Discípulo: Palabra, Espíritu, Justicia, Misión
Discípulo: Palabra, Espíritu, Justicia, Mission. Reflexiones de Bob Ekblad e invitados sobre la identidad como hijo de Dios, cómo convertirse en discípulo de Jesús y cómo multiplicar discípulos comprometidos socialmente, informados por las Escrituras y empoderados por el Espíritu. Jesús modeló una profecía holística que llamó a las personas y comunidades a sus destinos, expuso injusticias, reveló el Reino de Dios y envió discípulos a dar testimonio al mundo.
Discípulo: Palabra, Espíritu, Justicia, Misión
¿Existen requisitos previos para participar en la Cena del Señor?
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Hola, soy Roberto Ekblad. Bienvenido a mi podcast discípulo. Palabra, espíritu, justicia,
SPEAKER_03misión.
SPEAKER_00Hoy quiero hablar sobre la pregunta, ¿existen requisitos previos para participar en la Cena del Señor? Existe mucha división en el seno de la comunidad cristiana en torno a la Cena del Señor. Incluso el nombre que le damos nos divide. Eucaristía, Comunión, la Última Cena. La Cena del Señor. Otras cuestiones que nos dividen giran en torno a requisitos, como 1. ¿Quién puede tomar la comunión? O sea, la Santa Cena, la Eucaristía. ¿Cuáles son los requisitos para tomarla? 2. ¿Cómo debemos tomarla? 3. ¿Quién está autorizado para oficiarlo? ¿Cómo se consagran los elementos? Y muchas cuestiones más. Una mirada cuidadosa de los relatos originales de los evangelios donde Jesús celebra la Pascua, o sea, la Santa Comunión, con sus discípulos puede ayudarnos a abordar estas cuestiones. Y estos relatos se encuentran en los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas y de una manera diferente en el Evangelio de Juan. En el relato original es Jesús quien oficia la Pascua judía. la cual celebra con sus discípulos. Todos ellos son judíos, por lo que esta historia no puede usarse para argumentar que las personas deben ser católicas, ortodoxas, bautistas, pentecostales o de cualquier otra denominación. Jesús ofrece el pan y el vino a sus discípulos, Sin embargo, aún no creían que Jesús había resucitado de entre los muertos, ¿verdad? Porque no había muerto ni resucitado todavía. Tampoco habían recibido el Espíritu Santo. Y ninguno de nosotros puede retroceder en el tiempo y seguir a Jesús durante sus tres años de ministerio terrenal, lo que nos descalificaría a todos si tomáramos esto demasiado literalmente, ¿verdad? Ahora miramos la cuestión de requisitos. Jesús no menciona ningún requisito previo para que sus discípulos participaran, al menos que yo pueda ver. De hecho, sabemos, por lo que sucede después, que ninguno de los discípulos de Jesús era digno. Ninguno de los evangelios menciona requisitos como estar bautizado, casado si uno es de unión libre, haber confesado los pecados. No se menciona nada, así como por lo menos en la Santa Cena que Jesús celebró con los discípulos. Jesús entregó su cuerpo y su sangre a sus discípulos la víspera de su arresto, sabiendo que Pedro lo negaría tres veces, Judás lo traccionaría justo después de darle pan y vino. Jesús aún sirvió a Judas sabiendo que lo iba a traicionar inmediatamente después. Como dice Lucas 22, 21, yo cito, «Mas he aquí la mano del que me entrega está conmigo en la mesa». Los demás discípulos lo abandonarían cuanto a su arrestación, ¿verdad? Y muchos no creían después de que él resucitó, no creían que realmente fue él o que él había resucitado. O sea, fueron incrédulos, según el fin de Marcos y Mateo también. Según Mateo 26, 27 y 28, Jesús se ofreció a sí mismo a sus discípulos que también eran pecadores. Aquí cito a Estos versículos 27 y 28, tomando una copa y habiendo dado gracias, se la dio diciendo, bebe todos de ella, porque esto es mi sangre del nuevo pacto que es derramada por muchos para el perdón de los pecados. Parece que el único requisito que se puede sacar de allí es ser pecador. Es importante porque si no es pecador y si no necesita ser perdonado por los pecados, entonces no puede beneficiar de la copa, ¿verdad? Porque es una copa. Para el perdón de los pecados, entonces tenemos que ser