Cuando Sí Cuentan Los 50

Episodio 20 | Antes una nalgada y se acababa el problema. Hoy son 10 años de psicólogo

SENMO Sensaciones en Movimiento Season 1 Episode 20

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"Antes te daban una nalgada y ya se resolvía todo. Hoy lo haces y son diez años en el psicólogo." Con esa frase arranca este episodio de Cuando Sí Cuentan los 50, en el que Genaro Montes y Maricarmen Guízar abren un tema que toca a toda la Generación X: cómo nos educaron nuestros padres y qué hicimos nosotros con esa herencia.

Aparecen la chancla voladora, el cinturón, el pellizco discreto en público, la mirada que no necesitaba palabras y frases que se repitieron en millones de casas latinoamericanas: "esta casa no es restaurante", "cuando lleguemos a la casa vas a ver", "porque lo digo yo". Hay anécdotas que hoy dan risa —un castigo que consistía en mirar a tu hermano a los ojos durante un minuto entero— y otras que siguen impactando, como la de un papá que orilló el coche en plena carretera y dijo simplemente: "te bajas".

Pero el episodio no se queda en el recuerdo. Genaro y Maricarmen conversan también sobre cómo educaron ellos a sus propios hijos y qué decidieron dejar atrás: los castigos se volvieron consecuencias, la imposición dio paso a la explicación, y el afecto —los abrazos, el "te amo" diario— ocupó un lugar que muchos de ellos no recibieron de niños.

La conversación llega a una conclusión honesta y sin dramatismos: no se trata de juzgar a nuestros padres, que educaron con las herramientas que tenían, sino de reconocer que como generación aprendimos a sobrevivir y a sobreponernos antes de aprender a sanar. Y que hoy, por fin, tenemos las herramientas para hacer ambas cosas.

Cuando Sí Cuentan los 50 es un podcast que celebra la nostalgia y los recuerdos de la Generación X mexicana, con humor, calidez y mucha identidad compartida.

SPEAKER_00

¿Te acuerdas de que de niña te daban una nalgada? Y obviamente ya quedabas curada, ya se resolvía todo.

SPEAKER_01

Claro, pero hoy lo haces y son 10 años en el psicólogo.

SPEAKER_00

Hoy nos estamos dando literalmente cuenta de que fuimos formados en un mundo diferente, completamente lo que han sido formados o están siendo ahorita formadas las nuevas generaciones. Que

SPEAKER_01

nosotros estamos formando también, o ya formamos, yo que tengo ya una hija adulta, ya formamos hijos de otra manera, ¿no?

SPEAKER_00

Y además... Esta parte de educación fue muy característica, sobre todo en la cultura latinoamericana, de cómo nos educaron nuestros papás, qué es lo que tenía, y de eso va a tratar el programa de

SPEAKER_02

hoy. ¡Tres, dos, uno! ¡Bravo!

SPEAKER_01

Hola, ¿cómo están? Yo soy Mari Carmen.

SPEAKER_00

¿Qué tal? Yo soy Genaro y estamos listos para empezar un episodio más de Cuando sí cuentan los 50.

SPEAKER_01

Un espacio para relajarnos, divertirnos y desbloquear recuerdos. Sin prisas. Pero con risas.

SPEAKER_00

Lo que queremos es sacar muchas risas, desbloquear recuerdos. Claro. Y que se la sigan pasando bien y que nos digan quienes nos ven cómo lo regañaban o qué había con sus papás.

SPEAKER_01

Claro, oigan, recuerden que no somos terapeutas, no somos psicólogos, pero igual y aquí, ¿no? Ya salen curados, como

SPEAKER_00

dices tú. Ya salimos curados, por lo menos de risa. Todos lo vivimos. Todos lo vivimos, todos lo... A ver, ¿cuál fue el castigo que más te acuerdas?

SPEAKER_01

Fíjate que mi mamá era ruda, ¿eh? Creo que siempre le he dicho que mi mamá era ruda. Un castigo que me acuerdo que mi mamá nos hacía y que era horrible porque era... Ay, no sé cómo explicarlo, pero si nos peleábamos con mis hermanos, que era el típico, ¿no? Que te castigaban porque te peleabas entre hermanos. Mi mamá nos sentaba en la mesa del comedor y nos teníamos que ver a los ojos, así como nos estábamos viendo tú y yo, de un minuto a tres.

SPEAKER_00

Bueno, todavía sin cerrar los ojos. No, no, no.

SPEAKER_01

Te tenías que ver. No te podías a hacer caras, no podías hablar y solo verlo a los ojos. Entonces imagínate que te acabas de pelear con tu hermano por lo que fuera y verlo a los ojos. Un minuto es una eternidad. ¿Y qué es lo que has empezado a hacer caras? Te veía a tu mamá y vuelven a empezar. No, ya estaba

SPEAKER_00

así. ¿Y se empezaron muchas veces o

SPEAKER_01

no? No, no fue mucho.

SPEAKER_00

O no salían cuchillos como las caricaturas que había de niños que salían cuchillos, literalmente balas por los ojos para tu hermano.

SPEAKER_01

Ya sé. Pues mira, te voy a decir mi Mi mamá, la verdad, creo que fue una mujer muy inteligente porque como se quedó sola con tres hijos, entonces como que para ella era mucho estrés y tenía que ver la manera. Y pues eso fue uno de los castigos que sí ayudó.

SPEAKER_00

Ok. ¿Tú? Fíjate que yo no era un castigo tan frecuente como el tuyo. O sea, realmente fueron dos castigos que me acuerdo mucho. Me estoy acordando de que dijiste frecuente, ¿no? Entonces ya con una vez

SPEAKER_01

aprendieron. Sí, por eso te digo, mi mamá era muy inteligente. Entonces, como ella nos castigaba ya, hacíamos todo para que no se repitiera.

SPEAKER_00

Para que no se repitiera. Sí, lo sentíamos muy rudo. Yo recuerdo dos castigos que fueron así para mí durísimos en ese momento. Uno, una vez íbamos a ir a un programa de televisión porque la mamá de un compañero de la escuela concursaba en el gran premio de los 64 mil de Pedro Ferriz de Con. Y entonces ya había pasado a las finales y nos había invitado, estaba muy emocionado todo el ambiente, toda la comunidad. Entonces íbamos a ir. No me acuerdo qué habré hecho. Seguramente me peleé con mi hermana, seguramente hice algo que mi papá dijo, ese día en la tarde no vas. Entonces yo le lloré, le pedí, le supliqué, me arrepentí, no

SPEAKER_01

vas. Me arrepentí.

