Vaqueton Con Conciencia: Filosofia Vanquetera
Si hay mucho porque vivir, entonces hay mucho de que escribir. La Poesía es el respiro al alma, el alivio al corazón y el desahogo de la mente.
Vaqueton Con Conciencia: Filosofia Vanquetera
Episodio 51 – La Mala Palabra
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A todos nos gusta tirar una que otra majadería al viento, al enemigo imaginario, entre amigos de confianza. Se siente bien. El problema es cuando las malas palabras ya no van al aire sino hacia adentro, y sin darte cuenta el chistecito se vuelve credo.
En este episodio hablamos de cómo la autocrítica disfrazada de humor puede convertirse en el insulto más peligroso el que te dices tú mismo. Porque hay una diferencia enorme entre reírte de ti con conciencia y quedarte tan dentro del chiste que empieces a creértelo. Las palabras son el golpe que más tarda en sanar, y las más crueles a veces son las que nunca decimos en voz alta.
No hay que tomarse nada muy en serio pero siempre balanceado, sin atacarse🤙
A todos nos da por decir groserías de vez en cuando. Se siente bien descargar todo el coraje en una palabra o en una frase. Exclamar y descargar emociones cuando algo está chingón. Piensas en el insulto más cruel y creativo para un buen amigo, y ahí le ve el miedo que daba cuando se te salían enfrente de tus papás, y qué curado estaba oírlos a ellos decirlas. Dicen que ser grosero o mal hablado va de la mano de ser más honesto y confiable. Pues está cabrón, porque que el que no deja de mentar la madre es el del espejo. ¿Le creeré o será puro pedo? se titula la mala palabra las palabras son el golpe que más tardan en sanar e incluso el que nunca lo hacen no importa su uso si el verbo fue mentira y el adjetivo un insulto el golpe duele hay veces cruel, absurda y nada acertada pero le damos el papel de la verdad absoluta tan fácil de creérsela y tan difícil de olvidarla nadie carga tanto veneno como su portador y se le resbala a quien se le es ajeno Por eso hay que tener cuidado a quien se las diriges. Ten cuidado con tus palabras porque no siempre se las lleva el viento. Algunas se clavan en la mente volviéndose un mal recuerdo, alargando su visita y marchitando los lazos entre el mensajero y el remitente. Y otras, más crueles, se las reserva y se las repite el mismo autor. Buenos días, buenas tardes y buenas noches. Bienvenidos al episodio número 51 de Vaquetón con Conciencia, Filosofía Banquetera. ¿A quién no le gusta tirar jiribilla, sacar veneno después de un día pesado o simplemente cuando todo está de la frega? Y en este su podcast ya saben que es muy familiar, aunque de repente podamos usar una que otra majadería como en la vida real. Y es que sí, en realidad es que es un desquite muy a gusto, más en compañía y entre más bravo mejor. Eso sí, mi mientras sea al viento o algún enemigo imaginario. Porque muchas veces los corajes nos los quedamos nosotros, los insultos y el veneno nos los vamos tragando y ahí está el peligro. Porque como sabrán, soy muy fan y practicante de no tomarme muy en serio y del humor autocrítico, pero de vez en cuando te puedes quedar demasiado con el chiste y se alarga y se alarga hasta que llega el punto donde te cuestionas, dudas y hasta te la crees y es lo divertido del episodio de hoy así como nació este pensamiento hace unas semanas estaba platicando con un amigo de cada tontada que se les ocurra y riéndome le dije soy más pendejo siendo feliz y soy más feliz siendo pendejo y soltamos la carcajada por esa frase tan icónica pero ya después llegó un pequeño silencio incómodo donde pensaba digo si lo estoy si lo soy Y más me preguntaba, ¿sí estoy? ¿sí lo soy? Y como que queriéndome sacudir eso fuera de la mente, empezamos a hablar de la chamba, de la terapia y de todo eso de la vida adulta. Y después de asegurarnos que todo bien con los dos, seguimos pendejeando. Y así fue. Por un segundo, lo que fue un gran chiste y una gran frase, me cuestionó. Me hizo pensar que con qué frecuencia pienso eso. Si es una de mis múltiples cartas de presentación o si solo fue el personaje de ese momento. O sea, una realidad asomándose. En serio, me comparo con algunos de mis amigos más serios y de veras soy el pendejón del grupo. Y no, todos somos una botana, pero así suele pasar entra la espinita de la duda y te consume y este ejemplo es de algo pequeño como dije al principio el problema y el peligro es cuando se repite a diario y con cosas más graves cuando la autocrítica viene de las comparaciones cuando los empujones sustituyen a las porras cuando te hablas duro según tú para darte ánimo y no son más que ataques en qué momento la crítica es El chistecito y el insulto se volvió el credo. A todos nos gusta decir malas palabras para andar de vivitos, pero decírtelas a ti mismo te va matando poco a poco. Todos queremos andar inventando insultos en un pleito, pero decírtelos a ti mismo te va minimizando hasta que te la crees y estás en pleito contigo mismo. Ya se ha dicho mucho en este podcast, sobre todo tener cuidado con las comparaciones y las pláticas que provoca con el espejo. Si se van a pelear, procuren ganar con silencio. y no a gritos siempre es bueno ponerle pausa a las tontas y tener esas pláticas serias ya sea con amigos o con un profesional para poder darse cuenta que no lo que dices en broma es realmente quien eres que las inseguridades que discretamente revelas con chistes no están ahí y no deberían de invadir tu mente que si dejamos las pendejadas a un lado podemos ver que hay veces si es un estás bien gordo y no un estás bien gordo y hasta aquí el episodio de ahora recuerden que no hay que tomarse nada ni uno hay que tomarse muy en serio pero siempre balanceado y sin atacarse compártelo Háganlo con sus amigos y pregúntenles que si cómo están, que si cómo va todo. Hay que hacerse esquina. Muchas gracias por escuchar. No hay que ser tan groseros tampoco. Vayan a terapia y pásenla bonito.