pecadores para ser beneficiarios. La última cena de Jesús fue la realización de la Pascua Judía. Ahora bien, miramos que según Éxodo 12, cada familia israelita debía sacrificar un cordero cuya carne se asaría y comería. No había requisitos sobre la edad de quienes comían el cordero asado y el pan sin levadura. No se menciona que debiera estar casados, bautizados, ni confesar sus pecados. Eran esclavos en Egipto, apenas creyentes. Los únicos requisitos eran que la sangre del cordero se untara sobre los dinteles de las puertas y que las personas, o sea, toda la familia, permanecería dentro de la casa cubiertas por la sangre. Debían comer la Pascua vestidos con sandalias en los pies y bastón en la mano, listos para huir cuando Jesús pasaba por allí y que los primeros ingénitos egipcios murieran, ¿verdad? Ahora, Juan Baptista en el Evangelio de Juan capítulo 1, presenta a Jesús como el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo, no solamente de los creyentes. Jesús también es presentado como el primero génito de Dios. entregado por nosotros. Imagínense, Dios mismo entregando a su primogénito, su hijo único, identificándose con los primogénitos egipcianos, ¿verdad? Y Él está entregándose por nosotros. Porque de tal manera amo Dios al mundo, dice Juan 3.16, que ha dado a su hijo único. para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que herede la vida eterna. Creer en Jesús sí es importante, ¿verdad? Sentir el La necesidad para la salvación, sentir que uno sí necesita, yo necesito ayuda, yo necesito que Dios me salve, yo necesito que Jesús me perdone. Sí, creer es importante, pero más importante es que Dios amó tanto al mundo que que Él ha dado como gratuitamente su Hijo, ¿verdad?, a nosotros. Jesús mismo se presenta como el Cordero cuya carne ha de ser comida y cuya sangre ha de ser bebida. Una referencia directa a la Pascua. Nosotros miramos eso en Juan 6, 52. Este texto es tan bello. Y viene despuesito de que Jesús multiplicó los panes y pescados y daba eso a toda la gente que estaba reunida. Y Pero él quería explicar que, mira, había un otro sentido a todo eso. Los judíos comenzaron a discutir a calordamente entre sí. ¿Cómo puede ésta darnos a comer su carne? Jesús dice, les aseguro que si no comen la carne del hijo del hombre ni beben su sangre, no tienen realmente vida. y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré en el día final porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Así como me envió el Padre viviente y yo vino Yo vivo por el Padre, también el que come de mí vivirá por mí. O sea, entonces aquí es el que viene a él para comer de su carne y beber de su sangre. Esa es la invitación a todos los que vienen, ¿verdad? Y así como me envió el Padre viviente y yo vivo por el Padre, también el que come de mí El que come de mí es una invitación a todos, ¿no? Viverá por mí. Este es el pan que bajó del cielo. Los antepasados de ustedes comieron maná y murieron. Pero el que come de este pan, el que come de este pan, aquí no dice qué es lo que tiene que hacer, además de comer de este pan, vivirá para siempre. Todo esto lo dijo Jesús mientras enseñaba en la sinagoga de Capernaum. ¿Y qué hay de las palabras del apóstol Pablo en 1 Corintios 11 sobre comer de manera indigna? Eso es donde nosotros metemos algunas dificultades de entendimiento. Yo cito 1 Corintios 11, 18 y adelante. Pablo dice, en primer lugar, Oigo decir que cuando se reúnen como iglesia hay divisiones entre ustedes, y hasta cierto punto lo creo. Sin duda, tiene que haber divisiones entre ustedes para que se demuestre quienes cuentan con la aprobación de Dios. De hecho, cuando se reúnen, ya no es para comer la cena del Señor. porque cada uno se adelanta a comer su propia cena, de manera que unos se quedan con hambre mientras otros se emborrachan. ¿Acaso no tienen casas donde comer y beber? ¿O es que menosprecian a la iglesia de Dios y quieren avergonzar a los que no tienen nada? ¿Qué les diré? ¿Voy a elogiarlos por esto? Claro que no. Ahora, ¿qué está pasando allí, donde los corintios? Aquí la situación que el apóstol Pablo está enfrentando