HEART OF FATIMA's Presenta La Visita de Maria a Santa Isabel Podcast
Teología, María en Nuestra Historia, Las 46 Estrellas del Manto de la Virgen, poesía cristiana de nuestro tiempo, Momentos de Adoración al Santísimo, Tradiciones, solemnidades cómo Corpus Christi, reflexiones bíblicas,
HEART OF FATIMA's Presenta La Visita de Maria a Santa Isabel Podcast
El Holograma Sagrado
Use Left/Right to seek, Home/End to jump to start or end. Hold shift to jump forward or backward.
Meditación sobre la importancia de cada Papel, María confía, José asume su papel confiando en Dios y El niño Jesús aprendió de sus padres el trabajo que es importante en el sustento diario.
Espíritu de Dios llena mi vida, llena mi alma llena mi ser.
Descubramos el holograma sagrado. Nos enseñaron la Sagrada Familia como una estampa bonita. María Virgen, José Casto, Jesús Niño. Todo limpio, todo en orden, todo separado, por género y por rango. Pero yo lo veo de otra manera. La veo como un tejido. Donde María no es solo vientre, donde José no es solo sombra, y Jesús no es solo un niño al que adorar. María dice sí sin entender. José obedece sin poseer. Jesús crece en el taller aprendiendo a trabajar con sus manos. No hay uno más importante que otro, porque si falta uno, el tejido se rompe. María necesita a José para caminar en la huida. José necesita a María para entender el misterio. Jesús necesita a ambos para ser ser humano de verdad. Y todos juntos. Necesitan el trabajo humilde para comer y la migración para sobrevivir. Eso no es una estructura de poder. Eso es una comunidad de iguales. Un reflejo de la Trinidad Santa. Tres personas diferentes que no compiten entre sí, sino que se necesitan. La sociedad o las leyes que rigen a veces dividen lo que Dios unió. Ponen paredes de género, dogmas intocables, protección que aplasta. Pero todos nosotros, aunque no encajemos o llenemos esos cuadros de los que mandan o rigen, todos somos un reflejo, un reflejo de Dios comunidad. Un reflejo de que María está con todos nosotros. José también. Jesús aprendió a trabajar con sus manos. Y Dios no eligió un palacio, sino una familia pobre, migrante, trabajadora. Y nosotros, sin decir gran cosa, reflejamos al Dios que es comunidad. Esa es nuestra espada. Esa es nuestra paz.