Cuba frente a la amenaza yanqui

¿Cómo evitar la catástrofe? ¡Abajo las reformas! ¡Forjar una oposición de izquierda!

Roberto Season 1 Episode 4

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En este episodio Roberto presenta algunos elementos para forjar una oposición de izquierda en Cuba para combatir la contrarrevolución. Muestra la falsedad de las analogías de las reformas actuales con los modelos chino y vietnamita, así como con la NEP en la URSS bajo Lenin --la verdadera analogía es con Gorbachov y Yeltsin, que entregaron la URSS al imperialismo--. Discute también la respuesta de la izquierda internacional a la crisis cubana.

Para conocer más:
https://iclfi.org/spartacist/es/2026-...

Otro podcast de la LCI en inglés:
https://iclfi.org/pubs/sparttalk/2026...

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Buenos días compañeros, bienvenidos a este nuevo episodio de Cuba frente a la amenaza yanqui. Vamos a seguir hablando del paquete de reformas, de la respuesta de la izquierda a esta cuestión y sobre todo de la construcción de una oposición de izquierda en Cuba mismo. Está claro que el curso actual del Partido Comunista Cubano conduce directamente a la contrarrevolución. Los dirigentes se imaginan que a través de esta capitulación van a comprar tiempo. Pero lo único que están haciendo en realidad es acelerar la toma de posición de Cuba por los imperialistas. El punto de partida fundamental debe ser el rechazo al paquetazo de reformas. Hay que ver la realidad de cara. Toda la situación en América Latina gira hacia la derecha. El candidato trompista de extrema derecha acaba de ganar las elecciones en Colombia. Lula y Sheinbaum en Brasil y México se pliegan a los dictados de Trump y de esta manera pavimentan el camino a la reacción en un futuro cercano. La presidenta mexicana de hecho celebró las reformas en Cuba y prometió que México restablecerá los envíos de petróleo sobre bases comerciales comerciales. Es decir, si Cuba quiere petróleo, va a tener que pagar por él. En todo caso, la historia reciente nos ha mostrado que Simba puede decir muchas cosas muy buenas, pero a fin de cuentas es Trump quien decide. Es muy difícil desde lejos hacerse una idea clara de lo que sucede cotidianamente en Cuba. A mi entender, hay protestas prácticamente todos los días, porque ante el colapso económico y la retórica hueca de los dirigentes, es obvio que la gente va a salir a protestar. Evidentemente los elementos de derecha, los elementos pro yanquis, buscan capitalizar el descontento y dirigirlo hacia la derecha, hacia la contrarrevolución. Un artículo reciente de Juventud Rebelde señala que es lógico que ahora una avalancha de opiniones de todo tipo navegue por las redes, en cada rincón, en cada hogar o en si leemos en las redes sociales los cuestionamientos de compañeros comunistas que se preocupan por estas reformas y se preguntan cómo reaccionar. Me parece que hay un sentimiento de estupefacción simplemente ante el alcance contrarrevolucionario enorme de estas reformas. La gente busca respuestas y es el deber de los revolucionarios tratar de proporcionarlas. En general, a mi parecer, la izquierda internacionalmente no está para nada a la altura del reto. La mayor parte, como es el caso por ejemplo del Partido Comunista Francés, un partido socialdemócrata, se limita a emitir declaraciones vacías de solidaridad y a alabar a Raúl y a Miguel. Otra parte de la izquierda, incluyendo desafortunadamente algunos trotskistas, da por muerta la Revolución Cubana. Otra parte, quizá la mayor parte, simplemente ignora la cuestión. Habrán publicado algunos artículos superficiales hace algunos meses, pero en general no tienen una perspectiva de lucha que ofrecer. Entre las excepciones se encuentran los compañeros de la corriente revolución permanente, centrada en Argentina y aquí en Francia, los compañeros de la Internacional Comunista Revolucionaria dirigida por Alan Woods, así como los compañeros de Comunistas Cuba. Estas organizaciones han emitido declaraciones y análisis serios con los cuales podemos estar de de manera general, pese a algunas diferencias. El problema es que salvo Comunistas Cuba, Revolución Permanente y la ICR, la Internacional Comunista Revolucionaria, tienden un poco hacia la abstracción, a llamados más bien generales a la lucha, pero sin presentar realmente un programa de acción concreto. ¿Qué proponemos entonces? Obviamente, el primer paso es la oposición intransigente las reformas de mercado, ya lo dijimos. En el episodio anterior planteé tres puntos dirigidos más bien hacia el exterior, como una base del internacionalismo proletario en el momento actual de Cuba. Hay que exigir de los gobiernos de izquierda de América Latina que dejen de capitular a Trump. Cuba necesita petróleo ya. Hay que dejar de ensalzar a Sheinbaum, como lo hacen los dirigentes cubanos, y exigirle acciones. Hay que apelar a los obreros y campesinos de América Latina y sobre todo de Estados Unidos mismos a movilizarse en defensa de la revolución