La Voz de César Vidal

Editorial: Lincoln, Trump y Groenlandia - 20/01/26

César Vidal

Por César Vidal.

https://www.cesarvidal.tv/editorial/videos/lincoln-trump-y-groenlandia-20-01-26


En este editorial César Vidal compara dos modelos de política exterior a partir de un episodio histórico: el joven congresista Abraham Lincoln y su oposición a la guerra de EE. UU. contra México impulsada por el presidente James K. Polk, una guerra que Lincoln consideró injustificable y basada en la mentira, defendiendo que ningún presidente debería poder iniciar un conflicto por ambición territorial.

Con ese paralelismo, Vidal analiza las últimas informaciones sobre Donald Trump y Groenlandia, incluyendo el mensaje remitido al primer ministro noruego Jonas Gahr Støre (difundido a otras embajadas), donde Trump vincula su postura a no haber recibido el Premio Nobel de la Paz, amenaza con aranceles y sostiene que el mundo “no estará seguro” hasta que EE. UU. tenga control total de la isla. El editorial repasa la reacción de varios países europeos y la posibilidad de medidas de respuesta, subrayando además que Estados Unidos ya dispone de presencia militar en Groenlandia y acuerdos con Dinamarca.

Vidal concluye que el plan de anexión carece de base legal y moral, denuncia el uso de argumentos “delirantes” para justificar un expansionismo “puro y duro” y plantea el dilema: una política exterior guiada por la ambición y la coerción económica, o una basada en la justicia, la verdad y el derecho internacional. Cierra con una llamada a no ceder al desánimo y recuerda que, mientras se escucha el editorial, la deuda pública española sigue aumentando, señalando también el coste y las implicaciones de la permanencia de España en la OTAN.

Support the show

SPEAKER_01:

La voz con César Vidal desde el exilio.

SPEAKER_00:

