Dr. Jan's Podcast
Un espacio que se siente como terapia, pero que no es terapia.... pero si un poco.
Este es espacio destinado a fomentar la salud mental de manera terapéutica y destacar la importancia de la psicoterapia hablando de temas de nuestra cotidianidad, para que te sientas identificado y tengas una nueva perspectiva sobre ti mismo.
Dr. Jan's Podcast
¿Por qué te quedas con quien no te conviene? 🚩
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¿Por qué siempre atraes al mismo tipo de persona? El Dr. Jan Costa revela cómo sanar tus relaciones amorosas, superar el miedo al rechazo y elegir una pareja sana en Terapia Sin Pastillas. Descubre cómo poner filtros desde la primera cita, identificar banderas rojas de maltrato psicológico y romper patrones afectivos destructivos.
Que siempre salgas y te pase lo mismo no significa que todos los hombres son iguales. Si tú ves que la persona con la que estás saliendo se maltrata constantemente con la familia o te maltrata a ti con la familia, cada vez que tienen discusiones, va y le dice a su mamá. Mamá, mira, tuve problemas con Daniela. Y la mamá del muchacho te llama y te regaña. Amiga, sal de ahí. Si todas las veces que sales con una chica te das con la misma roca, amigo, el problema no es la roca. La roca no se te lanza sobre la cabeza mientras tú estás caminando. Es que tú te das contra la roca sucesivas veces, pero todavía no identificas la roca con la que te golpeas. Tú ves la roca y te le lanzas de cabeza. Bienvenidos mis prófugos de la terapia. De una vez te digo, no sabes coquetear, no sabes conquistar, no sabes echar los perros, no sabes hacer que te hagan caso cuando sales. De eso se va a tratar el video de hoy. ¿Qué pasa? Se escucha mucho, o yo escucho mucho en mis redes sociales, que hay muchos pacientes, muchos pacientes, muchas mujeres sobre todo, ojo, explica para hombres y mujeres, que tienen miedo a salir, porque está la frase de, no doctor, pero como voy a salir, y si me vuelven a romper el corazón, doctor, pero es que todos los hombres son perros, no vale doctor, es que yo soy malísima en el amor, eso no es para mí, ay no doctor, es que el mercado está difícil, no doctor, es que la situación está compleja, mira, para empezar, la única manera de pulir habilidades de pareja, la única manera de pulir habilidades de la manera que tienes de vincularte. La manera de darte cuenta o de capaz darte cuenta de cuáles son tus problemas en los vínculos que estableces es teniendo vínculos. No existe receta mágica de aprender a tener pareja sin antes no aprender a tener citas. citas cuando me refiero a una cita es que alguien te invita a salir o tú invitas a salir y esas dos personas que quedaron de acuerdo se encuentran y se ven independientemente del plan cine salir a bailar salir a comer citas entonces el mensaje central de este video es tienes que tener citas tienes que salir tienes que conocer gente no saber tener citas o no saber elegir parejas no saber tener salidas sanas va a crear o te va a predisponer a tener una serie de problemas a futuro con esa persona que capaz sea tu novio con esa persona que capaz sea tu esposo tu esposa problemas que pudiste haber prevenido desde antes si hubieras pulido el arte de saber salir ok esa es la introducción fíjense Me suelen decir, o el argumento central, vamos a decirlo en la población joven, póngase 20, 30, 40 años. Me da miedo salir porque he tenido muy malas experiencias con el amor y siempre que salgo me pasa lo mismo. Vamos a empezar con la primera premisa. que siempre salgas y te pase lo mismo no significa que todos los hombres son iguales no significa que todas las mujeres son iguales es que tú tienes un patrón tu brújula vamos a decirlo tu brújula con la que buscas citas tu brújula con la