Iglesia Vida de Fe

La verdadera libertad en Cristo

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I am Michelle Steele. I think ayuda de esta enseñanza. Tenemos more recursos in nuestro sitio de la red Constructorest.com. Estamos delante de tu presencia, te damos toda la gloria a ti y la honra porque eres digno, Señor, de toda alabanza y honor, Señor, gracias por nuestra familia, por mis hermanos, Señor, que están hoy presentes, Señor. Yo que tienes, Señor, lo mejor para nosotros en esta preciosa tarde. Señor, lo recibimos porque eres bueno todos los días, Señor. Son nuevas tus misericordias. Y hoy, como hijos, venimos a recibir, venimos, Señor, a crecer, venimos, Señor, a recibir lo que tienes. Venimos con obediencia, venimos, Señor, rendido. Aleluya. Te damos gracias, te damos gracias, Señor, por esta oportunidad. Por cada uno, mis hermanos, yo te pido en esta preciosa hora que ellos reciban, Señor, lo que tienes preparado para cada uno de ellos, Señor, y a toda la familia. En el nombre poderoso de Jesús decimos amén, amén, amén. Dios les bendiga, familia. Es un gusto y un placer de poder estar en esta preciosa hora. Pueden tomar sus asientos, por favor. Aleluya, qué privilegio. Yo doy gracias a Dios primeramente por este hermoso privilegio y también de parte de Dios y también por la vida de nuestros pastores que me han dado, me han concedido este momento para compartir con ustedes de la abundancia y de la verdad de nuestro Señor Jesucristo. Amén. Cuantos hemos venido en esta preciosa hora a recibir. Cuántos estamos listos para recibir la palabra de verdad. Amén. Gloria al Señor. Y hoy yo quiero comentarles que vamos a recibir las ofrendas ya después que termina el mensaje o la enseñanza. Y primero quiero comenzar con la enseñanza. Amén. Hoy va a ser un poco diferente a lo normal, pero yo quiero motivarlos, yo quiero que ustedes se sientan con libertad como hijos, herederos con Cristo, porque ya no somos más esclavos, somos hijos. Tenemos esa libertad para poder danzar en la presencia de Dios. Tenemos esa libertad para poder estar en gozo en nuestra casa cuando estamos aquí. Podemos estar con esa completa libertad y ese gozo que el Espíritu Santo hace o mueve en nosotros. Amén. Gloria al Señor. Y así que, pues, hoy en este día, yo quiero o traigo el mensaje de la verdadera libertad en Cristo. Y esto se basa en el libro de Juan, capítulo 8, versículos 31 y 32. Estos versículos vamos a leer y eso vamos a empezar en esta preciosa hora. Yo creo que va a ser un poco fuerte este mensaje, pero va a ser necesario porque habló nuestro Señor Jesucristo. Él lo habló, y así que es necesario que se comparte, se dice, se comparte en la iglesia, se comparte en nuestros hermanos, se comparte con nuestra familia. Amén. La palabra de Dios dice en el libro de Juan, capítulo 8, versículo, versículo, voy a empezar en el 30 al 32. Vamos a leer tres versículos. Nada más, nada más. Bueno, si ya lo tiene, me dice un amén, por favor, para leer juntos. Amén. Dice, Juan 8, 30 al 32. Dice, hablando él de estas cosas, muchos creyeron en él. Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: si vosotros permaneceréis, si permanecéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libre. Amén. Gloria al Señor. Y hoy, amados hermanos, este versículo es muy importante porque vamos a aprender dos, tres cosas, enseñanza muy importante acerca de estos versículos. Porque el día de hoy es necesario que, como dije anteriormente, que la palabra de Dios sea predicada, sea hablada, porque lo que quiere Jesús o lo que quiere Dios para con nosotros, que seamos verdaderamente libres, libres de la condenación, libres del pecado, libres de la maldición, libres de la esclavitud que en este mundo está trayendo, que en este mundo está queriendo esclavizar hasta inclusive a los cristianos. Entonces, pero Jesús siempre habló la verdad, Él siempre dijo de la verdad acerca