SPEAKER_00

Sí,

SPEAKER_01

le dije,

SPEAKER_00

papá, por favor, pataleé, le dices casi casi que ya no lo quieres. Y me dijo, no vas. Nada funcionó. Nada funcionó. Creo que también tuvo que venir la intercesión de mi mamá y tampoco funcionó. Entonces, con ese castigo me quedó clarísimo que cuando mi papá decía una cosa era contundente y era en ese momento. Entonces, pues, ya sabes que cualquier cosa que te arriesgaras con el caso de cuando te quedabas viendo con tu hermano si lo hacías lo que podía pasar entonces ese fue el primero y el otro una vez ya estaba adolescente íbamos en carretera habíamos ido a visitar a mis abuelos y veníamos de regreso a la casa y no sé también me habré peleado con mi hermana o habré respondido o contestado algo en ese momento y mi papá se orilló en la carretera y me dijo te bajas entonces Entonces, mi mamá, ¿cómo? ¿Yo qué? Sí, te bajas. ¿Pero por qué? No sé qué. Te bajas. ¿Y te fuiste caminando? No, bueno, estábamos en otra ciudad. Estábamos como 100 kilómetros. Por eso te digo, broma. No, no, no. Bueno, creo que había sido diciembre, entonces me habían dado dinero de Navidad. Entonces, pues me sirvió para agarrar un camión. Ah, o sea, por eso sí te bajó y sí te fuiste solo. Sí me bajó. O sea, mi papá era contundente en ese momento. No, bueno. Lo que decía era lo que... Yo creo que mi mamá era ruda. No, no, no. un juego. Te bajas y me bajé. ¿Pero

SPEAKER_01

cuántos años tenías?

SPEAKER_00

Pues yo creo que tenía unos 27. No, yo ya no te hubiera llevado. Yo creo que tenía unos 14, 15 años. 14, 15 años. Entonces sí, a ver, fuimos educados y ese es un tema muy interesante precisamente de lo que vamos a ver. Fuimos educados por una generación muy difícil. ¿Qué medidas de apremio o de castigo? Bueno, más bien de ponerte al tiro con tus papás tenían porque hay varias o sea desde lo más sencillo que era

SPEAKER_01

la mirada

SPEAKER_00

la mirada

SPEAKER_01

hijo con la mirada era cállate siéntate párate salte y era mi mamá también así como dices tu papá contundente mi mamá era también contundente con los castigos

SPEAKER_00

te controlaban con la mirada cuando había otra gente y entonces en ese momento ya sabías que algo habías hecho algo habías contestado o algo

SPEAKER_01

tenías que hacer claro levantarte e irte o quedarte callada o algo esa es la que mi mamá manejaba ay mi mamá manejaba el pellizquito de monja

SPEAKER_00

de monja así le decía

SPEAKER_01

a ella, hijo como con las uñitas nada más te agarraba un pedacito ya con ese ni llorar ni gritar, porque aparte, si te quejabas así te iba si era en público y te quejabas

SPEAKER_00

así te iba muchas veces en público los papás o papás de amigos lo hacían ese pellizquito precisamente a mí nunca me pellizcaron, a mí nunca me tocó pero hacían ese pellizquito como para no hacer ninguna escena en ese momento, pero ya ese pellizquito significaba como la mirada lo que podía pasar después

SPEAKER_01

¿no? ya sé alguna vez bueno mi mamá nalgada sí

SPEAKER_00

está bueno las

SPEAKER_01

nalgadas también sí un día mi mamá estaba enojada y mi hermano alguna travesura hizo pero mi hermano era tremendo entonces mi mamá le habla le grita le regaña no sé qué y entonces mi mamá le quiere dar la nalgada mamá tiene unas manos bueno grandes igual yo las tengo grandes pero grandes le dio con toda su fuerza nunca se fijó que mi hermano traía pilas

SPEAKER_00

órale

SPEAKER_01

en la bolsa del pantalón.

SPEAKER_00

Así le fue a tu mamá. No,

SPEAKER_01

que mi mamá casi se rompe los dedos. Mi hermano cuando vio y se acordó que traía las pilas y dijo, me van a matar. Y pilas, pues, pilas. Salió corriendo. No, pobre de mi mamá. Y de ahí mi mamá creo que entonces llegó al cinturón.

SPEAKER_00

Al cinturón. Bueno, el cinturón fue, era como que lo más extremo. Digo, en mi caso el cinturonazo fue lo más extremo.

SPEAKER_01

Yo creo que también en mi

SPEAKER_00

caso. Que veía, sí a mí me dieron mucho, no, a mí sí me dieron muchos cinturonazos, pero Pero yo nada más que veía en el momento que mi papá se llevaba las manos a la cintura para desabrocharse el cinturón. Bueno, no me daba como fotazos. La verdad es que lo doblaba, como está precisamente este de aquí para recordarnos. Pero lo doblaba y me agradaba. Y el correr no era ninguna opción. O sea, el que tú corrieras, el que tú te quisieras ir, no era ninguna opción.

SPEAKER_01

Yo me acuerdo que mi mamá nos decía, dependiendo del que se había portado mal, tráeme el cinturón. Entonces volteabas y decías, no tráeme el cinturón no mi mamá si yo había pensado en darte una vez si no me traes el cinturón voy yo te doy dos veces no pues corrías

SPEAKER_00

por el cinturón y se lo daban para que fuera una al verdugo al verdugo ibas a darle al verdugo si si yo creo que la única vez que yo corrí no fue por el cinturón fue porque me quería inyectar a mi papá pero yo sabía que no podía correr yo no podía correr para nada pero además además del cinturonazo que si era bueno hay quienes nos estaban contando que te daban también con la 4 los que tenían caballos o los que vivían en el

SPEAKER_01

campo.