que buscas hombres tu brújula con la que buscas mujeres está dañada y esa brújula te señala siempre el mismo problema o la misma roca con la que sueles tropezarte siempre si todas las veces que sales con un chico en una cita, te das con la misma roca. Si todas las veces que sales con una chica te das con la misma roca, amigo, el problema no es la roca, amiga. El problema no es la roca. La roca no se te lanza sobre la cabeza mientras tú estás caminando. Es que tú te das contra la roca sucesivas veces, pero todavía no identificas la roca con la que te golpeas. Tú ves la roca y te le lanzas de cabeza. ¿Qué pasa aquí? Que la roca o el patrón de rocas con las que tú te lanzas de cabeza es inconsciente. O sea, yo no sé por qué repito ese patrón, pero estoy condenado a hacerlo. Entonces, si mi solución es no, todas las veces que salgo con un hombre me monta cachos. Ese hombre es perro. Porque todas las rocas con las que te tropiezas son de infidelidad, por decirlo de alguna manera. Todas esas rocas son los hombres son perros amiga no es que todos los hombres son perros es que tu brújula tu brújula te está señalando a busca hombres perros pero no sabes por qué te pasa. Entonces, si tu solución es, ya no voy a tener más citas, no voy a salir más nunca, me declaro en, ¿cómo es la palabra que leí en esto? Me declaro en huelga amorosa. Eso es como que yo fuera al gimnasio, me lesioné y diga, me declaro en huelga de ejercicio, vale, no piso un gimnasio más nunca, solo me lastiman. Ajá. Adivina cómo se curan Las lesiones que adquiriste en el gimnasio, adivina, piensa, te doy tres segundos para pensar. Haciendo ejercicio. Haciendo ejercicio. Ya sea en fisioterapia o en el mismo gimnasio. Pero para curar las lesiones por ejercicio, tienes que hacer ejercicio. Entonces esta analogía te la quiero así como meter en la cabeza dura que tienes para que entiendas que la única manera de curarte de esa lesión de... es que solo encuentro hombres que me montan cachos, solamente encuentro hombres que son perros. La única manera de prevenir eso es saliendo y teniendo citas y aprendiendo a elegir hombres que no son perros. Pero para hacer eso tienes que entender por qué los buscas. No, Jan, es que yo no los busco. Y esta es la segunda premisa. Siempre somos los que buscamos. No, Jan, pero es que él se me acercó a mí. No importa, o sea, no me refiero a que físicamente el camino hacia ti o físicamente tú caminaste hacia él no, no, no es que independientemente ya sea el que él físicamente se acercó o tú a él tú lo buscas tú le das entrada a ese hombre perro a tu vida o tú buscas activamente a ese hombre perro en tu vida sin saberlo entonces una vez descubierto el patrón que eso se hace en terapia por eso es que el podcast se llama terapia sin pastillas eso se averigua en terapia una vez reconocido el patrón tú eres capaz incapaz de las siguientes veces decir, ah, mira, me está gustando Pedro, pero Pedro se pierde, no me responde los mensajes. Pedro es como misterioso con las redes sociales. Pedro dice que quiere su espacio. Pedro los fines de semana no los tiene disponibles, pero casualmente los días entre semanas sí los tiene disponibles. Amiga, ya sabes que ese hombre está casado. Ya reconoces el patrón, ya no te le acercas a Pedro ya marcas la milla no es que dices no es que pobrecito él está ocupado yo voy a seguir saliendo con él no importa es que lo amo es muy especial no ya aprendes a reconocer ese patrón ya empiezas a evitar la roca con la que te lanzas de cabeza ok entonces la única manera de perfeccionar el arte de no elegir hombres perros es aprendiendo a elegir hombres que tú digas ah mira este no es perro ¡Ah! Permisa número tres de esta etapa como de selección o esta etapa de pulir tu brújula. Ya una vez que identificaste