de la libertad verdadera que Él solamente se encuentra en Él. Amén. Porque hace más de, yo creo que 10 años ahorita, o más de 12 años, y hasta se me olvidó. Cuando encontré la primera vez a nuestro Señor Jesucristo, fue muy importante y fue muy glorioso ese día porque para es algo que quedó marcado en mi vida para siempre. Y fue algo que no lo pude lograr yo por mi propia cuenta y nadie más lo puede hacer, solamente él. Solamente Él es el que cambia, transforma y hace nueva la persona. Hace nueva la persona. Y ese encuentro, hasta que y yo o esta persona tenga ese encuentro personal, ahí es donde es libre. Jesús siempre dijo que conoceréis la verdad y la verdad os será libre. Vivimos en un mundo de muchas personas hablando de libertad. Algunos creen que la libertad consiste en hacer lo que quieran, decir lo que quieran o vivir sin límites. Sin embargo, Jesús nos enseña que la verdadera libertad no se encuentra en la ausencia de reglas, sino en una relación genuina con Él. Eso es lo que Jesús y eso es lo que vamos a hoy destacar: vamos a ampliar lo que esos tres versículos son dos versículos muy importantes y nos va a enseñar tres cosas. En este versículo nos muestra tres pasos fundamentales para experimentar o vivir la libertad espiritual, permanecer en su palabra, número uno, permanecer en su palabra, ser verdaderos discípulos, número dos, y conocer la verdad, número tres. Vamos a empezar con esto. Dice, permanecer en la palabra de Dios. Jesús dijo: si vosotros permaneceréis en mi palabra, la palabra permanecer significa quedarse y mantenerse firme, continuar. No se trata de escuchar la palabra un domingo y olvidarla el resto de la semana. Se trata de vivir diariamente guiados por la enseñanza de Cristo. Muchos quieren la bendición de Dios, pero pocos están dispuestos a permanecer en la palabra cuando llegan las pruebas y las tentaciones o las dificultades. Aquí, amados hermanos, es muy fundamental acerca de cuando hablamos o cuando llegan las dificultades en nuestras vidas. Porque ahí es donde vemos realmente en dónde estamos parados, de qué estamos hechos, en dónde estamos parados y de qué estamos hechos. Yo que nadie queremos enfermar, nadie quiere enfermarse, nadie quiere pasar por una prueba o escasez o dificultades, nadie, yo no quiero, yo no deseo a nadie, ni deseo a mi familia, no deseo a nadie, sino más bien lo que yo quiero es la bendición de Dios todos los días para mi familia y para todos mis hermanos y para ser de bendición también. Así es, pero en la palabra de Dios nos damos cuenta que hay muchas promesas, hay muchas de las promesas de Dios escritas en la palabra que fortalece la vida del cristiano y no solo da esperanza, sino que también es un vivir todos los días que estoy dependiendo de mi Señor, estoy dependiendo de Cristo, que realmente Él está conmigo las 24 horas del día. Él no se aparta de mí, Él no se aleja de mientras yo tenga esa relación con Él. Hasta inclusive el ser humano se aleja de Dios, el ser humano le da la espalda a Dios, pero Cristo nunca, el libro de Santiago dice: si nosotros fuésemos infieles, él permanece fiel. Si nos alejamos de él, siempre va a seguir ahí, pero nosotros somos, digo nosotros, es un ejemplo cuando el ser humano le da la espalda a Dios, y es algo que el Señor siempre está con los que lo honran, con los que le temen, con los que lo buscan, y esa alabanza precisamente es mi anhelo, es mi deseo que algún día yo estaré en la presencia de Dios. Cara a cara lo quiero, lo veré verdaderamente porque esto es mi deseo. Que cuando encontré a Él por primera vez, fue lo mejor. Y fue la mejor decisión que yo tomé en este tiempo de haberlo aceptado como mi Señor y Salvador. Amén. Yo sé, familia, que, como les dije, va a ser un poco diferente, pero es necesario la palabra de Dios, porque la palabra de Dios es tan clara, es tan sencilla, que nada la puede tener y nadie puede resistir ante la