Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda

El Pozo

September 09, 2019 Juan Betancur Season 1 Episode 27
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El Pozo
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Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda
El Pozo
Sep 09, 2019 Season 1 Episode 27
Juan Betancur

Había una vez un hombre que vivía una vida muy agradable en su pueblo. No era rico pero no le faltaba nada. Cultivaba su tierra y tenía una vida sana y apacible. Pero el hombre no se sentía feliz, siempre pensaba que había otros hombres que vivían mejor que él y había oído que el ciudad todos eran mas felices. Y decidió dejar su tierra y marcharse a la ciudad. 

 

En el camino cruzo campos y poblados y llego a un bosque y desafortunadamente se interno en el. Después de deambular por el bosque, de cansancio y hambre se durmió. Cuando abrió los ojos se vio en el medio de una pradera y vio que de un punto de la pradera un elefante se dirigía a el a toda carrera con intención de aplastarlo con sus enormes patas. Salió corriendo hacia el bosque y vio que de el bosque salían seres con grandes ojos y bocas que lo esperaban para devorarlo.  Girando en su carrera se dirigió hacia un lado de la pradera y no se dio cuenta que había un gran pozo, y mientras huía del elefante que lo estaba persiguiendo cayo dentro del pozo y mientras caía una ramas de un arbusto le detuvieron la caída y aferrándose a ella pudo mirar hacia el fondo del pozo y vio unas grandes serpientes en el fondo  que cuando lo vieron comenzaron a trepar por el pozo tratando de alcanzarlo. 

 

El hombre cuando se vio en dicha situación se llenó de coraje y decidido a salvarse planeó  como subir por el pozo con la esperanza de que el elefante se hubiera marchado. Aferrado a las ramas del arbusto comenzó a subir pero vio como dos ratas, una blanca y una negra comenzaron a bajar por el arbusto mientras se iban comiendo las ramas del arbusto. 

 

Mientras tanto, el elefante que observaba lo que estaba pasando desde el borde del pozo, se enojo y enfadado comenzó a golpear el tronco de un árbol que crecía cerca al pozo y del árbol salieron unas abejas que habitaban en una colmena que cayo al borde del pozo. 

 

Las abejas enfadadas fueron a atacar al hombre y empezaron a picarle la cara, el cuerpo y los brazos. Y mientras se lamentaba por su mala suerte, unas gotas de miel cayeron en su boca y con la dulzura de la miel su mente se olvido completamente de la situación. Olvido el elefante que lo esperaba en el borde del pozo, las serpientes que trepaban lentamente desde el fondo del pozo, las ratas que estaban cortando el tronco del arbusto  y las abejas que lo estaban picando. Y solo quería que de la colmena cayeran mas gotas de miel. Ese era su único deseo. 

 

Subitamente, su mente y su cuerpo se vieron en medio del bosque donde el día anterior se había quedado dormido y abriendo los ojos, recordó cada uno de los detalles de lo que había experimentado o soñado y una voz desde lo mas profundo del bosque le decía:

 

Recuerda que la vida es como un pozo en la cual múltiples peligros debemos enfrentar. Tu vida depende de lo que tienes para aferrarte y el arbusto tiene la duración de tu vida y como las ratas negra y blanca hay años buenos y malos pero poco a poco van siendo consumidos hasta que finalmente se acaba y caemos al abismo de la desesperanza. Recuerda además que siempre hay peligros y sufrimientos como picaduras de abejas en nuestro cuerpo y alma pero también hay placeres en la vida que como gotas de miel nos acompañan y nos hacen desear el dulce aliento de la vida y nos hacen olvidar que la muerte, como el elefante siempre nos está acechando y que tarde o temprano nos alcanzara. Tu vida ha sido una pradera que no has sabido recorrer y que siempre hay dudas que como monstruos que con ojos terroríficos y bocas hambrientas nos quieren devorar en nuestro camino. 

