Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda

El Amor y la Locura

August 21, 2019 Juan Betancur Season 1 Episode 10
Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda
El Amor y la Locura
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Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda
El Amor y la Locura
Aug 21, 2019 Season 1 Episode 10
Juan Betancur

Había una vez una reunión de todos los sentimientos, cualidades y defectos de los hombres en algún lugar de la tierra. 

Cuando el Aburrimiento había bostezado por tercera vez, la Locura, como siempre tan
loca, les propuso: -¿Jugamos a las escondidas?

La Intriga levantó la ceja intrigada, y la Curiosidad, sin poder contenerse, preguntó:
-¿A las escondidas? ¿Cómo es eso?

Es un juego -explicó la Locura-, en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón. Mientras tanto ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar,saldré a buscarlos a todos y cuando encuentre al último, mi lugar lo ocupara el primero que encontré. para continuar así el juego.

El Entusiasmo bailó secundado de la Euforia; la Alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la Duda; e incluso a la Apatía, a la que nunca le interesaba nada.
Pero no todos quisieron participar, la Verdad prefirió no esconderse, ¿para qué?, si al final siempre la hallaban. La Soberbia opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y la Cobardía prefirió no arriesgarse.

-Uno, dos, tres...- comenzó a contar la Locura.

La primera en esconderse fue la Pereza, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino. La Fe subió al cielo y la Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto.

La Generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: que si en un  lago cristalino, pero pensó que era  ideal para la Belleza; que si en el vuelo de la mariposa, de pronto era mejor para la Voluptuosidad; que si una rendija de un árbol, ese era ideal para la Timidez; que si en la ráfaga del viento, magnífico para la Libertad. Así que terminó por ocultarse en un rayito de sol.

El Egoísmo encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo…pero sólo para él.

La Mentira se escondió en el fondo de los océanos (en realidad se escondió detrás del arco iris); y la Pasión y el Deseo dentro del fondo de los volcanes.

El Olvido… se me olvidó donde se escondió, pero eso no es lo importante.

Cuando la Locura contaba 999.998, el Amor no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado, hasta que divisó un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores.999.999.
-Un millón- contó la Locura y comenzó a buscar. La primera en aparecer fue la Pereza, a tres pasos de una piedra.

Después se escuchó a la Fe discutiendo con Dios en el cielo sobre teología; y a la Pasión y el Deseo los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a la Envidia y, claro, pudo deducir dónde estaba el Triunfo.

Al Egoísmo no tuvo ni qué buscarlo, solito salió disparado de su escondite, que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a la Belleza, y con la Duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada en una cerca sin decidir de qué lado esconderse.

Así fue encontrando a todos. Al Talento entre la hierba fresca, a la Angustia en una oscura cueva, a la Mentira detrás del arco iris... y hasta el Olvido, que ya había olvidado que estaban jugando a las escondidas.

Pero... el Amor no aparecía por ningún sitio.

La Locura buscó detrás de cada árbol, en cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas… y cuando estaba por darse por vencida divisó un rosal y las rosas. Tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de p

Show Notes

Había una vez una reunión de todos los sentimientos, cualidades y defectos de los hombres en algún lugar de la tierra. 

Cuando el Aburrimiento había bostezado por tercera vez, la Locura, como siempre tan
loca, les propuso: -¿Jugamos a las escondidas?

La Intriga levantó la ceja intrigada, y la Curiosidad, sin poder contenerse, preguntó:
-¿A las escondidas? ¿Cómo es eso?

Es un juego -explicó la Locura-, en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón. Mientras tanto ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar,saldré a buscarlos a todos y cuando encuentre al último, mi lugar lo ocupara el primero que encontré. para continuar así el juego.

El Entusiasmo bailó secundado de la Euforia; la Alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la Duda; e incluso a la Apatía, a la que nunca le interesaba nada.
Pero no todos quisieron participar, la Verdad prefirió no esconderse, ¿para qué?, si al final siempre la hallaban. La Soberbia opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y la Cobardía prefirió no arriesgarse.

-Uno, dos, tres...- comenzó a contar la Locura.

La primera en esconderse fue la Pereza, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino. La Fe subió al cielo y la Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto.

La Generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: que si en un  lago cristalino, pero pensó que era  ideal para la Belleza; que si en el vuelo de la mariposa, de pronto era mejor para la Voluptuosidad; que si una rendija de un árbol, ese era ideal para la Timidez; que si en la ráfaga del viento, magnífico para la Libertad. Así que terminó por ocultarse en un rayito de sol.

El Egoísmo encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo…pero sólo para él.

La Mentira se escondió en el fondo de los océanos (en realidad se escondió detrás del arco iris); y la Pasión y el Deseo dentro del fondo de los volcanes.

El Olvido… se me olvidó donde se escondió, pero eso no es lo importante.

Cuando la Locura contaba 999.998, el Amor no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado, hasta que divisó un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores.999.999.
-Un millón- contó la Locura y comenzó a buscar. La primera en aparecer fue la Pereza, a tres pasos de una piedra.

Después se escuchó a la Fe discutiendo con Dios en el cielo sobre teología; y a la Pasión y el Deseo los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a la Envidia y, claro, pudo deducir dónde estaba el Triunfo.

Al Egoísmo no tuvo ni qué buscarlo, solito salió disparado de su escondite, que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a la Belleza, y con la Duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada en una cerca sin decidir de qué lado esconderse.

Así fue encontrando a todos. Al Talento entre la hierba fresca, a la Angustia en una oscura cueva, a la Mentira detrás del arco iris... y hasta el Olvido, que ya había olvidado que estaban jugando a las escondidas.

Pero... el Amor no aparecía por ningún sitio.

La Locura buscó detrás de cada árbol, en cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas… y cuando estaba por darse por vencida divisó un rosal y las rosas. Tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de p