palabra de Dios, porque es poderosa, es vida y es medicina para nuestra vida, para todos aquellos que están dispuestos a recibirla, están dispuestos a contemplarla, a vivirla, esto es la palabra de Dios. Como siempre ha dicho la pastora, no es algo que yo tenga mi Biblia y no va a empezar a hacer algo por sin que yo la busque, sin que yo la escudriñe, sin que yo la tome tiempo con la palabra de Dios, tome tiempo con Él. Entonces, es algo que es real. La vida cristiana es real, no es un pasatiempo, es real. Yo quiero, yo quiero ver todos los días, veo la gloria de Dios, porque literal, cuando nos levantamos en la mañana, vemos los cielos, vemos la tierra, vemos salir el sol, y ese es el poder de Dios. Tenemos un Dios tan poderoso que nos sigue sorprendiendo, pero el ser humano lo que hace es ignorar todo esto. Pero en realidad Dios sigue orando nuestra vida, simplemente es creerle lo que Él tiene para nosotros. Amén. Entonces, quiero repetir una vez más lo que dice: muchos quieren la bendición de Dios, pocos están dispuestos a permanecer en su palabra cuando llega la prueba, las tentaciones y las dificultades. Eso consiste en leer diariamente también. No quiere decir que si yo no leo la palabra de Dios un día, quiere decir que está mal. No, simplemente es que no se trata también de ganar el cielo, porque yo sigo leyendo mucho la palabra de Dios. Simplemente es dejarse guiar por Dios. Porque el libro de Romano dice, el Espíritu mismo da testimonio de que somos hijos de Dios. Y eso es lo que Dios ha hecho con nosotros. Esa necesidad, sin que nosotros digamos, no tengo que leer, tengo que estudiar, tengo que hacer esto, porque si no, Dios se va a enojar conmigo. No, ese deseo nos lleva a tener esta relación con Él, descubrir la verdad y permanecer en Él, porque ese es el deseo de la nueva persona, del discípulo de Cristo que ya ha nacido de nuevo. Amén. Entonces, obedecer lo que Dios nos enseña. Ese es muy importante este punto. Obedecer, qué es lo que dice. Cuando vienen las pruebas, yo me quedo quieto y pensando qué es lo que Dios, qué debo hacer, qué es lo que Dios quiere. Como dice el pastor hace como 20 días, me acuerdo, que Dios, lo que yo quiero, ¿cómo dijo? Lo que yo quiero lo que Dios quiere, exacto, gracias. Y eso es lo que yo quiero, porque eso es lo que yo quiero obedecer. No ser un religioso, ser como no hay otro como yo, y que nadie se arrima conmigo porque yo soy especial. No, familia, es obedecer la palabra de Dios es tan sencillo, es que yo escucho la voz de Dios cada mañana, cada día, y camino conforme a su voluntad. Mantenernos fieles aún cuando sea difícil. Entonces, como dije antes, hay una versión muy importante, una versión en el libro de Juan 16, 33, y pueden también buscar. Yo voy a leerla en la nueva versión viviente. Hay algo muy importante también aquí que quiero compartirles. En la nueva versión viviente viviente lo voy a leer. También ustedes pueden leerlo en su versión, lo que traen. Dice, yo les he dicho estas cosas para que en haya paz. In este mundo afrontarán, afrontarán aflicciones, pero anímense, yo he vencido el mundo. Amén. Esto es lo que dice la promesa Cristo Jesús mismo hacia su pueblo hoy en día. Él ha vencido el mundo. Él es la victoria. Si la tenemos a Él, Él es nuestra victoria. Cuando permanecemos en la palabra, nuestra fe crece y nuestra vida comienza a transformarse. Amén. Así que no hay nada, lo que es difícil, Jesús dijo: lo que es imposible para el hombre, todo es posible para Dios. Así que no hay excusa, no hay duda que venga a decirnos que nosotros estamos solos o porque la dificultad es tan fuerte que Él quiere doble darnos, se puede decir así, nuestra fe no. Filipenses 4, 13 dice que todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Y es algo que no solo mencionó el apóstol Pablo este versículo por decir, el apóstol Pablo, cuando mencionó, hizo mención de este versículo muy