HEART OF FATIMA's Presenta La Visita de La Virgen Maria Podcast

"Las Hermanas del Tepeyac' 'Miradas que Nos Sostienen" 7

HEART OF FATIMA Season 1 Episode 7

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Noemi, La que Volvió a la Casa del Pan. Sin su enseñanza, Ruth no hubiera sido parte de la Promesa estas dos estrellas se sostienen como todas pero es interesante como Dios extiende su brazo para abrazar a quien esta dispuesto.

🕊️ La Visita de La Virgen María

Un espacio de fe, oración y teología para descubrir el rostro de la Madre de Dios a través de la historia, la Escritura y la devoción del pueblo creyente.

🌸 Nuestra misión:

Exploramos la riqueza de la celebración de la Visitación (31 de mayo), las 46 Estrellas de la Virgen de Guadalupe, y la importancia del culto a la TRIA (Santísima Virgen María ). Abrazamos todas las devociones marianas que, a lo largo de los siglos, han reconocido a María como la Protectora de los pueblos en su necesidad de salvación.

🦅 La Teología del Águila:

Elevamos la mirada hacia la mística más profunda. Exploramos el Evangelio de San Juan, el "Águila de Patmos". Él nos descubre al Verbo Encarnado, la Luz del mundo, el Amor que se hizo carne y habitó entre nosotros. Desde la teología joánica, entendemos el misterio divino desde su origen celestial.

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Aquí no solo oramos, también profundizamos en las Escrituras desde la óptica de los cuatro evangelistas. Cada episodio es una ventana a la fe.

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Espíritu de Dios llena mi vida, llena mi alma llena mi ser.


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Mi corazón en amarte eternamente se ocupe y mi lengua en alabarte, madre mía de Guadalupe. Desde el manto de la señora del Tepeyac volteamos nuestra mirada a las estrellas hermanas. Miradas que nos sostienen. Noemí, la que volvió a la casa del pan. Noemí era una mujer de Belén, pero el hambre la llevó a tierra extranjera, a Moab, y allí, en tierra extranjera, perdió todo, su esposo, sus hijos, su futuro. Noemí se quedó sola, sin esposo, sin hijos, sin herencia, con dos nueras, Ruth y Orfa. como únicas compañeras de su soledad. Y cuando supo que Dios había visitado a su pueblo, que había pan en Belén, decidió volver. No volvía con las manos llenas, volvía con las manos vacías, pero volvía. Porque la tierra de la promesa, aunque esté lejos, siempre llama a los que han sido despojados. En el camino, Noemí intentó soltar a Ruth. Vuelve a tu pueblo, a la casa de tu madre. Y yo ya no tengo nada que ofrecerte. Pero Ruth no se fue. Entonces Noemí no la rechazó. La aceptó, la enseñó, la guió. Noemí no solo volvió a Belén. Enseñó a Ruth el camino, le mostró la ley del parentesco. Le habló de vos, el pariente redentor. Le dio instrucciones sabias. Ve al campo, quédate cerca de las jóvenes de vos, no te apartes de ellas. Noemí sabía que no podía salvar a Ruth sola, pero sabía cómo guiarla hacia lo que podía salvarla. Noemí no buscó su propio consuelo. Su mirada no estaba en su propio vacío, sino en la vida de Ruth. Y por eso, Belén, la casa del pan, se convirtió en el lugar donde el vacío de Noemí se llenó a través del amor de su nuera. Cuando Ruth dio a luz a Obed, Las mujeres de la ciudad dijeron a Noemí, bendito sea el Señor, que no te ha dejado hoy sin pariente alrededor. Él será el consuelo de tu vejez. Noemí no tenía hijos, pero tuvo un nieto. Noemí no tenía futuro, pero tuvo en Ruth. El hijo de Obed sería el abuelo de David. Y de David, de la casa del pan, daría el pan de la vida. Noemí y la Virgen del Tepeyac son hermanas en la fidelidad. Una volvió a Belén con las manos vacías, la otra bajó al Tepeyac con las manos llenas de consuelo. Ambas nos enseñan que la Casa del Pan no es un lugar geográfico, sino un corazón que sabe esperar, un corazón que, aunque vacío, sigue creyendo que el pan volverá a la mesa de los que han sido despojados. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega, Señora, por nosotros, los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Noemí volvió vacía, pero Belén, la casa del pan, la esperaba. Y el pan que recibió era más que pan, era promesa. Esta semana piensa en un lugar que sea para ti casa del pan. Un espacio donde el alma se siente alimentada. Agradece por él y si puedes comparte el pan con alguien que esté vacío. Noemí nos enseña que el pan siempre vuelve a la mesa cuando se comparte. Ave María Purísima, sin pecado original concebida. Anímame a Dominum. Gracias. Suscríbete.