Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda

El mensaje

October 21, 2019 Juan Betancur Season 1 Episode 60
Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda
El mensaje
Chapters
Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda
El mensaje
Oct 21, 2019 Season 1 Episode 60
Juan Betancur

Habia una vez tres pescadores que se preparaban para salir a pescar. Desde las primeras horas de la mañana se habían reunido en el pequeño puerto del pueblo. Como todas las mananas los tres amigos se reunieron junto a su bote de pesca y después de montar sus aparejos y preparar el bote se embarcaron en su velero y rápidamente se dirigieron hacia la inmensidad del mar. 

 

Despues de remar un rato y abrir las velas, su velero se encamino a la zona de pesca donde usualmente se dedicaban a lanzar las redes de pesca. Por horas estuvieron faenando esperando que la mar les trajera los pescados que podrían salir a vender en el puerto. 

 

A mediodía cuando el sol se les hacia mas insoportable, uno de los amigos que se encontraba recogiendo las redes observo que entre la red había un objeto parecido a una botella. Llamando a los otros dos amigos para que le ayudaran a recoger la red, se acerco con sus manos y la recogió. 

 

La botella que se encontraba tapada por un corcho dejaba ver que en su interior había un pedazo de papel y después de quitar el corcho extrajeron el papel que tenia un mensaje escrito a mano. 

 

Las palabras escritas en dicho papel los dejaron sin habla. El mensaje decía

 

Socorro. Estoy aquí. El océano me arrojo a una isla desierta. Estoy en la orilla y espero ayuda. Dense prisa. Estoy aquí. 

 

Los hombres que pese a que llevaban muchos años saliendo a pescar diariamente nunca se habían encontrado una botella con un mensaje, se sintieron inicialmente confundidos y comenzaron a discutir que hacer . 

 

La primera idea que les surgió es que era necesario salir a ayudar a ese pobre hombre. Como buenos hombres de mar comprendían claramente la encrucijada en que se encontraba el autor de la nota y sintieron una urgencia visceral de socorrer lo antes posible a ese pobre hombre. 

 

Lo primero que hicieron fue revisar los mapas de navegación, tratando de determinar las posibles islas donde se pudiera encontrar el naufrago y rápidamente se dieron cuenta que no había ninguna isla cercana registrada en los mapas. 

 

De pronto y después de cavilar un rato, uno de los pescadores dijo

 

No tiene fecha. Seguramente ya es demasiado tarde. La botella pudo haber flotado mucho tiempo. 

 

El segundo de los pescadores se apresuro a decir

 

Y tampoco esta indicado el lugar. Ni siquiera se sabe en que océano fue tirada la botella con la carta

 

El tercero de los marineros los miro con tristeza y les dijo… Ni demasiado tarde ni demasiado lejos. Ese no es el problema. La isla “aquí” puede estar en todos partes  y no sabemos en que lado de la isla estará el hombre. Y tampoco sabemos si es hombre o mujer. 

 

Entre ellos se miraron y con los segundos el ambiente se iba volviendo más y más incomodo y un silencio profundo cayo sobre ellos y toda la embarcación. 

 

De pronto el primero, un hombre viejo y curtido por los años de navegar y pescar, tomo la botella en sus manos y metiendo de nuevo el papel en su botella y tapándolo de nuevo con el corcho dijo

 

Las verdades generales tienen ese problema. Nunca sirven para resolver nada.

 

Y con un movimiento de su brazo de pescador lanzo de nuevo la botella al mar

Show Notes

Habia una vez tres pescadores que se preparaban para salir a pescar. Desde las primeras horas de la mañana se habían reunido en el pequeño puerto del pueblo. Como todas las mananas los tres amigos se reunieron junto a su bote de pesca y después de montar sus aparejos y preparar el bote se embarcaron en su velero y rápidamente se dirigieron hacia la inmensidad del mar. 

 

Despues de remar un rato y abrir las velas, su velero se encamino a la zona de pesca donde usualmente se dedicaban a lanzar las redes de pesca. Por horas estuvieron faenando esperando que la mar les trajera los pescados que podrían salir a vender en el puerto. 

 

A mediodía cuando el sol se les hacia mas insoportable, uno de los amigos que se encontraba recogiendo las redes observo que entre la red había un objeto parecido a una botella. Llamando a los otros dos amigos para que le ayudaran a recoger la red, se acerco con sus manos y la recogió. 

 

La botella que se encontraba tapada por un corcho dejaba ver que en su interior había un pedazo de papel y después de quitar el corcho extrajeron el papel que tenia un mensaje escrito a mano. 

 

Las palabras escritas en dicho papel los dejaron sin habla. El mensaje decía

 

Socorro. Estoy aquí. El océano me arrojo a una isla desierta. Estoy en la orilla y espero ayuda. Dense prisa. Estoy aquí. 

 

Los hombres que pese a que llevaban muchos años saliendo a pescar diariamente nunca se habían encontrado una botella con un mensaje, se sintieron inicialmente confundidos y comenzaron a discutir que hacer . 

 

La primera idea que les surgió es que era necesario salir a ayudar a ese pobre hombre. Como buenos hombres de mar comprendían claramente la encrucijada en que se encontraba el autor de la nota y sintieron una urgencia visceral de socorrer lo antes posible a ese pobre hombre. 

 

Lo primero que hicieron fue revisar los mapas de navegación, tratando de determinar las posibles islas donde se pudiera encontrar el naufrago y rápidamente se dieron cuenta que no había ninguna isla cercana registrada en los mapas. 

 

De pronto y después de cavilar un rato, uno de los pescadores dijo

 

No tiene fecha. Seguramente ya es demasiado tarde. La botella pudo haber flotado mucho tiempo. 

 

El segundo de los pescadores se apresuro a decir

 

Y tampoco esta indicado el lugar. Ni siquiera se sabe en que océano fue tirada la botella con la carta

 

El tercero de los marineros los miro con tristeza y les dijo… Ni demasiado tarde ni demasiado lejos. Ese no es el problema. La isla “aquí” puede estar en todos partes  y no sabemos en que lado de la isla estará el hombre. Y tampoco sabemos si es hombre o mujer. 

 

Entre ellos se miraron y con los segundos el ambiente se iba volviendo más y más incomodo y un silencio profundo cayo sobre ellos y toda la embarcación. 

 

De pronto el primero, un hombre viejo y curtido por los años de navegar y pescar, tomo la botella en sus manos y metiendo de nuevo el papel en su botella y tapándolo de nuevo con el corcho dijo

 

Las verdades generales tienen ese problema. Nunca sirven para resolver nada.

 

Y con un movimiento de su brazo de pescador lanzo de nuevo la botella al mar