Dr. Jan's Podcast

La culpa como mecanismo de CONTROL - EP/15

Dr. Jan Costa

Use Left/Right to seek, Home/End to jump to start or end. Hold shift to jump forward or backward.

0:00 | 23:51

El Dr. Jan Costa profundiza en la psicología de la culpa, explicando cómo esta emoción pasa de ser un mecanismo útil para asumir responsabilidades a convertirse en una trampa crónica y patológica. A través de un análisis práctico del esquema error-culpa-responsabilidad y ejemplos cotidianos de parejas y familias, revela cómo el chantaje emocional en la infancia moldea relaciones adultas basadas en el control y la manipulación inconsciente, invitándonos a sanar nuestra autoestima y poner límites saludables.

SPEAKER_00

La culpa como mecanismo de control se vuelve casi que el fundamento con el que validamos la relación. Mi novia me hace el desayuno todas las mañanas porque si no es mala y yo le regalo rosas todas las mañanas porque si no, soy malo. Entonces sí, se podrá ver desde afuera que es una pareja funcional. Toda la mañana le regala rosas a su novia. Ella toda la mañana le hace el desayuno. ¡Guau! ¡Qué pareja tan perfecta y maravillosa! Sí, eso es lo que tú podrías ver desde afuera. Pero si el mecanismo que es genera estas dinámicas es la culpa, la tensión entre ambos va a estar. Claro, no sabemos cómo explicarla, no sabemos ni siquiera de dónde viene, porque aparentemente todo está bien. Pero no. No eres culpable de sentir culpa todo el tiempo. El episodio de hoy va a tratar sobre tu sentimiento favorito, la culpa. ¿Y qué tema es de la culpa? Porque todos la sentimos. Es una de las emociones del abanico, de las emociones. Pero es, creo yo, sin temor a equivocarme, la que más problemas causa siempre. y la que más puede durar con nosotros, de hecho puede durar toda la vida con nosotros, e incluso transmitirse de generación en generación. Incluso puede enseñarse a tus hijos como una virtud, el sentir culpa todo el tiempo. Vamos a empezar con el origen de la culpa, o el origen, ¿para qué sirve la culpa? La culpa funciona, o su propósito como emoción es llevarte a reparar o enmendar Vamos a hacer como un algoritmo, un esquema de pensamiento. Vamos a llamar el error A, la letra A. Ocurre A, hay un error. Se te cayó, se me cayó la taza. La taza, vas a salir otra vez en el cuadro. Se me cayó la taza de la mesa. Ese es el error A. B sería la culpa. Conchale. Perro, dejé la taza en el borde de la mesa. O sea, como la tumbera, mi taza favorita. Qué mal me siento, qué horrible. Además, era la taza que, no sé, me recuerda lo buen psiquiatra que soy. B es la culpa. La culpa y el remordimiento. C es el acto reparatorio o hacerme responsable. O sea, es el momento en el que la responsabilidad interviene y bueno, barro la taza del suelo, veo si los pedazos los puedo pegar y pego mi tacita o compro una taza nueva. Si esta taza nueva ya la compré, listo, se acabó. Entonces, A, fue el error. B, la culpa que sentí por el error que cometí. C, lo que hago para reparar ese error. La responsabilidad. Fíjense entonces que ABC, B es la culpa, ¿ok? Y la culpa conecta A con B. B, o la culpa, me sirve para conectar el error y llevarme a la responsabilidad. Si la culpa no existiera, yo no me puedo trasladar hasta C. Si la culpa no existiera, no hay nada que conecte el error con hacerme responsable. Entonces sería básicamente un psicópata o un narcisista en el que cometí un error que lastimó al otro o me lastimó a mí. Como no siento culpa, no me hago responsable. Porque sin culpa, insisto, viendo la culpa como un puente, me traslado a C. No me hago responsable. ¿Por qué me voy a hacer responsable De algo que no me genera culpa, de algo que no me genera importancia, de algo que no me moviliza. Entonces no me interesa, no me hago responsable. Entonces la culpa es una emoción que cumple su función por un periodo breve de tiempo. Es decir, se me cayó la taza, me siento culpable, reparé la taza, ya no me siento culpable. La culpa ya logró su cometido. Querió reparar el vaso. ¿Qué pasa? La culpa entonces surge, o la culpa patológica, empieza a surgir cuando yo por dentro pienso que acabo de violar un estatuto. Un estatuto establecido en mi código de pensamiento. Un estatuto establecido por mi familia. Un estatuto que está arraigado en mí. Y bueno, lo violé, lo rompí. le hice daño a otra persona por mi culpa el otro se siente mal por mi culpa el otro sufre por mi culpa pasó esto por mi culpa pasó aquello la culpa es quedarme aferrado en el pasado pensando en todo lo que podría haber hecho en todo lo que no hice en todas las oportunidades que perdí y básicamente me maltrato me castigo ¿de dónde surgirá la culpa? bueno vamos a remontarnos un poquito a la infancia la culpa Culpa surge como método de control de padre y madre. Repito, método de control, es decir, padres controladores o padres sobreprotectores que como mecanismo de manipulación hacia el hijo le inculpan la culpa. ¿Cómo se inculpa la culpa? A través del castigo. Vamos a imaginar que yo de chiquito, no sé... No me comí el plato de brócoli. Y en vez de sentarse mis padres a hablar conmigo, explicarme que tengo que comer brócoli o plantearme un límite con una consecuencia. Ay, mira, Yancito, si no te comes el brócoli, este fin de semana no toca caminata por el parque.

