Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda

La Leyenda del Hombre Caiman

October 07, 2019 Juan Betancur Season 1 Episode 46
Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda
La Leyenda del Hombre Caiman
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Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda
La Leyenda del Hombre Caiman
Oct 07, 2019 Season 1 Episode 46
Juan Betancur

Había una vez un pescador que vivía en el pueblo de el plato, en el departamento de el Magdalena en la costa caribe colombiana. El hombre alegre y dicharachero le gustaba la parranda y no había verbena en la que él no participara. El hombre además de bebedor era un mujeriego empedernido. No contento con seducir a las mujeres del plato se escondía entre los caños de los manglares anexos al rio magdalena para observar a las mujeres cuando se bañaban en el rio. 

 

Un día un amigo que venia de la guajira le contó que en la tribu de el había un brujo que decían era capaz de convertir un hombre en cualquier animal. El hombre que mantenía el deseo de observar a las mujeres bañándose se imagino que si lo convertían en un caimán podría acercarse por el agua a escasos metros de ellas y observarlas. Y arrebatado por esta idéa se fue para la guajira a consultar el brujo. 

 

El brujo piache le entrego dos frascos de vidrio. Uno rojo y uno blanco. Le explico a este pescador que cuando quisiera convertirse en caimán debía ser bañado con el frasco blanco y cuando quisiera volver a la forma humana debía ser bañado con el contenido del frasco rojo. Su amigo que lo había acompañaba le ofreció ayudarle con esto.

 

Así cuando el pescador veía que las mujeres se dirigían al rio, el llamaba a su amigo y este presurosamente le vertia parte del contenido del frasco con el liquido blanco y el hombre se convertía en un caimán que podía nadar por el rio hasta el lugar donde se bañaban las mujeres del pueblo. 

 

Las mujeres, acostumbradas a ver caimanes en el magdalena, simplemente ignoraban su presencia y cuando se ya se habían vestido y retirado el pescador convertido en caimán volvia donde su amigo para que lo rociara con el liquido de color rojo. 

 

Todo iba como el pescador quería hasta que un día viendo a las mujeres dirigiéndose al rio, fue a buscar a su amigo pero este se encontraba totalmente borracho. Desesperado le contó el truco a otro amigo que no estaba borracho y entregándole los dos frascos lo convenció de que lo rociara con el liquido blanco. El amigo lo hizo, pero siendo la primera vez que esto hacia, se asusto cuando vio como el pescador se convertía en un caimán feroz y asustado dejo caer el frasco con el liquido rojo, con tan mala fortuna que todo el liquido se desperdigo por el suelo excepto algunas gotas que cayeron en la cabeza del caimán reconvirtiendo la cabeza y cuello del caimán en la cabeza y cuello del pescador. 

 

El pescador que no se percato de esta transformación se dirigió al remanso donde se bañaban las mujeres y estas pudieron ver como aquel caimán que se acercaba tenia la cabeza de un hombre y salieron corriendo a contar en todo el pueblo lo que habían visto. Corrió el cuento  que en el plato había un monstruo mitad caimán y mitad hombre. 

 

El hombre sabiéndose descubierto y viendo su reflejo en las aguas del rio, recordó que el amigo había dejado perder el liquido rojo que lo podría devolver a la normalidad y que por ahora estaba condenado a tener cuerpo de caimán y cabeza de hombre.  

 

En el plato magdalena la noticia corrió como polvora y corrió el rumor que se daba una alta suma de dinero a quien trajera el cuerpo y la cabeza del monstruo que estaba aterrorizando a las mujeres del puelo  los cazadores y pescadores de la zona salieron a la búsqueda de tal fenómeno. 

 

Al hombre caimán no le quedo de otra que esconderse entre los pantanos del rio, donde los pescadores no sabían llegar. 