cubana, no sobre bases humanitarias, sino sobre la base de sus propios intereses de clase. No decimos que sea fácil, pero un programa de lucha de este tipo en defensa de la revolución cubana ciertamente galvanizaría a los trabajadores alrededor del mundo. En cambio, los dirigentes cubanos, en lugar de buscar la manera de resistir, simplemente están capitulando al imperialismo. Al hacerlo, desacreditan la revolución cubana y desmoralizan al propio pueblo cubano. Otro punto importante que ya he mencionado en episodios anteriores, pero sobre el cual quiero insistir una vez más. Hay que apelar a la República Popular China a que repudie su curso actual de acomodación a Trump para que venga en ayuda de la Revolución Cubana. Si hay un país con los medios y el interés de ayudar a Cuba, es China. Hay que apelar sobre todo a los obreros chinos a venir al rescate de la Revolución Cubana. Se trata del proletariado de lejos el más poderoso del mundo y cuya revolución también está bajo la mira del imperialismo yanqui. En este punto es relevante, quisiera hacer un pequeño paréntesis para señalar una diferencia con los camaradas de la Internacional Comunista Revolucionaria y de Revolución Permanente. Para los primeros, China es imperialista y está luchando contra Estados Unidos por la China habría intervenido de manera tajante en el Medio Oriente para detener el genocidio en Palestina, para ayudar a su aliado iraní. Habría intervenido de manera tajante en Venezuela y lo haría hoy en Cuba para contrarrestar a Estados Unidos. pero la realidad es que China no ha hecho prácticamente nada, porque los burócratas chinos como los cubanos y antes los soviéticos tratan de coexistir en paz con el imperialismo. Para Revolución Permanente China es un estado capitalista en el proceso de devenir imperialista, pero este análisis un poco más matizado los lleva esencialmente a las mismas conclusiones políticas que la ICR. No vamos a poder movilizar al enorme proletariado chino, compañeros, diciéndole que no hay nada que defender en la República Popular. Esta posición de que China es imperialista o casi imperialista, en realidad obstaculiza la lucha crucial y urgente en todo el mundo para poner un alto al imperialismo yanqui. Pero regresemos a Cuba. La tarea urgente es construir una oposición de izquierda. El Partido Comunista, con sus cientos de miles de miembros, no se va a mantener como un monolito, se va a resquebrajar. Para nosotros, desde lejos, no es obvio que haya una polarización al seno de la burocracia, digamos un ala yelcinista por un lado, proimperialista abiertamente, y un ala más conservadora, más reacia al cambio por el otro. No es obvio que sea el caso en la actualidad, pero debe haber sin duda muchas divergencias. El hecho de que Raúl Castro a sus casi 100 años tuvo que intervenir por videoconferencia en la sesión de la Asamblea Nacional donde se votaron las reformas para asegurar que no hubiera disensión ya nos da una idea. Pero en todo caso, el Partido Comunista Cubano va a ser implosión tarde o temprano. Entonces, ¿sobre qué bases construir una oposición de izquierda en Cuba? Obviamente es difícil responder desde lejos, pero queremos proponer algunos lineamientos generales. Primero, igualitarismo radical, abajo los privilegios, la corrupción y la especulación. Lo que se necesita es exactamente lo opuesto de las reformas de mercado. No extender las privatizaciones, sino al contrario, renovarlas. nacionalizar la economía bajo control de los trabajadores. Para que la Revolución Cubana sobreviva se necesitan sacrificios, sin duda, pero los sacrificios deben ser exactamente los mismos para todos, ningún privilegio para la burocracia. Basta de represión contra los disidentes de izquierda. Debate abierto sobre la base de la defensa de la Revolución Cubana. Hay que apelar a los soldados y policías a que dejen de reprimir. Abajo Bajo la diplomacia secreta, abajo las negociaciones secretas con Estados Unidos. Se corre el rumor de que el nieto de Raúl Castro es el interlocutor privilegiado de Mario Rubio. No me consta que sea el caso, pero es un rumor recurrente. Tercero, ante la situación económica desesperada hay que movilizar todos los recursos posibles para sobrevivir. Ello implica sin embargo establecer confianza en la población, abandonar la retórica hueca y cínica de construir el socialismo de la mano de los imperialistas y los gusanos. El proletariado es la única fuerza capaz de defender la revolución cubana. Hay que dar pues la iniciativa a los trabajadores mediante la democracia obrera más plena. Algunos de estos puntos coinciden de hecho con el programa propuesto por comunistas Cuba. Estos compañeros terminan su programa apelando a las organizaciones marxistas internacionalistas a crear un frente único antiimperialista. Eso es precisamente lo que se necesita, compañeros. Los revolucionarios debemos trabajar juntos, pese a nuestras diferencias, en defensa de la revolución cubana y por poner un alto al imperialismo yanqui en el mundo entero.

