Arquitectura Holística: espacios que sanan

EP 6 · El dormitorio, templo del descanso

Gaia Season 1 Episode 6

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¿Sabías que si vives ochenta años, pasarás más de veintiséis de ellos en tu dormitorio? Un tercio de tu vida, con los ojos cerrados, en un espacio al que probablemente le has prestado menos atención que al sofá del salón.

Hoy hablamos del espacio más íntimo de tu casa — y del más importante. Porque el dormitorio no es solo donde duermes: es donde tu cuerpo se repara, tu mente se vacía y algo invisible actúa sobre ti mientras descansas.

En este episodio hablamos de:
 — Por qué el sueño es el pilar más importante de tu salud — más que la dieta y el ejercicio.
 — La ubicación del dormitorio dentro de la casa y la lógica del yin y el yang aplicada al hogar.
 — La posición de comando: el principio que comparten el feng shui y la neurociencia para colocar la cama.
 — Por qué los espejos, las fotografías y los cabeceros de metal afectan a tu descanso sin que lo sepas.
 — La diferencia entre el contenedor y el contenido: qué puedes cambiar aunque vivas de alquiler.
 — Materiales naturales: colchón, sábanas, estructura de la cama y por qué importa lo que toca tu piel.
 — Luz, oscuridad, pilotos de standby y el ritmo circadiano.
 — Electromagnetismo: cinco primeros auxilios que puedes aplicar esta misma noche.

Y al final, Los Cimientos del episodio: siete gestos concretos para empezar a convertir tu dormitorio en un templo del descanso. Sin obra. Sin culpa. Empezando por uno solo.

Recursos mencionados:

  • Libro: El poder de los hábitos — Charles Duhigg
  • Libro: Make Your Bed — William McRaven
  • Comunidad: Sígueme en Instagram para el contenido de esta semana → @gaia.arquitecturaholistica

🎧 Arquitectura Holística · Espacios que Sanan
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Hay un lugar en tu casa donde pasas más tiempo que en ningún otro. Y casi nunca eres consciente de ello. No es la cocina. Y no, no es el salón. Probablemente es tu dormitorio. Si duermes siete u ocho horas, estás pasando un tercio de tu vida en esa habitación. un tercio de tu existencia entregada, con los ojos cerrados, a un espacio en el que estás completamente vulnerable, sin defensas, sin control consciente. Haz el cálculo. Si vives 80 años y duermes un tercio de tu vida, son más de 26 años en esa habitación. 26 años. casi tres décadas con los ojos cerrados en un espacio al que probablemente le dedicaste menos atención que a elegir el sofá del salón. Hoy quiero proponerte otra mirada. Que dejemos de ver el dormitorio como la habitación donde duermo y empecemos a entenderlo como lo que de verdad es, un templo del descanso. Un espacio diseñado para sanar, para restaurar y para regenerar tu cuerpo cada noche. Soy Gaya y esto es Arquitectura Holística, el podcast sobre espacios que sanan. Bienvenida y bienvenido al episodio número 6. Hoy vamos a andar en uno de los espacios más importantes de tu casa, pues es donde se realiza la actividad, creo yo, más importante en el día a día, dormir. Y es que creo que hoy en día subestimamos mucho esta función. El sueño no es solo un lujo ni un paréntesis, entre actividad y actividad. Es posiblemente el pilar más importante de tu salud, incluso más que la dieta y que el ejercicio. Porque sin descanso real y profundo, todo lo demás se derrumba. Y sin embargo, dormimos sin pensar en ello. Y mientras dormimos, ocurre algo extraordinario. Y es que el cuerpo no se apaga. sino que se pone a trabajar en otra cosa. Es el momento en que reparamos tejidos, se consolida la memoria, se ordena lo que hemos vivido durante el día, se regulan las hormonas y es que el cerebro se limpia literalmente. Así que el descanso no es que sea ausencia de actividad, sino que es la actividad más importante del día. Y aún así, en nuestra sociedad hemos normalizado dormir mal, hemos normalizado levantarnos cansados Hemos normalizado vivir un tercio de nuestra vida en una habitación a la que nunca le has prestado verdadera atención, o al menos la atención que creo que se merece. Así que esa es la perspectiva que cambiaremos hoy. Quiero que dejes de ver el dormitorio como un simple trastero con cama y empieces a verlo como el sitio donde empiezas y terminas tu día. Pero antes de entrar y profundizar en materia del habitación, Y para entender esto quiero introducir un concepto que proviene del Feng Shui, el Yin y el Yang. Explicar profundamente esta diferencia daría para un episodio entero, así que simplificándolo mucho y orientándolo a lo que nos interesa para poder entender hoy la habitación, Podemos decir que el yin y el yang son energías complementarias que se dan en la vivienda. Por ejemplo, el yang simboliza el movimiento, la actividad... está asociado a todo lo social, a la conversación, a las risas y por lo tanto corresponde a esos espacios comunes como pueden