UNKNOWN

Eh...

SPEAKER_00

como no tengo un sistema de reglas y estructuras claras, ¿qué hacen? No me comí el plato de brócoli. Me dicen, castigado por ser mal niño, castigado sin salir más nunca de la casa. Mira cómo tu mamá sufre por tu culpa, todo el día preparando el plato de brócoli y tú se lo despreciaste. Entonces, me regañan, me castigan y bueno, si quieren podemos añadir que me dan un correazo, me pegan y me siento horrible por no haber comido el plato de brócoli, porque por mi culpa mi familia sufrió por mi culpa les hice daño por mi culpa el brócoli se desperdició no amo a mi mamá no amo a mi papá, soy malo Entonces yo para ser un niño bueno o para ser bueno, tengo que hacerle caso a mis padres porque si no soy malo. Entonces esa dicotomía, ese pensamiento rígido se va arraigando en mi mente, se va arraigando en mi manera de interpretar la vida, de interpretar el mundo. Si las cosas salen bien, significa que soy bueno. Si los demás están felices alrededor mío, si papi y mami están felices, si papi y mami están contentos, significa que estoy siendo un niño bueno. Si papi y mami están molestos, significa que estoy siendo un niño malo. Y si estoy siendo un niño malo, bueno, es mi culpa que los demás sufran. Esta manera de pensar tan rígida va siendo la forma en la que yo evalúo mi desempeño alrededor de las personas que me rodean. Es la forma en que yo evalúo si estoy haciendo las cosas bien o mal en los vínculos que establezco. Es la forma en que me juzgo, en que juzgo mi valía como persona. La culpa entonces cuando es patológica, o la culpa cuando no es funcional, como la expliqué al principio, se cronifica, no desaparece. Es decir, ocurre el error, me echo la culpa... Vamos a imaginar que el error ocurrió. Sí, buenísimo. Y fue mi culpa. Chévere. A mí se me cayó la taza. Pero no resuelvo, o sea, no contento con que, ok, ya la barrí, ya la resolví. La culpa permanece. ¿Por qué? Pude haber puesto la taza en otro lugar. Pude haberlo hecho diferente. Si yo de verdad amara la taza que me regalaron, si yo de verdad amara la taza que me regalaron, si yo valorara los recuerdos que me regalan las personas, si yo fuera un buen ser humano, yo hubiera hecho lo posible para que esa taza no se me cayera y me pego, me pego, me pego, me maltrato. La culpa se cronifica, no se resuelve, no se quita. Porque claro, de chiquito, como les estaba explicando, en mi infancia, todo lo que hacían mis padres para ganar control sobre mí o para inculcarme valores y reglas, era castigarme, castigarme. Básicamente, generar culpa dolorosa para que yo modificara mi conducta. Y sí, buenísimo. Con castigos probablemente modifiqué mi conducta, pero ¿a qué precio? Vamos a imaginar que con castigos, sí, buenísimo. Estudié, saqué puro 20 en el colegio, estudié medicina y me gradué de cirujano. Buenísimo. Mis padres podrían decir, fíjate, gracias a los Los castigos que le pusimos a Jan se graduó de cirujano. Recalco, yo no soy cirujano, por si acaso. Pero entonces, gracias a los castigos que le pusimos a Jan se graduó de cirujano. ¿Cómo vas a decir que el castigo no sirve? Ah, bueno. Porque la culpa que yo siento como persona, sí, es verdad. Me gradué de todo esto, pero ¿qué clases de vínculos tengo? ¿Cómo me llevo yo conmigo? La persona que fue muy castigada, la persona que sufrió trauma infantil de tanto castigo que recibió. Ojo, el castigo en cualquiera de sus abanicos. O sea, poquito castigo, medio castigo, muchísimo castigo, trauma, sin trauma. El castigo duele. El castigo genera trauma psicológico, genera trauma físico si se involucra