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Bien.

SPEAKER_00

Se habla mucho del modelo chino y vietnamita en la izquierda. Ya tocamos ese tema un poquito en el episodio anterior, pero quiero insistir al respecto. Las reformas de mercado en esos países se aplicaron hace décadas, cuando Estados Unidos imponía al mundo entero la globalización basada en el libre comercio. Actualmente los mismos imperialistas están revirtiendo, destruyendo totalmente ese viejo orden mundial para reforzar su hegemonía a través de la fuerza bruta. Pretender aplicar el mismo modelo a Cuba hoy en día, 40 años después, es simplemente una ilusión. O, más bien, un engaño. Hay que señalar que estas mismas reformas de mercado han conducido además a un incremento enorme de la desigualdad al interior de China y Vietnam. Aunque es el Partido Comunista quien sigue en las riendas del poder estatal, en China existe una gran burguesía que amenaza la existencia de la República Popular misma y todas las conquistas de la Revolución de 1949. Los dirigentes vietnamitas se han sumado a la campaña del imperialismo yanqui contra China y, de hecho, Como los compañeros de Comunistas Cuba señalan, es uno de los pocos países que han ido tan lejos como para sumarse a ese ritual de servilismo proimperialista llamado Board of Peace, el Consejo de la Paz de Trump. En China, si bien las reformas de mercado venían desde antes, 1989 fue un punto de inflexión. Ya hablaremos en otro episodio de lo que sucedía en Alemania Oriental, o sea en la RDA y en la Unión Soviética en aquel entonces. En China estallaron protestas masivas al principio de estudiantes, pero a las cuales se sumaron cientos de miles de obreros exigiendo igualitarismo socialista. Es cierto que existía existían ilusiones en la democracia occidental, especialmente entre los estudiantes, pero la aplastante mayoría de los obreros estaban por el socialismo y se movilizaron por una república genuinamente popular, igualitaria, sin privilegios para nadie. La respuesta de los dirigentes fue por supuesto la represión masiva. Sin embargo, y esto es una elección muy importante hoy en día para Cuba me parece, al inicio el ejército popular, incluyendo a altos oficiales, se negó a reprimir. Los burócratas tuvieron que movilizar regimientos de regiones muy distantes hacia Beijing para poder reprimir a los obreros y a la juventud. Esas protestas hicieron tambalear el dominio de la burocracia. Y junto con el colapso de la RDA y de la Unión Soviética, los dirigentes sacaron lecciones y tomaron una decisión. No iban a seguir el camino de los dirigentes soviéticos. Abrieron la economía china al mercado, es cierto, pero de manera estrictamente controlada por ellos hasta hoy en día incluso. Estaba controlada por ellos esa apertura, no por los imperialistas yanquis ni por la burguesía china en Taiwán. Lo que hicieron los dirigentes chinos fue afianzarse al poder. A diferencia de Cuba, hoy en día los dirigentes chinos no tenían una pistola imperialista apuntándoles a la cabeza. De hecho, tras el colapso de la Unión Soviética, los imperialistas estadounidenses pensaron que la caída de la República Popular era simplemente una cuestión de tiempo. e invirtiendo en China pensaban agregar su granito de arena a la contrarrevolución. Pero casi 40 años después y a pesar de todas las monstruosas contradicciones existentes en China, la República Popular sigue en pie. Los imperialistas estadounidenses están tratando por todos los medios de corregir ese enorme error. Y Cuba es una piedra en su camino. No hace falta insistir mucho sobre el hecho de que Cuba, a pesar de ser la mayor de las Antillas, no tiene para nada los recursos naturales ni el peso de demográfico de China, ni incluso de Vietnam, ni que se encuentra a apenas unos 150 kilómetros de Estados Unidos. Se habla también mucho en la izquierda de la nueva política económica, la ANEP, aplicada en la Unión Soviética a principios de los años 1920 y preconizada por Lenin mismo. Yo también en el episodio anterior hice un contraste entre la ANEP y las reformas cubanas actuales. Un camarada mío que me ayuda a preparar este podcast me señaló un artículo interesante del Partido Comunista de Estados Unidos que hace una analogía de la ANEP en la URSS con Cuba hoy en día. el Partido Comunista de Estados Unidos, tratando de defender el paquetazo de reformas en Cuba, fue más lejos de lo que quería, me parece. Nos dice que una buena analogía histórica de lo que sucede en Cuba no es ni China ni Vietnam, sino