ser la cocina, el salón, la entrada en la casa también. En cambio, el yin hace referencia al reposo, a la introspección, a zonas más íntimas y quietas que están orientadas al recogimiento y al descanso. El dormitorio pertenece por definición al territorio yin y cuando esta frase frontera se difumina, el descanso también se diluye. Por eso, idealmente, los dormitorios no deberían abrir directamente a un espacio común. No tiene la misma calidad energética un dormitorio al que accedes desde el salón, recibiendo de lleno su ruido y toda su actividad, que uno al que llegas a través de un distribuidor o un pasillo. Ese sino es una transición, un espacio de descompresión que tu cuerpo atraviesa, casi sin notarlo, pasando del yang de la casa al yin. Y dentro de esa misma lógica hay dos normas que para no tienen excepción y que quiero que queden claras antes de entrar de lleno en la habitación. Y es que el dormitorio no debería convertirse en una zona de trabajo. Nada de escritorios, nada de teletrabajar desde la cama o desde una mesa en la esquina o comer, cenar en la cama mirando la tele. El cerebro asocia espacios con funciones y si en ese lugar donde vas a dormir también hay estrés, plazos, pantallas de trabajo, le estás pidiendo a tu sistema nervioso que se relaje justo donde antes le estabas pidiendo que rindiera al máximo. Así que son mensajes contradictorios y el cuerpo tarde o temprano se confunde. Entiendo y soy súper consciente de hoy en día que existen los espacios multifuncionales porque hay un problema de falta de espacio en las viviendas. Por eso, quiero presentaros soluciones. Si por lo que sea no te queda más remedio que teletrabajar desde tu habitación, plantéate tener al menos un espacio donde puedas esconder todo el material. Que al irte a dormir no queden papeles, carpetas, bolis, el portátil, nada a la vista. Puedes esconderlo todo en cajones o bien usar pues a lo mejor biombos naturales que colocas delante del escritorio antes de irte a la cama así esto puede transformar el espacio justo antes del descanso y crear esta transición visual también os recomendaría que es una práctica de hecho del Feng Shui que es abrir ventanas si has teletrabajado o has hecho alguna actividad que no pertenece al descanso antes de irte a dormir abre ventanas deja que el aire se renueve y si Si puedes, también sal físicamente unos minutitos de la habitación. De este modo, al volver a entrar, ya le estás diciendo a tu sistema nervioso que entras en modo reposo. Y en segundo lugar, quiero explicaros para la línea roja en el dormitorio. Y aquí quiero ser directa, porque para la televisión en el dormitorio debería estar prohibida por ley. No haya en el fondo una lógica física, ni mental, ni biológica. Al fin y al cabo es luz azul justo a antes de dormir. Es estímulo cuando lo que el cuerpo te pide es calma y es la mente enganchada a una pantalla en el único espacio que debería estar reservado a soltar. Así que para no hay argumento de comodidad que compense lo que le resta tu descanso. Así que hoy simplemente si tienes la tele en la habitación te propongo que al menos la cuestiones. Pues bien, establecidos ya mis dos básicos para el dormitorio, vamos a entrar en materia. Podríamos decir que el dormitorio actúa en tres niveles a la vez. Bueno, de hecho, todos los espacios actúan a estos tres niveles. De aquí viene lo de arquitectura holística, ¿no? Pero creo que aún es más exagerado en el dormitorio. Y es que no se puede diseñar bien tocando solo uno de ellos. Estos tres niveles son, en primer lugar, el nivel físico, donde encontramos tanto el cuerpo del persona que lo habita, como el espacio físico, que incluye, por ejemplo, cosas como la temperatura, la calidad del aire, los materiales de los que está formado la vivienda o los muebles. Después pasamos al nivel mental emocional. Este conectaría con lo que ya explicábamos en el episodio anterior de neuroarquitectura, que son esas sensaciones físicas que se acaban traduciendo en estados mentales y emocionales. Y en el dormitorio debemos llevar a la mente a un estado en el que pueda vaciarse, soltar, desconectar del ruido intenso del día a día. Y en último lugar tenemos el nivel energético. Esa parte es mucho más sutil y más difícil de medir. Está ligada muchas veces a tradiciones milenarias como la que hablábamos, el Feng Shui, pero que como vimos también la neurociencia ya está arrojando luz. Y aquí está lo interesante interesante lo que quiero que te lleves de este episodio estos tres niveles no van por separado sino que están entrelazados donde colocas la cama es una decisión física al fin y al cabo es un mueble que acaba ocupando un espacio pero a la vez es una decisión profundamente energética y neurológica lo físico lo mental emocional y lo sutil son la misma cosa contada en tres idiomas distintos

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Gracias por ver el video.