 

El amigo que conocía toda la historia, fue donde la madre a contarle como su hijo se había convertido en caimán y porque su hijo no había vuelto a la casa. La madre que siempre seria madre viajo hasta la guajira a buscar el brujo para que le preparara mas pócima roja y así recuperar a su hijo, pero al lleg

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Había una vez un pescador que vivía en el pueblo de el plato, en el departamento de el Magdalena en la costa caribe colombiana. El hombre alegre y dicharachero le gustaba la parranda y no había verbena en la que él no participara. El hombre además de bebedor era un mujeriego empedernido. No contento con seducir a las mujeres del plato se escondía entre los caños de los manglares anexos al rio magdalena para observar a las mujeres cuando se bañaban en el rio. 

 

Un día un amigo que venia de la guajira le contó que en la tribu de el había un brujo que decían era capaz de convertir un hombre en cualquier animal. El hombre que mantenía el deseo de observar a las mujeres bañándose se imagino que si lo convertían en un caimán podría acercarse por el agua a escasos metros de ellas y observarlas. Y arrebatado por esta idéa se fue para la guajira a consultar el brujo. 

 

El brujo piache le entrego dos frascos de vidrio. Uno rojo y uno blanco. Le explico a este pescador que cuando quisiera convertirse en caimán debía ser bañado con el frasco blanco y cuando quisiera volver a la forma humana debía ser bañado con el contenido del frasco rojo. Su amigo que lo había acompañaba le ofreció ayudarle con esto.

 

Así cuando el pescador veía que las mujeres se dirigían al rio, el llamaba a su amigo y este presurosamente le vertia parte del contenido del frasco con el liquido blanco y el hombre se convertía en un caimán que podía nadar por el rio hasta el lugar donde se bañaban las mujeres del pueblo. 

 

Las mujeres, acostumbradas a ver caimanes en el magdalena, simplemente ignoraban su presencia y cuando se ya se habían vestido y retirado el pescador convertido en caimán volvia donde su amigo para que lo rociara con el liquido de color rojo. 

 

Todo iba como el pescador quería hasta que un día viendo a las mujeres dirigiéndose al rio, fue a buscar a su amigo pero este se encontraba totalmente borracho. Desesperado le contó el truco a otro amigo que no estaba borracho y entregándole los dos frascos lo convenció de que lo rociara con el liquido blanco. El amigo lo hizo, pero siendo la primera vez que esto hacia, se asusto cuando vio como el pescador se convertía en un caimán feroz y asustado dejo caer el frasco con el liquido rojo, con tan mala fortuna que todo el liquido se desperdigo por el suelo excepto algunas gotas que cayeron en la cabeza del caimán reconvirtiendo la cabeza y cuello del caimán en la cabeza y cuello del pescador. 

 

El pescador que no se percato de esta transformación se dirigió al remanso donde se bañaban las mujeres y estas pudieron ver como aquel caimán que se acercaba tenia la cabeza de un hombre y salieron corriendo a contar en todo el pueblo lo que habían visto. Corrió el cuento  que en el plato había un monstruo mitad caimán y mitad hombre. 

 

El hombre sabiéndose descubierto y viendo su reflejo en las aguas del rio, recordó que el amigo había dejado perder el liquido rojo que lo podría devolver a la normalidad y que por ahora estaba condenado a tener cuerpo de caimán y cabeza de hombre.  

 

En el plato magdalena la noticia corrió como polvora y corrió el rumor que se daba una alta suma de dinero a quien trajera el cuerpo y la cabeza del monstruo que estaba aterrorizando a las mujeres del puelo  los cazadores y pescadores de la zona salieron a la búsqueda de tal fenómeno. 

 

Al hombre caimán no le quedo de otra que esconderse entre los pantanos del rio, donde los pescadores no sabían llegar. 

 

El amigo que conocía toda la historia, fue donde la madre a contarle como su hijo se había convertido en caimán y porque su hijo no había vuelto a la casa. La madre que siempre seria madre viajo hasta la guajira a buscar el brujo para que le preparara mas pócima roja y así recuperar a su hijo, pero al lleg