Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda

La leyenda del gusano de seda y la seda

August 24, 2019 Juan Betancur Season 1 Episode 13
Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda
La leyenda del gusano de seda y la seda
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Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda
La leyenda del gusano de seda y la seda
Aug 24, 2019 Season 1 Episode 13
Juan Betancur

Había una vez un emperador llamado Huangdi , conocido como el emperador amarillo. Este emperador se fue a librar una batalla y después de un tiempo de no regresar, su esposa se sintió muy triste y desesperada promete casar a su bella hija, la princesa Cannu, con aquel que traiga de vuelta a su esposo. El caballo de su hija escucho dicha  promesa y rápidamente salió en busca de el rey y lo encontró triste y abatido después de la batalla. Lo recogió y lo llevo rápidamente a su castillo. Allí lo recibió la reina y la princesa con gran alegría.

Una vez el emperador había regresado, su esposa olvidó la promesa que había hecho de casar a su hija con quien hubiera traído a su esposo, ya que este era un caballo, pero el caballo recordaba la promesa y se sintió engañado por la familia del rey. 

El caballo enamorado de su dueña se emocionaba mucho cada que veía a la princesa, pero como la esposa del emperador no consideraba que él, un humilde caballo,  podía llegar a ser digno de la princesa, se deprimió y dejó de comer. Finalmente el emperador se dio cuenta que el caballo, que le había salvado la vida, actuaba muy extraño, le preguntó a su esposa. Y esta le confesó a todos la promesa que había hecho de casar a su hija con quien lo trajera de vuelta. 

El emperador, preocupado y avergonzado, tomó su arco y flechas y mató el caballo. Luego mandó a sus criados a que lo despellejaran y pusieran su piel a secar en el patio central. Durante varios días estuvo la piel de caballo tirada al sol. Un día la hija del emperador, que era reconocida por su belleza y su larga cabellera, se acercó a la piel y parándose sobre ella comenzó a patearla y a reírse del animal, diciéndole que ahí estaba muerto por haber querido tener una humana por esposa. Mientras la princesa se burlaba no notó que la piel del animal comenzaba a enrollarse detrás de ella y en un movimiento súbito cubrió a la princesa y la enrolló totalmente. Y rodando salió del patio con la princesa dentro de la piel del caballo 

Uno de los criados que se encontraba cerca vio lo que sucedía y corrió donde el emperador y su esposa y todos salieron a buscar al caballo y a su hija. Después de varios días de buscarlos los encontraron en lo alto de un árbol conocido como morera y desde abajo se podía ver como la piel del caballo se había convertido en una crisálida y de ella salió un gusano que se perdió entre el bosque de moreras. Dicen que ese gusano se convirtió en la madre de los gusanos de seda y dio origen a todos los gusanos que viven en las moreras.

Mucho tiempo después una joven llamada Leizu se encontraba tomando el té debajo de una morera cuando de pronto un capullo de gusano cayo a su bebida caliente. La joven trató de sacar el capullo y se dio cuenta que de el té salía un hilo delgado muy fino, tan delgado como nunca se había conocido jamás. La joven, que conocía el arte del tejer, tomó varios de los capullos y se los llevo para su casa y allí los metió en una olla de barro con agua y luego de mezclarlos extrajo un hilo de seda, con el cual hizo un gran ovillo. Con este ovillo tejió una manta tan delgada y suave como nunca había existido jamás. Y se dedicó a la crianza de los gusanos de seda y a tejer sus vestidos usando la seda.

Un año más tarde, el emperador Huangdi, después de derrotar a su rival Chi You ofreció un banquete en su campamento para recompensar a sus ejércitos y el pueblo donde vivía Lei zu le envió algunos regalos y entre ellos camisón de seda tejido por Lei Zu. Cuando el emperador sintió la textura y la delicadeza de su camisón le recordó la piel y el pelo de su hija e hizo traer a su presencia a la creadora de aquella prenda de vestir y cuenta la leyenda que maravillado por la belleza de Leizu y su prodigioso hilo de seda se casó con ella y el gusano de seda, y la seda se convirtieron en el símbolo de China por muchos cientos de años. 