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Pero antes de seguir y empezar a desarrollar consejos sobre cómo optimizar el dormitorio, hay que dejar algo claro. Y es que no existe una receta universal. Tendemos a pensar que nuestra casa es como un contenedor, algo externo a nosotros, que está ahí fuera y que habitamos. Pero la relación es mucho más profunda que eso. Nuestra vivienda es una piel más. No hay una separación real entre el espacio y quien lo vive. sino que es un flujo de dos vías. El espacio nos afecta a todos los niveles, físico, emocional, energético, y nosotros también le afectamos a él. Cada persona que habita un espacio le deja una huella y, en consecuencia, también lo recibe. Esto significa que no existe esta receta universal que decíamos. Una misma habitación con las mismas condiciones puede ser perfecta para una persona, pero no funcionar igual para las siguiente. Por eso no vamos a realizar una lista de haz esto y dormirás genial, porque no existe. Lo que existe son una serie de principios, de capas, de comprensión, de autoconocimiento que cada uno puede aplicar según su espacio, su cuerpo y también su momento vital. Y dentro de esa piel que es la vivienda, el dormitorio es la capa más íntima, la más cercana al cuerpo y la que más merece esa atención. Así pues, vamos a empezar nuestro recorrido por lo que es el nivel físico, ya que para hay un orden lógico en cómo intervenir en el dormitorio. Y es que no tiene mucho sentido trabajar el flujo energético en el Feng Shui si antes no hemos resuelto las capas más físicas y evidentes. Un colchón que nos está enfermando, sábanas de poliéster que no respiran, pinturas con compuestos tóxicos que inhalamos ocho horas, radiaciones electromagnéticas junto a la cabeza o las energías telúricas que atraviesan la cama. Las capas son física, emocional y mental y energética sutil. Y todas importan, pero hay un orden. Primero vamos a asegurar lo físico y luego ya refinaremos lo sutil. Y no porque esto sutil sea menos importante, ya que a veces es donde actúas y se nota más, sino porque si el cuerpo está recibiendo agresiones físicas constantes es muy difícil que el energético lo pueda llegar a compensar así que cuando hablamos de lo físico en el dormitorio podríamos distinguir dos partes una cosa el contenedor y el contenido es decir el contenedor sería la propia habitación en el suelo las paredes el techo las ventanas o huecos lo que parece digamos inamovible lo que nos viene dado la mayoría de veces y que es verdad que no siempre podemos tirarlo y empezar de cero pero es que no hace falta Da mucho más juego de lo que parece. Por ejemplo, la pintura. Cambiar una pintura convencional por una de base mineral sin compuestos orgánicos volátiles es una decisión que afecta directamente a lo que estás respirando cada noche durante ocho horas con la ventana cerrada. También por lo que hace a los suelos. Si tienes la oportunidad de elegirlo o lo tienes que cambiar, piensa en materiales que conecten con la biofilia. Por ejemplo, El barro, la piedra, la madera natural... Son todos estos materiales que respiran, que regulan la temperatura y no emiten partículas nocivas. También podemos trabajar o jugar con la entrada de luz a través de persianas, cortinas, estores... El contenedor puede permitirte entrar o bloquear la luz con precisión. Y ya hemos visto lo que esto significa para los ritmos circadianos y la calidad del sueño profundo. Y otro tema importante también, la acústica. Materiales blandos y naturales en paredes, como pueden ser corcho natural, madera, textiles naturales. Esto absorbe el ruido exterior y cambia completamente la sensación de la habitación. Un dormitorio que aísla bien el sonido ya es de por un dormitorio más reparador. Así que, bueno, tampoco vamos a entrar más en materiales y tóxicos, ya que en el próximo episodio Vamos a profundizar en este tema. Hoy solo quería que te quedaras con esto. El contenedor no es una sentencia de muerte. Tiene muchas más posibilidades de las que crees. Y cuando pasamos del contenedor al contenido, es decir, lo que encontramos dentro del dormitorio, aquí hay un eje claro y esencial que funciona como punto de gravedad en el