Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda

779. La odisea (1/3) (Homero)

Juan David Betancur Fernandez Season 9 Episode 1

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Juan David Betancur Fernandez
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Habia una vez un guerrero rey de Itaca llamado Odiseo que había llegado a Troya para luchar junto a los aqueos en la liberación de la bella helena de manos de los troyanos. Habían transcurrido diez años desde que el victorioso Odiseo, contemplara por última vez a su abnegada esposa Penélope y a su hijo Telémaco para marchar a la guerra más allá de los confines de su bella tierra. Tras la caída de la ciudadela troyana gracias a su hábil ardid del caballo de madera que el mismo diseño y creo decidio finalmente embarcarse en sus naves junto a sus hombres rumbo a su tierra natal , sin imaginar lo que el destino le depararía en su largo periplo.  

Saliendo de las costas de troya lo que hoy es Turquia se dirigieron hacia el oeste rumbo a lo que hoy se conoce como Grecia.  Y en el camino pararon en la ciudad de Ismaro lugar de los cicones donde saquearon la ciudad. Allí un sacerdote llamado Maron es salvado por Odiseo ya que este era el sacerdote de el templo de Apolo y Odiseo no quería ofender a un Dios como el. Maron agradecido le regalo a Odiseo 12 anforas de un vino que era muy fuerte y concentrado y que se decía una copa tenía que ser diluida en 20 copas para poderse tomar. Así de fuerte y concentrado era.  

Saliendo de Ismaro una tempestad que duro 10 dias con vientos en contra asoto sus barcos y les desvio el camino llegando a una tierra desconocida. Era la tierra de los lotófagos. Los lotófagos eran seres apacibles que se alimentaban de una dulce flor carnosa llamada loto, de ahí viene su nombre de comedores de loto, y  cuya ingesta provocaba una amnesia inmediata sobre el pasado y la patria. Varios marineros de la tripulación sucumbieron a la flor y olvidaron su cometido, rápidamente se olvidaron de su Grecia y solo querían estar allí disfrutando de la fruta del loto. Comprendiendo que el olvido destruía la esencia de la persona y lo alejaba de su itaca y su esposa  Penélope,  Odiseo ordenó arrastrar a aquellos hombres a la fuerza, amarrándolos en los navíos para salvarlos de una existencia vacía.  

Luego de un tiempo navegando tratando de llegar de nuevo a Grecia encontró Odiseo una isla que tenía cientos de cabras y allí desembarcaron. Durante un día cazaron cabras y se alimentaron tomando además del vino regalado a ellos en la tierra de los cicones. Al amanecer vieron que la isla de enfrente estaba habitada ya que tenia rebaños de ovejas. Odieseo decidió ir con algunos de sus hombres a explorar la isla de los dejando al resto esperando por ellos.   Desde la costa vieron una gran cueva y cargando un odre de este vino subieron dispuestos a darse un gran banquete con las ovejas disponibles en la isla. La cueva pertenecía a un gigante de un solo ojo llamado Polifemo que era además hijo de Poseidón. Odiseo y sus hombres encontraron gran cantidad de quesos y corrales de ovejas y cabras   y mientras estaban allí Polifemo que traía a sus ovejas entro a la cueva y cerro la cueva con una enorme roca que solo el podría mover, para que las ovejas no se escaparan durante la noche.  

 

Para su sorpresa encontró allí a Odiseo y a sus hombres quienes estaban escondidos al final de la cueva. 

 

Al descubrir a los griegos, lejos de ser un anfitrión hospitalario como lo manda la ley de zeus , el Cíclope mostró un desprecio absoluto por las leyes divinas de Zeus. Atrapó a dos marineros, los estrelló contra el suelo y se los comió crudos. A la mañana siguiente, devoró a dos más antes de salir a pastorear, dejando la cueva nuevamente sellada con los supervivientes dentro.  

Sin dejarse llevar por la ira instintiva —sabiendo que solo el gigante podía mover la roca de la entrada  —, el astuto héroe tramó una estratagema:  

Cuando el gigante Polifemo regreso Odiseo hábilmente le ofrecio al gigante el vino que le había regalado Maron y que sabía que era tan potente que podía nublar la capacidad mental del gigante. Luego ante la pregunta del monstruo sobre su nombre Odiseo le respondió. Mi nombre es Nadie. Polifemo, ebrio, rió y dijo : "A Nadie me lo comeré al último, después de sus compañeros". Acto seguido, cayó rendido en un sueño profundo por el efecto del vino. Una vez dormido el gigante  Odiseo y sus hombres tomaron una gran estaca y la pusieron al fuego. Luego saltando sobre el Gigante la clavaron en el único ojo del ciclope y este se despertó de dolor al sentir el fuego en su único ojo y se dio cuenta que estaba ya ciego.  

El gigante lanzó un alarido monstruoso que hizo retumbar la cueva. Desesperado y a ciegas, empezó a gritar pidiendo ayuda a los otros Cíclopes de las montañas. Cuando sus vecinos corrieron a la entrada de la cueva y le preguntaron qué le pasaba y quién lo estaba atacando, Polifemo gritó desde adentro:  

"¡Amigos, Nadie me mata con engaños! ¡Nadie me hace daño!" 

Los otros Cíclopes, pensando que no sufría violencia humana y que era un mal enviado por los dioses, le dijeron que rezara a su padre Poseidón y se marcharon, dejando a Polifemo solo en su dolor.  

A la mañana siguiente, un Polifemo ciego quitó la gran roca para dejar salir a su rebaño a pastar. Para evitar que los marineros escaparan, se apostó en la salida palpando con las manos el lomo de cada oveja y carnero que cruzaba. Previendo esto Odiseo unió a los gruesos carneros en grupos de tres usando mimbre. Colgó sus hombres en el vientre del carnero central, de modo que el gigante solo sentía las espaldas de las ovejas por encima. El propio Odiseo se aferró a la lana del vientre del carnero líder de la camada y asi cuando el gigante tocaba solo sentía la presencia de los carneros. Así, todos lograron salir de la cueva sin ser detectados. Y se dirigieron luego a sus barcos.  

Una vez a salvo a bordo de sus barcos, a poca distancia de la orilla, la soberbia y el orgullo trágico (hubris) vencieron a Odiseo. No pudo resistir la tentación de burlarse y le gritó al gigante su verdadera identidad: 

¡Cíclope! Si alguien te pregunta quién te cegó el ojo, dile que fue *Odiseo, el destructor de ciudades, el hijo de Laertes, que tiene su casa en Ítaca!" 

Polifemo, furioso, arrancó la cumbre de una montaña y la arrojó al mar, casi haciendo naufragar los barcos con la ola. Al saber el verdadero nombre de su verdugo —Polifemo extendió las manos hacia el océano y le rogó a su padre Poseidón: 

 

Que Odiseo nunca llegara a su patria, o que si el destino decretaba que debía volver, lo hiciera tarde, mal, habiendo perdido a todos sus compañeros, en nave ajena y encontrando la ruina en su propia casa

Esta maldición de Polifemo fue la que desató la ira desmedida de Poseidón, condenando a Odiseo a vagar errante durante diez difíciles años por el Mediterráneo antes de poder ver de nuevo su hogar.