 

Y el hombre que al oír esto comprendió  que había desperdiciado mucho tiempo simplemente añorando la felicidad de otros y no se había dado cuenta de lo feliz que era su vida, se levanto lentamente y siguiendo la ruta por la que había entrado al

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Había una vez un hombre que vivía una vida muy agradable en su pueblo. No era rico pero no le faltaba nada. Cultivaba su tierra y tenía una vida sana y apacible. Pero el hombre no se sentía feliz, siempre pensaba que había otros hombres que vivían mejor que él y había oído que el ciudad todos eran mas felices. Y decidió dejar su tierra y marcharse a la ciudad. 

 

En el camino cruzo campos y poblados y llego a un bosque y desafortunadamente se interno en el. Después de deambular por el bosque, de cansancio y hambre se durmió. Cuando abrió los ojos se vio en el medio de una pradera y vio que de un punto de la pradera un elefante se dirigía a el a toda carrera con intención de aplastarlo con sus enormes patas. Salió corriendo hacia el bosque y vio que de el bosque salían seres con grandes ojos y bocas que lo esperaban para devorarlo.  Girando en su carrera se dirigió hacia un lado de la pradera y no se dio cuenta que había un gran pozo, y mientras huía del elefante que lo estaba persiguiendo cayo dentro del pozo y mientras caía una ramas de un arbusto le detuvieron la caída y aferrándose a ella pudo mirar hacia el fondo del pozo y vio unas grandes serpientes en el fondo  que cuando lo vieron comenzaron a trepar por el pozo tratando de alcanzarlo. 

 

El hombre cuando se vio en dicha situación se llenó de coraje y decidido a salvarse planeó  como subir por el pozo con la esperanza de que el elefante se hubiera marchado. Aferrado a las ramas del arbusto comenzó a subir pero vio como dos ratas, una blanca y una negra comenzaron a bajar por el arbusto mientras se iban comiendo las ramas del arbusto. 

 

Mientras tanto, el elefante que observaba lo que estaba pasando desde el borde del pozo, se enojo y enfadado comenzó a golpear el tronco de un árbol que crecía cerca al pozo y del árbol salieron unas abejas que habitaban en una colmena que cayo al borde del pozo. 

 

Las abejas enfadadas fueron a atacar al hombre y empezaron a picarle la cara, el cuerpo y los brazos. Y mientras se lamentaba por su mala suerte, unas gotas de miel cayeron en su boca y con la dulzura de la miel su mente se olvido completamente de la situación. Olvido el elefante que lo esperaba en el borde del pozo, las serpientes que trepaban lentamente desde el fondo del pozo, las ratas que estaban cortando el tronco del arbusto  y las abejas que lo estaban picando. Y solo quería que de la colmena cayeran mas gotas de miel. Ese era su único deseo. 

 

Subitamente, su mente y su cuerpo se vieron en medio del bosque donde el día anterior se había quedado dormido y abriendo los ojos, recordó cada uno de los detalles de lo que había experimentado o soñado y una voz desde lo mas profundo del bosque le decía:

 

Recuerda que la vida es como un pozo en la cual múltiples peligros debemos enfrentar. Tu vida depende de lo que tienes para aferrarte y el arbusto tiene la duración de tu vida y como las ratas negra y blanca hay años buenos y malos pero poco a poco van siendo consumidos hasta que finalmente se acaba y caemos al abismo de la desesperanza. Recuerda además que siempre hay peligros y sufrimientos como picaduras de abejas en nuestro cuerpo y alma pero también hay placeres en la vida que como gotas de miel nos acompañan y nos hacen desear el dulce aliento de la vida y nos hacen olvidar que la muerte, como el elefante siempre nos está acechando y que tarde o temprano nos alcanzara. Tu vida ha sido una pradera que no has sabido recorrer y que siempre hay dudas que como monstruos que con ojos terroríficos y bocas hambrientas nos quieren devorar en nuestro camino. 

 

Y el hombre que al oír esto comprendió  que había desperdiciado mucho tiempo simplemente añorando la felicidad de otros y no se había dado cuenta de lo feliz que era su vida, se levanto lentamente y siguiendo la ruta por la que había entrado al