era que los cristianos de Corinto estaban reuniéndose para tomar la cena del Señor al mismo tiempo de cenar juntos. Como había ricos y pobres entre los creyentes, las personas más ricas llevaban su mejor comida. comiendo delante de los creyentes más pobres, quienes a menudo no tenían comida. Es como que si había gente llevando carne asada y comida muy rica y quizás cara, y estaban comiendo frente a personas que solo tenían tortillitas secas con sal. Y Y entonces Pablo está metiendo la luz sobre esta situación de desigualdad. Pablo parece... sugerir que la gente debería comer sus cenas en sus propios hogares. Pero en cambio, cuando se reunía para la cena del Señor, dejaba las divisiones de clase social abiertamente en evidencia, y los pobres eran avergonzados. Y esto es triste, ¿verdad? O sea, cuando uno va a una comunidad de fe, nosotros debemos sentir una igualdad, Y si hay gente humilde, gente pobre, gente quizás rechazada, gente vista pecadora que se siente a la margen de la comunidad, eso ellos deben más bien ser, debemos mostrarles preferencia en vez de hacerles sentir vergüenza, ¿verdad? La gente de Corinto estaban comiendo juntos. Quizás como la primera comunidad cristiana mencionada en Hechos 2, 44 a 47, pero no como ellos. Yo cito esta imagen de la iglesia primitiva despacita del día de Pentecostés. Todos los que habían creído estaban juntos y tenían todas las cosas en común. Vendían todas sus propiedades y sus bienes y los compartían con todos según la necesidad de cada uno. Día tras día, Continuaban unánimes en el templo y partiendo el pan en los hogares, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios y hallando favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día el número de ellos, los que iban siendo salvos. Ahora bien, hay una diferencia grande entre esta imagen de la iglesia primitiva unida con igualdad del mismo corazón y esta iglesia de los corintios que era marcada por divisiones de clases sociales y desigualdad. Y Pablo está enfrentando eso. Hoy tenemos enormes desigualdades económicas. y de clases sociales, donde las personas en los países más ricos, incluidos los cristianos, viven en el lujo, mientras muchas en el sur global, incluidos los cristianos, están muriendo de hambre. Yo veo eso porque yo viajo mucho a África y en otros países pobres y veo esta desigualdad. Tenemos terribles desigualdades aquí mismo en los Estados Unidos Y en cada país individual, los países de Centroamérica y México, Jesús confrontó las desigualdades sociales de su tiempo. El apóstol Pablo lo sabía. Por ejemplo, Mateo 22.1. Jesús volvió a hablarles en parábolas y dijo, «El reino de los cielos es como un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus siervos que llamaran a los invitados, pero éstos se negaron a asistir al banquete. Luego mandó a otros siervos y les ordenó, «Digan a los invitados que ya he preparado mi comida, ya he matado mis toros y mis reses cebados. Todo está listo. Vengan al banquete de bodas. Pero ellos no hicieron caso y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio. Los demás agarraron a los siervos, los maltrataron y los mataron. El rey se enfureció, mandó su ejército a destruir a los asesinos y a incendiar su ciudad. O sea, estos versículos hablan de manera indirecta, pero así directo, a los fariseos y las escribas, la gente oficial de la iglesia oficial de los judíos. O sea, no de la iglesia, pero La religión de los judíos, ¿verdad? En Israel. Porque ellos miraban que fueran señalados aquí y se enojaron mucho porque esta parábola fue una indirecta a ellos. Y eso es lo que pasó también. O sea, los religiosos hasta el sumo sacerdote fueron ellos que condenaron a Jesús a la muerte. Y aquí habla de cómo el rey, o sea, podemos decir el Padre Dios, como que quiere celebrar la boda entre su hijo y la esposa. La esposa es la iglesia. Está molesto que la gente no viva. viene a esta boda entre Jesús y la iglesia. Pero en cambio, versículo 8, luego dijo a sus siervos, el banquete de bodas está preparado, pero los que invité no merecían venir. ¿Quiénes son estos hoy? ¿Quiénes son los