Y cuenta la leyenda que el emperador huangdi siempre supo

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Había una vez un emperador llamado Huangdi , conocido como el emperador amarillo. Este emperador se fue a librar una batalla y después de un tiempo de no regresar, su esposa se sintió muy triste y desesperada promete casar a su bella hija, la princesa Cannu, con aquel que traiga de vuelta a su esposo. El caballo de su hija escucho dicha  promesa y rápidamente salió en busca de el rey y lo encontró triste y abatido después de la batalla. Lo recogió y lo llevo rápidamente a su castillo. Allí lo recibió la reina y la princesa con gran alegría.

Una vez el emperador había regresado, su esposa olvidó la promesa que había hecho de casar a su hija con quien hubiera traído a su esposo, ya que este era un caballo, pero el caballo recordaba la promesa y se sintió engañado por la familia del rey. 

El caballo enamorado de su dueña se emocionaba mucho cada que veía a la princesa, pero como la esposa del emperador no consideraba que él, un humilde caballo,  podía llegar a ser digno de la princesa, se deprimió y dejó de comer. Finalmente el emperador se dio cuenta que el caballo, que le había salvado la vida, actuaba muy extraño, le preguntó a su esposa. Y esta le confesó a todos la promesa que había hecho de casar a su hija con quien lo trajera de vuelta. 

El emperador, preocupado y avergonzado, tomó su arco y flechas y mató el caballo. Luego mandó a sus criados a que lo despellejaran y pusieran su piel a secar en el patio central. Durante varios días estuvo la piel de caballo tirada al sol. Un día la hija del emperador, que era reconocida por su belleza y su larga cabellera, se acercó a la piel y parándose sobre ella comenzó a patearla y a reírse del animal, diciéndole que ahí estaba muerto por haber querido tener una humana por esposa. Mientras la princesa se burlaba no notó que la piel del animal comenzaba a enrollarse detrás de ella y en un movimiento súbito cubrió a la princesa y la enrolló totalmente. Y rodando salió del patio con la princesa dentro de la piel del caballo 

Uno de los criados que se encontraba cerca vio lo que sucedía y corrió donde el emperador y su esposa y todos salieron a buscar al caballo y a su hija. Después de varios días de buscarlos los encontraron en lo alto de un árbol conocido como morera y desde abajo se podía ver como la piel del caballo se había convertido en una crisálida y de ella salió un gusano que se perdió entre el bosque de moreras. Dicen que ese gusano se convirtió en la madre de los gusanos de seda y dio origen a todos los gusanos que viven en las moreras.

Mucho tiempo después una joven llamada Leizu se encontraba tomando el té debajo de una morera cuando de pronto un capullo de gusano cayo a su bebida caliente. La joven trató de sacar el capullo y se dio cuenta que de el té salía un hilo delgado muy fino, tan delgado como nunca se había conocido jamás. La joven, que conocía el arte del tejer, tomó varios de los capullos y se los llevo para su casa y allí los metió en una olla de barro con agua y luego de mezclarlos extrajo un hilo de seda, con el cual hizo un gran ovillo. Con este ovillo tejió una manta tan delgada y suave como nunca había existido jamás. Y se dedicó a la crianza de los gusanos de seda y a tejer sus vestidos usando la seda.

Un año más tarde, el emperador Huangdi, después de derrotar a su rival Chi You ofreció un banquete en su campamento para recompensar a sus ejércitos y el pueblo donde vivía Lei zu le envió algunos regalos y entre ellos camisón de seda tejido por Lei Zu. Cuando el emperador sintió la textura y la delicadeza de su camisón le recordó la piel y el pelo de su hija e hizo traer a su presencia a la creadora de aquella prenda de vestir y cuenta la leyenda que maravillado por la belleza de Leizu y su prodigioso hilo de seda se casó con ella y el gusano de seda, y la seda se convirtieron en el símbolo de China por muchos cientos de años. 

Y cuenta la leyenda que el emperador huangdi siempre supo