SPEAKER_00

Yo creo que eso le tocó a mi mamá más en su época. Sí, sí, sí. Con la cuarta. Con el fuete. Con el fuete. Otra cosa, bueno, lo que era así típico eran los chaclazos. Ah, también. La chancla sí volaba. La chancla voladora. Sí, sí volaba. Eso en la cultura latinoamericana, sin duda alguna. Sí,

SPEAKER_02

SPEAKER_00

volaba la chancla. Sin duda alguna es un elemento que le encontraron otra funcionalidad, la encontraron la de la chancla. Pero realmente la primera funcionalidad que le encontraron es la de la chancla. era el poder atacar a larga distancia cualquier, o corregir, no atacar, corregir a larga distancia cualquier mal comportamiento de los hijos.

SPEAKER_01

Yo no sé quién lo puso de moda o cómo fue que se les ocurrió que con la chancla, a lo mejor era la frustración de las mamás de que, pues claro, ya los hijos más grandes, pues iban a correr más rápido, se iban a escapar, pues la manera de defender,

SPEAKER_00

pum, aventar la chancla. Oye, yo no sé, nunca me contaron en sopas si efectivamente a ellos les tocó la chancla, pero yo creo que es algo más relacionado. relacionado a nuestra generación porque yo no oía eso antes pero a mí me daba mucha risa mi mamá que si nos llegaba mi papá era muy duro mi mamá era súper súper barco entonces yo creo que mi mamá si nos hacía algo nos llamaba la atención o algo después se encerraba a llorar seguramente pero alguna vez si nos llegó a aventar la chancla pero era muy divertido para nosotros que nos aventaba la chancla no nos daba

SPEAKER_01

y todavía se reían

SPEAKER_00

nos reían claro o sea le daba mucho más coraje el hecho de que pues no le había atinado porque además tú tenías la posibilidad ya sabías por dónde venía el movimiento y tenías la posibilidad de irle esquivando y por supuesto más coraje le daba a la mamá acuérdense que la

SPEAKER_01

risa es la que friega

SPEAKER_00

exactamente o

SPEAKER_01

sea te reías pues claro que era lo que más frustraba a tu mamá y más enojo le daba

SPEAKER_00

exactamente

SPEAKER_01

acá era diferente porque como mi papá casi no estaba en casa porque él trabajaba fuera de la ciudad entonces mi mamá era la ruda y le decía a veces a mi papá algo y mi papá a ver vengan acá no, sudábamos decíamos híjole ahora sí nos va a regañar y mi papá lo único que decía es dame un beso dame un beso porque éramos tres dame un beso sáquense de aquí nos íbamos corriendo antes de que se arrepintieran

SPEAKER_00

ya no había ningún casillo no pero mi mamá tu mamá los amenazaba con que ahora que venga tu papá vas a ver le voy a decir a tu papá o no

SPEAKER_01

más bien era le voy a decir a tu papá y nosotros y como medio temblados pero después decíamos no hombre de acá que ve a mi papá o habla con él se le olvidó

SPEAKER_00

ya no yo no fue no fue este había frases que también eran contundentes o sea y que todas las mamás

SPEAKER_01

mamás lo dijeron y algunas lo dijimos.

SPEAKER_00

Y algunas lo seguimos diciendo, ¿no? Sí. Yo creo que ahorita en esta época el decirlo es completamente...

SPEAKER_01

Hay unas que

SPEAKER_00

ya no funcionan. Ya no funcionan igual y ya no te pelan igual.

SPEAKER_01

Te voy a decir algo. A mí la mirada ya no me funcionó con

SPEAKER_00

mi hija.

SPEAKER_01

¿No? Yo un día la volteé a ver con ojos, según yo, de vas a ver y todavía me dice, ¿qué tienes? ¿Estás enojada? ¿Por qué me pones esa cara? Y yo, en frente de la gente, ¿cómo le digo? Cállate, niña. Pues no, ¿verdad? Yo nada. Ahorita ya nos vamos. Pero esas no me funcionaban a mí. O la típica también de mi mamá, de cuando lleguemos a la casa vas a ver.

SPEAKER_00

Cuando lleguemos, nos hemos de quedar solos. Ah, mi mamá, nos hemos de quedar solos. Había visita. Ahí vas a ver, cuando nos quedemos solos vas a ver en ese momento qué es lo que va a pasar.

SPEAKER_01

Nos hemos de quedar solos. Temblabas.

SPEAKER_00

Oye, había unos amigos que eran muy comelones, o sea, cuando íbamos en primaria. Entonces, lo que decía la mamá, lo peor que les podía pasar como castigo, era ya que están peleando, habían contestado, no habían hecho la tarea. Y el castigo era a la cama sin cenar.

SPEAKER_01

¿Cómo

SPEAKER_00

crees? Entonces, a la cama sin cenar. Y te vas a la cama sin cenar. Entonces, era un gran castigo. Yo me reía mucho cuando les decían a la cama sin cenar. A mí, en esa época, el que me hubieran dicho, te vas sin cenar, pues me vale gorro.

SPEAKER_01

Creo que mi mamá con la comida, no. O sea, con la comida no, pero él. Mi mamá era, aquí se come a las dos y media porque esta casa no es restaurante.

SPEAKER_00

Esta casa no es restaurante. Y si no

SPEAKER_01

llegas, o no comes o te toca a servirte y limpiar la cocina, no, pues mejor llega. Sobre todo ya en la etapa de la prepa que ya nos movíamos solos, ¿no? Que ya no iba ella por nosotros a la escuela, porque pues en la primaria mi mamá nos llevaba a la casa, pero ya la prepa,

SPEAKER_00

uff. A mí lo que me llegaron a decir es en esta casa no es restaurante, aquí se come lo que hay. Porque el típico de que, ay, no quiero arroz, ay, no quiero hígado. Bueno, a mí me encantaba el hígado de cebollado, es buenísimo. ¡Fue buenísimo! ¡Buenísimo! ¡Buenísimo! Pero ¿sabes qué es lo peor comer ya

SPEAKER_01

ahorita de hígado? ¿Por qué? Porque el hígado absorbe todo lo que le dan al animal. Es otro tema que luego platicamos,

SPEAKER_00

pero ya no comas hígado. Es buenísimo el hígado. Ya no comas hígado. Pero bueno, el hígado es buenísimo. Ya luego vamos a hacer una encuesta de qué tan bueno o qué no tan bueno es el hígado. No,

SPEAKER_01

luego hay que hacer uno de comida. Ya me

SPEAKER_00

dio hambre. Bueno, vamos a hacer uno de comida. Sí, ya me dio hambre. De lo que comíamos o lo que nos dan. Sí. Pero cuando decías que no, te decían esta casa no es restaurante. Este, había amigos que la burla que les hacíamos, que tenían a lo mejor un restaurante de sus papás, les decíamos, oye, pues tú, a ti no te pueden decir esta casa no es restaurante, porque ahí sí puedes comer de todos. O la otra que te decían para las horas de llegada, esta casa no es hotel.