que no quieren venir a esta boda del Señor, que es una boda que entre el Hijo de Dios Jesús y Jesús, y su iglesia, que puede incluir muchas que nosotros excluimos. Aquí siguen Jesús en versículo 9. Vayan al cruce de los caminos e inviten al banquete a todos, a todos los que encuentren. Imagínense, inviten al banquete a todos. Si eso es el banquete que es entre el... El esposo sea Jesús y nosotros. Entonces, si todos somos invitados a esta boda, ¿cómo vamos a poner barreras y cómo vamos a decir que hay que seguir esto y esto y este requisito? ¿Por qué nosotros ponemos tantos obstáculos? ¿Verdad? Porque aquí todos son invitados según esta parábola. Así es. Que los siervos salieran a los caminos y reunieran a todos los que pudieran encontrar, tanto malos como buenos. Imagínense, tanto malos como buenos. Quiere decir que los malos son incluidos, como los buenos. Y se llenó de invitados el salón de bodas. ¡Wow! ¡Qué imagen más linda del reino de Dios! Ahora volvemos a 1 Corintios 11.23, donde Pablo está hablando sobre la cena del Señor de manera tan bella. yo cito, yo recibí del Señor lo mismo que les transmití a ustedes, que el Señor Jesús, la noche en que fue traicionado, tomó pan y después de dar gracias, lo partió y dijo, esto es mi cuerpo entregado por ustedes, hagan esto en memoria de mí. De la misma manera, Tomó la copa después de cenar y dijo, esta copa es el nuevo parto en mi sangre. Hagan esto cada vez que beban de ella en memoria de mí. Imagínense, en memoria de mí. ¿Debemos recordar qué de Jesús? Nosotros, yo pienso en este Jesús que en vez de ir a Jerusalén, la capital, fue a las márgenes, fue a Galilea después de regresar de ser tentado después de su bautismo. Fue a la orilla del mar de Galilea, ¿verdad? Él buscaba a la gente, los obreros de su tiempo, la gente humilde y pobre. Aquí miramos que en memoria de él, significa en memoria de su vida terrenal y su muerte a favor de nosotros. Sigo versículo 26. Porque cada vez que comen este pan y beben de esta copa, proclaman la muerte del Señor hasta que Él venga. O sea, la muerte de Jesús fue su momento de vulnerabilidad más complejo. donde él se entregó a nosotros, sus enemigos, quienes nosotros lo matamos. 1 Corintios 11, 27, hay que leer en este contexto. De modo que cualquiera que coma este pan y beba esta copa del Señor de manera indigna, será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor. O sea, ¿qué significa eso? Comer este pan y beber esta copa del Señor de manera indigna. Hay que ver la significación de la palabra griega detrás de indigna. Anaxios. Anaxios quiere decir relativo a ser correcto, al no corresponder a lo que debería suceder indebidamente de manera inapropiada. O sea, indebidamente. No hay que comer de manera indebidamente o de manera inapropiada. Y esto es la significación principal. Entonces, leemos esto otra vez. De modo que cualquiera que come este pan y beba esta copa del Señor de manera indebidamente o de manera inapropiada, Será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor. O sea, ¿culpable de qué? ¿De la muerte de Jesús? Ok, vamos a ver eso más de cerca. Versículo 28. Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y entonces coma del pan y beba de la copa. Aquí, la palabra examinarse es la palabra en griego dokimazo, que quiere decir intentar averiguar la autenticidad de algo mediante el examen y la comprobación. A menudo mediante el uso real. Probar, examinar, intentar determinar la autenticidad de algo. O sea, comprobar. Qué importante eso, ¿verdad? Que sí somos invitados a examinar a nosotros mismos, nuestro corazón, cómo entendemos lo que estamos haciendo, cómo entendemos nuestra entrada a la presencia de Dios, a tomar la Santa Comunión. Sí, quizás tenemos necesidad de confesar nuestros pecados, de recibir perdón, de buscar reconciliación con un enemigo, de perdonar a los enemigos. Hay cosas que sí, hay que llegar a la presencia de Dios a la mesa del Señor en una manera auténtica. Pero aquí no dice qué significan hacer eso. ¿Cuáles son los detalles? Yo estoy diciendo, sugeriendo cosas que no están exactamente allá, pero creo