dormitorio. La cama. Empecemos pues por su estructura. Tendríamos el cabecero, el armazón, Y el somier. Desde mi punto de vista, la recomendación es clara y aplica a toda la cama. Materiales no conductores y sin tóxicos. Es decir, básicamente, madera natural. Y evitar, sobre todo, por favor, el hierro y el metal en cualquiera de sus partes. Y no es solo una cuestión estética. Los metales actúan como amplificadores de los campos eléctricos que recorren la instalación de la habitación. Un armazón metálico o un somier con muelles de acero o un cabecero de hierro forjado, todo eso capta y redistribuye los campos, precisamente en el espacio donde tu cuerpo va a pasar ocho horas seguidas en su estado más vulnerable. Y hay algo más también que va más allá del electromagnético, y es que el metal al final es un material frío, rígido, y la madera, en cambio, es un material vivo, que respira, que regula la temperatura, que no interfiere con el campo bioelectromagnético natural de tu cuerpo. Así que desde la bioconstrucción y la biohabitabilidad, la recomendación es unánime. Cama de madera maciza, somier o de láminas naturales o de madera y, por favor, sin muelles metálicos. Con esto no te lances a tirar tu cama sin más. que no siempre es posible cambiarlo todo de golpe, pero si tienes que renovar algo o estás diseñando tu dormitorio desde cero que sea de madera. Al final tu cuerpo lo nota. En cuanto al colchón y a la ropa de cama también hay mucha variedad. Los materiales deberían ser naturales como por ejemplo el látex natural, la lana, el algodón orgánico, el lino, la fibra de coco. Todos estos materiales tienen algo que los sintéticos derivados del petróleo no pueden ofrecer y es que respiran. Son transpirables, regulan la temperatura. evacúan la humedad y no acaban encerrando tu cuerpo en una especie de burbuja química durante toda la noche. Y es que tenemos que tener en cuenta que la piel se considera el órgano más extenso de nuestro cuerpo y es el que está en contacto directo con todos los materiales. Para las sábanas, por ejemplo, siempre algodón orgánico o lino. Para los rellenos de dredones y plumón certificado. Y lo mismo con los cojines, de rellenos naturales con fundas de fibras naturales. No te pido con esto que lo cambies todo mañana. Te pido que la próxima vez que renueves el colchón o unas sábanas, te hagas una pregunta nueva y te preguntes realmente de qué está hecho lo que va a tocar mi piel toda la noche. En cuanto a los elementos que encontramos en una habitación, pues no un banco. Mi recomendación es clara. Lo mejor es que todo tenga puertas para poder evitar así el ruido visual. Y en cuanto a la decoración, os diría que la habitación es quizá el lugar más minimalista de mi casa. En el dormitorio deberíamos optar tan solo por esos elementos funcionales y quizá algo de decoración que nos aporte paz, que nos conecte con ese estado de ligereza, que nos pueda permitir un buen descanso. Una de las preguntas que más me suelen hacer es si plantas o plantas no y bueno mi opinión personal es que plantas pero no una selva al final introducir una planta natural nos va a conectar con ese estado de conexión natural esa biofilia que tanto anhelamos y de la que siempre hablamos algunas son especialmente agradecidas en el dormitorio a me gustan por ejemplo el aloe vera ya que es una planta resistente depuradora y que sigue liberando oxígeno por la noche. La sanseviera, o más conocida en España como lengua de suegra. Es casi indestructible, ideal para purificar mientras estás durmiendo. Y, por último, el espatifilo, que es el lirio de la paz. Este suaviza el ambiente y aporta humedad y calma visual. Y si te gusta además este ritual sensorial, te recomiendo profundamente un difusor de aceites esenciales en la habitación. Puedes usar Usa lavanda, manzanilla, incienso. Y esto puede ayudarte a cerrar el ambiente con una capa más de calma justo antes de irte a dormir. Y por último, yo diría que es lo que nos permite pasar de lo físico a lo mental, podríamos hablar de la luz. Tu cuerpo tiene ese reloj interno del que ya hemos hablado, llamado ritmo circadianos, que se pone en hora sobre todo con la luz. La luz fría y azulada. la de mediodía o