importante que es muy conocido, muy hablado, que él estaba en una cárcel cuando él habló de ese versículo, cuando él dijo, escribió, cuando el Espíritu Santo le enseñó. Amén. Así que vamos, vamos rápidamente. Dice el segundo punto: ser verdaderos discípulos. Jesús continuó diciendo: seréis verdaderamente mis discípulos. Un discípulo no es simplemente alguien que conoce acerca de Jesús o es alguien que sigue a Jesús. Hay una diferencia entre ser admirador y ser discípulo. Un admirador aprecia a Cristo cuando todo va bien. Un discípulo permanece fiel incluso cuando el camino es difícil. Amén. Entonces, ahí es donde nosotros nos damos cuenta de dónde estamos parados, en dónde estamos hechos, porque yo que ahora ya no vivo yo. Cristo vive en mí. Cristo vive en mí. Así que familia, yo que en esta preciosa hora la palabra de Dios a veces nos incomoda un poquito, pero yo que es bien para nuestra vida espiritual y es muy certera para el propósito para lo que Dios está hablando en esta preciosa hora. Dios está hablando a nuestra vida, a nuestra vida en este tiempo. Seguimos. El verdadero discípulo aprende de Cristo, obedece a Cristo, imite a Cristo, comparte a Cristo con otros. La evidencia de un discípulo verdadero es una vida transformada por la palabra de Dios. Amén. Y eso es algo que ya llevo años, el Señor, pues Dios hablando a mi corazón de. De evangelizar familia, de evangelizar. Yo creo que el Señor ha hecho el llamado para en mi vida de evangelizar. Es muy fuerte eso porque hemos salido, hemos salido a evangelizar, hemos salido ahorita. Por lo pronto no hemos podido, no he podido, pero ese es el llamado que el Espíritu Santo ha confirmado en mi vida cuando recién me convertí. Fue algo así rápidamente que tenía el deseo de compartir la palabra de Dios. Y fue muy claro para porque entendía que tenemos que hablar, tenemos que predicar, tenemos que dar las buenas nuevas topers who necesitan de Cristo, who no tienen esperanza, who necesitan verdaderamente una vida transformada, una vida nueva, because this is the propósito de Cristo, que vino para morir andar su vida por muchos, por todos. Si no no estuviéramos aquí. Amen. Gloria al Señor. Y ese es el propósito. Amen. Así que alegrémonos, familia, disfrutemos la palabra de Dios. Yo que Dios está trabajando con cada uno de nosotros. Él está moldeando como el alfarero, está transformando el que empezó la buena obra en nosotros, Él la sigue perfeccionando. Amén. Así que yo que hay algo grande, y yo que los pensamientos de Dios son muchos mejores que los de nosotros. Y los planes de Él son más grandes, son mejores planes de bien lo que Él tiene para nosotros. Así que no solamente la vida eterna, no solamente esa vida en abundancia que Él prometió, sino que también esa vida la tenemos que experimentar en este tiempo que estamos viviendo, porque para esto fuimos hechos nuevas criaturas. Amén. Gloria al Señor. Vamos a pasar al tercer paso, al tercer punto, perdón. Al tercer punto, conocer la verdad. Jesús dijo: conoceréis la verdad. La verdad no es solamente un conjunto de conocimiento. La verdad tiene un nombre, Jesucristo. Voy a repetir una vez más esto. La verdad no solamente es un conjunto de conocimiento, la verdad tiene un nombre. La verdad es Cristo nuestro Señor Jesucristo. Amén. Entonces, como no hay otra verdad, familia, solamente Él es la verdad. Aquí también dice en Juan 14, 6: Yo soy el camino y la verdad y la vida. Juan 14, 6, aleluya. Aleluya. Juan 14, 6, yo soy el camino y la verdad y la vida. Conocer la verdad significa conocer personalmente a Jesús, confiar en Él, caminar con Él cada día. Mientras conocemos a Cristo, más entendemos quién es Dios, quiénes somos nosotros y cuál es nuestro propósito en la vida. Eso es lo que Dios me estuvo hablando cuando estaba ministrándolo, no sé, el domingo, hace dos domingos pasados, que no nacimos porque nacimos. Yo que todos sabemos eso, yo que