la parte física del golpe. Todo trauma usado para controlar va a generar culpa psicológica. crónica en la persona que fue controlada en la infancia. Entonces, si yo crezco con culpa, con este sentimiento tan horrible que me inculcaron en la infancia mis padres sobreprotectores, este sentimiento no solamente indica que yo sufrí de control cuando era pequeño, sino que puede servirte a ti, tú. como persona que estás viendo este podcast, puede servirte a ti para saber cómo van a ser mis vínculos. Porque si yo asocio la culpa con papá y mamá, que son los seres que me aman, es decir, empiezo a asociar el castigo, la culpa, con el amor... y tengo ese revoltijo emocional de maltrato-amor, culpa-maltrato-amor, culpa-maltrato-amor, ¿cómo crees que van a ser los vínculos que voy a establecer? ¿Cómo crees que va a ser la novia que voy a buscar? ¿Cómo crees que va a ser la amistad que voy a tener? ¿Cómo crees que va a ser esa dinámica de mucho amor, con mucho control y mucha culpa? la culpa se empieza a transformar en el hilo o en los hilos que unen mis relaciones. Es decir, la culpa se empieza a transformar en una forma que yo tengo de manipular a otros, porque les genero culpa, y una forma en que los otros o los vínculos que yo forme me van a manipular a mí. Vean la culpa patológica como los hilos de un titiritero. Yo conozco a, por ejemplo, mi novia, Y yo veo que mi novia se la pasa echándose la culpa todo el tiempo. No sé, se cayó un plato y dice, ay, qué torpe soy. No hizo las cosas bien. Dice, ay, qué tonta soy, qué descuidada. Yo inconscientemente, si también fui una persona maltratada, castigada, que me hacían sentir culpa todo el tiempo, yo inconscientemente voy a empezar a generar culpa en mi novia. ¿Para qué? Controlarla. Ay, mi amor, si de verdad me amaras, me hubieras hecho el desayuno antes y no tendría que irme con hambre al trabajo. No, mi amor, tranquilo. Perdóname. Yo te hago el desayuno más temprano la próxima vez. Perdóname por ser tan ineficiente. Tranquila, amor. Yo veré si de verdad me amas o no me amas cuando me hagas el desayuno mañana. Pero ya veo que si no lo haces es que no me quieres. ¿Qué estoy haciendo? Castigándola. ¿Y ella qué está haciendo? Castigándose, sintiéndose culpable y ya ahí el vínculo patológico empieza a formarse también puede ser viceversa un día yo me despierto entonces mi novia no me habla y me dice Jan es que si tú me amaras de verdad todas las mañanas me despertaría con rosas en la cama y si mi mecanismo de pensar es culpocéntrico yo inmediatamente voy a decir perro por mi culpa ella se siente mal porque está llorando, amaneció llorando. Claro, porque no tiene las rosas en su cama. Claro, por la basura de novio que tiene, por la basura de ser humano que soy. Perdón, mi amor, por hacerte sentir tan mal que tengas que llorar por mi culpa. Es que yo no te merezco. Mañana tendrás las rosas en tu cama. Estoy metiendo drama, pero lastimosamente así se ve en la vida real. Entonces fíjense como el vínculo entre ambos, ojo, no estoy diciendo que yo soy malo, yo no estoy diciendo que mi novia, la sin rosas, es mala. Lo hacemos inconscientemente. Es nuestra forma de vincularnos porque la culpa es un sentimiento que no hemos logrado resolver, se cronificó. Es decir, ya es parte de nuestra esencia, parte de nuestra baja autoestima. Y bueno, ¿de qué otra manera voy a vincularme? Es la manera que yo tengo de generar control sobre el otro para que el otro haga las cosas que yo quiero que haga. Porque de chiquito me enseñaron que con la culpa yo logro que el otro haga haga las cosas. Quiero, quiero