toda la vida del creyente. Mira en el versículo 17. Y todo lo que hacéis. Sea de palabra. O de hecho. hacerlo todo en el nombre del Señor Jesús con este versículo Pablo resume toda la vida de un creyente Cristo no es solamente el Señor del domingo él es el Señor de toda la vida la expresión sea de palabra o de hecho abarca la totalidad de nuestras conductas todo lo que decimos todo lo que hacemos todo lo que pensamos todo sin excepción, debe estar bajo el señorío de Jesucristo. ¿Pero qué significa hacer algo en el nombre del Señor Jesús? No significa como simplemente mencionar su nombre. Significa actuar de acuerdo con su carácter, con su voluntad, Implica representar dignamente Cristo delante del mundo. Es vivir de tal manera que nuestras palabras, decisiones y acciones reflejen quién es nuestro Señor. Y Pablo concluye diciendo, dando gracias a Dios Padre por medio de él. Nuevamente. La gratitud aparece porque es una de las evidencias más visibles de una vida gobernada por la palabra. Cuando entendemos lo que Dios ha hecho por nosotros en Cristo, el lenguaje va a cambiar. Nuestra vida va a reflejar gratitud. El creyente que contempla la cruz, el perdón de sus pecados, la adoración como hijo de Dios y la esperanza de la vida eterna encuentra razón o razones para agradecer aún en medio de de cualquier prueba y de esta forma la gratitud se convierte en la respuesta natural de un corazón que reconoce la inmensidad de la gracia recibida le pido por favor que se ponga de pie y me acompañen en oración Padre Celestial, te damos gracias una vez más por tu palabra, porque nos ha recordado cómo debe vivir aquel que ha recibido una nueva vida en Cristo. Gracias porque por tu gracia nos salvaste, nos perdonaste y nos hiciste parte de tu pueblo. Gracias porque no solamente nos libraste de la condición del pecado, sino que también nos llamaste a reflejar el carácter de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Perdónanos Dios, perdónanos cuando nuestras actitudes, palabras y acciones nos reflejan a Cristo. Perdónanos cuando permitimos que quizá el orgullo, la impaciencia, la falta de amor o la falta de perdón pueda gobernar nuestro corazón. Y ayúdanos. Ayúdanos a vestirnos cada día. De misericordia. Benignidad. Humildad. Mansedumbre. Y de paciencia. Señor. Permite que la paz de Cristo. Gobierne nuestros corazones... Ayúdanos... A vivir en paz unos con otros... Recordando que somos miembros... De un mismo cuerpo... Y que hemos sido llamados... A reflejar... El amor de nuestro Salvador... Pero también... Te pedimos que la palabra de Cristo more abundantemente en nosotros. Que tu verdad transforme nuestra mente, fortalezca nuestra fe y produzca en nosotros una vida cada vez más semejante a la de Cristo. Permíteme Dios que todo lo que hagamos sea de palabra o de hecho lo hagamos para la gloria de nuestro Señor Jesucristo Y producen cada uno de nosotros corazones agradecidos Que murmuraciones y la jeca sea reemplazada por la gratitud. Que nunca olvidemos la cruz de Cristo. Y si hay alguna personas aquí presente en esta mañana entre nosotros. Que aún no ha confiado en el Señor Jesucristo como su Señor y Salvador. Permite que hoy reconozca su fe hoy. Su necesidad. Y que ponga su fe. Únicamente en Cristo. Que pueda experimentar el perdón. La reconciliación contigo. Y la nueva vida. Que solamente tú puedes dar. A ti sea toda la gloria por la salvación, por la santificación y toda transformación verdadera procede de ti. Oremos en el nombre precioso de nuestro Señor y Salvador, Cristo Jesús.
UNKNOWNAmén.