que esta práctica de examinarnos sí está bien. Aquí Pablo no da detalles sobre qué significa examinarse, entonces no debemos echar detalles, meter detalles que no están allí. No dice que hay que confesar sus pecados, aunque para mí siempre sería bueno porque somos llamados a caminar en la luz, como dice 1 Juan 1.7. Yo cito, pero si vivimos en la luz, así como Él está en la luz, tenemos comunión unos con otros y la sangre de su Hijo Jesucristo Jesucristo nos limpia de todo pecado. Pero entonces tenemos cuidado de no poner reglas donde no hay reglas, pero leer esto y practicar eso en el espíritu del Evangelio. 1 Corintios 11, 29 Porque el que come y bebe sin discernir correctamente el cuerpo del Señor, come y bebe juicio para sí. Y recordamos que el contexto de este texto es que había gente con dinero, con recursos, que llevaba su comida de lujo y estaban comiendo frente a gente pobre que comía. que no tenían nada de comer y que había esta desigualdad que avergonzaba a la gente humilde. Y entonces cuando dice hay que discernir correctamente el cuerpo del Señor, hay gente que puede decir que el cuerpo del Señor es el pan y el vino, o sea, el cuerpo de Cristo es el pan. Pero aquí nosotros tenemos que leer esto en el contexto de 1 Corintios 10 y 12. Bueno, que explica muy bien y hasta Romanos 12, Pablo habla del cuerpo de Cristo como imagen de la iglesia. Yo cito Romanos 12, 4, Pues así como cada uno de nosotros tiene un solo cuerpo con muchos miembros, y no todos estos miembros desempeñan la misma función, también nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a todos los demás. Inmediatamente antes de 1 Corintios 11, Pablo escribió en 1 Corintios 10, 16, «Esa copa de benedicción por la cual damos gracias, ¿no significa que entramos en comunión con la sangre de Cristo? Este pan que partimos, ¿no significa que entramos en comunión con el cuerpo de Cristo? Hay un solo pan». del cual todos participamos. Por eso, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo. Qué bonito, ¿verdad? Entonces, creo que es muy claro que discernir el cuerpo tiene que ver con la importancia de discernir el cuerpo de Cristo, o sea, la comunidad de fe, y cómo Y esto cabe bien en el contexto de 1 Corintios 11. Después de este texto, Pablo escribe de manera detallada sobre el cuerpo de Cristo en 1 Corintios 12, empezando en versículo 12. Aquí voy a leer una parte de la Biblia un poco largo, pero escuche bien porque es lindo y hay mucho aquí para nosotros. De hecho, aunque el cuerpo es uno solo, Tiene muchos miembros y todos los miembros, no obstante ser muchos, forman un solo cuerpo. Así sucede con Cristo. Todos fuimos bautizados por un solo espíritu para constituir un solo cuerpo. Ya seamos judíos o gentiles, esclavos o libres, ya todos se nos dio a beber de un mismo espíritu. Ahora bien, el cuerpo no consta de un solo miembro, sino de muchos. Si el pie dijera, como no soy mano, no soy del cuerpo, no por eso dejaría de ser parte del cuerpo. Y si la oreja dijera, Como no soy ojo, no soy del cuerpo. No por eso dejaría de ser parte del cuerpo. Y si todo el cuerpo fuera ojo, ¿qué sería del oído? Si todo el cuerpo fuera oído, ¿qué sería del olfato? En realidad, Dios colocó cada miembro del cuerpo como mejor le pareció. Si todos ellos fueran un solo miembro, ¿qué sería del cuerpo? Lo cierto es que hay muchos miembros, pero el cuerpo es uno solo. Al contrario, los miembros del cuerpo que parecen más débiles son indispensables. O sea, los pobres, los humildes, los rechazados, los enfermos. Versículo 23. Y a los que nos parecen menos honrosos los tratamos con honra especial. Entonces, no hay que discriminarse, ¿verdad? Esto va juntos con estas palabras de Pablo en 1 Corintios 11. Y se les trata con especial modestía a los miembros que nos parecen menos presentables, mientras que los más presentables no requieren trato especial. Imagínense, entonces, vamos a tratar a la gente menos presentable con más preferencia, se puede decir, más honradez. Así Dios ha dispuesto los miembros de nuestro cuerpo, dando mayor honra a los que menos tenían, a fin que no haya