SPEAKER_01

También.

SPEAKER_00

Me puedo ir a dormir o puedo llegar a... No, pues esta casa no es hotel.

SPEAKER_01

Sí, no, y venía, ¿no? Mientras vivas en mi casa, mis reglas.

SPEAKER_00

Cuando vivas aquí, lo que diga yo. Mientras vivas en mi casa. Cuando te vayas y tengas lo tuyo, adelante.

SPEAKER_01

No, y también el típico, te lo dije.

SPEAKER_00

Ah,

SPEAKER_01

claro. Ay, mamá, me pasó. Te lo dije. Uy, como caía gordo.

SPEAKER_00

Había un anuncio a principios de los 2000, más o menos, finales de los noventas que era alguien que decía algo y se aparecía alguien y le decía te lo dije este no sé si te acuerdas ese que era comercial era un anuncio un comercial pero bueno ese te lo dije era algo completamente los papás también ay claro cuando te decían algo y no hiciste bueno otro este si alguna vez estabas brincando o algo así te vas a caer y si te caes te voy a dar para que veas este porque te lo dije

SPEAKER_01

no acá mi mamá era si por algo llorabas así es que no me gustó y llorabas porque lloras y llorabas Te voy a dar una razón para que llores. Entonces ya, mejor no llora.

SPEAKER_00

A ver si cuando me muero lloras igual, ¿no? A ver si cuando me muero lloras igual. Y entonces te voy a dar una razón para que llores.

SPEAKER_01

Oye, ahorita ese me acordé de a ver si lloras igual. Cuando me muero a ver si lloras igual. Yo no sé ustedes, pero cuando salió Doña Zoila en el programa tan famoso de Héctor

SPEAKER_00

Suárez.

SPEAKER_01

Bueno, nosotros le decíamos a mi mamá que ella era Doña Zoila. Soy la que lava, soy la que plancha, soy la que voy y les traigo lo que tienen que... que comer, que usar. No, mi mamá era como Doña Zoila. Nos divertíamos tanto viendo ese programa con mi

SPEAKER_00

mamá. Yo soy la que lava, yo soy la que plancha, yo soy la que hago de comer, soy la que hago todo. Y luego estaba el esposo que era el Pachá o el Bachá o el Pachá. El Pachá.

SPEAKER_01

El Pachá que

SPEAKER_00

no hacía nada, organizaba a todo mundo, decía qué es lo que tenían que hacer y el otro nada más sentado que le llegaron a sobar

SPEAKER_01

los pies. Sí, ese era el Pachá. Sí, pero mi mamá hacía la Zoila porque de repente sí, llegaba el chantaje.

SPEAKER_00

Llegaba el chantaje. Otra cosa que nos decían es porque lo digo yo.

SPEAKER_01

Ah,

SPEAKER_00

sí, porque soy tu madre y se apuntó. Porque soy tu madre o porque soy tu padre y así es. Y punto. Y no podías cuestionar. Hoy por hoy, hoy por hoy yo me acuerdo con mis hijos que les decías algo y ¿por

SPEAKER_01

qué?

SPEAKER_00

Ah, claro. No, pues, entonces ya empezamos a dar explicaciones. O sea, no era porque soy tu papá. Si alguna vez me ha salido y si me están viendo mis hijos, también es parte de la formación. Pero bueno, a veces como papá tienes que poner la autoridad. O sea, sí tienes que entender que tienes que poner la

SPEAKER_01

autoridad. Mi hija, yo creo que debe de haber estudiado leyes porque hace cuenta que un día también Le dije, porque soy tu madre, porque me respetas y se acabó. Me dice, sí, pero yo también tengo derechos.

SPEAKER_00

Y mi

SPEAKER_01

derecho de hablar no me lo puedes quitar. Y yo así de, ay, ya, no

SPEAKER_00

voy a discutir contigo. Oye, no, bueno. Dame el

SPEAKER_01

artículo donde diga

SPEAKER_00

no. Ahorita que estás diciendo, alguna vez tengo mis dos hijos, el más grande, alguna vez lo regañé. Y era tiro por viaje cada vez que lo regañaba. Llegaba mi hija a encararme. A defenderlo. Y decirme que no era justo, que estaba cometiendo un injusto. justicia o que estaba haciendo algo. Cuartando sus libertades. No, no, no. Llegaba y se me ponía el brinco directamente. Fíjate. Se me ponía el brinco. Pero bueno, nosotros sí, nos decían los papás algo y en ese momento, mira. Cumplías. Como decían, calladito te ves más bonito. Ah, sí, también esa era otra frase. Calladito te ves más bonito.

SPEAKER_01

Calladito te ves

SPEAKER_00

más bonito, claro. Entonces, no puedes ni decir, papá, mira, ¿qué es esto? Nada, calladito te ves más bonito.

SPEAKER_01

Oye, y el típico de la mamá, me vas a matar de un coraje. Te enojas porque yo le hubiera dicho eso a mi mamá te enojas porque quieres y así me

SPEAKER_00

iba pero

SPEAKER_01

mi hija de repente si me dice pues tú te enojas de porque quieres

SPEAKER_00

te hubiera puesto en el espejo a

SPEAKER_01

verte directamente no ese era otro también de mi mamá

SPEAKER_00

oye había también quien diría se me cae la cara de vergüenza cuando algo hacías que les

SPEAKER_01

molestaba se me cae la cara

SPEAKER_00

de vergüenza o alguna travesura o cuando sacabas malas calificaciones o cuando te peleabas en público o

SPEAKER_01

hacías

SPEAKER_00

algo se me cae la cara de vergüenza eso también imagínate que se les caiga la cara de vergüenza vamos no te puedes imaginar ese momento como se le cae la cara de vergüenza y seguramente eran puras perdón papás mamás que nos vean incluyendo las nuestras pero pues unas jaladas como que se me cae la cara de vergüenza pues

SPEAKER_01

es que más bien son como ya algo que traían también de los nuestros ancestros de los abuelos bisabuelos porque pues antes si lo que alguna vez comentamos en otro podcast antes Antes sí era

SPEAKER_02

mucho el

SPEAKER_01

que dirán. Y cuidaban mucho esa parte. Y nosotros no tanto. Y ahora con la generación de nuestros hijos, menos. Para como contestan y dicen.