Muy buenos días, muy buenas tardes, muy buenas noches, ando muy bienvenidos a esta nueva sigla de la voz. Soy César Vidal, hoy is el martes 20 of 2026, and I dirijo a los hispanoparlans of ambos hemisferios, at the situation at the one and other later del Atlántico and del Pacífico, and I was the exit. The new congresista llegó el 2 de December to Washington junto con su familia and revalidó su fama de persona seria y responsable. No falto apenas atingir de la Cámara and desempeñó con diligencia su papel in distinto comisiones y votaciones. Sin embargo, su cometido más importante consistió en manifestarse en contra de la guerra con México. Assim, el 22 de diciembre formuló una serie de preguntas a fin de que el presidente aclarara dónde se había producido el incidente armado que teóricamente legitimaba la guerra contra México. Polk no respondió, y el 12 de enero de 1848 el congresista insistió en sus cuestiones ampliándolas. Así, señaló que aunque los mexicanos hubieran abierto fuego realmente contra tropas americanas en la región del Río Grande, semejante episodio no podía justificar jamás una guerra. De hecho, el territorio era una zona en litigio entre Texas y México. El presidente Polk, como era de esperar, no respondió al discurso del joven congresista y dejó que fueran los partidarios más feroces de la anexión, los demócratas del sur, los que contestaran al congresista WIG con intervenciones teñidas de desprecio. De manera paradójica, no hubo ningún WIG que se levantara a defender al congresista compañero de partido. En cualquier caso, a esas alturas, la situación internacional podía darse por zanjada y dos semanas más tarde llegó a Washington el texto del tratado de paz firmado con México, un tratado que el Senado ratificó. El éxito que había obtenido la que sería conocida como Guerra del señor Polk tuvo un efecto totalmente negativo sobre la posición de aquel congresista. Mientras sus adversarios demócratas y los medios afines lo tachaban de traidor, sus propios compañeros de partido se sintieron considerablemente incómodos. Sin embargo, aquel hombre veía la situación de una manera muy distinta. Si había atacado al presidente Polk, no se había debido, como en el caso de sus compañeros Wix, a razones meramente partidistas que deseaban debilitar la posición de la Casa Blanca. Había actuado de la manera que lo había hecho simplemente por razones de conciencia. Había tenido que elegir entre la verdad y la mentira y había optado por la primera. Por añadidura, consideraba que no se podía tolerar legalmente que un presidente iniciara una guerra por su propia voluntad. Cualquiera habría pensado que aquel congresista estaba acabado políticamente. Y ciertamente el partido al que pertenecía, el partido Whig, desaparecería no mucho después de la vida política americana. Sin embargo, no sucedió lo mismo con aquel joven político que se había opuesto de manera pública y repetida a la agresión del presidente Polk contra México. Aquel congresista se llamaba Abraham Lincoln, y en el año 1861 se convertiría en presidente de los Estados Unidos de América. En las últimas horas hemos tenido nuevas noticias sobre los argumentos que esgrime el presidente Trump para apoderarse de Groenlandia. Sin ánimo de ser exhaustivos, los hechos son los siguientes. Primero, el presidente Trump ha enviado un mensaje al primer ministro noruego Jonas Gard Storr en el que le comunica que al no haber recibido el premio Nobel de la Paz, no se siente obligado a buscarla. Segundo, el texto, reenviado a numerosas embajadas europeas en Washington y confirmado por el propio Storr, se ha dado a conocer un día antes de que Trump viajara al Foro de Davos en Suiza para ofrecer allí un discurso el miércoles. Tercero, Trump ha escrito: Querido Jonas, considerando que tu país decidió no darme el premio Nobel por haber detenido ocho guerras y más, ya no siento la obligación de pensar únicamente en la paz, aunque eso siempre será predominante. Cuarto, ahora, añade la carta de Trump, puedo pensar en lo que es bueno y adecuado para los Estados Unidos de América. Quinto, tras semejante afirmación que pasa por alto, que Trump ha ordenado el bombardeo de siete países en su primer año de mandato, el texto continúa. Dinamarca no puede proteger a Groenlandia de Rusia y China, y en cualquier caso, ¿por qué tienen derecho de propiedad? No hay documentos escritos. Solo es que uno de sus barcos atracó allí hace cientos de años, pero nosotros también tuvimos barcos atracando. Sexto, a continuación, Trump añade. Yo he hecho más por la OTAN que ninguna otra persona desde su fundación, y ahora la OTAN debería hacer algo por Estados Unidos. Séptimo, el texto de Trump concluye: el mundo no está seguro hasta que no tengamos un control total y absoluto sobre Groenlandia. Gracias. Firmado presidente DJT. Octavo, el primer ministro noruego ha confirmado la autenticidad del documento, un mensaje de texto que recibió el domingo por la tarde como respuesta a otra comunicación previa que él y el presidente finlandés Alexander Stubb have enviado a Donald Trump. Noveno. Según el Primer Ministro Noruego ha declarado este lunes, le transmitimos nuestra posture on the aumento de aranceles a Noruega, Finlandia and other. Señalamos la necessity of reducing the tension and solicitamos una llamada telephone entre Trump, Stubb and yo a lo largo del día. The respuesta llegó poco después. Fue decisiones de Trump compartir su mensaje with otra dirigentes ofrecientes de la OTAN. El Noruego ha reiterado también la posición de su país de apoyo a Dinamarca in relación con la soberanía de Groenlandia y al refuerzo de la labor de la OTAN en favor de la seguridad y la estabilidad en el Ártico. Un décimo. Acerca del premio Nobel, el primer ministro noruego ha indicado, le he explicado reiteradamente a Trump lo que es bien sabido. Es el Comité Nobel Independiente y no el Gobierno