tu patrón, tienes que aprender a salir con hombres diferentes. Pero, Ian, ¿cómo es un hombre diferente? Bueno, tienes que salir. Tienes que descubrirlo tú. Pero, ¿y si me equivoco y no me gusta? Buenísimo. ¿No te gustó? Pruebas una opción diferente. ¿Conoces a otro chico? ¿Conoces a otra chica? Pero, ¿y si tampoco me gusta? ¿Conoces a otro chico? ¿Conoces a otro chico? a otra chica, pero y si ese tampoco me gusta vuelves a conocer otro chico vuelves a conocer otra chica la solución nunca va a ser dejar de salir, dejar de conocer insisto, volviendo a la analogía del gimnasio, la solución nunca va a ser dejar de entrenar dejar de ir al gimnasio, o si no te gustó un plato de comida, no, más nunca como esta pasta estaba horrible me declaro en huelga alimentaria huelga de hambre, más nunca pruebo comida, no, pruebas otro plato, pruebas otro restaurante pero estancarse básicamente estancarse nunca te va a ayudar a crecer entonces premisa número 3 sigue saliendo sigue saliendo aprende a elegir al hombre que es diferente al patrón que tú tienes bueno Jan es que la solución es que empiezo a salir con puros tipos feos y que no me gustan tampoco así ay disculpe que me ría es que recuerdo los momentos en los que me lo dicen y es que es hasta contradictorio O sea, ¿cómo vas a aprender sobre lo que te gusta eligiendo citas con chicos o chicas que de entrada no te gustan? Doctor, pero es que si yo elijo una cita con un chico que no me gusta, ahí ya no me va a pasar nada porque no me gusta. Mi cielo, la idea es que aprendas lo que te gusta, no que elijas salidas con gente que ya tú dices, no, no me gusta. Como si yo fuera un restaurante, tenga el menú y diga, mesonero, este plato que está aquí, Sí, el de brócoli, el de brócoli con queso derretido, ese me lo trae. Ay, señorita, ¿y eso que lo quiere? Es que ese es el plato que menos me gusta, ese es el que me quiero comer. No tiene sentido. Entonces, ¿por qué tiene sentido en tu elección de pareja? No sirve. Ya entendiendo esto, ya entendiendo que tienes que tener citas, surge la otra interrogante, que también quiero ya cortar el día de hoy, más nunca te hagas esa interrogante. O más nunca tengas ese interrogante en tu vida. ¿Cuándo o en qué momento de las salidas tenemos que preguntarle al otro qué quiere? Sobre todo esta pregunta me la hacen mucho las mujeres. Doctor Jan, pero cuando estoy saliendo con Daniel, si le pregunto a Daniel qué quiere en la primera cita, Daniel puede espantarse. Daniel puede salir corriendo. Daniel puede pensar que soy una intensa, que soy una loca. Doctor, ¿cómo le voy a preguntar a Daniel en la primera salida si quiere ser mi novio o si está buscando noviazgo o si está buscando matrimonio? Doctor, eso es demasiado intenso. La loca, pues. La loca. O el chamo que me pregunta, doctor, ¿pero cómo hago para preguntarle a Daniela qué quiere? Va a pensar que soy un desesperado. Si le pregunto de una mira, Daniela, ¿quiere sexo? Doctor, eso no se pregunta así. O le pregunto, Daniela, ¿qué quieres tú, noviazgo, matrimonio? Doctor, la voy a espantar. Esa creencia es bastante frecuente. Y de verdad la respuesta es fácil, es sencilla. Todos ustedes preguntarán, Probablemente han usado, o la mayoría de ustedes, o los que no vivían debajo de una cueva social, han usado aplicaciones de citas. Han usado aplicaciones para salir. Llámese Tinder, llámese Bumble. Aplicaciones de citas. ¿Qué te piden todas las aplicaciones de citas? Todas las aplicaciones suelen tener una lupita, una lupa, o un espacio que te pregunta, ¿qué quieres? Repito, la aplicación de chanceo, la aplicación de necesitas, la aplicación de salidas ya te está preguntando a ti, ¿qué quieres? Tú rellenas ese espacio y salen opciones múltiples. Salir y pasar el rato, conocer al amor de