que haga. La culpa es el motor que mueve mis vínculos. Es el motor que me mueve a mí. ¿Cómo me voy a relacionar con otra persona si no es a través de la culpa? Si no es a través de la manipulación. Y aquí quiero hacer un breve inciso. La manipulación no es necesariamente un acto consciente. No es que en el ejemplo mi novia se despertó y dijo, hoy quiero fastidiar a Jan y hacer que sea mi esclavo y manipularlo y que me compre rosas. No, es que genuinamente mi novia en este ejemplo se despertó llorando porque sufre porque claro su baja autoestima ya la hace despertarse y pensar que si no tiene rosas en la cama es que yo no la amo entonces su baja autoestima la hace muy frágil emocionalmente llora y yo como estoy del otro lado y también tengo baja autoestima y si otra persona está llorando sufriendo ya digo es mi culpa como cuando yo era chiquito ah si mi papá y mi mamá sufrían es que yo era un mal hijo entonces por mi culpa ellos dos sufren entonces tengo que ser buen hijo para que los dos no sufran Mi novia está sufriendo, yo soy malo, tengo que ser buen novio. Entonces, es una dinámica muy cruel, muy perversa, porque ambos genuinamente estamos buscando amar al otro. Ambos genuinamente estamos buscando tener un vínculo funcional. Pero no lo logramos. No lo logramos. Entonces, ella me manipula, yo la manipulo, yo la controlo a ella, ella me controla a mí. Y si estos mecanismos, vamos a decir, culpocentristas. No se resuelven, salpican o se trasladan al resto de las áreas de la relación. Ya les puse, no sé, el ejemplo de unas rosas, pero también se traslada al área del sexo, se traslada al área de las finanzas, se traslada al área familiar, se traslada al área de los negocios, se traslada al área laboral. La culpa como mecanismo de control se vuelve casi que el fundamento con el que validamos la relación. Entonces, claro, la culpa crónica no resuelta. Sí, mantenemos la relación. Mi novia me hace el desayuno todas las mañanas porque si no es mala y yo le regalo rosas todas las mañanas porque si no soy malo. Entonces sí, se podrá ver desde afuera que, oye, es una pareja funcional. Jan todas las mañanas le regala rosas a su novia. Ella todas las mañanas le hace el desayuno a Jan wow, que pareja tan perfecta y maravillosa sí, eso es lo que tú podrías ver desde afuera pero si el mecanismo que genera estas dinámicas es la culpa la tensión entre ambos va a estar claro, no sabemos cómo explicarla no sabemos ni siquiera de dónde viene porque aparentemente todo está bien pero no los síntomas empiezan a decirte que las cosas no están bien los síntomas, como ya les he explicado en muchos episodios, las señales de alarma que están gritando epa, aquí algo en esta dinámica no cuadra epa, aquí algo en esta manera manipulativa controladora de amar. Algo aquí nos está produciendo dolor, pero un sangrado interno, o sea, un sangrado que no ves. Así como pasa en medicina, que puede haber una hemorragia digestiva interna y no la ves, y la vas viendo a través de los síntomas del paciente. Y aquí pasa lo mismo. Tengo insomnio, tengo depresión, tengo ansiedad, me dan crisis de pánico, no me siento completo en la relación Siento que no amo a mi pareja o mi pareja siente que no me ama a mí. Empiezo a montar cachos. Empiezo a ser infiel. Empiezo a ser controlador. Empiezo a ser celoso. Entonces, fíjense cómo todo esto surge de algo no resuelto, de una espina clavada que ya se me olvidó que estaba clavada, llamada culpa. Entonces... A modo de ir concluyendo para que el cerebro no te explote de tanta culpa, de sentir culpa de todo lo que estoy nombrando y no haberlo resuelto. Mi profe de la terapia, culposo. Te recomiendo que hagas el siguiente ejercicio. Haz una lista de cosas por las cuales te sientes culpable. Los niños en África mueren, mi culpa. El vecino está sufriendo y llorando, mi culpa. Mi papá y mi mamá sufren, mi culpa. Mi novia lloró, mi culpa. Mi novia novio sufrió mi culpa. Vas haciendo la lista de todo lo que te genere culpa y a cada sentimiento de culpa le vas a poner una ponderación. ¿Qué tan grave crees que es del 1 al 10? 