división en el cuerpo, sino que sus miembros se preocupen por igual unos por otros. Y ahora... Versículo 27. Ahora bien, ustedes son el cuerpo de Cristo y cada uno es miembro de su cuerpo. Qué lindo, ¿verdad? Entonces, no discernir el cuerpo significa no ver la comunidad cristiana con los ojos de Jesús. Si discriminamos, si juzgamos a la gente, no estamos discerniendo. Y esto es grave. Por eso Pablo dice en 1 Corintios 11.30, por esta razón hay muchos débiles y enfermos entre vosotros y muchos duermen o sea mueren y porque es grave cuando nosotros discriminamos porque esto causa que la gente salen de las iglesias y quizás se meten vicios se meten problemas perdimos gentes versículo 31 pero si nos juzgaramos a nosotros mismos, no seríamos juzgados. Entonces, es importante que nosotros miramos nosotros de cerca. Y es que yo estoy juzgando a los demás. Es que estoy poniendo barreras para que impida que la gente que más necesita a Jesús puede llegar a la presencia de Jesús. Es que estoy poniendo requisitos y reglas que causan que muchos no pueden entrar en comunión con Dios. Reglas que vienen de mi religión, de mi denominación, que no vienen de Jesús, ¿verdad? Versículo 32. Pero cuando nos juzgamos, el Señor nos disciplina para que no seamos condenados con el mundo. Entonces, no es a nosotros a juzgar y poner barreras. Juan Bautista fue enviado para... Para hacer nivelar el terreno, ¿verdad? Para que las valles subieran y las montañas bajaban. Para que todos podían ver al Señor cuando Él venía. Y entonces su trabajo era preparar el camino del Señor. Y esto es nuestro trabajo también. Y esto es un trabajo de quitar las barreras que impida. Es que la gente del mundo y la gente pecadora, la gente que más necesita a Jesús, puede acercarse a Jesús. Miramos 1 Corintios 11.33. Así que, hermanos míos, cuando os reunáis para comer, esperaos unos a otros. Mira, así termina toda esta historia. Todo tenía que ver con la división entre la gente, entre ricos y pobres, y la vergüenza que sentía la gente que tenía menos importancia en el sistema de clases sociales de la época. 34. Si alguno tiene hambre, coma en su casa para que no os reunáis para juicio. Los demás asuntos los arreglaré cuando vaya. Discernir el cuerpo de Cristo significa concordar la vida terrenal de Jesús, su manera de ser con la gente religiosa y la gente afuera de la religión, de los escribos y fariseos, para que no ponemos barreras que impidan renunciar. que la gente tiene acceso a Jesús. Jesús dijo en Lucas 11.46 a los religiosos de su tiempo, los fariseos y los expertos de la ley, hay de ustedes también expertos de la ley, en la ley, abruman a los demás con cargas que apenas se pueden soportar. Pero ustedes mismos no mueven ni un dedo para levantarlas. ¿Qué importancia tiene este texto para nosotros? Y debemos examinar a nosotros mismos. ¿Es que estoy yo poniendo cargas sobre la gente y que ellos no pueden soportar como reglas y leyes para que la gente que más necesita a Jesús no pueda acercarse? ¿Es que estoy obligando a la gente a vestirse de tal y tal manera que No tiene ninguna base en la Biblia que causa problemas. Es que estoy obligando a la gente a cumplir con cosas que realmente no tienen base. Mateo 23, 11 dice, 13. Hay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas. Les cierran a los demás el reino de los cielos. Ni entran ustedes, ni dejan entrar a los que intentan hacerlo. Ni entran ustedes. Nosotros todos tenemos la necesidad para recibir la gracia del Señor, el perdón de nuestros pecados. Todos somos necesitados y debemos dejar que Jesús nos ama. Debemos también vivir en la luz, caminar en la luz y confesar nuestros pecados y recibir perdón y tratar a los demás no como inferiores, pero a través de nuestro ejemplo de humildad. y de entrega total a Jesús acompañamos a los que realmente necesita conocer el Evangelio. Pero cuanto a la Cena del Señor y su importancia para el mundo, hay mucho más que decir. Por ejemplo, Jesús dio su cuerpo y su sangre en la misma noche en que fue arrestado, como acabamos de ver, él fue crucificado el día siguiente, entregando su vida