SPEAKER_00

No, hasta miedo te da. Hasta miedo te da decirles algo. Oye, otro que lo aplicaban completamente era cuando llegabas a pedirle un permiso a tu mamá, de repente te decía, lo más fácil para no comprometerse, para zafarse, era decir, pues ve y pídele permiso a tu papá. Pero la bronca era cuando yo ibas con tu papá y te decía lo que diga tu mamá. Entonces realmente se echaba la bolita y tú te quedabas en el limbo con él. Pero es que mi papá me dijo que no, pues habla con ella, a ver qué te dice.

SPEAKER_01

No, acá no pasaba porque como mi papá no estaba en casa porque él trabajaba, entonces mi mamá era la que tenía que ser la buena y la mala. Entonces normalmente era la mala para no. Digo, porque era

SPEAKER_00

mucho para ella. Quien está más tiempo con los hijos tiene que ser lo malo, tiene que ser lo malo. Y como papá, muchas veces dices si no estás todo el día en la casa y de repente imagínate que lo que le dice la esposa es, cuando llegue tu papá vas a ver.

SPEAKER_01

Sí, por eso te digo, mi papá decía, a mí mejor déme besos, a mí no me pongan como el malo de la película.

SPEAKER_00

Porque llegas y entonces ya los hijos te generan ya un terror de que vas a llegar en vez de verte con gusto, ¿no? Entonces tú llegas, no los ves, quieres estar disfrutando un ratito con ellos y lo que tienes que llegar a hacer es

SPEAKER_01

regañarlos. O aplicar consecuencias de algo que, bueno, hablando de eso, ¿qué de lo que hicieron tus papás con hoy has cambiado para no hacerlo con tus hijos

SPEAKER_00

pues mira uno de entrada la parte de los cinturonazos

SPEAKER_01

si no creo que eso

SPEAKER_00

no existe ya en nuestra generación la parte de los cinturonazos a ver si si les llegué a dar alguna nalgada si por supuesto yo también si les llegué a dar alguna nalgada yo también si les llegué a poner antes eran castigos ahora son consecuencias es

SPEAKER_01

lo que te iba a decir yo por ejemplo mi mamá siempre fue castigos nunca en mi casa hubo un castigo digo yo con mi hija siempre apliqué consecuencias pero nunca castigos porque al final del día le decía yo esto no es un castigo es que es lo mismo no no no esto es consecuencia de lo que tú hiciste porque tú sabes que es bueno y que es malo y decidiste hacer lo que no era lo correcto bueno o malo no lo correcto pues hay una consecuencia entonces yo eso lo cambié sobre todo no hay castigos en mi casa

SPEAKER_00

fíjate que yo por lo pronto digo me acuerdo a lo mejor tratar de hablar más con ellos o sea no nada más tomar una decisión a veces no sabes quién tuvo quién la regó o quién no la regó y muchas veces pasó en mi casa de niño con mi hermana que no sabía exactamente el papá y nada más oía llorar a la hermana o reclamar a mí y entonces ya buscaba quién tenía la culpa ya daban por hecho quién podía ser el culpable de una u otra cosa entonces realmente yo creo que con mis hijos lo que también dejé de hacer era pues antes de juzgar poder tratar de hablar con ellos que me desmientan a ver si es cierto o a lo mejor darles una explicación nada más el porque lo digo yo ya llega un momento en que si te sacan completamente y si están duro y dale y entonces a ver ya soy tu papá, soy la autoridad, ya hasta aquí no hay discusión. Pero sí algo que dejé de hacer, digo, algo que a diferencia de mis papás. Ajá, que cambiaste. Sí, sí cambié. Aparte de los cinturonazos, el poder hablar o explicarles más por qué estaba mal una cosa o por qué no estaba bien o por qué me había enojado o por qué no estaba correcto lo que habían

SPEAKER_01

hecho. Sí, no, yo ni chancla, ni cinturón, ni

SPEAKER_00

pellizco. Ahora, Una nalgada, sí. No, bueno, una nalgada, ya a ver, yo creo que también eso es algo que nunca nos tramó. Si vemos cómo educaron a nuestros papás, también vamos a tomar en cuenta que la mayoría de los papás de la generación X fueron, bueno, más bien, todos los papás de la

SPEAKER_01

generación

SPEAKER_00

X fueron baby boomers. O sea, y como baby boomers, a esta generación les tocó unos cambios o más bien una rigidez impresionante de la parte de la educación, ya sea por cuestiones de casa, por cuestiones de machismo, por cuestiones de matriarcado por cuestiones inclusive de militares, por cuestiones religiosas pero era una educación muy muy dura era una educación muy estricta era una educación basada completamente en la disciplina y más si lo estás viendo que en esa época tenían muchos hijos, pues obviamente tenían que ser muy estrictos y a lo mejor ya iban siendo como que más tranquilos y más relajados con los hijos más pequeños

SPEAKER_01

Sí, pero si te fijas también de generación a generación, todos tratamos de ir mejorando, ¿no? O sea, nuestros papás no nos dieron esa educación que a ellos les dieron sus papás, que era mucho más estricta, que tenía muchas limitaciones más, ¿no? Entonces, como que todo va evolucionando y pues todo el mundo va cambiando. Como papás siempre tratamos de dar lo mejor.