mi vida, matrimonio, noviazgo, no sé, no me decido. Salen opciones. Tú agarras la opción que más te convenga, la opción que más vaya acorde a tu salud mental o a la ausencia de tu salud mental y esa opción la colocas. Entonces, si en ese momento tú ya estás loco, bueno, probablemente te coloques cosas como no sé, no me hallo, no me encuentro, quiero fluir y ver qué pasa. Opciones de gente loca que no va a terapia. Pero bueno, las pones porque no sabes qué quieres. Pero hasta el hecho de no saber qué quieres, la aplicación te demanda que lo coloques. Entonces ya, la persona que te conozca, si va a terapia, se da cuenta que estás loco. Mira, este es un que quiere... Vamos fluyendo, vamos viendo. Ya tú vas a terapia, tú ya descartas, es inservible. Porque ya sabes lo que quiere. No ha hace falta ni siquiera que le hables. Porque a esto voy. Lo que buscamos y lo que queremos ya es un setting, ya es una configuración que tenemos en nuestra mente antes de conocer al otro. No es que yo iba por la vida, yo no sé qué quiero. De repente te vi. Ah, es que te vi y se me ocurrió que existe una cosa llamada noviazgo. Se me ocurrió una cosa llamada matrimonio. No. Yo ya tengo ideas preconcebidas sobre lo que es noviazgo sobre lo que es matrimonio, sobre lo que es una relación, y yo ya sé lo que quiero y lo que no quiero. ¡Ah! Tengo que ver si lo quiero contigo. Tengo que ver si quiero el noviazgo contigo, si quiero el matrimonio contigo. Por supuesto que sí. Pero volviendo al punto de las aplicaciones, ya la aplicación te pide que lo coloques. Ya la aplicación te pide que en tu lupita pongas qué buscas. Y todos, todos nosotros, psicológicamente hablando, tenemos una lupita en nuestra cabeza. Todos en ese en ese espacio, en esa configuración, tenemos que buscamos. Todos, todos. Entonces, si en las aplicaciones de citas, antes de conocer a la persona, tú ya puedes ver qué busca y la otra persona puede ver qué es lo que tú estás buscando en una cita, cara a cara, o en la primera vez que nos escribimos por el chat, ya ahí tú puedes preguntar qué buscas. ¿Qué quieres? No, pero es que va a parecer intenso y se va a espantar. Deja que se espante. Si esa persona se espantó, créeme que no es por tu pregunta. Es porque tiene problemas. Doctor, pero es que se fue. Es que a ti no te importan los que se vayan corriendo. Las que se vayan corriendo. A ti no te importan los que te digan intenso. A ti no te importan los que te digan intensa. A ti te importan los que tengan la madurez emocional suficiente para aguantar ¿Qué es lo que quieres sin ofenderse? ¿Por qué te partes la cabeza por el que corre? ¿Por qué te partes la cabeza por el inmaduro? ¿Por qué te partes la cabeza por el que no tiene madurez emocional para comunicar? No, preocúpate por el que se quedó. Preocúpate por el que te respondió. Mira, yo ahorita estoy buscando un noviazgo. No, mira, yo estoy buscando un noviazgo con miras a un matrimonio. No, mira, yo ahorita ando buscando puro sexo. No, mira, yo ahorita ando buscando joder y ya, más nada, ni siquiera sexo. Quédate con la persona que sea capaz de decirte lo que quiere. O sea, tienes que tener estándares de un mínimo de salud mental requerido para salir con alguien. Si no tienes un mínimo, un estándar de, ah, bueno, mira, voy a salir con cualquier basura que encuentre en la vida. No, después te sigues dando roca con roca, roca con roca, roca y roca. Y vienes a terapia y dices, doctor, es que todos los hombres nos sirven. No, no es que nos sirvan. Es que cuando analizamos el filtro con el que los buscas, A cualquiera de Efesio le das like. A cualquiera de Efesio le aceptas una salida. Al que te dice vamos fluyendo, vamos viendo, le aceptas la salida. Por supuesto que te va a ir mal. Pero es porque no has agarrado