a sus enemigos. Imagínense, ¿no? A la verdad, Como éramos incapaces de salvarnos, escribe Pablo en Romanos 5.6. Cuando nosotros éramos incapaces de salvarnos, en el tiempo señalado, Cristo murió por los malvados. O sea, qué lindo pues. Dios amó tanto al mundo que Dios fue hijo único para salvar y no para juzgar, según Pablo. Juan 3, 16 y 17. Miramos cómo Jesús en su ministerio terrenal mostró su entrega total a la gente, visitando a las personas en las afueras de los pueblos, a la orilla del mar, sobre las montañas, por los caminos. Él tocó a los impuros, o sea, gente con la lepra. Se dejó ser tocado por gente impura, como la mujer con fuga de sangre, que fue sanada Antes mima de confesar, ¿verdad? Y Si nosotros miramos Jesús, cómo Él se entregó libremente a la gente. Él estaba enseñando a la gente que no fueran la gente sano y salvo, que eran gente endemoniada, gente enferma, que fueran mal vistos por las autoridades religiosas porque las enfermedades fueron vistas como castigos. Jesús, este Jesús, que se dio a los más pobres y los más pecadores, es el Jesús que está dando su cuerpo y su sangre. Entonces tenemos que tener esta misma actitud y espíritu de Jesús en nuestra manera de ofrecer la Santa Cena a la gente. Jesús comió con recaudadores de impuestos y pecadores. Según Lucas 5.29, luego Levi, que fue un cobrador de impuestos, ofreció a Jesús un gran banquete en su casa. Imagínese, la casa de un cobrador de impuestos, o sea, una persona de mala fama. Y había ahí un grupo numeroso de recaudadores de impuestos y otras personas que estaban comiendo con ellos. ¡Wow! Él anduvo con la Pero los fariseos y los maestros de la ley que eran de la misma secta, reclamaba a los discípulos de Jesús, ¿por qué comen y beben ustedes con recaudadores de impuestos y pecadores? Ellos imaginaban que era una manera desordenada, que solo la gente buena y salvo y sana podía estar juntos y comiendo juntos, como comer con una persona impura lo hizo impuro. Y esto fue su entendimiento, ¿verdad? Y Jesús dice en versículo 31, no son los sanos los que necesitan médico, sino los enfermos, contestó Jesús. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores, para que se arrepientan. Entonces Jesús muestra preferencia a los pecadores. Lucas 15, 1. Todos los recaudadores de impuestos y los pecadores. ¿Todos? O sea, sería muchos entonces. Él fue, Él incluyó a todos los recaudadores de impuestos y los pecadores. Ellos se acercaban a Jesús para oírlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo, Este recibe a los pecadores y come con ellos. ¿Es que usted cree que este Jesús que dio su vida a nosotros en el momento de ser crucificado, o sea, matado a través de la pena de muerte de los romanos, y Cuando estaba colgado en la cruz, dijo, Padre, perdónales porque no saben lo que hace. ¿Es que ustedes creen que Él sería capaz de decir a esta gente, no, yo no te voy a dar recabadores de impuestos y pecadores de mi cuerpo y de mi sangre porque ustedes todavía son cobradores de impuestos y pecadores? No se puede imaginar eso aquí. Yo creo que es... Es imposible imaginar eso. Tenemos aquí una imagen de Jesús que... que muestra su amor hacia la gente pecadora. Y las tres parábolas que siguen, como la primera sobre Jesús dejando las 99 ovejas para ir en búsqueda de la oveja perdida hasta encontrarla. Y la viuda con la moneda perdida que limpió toda su casa hasta encontrar la moneda. Y el padre que tenía dos hijos y el hijo menor que se fue al extranjero, al norteamericano. Y mal usó toda la herencia y Jesús lo muestra como el Padre lo recibió y lo dio sandalias y lo dejó entrar en el banquete. Imagínense, ¿no? Entonces, esto es el Jesús que está celebrando la Santa Cena y nos está mostrando a nosotros cómo celebrarlo también. Lucas 14, 12 a 15. Y dijo también al que le había convidado, cuando ofrezcas una comida o una cena, ¿La cena del Señor también? No llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos. No sea que ellos a su vez también te conviden y tengas ya tu recompensa. Ante bien, cuando ofrezcas un banquete, llama a pobres. mancos, cojos, ciegos, y