la de las pantallas, le está diciendo a tu cerebro que es de día, que debe mantenerse despierto, activo. Y esto lo que hace es inhibir la melatonina, que es la hormona que te invita a dormir. Por eso, en las dos horas previas a acostarte, tu dormitorio debería bañarse en una luz mucho más cálida, tenue, dorada. Imagina la diferencia entre la luz de un quirófano y la luz de una vela. tu cuerpo sabe perfectamente cuál de las dos significa que es hora de descansar. Y luego, para dormir, necesitamos oscuridad, pero oscuridad de verdad. La neuroarquitectura del descanso habla de proteger la fase REM, que es la fase de sueño profundo y los sueños, con una habitación lo más oscura posible. Cada pequeña fuente de luz es una grieta por la que se cuela la vigilia. Y aquí hay que tener en cuenta que no solo son las luces de iluminación, sino que muchas veces el piloto automático de los aparatos eléctricos, es decir, esa lucecita roja siempre presente en la tele o cuando encendemos el aire acondicionado, todo esto nos afecta. En principio no debería molestar porque directamente no debería haber nada enchufado ni eléctrico a tu alrededor mientras duermes. Pero si no vas a eliminar el aparato, pues al menos pon un trocito de esparadrapo, de papel, algo que pueda tapar ese piloto. Y entrando ya profundamente en el nivel mental o emocional, hay una idea de la neuroarquitectura que me encanta y es la llamada zona de descompresión. Si tu dormitorio lo permite, podemos crear una especie de espacio de transición entre lo que es la puerta y la cama. A veces es un sillón, una alfombra, un rinconcito de lectura, una planta, un banco a los pies de la cama. Es un lugar donde tu cuerpo cuerpo entienda de forma inconsciente que estás dejando atrás el día antes de meterte en la cama porque el descanso en no empieza cuando apoyas la cabeza en la almohada empieza un rato antes en ese umbral y otra cosa de las que os quiero hablar que nos afecta a nivel emocional o mental es el color yo creo que no existe el color perfecto para todos los dormitorios ya que el color es profundamente personal y puede estar ligado a tu memoria a a tu cultura y a tu historia personal pero si hay algo innegable demostrado por estudios de la psicología del color y es que hay colores que te activan por ejemplo rojos intensos naranjas vibrantes tonos muy saturados en y colores que te calman los verdes suaves los azules apagados los tonos tierra tu sistema nervioso responde al color aunque no lo decidas así que la pregunta no es más más qué color está de moda, sino este color me serena o me espabila. Y ahora sí, entramos ya en esa parte más sutil, en ese nivel más energético que también forma parte de nuestros espacios. Y aquí hay un principio que aparece tanto en el Feng Shui como, curiosamente, en la neurociencia. Y es la llamada posición de comando. La idea es muy sencilla. Desde tu cama, tumbada, deberías poder ver la puerta de la habitación, pero sin estar directamente alineada con ella. Es decir, si entras por la puerta de un dormitorio y vas en línea recta, no deberías chocar contra la cama. Y es que durante miles de años dormir fue el momento más peligroso para un ser humano. Estábamos indefensos, así que el cerebro aprendió que poder ver quién entra sin estar en línea recta directa de paso era cuestión de supervivencia. Hoy no nos acecha ningún depredador, pero ese cableado sigue ahí. Es decir, cuando tu sistema límbico, esa parte antigua y emocional del cerebro, puede vigilar la entrada sin esfuerzo, se permite soltar. Y cuando le das la espalda a la puerta o no la ves, una parte de ti permanece en alerta toda la noche. Así que en primer lugar os recomendaría evitar la cama enfrentada a la puerta en línea recta. El Feng Shui la llama directamente y sin rodeos, posición de ataúd. A tu cuerpo simplemente no le da paz. En segundo lugar, podríamos hablar también del cabecero. Es muy importante que la cama esté apoyada en una pared sólida. Eso da estabilidad, respaldo y una sensación inconsciente de protección. Así que intentad evitar colocar el cabecero de la cama bajo una ventana, ya que dormir sin nada sólido detrás de la cabeza y con un punto de fuga tanto de temperatura como