HEART OF FATIMA's Presenta La Visita de La Virgen Maria Podcast

“Las Hermanas del Tepeyac” “Miradas que Nos Sostienen” 3

HEART OF FATIMA Season 1 Episode 3

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La recopilación en meditación de las mujeres en las Sagradas Escrituras, una mirada ha estas hermanas que nos preceden en la fe que hoy vivimos nosotros.

🕊️ La Visita de La Virgen María

Un espacio de fe, oración y teología para descubrir el rostro de la Madre de Dios a través de la historia, la Escritura y la devoción del pueblo creyente.

🌸 Nuestra misión:

Exploramos la riqueza de la celebración de la Visitación (31 de mayo), las 46 Estrellas de la Virgen de Guadalupe, y la importancia del culto a la TRIA (Santísima Virgen María ). Abrazamos todas las devociones marianas que, a lo largo de los siglos, han reconocido a María como la Protectora de los pueblos en su necesidad de salvación.

🦅 La Teología del Águila:

Elevamos la mirada hacia la mística más profunda. Exploramos el Evangelio de San Juan, el "Águila de Patmos". Él nos descubre al Verbo Encarnado, la Luz del mundo, el Amor que se hizo carne y habitó entre nosotros. Desde la teología joánica, entendemos el misterio divino desde su origen celestial.

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Aquí no solo oramos, también profundizamos en las Escrituras desde la óptica de los cuatro evangelistas. Cada episodio es una ventana a la fe.

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Espíritu de Dios llena mi vida, llena mi alma llena mi ser.


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Mi corazón en amarte eternamente se ocupe y mi lengua en alabarte, madre mía de Guadalupe. Desde el manto de la Virgen del Tepeyac, volteamos a contemplar las miradas que nos sostienen, las estrellas hermanas, el canto de la libertad, Miriam. Miriam no era la protagonista de la historia, pero sin ella la historia no habría sido posible. Era la hermana mayor de Moisés, la que vigilaba desde lejos cuando el faraón ordenó matar a todos los niños hebreos. La que vio a la hija del faraón sacar al niño del río. Y tuvo el valor de acercarse a ofrecerle una nodriza, su propia madre. No era una mujer que se quedara callada. Era una mujer que veía una oportunidad. un hilo de esperanza y lo tejía sin pedir permiso. Miriam no esperó a que el Salvador llegara. Ella ayudó a salvar al Salvador y así el pueblo pudo tener a Moisés, la profeta que canta. Cuando el pueblo de Israel cruzó el Mar Rojo y vio a sus enemigos derrotados, no fue Moisés quien encabezó la celebración, fue Miriam. La Escritura dice, Miriam, la profetisa, hermana de Aarón, tomó un pandero en su mano y todas las mujeres la siguieron con panderos y danzas. Ella cantó, canten al Señor que se ha cubierto de gloria. Caballo y jinete ha arrojado al mar. Miriam no solo vio la liberación, la cantó. La convirtió en una memoria viva, en el ritmo, en danza. Porque hay momentos en la vida que no se pueden cantar y no se pueden contar en voz baja. Hay momentos que piden ser celebrados, que exigen que el cuerpo se mueva y el corazón cante. La flauta de Miriam y el tepeyac. La Virgen del Tepeyac también cantó, no con panderos, sino con palabras de consuelo. No estoy yo aquí que soy tu madre. Pero detrás de esas palabras hay el mismo ritmo de Miriam, el ritmo de quien ha visto la mano de Dios obrar y donde no puede quedarse en silencio. Miriam y la Virgen son hermanas en la celebración. Ambas saben que la liberación no es solo un evento del pasado. Es una presencia que sigue actuando. Es una canción que no termina. Y nosotros, como ellas, estamos llamados a ser testigos que cantan, no para ser escuchados, sino para que la memoria de la salvación invada nuestro ser y se propague a los demás. Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega Señora por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. La flor y la invitación. Miriam nos regala hoy una flor. La flor y la invitación. El lirio, la flor que crece junto al agua, la flor que no grita pero se eleva, la flor que es pura pero no se mancha con el barro de la esclavitud. Esa es su herencia, la capacidad de celebrar la libertad incluso cuando el camino aún es largo. La capacidad de cantar, aunque la duda quiera callarnos. Miriam nos dice, no esperes en tener todo resuelto para celebrar. Canta ahora, baila ahora, la liberación ya comenzó. Miriam no esperó a que el mar se cerrara para cantar. Cantó mientras el pueblo cruzaba y su canto fue la fuerza que lo sostuvo. Esta semana busca un momento para celebrar algo pequeño, una meta alcanzada, una dificultad superada, un instante de paz. No esperes a que todo esté perfecto. Canta una canción, da un gracias, mueve tu cuerpo como Miriam. La celebración es también acto de fe. Ánime a Dominum. Gracias. Suscríbete.

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Un abrazo.