serás bienaventurado, ya que ellos no tienen para recompensarte, pues tú serás recompensado en la resurrección de los justos. Jesús quitó las barreras entre la gente y Dios, facilitando que los pecadores venían a Él En el mismo espíritu de Isaías 55. Vengan a las aguas todos los que tengan sed. Para mí ese es un requisito para la cena del Señor, que tenga sed. Vengan a comprar y a comer los que no tengan dinero. Vengan, compren vino y leche sin pago alguno. ¿Por qué gastan dinero en lo que no es pan y su salario en lo que no satisface? Escúchenme bien, comerán lo que es bueno y se deleitarán con manjares deliciosos. Presten atención y vengan a mí. Escúchenme y vivirán. Aquí comer y escuchar vienen juntos, ¿verdad? Eso me hace pensar en un tiempo cuando estaba en la cárcel, como yo fui campeón de la cárcel de Skagit en Mount Vernon por 32 años y yo hice estudios bíblicos con la gente latina y los americanos y toda la gente que estaban allí. A veces yo ofrecía la Santa Cena, la comunión. Una vez estaba allí con unos latinos y yo estaba explicando que los que sentían la necesidad para Jesús fueron invitados a tomar la comunión. Y una persona mexicana me dijo, dijo a toda la gente, mira, no hay que hacer eso, porque si ustedes no están convertidos y bautizados y cambiados totalmente cuanto a su vida anterior, que puede morir. Esto es muy peligroso. Y él, en base de 1 Corintios 11, estaba advirtiendo a la gente a no participar. Entonces yo le dije, yo expliqué a ellos, no, mira, Jesús, daba su cuerpo y su sangre a una juda que lo iba a entregarlo y a Pedro que lo negaba tres veces y sabiendo eso pues y yo expliqué todo eso y yo dije amén Yo les invito, pues, si ustedes sienten que necesitan la salvación, que quieren poner su confianza en este Jesús que murió por los malos, yo les invito. Y una persona dijo, mira, ahí está Julio. Julio, estoy seguro que él, al salir de aquí, él va a fumar el crack de nuevo. Y entonces él no debe tomarlo porque a lo mejor él va a caer otra vez en la droga. No es cierto. Entonces yo dije, Julio, es cierto. Me dice, sí, no quiero fumar la droga, pero sí, a lo mejor que sí, soy débil. Entonces yo le dije, bueno, pero usted quiere la ayuda de Jesús para resistir eso y para poder avanzar en su vida y sin la droga. Me dice, sí, yo quiero la ayuda de Jesús. Entonces yo le digo, entonces califica, usted puede tomar. Después otra persona dijo, este hombre es mormón. Él no puede tomar, ¿verdad? Entonces yo dije al hombre, mira, ¿es cierto que es mormón? Dice, sí, pero estoy alienado un poco de la iglesia a causa de mis actividades criminales. Y yo le dije, ¿pero usted quiere y siente que necesita a Jesús? Me dice, sí. Entonces yo le dije, bienvenido. Y entonces nosotros ofrecemos. al cuerpo y la sangre de Cristo a esta gente. Y fue precioso. Yo quiero terminar viendo Juan 6, mostrando cómo Jesús se ofrece a todos los que vienen a Él. Yo cito, empezando en el versículo 35, Jesús le dijo, Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre. Y el que cree en mí nunca tendrá sed. Pero ya os dije que aunque me habéis visto, no creías. Todo lo que el Padre me da vendrá a mí. Y al que viene a mí, de ningún modo lo echaré fuera. Qué linda verdad. Al que viene a mí, dice Jesús, de ningún modo lo echaré fuera. Yo repito, Él al que viene a mí, de ningún modo lo echaré fuera. Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del que me envió, que de todo lo que Él me ha dado, yo no pierda nada, sino que lo resucite en el día final. porque esto es la voluntad de mi Padre, que todo aquel que ve al Hijo y cree en Él tenga vida eterna, y yo mismo lo resucitaré en el día final. Entonces, Yo les invito a creer en Jesús tal como Él es, como Él era, en base de sus enseñanzas en los evangelios y su práctica, su manera de vivir el evangelio en carne propia. Yo les invito a ser un estudiante, un discípulo de Jesús y y practicar su comunión, su santa comunión, su Eucaristía, la Cena del Señor, en una manera digna, que quiere decir que concorda con el amor y la gracia abundante y dado libremente que se ve en Jesús. Que Dios le bendiga.