todos sabemos eso. Pero eso es lo que Dios estaba, el Espíritu Santo estaba tocando en mi corazón, que es necesariamente que nosotros recordemos para qué fuimos nacidos, para qué fuimos nacidos de nuevo. Nicodemo le dijo, ¿cómo es que puedo entrar en el vientre de mi madre por segunda vez? Pero Elma no entendía, tienes que nacer de nuevo. Pero eso es lo que el Espíritu Santo estaba tocando a mi Espíritu. Es necesario que recordemos para cuál, para qué hemos nacido de nuevo. Tenemos un propósito. Necesitamos vivir la palabra de Dios en paz con Dios y llevar esta verdad a todo el mundo, a todas las personas, a todos los que necesitan de la verdad. Hace mucho tiempo en este pasado, también hace como 15 días pasado, estuve hablando con una persona de piel morena y pues se me acercó, se me acercó y pues yo estaba en la hora del longe y se me acercó a y me quedaba viendo y yo pues dije, tienes hambre, le digo, tienes hambre, pues yo te doy comida, coma conmigo. Me dice, no, no, yo estoy bien, no tengo, no me gusta tampoco eso. Ok, ok, le digo, está bien, entonces, ¿qué necesitas? Me dice, nada, dice, solo se sentó al lado mío, y pues yo seguí comiendo, pues, sigue comiendo. Y de repente cuando volte and vi that llorando. Y pues yo rapidamente, wow, what is happening? Él está llorando, está llorando. Me estaba pensando, yo mismo estaba pensando, ¿por qué está llorando? Entonces, the Spirit Santo empezó a dar palabras, empezó a hablar English with him, because de one man or another will. And I empezed away with him and you open my life, habit with him. And I said, I think you will camp your life, simply your life, no quiere that vives of this life, no quiere que vives of the beauty that llevas, because it's a beautiful completely mala, it's a beauty of muerte, y tienes la opportunity in this time quees vino a morir for todos, por todos nosotros, y hay salvación, hay esperanza para ti. Y Él siguió llorando como un niño pequeño, como un niño, un bebé. Él estuvo llorando ahí conmigo. Y pues le digo, pues, vamos, vamos a la iglesia. Si de verdad has recibido a Cristo y lo recibes, vamos a la iglesia. Entonces, pero ¿qué es lo que quiero llegar aquí, familia? Muchos quererán recibir o hacernos ver que reciben a Cristo. Pero a veces no es que Cristo no pueda cambiar el ser humano, no es que Cristo no puede hacer la obra en ellos, sino que son ellos los que no quieren que Cristo hace la obra en ellos. Entonces, por eso dice Jesús que conoceréis la verdad y la verdad os será libre. Mire familia, Jesús pasó en los tiempos de él cuando estuvo hablando con todos los judíos, fariseos, saduceos y toda cuanta gente estuviera en ese tiempo. Lo único que querían las personas, los religiosos, los conocedores de la Torah, o sea, el Nuevo Testamento, mucha gente, muchas personas, con tanto conocimiento, con tanto conocimiento intelectual bastante avanzado, pero lo único que querían es muerte a Jesús. Porque Él decía la verdad, y Él lo que quería es que en verdad sean verdaderamente libres de toda esclavitud, ceguera espiritual, de toda maldición, de toda enfermedad, de todo lo que no es la voluntad de Dios. Esto es lo que Jesús, para esto vino él. Y esto es lo que hoy nos sigue hablando hace más de 2000 años, hasta inclusive en el principio, Jesús siempre en todo el Antiguo Testamento siempre refleja, siempre estaba Cristo. Como dice el libro de Juan, capítulo 1, que el principio era el verbo, el verbo era con Dios y el verbo era Dios. Siempre existía, siempre era Jesús, siempre era nuestro Salvador. Así que hoy sigue hablando en nuestra vida y gloria al Señor. Y vamos a pasar a la tercera. Y la tercera punto es la verdad nos hace libre. Finalmente, Jesús declara a la verdad, y la verdad os hará libre. ¿Libres de qué? Libres del pecado, libres de la culpa, libres de la condenación, libres del miedo, libres de las cadenas espirituales y la ceguera espiritual