experiencias saliendo con gente que tenga un mínimo necesario de salud mental. Doctor, pero es que eso no existe. No, es que no lo buscas. El sesgo te lo tienes que quitar. ¿Ok? Me arreché yo mientras lo digo, pero es que es demasiado común. Es como yo... yo digo que es un mal universal. O sea, ¿qué le pasa a nuestra generación? Que somos como muy inteligentes, pero demasiado brutos para vincularnos. O miedo. O miedo, sí. Es que todo esto, el siguiente punto, si podemos ver, todo esto, el miedo a mostrar la lupita, por decirlo de alguna manera, entiéndanse la lupita, lo que yo busco. El miedo a mostrar la lupita son creencias de que nos van a rechazar, de que nos van a agotar, de que nos servimos. Miedo al rechazo por miedo al rechazo te vas con el tipo casado por miedo al rechazo le aceptas la salida al peor es nada por miedo al rechazo le aceptas la salida al que tiene novia pero bueno porque sabes que el que tiene novia por lo menos no te va a romper el corazón no todas esas salidas con gente que no sirve todas esas salidas con gente con la que no vas para ningún lado primero si vas a salir herido no importa que estés blindado porque ya la otra persona tiene pareja vas a salir herido número dos se va a repetir no es que ya dejé al casado vas a buscar otro casado, vas a buscar otra chama que tenga novio, vas a buscar otra chama que no te quiera, vas a buscar otra chama que no te valore tienes que aprender a elegir citas pero una de las cosas que nos hace caer en la roca continuamente es el miedo la creencia profundamente arraigada de que no sirvo La creencia profundamente arraigada de que una parte de mí no es suficiente. La creencia profundamente arraigada de que una parte de mí es tan fea o tiene problemas tan graves que va a espantar a la otra persona. Entonces yo por miedo al rechazo o por miedo a ser herido, condiciono mis salidas, modifico mi conducta para evitar eso. ese miedo. Pero esa modificación de la conducta me lleva a elegir mal. Esa modificación de la conducta hace que elija parejas y me meta en situaciones en las que voy a sufrir. Y ojo, y las parejas mal elegidas pueden llegar al matrimonio, claro que sí, pueden tener hijos, por supuesto que sí, y puedes durar infeliz toda la vida. Estas parejas que ya ni siquiera tienen sexo, que ya no se aman, pero están juntos por, bueno, Culpa, costumbre, ya hay hijos, ya hay negocios de por medio. ¿Cómo sales de ahí? O sea, tú mismo vas construyendo con un martillo y un cincel la cueva en la que después te encierras. Volviendo entonces al punto. El miedo explica muchas de estas dinámicas, explica muchas de estas situaciones. La lupita. Todos tenemos que preguntar en las primeras salidas, si no es en la primera salida, ¿qué busca la otra persona? Si se espantó, saliste ganando. No saliste perdiendo. Por eso tienes que tener filtros. Tus filtros los tienes que respetar. Los filtros no deben ser ser negociables. Entonces, en tu filtro, si sale corriendo, ya, no salgas persiguiéndolo. Tú no eres una perseguidora de hombres. Tú no eres un perseguidor de mujeres. La idea es que elijas citas que te elijan a ti también. Vamos a imaginar que no me hiciste caso a nada de lo que acabo de decir. 30 minutos de mi vida desperdiciados, saliva lanzada al aire, escupida al cielo, me cayó encima. Vamos a imaginar que elegiste mal porque Que bueno, te encanta la adrenalina. Y sigues siendo prófugo de la terapia y te niegas a venir. Elegiste mal. Bueno, elegiste mal no. Elegiste bien porque elegiste bien la roca con la que te vas a partir la cabeza. Inicias la relación. Si al principio ya hubo contradicciones. Vamos a decir, tú buscabas A. Tú buscas un hombre con la letra A. Y ese hombre es letra B. Pero tú dijiste, bueno, esto no es A, es B, pero tiene potencial