entrada de luz, deja al cuerpo como si estuviera expuesto. Y ahora me gustaría pasar a uno de mis puntos favoritos, los espejos, ya que unen lo sutil con lo físico. Y es que debemos evitar a toda costa que un espejo nos refleje mientras dormimos, especialmente frente a la cama. La explicación energética dice que el espejo mueve y rebota la energía justo donde debería estar más quieta. Pero también hay una explicación corporal igual de válida. Y es que durante la noche nos movemos, abrimos los ojos a medias, percibimos sombras. Así que un espejo capta movimiento y luz. Y tu cerebro, que no descansa del todo en su tarea de vigilar, acaba detectando que algo se mueve en la habitación. Y es como una microalarma repetida durante muchas veces cada noche. Y ya que hablamos de lo que tu inconsciente registra mientras duermes, hay un detalle en la decoración que veo constantemente en las viviendas y que como arquitecta me siento obligada a corregir. Y son las fotografías que presiden el dormitorio. Es muy habitual encontrar, pues frente a la cama, en la mesilla de noche, en una cómoda, fotos de los hijos, de los padres, de algún viaje familiar. Y aunque parezca un gesto bonito, inconscientemente tu mente está registrando esa presencia toda la noche y cada noche. Tus hijos, tus padres o tu suegra no deberían vigilarte mientras duermes ni mientras tienes intimidad con tu pareja. Ese cuarto es vuestro. Así que, si tienes pareja y quieres una imagen presente en el dormitorio, que sea una que os conecte y os represente a vosotros dos. El resto de fotografías, por queridas que sean las personas que aparecen en ellas, pertenecen a otra estancia. Y en último lugar quería hablaros de un tema que ya más o menos hablamos en el capítulo anterior sobre el vacío que ordena y del orden como método. Pero es que hay un lugar donde ese orden casi siempre se nos escapa, el dormitorio, en especial la cama. Y es que llegas cansada o cansado al final del día. Te quitas la ropa y se queda amontonada en un rincón, en una silla. El libro que vas a leer lleva seis meses en la mesilla. El vaso de agua sigue ahí. Por la mañana te levantas y no hay tiempo. Tienes que ducharte, desayunar o salir corriendo si tienen niños. Y por la noche no hay energía. Así que el dormitorio se convierte en ese rincón de la casa donde nunca tiene un momento fijo para el orden propio. Así que te propongo ponerle foco. Una pequeña rutina, un par de minutos, que sea solo para esa habitación. Y dentro de esa rutina, creo que el gesto más simbólico de todos es hacer la cama. que puede sonar un poco trivial porque, al fin y al cabo, vas a deshacerla por la noche. Pero hay algo detrás de todo eso que merece la pena contarte. Charles Dweck, en su su libro El poder de los hábitos, lo describe como el hábito clave. Una acción pequeña que, sin que lo notes, arrastra consigo otros hábitos positivos a lo largo del día. O también el almirante William McRaven, en su célebre discurso, lo resume así, si quieres cambiar el mundo, empieza por hacer tu cama. Es la primera tarea cumplida del día y esa pequeña sensación de logro pone en marcha algo en cómo afrontas todo lo demás así que no se trata de perfección ni de estética de revista se trata de un gesto de un minuto que le está diciendo a tu cuerpo y a tu mente que ese espacio importa y yo también antes de cerrar hay una capa más que no vemos que no tocamos pero que llena nuestros dormitorios bueno de hecho nuestras viviendas y nuestro hábitat hoy en día y es la contaminación electromagnética el llamado electrosmog no quiero meterme hoy en la parte técnica ya que sólo guardo con todo detalle para más adelante pero que quiero darte hoy unos primeros auxilios esos pequeños gestos gratuitos que puedas aplicar esta misma noche pues bueno tus primeros auxilios de esta noche son el móvil por favor que cuesta mucho pero fuera de la habitación y si lo necesitas como despertador al menos al menos en modo avión y lejos de la almohada. Pero para no hay negociación fuera de la habitación en modo avión y un despertador analógico que pueda despertarte con el sonido de pajaritos cada mañana si lo necesitas. En segundo lugar, aleja los cargadores y regletas del