SPEAKER_00

De dar lo mejor. Y cambiar lo que no nos gusta. Es parte de la evolución, ¿no? Es parte de la evolución del hombre, es parte también de mejorar. Yo, este, mi papá me contaba, mis tíos me contaban, los hermanos mi papá, que mi abuela, que se quedó muy joven, se ponía con lo que conectaban la plancha en el cuello. Entonces, con ese cable de la plancha que conectaba, que se ponía, cada vez que hacían algo, si no estaban con la mirada, órale. Entonces, realmente, imagínate esa, que ahorita decimos salvaje, pero a lo mejor cuando platiquen nuestros hijos que a nosotros nos daban un cinturonazo, pues van a decir también que eran muy salvajes y cuando los nietos de nuestros hijos platiquen que les dábamos una nalgada, podrían decir que eran muy salvajes, ¿no? Entonces, yo creo que tiene que ver también mucho en el contexto de la generación de los baby boomers cómo fueron educados ellos y cómo fuimos educados nosotros

SPEAKER_01

sí claro

SPEAKER_00

y cómo ellos pues trataron de educarnos de acuerdo a lo que estaba

SPEAKER_01

lo que decimos siempre bueno o yo lo digo con lo que ellos tenían las herramientas que ellos tenían y con lo que ellos vivieron y quisieron cambiar fue con lo que nos educaron y al final aquí estamos

SPEAKER_00

a ver y yo creo que tú que le agradecerías a tus papás no tan mal No tan malitos, a ver, no estamos tan malitos, no estamos traumados, no estamos frustrados. Muchas veces me platicaba mi mamá que había, trabajó en algún tiempo en cuestiones de educación y que un maestro llegó y le dijo, lo que en la ciudad son traumas, en el campo son muinas. Entonces, y una muina era a lo mejor dar, o como decían, una nalgada a tiempo, vale más que mil traumas. muchas veces que los hijos pueden a lo mejor no alcanzar a comprender la magnitud de lo que podrían hacer. La magnitud de lo que estaba... Ahorita me estaba acordando que nos contaba Germán de lo que le pasaba, de las travesuras que hacía en el tren y todo. Un tío, una vez estábamos llegando a su casa, tenía un primo más chico y de repente le abren la reja de la casa y entonces cuando va pasando mi tío con el coche empieza a gritar como si lo hubiera atropellado. ¡Ay, ay! Empieza a gritar haciendo la

SPEAKER_01

broma. Imagínate

SPEAKER_00

el susto. Mi tío, el susto, vamos, no magnificas eso como niño.

SPEAKER_01

Claro

SPEAKER_00

que no. Entonces, con el susto se ve y cuando se baja y ve que no le pasó nada. ¿Y

SPEAKER_01

muerto

SPEAKER_00

de risa el niño? Sí, muerto de risa, además. Lo que

SPEAKER_01

decimos,

SPEAKER_00

la risa es la que friega. La risa es la que friega. Entonces, en ese momento, pues sí, le fue pésimo a mi primo, ¿no? Y era un primo más chico que yo, pero realmente ese tipo de cosas como niño no entiendes muchas veces la importancia de ese tipo de cosas. O lo que puede trascender una broma, puede trascender una travesura, puede trascender algo hasta para tu misma integridad.

SPEAKER_01

Sí, y ahí es cuando los papás reaccionan. En esa época venían los castigos, la nalgada, el cinturonazo, el no sales, el no cenas.

SPEAKER_00

No cenas, ni modo. No sales, no vas a un lugar. Y yo creo que hay mucho que agradecerle. No quiero ponerme, y creo que esta parte de este episodio no es para decir, oye, estaban bien nuestros papás, estaban mal. Yo creo que había muchos papás que yo tenía, como seguramente tú, muchos amigos, amigas, que los papás eran mucho más laxos que lo que podrían ser los míos. Ya había otros tantos que eran mucho más estrictos de lo que podrían haber sido los nuestros.

SPEAKER_01

Sí, que enojado uno siempre. Ay, ¿por qué no eres como el papá de no sé quién? ¿Por qué no eres como la mamá de no sé quién? Siempre eran, ¿no? Entonces eran unas por otras. Yo creo que al final del día no se si estamos traumados o no estamos traumados pero sí creo que como hemos evolucionado hoy por hoy pues trabájalo

SPEAKER_00

Así es, a ver, y antes de llegar a ese punto de qué tan traumados podemos o no podemos estar, que era la pregunta con la que empezamos cuando empezamos a platicar de este capítulo, que era muy interesante ver cuántas personas de la generación X se podrían sentir identificadas precisamente con este tipo de situaciones que nos tocó vivir todos los días, porque además cuando estás en una dinámica familiar con hermanos, con hermanas, con papás, con primos, pues siempre va a haber algo que siempre va a haber un castigo y es invariablemente cierto que se va que se van a enojar los papás o que van a tener alguna van a tomar alguna medida de premio van a reprenderte por algo van a regañarte por algo van a castigarte por algo

SPEAKER_01

y eso es normal nosotros también lo hacemos y

SPEAKER_00

al final también esta parte de los papás pues obviamente yo creo que la generación nos enseñaron a ser muy responsables

SPEAKER_01

pues sí porque desde muy chicos empezamos a hacer las cosas nosotros solos

SPEAKER_00

empezamos a saber actuar y ser autosuficientes suficientes nosotros mismos también. Teníamos

SPEAKER_01

libertad, independientemente de que cuando te volteaban a ver, tenías que obedecer y si te decían tienes que ir o tienes que venir, lo hacías, te daban libertad. O sea, una libertad que ellos no tuvieron.

SPEAKER_00

Claro, o fue diferente.

SPEAKER_01

O fue diferente. Yo le puedo agradecer mucho a mi mamá la oportunidad que me dio cuando a los 19 años, entre comillas, me salí de mi casa para venirme a otra ciudad, primero a trabajar y después a estudiar.

SPEAKER_00

Y que seguramente tu mamá debe estar preocupadísima. Yo digo que sí. Y se ha de haber mantenido rígida.

SPEAKER_01

Eso te

SPEAKER_00

iba a decir.

SPEAKER_01

Yo creo que sí, pero ella se mantenía en 108 días o en 15 días, no me acuerdo, no tienes, te regresas. Pero con una cara de no me importa. Y por dentro de haber dicho, por Dios, que esta niña le vaya bien. Porque al final venía de casa, no sabía nada, nunca había trabajado y yo llegué a buscar trabajo.

SPEAKER_00

Y nunca habías vivido fuera.

SPEAKER_01

Nunca había vivido sin ella. O sea, siempre con ella, dormía con ella. No, no, juegue. Entonces sí creo que nos dieron libertad.

SPEAKER_00

O sea, esa libertad, esa autosuficiencia, ese compromiso, esa disciplina, que es mucho de lo que nos ha formado hasta ahorita, ¿no? Cómo resolvemos un problema, cómo atendemos una situación que nos puede pasar, cómo educamos inclusive a nuestros hijos.

