Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda

El beso

October 23, 2019 Juan Betancur Season 1 Episode 62
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El beso
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Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda
El beso
Oct 23, 2019 Season 1 Episode 62
Juan Betancur

Habia una vez un hombre llamado Alejandro Magno. Aquel hombre nacido de noble cuna en Macedonio estaba destinado a ser un gran guerrero y un gran estadista. Su padre el Rey Filipo II lo encomendó a uno de los mas famosos Griegos de la época para su formación Intelectual. Este tutor llamado Arístoteles y considerado uno de los mayores filósofos de la historia se hizo cargo de su pupilo a muy temprana edad y cuentan que siempre lo acompaño en sus años de conquista y aventura. 

 

Alejandro se vio muy joven siendo coronado rey, cuando su padre fue asesinado y rápidamente se dedico a ampliar sus dominios mediante guerras con sus vecinos. Se cuenta que su carácter se manifestó cuando enfrentado a el nudo gordiano en su campaña contra los persas, decidió cortarlo en vez de tratar de desatarlo y prosiguió su camino. 

 

Pues cuentan que Alejandro llegó a un reino remoto y allí fue recibido por la corte y entre ellas la esposa del rey que se enamoró locamente del joven Alejandro. Alejandro que tenía en mente sus conquistas y sus batallas rechazo a la reina y ella despechada y humillada juro vengarse del orgulloso y vanidoso Rey Macedonio.

 

La reina  una mujer astuta  y cruel tuvo una  hija y vio en ella la oportunidad de vengarse de aquel hombre que la había rechazado. Desde niña la alimentaba poco a poco con cianuro hasta que los labios de la niña se volvieron un arma letal. Bella como su madre la joven poseía en sus labios el destino de quien se acercara a ella. Un solo beso de sus boca llevaría a una muerte inevitable. 

 

La madre reina espero hasta que la niña tuvo edad suficiente para enviarla a que conociera al gran Alejandro que se encontraba por esos días en la india. Su madre la había formado  en el arte de la seducción y aleccionada para que cuando el gran Alejandro la besara sus labios saboreara el fatídico veneno y rápidamente muriera. 

 

La joven, tal y como estaba planeado llego a la corte de Alejandro el grande y con sus dotes seductoras consiguió llegar hasta la presencia del mas grande rey de esos tiempos. Maravillada se encontró frente a un hombre en sus treinta con la gracia y seguridad de alguien que había conquistado el mundo conocido y sabedor de su propia grandeza. 

 

La joven se sintió inmediatamente atraída hacia aquel adonis griego y se acerco a él haciendo gala de todas sus dotes de mujer grácil y bella. Alejandro cuando la vio llegar junto a el enloqueció de deseos por poseerla y sin pensarlo se abalanzó hacia ella. 

 

Aristoteles que se encontraba por aquellos días acompañando a su discípulo vio como su protegido perdía la compostura y anteponiéndose en su camino lo alejo de aquella mujer antes que la tocara. 

 

Alejandro con altives recriminó a su maestro ordenándole que nunca más se atreviera a interrumpirlo en sus deseos, pero Aristoteles le explico que los dioses le habían advertido en sueños que una mujer sería la portadora de el veneno por el cual moriría.

 

Aristoteles decidió poner a prueba a aquella mujer y convocando uno de los guardias de palacio, le pidio que trajera a la mujer frente a ellos. El guardia trajo la bella joven y aristoteles le ordeno que la besara,  a lo que el guardia obedeció con una sonrisa en su cara y con la misma sonrisa murió inmediatamente victima del veneno que la mujer poseía entre sus labios.

 

Alejandro palidecio al ver la escena y dándose vuelta se alejo con su maestro siguiéndolo

 

Aristoteles se acerco a felicitarlo por contener el deseo de besar a la mujer y así salvar su vida

 

Alejandro miro directamente a su maestro y le dijo

 

No la he besado porque sus labios estuvieran llenos de veneno sino porque otro hombre bebió antes de esa copa. 