y otras muchas cosas más que, como mencioné ahorita, que los mismos judíos, los que estaban con él, querían apedrearle, querían su muerte, querían a Jesús crucificarle. Entonces, la libertad de Cristo ofrece, no depende de las circunstancias externas. Una persona puede tener problemas, dificultades o pruebas, aún así vivir en libertad, porque Cristo gobierna en su corazón. La verdadera libertad no consiste en hacer todo lo que queremos, sino en tener el poder para hacer lo que le agrada a Dios. Qué precioso es, qué precioso es la verdad, la verdadera verdad. Así que yo que en esta preciosa hora todos estamos en la verdad. Todos somos libres, todos somos hijos. Así que disfrutemos este tiempo, cultivemos esta relación con nuestro Señor, vivamos para el Señor, amemos más al Señor, busquemos más del Señor, porque esa es su voluntad que le amemos, le busquemos, le adoremos, le cantamos, porque esta es la voluntad de Dios con nosotros. Aleluya. Jesús nos presenta una cadena de bendición. Permanecer en su palabra, ser sus discípulos verdaderos, conocer la verdad, experimentar la libertad. Amén. Estamos, y quiero hacer, y quiero hacer una pregunta: estamos permaneciendo en la palabra de Dios. Somos verdaderos discípulos de Cristo, yo que lo somos familia. Así que conocemos realmente la verdad que es Jesús. Yo que conocemos la verdad. Yo que estamos en Cristo. Con Cristo. Cristo sigue invitando a cada persona a acercarse a Él. En un mundo lleno de confusión y engaño y esclavitud espiritual. Jesús continúa diciendo: Conoceréis la verdad y la verdad os hará libre. Familia. Como dije al principio, este mensaje fue fuerte, pero yo quiero que usted entienda de que el Señor, aún en el vientre de nuestra madre, Él conocía todo de nosotros. Y nada en esta tierra le podemos esconder a Él. Él conoce y así que contemplemos la grandeza, contemplemos su gloria, contemplemos su presencia, porque si Él está con nosotros, todo, todo es posible. Y vamos confiadamente en el trono de su gracia, porque Él es nuestro recompensador. Él tiene lo mejor para nosotros y nada se queda con Él, lo que tiene para cada uno de nosotros. Así es, Él tiene fuertes, fuertes bendiciones para cada uno de nosotros. Pero si permanecemos en Él, si estamos con Él, si vivimos con Él, si le decimos al Señor Jesús. Yo estoy dispuesto a vivir lo que Dios. No se trata de que voy a caminar sobre las aguas. No se trata de que voy a abrir el mar rojo. No se trata de que meterme en los, en el, como se dice, en el pozo de los leones. Se trata de cada día vivir con Cristo. Porque aquellos pasaron lo que pasaron. Hoy yo voy a tener que pasar donde tengo que pasar. Pero el Señor dijo: Pasarás por las aguas, no te ahogarás, pasarás por el fuego, no te quemarás. Así que si Cristo está con nosotros, no hay nada que temer. Él está en mi barca. Él está en mi barca. Yo dependo de Él y conozco la verdad, y soy verdadero discípulo de Él. Así que soy libre, soy libre, soy libre porque Cristo me ha hecho libre. No mi propia voluntad ni mi propia fuerza, sino que soy libre por el amor y por la gracia, por su misericordia, por su fidelidad, porque Él me ama, por eso yo soy libre. Aleluya. Familia, es de gran gozo poder escuchar estas palabras, porque pasó un tiempo donde la palabra de Dios, la palabra de Dios fue difícil de llevar la Biblia. De llevar una Biblia en aquel tiempo era difícil. Pero hoy nosotros tenemos la oportunidad de tener, llevar dos, y unos niños, otros, mis hermanos, todos podemos tener una Biblia, podemos tener tres Biblias en la casa. Pero en aquel tiempo fue muy differente. Hoy estamos, por la gracia de Dios, como Él dijo, conoceréis la verdad y la verdad os hará libre. Yo que esta palabra la vamos a llevar para todas las personas. Para este domingo también, este domingo de el siguiente domingo de salvación. Es necesario que hablemos. Es necesario que prediquemos con lo que el Señor ha