de ser A. O bueno, si lo miro de ladito, esa B medio puede parecerse una A. Y empiezo a salir con mi B, yo anestesiada, pensando que es A. Yo mismo le pongo una mascarita y que es B, B, no te muevas mucho, déjame ponerte una mascarita, A, listo. Ahí ya aparece A. Salgo con mi B, A, mi B, A, mi B, A. ¿Qué va a suceder? Va a haber problemas. Va a haber problemas entre ambos. La primera esfera que suele evidenciar que hay problemas es la comunicación. O sea, comunicación, confianza, amor, sexo. Vamos a partir de esas cuatro esferas que son como las más fácilmente evaluables. Repito, comunicación, confianza, amor, sexo. La primera esfera que va a timbrar, la primera esfera que va a empezar a... vamos a decirlo, a tambalearse, es la esfera de la comunicación. Porque esta persona, como probablemente también buscaba una letra distinta a la letra A que tú representas, ya por ahí la comunicación va a tener problemas, se les va a dificultar llegar a hacer acuerdos. No va a haber acuerdos bien establecidos, no va a haber límites, no va a haber consecuencias constantemente los dos pasarán los límites del otro o alguno de los dos tenderá a violentar los límites del otro y lo puedes ir viendo en señales precoces de la relación que incluso son maltrato, pero se normalizan y no las ves como maltrato. Por ejemplo, una de las primeritas que surge, la famosa ley del hielo. Cuando tú le estás escribiendo a tu amorcito que conociste hace dos días en Tinder, cuando estás conociendo al que quiere fluir y ya Iremos viendo al río, al que tiene complejo El río, al que solo fluye Y le estás escribiendo a tu complejo río Le estás escribiendo a Orinoco, vamos a llamarlo Orinoco Es el nombre de un río acá en Venezuela Le estás escribiendo a tu Orinoco Hola Orinoco, ¿cómo estás? Buenos días Orinoco, ¿todo bien Orinoco? Sí Orinoco, ¡ay qué bueno Orinoco! Me encantas, me fascinas Orinoco No me respondes, te escribí en la mañana Y ya son las Cinco de la tarde, Orinoco, ¿qué pasa? ¿Todo bien? Orinoco, nunca respondió, y de paso te deja en doble azul al día siguiente Orinoco aparece a las 6 de la mañana, 7 y te saluda temprano, buenos días mi amor, ¿cómo estás? ah bueno, pero Orinoco además de ser un río, tiene como demencia un río sin memoria Orinoco, ¿cómo estoy? ayer te me perdiste yo no me perdí de ningún lado, porque que yo sepa no estoy sin rumbo, yo tengo yo tengo mi cauce definido Yo no me perdí en ningún lado. Amor, pero... Dices tú, quejándote de Orinoco. Amor, pero no me respondiste mis mensajes y apareces hoy a las 6 de la mañana. ¿Qué pasó? No sé, yo te estoy saludando normal. ¿Qué te pasó a ti? Te pregunto yo. Y tú empiezas a decir, bestia, la loca, la locaza. No me hablaste en todo el día. ¿Por qué? ¿Qué hice mal? Ay, mira, es que cada vez que yo escucho el qué hice mal, ya es la receta perfecta para la terapia. ¿Qué hice mal? Y Orinoco te dice, bueno, no sé, tú sabrás. Yo solo consideré que te tenía que dejar de hablar. Orinoco, pero dime, ¿qué pasó? Bueno, es que, ¿sabes qué? No me gustó el vestido con el que montaste la historia en Instagram y por eso te dejé de hablar. Orinoco, perdóname, de verdad, no fue mi intención. Ya más nunca uso ese vestido. Sonará un ejemplo jocoso, pero es demasiado común. Entonces, fíjense, ya como la discrepancia entre A y B hace que estos problemas de comunicación surjan problemas que ni siquiera deberían surgir porque tú no deberías ni siquiera haber salido con Orinoco para empezar porque deberías saber elegir parejas tú no deberías salir con alguien que dice voy fluyendo voy viendo y Orinoco empieza a usar la ley del hielo pero tú en vez de verlo como maltrato porque tú te imaginas que B tiene potencial de ser A tú te imaginas que Orinoco tiene potencial de ser una piscina y es un río