Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda

La duda del infierno

September 07, 2019 Juan Betancur Season 1 Episode 26
Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda
La duda del infierno
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Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda
La duda del infierno
Sep 07, 2019 Season 1 Episode 26
Juan Betancur

Había una vez una situación totalmente desconocida en el mas allá. Aquel nefasto 9 de marzo de 1895 las más profundas raíces de la burocracia del otro mundo ese día tuvieron que enfrentar la mas bizarra de las situaciones que habían enfrentado desde el inicio de los tiempos.

 

Aquel día un ciudadano austriaco se presentó a las puertas del infierno donde había sido enviado como resultado del juicio final de sus actos en la tierra. Los demonios encargados de las puertas del infierno, después de verificar los documentos enviados por los funcionarios del juicio final y habiendo verificado los antecedentes de aquel austriaco, convocaron a la entrada del infierno al mismísimo belcebu ya que temían que de dejarlo entrar se podría provocar una rebelión dentro del infierno. 

 

Era por todos sabido que los demonios encargados de ejecutar los castigos a aquellos infelices que eran enviados allí,  eran seres que se tomaban muy enserio su trabajo y con gran entusiasmo y dedicación impartían latigazos a los condenados y genuinamente disfrutaban de ver como sus victimas sufrían y se lamentaban con cada uno de sus castigos. 

 

Aquel visitante por el contrario, sabían por sus antecedentes, que se sentiría feliz de estar en el infierno sufriendo las penurias y eso era considerado inadmisible en el gremio de los demonios encargados de prodigar torturas. Era claro que los demonios se negarían a trabajar para alguien que se mostrara agradecido.

 

El Diablo en persona tuvo que tomar este difícil caso en sus manos y luego de retirarse a sus oficinas hizo llamar a los abogados (que dicen las malas lenguas tenia en gran cantidad) y hizo traer algunos teólogos del cielo y les planteó si dentro de las normas y leyes que se habían establecido desde el origen de los tiempos si era valido enviar a un condenado a una eternidad de perversos deleites. 

 

Los abogados y teólogos habiendo leído los documentos presentados ante ellos y entendiendo la razones por las cuales la presencia de dicho mortal en tierras del infierno podría desmoralizar la tropa de demonios, le elevaron a Dios mismo, con copia a San Jose, una solicitud formal para que este mortal fuera enviado al cielo en vez del infierno. 

 

En el cielo mismo la sola solicitud creo una gran confusión porque de ser aceptada significaría abrir el camino de la salvación, sin arrepentimiento, a almas sin merito a disfrutar la gloria eterna. Si se produjera dicho acto serviría de antecedente para múltiples litigios que demorarían una eternidad en ser resueltos. 

 

La situación aquel 9 de marzo de 1895 era a todas luces caótica y dicen los que presenciaron dicho suceso que aun el caso no se ha resuelto y que  a Leopold Sacher – Masoch nunca lo han dejado entrar al infierno o al cielo y Dios mismo lo tiene esperando en una lugar discreto cerca del limbo mientras se resuelve legalmente el impasse. Dicen también que Algunas de las 11000 virgenes, que son toda bondad y dulzura, para calmar al condenado mientras se decide su situación ,cada tercer día se visten de pieles para azotar a Leopold Sacher – Masoch. El primer masoquista de la historia.  

Show Notes

Había una vez una situación totalmente desconocida en el mas allá. Aquel nefasto 9 de marzo de 1895 las más profundas raíces de la burocracia del otro mundo ese día tuvieron que enfrentar la mas bizarra de las situaciones que habían enfrentado desde el inicio de los tiempos.

 

Aquel día un ciudadano austriaco se presentó a las puertas del infierno donde había sido enviado como resultado del juicio final de sus actos en la tierra. Los demonios encargados de las puertas del infierno, después de verificar los documentos enviados por los funcionarios del juicio final y habiendo verificado los antecedentes de aquel austriaco, convocaron a la entrada del infierno al mismísimo belcebu ya que temían que de dejarlo entrar se podría provocar una rebelión dentro del infierno. 

 

Era por todos sabido que los demonios encargados de ejecutar los castigos a aquellos infelices que eran enviados allí,  eran seres que se tomaban muy enserio su trabajo y con gran entusiasmo y dedicación impartían latigazos a los condenados y genuinamente disfrutaban de ver como sus victimas sufrían y se lamentaban con cada uno de sus castigos. 

 

Aquel visitante por el contrario, sabían por sus antecedentes, que se sentiría feliz de estar en el infierno sufriendo las penurias y eso era considerado inadmisible en el gremio de los demonios encargados de prodigar torturas. Era claro que los demonios se negarían a trabajar para alguien que se mostrara agradecido.

 

El Diablo en persona tuvo que tomar este difícil caso en sus manos y luego de retirarse a sus oficinas hizo llamar a los abogados (que dicen las malas lenguas tenia en gran cantidad) y hizo traer algunos teólogos del cielo y les planteó si dentro de las normas y leyes que se habían establecido desde el origen de los tiempos si era valido enviar a un condenado a una eternidad de perversos deleites. 

 

Los abogados y teólogos habiendo leído los documentos presentados ante ellos y entendiendo la razones por las cuales la presencia de dicho mortal en tierras del infierno podría desmoralizar la tropa de demonios, le elevaron a Dios mismo, con copia a San Jose, una solicitud formal para que este mortal fuera enviado al cielo en vez del infierno. 

 

En el cielo mismo la sola solicitud creo una gran confusión porque de ser aceptada significaría abrir el camino de la salvación, sin arrepentimiento, a almas sin merito a disfrutar la gloria eterna. Si se produjera dicho acto serviría de antecedente para múltiples litigios que demorarían una eternidad en ser resueltos. 

 

La situación aquel 9 de marzo de 1895 era a todas luces caótica y dicen los que presenciaron dicho suceso que aun el caso no se ha resuelto y que  a Leopold Sacher – Masoch nunca lo han dejado entrar al infierno o al cielo y Dios mismo lo tiene esperando en una lugar discreto cerca del limbo mientras se resuelve legalmente el impasse. Dicen también que Algunas de las 11000 virgenes, que son toda bondad y dulzura, para calmar al condenado mientras se decide su situación ,cada tercer día se visten de pieles para azotar a Leopold Sacher – Masoch. El primer masoquista de la historia.