puesto en nuestro corazón y pondrá nuestro corazón porque Él va a hablar a través de nosotros. Aleluya. Yo les invito a que se pongan de pie. Vamos a orar por esta palabra. Esa palabra no regresará vacía. Esa palabra va a cumplir lo que el Señor ha hablado en nuestro corazón. Ha hablado porque yo le he pedido al Señor que no hable yo. O sea, que Él hable, que Él hable, porque las palabras de Él importan. Las palabras de Él es lo que quiero. Su voluntad es lo que anhelo. Su presencia es lo que yo quiero. Eso es lo que he pedido al Señor. Entonces, esta palabra no regresará vacía. Esta palabra no va a regresar vacía, sino va a ser lo que por la cual se ha enviado. Señor Jesús, gracias por tu palabra y por la libertad que nos has dado. Ayúdanos a permanecer y firmes en tus enseñanzas, a ser verdaderos discípulos y conocerte más cada día. Líbranos de todo aquello que nos aleja de ti y permite que vivamos en la libertad que solamente puedes dar, Señor. Y por eso, hoy, con todo, Señor, nuestro corazón, clamamos, Señor. Estamos libres, estamos listos, Señor. Queremos tu voluntad, queremos, Señor, de ti. Queremos, Señor, tu presencia. Queremos que cada persona que llegue a este lugar, Señor, sienta la presencia. Que cada persona entre por esta puerta, Señor, vea y vea la diferencia de que aquí hay un Dios vivo, el Dios que adoramos, el Cristo que adoramos, no es un Cristo muerto, no es un Cristo falso, no es un Cristo de nuestra imaginación, sino es un Cristo vivo que vive y permanece para siempre y que está en este lugar, está en este lugar, hablando a nuestra vida, obrando en nuestra vida, respondiendo nuestra oración, todo, nuestra petición. Señor, gracias, gracias, gracias, gracias, Señor, por entregarte, gracias, Señor, por dar todo lo que nosotros no merecíamos. Gracias, Señor, gracias por todo lo que has hecho, Señor. A pesar de que nos ha dado esta oportunidad, Señor, nos has limpiado, nos has lavado, nos has comprado, somos tuyos, te pertenecemos. Sino que nos bendices cada día. Recibimos, Señor, en el nombre poderoso de Jesús y declaramos tu palabra, Señor, en esta preciosa hora. Es tu palabra, es tu palabra, es tu palabra, Señor, en el nombre poderoso de Jesús. Amén. Amén. Amén. Pues vamos a hacer recibir las ofrendas y los diezmos y hoy. Usted quiere participar. Gloria al Señor. Aleluya. Aleluya. El libro de Segunda de Corintios dice, capítulo 9, versículo 7, dice: Cada uno de como se propuso en su corazón, no con tristeza ni por necesidad, porque Dios ama al Dador Alegre, y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra. Aleluya. Gloria al Señor. Si usted quiere participar en esta preciosa hora, lo puede hacer mientras yo voy a orar por esta ofrenda. Padre, gracias por todo lo que usted está haciendo, Señor. Señor, declaramos tu palabra en cada uno de mis hermanos, Señor. Tu palabra, tu palabra que es viva, Señor. Declaramos tu palabra, que ellos darán fruto al ciento por uno. Señor, nosotros somos buena tierra. Gracias, gracias, gracias, gracias, Señor, porque eres bueno. Que nos bendices y que multipliques, Señor, todo lo que sembramos. En el nombre de Jesús. Amén y Amén y Amén. Última noticia. Aleluya. Pues no nos olvidemos, familia, acerca del objetivo del domingo de salvación, alcanzar intencionalmente a las personas con el Evangelio, orando, invitando y compartiendo el resultado en que muchos tomen una decisión por Jesucristo el domingo de salvación. Aleluya. Y una una uno más, por favor. Y también el domingo a las seis vamos a tener reunión de fortaleza. A las seis. Así que todos estamos invitados. Y pues vamos a declarar la visión. Aleluya. Dos, tres. Ok. La visión de esta iglesia es construir la fe de mucha gente, enmarcar su mundo con la palabra de Dios, levantando un centro de producción espiritual, produciendo vida, ciudad, estado, nación y mundo. y yo siempre seremos cambiadores del mundo. Dios les bendiga.