cabecero. Nada de cables enchufados justo detrás o debajo de tu cabeza. Así que si tienes lamparita de noche, desenchúfala cada día. Y sobre todo, por favor, el router básico, fuera del dormitorio. No necesitas tenerlo en la habitación para que la señal te llegue. De hecho ya te adelanto directamente que te aconsejo desenchufarlo cada noche o al menos puedes conectarlo a uno de esos enchufes temporizados a ti así puedes asegurarte que las radiaciones que emiten al menos no te afecten mientras duermes al fin y al cabo nadie va a usar el wifi esas horas así que como ves son pequeños gestos pero recuerda estás en esa habitación un tercio de tu vida lo pequeño lo repetido cada noche deja de ser pequeño al fin hoy te he contado muchas cosas y quiero pedirte algo antes de que sigas este episodio así como todos los de arquitectura holística no son una llamada al hacer al hacer y al hacer no quiero que sean una lista nueva de tareas pendientes que se van sumando a todo lo que ya tenemos que termines de escucharme y te vayas a dormir con 12 cosas a cambiar y una culpa nueva más porque no va de eso va de que mires tu dormitorio con otros ojos, de que te sientes en la cama y observes, de sentir. A veces el cambio será una bombilla, a veces tapar un espejo que te refleja, a veces simplemente saber que ese colchón no te beneficia y que cuando puedas, cuando tengas sentido, lo cambiarás. La conciencia ya es el primer paso y la conciencia no pesa. Así que los cimientos de hoy no son una obra, son diferentes gestos. En primer lugar, te invito a revisar la ubicación de tu dormitorio y el uso. Que no tengas televisión, sin zonas de trabajo. Si tu distribución lo permite, que el acceso al dormitorio no sea directo desde una zona común. Y si no puede ser, pues crear una especie de zona de transición. Unas plantas altas que den cierta intimidad a la puerta, una alfombra... Aquí lo dejo un poco a tu imaginación y sensación. En segundo lugar, recoloca tu cama. El cabecero, si puede ser, de madera y contra una pared sólida. Nunca debajo una ventana ni que sea de metal. Y en posición de comando, es decir, que veas la puerta sin estar enfrentada a ella. Retirar cualquier espejo que te refleje. Y si no puedes quitarlo, pues puedes probar a taparlo. En tercer lugar, revisa qué fotos hay en tu dormitorio. Solo imágenes que os conecten a ti y a tu pareja si es que la tienes. El resto de fotos en otra estancia. Y eso me conecta también con otro concepto que es el minimalismo. cuanto menos cosas se acumulen en el dormitorio menos sobrecargamos el sistema nervioso y más fácil es también el mantenimiento y la limpieza para poder llegar a esa sensación de paz y tranquilidad que deberíamos conseguir para poder descansar en el número 4 baja la luz antes de dormir al menos dos horitas antes puedes cambiar una bombilla o poner una luz roja cálida y si no al menos usa velas y ya para dormir, oscuridad real. En el número 5, elige materiales que respiren, sábanas de lino o de algodón orgánico, rellenos naturales. Empieza poco a poco, cambiando una sola cosa cuando sea necesario, pero siempre con esta filosofía y punto de partida. En el número 6, haz la cama cada mañana. Te va a llevar al fin y al cabo un minuto y es el primer gesto de orden de del día que arrastra a todos los demás. Y en séptimo y último lugar, los primeros auxilios eléctricos que ya hemos dicho. Tu dormitorio no es la habitación que decoras al final, ni el sitio donde guardas lo que no cabe en otro lado. Es el lugar donde cada noche tu cuerpo se reconstruye y tu mente se vacía para poder volver a empezar. Así que creo que cuidarlo no es un lujo. Es quizá el acto de cuidado más íntimo y más cotidiano que existe. Convierte tu dormitorio en un templo, porque te lo mereces. Esto ha sido Arquitecturalística, espacios que sanan. Si este episodio te ha hecho mirar tu habitación de otra forma, compártelo por privado con esa persona que duerme mal. A veces un templo empieza con un solo gesto. En el próximo episodio entraremos de lleno a analizar esos materiales tóxicos que están ahí y que nos están enfermando y cómo podemos cambiarlo y solucionarlo. Hoy simplemente os deseo buenas noches y buenos días. descansó.