Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda

El disfraz (Adultos)

November 11, 2019 Juan Betancur Season 1 Episode 81
Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda
El disfraz (Adultos)
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Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda
El disfraz (Adultos)
Nov 11, 2019 Season 1 Episode 81
Juan Betancur

Había una vez una mujer llamada Martina que  siempre estaba planeando su nuevo traje de disfraz desde que acababan las fiestas de carnaval hasta que comenzaba el otro. Para Martina el carnaval era la oportunidad de servir de centro de atención en las fiestas que le invitaban. Martina una mujer en sus 30 y soltera siempre se lucia con sus disfraces y generalmente era la mas admirada por los hombres y odiada por las mujeres asistentes a las galas de disfraces. Para ella el carnaval era el momento para mostrar iniciativa y además dejar entrever sus locuras. 

 

Unos años antes Martina se había disfrazado de aeroplano y había sido la sensación de la fiesta por lo bien elaborado de su disfraz. Un año después se disfrazo de “cortesana” y que decir que en la fiesta muchas personas disfrutaron de su genialidad y buen humor. Entre otras cosa y el año anterior había ido disfrazada de “pitonisa” y haciendo gala de mucho ingenio entretuvo a muchos asistentes a la fiesta. Realmente Martina siempre quería ser el centro de atención de las fiestas de carnaval. 

Habiéndose acabado el anterior carnaval, Martina se encontraba en el periodo en que tenía que decidir que disfraz utilizar y obviamente empezar a preparar la indumentaria para cumplir con el disfraz requerido para la ocasión. 

Ya habían pasado varios meses y se aproximaba el nuevo carnaval y Martina  pensaba y pensaba sin cesar de qué se vestiría. A esas  horas  en que atardece y las mujeres que leen o cosen  junto al balcón, por no levantarse de la silla y encender la luz se quedan pensando en sus cosas con la mirada perdida a través de los cristales del balcón, Martina  pensaba en el disfraz que la convendría. Martina no era como las otra mujeres de la época. Martina soltera y disponible se decía a si misma que ella jamás sería como sus amigas las casadas que dedicaban su tiempo en leer o preparar la comida o cocer vestidos. No ella era diferente y así era feliz. 

—¡Un disfraz original! ¡Un disfraz verdaderamente original! —decía, levantando los ojos al cielo.

Pero su idea de disfraz no surgía, pues no quería de ningún modo vestirse de domino como le había recomendado una de sus amigas o como dama valenciana como le había recomendado otra de sus amigas.

Entonces, unos días antes de la primera fiesta de carnaval, Martina se sentía perdida porque quería un vestido realmente especial que mandara un mensaje a todos y todas sus amigas. Martina quería el disfraz mas atrevido y llamativo que pudiera encontrar, Pero Martina no encontraba la respuesta y viendo que no llegaba del cielo la inspiración, vendió su alma al diablo. El diablo presto a complacer los deseos de ciertas personas se presento ante Marina y ella le dijo.

Tu ser de las tinieblas te pido que me ayudes a encontrar el disfraz mas seductor. Un disfraz que genere el máximo de envidia entre las mujeres asistentes a las fiestas y que haga perder la cabeza a todos los hombres allí presentes.

 Y aquella noche Martina entro a su primera fiesta el con el disfraz que el diablo le había preparado y todos los hombres del Gran Baile Nacional la persiguieron aquella noche atraídos por su disfraz de Mujer casada y adultera.  

 

 

 

 

Show Notes

Había una vez una mujer llamada Martina que  siempre estaba planeando su nuevo traje de disfraz desde que acababan las fiestas de carnaval hasta que comenzaba el otro. Para Martina el carnaval era la oportunidad de servir de centro de atención en las fiestas que le invitaban. Martina una mujer en sus 30 y soltera siempre se lucia con sus disfraces y generalmente era la mas admirada por los hombres y odiada por las mujeres asistentes a las galas de disfraces. Para ella el carnaval era el momento para mostrar iniciativa y además dejar entrever sus locuras. 

 

Unos años antes Martina se había disfrazado de aeroplano y había sido la sensación de la fiesta por lo bien elaborado de su disfraz. Un año después se disfrazo de “cortesana” y que decir que en la fiesta muchas personas disfrutaron de su genialidad y buen humor. Entre otras cosa y el año anterior había ido disfrazada de “pitonisa” y haciendo gala de mucho ingenio entretuvo a muchos asistentes a la fiesta. Realmente Martina siempre quería ser el centro de atención de las fiestas de carnaval. 

Habiéndose acabado el anterior carnaval, Martina se encontraba en el periodo en que tenía que decidir que disfraz utilizar y obviamente empezar a preparar la indumentaria para cumplir con el disfraz requerido para la ocasión. 

Ya habían pasado varios meses y se aproximaba el nuevo carnaval y Martina  pensaba y pensaba sin cesar de qué se vestiría. A esas  horas  en que atardece y las mujeres que leen o cosen  junto al balcón, por no levantarse de la silla y encender la luz se quedan pensando en sus cosas con la mirada perdida a través de los cristales del balcón, Martina  pensaba en el disfraz que la convendría. Martina no era como las otra mujeres de la época. Martina soltera y disponible se decía a si misma que ella jamás sería como sus amigas las casadas que dedicaban su tiempo en leer o preparar la comida o cocer vestidos. No ella era diferente y así era feliz. 

—¡Un disfraz original! ¡Un disfraz verdaderamente original! —decía, levantando los ojos al cielo.

Pero su idea de disfraz no surgía, pues no quería de ningún modo vestirse de domino como le había recomendado una de sus amigas o como dama valenciana como le había recomendado otra de sus amigas.

Entonces, unos días antes de la primera fiesta de carnaval, Martina se sentía perdida porque quería un vestido realmente especial que mandara un mensaje a todos y todas sus amigas. Martina quería el disfraz mas atrevido y llamativo que pudiera encontrar, Pero Martina no encontraba la respuesta y viendo que no llegaba del cielo la inspiración, vendió su alma al diablo. El diablo presto a complacer los deseos de ciertas personas se presento ante Marina y ella le dijo.

Tu ser de las tinieblas te pido que me ayudes a encontrar el disfraz mas seductor. Un disfraz que genere el máximo de envidia entre las mujeres asistentes a las fiestas y que haga perder la cabeza a todos los hombres allí presentes.

 Y aquella noche Martina entro a su primera fiesta el con el disfraz que el diablo le había preparado y todos los hombres del Gran Baile Nacional la persiguieron aquella noche atraídos por su disfraz de Mujer casada y adultera.