la ANEP. Pero añade, y con razón citó, que Lenin fue explícito al afirmar que la ANEP era un repliegue hacia el capitalismo de Estado, que permitía el comercio privado, las concesiones extranjeras y los mecanismos de mercado como una medida de supervivencia necesaria para reconstruir la base material desde la cual el socialismo podría eventualmente avanzar. Esto ya es una confesión significativa. Los bolcheviques discutieron abiertamente de cara a los obreros y campesinos soviéticos los pros y contras, los peligros y las ventajas de la ANEP y hubo muchas disensiones. Recordemos conocieron los bolcheviques que se trataba de un repliegue hacia el capitalismo de Estado, es decir, medidas capitalistas aplicadas bajo el control de un Estado obrero, con el objetivo de reconstruir la economía. Esto no tiene nada que ver con el cinismo de los dirigentes cubanos que nos cuentan hoy que el paquete de reformas es la continuación lógica del desarrollo del socialismo cubano, palabras más, palabras menos. El Partido Comunista de Estados Unidos nos dice también, citó, la diferencia, y es crucial, radica en que Lenin ya había repelido en gran medida invasiones militares extranjeras y contra revoluciones internas antes de lanzar la ANEP. Cuba se ve obligada a hacer estas concesiones precisamente bajo una brutal agresión externa. Fin de la cita. Efectivamente es una diferencia absolutamente crucial, compañeros. La economía rusa estaba ya de por devastada a causa de de la Primera Guerra Mundial Imperialista. Entre 1918 y 1921 se desató además la Guerra Civil, en la cual todas las potencias imperialistas, apoyadas por sus satélites, intervinieron en la Rusia Soviética para echar abajo al gobierno soviético. el Ejército Rojo de obreros y campesinos los derrotó. Por cierto, durante todo ese periodo de la Guerra Civil, los bolcheviques al nivel económico implementaron un programa que llamaban el comunismo de guerra, es decir, el igualitarismo más radical. Muchísimos sacrificios, pero sacrificios para todos, ningún privilegio para nadie. Bueno, entonces el Ejército Rojo derrotó a los imperialistas Y solo entonces el gobierno soviético implementó ese repliegue táctico que significaba la ANEP. Lo que está sucediendo en Cuba no tiene nada que ver otra vez, compañeros. No se trata de un repliegue táctico. Las reformas actuales responden directamente a los dictados de los imperialistas. Es una capitulación en toda la línea. Pese a todos sus discursos antiimperialistas, el gobierno cubano se está plegando ante Trump y los gusanos, Marco Rubio en primer plano. La revolución cubana no puede sobrevivir sobre esa base. Cuba está en una posición desesperada. Abrirse al liberalismo, a la penetración imperialista en estas condiciones, no puede conducir más que a la contrarrevolución. La verdadera analogía histórica no es Vietnam, ni China, ni la ANEP, es Gorbachev y Yeltsin, es la apertura del muro de Berlín. Ante la crisis económica y social en la URSS y Europa Oriental, la burocracia soviética simple y sencillamente se rindió. Entregó primero a la RDA y luego a la URSS misma. Al abrir la economía cubana al imperialismo en una posición de debilidad total, la burocracia está abriendo una caja de Pandora que no va a poder controlar. Espero que podamos abundar sobre las lecciones de la contrarrevolución en la Unión Soviética y todo el bloque oriental, Y también de la intervención de nosotros, los trotskistas, en defensa de la RDA de la URSS, en defensa de las conquistas de la Revolución de Octubre. Pero lo haremos en un episodio posterior. Por ahora, solo quiero subrayar una vez más que en Cuba no va a haber ninguna transición pacífica. Los imperialistas y los gusanos quieren venganza. El desafío para los revolucionarios es encontrar la manera de polarizar a la sociedad, incluyendo al Partido Comunista mismo, sobre líneas de clase claras. Es decir, quién defiende la revolución cubana y quién quiere entregar a la mayor de las antillas de vuelta al imperialismo yanqui. Para resumir, es urgente construir una oposición de izquierda en Cuba sobre las siguientes bases que presento de manera un poquito esquemática solo para recordarles. Primero, internacionalismo revolucionario. Segundo, igualitarismo radical. Tercero, movilización de las masas sobre la base de la más plena democracia humana. Bueno, compañeros, me gustaría dejarlo aquí por ahora. No dejen de escribirnos sus opiniones y de leer los artículos que incluya en la descripción. Y hasta el siguiente episodio, compañeros.