SPEAKER_01

Sí, no, para mí mamá fue un gran ejemplo de valentía, de trabajo, porque independientemente de que mi papá sí estaba ahí, no teníamos el tema, a lo mejor mi papá apoyaba económicamente y demás, pero todo el tiempo estaba fuera de casa por el trabajo y Y mi mamá se las aventaba todas solitas.

SPEAKER_00

Oye, y bueno, ¿qué más no repetirías? O sea, tú con tu hija, aparte de las nalgadas, aparte de los castigos, aparte de... No me

SPEAKER_01

funcionó lo de las miradas, entonces también lo de las miradas no. ¿Los pellizquitos de hormiga? No, pellizquito de hormiga no. Un día sí le di un pellizco, pero no fue de castigo, fue por error. Mira, creo que si algo yo te digo, la admiro a mi mamá, es que ella era muy dura, pero por, yo creo que también un poco el miedo, ¿no? De tener que educar a tres hijos. Mi mamá en su niñez no era de abrazar, o sea, no la abrazaban ni la besaban. O sea, nosotros tampoco era de apapacharnos. Y yo, como les dije, yo a mi hija me la comía a veces, aunque a veces pensaba, ¿por qué no me la comí? Pero la verdad es que yo sí soy muy de apapachar a mi hija, de besarla, de decirle te amo todos los días. Cosa que en mi casa mi mamá no lo hacía, porque no estaba ya también acostumbrada. A lo mejor, no sé. A ver,

SPEAKER_00

volvemos a lo mismo, ¿no? La forma que cómo pudo haber sido educada la familia a la que venía a lo mejor había un tipo de educación donde el demostrar algún tipo de afecto algún tipo de cariño pues obviamente no se daba o a lo mejor tenías que ser más estricto con los hijos porque con los hijos no podías ser amigo ¿y tú? yo te digo la parte de los cinturonazos eso efectivamente la parte de tratar de explicar más las cosas no nada más imponer que a veces se me va y también impongo y hay veces que sí tienen que imponer. La parte ahorita que tú dices, la parte yo creo que del afecto, la parte de las muestras de cariño, que por el lado de mi mamá sí las tuvo, por el lado de mi papá más limitadas, pero alguien me dijo cuando nacieron mis hijos, y yo creo que fue algo muy cierto que me dijeron, abrázalos, cárgalos, bésalos, apapáchalos, porque van a crecer muy rápido y llega un momento en que ya no lo hacen. Ya no quieren, ¿no? Entonces, hasta la fecha trato de hacerlo en medida de lo posible, ¿no? Entonces Entonces, ese tipo de cosas, a diferencia de mis papás, sí las podría hacer. Y yo creo que la educación que tuvimos, verdaderamente esa educación, nos sirvió mucho. ¿O tú cómo ves? Sí.

SPEAKER_01

La verdad es que sí. Yo creo que nos sirvió muchísimo. Somos quien somos. Somos esta generación X de las que estamos muy orgullosos, ¿no?

SPEAKER_00

Por supuesto. Porque somos una generación que ha ido, ahorita decíamos con Dori, sobreviviendo. Sí. Que se escucha fuerte, pero sí. como una sobrevivencia de que híjole fuimos testigos o vivimos una guerra y entonces a ver una sobrevivencia porque por como fuimos educados por como hemos ido transitando de generación en generación

SPEAKER_01

claro que sí creo que nosotros somos una generación que desde muy chicos pudimos hacernos responsable de muchas cosas con el apoyo de ellos que ellos no tuvieron que no tuvieron el apoyo porque a lo mejor ellos también se tuvieron que hacer responsable pero de la generación de sus papás para ellos no hubo tanto apoyo y de la generación de nuestros papás para nosotros sí hubo apoyo, ¿no?

SPEAKER_00

Entonces, ¿qué dices? ¿Estamos traumados o no estamos traumados?

SPEAKER_01

Decir que estamos traumados es como...

SPEAKER_00

O sea, como generación. ¿Estamos traumados o no estamos

SPEAKER_01

traumados? No, yo creo que no. Yo creo que en el desarrollo de nuestra vida ya nos hemos quitado tanto trauma, ¿no?

SPEAKER_00

A ver, sí, totalmente de acuerdo. Yo creo que no es ni una cosa ni la otra. Yo creo que heridas pudieron haber existido.

SPEAKER_01

Exacto.

SPEAKER_00

Obviamente no podemos decir esto nunca me afectó el regaño, nunca me afectó que me dijera alguna cuestión más dura, mi mamá, mi papá. Digo, probablemente nos pudo haber generado una herida, probablemente nos pudo haber afectado, pero también no es algo que digamos, esto me afectó mucho y me tiro al piso, ni tampoco que digamos, esto nunca me afectó. Realmente somos una generación que aprendimos un poquito a atender ese momento, a sobrevivir como platicábamos ahorita, y sobre todo negar ciertas cosas. También es cierto que negamos esa parte de cosas que nos pudieron haber lastimado.

SPEAKER_01

Sí, pero hoy por hoy creo que tenemos todas las herramientas. El que quiere puede

SPEAKER_00

y

SPEAKER_01

tenemos todas las herramientas para poder salir adelante y quitarnos esas ideas y saber no te funcionó, cámbialo.

SPEAKER_00

Pero también es cierto que aprendimos a sobrevivir, aprendimos a sobreponernos antes de aprender a sanar nosotros mismos. Eso sí. Sí,

SPEAKER_01

creo que sobre la marcha hicimos cambios sin saber.

SPEAKER_00

Así

SPEAKER_01

es. Y fuimos mejorando cosas sin

SPEAKER_00

saber. Claro. Platicábamos precisamente eso como esta generación ha sido un parte aguas entre la parte de cómo te ayudas a ti mismo a vivir una espiritualidad a tener lo mejor y a sacar el mejor provecho de ti mismo para estar bien contigo y quitarte todas esas heridas y quitarte todos esos esos perjuicios o ideas o

SPEAKER_01

ya sé en cada quien porque también si hoy les preguntas a nuestros hijos que ya son adultos adultos,

SPEAKER_00

van a decir, ay, sí, mi mamá sí me traumó.

SPEAKER_01

Trabájame.

SPEAKER_00

Vamos a trabajarnos. Sí, relájense. Vamos a trabajarnos. Y cada quien se trabaja solo y cada quien se hace solo. A ver, yo le agradezco muchísimo a mis papás. Yo hoy por hoy les agradezco muchísimo a mis papás la forma en que me... No estoy llorando. No estoy llorando. Es que tengo gripa. Perdóname.