tú aceptas la ley del hielo que es una forma de maltrato o sea yo te estoy dejando de hablar y luego te castigo y justifico que te dejé de hablar o sea es un castigo que yo te empiezo a imponer para que tú veas el daño que me haces es una forma de manipulación claro ya la chama ya la mujer o ya el hombre el muchacho la muchacha de la relación empieza a sentirse culpable otra forma bastante común de maltrato en las primeras citas aparte de la ley del hielo las señales de control la controladera por decirlo de alguna manera controladera que como tú a tu río lo estás disfrazando de piscina esa controladera tú la puedes traducir como amor ejemplo está Orinoco Orinoco es hombre y Orinoco te dice ¿a dónde vas a ir tú con ese vestido No, amor, voy a una reunión del trabajo. Ah, pero... ¿No te parece que con ese vestido los demás hombres te van a ver? Ay, amor, de verdad, no. Confía en mí. No, amorcito. Amor, yo confío en ti. No confío en los hombres que te rodean. Porque yo sé lo que ellos quieren hacerte cuando te ven con ese vestido. Ay, amor, qué lindo. Cómo me proteges. Cómo me cuidas. Sí, amor, es verdad. Gracias por celarme. Gracias por controlarme. Ya me cambio el vestido. segunda señal de maltrato que empiezas a normalizar al principio de la relación porque insisto ya una vez que elegiste mal probablemente las consecuencias o sea las consecuencias de esa elección también las aceptes como normales porque bueno total este río puede ser una piscina esta letra B puede convertirse en A entonces ya vamos con ley del hielo ya vamos con la controladera segundo segundo tercero La familia, la familia es importantísimo. Si la persona con la que estás saliendo ya de una vez tiene problemas, muy probablemente hayas ignorado cómo esa persona se lleva con su familia o cómo es la dinámica familiar. Muy probablemente eso ni siquiera lo tomaste en cuenta al momento de filtrar la relación. Y este va a ser el último ítem del episodio de hoy. La familia. Si tú ves que la persona con la que estás saliendo se maltrata constantemente con la familia o te maltrata a ti con la familia, o sea, por ejemplo, estás saliendo con el muchacho y el muchacho cada vez que tienen discusiones va y le dice a su mamá, mamá, mira tuve problemas con Daniela y la mamá del muchacho te llama y te regaña Amiga, sal de ahí. O hay fechas importantes, cumpleaños. Entonces él faltó a tu cumpleaños para ir a visitar a la mamá. O prioriza a la mamá sobre la relación. O prioriza a la familia sobre la relación. O la familia se entromete mucho entre la relación de ambos. Eso no va a mejorar. Eso no va a mejorar. Entonces te maltrata o usa a la familia para maltratarte, para manipularte, para controlarte. Todas estas cosas pueden pasar y pueden suceder y van a suceder si no sabes cómo elegir pareja. Y esto es solamente un abrebocas, este tema es muy extenso, pero quiero repetir entonces la conclusión para que te la lleves y la interiorices. Tienes que tener citas. Tienes que aprender a tener citas con hombres que te gusten, con mujeres que te gusten, no con personas que no te gusten. Tercero, tienes que tener tus filtros. Tienes que tener tus mínimos, tus estándares negociables, no negociables. Y esos estándares no negociables tienen que contemplar la salud mental. Tienes que tener citas y si fracasas en la cita, reflexionar qué fue lo que pasó y seguir teniendo citas diferentes procurar no repetir el mismo error ver que hay patrones entender que somos siempre nosotros los que elegimos y de cita en cita créeme que si tú tienes claros tus objetivos eventualmente encontrarás la persona con la que hagas match te invito a suscribirte a darle like a este video compartirlo y a seguirme en el podcast terapia sin pastillas nos vemos todos los domingos ¡Gracias!