10 de 10, súper mega grave. No, bueno, 1 de 10, no tan grave. A cada uno le vas a poner por qué es verdad, por qué es mentira. ¿Qué evidencia tienes de que es verdad? ¿Qué evidencia tienes de que es mentira? ¿Y cómo resolver cada uno? Ese ejercicio es para que lo lleves a terapia. Porque te voy a dar un spoiler, te lo ganaste, mi profe de la terapia. Las soluciones que tú plantees a los problemas o a los sentimientos de culpa, las soluciones, mi querido profe de la terapia, son el problema. Pero tienes que analizarlo en terapia. Por ejemplo, me siento culpable por no darle rosas a mi novia todas las mañanas. Solución del problema comprar una floristería para que todas las mañanas tenga rosas y despierte rodeada de rosas para siempre. No. Porque tú no deberías fundamentar tu autoestima como buen novio en si tu novia tiene rosas o no. Tú eres buen novio con rosas y eres buen novio sin rosas. Tu novia te ama o te tiene que amar y Las mañanas que despiertes sin rosas, las mañanas que despiertes con rosas. Esa debería ser la solución a tu problema. Pero si la solución es darle más rosas, va a empeorar el problema. Porque entonces, el día que le regalaste 999 rosas, la amas. Pero si al día siguiente le regalaste 998 rosas y ella lloró, es porque eres mal novio. Te faltó una para tener las 999. Muchas de estas soluciones que plantees sin tú darte cuenta Son el agravante del problema. No resuelven la culpa. La culpa se resuelve trabajando la autoestima del que la siente, trabajando sus vínculos, identificando en su entorno familiar quiénes son los inductores de culpa. Si papá y mamá todavía, porque júralo que si papá y mamá manejaban esas dinámicas contigo cuando eras chiquito, las manejan desde, no importa que tengas 40, 50, 60 años, papá y mamá, todavía van a ser inductores de culpa en ese vínculo que tienen con la culpa. contigo. Papá y mamá, si no les contestas el teléfono todos los días, no te preocupes, hijo, no me llames, aquí estoy muriéndome en mi soledad porque ya sé que no me amas y te sientes culpable, horrible, mal hijo. Ah, bueno, ahí significa que hay un problema, ahí significa que hay un límite que no has colocado. Tienes que aprender a ser asertivo, tienes que aprender a defender tu propio pensamiento. Todo esto es un trabajo que se logra examinando, insisto, tu entorno, tu familia, los inductores de culpa. ¿Qué pensamientos tienes tú que te inducen culpa? Es un trabajo súper amplio, pero que se logra yendo a terapia. Mi querido prófugo de la terapia, la idea es que seas prontamente exprófugo de la terapia. Entonces, conclusión, la culpa es un sentimiento que si es agudo y me lleva a la responsabilidad, funciona. Si es crónico y me hace sentir depresión, ansiedad y ser manipulado y manipular a otros, funciona. No es funcional. Sirve para identificar áreas en las que tengo baja autoestima en mi vida, trabajarlas y tener buena autoestima. Gracias por haber visto este episodio. Si te gustó, si te agradó, dale like, compártelo, comenta, suscríbete. Nos vemos en el próximo episodio de Terapia Sin Pastillas.