noruego el que otorga el premio. Duodécimo. Este fin de semana, Donald Trump anunció la imposición de aranceles del 25% contra Dinamarca y siete países más de la OTAN, que han enviado reducidísimos contingentes militares para participar en maniobras en Groenlandia con el objetivo de proteger el territorio ártico en una medida que tomó a Europa por sorpresa y que desató innumerables llamadas entre las Cancillerías del continente para coordinar la respuesta. Los embajadores de la Unión Europea se reunieron el pasado domingo para abordar las decisiones que debían adquirir en caso de que Trump cumpliera con sus amenazas. En un comunicado conjunto de respuesta a la amenaza de Trump, esos países, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Países Bajos, Noruega, Suecia y Reino Unido, han advertido de que las amenazas de Trump socavan las relaciones transatlánticas. Decimo cuarto, Francia y otros países, así como la Comisión Europea, han pedido que en la respuesta se valore utilizar el instrumento anticoerción, una herramienta que requiere mayoría y permite, entre otras circunstancias, congelar el acceso a los mercados públicos europeos o bloquear determinadas inversiones. Es habitual que Trump se burle del dispositivo danés para defender Groenlandia, al que describe como dos trineos tirados por perros, pasando así por alto que se trata de un territorio de la OTAN, que Estados Unidos ya cuenta allí con una base, la base espacial de Pitufic, que los acuerdos firmados con Dinamarca le permiten establecer en la isla las bases y la fuerza militar que desee, y que Dinamarca le ofrece todo tipo de facilidades para aumentar la cooperación económica y militar. Decimo sexto, Trump señala que Estados Unidos defendería mejor la isla si fuera propia, ya que no se trata igual a algo alquilado. Y decimo séptimo, Trump ha señalado además Groenlandia como un elemento fundamental para el escudo antimisiles con el que sueña la cúpula dorada que quiere que proteja todo el territorio de Estados Unidos de una guerra nuclear. El proyecto, con un presupuesto inicial de 175.000 millones de dólares, tendría que estar concluido en 2028. Desde que Ronald Lauder, el presidente del Congreso Mundial Judío, convenció a Donald Trump de que Estados Unidos tenía que apoderarse de Groenlandia, esa meta se ha convertido en una verdadera obsesión para el actual habitante de la Casa Blanca. Lauder, de hecho, es una persona muy cercana a Donald Trump que le ha entregado hace unos días la concesión de una importantísima explotación de litio en Ucrania. El plan para apoderarse de Groenlandia no solo no cuenta con la menor base legal, sino que resulta totalmente inmoral. Implica consagrar la idea de que Stados Unidos puede quedarse con cualquier parte del globo si así se le antoja. La OTAN no cuenta con la menor autonomía, sino que tiene que someterse obligadamente a los dictados de la Casa Blanca sin rechistar, y de que cualquier intento de pretender detener semejante acto de ilegalidad se encontrará con sanciones económicas de Estados Unidos por vía, por ejemplo, de aranceles. Semejante plan de expansionismo puro y duro se intenta justificar con argumentos tan ridículos como delirantes, afirmando que Dinamarca no puede defender Groenlandia cuando lo cierto es que Dinamarca pertenece a la OTAN y que ya cuenta con una base militar americana en territorio groenlandés. Que Dinamarca no tiene derechos sobre Groenlandia y solo unas naves danesas llegaron a esta parte del mundo hace 500 años. Un argumento que, salvo en el caso de la isla de Manhattan y de Pensilvania, que fueron compradas legalmente a los indios, obligaría a Estados Unidos a desalojar la inmensa mayoría de su territorio al que también llegaron en barco los europeos y a devolvérselo a los indígenas. Y que China y Rusia podrían ocupar Groenlandia, cuando la realidad es que la única potencia que está demostrando una ansia clara por llevar a cabo ese acto es Estados Unidos. El absurdo llega al máximo cuando esos varios intentos de justificar la anexión de Groenlandia se suma a la queja por no haber recibido un premio Nobel de la Paz por supuestamente haber concluido ocho guerras, cuando en realidad Donald Trump ha bombardeado siete países durante su primer año de mandato y algunas de las supuestas guerras concluidas por él, como la de Gaza, continúa con una brutalidad extrema que desprecia las reglas más elementales del derecho humanitario de guerra. Al final, como la época en que el joven Abraham Lincoln era congresista, aparecen solo dos criterios para desarrollar una política exterior. Uno, como fue el caso del presidente Polk, descansa las ambiciones territoriales que tiene que pagar otra nación injustamente agredida que, además del ataque, tiene que soportar justificaciones para el mismo que no solo ofenden el derecho, sino también el sentido común más elemental. El segundo criterio aboga por el contrario por la justicia, el respeto al derecho internacional, la verdad y sobre todo la convicción de que la política no puede discurrir jamás separada de la moral. El primer criterio, totalmente indefendible desde una perspectiva de la legalidad y de la moralidad, fue el del presidente Polk a la hora de atacar a México, y el de Donald Trump con sus pretensiones de apoderarse de Groenlandia. El segundo criterio fue el de uno de los hombres más grandes que ha dado Estados Unidos, el entonces congresista y después presidente Abraham Lincoln. Piense cada cual en qué criterio considera más deseable for Station and convertir Stations Unit in a nation grande or simply in a bestia aggressive that desprecia de manera systematically the direction international and the sovereignty of the nations, including the allies. But they should be for the disanimous or the frustration, and because the gigantic is also because they contemplate the rodillas, and the hour to put them in pay.