SPEAKER_01

No, tranquilo, tranquilo. Ellos

SPEAKER_00

lo saben. Todo lo de acordarme. No, a ver, la forma en que me educaron, yo creo que fue una forma... Digo, no les pido más ni menos. todo

SPEAKER_01

es perfecto, tú veniste a esta vida para llegar a esa familia con esos papás como te educaron y hoy por hoy yo también estoy agradecida y todos deberíamos estar agradecidos, lo que haya pasado, como haya pasado, nos formó

SPEAKER_00

y pensar en nuestra historia no como lo peor, no como lo mejor sino lo que fue

SPEAKER_01

y que hay muchas oportunidades de

SPEAKER_00

cambiar y como a partir de eso lo podemos cambiar, lo podemos mejorar y podemos aprender de ello y afortunadamente tuvimos esa historia, tuvimos ese experiencia y lo pudimos ver.

SPEAKER_01

Sí, muy orgullosa yo también y muy

SPEAKER_00

agradecida con mis papás. Oye, y además quienes nos hayan escuchado, que les haya movido algo, pues qué bueno que pudieron haber desbloqueado sus recuerdos, pero también es importante que si hay algo que todavía alguna heridita que sigue, que queda, que están atendiendo, que están trabajando, pues que la sigan trabajando. No, y que

SPEAKER_01

se den cuenta que no están solos y no fueron los únicos.

SPEAKER_00

Así es. No, todos

SPEAKER_01

estamos igual o todos pasamos por muchas cosas muy similares.

SPEAKER_00

Todos pasamos por muchas cosas. Así que además, si ustedes dicen, bueno, es que a fulanito le fue así o menganito le fue mal, pues realmente decían, ¿y qué? Otra frase de los papás. Si ellos te tiran de un puente, te vas a tirar

SPEAKER_01

también.

SPEAKER_00

O sea, mal de mucho, remedio de pocos. Pero, bueno, finalmente esa es parte de la historia. Yo creo que no estamos traumados. Yo creo que hay mucho que trabajar y hay mucho que podemos seguir saliendo adelante y aprendiendo cuando sí cuentan los 50.

SPEAKER_01

Así es, tenemos muchas

SPEAKER_00

oportunidades por el simple hecho de estar aquí. Oye, pues termino terminando esta parte del programa, este episodio. Gracias. Quiero primeramente agradecer a todas y todos quienes nos han visto. La verdad es que ha sido una experiencia muy, muy interesante seguir con este programa de Cuando 50 a los 50.

SPEAKER_01

Ay, yo feliz, la verdad feliz y agradecida con la gente que nos ve, que nos escribe. Saludos a España, ya nos ven también en España.

SPEAKER_00

Sí, sí, sí. Ay, César. César también. César, un abrazo. Si nos está viendo, cuando nos vea César, ya sabes que eres parte del equipo. Gracias por tus comentarios. Aunque estés en una posición remota, gracias por los comentarios y gracias por recordarnos muchas cosas. César, ¿a quién quiero saludar? ¿A quién? ¿Cuántos años crees que tiene nuestra seguidora más joven?

SPEAKER_01

¿Cuántos? No sé, ¿cuántos

SPEAKER_00

tiene? ¿Cuántos imaginas? A ver, cuando sí cuenta los 50, ¿cómo cuántos puede ser? Bueno,

SPEAKER_01

para así, cuenta los 50, ¿qué será? ¿45? ¿25? No, bueno. No, no, 30.

SPEAKER_00

No, bueno, César, más o menos por vez de 30, pero no. Es una amiga que tengo, que se llama Hanna, que la quiero saludar, que vive en Aguascalientes, que además nos sigue, escucha a todos los podcasts con su

SPEAKER_01

mamá. Gracias, Hanna. ¿Cuántos años tiene Hanna?

SPEAKER_00

Tiene nueve años. Ay,

SPEAKER_01

no es cierto.

SPEAKER_00

Tiene nueve años,

SPEAKER_01

Hanna. Hanna, un abrazo. Gracias por vernos.

SPEAKER_00

Te mandamos muchos saludos, Hanna, y qué padre que nos sigas escuchando y qué padre que nos sigas dando consejos. La otra vez me mandó canciones cantadas por ella de los

SPEAKER_01

ochentas. Ay, ¿en serio? ¿Cómo crees? Sí. Ay, no, bueno, esas las ponemos en la revancha. Esas las ponemos

SPEAKER_00

en otro podcast. Oye, bueno, Hanna, y por supuesto a todas y todos los que nos han seguido a través de los canales de de TikTok de Facebook de YouTube que nos siguen que ven el programa completo en Spotify y que ven el programa completo en YouTube para que se diviertan para que disfruten denle like suscríbanse síganos

SPEAKER_01

ya dijiste todo ahora que digo yo escríbanos por favor síganos ya oyeron manden los mails también mails bueno pues pero mails tengo que dar el mail viene cuando 50 no 50 arroba gmail.com mándenos un mail ya me dejaron ahí está con qué decir. Perfecto, y además, ¿qué vas a decir de Selmo también? Ay, no, de Selmo, muchísimas gracias a todo el equipo, de verdad, agradecidos porque nos tratan con mucho cariño. Claro. Siempre están aquí, cualquier cosa, nos apoyan a todos. Manuel, principalmente nuestro, ¿no? Nuestro partner también, Doris, Felipe, Germán, gracias por todo.

SPEAKER_00

Muchísimas, un aplauso para Selmo, la

SPEAKER_01

producción.

SPEAKER_00

Sí, gracias. Gracias siempre por estar ahí, por ser tan profesionales. Por eso estamos aquí. Por eso estamos aquí, por eso son tan profesionales. Y obviamente todos los que nos ven y nos siguen muchísimas gracias y nos vemos en el próximo episodio de cuando si cuentan los 50 en el próximo capítulo tú sabes Mari Carmen que Pedro Infante nunca pisó Hollywood y obviamente vamos a hablar en este programa en este episodio de cuando si cuentan los 50 porque el cine de la época de oro que aunque no nos toca a nosotros es algo que también nos marcó para el resto de nuestra vida como generación X y nos vemos en el próximo episodio de cuando si cuentan los 50 ¿por qué? porque la vida no se acaba Celita gracias que estén muy bien