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Habia una vez un hombre llamado Alejandro Magno. Aquel hombre nacido de noble cuna en Macedonio estaba destinado a ser un gran guerrero y un gran estadista. Su padre el Rey Filipo II lo encomendó a uno de los mas famosos Griegos de la época para su formación Intelectual. Este tutor llamado Arístoteles y considerado uno de los mayores filósofos de la historia se hizo cargo de su pupilo a muy temprana edad y cuentan que siempre lo acompaño en sus años de conquista y aventura. 

 

Alejandro se vio muy joven siendo coronado rey, cuando su padre fue asesinado y rápidamente se dedico a ampliar sus dominios mediante guerras con sus vecinos. Se cuenta que su carácter se manifestó cuando enfrentado a el nudo gordiano en su campaña contra los persas, decidió cortarlo en vez de tratar de desatarlo y prosiguió su camino. 

 

Pues cuentan que Alejandro llegó a un reino remoto y allí fue recibido por la corte y entre ellas la esposa del rey que se enamoró locamente del joven Alejandro. Alejandro que tenía en mente sus conquistas y sus batallas rechazo a la reina y ella despechada y humillada juro vengarse del orgulloso y vanidoso Rey Macedonio.

 

La reina  una mujer astuta  y cruel tuvo una  hija y vio en ella la oportunidad de vengarse de aquel hombre que la había rechazado. Desde niña la alimentaba poco a poco con cianuro hasta que los labios de la niña se volvieron un arma letal. Bella como su madre la joven poseía en sus labios el destino de quien se acercara a ella. Un solo beso de sus boca llevaría a una muerte inevitable. 

 

La madre reina espero hasta que la niña tuvo edad suficiente para enviarla a que conociera al gran Alejandro que se encontraba por esos días en la india. Su madre la había formado  en el arte de la seducción y aleccionada para que cuando el gran Alejandro la besara sus labios saboreara el fatídico veneno y rápidamente muriera. 

 

La joven, tal y como estaba planeado llego a la corte de Alejandro el grande y con sus dotes seductoras consiguió llegar hasta la presencia del mas grande rey de esos tiempos. Maravillada se encontró frente a un hombre en sus treinta con la gracia y seguridad de alguien que había conquistado el mundo conocido y sabedor de su propia grandeza. 

 

La joven se sintió inmediatamente atraída hacia aquel adonis griego y se acerco a él haciendo gala de todas sus dotes de mujer grácil y bella. Alejandro cuando la vio llegar junto a el enloqueció de deseos por poseerla y sin pensarlo se abalanzó hacia ella. 

 

Aristoteles que se encontraba por aquellos días acompañando a su discípulo vio como su protegido perdía la compostura y anteponiéndose en su camino lo alejo de aquella mujer antes que la tocara. 

 

Alejandro con altives recriminó a su maestro ordenándole que nunca más se atreviera a interrumpirlo en sus deseos, pero Aristoteles le explico que los dioses le habían advertido en sueños que una mujer sería la portadora de el veneno por el cual moriría.

 

Aristoteles decidió poner a prueba a aquella mujer y convocando uno de los guardias de palacio, le pidio que trajera a la mujer frente a ellos. El guardia trajo la bella joven y aristoteles le ordeno que la besara,  a lo que el guardia obedeció con una sonrisa en su cara y con la misma sonrisa murió inmediatamente victima del veneno que la mujer poseía entre sus labios.

 

Alejandro palidecio al ver la escena y dándose vuelta se alejo con su maestro siguiéndolo

 

Aristoteles se acerco a felicitarlo por contener el deseo de besar a la mujer y así salvar su vida

 

Alejandro miro directamente a su maestro y le dijo

 

No la he besado porque sus labios estuvieran llenos de veneno sino porque otro hombre bebió antes de esa copa.